8 Dios Todopoderoso reina como Rey

¡Qué hermosos Sus pies en el monte de los Olivos!

Escucha: nosotros los vigilantes, juntos, cantamos fuerte,

ya que Dios ha vuelto a Sion.

¡De Jerusalén hemos visto la desolación!

Cantamos de alegría por el consuelo de Dios,

y por la salvación de Jerusalén.

Ante las naciones, Dios muestra Su santo brazo, aparece como es.

Los pueblos del mundo ven la salvación de Dios.

Tu amor nos abraza fuerte,

Tus santas palabras nos atraviesan una y otra vez.

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz!

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz, sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!


Desde el trono de Dios Todopoderoso,

se envían los siete Espíritus a todas las iglesias.

Se revelan Tus misterios. En Tu trono de gloria reinas.

Con justicia y virtud fortaleces Tu reino.

Las naciones, todas ante Ti se inclinan.

Dios Todopoderoso, y aparece como es.

Juntos, cantamos fuerte.

Dios Todopoderoso nos muestra Su santo brazo, aparece como es.

Los pueblos del mundo ven la salvación de Dios.

Tu amor nos abraza fuerte,

Tus santas palabras nos atraviesan una y otra vez.

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz!

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz, sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!


La oscuridad cubre las tierras, cubre a la gente.

Pero Tú, mi Dios, apareces y nos iluminas,

nos manifiestas Tu gloria.

Las naciones y los reyes alcanzan Tu bella luz.

Alzas la vista alrededor.

Tus hijos llegan a Ti desde lejos.

Tus hijas vienen también, llevadas en Tus brazos.

Nos guías adelante en la senda a Tu reino.

Y nuestra salvación, los pueblos del mundo ven la salvación de Dios.

Tu amor nos abraza fuerte,

Tus santas palabras nos atraviesan una y otra vez.

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz!

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz, sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!


Con el corazón sincero, sereno y fiel,

te admiramos, de Ti damos testimonio, te elevamos, te alabamos.

Nos erigimos en unidad y armonía.

Haznos agradables para Ti, válidos para que nos uses, Dios.

Hágase en la tierra Tu voluntad, sin que te pare ninguna fuerza.

Has aflojado el fajín de los reyes,

y así las puertas de sus ciudades

abiertas para Ti estarán y nunca más se cerrarán.

Tu luz de gloria ha venido brillando adelante.

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz!

¡Dios Todopoderoso! ¡Gracias a Ti, alabado Tú seas!

¡Eterno Padre, Príncipe de la Paz, sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!

¡Sobre todo reina Dios!


Adaptado de ‘Capítulo 25’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

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