Palabras diarias de Dios: La entrada en la vida | Fragmento 500

Dios perfecciona a las personas con la realidad y el advenimiento de los hechos; Sus palabras cumplen con parte de Su perfeccionamiento de las personas y esta es Su obra de guía y apertura del camino. Es decir, en las palabras de Dios debes hallar la senda de la práctica y el conocimiento de las visiones. Al entender estas cosas, el hombre tendrá una senda y visiones en su práctica real y podrá recibir esclarecimiento gracias a las palabras de Dios; comprenderá que estas cosas provienen de Dios y sabrá discernir mucho. Cuando las haya entendido, el hombre deberá entrar inmediatamente en esta realidad y emplear las palabras de Dios para satisfacerlo en su vida actual. Dios te guiará en todo, te dará una senda de práctica y hará que percibas que es especialmente hermoso y que compruebes que cada etapa de Su obra en ti tiene por objeto perfeccionarte. Si deseas contemplar el amor de Dios, si deseas experimentar de verdad Su amor, debes ahondar en la realidad, en la vida real y descubrir que todo cuanto Él hace es amor y salvación, que todo ello lo hace para que la gente deje atrás lo que es impuro y para refinar en el hombre aquellas cosas que no satisfacen la voluntad de Dios. Dios provee al hombre por medio de las palabras; dispone las circunstancias de la vida real para que la gente pase por ellas y, si la gente come y bebe abundantemente de las palabras de Dios, cuando realmente las ponga en práctica podrá resolver todas las dificultades de su vida empleando muchas de ellas. Es decir, debes tener las palabras de Dios para ahondar en la realidad; si no comes y bebes de las palabras de Dios y no tienes Su obra, no tendrás una senda en la vida real. Si nunca comes ni bebes de las palabras de Dios, estarás desconcertado cuando te pase algo. Solo sabes que deberías amar a Dios, pero eres incapaz de distinguir y no tienes una senda de práctica; estás despistado y confundido y a veces llegas a creer que satisfaciendo la carne satisfaces a Dios, todo lo cual es consecuencia de que no comes ni bebes de las palabras de Dios. Es decir, si no tienes la ayuda de las palabras de Dios y simplemente andas a tientas en la realidad, en el fondo eres incapaz de encontrar la senda de la práctica. Las personas que son así, sencillamente, no entienden lo que implica creer en Dios, y menos aún amarlo. Si con el esclarecimiento y guía de las palabras de Dios sueles orar, tantear y buscar, y de ese modo descubres aquello que debes poner en práctica, encuentras oportunidades para la obra del Espíritu Santo, cooperas sinceramente con Dios y no estás despistado y confundido, entonces tendrás una senda en la vida real y satisfarás realmente a Dios. Cuando hayas satisfecho a Dios, en tu interior tendrás Su guía y serás especialmente bendecido por Él, lo que te aportará una sensación de gozo: te sentirás particularmente honrado por haber satisfecho a Dios, particularmente luminoso por dentro, y tendrás claridad y paz en el corazón. Tu conciencia estará reconfortada y libre de acusaciones y para tus adentros te complacerás de ver a tus hermanos y hermanas. Esto es lo que implica gozar del amor de Dios, la única manera de gozar verdaderamente de Él. La experiencia es lo que consigue que la gente goce del amor de Dios: recibe Sus bendiciones al experimentar las penurias y poner en práctica la verdad. Si te limitas a decir que realmente Dios te ama, que en verdad ha pagado un alto precio por las personas, que ha pronunciado muchísimas palabras con paciencia y amabilidad y siempre salva a la gente, estas palabras que profieres son solamente una parte del gozo de Dios. Sin embargo, se produce un gozo mayor, el auténtico gozo, cuando las personas ponen en práctica la verdad en su vida real, tras lo cual tienen paz y claridad en el corazón. Se emocionan enormemente por dentro y perciben que Dios es muy digno del amor del hombre. Sentirás que el precio que has pagado es más que justo. Después de haber pagado un alto precio con tus esfuerzos, estarás especialmente luminoso por dentro: notarás que en verdad gozas del amor de Dios y entenderás que Él ha llevado a cabo la obra de salvación en la gente, que Su refinación de las personas pretende purificarlas y que las pone a prueba para comprobar si de verdad lo aman. Si siempre pones en práctica la verdad de este modo, poco a poco adquirirás un conocimiento claro de gran parte de la obra de Dios y entonces percibirás Sus palabras ante ti con meridiana claridad. Si te resultan evidentes muchas verdades, tendrás la sensación de que es fácil poner en práctica todas las cuestiones, de que puedes superar cualquier problema y vencer cualquier tentación, y verás que nada te supone un problema, lo cual te liberará enormemente y te hará libre. En ese momento estarás gozando del amor de Dios y Su amor verdadero habrá llegado a ti. Dios bendice a quienes tienen visiones, tienen la verdad, tienen conocimiento y lo aman sinceramente. Si la gente desea contemplar el amor de Dios, debe poner en práctica la verdad en la vida real, estar dispuesta a soportar el dolor y a abandonar lo que ama para satisfacer a Dios y, pese a las lágrimas de sus ojos, debe ser capaz de satisfacer el corazón de Dios. Así, seguro que Dios te bendice y, si soportas penurias como estas, a continuación recibirás la obra del Espíritu Santo. En el transcurso de su vida real y de su vivencia de las palabras de Dios, la gente puede ver la hermosura de Dios y solo si ha probado Su amor puede amarlo sinceramente.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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