Palabras diarias de Dios | Fragmento 46 | "Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 1"

Ha llegado alabanza a Sion y la morada de Dios ha aparecido. El glorioso y santo nombre, alabado por todos los pueblos, se difunde. ¡Ah, Dios Todopoderoso! La Cabeza del universo, Cristo de los últimos días, Él es el Sol brillante que se ha levantado sobre el Monte Sion, que se eleva con majestad y grandeza por encima de todo el universo…

¡Dios Todopoderoso! Clamamos a Ti con júbilo; bailamos y cantamos. ¡Tú eres verdaderamente nuestro Redentor, el gran Rey del universo! Has hecho un grupo de vencedores y has cumplido el plan de gestión de Dios. Todos los pueblos correrán a este monte. ¡Todos los pueblos se arrodillarán delante del trono! Tú eres el único y solo Dios verdadero y mereces la gloria y el honor. ¡Toda la gloria, la alabanza y la autoridad sean para el trono! La fuente de vida fluye del trono, regando y alimentando a las multitudes del pueblo de Dios. La vida cambia cada día; nueva luz y revelaciones nos siguen, ofreciendo constantemente nuevos entendimientos sobre Dios. En medio de las experiencias llegamos a la certidumbre completa acerca de Dios. Sus palabras se manifiestan constantemente, manifestándose dentro de quienes están en lo correcto. ¡Somos, en verdad, sumamente bendecidos! Estamos cara a cara con Dios cada día, nos comunicamos con Él en todas las cosas y le damos la soberanía sobre todo. Ponderamos con cuidado la palabra de Dios, nuestro corazón descansa en Dios y, así, vamos delante de Dios, donde recibimos Su luz. Todos los días en nuestra vida, en nuestras acciones, palabras, pensamientos e ideas, vivimos dentro de la palabra de Dios, podemos ejercer el discernimiento en todo momento. La palabra de Dios guía la hebra y la pasa por el ojo de la aguja; las cosas ocultas adentro de forma inesperada aparecen una tras otra. La comunicación con Dios no acepta retraso; Dios pone al descubierto nuestros pensamientos e ideas. En cada momento estamos viviendo delante del trono de Cristo donde se nos somete a juicio. Cada lugar de nuestro cuerpo permanece ocupado por Satanás. El día de hoy, el templo de Dios debe ser limpiado con el fin de recuperar Su soberanía. Para ser completamente poseídos por Dios, debemos pasar por una batalla de vida o muerte. Sólo cuando nuestros antiguos yos han sido crucificados puede la vida resucitada de Cristo reinar soberana.

¡Ahora el Espíritu Santo prepara una carga en cada uno de nuestros rincones para lanzar una batalla por la recuperación! Siempre que estemos listos para negarnos a nosotros mismos y dispuestos para cooperar con Dios, Dios en cualquier momento iluminará y purificará nuestro interior y reclamará de nuevo eso que Satanás ha ocupado, para que podamos ser completados por Dios tan rápido como sea posible. No perdamos tiempo y siempre vivamos dentro de la palabra de Dios. Seamos edificados con los santos, seamos introducidos al reino y entremos a la gloria con Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

VENID A SION EN ALABANZA

¡Venid a Sion en alabanza, Sion en alabanza! ¡Venid a Sion en alabanza, en alabanza! ¡Venid a Sion en alabanza! La morada de Dios ha aparecido. Todos cantan alabanzas a Su santo nombre que se extiende por doquier. ¡Dios! Eres nuestro Redentor, Cristo de los últimos días, el Sol brillante que asciende del monte Sion, el más majestuoso del universo. ¡Dios Todopoderoso! Todos te alabamos, cantamos y bailamos. El Rey del universo.

I

Has formado a un grupo de vencedores, has cumplido el plan de gestión de Dios. ¡Todos deben volver a esta montaña, arrodillarse ante Tu trono! Eres el único y verdadero Dios; eres glorioso y honorable. ¡Toda la gloria, alabanza y autoridad pertenecen a Tu trono! La fuente de la vida fluye de Tu trono, regando, alimentando a Tu pueblo, cambiando nuestras vidas cada día. Nueva luz nos revela cosas nuevas sobre Dios. ¡Venid a Sion en alabanza! La morada de Dios ha aparecido. Todos cantan alabanzas a Su santo nombre que se extiende por doquier. ¡Dios! Eres nuestro Redentor, Cristo de los últimos días, el Sol brillante que asciende del monte Sion, el más majestuoso del universo. ¡Dios Todopoderoso! Todos te alabamos, cantamos y bailamos. El Rey del universo.

II

Confirma al verdadero Dios a través de la experiencia. Sus palabras aparecen constantemente en la gente adecuada. ¡Somos tan bendecidos! Cara a cara con Dios a diario, comunícate con Él. Deja que lo decida todo. Pon tus pensamientos en Sus palabras. Nuestros corazones están en paz dentro de Dios. Su luz la recibimos delante de Dios. Siempre nos diferencia el bien del mal. ¡Venid a Sion en alabanza! La morada de Dios ha aparecido. Todos cantan alabanzas a Su santo nombre que se extiende por doquier. ¡Dios! Eres nuestro Redentor, Cristo de los últimos días, el Sol brillante que asciende del monte Sion, el más majestuoso del universo. ¡Dios Todopoderoso! Todos te alabamos, cantamos y bailamos. El Rey del universo.

III

Las palabras de Dios son la aguja que tira de la hebra. Las cosas escondidas dentro aparecen una tras otra. Comunícate con Él, no te demores. Pensamientos e ideas expuestos delante de Dios. Viviendo cada instante, experimentando el juicio ante el trono, el trono de Cristo. Todavía Satanás usurpa cada parte de nuestros cuerpos. Para recuperar la autoridad de Dios, debemos limpiar Su templo. Para ser poseído enteramente, poseído por Dios, hay que librar una batalla, una batalla de vida o muerte. Crucifiquemos a nuestro antiguo yo, y el Cristo resucitado podrá volver, podrá volver a reinar. ¡Ahora el Espíritu Santo se dirige hacia nosotros para librar una batalla! Mientras nos sacrifiquemos y cooperemos con Dios. Dios siempre hará brillar Su luz para purificarnos por dentro y reconquistar lo poseído, lo poseído por Satanás para poder completarnos. No perdáis tiempo. ¡Vivid, vivid en las palabras de Dios! Sed edificados con todos los santos, sed traídos a Su reino y entrad en la gloria, en la gloria con Dios. ¡Venid a Sion en alabanza! La morada de Dios ha aparecido. Todos cantan alabanzas a Su santo nombre que se extiende por doquier. ¡Dios! Eres nuestro Redentor, Cristo de los últimos días, el Sol brillante que asciende del monte Sion, el más majestuoso del universo. ¡Dios Todopoderoso! Todos te alabamos, cantamos y bailamos. El Rey del universo. ¡Venid a Sion en alabanza, Sion en alabanza! ¡Venid a Sion en alabanza, en alabanza!

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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