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618 Lo que ocurre por tomar tu fe a la ligera

1 Deberíais saber que el éxito en creer en Dios se logra debido a las propias acciones de las personas; cuando estas no tienen éxito, sino que fracasan, también se debe a sus propias acciones y no al impacto de otros factores. Creo que haríais todo lo necesario para conseguir realizar algo más difícil y que entrañe más sufrimiento que creer en Dios, y que lo trataríais con mayor seriedad. Incluso no estaríais dispuestos a cometer error alguno; estos son los tipos de esfuerzos incansables que todos vosotros habéis hecho en vuestra propia vida. Incluso sois capaces de engañarme en la carne en circunstancias en las que no lo haríais con vuestra propia familia. Esta es vuestra conducta sistemática y el principio que aplicáis en vuestra vida.

2 Lo que necesitáis no es la verdad y la vida; no son los principios de cómo conduciros y, sobre todo, no es Mi laboriosa obra. Lo que necesitáis es todo lo que poseéis en la carne: riqueza, estatus, familia, matrimonio, etc. Tenéis una actitud totalmente desdeñosa hacia Mis palabras y Mi obra, de manera que puedo resumir vuestra fe en una palabra: tibia. Haríais cualquier cosa por lograr las cosas a las que estáis absolutamente dedicados, pero he descubierto que no lo desatendéis todo por el bien de los asuntos concernientes a vuestra creencia en Dios. Más bien sois relativamente fieles y serios. Por esta razón afirmo que quienes carecen de un corazón de absoluta sinceridad son un fracaso en su creencia en Dios. Pensad con cuidado: ¿Hay muchos fracasados entre vosotros?

3 Finalmente, espero que todos vosotros hagáis un serio esfuerzo por el bien de vuestro propio destino; no obstante, más os valdría no utilizar medios engañosos en vuestros esfuerzos, o seguiré decepcionado de vosotros en Mi corazón. ¿Adónde os conduce semejante decepción? ¿No os estáis engañando a vosotros mismos? Los que piensan en su destino, pero acaban destruyéndolo, son totalmente incapaces de ser salvos. Aunque esas personas se exasperen, ¿quién sentiría empatía por ellas? En general, sigo dispuesto a desear que tengáis un destino adecuado y bueno. Más aún, espero que ninguno de vosotros caiga en desgracia.

Adaptado de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

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