Palabras diarias de Dios | Fragmento 425 | "Guardar los mandamientos y practicar la verdad"

En la práctica, guardar los mandamientos debe estar relacionado con practicar la verdad. Al guardar los mandamientos, uno debe practicar la verdad. Al practicar la verdad, uno no debe violar los principios de los mandamientos ni ir en contra de ellos. Debes hacer lo que Dios exige que hagas. Guardar los mandamientos y practicar la verdad está interconectado, no es contradictorio. Cuanto más practicas la verdad, más capaz eres de guardar la esencia de los mandamientos. Cuanto más practiques la verdad, más entenderás la palabra de Dios expresada en los mandamientos. Practicar la verdad y guardar los mandamientos no son acciones contradictorias, están interconectadas. En el principio, solo una vez que el hombre cumplió con los mandamientos, pudo practicar la verdad y lograr la iluminación del Espíritu Santo. Pero esta no es la intención original de Dios. Él quiere que lo adores de todo corazón, no solo que te portes bien. Sin embargo, debes guardar los mandamientos superficialmente por lo menos. Poco a poco, a través de la experiencia, después de obtener una comprensión más clara de Dios, la gente deja de rebelarse y de resistirse a Él, y ya no tiene dudas acerca de la obra de Dios. Esta es la única manera en la que el hombre puede sujetarse a la esencia de los mandamientos. Por lo tanto, el simple hecho de guardar los mandamientos sin practicar la verdad es ineficaz y no constituye una adoración verdadera de Dios porque aún no has alcanzado la estatura real. Guardar los mandamientos sin la verdad equivale únicamente a seguir las reglas rígidamente. Al hacerlo, los mandamientos se convertirían en tu ley, lo cual no te ayudaría a crecer en la vida. Por el contrario, se convertirían en tu carga, te atarían fuerte como las leyes del Antiguo Testamento, y te harían perder la presencia del Espíritu Santo. Por lo tanto, solo puedes guardar efectivamente los mandamientos si practicas la verdad y guardas los mandamientos para practicar la verdad. En el proceso de guardar los mandamientos, practicarás aún más verdades, y cuando practiques la verdad, obtendrás una comprensión aún más profunda de lo que realmente significan los mandamientos. El propósito y significado detrás de la exigencia de Dios de que el hombre guarde los mandamientos no es únicamente hacer que siga las reglas, como el hombre las pueda imaginar, sino que tiene que ver con su entrada en la vida. El nivel de tu crecimiento en la vida dicta el grado en que podrás guardar los mandamientos. Aunque los mandamientos son para que el hombre los cumpla, la esencia de los mandamientos solo se hace evidente a través de la experiencia vital del hombre. La mayoría de la gente asume que guardar los mandamientos bien significa que están “completamente preparados y que todo lo que queda por hacer es ser arrebatado”. Esta es una idea extravagante y no está en línea con la voluntad de Dios. Aquellos que dicen tales cosas no desean progresar y codician la carne. ¡Qué tontería! ¡Esto no está de acuerdo con la realidad! Solo practicar la verdad sin guardar los mandamientos en realidad no es la voluntad de Dios. Quienes hacen esto son lisiados; son como las personas a las que les falta una pierna. Guardar simplemente los mandamientos como si cumplieran reglas, pero sin poseer la verdad, esto no es ser capaz de cumplir la voluntad de Dios; como aquellos a los que les falta un ojo, las personas que hacen esto también padecen una forma de discapacidad. Se puede decir que, si guardas bien los mandamientos y obtienes una comprensión clara del Dios práctico, entonces tendrás la verdad. Relativamente hablando, habrás ganado una estatura real. Si practicas la verdad que deberías practicar, también cumplirás los mandamientos, y estas dos cosas no se contradicen. Practicar la verdad y cumplir los mandamientos son dos sistemas, los cuales son parte integral de la experiencia vital de una persona. Esta experiencia personal debe estar formada por una integración, no una división, de guardar los mandamientos y practicar la verdad. Sin embargo, hay tanto diferencias como vínculos entre estas dos cosas.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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