Palabras diarias de Dios | Fragmento 407 | "Es muy importante establecer una relación normal con Dios"

Se puede aprender de la experiencia que uno de los problemas más importantes es tranquilizar el corazón ante Dios. Es un problema que tiene que ver con la vida espiritual de las personas y su avance en su vida. Sólo si tu corazón está en paz delante de Dios, tu búsqueda de la verdad y de los cambios en tu carácter dará fruto. Como te presentas delante de Dios llevando una carga, y siempre sientes que tienes todo tipo de carencias, hay muchas verdades que tienes que saber, mucha realidad que tienes que experimentar y le debes prestar atención completa a la voluntad de Dios, estas cosas siempre están en tu mente. Es como si estuvieran presionándote con tal fuerza que no te dejaran respirar, y por eso te sientes apesadumbrado (aunque no te halles en un estado negativo). Sólo esta clase de personas son aptas para aceptar el esclarecimiento de las palabras de Dios y que el Espíritu de Dios las toque. Es por su carga, porque se sienten apesadumbrados y, se puede decir, por el precio que han pagado y el tormento que han sufrido ante Dios, que reciben el esclarecimiento y la iluminación de Dios. Porque Dios no le da a nadie un tratamiento especial. Él siempre es justo en Su forma de tratar a las personas, pero tampoco provee a la gente de forma arbitraria o incondicional. Este es un aspecto de Su justo carácter. En la vida real, la mayoría de las personas aún tienen que alcanzar este ámbito. Como mínimo, sus corazones se tienen que volver completamente a Dios y por eso todavía no ha habido ningún gran cambio en su carácter de vida. Esto se debe a que sólo viven en la gracia de Dios y todavía han de ganar la obra del Espíritu Santo. Los criterios que las personas deben cumplir para ser usadas por Dios son los siguientes: volver Su corazón hacia Dios, llevar la carga de las palabras de Dios, sentir un anhelo del corazón y tomar la resolución de buscar la verdad. Sólo las personas como estas pueden ganar la obra del Espíritu Santo y ser esclarecidas e iluminadas con mayor frecuencia. Desde fuera, las personas a las que usa Dios parecen irracionales y no tener relaciones normales con los demás, aunque hablan con propiedad, nunca con descuido, y siempre son capaces de mantener un corazón tranquilo ante Dios. Este es exactamente el tipo de persona que es suficiente para ser usada por el Espíritu Santo. Esta persona “irracional” de la que habla Dios parece no tener relaciones normales con los demás, y no presta la debida atención al amor o a las prácticas exteriores, pero cuando comunica asuntos espirituales es capaz de abrir su corazón y proveer desinteresadamente a los demás de la iluminación y el esclarecimiento que ha adquirido de su experiencia real ante Dios. Así es como expresan su amor por Dios y satisfacen Su voluntad. Cuando los demás los calumnian y ridiculizan, son capaces de evitar ser controlados por personas, asuntos o cosas externas, y a pesar de ello pueden permanecer tranquilos ante Dios. Una persona así parece tener sus propias ideas. Independientemente de lo que hagan otros, su corazón nunca abandona a Dios. Cuando los demás están conversando con alegría y con humor, su corazón sigue estando ante Dios, contemplando la palabra de Dios y orando en silencio a Dios en su corazón, buscando los designios de Dios. Nunca dan importancia a mantener relaciones normales con otras personas. Tal persona parece no tener una filosofía de vida. Por fuera es vivaz, amable e inocente, pero también posee un sentido de la calma. Esta es la semejanza del tipo de persona que usa Dios. Cosas como la filosofía de vivir o la “razón normal” simplemente no funcionan en este tipo de persona; se trata de alguien que ha dedicado todo su corazón a la palabra de Dios, y parece tener sólo a Dios en su corazón. Este es el tipo de persona a la que Dios se refiere como una persona “sin razón”, y es precisamente este tipo de persona la que es usada por Dios. La marca de una persona que está siendo usada por Dios es que, no importa cuándo o dónde, su corazón está siempre delante de Dios, y no importa lo disolutos que puedan ser los demás, lo mucho que se entreguen a la lujuria y la carne, el corazón de esta persona nunca abandona a Dios, y no sigue a la multitud. Sólo este tipo de persona es adecuada para que la use Dios, y son los únicos a los que perfecciona el Espíritu Santo. Si no sois capaces de lograr estas cosas, entonces no sois aptos para ser ganados por Dios y ser perfeccionados por el Espíritu Santo.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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