Palabras diarias de Dios | Fragmento 419 | "Acerca de acallar el corazón delante de Dios"

Acallar el corazón en presencia de Dios es el paso más crucial para entrar en las palabras de Dios. Es una lección en la que todas las personas tienen la necesidad urgente de entrar en este momento. Las sendas de entrada para acallar el corazón delante de Dios son las siguientes:

1. Retira tu corazón de los asuntos externos. Quédate tranquilo ante Dios y concentra toda tu atención a orar a Dios.

2. Con tu corazón tranquilo delante de Dios, come, bebe y disfruta de las palabras de Dios.

3. Medita sobre el amor de Dios y contémplalo y reflexiona sobre la obra de Dios en tu corazón.

Primero empieza con el aspecto de la oración. Ora con toda tu atención y a una hora fija. Independientemente de lo apurado que estés de tiempo, de cuánto trabajo tengas o de lo que sobrevenga, ora cada día como algo normal y come y bebe las palabras de Dios como de costumbre. Mientras comas y bebas las palabras de Dios, no importa cuáles sean los entornos, sentirás gran placer en tu espíritu y no te molestarán las personas, los acontecimientos ni las cosas de alrededor. Cuando contemplas normalmente a Dios en tu corazón, lo que ocurre fuera no te puede molestar. Esto es lo que significa poseer estatura. Primero empieza con la oración: orar en silencio delante de Dios es lo más productivo. Después de ello, come y bebe las palabras de Dios, busca la luz en ellas mediante la reflexión, halla el camino a la práctica, conoce el propósito por el cual Dios declara Sus palabras, y compréndelas sin desviación. En general, debería ser normal que te acerques a Dios en tu corazón, contemples Su amor, y reflexiones sobre Sus palabras, sin ser perturbado por las cosas externas. Cuando tu corazón haya alcanzado cierto grado de paz, serás capaz de meditar en silencio, y contemplar dentro de ti mismo el amor de Dios, y acercarte de verdad a Él, independientemente del entorno en el que estés, hasta que hayas alcanzado finalmente el punto en el que la alabanza brota de tu corazón, y es incluso mejor que la oración. Entonces poseerás una cierta estatura. Si puedes alcanzar el estado antes descrito, esto será la prueba de que tu corazón está verdaderamente en paz ante Dios. Esta es la primera lección básica. Solo cuando las personas están en paz delante de Dios, el Espíritu Santo puede tocarlas y las puede esclarecer e iluminar, y solo entonces pueden tener comunión verdadera con Dios y pueden entender la voluntad de Dios y la guía del Espíritu Santo. Entonces, habrán entrado en el camino correcto en sus vidas espirituales. Cuando su aprendizaje para vivir ante Dios haya alcanzado cierta profundidad, y cuando sean capaces de abandonarse a sí mismos, para despreciarse a sí mismos y vivir en las palabras de Dios, entonces su corazón estará en paz ante Dios. Ser capaz de despreciarse a uno mismo, maldecirse y abandonarse a sí mismo es el efecto que consigue la obra de Dios, y las personas no pueden hacerlo por su propia cuenta. Por consiguiente, la práctica de acallar el corazón delante de Dios es una lección en la que las personas deberían entrar de inmediato. Algunas personas no solo son incapaces normalmente de estar tranquilas ante Dios, sino que además no pueden acallar su corazón delante de Dios incluso cuando oran. ¡Esto está demasiado por debajo de los criterios de Dios! Si tu corazón no puede estar tranquilo delante de Dios, ¿puedes ser movido por el Espíritu Santo? Si no puedes estar tranquilo delante de Dios, puedes acabar estando distraído cuando llega alguien o cuando los demás están hablando, y tu mente puede alejarse cuando otros están haciendo cosas, en cuyo caso no vives en la presencia de Dios. Si tu corazón está verdaderamente en paz delante de Dios, no te molestará nada de lo que esté ocurriendo en el mundo exterior, ni estarás ocupado con cualquier persona, evento o cosa. Si tienes entrada a esto, entonces esos estados negativos y todas las cosas negativas, las nociones humanas, las filosofías de vida, las relaciones anormales entre las personas y las ideas y los pensamientos, etc., desaparecerán de manera natural. Al estar siempre meditando en las palabras de Dios, al acercarse siempre tu corazón a Él, y estar siempre ocupado con Sus palabras actuales, esas cosas negativas desaparecerán de ti sin que te des cuenta. Cuando las cosas nuevas y positivas te ocupen, las viejas cosas negativas no tendrán lugar, así que no les prestes atención. No es necesario que hagas esfuerzos para controlarlas. Deberías concentrarte en estar en paz delante de Dios, comer, beber y disfrutar las palabras de Dios tanto como puedas, cantar himnos de alabanza a Dios todo lo que puedas y dejar que Él tenga la oportunidad de obrar en ti, porque ahora Dios quiere perfeccionar personalmente a las personas, quiere ganar tu corazón, Su Espíritu conmueve tu corazón y, si sigues la guía del Espíritu Santo, llegas a vivir en presencia de Dios y satisfarás a Dios. Si prestas atención a vivir en las palabras de Dios y a entablar más conversaciones sobre la verdad para obtener el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo, entonces esas nociones religiosas y tu santurronería y la prepotencia desaparecerán todas, y sabrás cómo ofrecerte a Dios, y cómo amarlo y satisfacerlo. Y sin darte cuenta, esas cosas que eran ajenas a Dios se disiparán por completo de tu conciencia.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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