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101 Me calmo ante Dios

I

Me calmo ante Dios, le oro y desnudo mi corazón.

Me abro simple y honestamente, le hablo con el corazón.

Le doy a Dios mis problemas y defectos. Confío en Él.

Que Dios me esclarezca e ilumine para entender Su voluntad.

Al buscar con sinceridad, obtengo la luz del Espíritu Santo.

Al entender la verdad,

aprendo a discernir y sigo una senda de práctica.

Con Dios como guía, vivo en la luz,

mi corazón lleno de dulzura y alegría.

Me calmo ante Dios.

II

Sereno ante Dios, en Sus palabras pienso.

Veo la corrupción de la humanidad,

perdimos nuestra humanidad.

Con las revelaciones y el juicio de Sus palabras,

reflexiono sobre mí:

Mis palabras buscan objetivos, por eso miento tanto.

Al hacer mi deber, no sigo los principios de la verdad,

siguen reglas mis actos.

No amo a mis hermanos ni a mis hermanas,

soy egoísta y arrogante.

Aún debo aceptar más del juicio,

pruebas y purificación de Dios.

Me calmo ante Dios.

III

Al estar calmado ante Dios y al buscar la verdad,

de a poco crezco en mi vida.

Al estar calmado ante Dios y al ponerme a reflexionar,

me arrepiento de verdad.

Me suelo calmar ante Dios y comulgo con Él de verdad.

Así puedo temerle, evitar el mal y vivir ante Él.

En todo acepto que Dios me observe; vivo en la luz.

Soy limpiado y vivo una vida de verdad.

Me calmo ante Dios.

IV

Al pensar en las palabras de Dios,

he recogido una gran cosecha.

El Espíritu Santo me ha esclarecido

para entender aún más verdades.

Al cumplir con mi deber,

estoy en paz y consigo disfrutar.

Al practicar las palabras de Dios,

recibo Su bendición y amor.

Al buscar con sinceridad,

obtengo la luz del Espíritu Santo.

Al entender la verdad, aprendo a discernir

y sigo una senda de práctica.

Con Dios como guía, vivo en la luz,

mi corazón lleno de dulzura y alegría.

Me calmo ante Dios.

Y mi corazón lleno de dulzura y alegría.

Me calmo ante Dios.

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