Palabras diarias de Dios | Fragmento 162 | "Dios mismo, el único VI"

Hablar sobre la maldad de Satanás justo ahora ha hecho que todos sientan como si las personas vivieran tan infelices y que la vida del hombre está acosada por el infortunio. ¿Pero cómo os sentís ahora que he hablado sobre la santidad de Dios y la obra que Él realiza en el hombre? (Muy felices). Podemos ver ahora que todo lo que Dios hace, todo lo que Él dispone con minuciosidad para el ser humano es inmaculado. Todo lo que Dios hace es sin error, y esto significa que es impecable, que no necesita que nadie le corrija, le aconseje ni realice cambio alguno. Todo lo que Dios hace por cada individuo supera cualquier duda; Él conduce a todos de la mano, te cuida en cada momento y jamás ha abandonado tu lado. A medida que las personas crecen en este tipo de entorno y con esta clase de antecedentes, ¿podríamos decir que, en realidad, los seres humanos crecen en la palma de la mano de Dios? (Sí). Bueno, ¿seguís sintiendo aún una sensación de pérdida? (No). ¿Se siente alguien abatido? (No). ¿Siente alguien, pues, que Dios ha abandonado a la humanidad? (No). ¿Qué ha hecho Dios entonces? (Él protege a la humanidad). El gran pensamiento y cuidado detrás de todo lo que Dios hace está más allá de todo cuestionamiento. Y, lo que es más, mientras Dios lleva a cabo esta obra, Él nunca ha puesto condición ni requerimiento alguno a cualquiera de vosotros para que sepáis el precio que Él paga por vosotros, por tanto, sentíos profundamente agradecidos a Él. ¿Ha hecho Dios algo parecido antes? (No). A lo largo de vuestra larga vida, básicamente todo individuo se ha encontrado con muchas situaciones peligrosas y ha pasado por muchas tentaciones. Esto se debe a que Satanás está justo a tu lado, con los ojos fijos en ti constantemente. Le encanta cuando el desastre te golpea, cuando las calamidades caen sobre ti, cuando nada va bien para ti y cuando estás atrapado en su red. En cuanto a Dios, te está protegiendo constantemente, evitándote una desdicha tras otra y un desastre tras otro. Por esto afirmo que todo lo que el hombre tiene —paz, gozo, bendiciones y seguridad personal— está, en realidad, bajo el control de Dios y Él guía y decide la vida y el destino de cada individuo. ¿Pero tiene Dios una noción inflada de Su posición, como dicen muchos? ¿Diciéndote que “Yo soy el mayor de todos, soy Yo quien me ocupo de vosotros, y todos vosotros tenéis que suplicarme misericordia; la desobediencia se castigará con la muerte”? ¿Ha amenazado Dios alguna vez así a la humanidad? (No). ¿Ha afirmado alguna vez, “La humanidad está corrompida y por ello no importa cómo la trate ni el trato arbitrario que le proporcione; no necesito arreglar las cosas lindamente para ellos”? ¿Piensa Dios así? (No). ¿Ha actuado Dios de este modo? (No). Por el contrario, el trato que Dios da a todas y cada una de las personas es sincero y responsable, más responsable incluso de lo que tú eres contigo mismo. ¿No es esto así? Dios no habla inútilmente ni está en lo alto, dándose aires ni tampoco se conforma con engañar a la gente. En vez de ello, Él está haciendo con sinceridad y en silencio las cosas que Él mismo necesita realizar. Esas cosas producen bendiciones, paz y gozo al hombre; lo conducen de un modo apacible y feliz ante la vista de Dios y a Su familia, y le proporcionan la razón, el pensamiento, el juicio y la estructura de mente correctos y necesarios para presentarse delante de Dios y recibir Su salvación. ¿Ha sido, pues, Dios un hipócrita con el hombre en Su obra? (No). ¿Ha mostrado Él alguna vez bondad falsa, aplacando al hombre con unos cuantos cumplidos, y después le ha vuelto la espalda? (No). ¿Ha afirmado Dios alguna vez una cosa y después ha hecho otra? (No). ¿Ha hecho Dios alguna vez promesas vacías y se ha jactado, diciéndote que puede hacer esto para ti o ayudar a hacer esto otro para ti, y después desaparece? (No). En Dios no hay astucia ni falsedad. Él es fiel y todo lo que hace es verdadero y real. Él es el único con el que las personas pueden contar y a quien pueden confiar su vida y todo lo que tienen. Como no hay picardía en Él, ¿podríamos afirmar que Dios es el más sincero? (Sí). Por supuesto que sí, ¿verdad? Aunque, hablando ahora de esta palabra, cuando se aplica a Dios resulta demasiado débil, demasiado humanizado, no hay nada que podamos hacer al respecto ya que estos son los límites del lenguaje humano. Es ligeramente inadecuado definir a Dios aquí como sincero, sin embargo, usaremos esta palabra por el momento. Dios es fiel y sincero, ¿verdad? (Sí). Entonces, ¿qué queremos decir cuando hablamos de estos aspectos? ¿Acaso nos estamos refiriendo a las diferencias entre Dios y el hombre y a las discrepancias entre Dios y Satanás? Podemos afirmarlo, porque el hombre no puede ver rastro alguno del carácter corrupto de Satanás en Dios. ¿Estoy en lo cierto cuando digo esto? ¿Alguien me puede dar un Amén por esto? (¡Amén!). No vemos ninguna maldad de Satanás revelada en Dios. Todo lo que Él hace y revela es totalmente beneficioso y útil para el hombre y se hace totalmente para proveer al hombre, está lleno de vida y le proporciona una senda que seguir y una dirección que tomar. Dios no es corrupto y, además, considerando ahora todo lo que Él hace, ¿podemos afirmar que Dios es santo? (Sí). Como Dios no tiene nada de la corrupción de la humanidad y ni por asomo cuenta con algo que se le parezca al carácter corrupto de los hombres ni a la esencia de Satanás, desde este punto de vista podemos declarar que Él es santo. Dios no revela corrupción alguna, y la revelación de Su propia esencia en Su obra es toda la confirmación que necesitamos de que Dios mismo es santo. ¿Lo veis ahora? Con esto quiero decir que, por ahora, conocer la esencia santa de Dios nos permite considerar estos dos aspectos: 1) No hay carácter corrupto en Dios; 2) la esencia de la obra de Dios en el hombre le permite a este ver la propia esencia de Dios, y esta es enteramente positiva y real a la vez. Porque, ¿cuáles son las cosas que cada manera de obrar de Dios trae al hombre? Todas son cosas positivas, son amor, verdad y realidad. En primer lugar, Dios le exige al hombre que sea honesto; ¿no es esto positivo? Dios le da sabiduría al hombre; ¿no es esto positivo? Dios capacita al hombre para discernir entre el bien y el mal; ¿no es esto positivo? Permite que el hombre entienda el significado y el valor de la vida humana; ¿no es esto positivo? Le permite al hombre ver a través de la esencia de las personas, de los eventos y de las cosas de acuerdo con la verdad; ¿no es esto positivo? (Sí). Y el resultado de todo esto es que el hombre deja de ser engañado, dañado o controlado por Satanás. En otras palabras, permiten que las personas se liberen por completo de la corrupción de Satanás y que, por tanto, caminen poco a poco por la senda del temor de Dios y de apartarse del mal.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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