Palabras diarias de Dios | Fragmento 582 | "Las palabras de Dios al universo entero: Capítulo 20"

Tras la finalización de Mis palabras, el reino se forma poco a poco en la tierra y el hombre regresa gradualmente a la normalidad, y por ende se establece en la tierra el reino que yace en Mi corazón. En el reino, todo el pueblo de Dios recupera la vida del hombre normal. Se ha ido el invierno helado, reemplazado por un mundo de ciudades primaverales, donde la primavera perdura todo el año. Ya la gente no se enfrenta con el mundo sombrío y miserable del hombre, ya no sufre el frío escalofriante del mundo del hombre. La gente ya no pelea entre sí, los países ya no se enfrentan en guerras, ya no hay más matanza y la sangre que fluye de la matanza; todas las tierras están llenas de felicidad, y en todas partes rebosa el calor entre los hombres. Me muevo por todo el mundo, lo disfruto desde lo alto de Mi trono, vivo entre las estrellas. Y los ángeles me ofrecen nuevas canciones y nuevos bailes. Ya su fragilidad no causa que lágrimas corran por sus rostros. Ya no escucho en Mi presencia el sonido de los llantos de los ángeles, y ya nadie me presenta quejas de adversidades. Hoy en día, todos vosotros vivís en Mi presencia; mañana, todos vosotros existiréis en Mi reino. ¿No es esta la mayor bendición que pueda conferir sobre el hombre? Gracias al precio que vosotros pagáis hoy, heredaréis las bendiciones del futuro y viviréis en medio de Mi gloria. ¿Aún no deseáis tener contacto con la esencia de Mi Espíritu? ¿Todavía deseáis acabar con vosotros mismos? La gente está dispuesta a perseguir las promesas que puede ver a pesar de que sean efímeras, sin embargo, ninguno está dispuesto a aceptar las promesas del mañana, a pesar de que sean para la eternidad. Las cosas que son visibles para el hombre son las que voy a aniquilar, y lo que es impalpable para el hombre son las cosas que voy a lograr. Esta es la diferencia entre Dios y el hombre.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

LA MAYOR BENDICIÓN QUE DIOS LE DA AL HOMBRE

I

Al cumplirse las palabras de Dios, el reino toma forma. Al volver el hombre a ser normal, el reino de Dios está aquí. Pueblo de Dios, en el reino, recobrarás la vida destinada a la humanidad. Hoy vives ante Dios; mañana vivirás en Su reino. Los pueblos se llenan con gozo y calor. Su reino está aquí en la tierra, el reino de Dios está aquí.

II

El frío invierno se convierte en un mundo, donde siempre es primavera, donde el hombre no enfrentará miseria ni dolor. No más peleas entre hombres, no más guerra entre naciones. No más masacre, ni sangre. Mañana vivirás en Su reino. Los pueblos se llenan con gozo y calor. El reino de Dios está aquí, Su reino está aquí en la tierra.

III

Por el mundo se mueve Dios, disfrutando desde Su trono. Entre las estrellas Él vive, ángeles cantan. Los ángeles no lloran más, por su debilidad. Ángeles cantan para Él, ángeles danzan para Él. Dios nunca oirá los llantos de los ángeles. Ángeles cantan para Él, ángeles danzan para Él.

IV

De las penas nadie se quejará. Hoy vives ante Dios; mañana vivirás en Su reino. ¿No es ésta la mayor bendición que dio al hombre? Pueblo de Dios, en el reino, recobrarás la vida destinada a la humanidad. Hoy vives ante Dios; mañana vivirás en Su reino. Los pueblos se llenan con gozo y calor. Su reino está aquí en la tierra, el reino de Dios está aquí.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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