Charla sobre el himno “Por amor” (Parte 3)

El siguiente verso dice: “Por amor, el juicio y el castigo de Dios nos permiten zafarnos de la influencia de Satanás y alcanzar la salvación”. ¿Hay algún problema con esto? Sigue siendo que las dos palabras “por amor” son una premisa inadecuada. La frase “el juicio y el castigo de Dios nos permiten zafarnos de la influencia de Satanás y alcanzar la salvación” no tiene nada de equivocado, dado que esto es el resultado de la obra de Dios; ¿pero es necesario que el autor del himno ponga siempre delante las palabras “por amor”? ¿Qué lección habéis aprendido de esto? Cuando se trata de comentar, definir o delimitar la esencia-carácter de Dios, debes ser especialmente cuidadoso y adoptar una actitud humilde y prudente. Si eres capaz de soltar necedades incontrolables, y si todo lo que dices son sinsentidos y palabras vacías, expresiones grandilocuentes y blasfemias, ofenderás el carácter de Dios y harás que te aborrezca y te odie. Comparado con la esencia de Dios, por decirlo de forma algo inapropiada, el conocimiento humano de Dios solo puede considerarse una gota en el océano o un grano de arena en la playa. El abismo entre ambas cosas es tremendo, y, si las personas se atreven a delimitar las cosas y extraer conclusiones a voluntad, tratando sus propias nociones como verdades arbitrariamente y enunciándolas, tendremos un grave problema. ¿Qué grave problema es ese? (La blasfemia contra Dios). La blasfemia contra Dios es de una naturaleza problemática y seria. Si no quieres blasfemar contra Dios en términos de tu voluntad subjetiva, deberías aferrarte a lo que acabo de deciros a todos, esto es, ser cautos y vigilar vuestras lenguas. ¿Qué significa vigilar tu lengua? (No hacer comentarios sobre Dios ni delimitarlo según te parezca). Así es. Para cuestiones que impliquen visiones, “implicar visiones” no es más que una expresión general; más concretamente, se refiere a cuestiones que impliquen el plan de gestión de Dios, Su obra y Su esencia-carácter. De modo que debes hablar y obrar con cautela en lo referente a estas visiones, sin delimitar o juzgar arbitrariamente. Hay quienes dicen: “Eso es justo lo que pensaba”, ¿pero se ajusta a la realidad que pienses de esa forma? No seas demasiado arrogante ni santurrón. Si lo que piensas es inexacto e insistes en decir sinsentidos y delimitar las cosas arbitrariamente, eso es juzgar, condenar y blasfemar; y puede que al final te cueste más caro de lo que piensas. Hay quienes son incapaces de asimilar esto y dicen: “Eso no es más que mi forma de ver las cosas, si Tú no me dejas hablar me estás pidiendo que finja”. ¿Cómo es eso pedirte que finjas? Es aconsejarte cautela y que no digas nada que no hayas ponderado y procurado confirmar. Es para beneficio tuyo; para tu protección. Si lo que piensas es erróneo, ¿sabes cuáles serán las consecuencias cuando hayas hablado? Cargarás con la responsabilidad de tus palabras. El que es un anticristo ha cometido muchas acciones malvadas; ¿y cuáles han sido las consecuencias últimas para ellos? Han tenido que cargar con la responsabilidad de sus actos y la Iglesia ha tenido que ocuparse de ellos. Por tanto, si albergas alguna idea o comprensión determinada, es preferible que la confirmes antes de pronunciarla. Necesitas un fundamento factual y un apoyo teórico suficientes antes de escribirlo en forma de artículo, de redactarlo en forma de texto o componerlo en forma de himno. Si careces de hechos y apoyo teórico suficientes, los hechos que buscas establecer o lo que consideras la “verdad” serán demasiado imprácticos; no serán más que teorías vacías y palabras que desorientan. Cabría decir que eres de una osada temeridad y que estás pronunciando palabras blasfemas.

Dios ha expresado muchas verdades desde el comienzo de Su obra hasta ahora, y existen numerosas palabras acerca de los diversos estados y actitudes corruptas de las personas, así como de sus diversas necesidades. ¿A qué me refiero con esto? Me refiero a que se pueden escribir muchísimos himnos acerca de temas que impliquen la experiencia de las personas y el conocimiento que estas tienen acerca de la palabra de Dios y Sus exigencias. Puedes escribir acerca de cualquier aspecto del que tengas experiencia; si careces de experiencia, no escribas al azar. Si tienes la experiencia, pero no se te da bien escribir himnos, busca a alguien que los entienda y te guíe antes de ponerte a escribir. Quienes no entienden de himnos deberán evitar a toda costa escribirlos precipitadamente por el simple hecho de rellenar espacio. Quienes escriben himnos deben tener experiencia y, además, captar los principios; deben hablar de corazón y decir palabras prácticas, de tal forma que el himno sea de ayuda para los demás. Algunos himnos afirman cosas que no son nada prácticas, sino tan solo palabras y doctrinas inútiles para las personas; es preferible no escribir ese tipo de himnos. Algunos escriben himnos y piden a otros que los adapten, y quienes los adaptan carecen de experiencia, pero fingen poseerla y tener talento literario. ¿No es esto engañoso? Carecen de experiencia propia, pero aun así quieren adaptar un himno ajeno; carecen de autoconocimiento. Por tanto, quienes carecen de experiencia o de un conocimiento verdadero deben abstenerse de escribir himnos nunca. Por un lado, no ayudarán a nadie en absoluto y, por otro, estarán quedando en ridículo.

Cantar himnos es, en parte, adorar a Dios y, en parte, entregarse a una devoción espiritual y a la introspección, de tal forma que uno se beneficie de ello. La clave para saber si un himno es valioso reside en si la letra es beneficiosa y hace bien a las personas. Si es un buen himno vivencial, contendrá muchas palabras que hagan bien a las personas y sean de utilidad. ¿Qué significa palabras de utilidad? Significa letras en las que pensar cada vez que encuentres algo en tus vivencias. Estas palabras pueden orientarte y ofrecerte una senda para tu práctica; pueden ofrecerte cierta ayuda, inspiración y guía, o pueden aportarte algo de luz, de modo que esas palabras que provienen de experiencias prácticas pueden indicarte la postura que debes mantener, la actitud que debes adoptar, el punto de vista que debes abrazar, la fe que debes albergar y la senda que debes practicar. O, a partir de esas palabras, puedes reconocer ciertos aspectos de tus propios sesgos, de tu propio estado corrupto, tu revelación de corrupción, o bien tus pensamientos e ideas. Todas esas cosas son de ayuda para la gente. ¿Por qué son de ayuda? Porque se ajustan a la verdad y constituyen las experiencias y comprensiones de las personas. Si las letras contienen cuestiones verdaderamente prácticas que pueden beneficiar tu experiencia vital, ayudándote, guiándote, iluminándote o advirtiéndote en lo que respecta a solventar tu carácter corrupto, entonces son palabras valiosas y prácticas. Aunque algunas letras sean modestas, son prácticas; puede que algunas letras no estén expresadas con mucha elegancia, que no parezcan poesía ni prosa y que sean coloquiales y emocionales, pero, si esas palabras expresan un entendimiento de la verdad y si transmiten una experiencia genuina de ella, entonces te están edificando, son prácticas y son valiosas. La mayor dificultad a la que os enfrentáis ahora todos vosotros es que no tenéis discernimiento; sois incapaces de percibir si las letras son palabras vacías, o palabras y doctrinas. Os dan igual las palabras que se canten; no os preguntáis si las letras son prácticas, si contienen la luz de la verdad, si hacen algún bien a la gente ni si os ofrecen algún beneficio; no se os pasa ninguna de estas consideraciones por la cabeza. Y aun así piensas que los himnos son agradables y bellos tras haberlos cantado, pero desconoces la clase de efecto que han tenido sobre ti. ¿No es eso propio de una persona sin discernimiento?

Existe un himno titulado “Ningún corazón es mejor que el de Dios” y en cada verso de él hay alguna comprensión derivada de una experiencia práctica, es de gran ayuda para las personas; ¿alguno de vosotros lo ha oído? Cuanto mejores y más edificantes son las letras, más reacios sois a aceptarlas. No las examináis ni les prestáis la menor atención, no atesoráis estas cosas buenas, no sabéis aferraros a algo de valor; una vez que lo tenéis, se os escapa entre los dedos. ¡Qué empobrecidos estáis y qué lamentables sois! He recomendado este himno en muchas ocasiones durante nuestros encuentros. Cantar tales himnos siempre tiene un efecto facilitador en vuestra entrada, en el crecimiento de vuestra fe en Dios y en vuestra consecución de una sumisión verdadera a Dios. Estos efectos son inconmensurables. Este es un himno valioso, así que os lo recomiendo y, sin embargo, ninguno de vosotros lo cantáis. Seguís sin saber lo que es la realidad y lo que no son más que palabras y doctrinas, así que necesitáis cantar estos himnos más a menudo y sentirlos de forma genuina. Analicemos este.

El primer verso del himno dice: “Al haber elegido amar a Dios, le dejaré quitarme lo que desee”. ¿Quitar el qué? El estatus, la familia, la reputación y hasta la dignidad. ¿Cuáles fueron los elementos de los refinamientos que acaecieron a Job? ¿Qué hizo Dios? (Arrebató a Job sus bienes y sus hijos). Dios le quitó todo lo que tenía y, en un instante, se quedó sin nada y con el cuerpo recubierto de sarna. Eso se llama privación. Concretamente, es privación, y la idea general de este acto es que Dios quería poner a prueba a Job; era una prueba, y una de las tareas específicas de esta era la privación. Más adelante sigue: “A pesar de sentirme un poco triste, no me quejo de nada”. ¿No es esa una actitud humana? (Lo es). “Sentirme un poco triste”. A vuestro modo de ver, ¿resulta difícil para las personas que Dios les quite algo? (Sí). Les resulta difícil, se sienten dolidos, entristecidos, impotentes y desanimados; sienten ganas de llorar, de tener una rabieta y de rebelarse. Este sufrimiento tiene muchos matices, entonces, ¿esta afirmación es realista? (Sí). “No me quejo de nada”. ¿Está libre el hombre de cualquier queja? Es imposible, pero se debe luchar por ascender de esta forma; hace falta experimentarlo y adoptar ese tipo de actitud. ¿Contienen estas palabras una guía positiva para la gente? (Sí). “No me quejo de nada”. La gente no debería tener quejas; uno no debe quejarse. Si las personas tienen quejas, deberían conocerse a sí mismas y no quejarse de Dios, deberían someterse; así es la actitud del hombre sometido a Dios. Las personas no deberían quejarse; quejarse es una especie de rebelión contra la obra y las pruebas de Dios, no es una sumisión genuina. El siguiente verso dice: “Con un carácter corrupto, el hombre merece juicio y castigo”. ¿No es esto un hecho? (Lo es). Es un hecho que las personas tienen actitudes corruptas, pero, si no reconocen este hecho, ¿podrán manifestar esta afirmación? Si las personas no lo reconocen, no lo admitirán; si no lo admiten, no harán semejantes afirmaciones, de modo que este verso se deriva de la experiencia real de las personas. La frase “el hombre merece juicio y castigo” parece de lo más sencilla, ¿pero cuál es su significado implícito? Es que las personas tienen actitudes corruptas, que se rebelan contra Dios y se resisten a Él, y que merecen juicio y castigo. Al margen del sufrimiento que conlleve, será merecido; todo lo que Dios hace está bien. ¿Son realistas estas palabras? (Sí). Este es un reconocimiento enteramente subjetivo de poseer actitudes corruptas y una aceptación sin reparos del juicio y castigo, reconociendo que el juicio y castigo de Dios son la salvación para las personas, y que Dios debe actuar de esta forma. Esta es una actitud de sumisión ante el método con el que Dios obra en el juicio y castigo. ¿Deben mostrar las personas esta clase de actitud? (Sí). Deben hacerlo, en efecto. Así que, tras cantar este himno, ¿es beneficioso para las personas? (Sí). ¿Qué beneficios reporta? Si no cantas estas palabras, no conocerás este hecho, no sabrás la clase de punto de vista que debes mantener, cómo debes someterte o qué clase de actitud debes adoptar para someterte y aceptar el juicio y castigo de Dios. No obstante, si cantas este himno y ponderas su letra, verás lo extremadamente buena que es; que es correcta, que puedes decirle “amén” y reconocer que proviene de la experiencia. ¿Parecen palabras elevadas? (No). Sin embargo, te ofrecen una guía positiva y te proporcionan una senda activa y positiva. Cuando descubras que tienes un carácter corrupto, y que Dios te juzga y te castiga, esa letra te dará la perspectiva adecuada y una senda para la práctica. Antes de nada, debes reconocer que, cuando alguien tiene actitudes corruptas, debe aceptar el juicio y castigo de Dios. No hay nada que decir; no discutas a Dios. Ya puedas entender Su voluntad o no, primero debes someterte. ¿Quién te llevó a tener un carácter corrupto? ¿Quién te hizo resistirte a Dios? Mereces ser juzgado y castigado. ¿De dónde procede esta sumisión? ¿No es esta una senda práctica? Es la senda de la práctica. ¿Cómo se sentirá uno tras cantar esta letra? ¿No es muy práctica? No es trascendental ni muy elevada, sino más bien común, pero transmite algo que es un hecho y, al mismo tiempo, proporciona una senda para la práctica a todo el que lo cante. Puede que no esté escrita con la mayor belleza, pero es práctica.

El siguiente verso dice: “La palabra de Dios es la verdad; no debo malinterpretar Su voluntad”. ¿Es correcta tal afirmación? (Sí). ¿Qué tiene de correcto? Ha quienes afirman que “la palabra de Dios es la verdad”. ¿No es eso algo obvio? ¿No es eso doctrina? Este verso es el cimiento para el siguiente: “No debo malinterpretar Su voluntad”. ¿De dónde sale esta frase? ¿Qué tipo de ánimo y estado la engendraron? (Si las personas creen realmente que la palabra de Dios es la verdad, no malinterpretarán a Dios). Dado que sostienes que la palabra de Dios es la verdad, no debes malinterpretar Su voluntad. ¿Qué debes hacer, entonces, si se produce un malentendido? Deja de lado tu propia voluntad de inmediato y busca la verdad. En términos doctrinales, si sabes que las palabras de Dios son la verdad y, a pesar de eso, malinterpretas la voluntad de Dios, ¿cuál es el error? (Es no aceptar la verdad). Eso es correcto. Las personas, pues, deben ser sumisas y no malinterpretar la voluntad de Dios. Dado que sostienes que la palabra de Dios es la verdad —esta es una teoría que entiendes—, ¿por qué malinterpretas el sentir de Dios cuando te acaecen acontecimientos reales? Esto demuestra que no has aceptado realmente el hecho de que la palabra de Dios es la verdad. ¿No te ofrece este verso una pista entonces? ¿Qué es lo que te sugiere? (Debemos creer que la palabra de Dios es la verdad, debemos reconocer este hecho con firmeza). Debes creer que la palabra de Dios es correcta, que es la verdad. Dado que sostienes que la palabra de Dios es la verdad, no estimes tu propia voluntad como la verdad o como lo objetivo cuando te acaezcan acontecimientos; en lugar de eso, debes fijarte en cuál es la voluntad de Dios. Es más, ¿es verdad que Dios quiere ponerte a prueba? (Sí). Si sostienes que eso es la verdad, ¿puedes malinterpretar la voluntad de Dios? Supón que, en tu fuero interior, ponderas frases como: “¿Me condenará Dios? Si me condena, ¿seré castigado? ¿Es que causo desagrado a Dios y Él me destruirá?”. ¿No son todo esto malinterpretaciones? (Lo son). Todo ello son malinterpretaciones. Entonces, esta frase de “la palabra de Dios es la verdad; no debo malinterpretar Su voluntad”, ¿no os lleva a todos a comprender algo? ¿No es que debes escapar de tus malinterpretaciones y aceptar las pruebas que Dios te pone, Su juicio y Su castigo? (Sí). ¿En qué se basa la aceptación? En tu firme reconocimiento de que las palabras de Dios son correctas, que son la verdad. Las personas tienen actitudes corruptas y son ellas las que están en lo erróneo. Las personas no pueden emplear sus propias voluntades para conjeturar acerca de la voluntad de Dios; Dios no se equivoca. Tras establecer que Dios no se equivoca, las personas deben en consecuencia aceptar todo lo que Él hace.

Más adelante dice: “En la autorreflexión, a menudo encuentro demasiada impureza”. ¿Cómo se identifica esta impureza a través de la autorreflexión? (Cuando las personas revelan su corrupción). Se identifica cuando las personas revelan la corrupción propia; ese es un aspecto de ello. Cuando Dios pone a prueba a las personas, cuando las circunstancias que dispone para las personas no son del agrado de estas, las personas suelen preguntarse: “¿Es que Dios ya no me ama? ¿No es Dios recto? No es recto al hacer esto; Sus actos no son conformes a la verdad y no está siendo considerado con las dificultades de las personas”. Las personas siempre están conspirando contra Dios, dando rienda suelta a toda clase de actitudes, pensamientos, ideas, perspectivas y suspicacias de índole corrupta con respecto a Él. ¿No son esto impurezas? (Lo son). Por supuesto, esto también es indicativo de la corrupción de las personas. En el siguiente verso, “Si no me esfuerzo todo lo posible, será difícil perfeccionarme”, vemos los pensamientos del autor del himno, que ha reconocido por medio de la reflexión. No haces una autorreflexión acerca de tu propia impureza, siempre malinterpretando a Dios y solo reconociendo verbalmente que Él es la verdad, pero, cuando te acaecen acontecimientos, insistes en aferrarte a tus propias ideas, rebelarte contra Dios, quejarte de Él, malinterpretarlo y negarte a aceptar Su juicio y Su castigo. Si no renuncias a estas cosas, será muy difícil perfeccionarte; esto es, será imposible perfeccionarte y carecerás de esperanza alguna porque eres incapaz de aceptar la verdad. A tu modo de ver, ¿no tiene esta letra un aspecto práctico? (Lo tiene). Cada verso de este himno incorpora el lenguaje y las descripciones de estados reales que emergen cuando las personas realmente experimentan situaciones.

Observemos el siguiente verso: “Aunque las dificultades de hoy son muchas, es un honor disfrutar del amor de Dios”. Aquí las dificultades están relacionadas con el amor de Dios y el honor. ¿No nace esto de la experiencia real? ¿No es un tipo de fe verdadera y una actitud que procede de las acciones y experiencias reales de uno mismo? Estas palabras no salen de la nada, sino que nacen en el marco de un estado de ánimo, un entorno, un acontecimiento. ¿Qué piensas de esta actitud? Las personas atraviesan muchas penurias que pueden ocasionar una pérdida de integridad y dignidad, lo que las priva de su estatus y sus intereses, entre otras dificultades, infligiéndoles un gran sufrimiento. Sin embargo, al haber llegado tan lejos, desarrollan una fe en Dios y un conocimiento de Él verdaderos; sienten que todo esto es disfrutar del amor de Dios, que es un favor especial de Dios y no un deseo Suyo de ponerles las cosas difíciles. Consideran que es un honor y que Dios los está amando, motivo por el cual obra de esta forma, sometiéndolos a privaciones, poniéndolos a prueba, juzgándolos y castigándolos así. Esta es la mentalidad real y positiva que deberían tener las personas, cultivada a partir de un contexto de la vida real. ¿Qué clase de persona diría: “Aunque las dificultades de hoy son muchas, es un honor disfrutar del amor de Dios”? No la clase de persona que escribió el himno “Por amor”. Lo único que esta podía hacer era proferir palabras vacías y confusas, frases altisonantes y consignas. ¿Sería capaz de decir: “Aunque las dificultades de hoy son muchas, es un honor disfrutar del amor de Dios”? ¿Podría pronunciar tales palabras desde lo más hondo de su corazón? No. Lo único que decía eran palabras vacías e hiperbólicas que la gente quiere escuchar y al final armó un himno y pensó que era una persona capaz e inteligente. En Mi opinión, no hay una sola palabra en esa letra que valga para nada. Es todo un sinsentido, es preciso desecharla y no se debería permitir a nadie cantar un himno semejante en el futuro. Si queréis cantar, es preferible que cantéis himnos como “Ningún corazón es mejor que el de Dios”, que contiene palabras genuinas y sinceras, palabras edificantes para las personas.

El último verso de la primera estrofa dice: “A través de las dificultades, aprendo a someterme”, lo que significa que son las dificultades las que enseñan a las personas a someterse. Y luego dice: “Ningún corazón es mejor que el de Dios”. Este verso es verdaderamente relevante a efectos del tema. Esta es la comprensión y la experiencia finales obtenidas al pasar por todas estas cosas, es decir, que la intención de Dios es salvar a las personas. Lo que se debe entender es que el sentir de Dios hacia las personas no podría ser mejor, y que todo lo que Él hace es beneficioso para ellas; lo que Él hace no es molestar o afligir a las personas, sino purificarlas. Por eso el autor del himno puede decir con toda su alma que ningún corazón es mejor que el de Dios. Este es el lenguaje de la humanidad. Sin una cierta dosis de experiencia y comprensión de la obra de Dios y Su forma de salvar a las personas y de estos detalles específicos, ¿podrá alguien pronunciar palabras como “ningún corazón es mejor que el de Dios”? No podrá hacerlo en modo alguno. Observad nuevamente esta frase: “A través de las dificultades, aprendo a someterme”. ¿Contiene este verso un aspecto práctico? ¿No es acaso algo que se obtiene o cosecha tras entrar en la realidad-verdad? (Sí). ¿Qué son, entonces, las dificultades? ¿Significa carecer de comida o ropa suficientes, o soportar las penurias del encarcelamiento? No alude al sufrimiento físico de esas maneras, sino que es una batalla que las personas experimentan en sus corazones con respecto a la verdad, la obra de Dios, la salvación de Dios y Sus meticulosas intenciones. Tras experimentar esto, las personas sienten que han sufrido mucho en sus corazones en términos de su esperanza; por fin, entienden la voluntad de Dios, saben que deben someterse a Él, aprenden a hacerlo y alcanzan una experiencia profunda de lo que Él hace, y solo entonces pueden decir: “Ningún corazón es mejor que el de Dios”. La mayoría de las personas son incapaces de pronunciar una frase semejante. Este himno me gusta; me gusta este tipo de himno. Definitivamente os será de ayuda si lo cantáis a menudo. Cada uno de sus versos tiene un efecto de contención en el carácter corrupto que se revela en vuestra vida cotidiana, es tanto una guía como una ayuda para vuestra experiencia práctica y vuestra entrada en la realidad-verdad. ¡Qué bien os vendría que leyeseis estas letras más a menudo cuando tengáis un momento! ¿Hay algún verso de este himno que no se pronuncie en un determinado estado o contexto? ¿Hay algún verso que no suponga entrar en algún aspecto de la verdad? Cada uno de sus versos lo hace; ninguno contiene palabras vacías. Observad los últimos versos: “Aunque elijo amar a Dios, mi amor se adultera con mis propias ideas”. Elegir amar a Dios es una declaración amplia, general y teórica. Significa realmente aceptar la comisión de Dios, llevando a cabo el deber de uno y entregando su vida a Dios, lo que queda recogido en la frase “amar a Dios”. Las personas creen que siguen adulteradas con sus propias ideas; sin conocerse a uno mismo y sin tener ninguna experiencia de la verdad, ¿quién puede pronunciar una frase semejante? Es claro que vosotros no podríais hacerlo, ya que carecéis de esa experiencia. Continuando: “Debo esforzarme para alcanzar un espíritu como el de Pedro”; el propósito del autor del himno es asemejarse a Pedro. También vosotros os habéis fijado un listón y una meta, también queréis ser como Pedro, así que ¿cuál es vuestra senda? Tú también te tienes que esforzar, ¿pero acaso puedes pronunciar la frase “mi amor se adultera con mis propias ideas”? ¿Cómo alcanzarás un espíritu como el de Pedro si ni siquiera sabes lo que significa que tu amor esté adulterado por tus propias ideas? Esta frase tiene un aspecto práctico. Y se enriquece más aún a continuación: “No importa cómo reciba Dios mi amor, mi único deseo es satisfacerlo”. Esto es lo que las personas se exigen a sí mismas tras experimentar dificultades y pruebas; es una actitud de satisfacer la voluntad de Dios, una actitud de someterse a Dios y perseguir la verdad; esto es, ser capaces de satisfacer a Dios es haber cumplido el propósito de uno, con independencia del alcance que uno pueda lograr. Estas palabras tienen un aspecto práctico. ¿Te sientes animado y motivado tras leerlas? (Sí). Ofrecen un objetivo, un ímpetu y una dirección tras leerlas. A veces las personas creen que, independientemente de su forma de obrar, son incapaces de hacerlo bien y caen en la negatividad. Sin embargo, una vez leídas estas palabras y advirtiendo que Dios no pide mucho de las personas, piensan: “Lo único que tengo que hacer es satisfacer a Dios. No pido otra cosa; tan solo busco renunciar a mis deseos y preferencias carnales y satisfacer a Dios; basta con eso”. Al final, todo se reduce a estas palabras: “Aunque las dificultades de hoy son muchas, es un honor disfrutar del amor de Dios. A través de las dificultades, aprendo a someterme. Ningún corazón es mejor que el de Dios”. Estas palabras son de lo más prácticas.

A fin de cuentas, el himno “Ningún corazón es mejor que el de Dios” habla de una experiencia genuina. Tras experimentar la obra de Dios, Su castigo, Su juicio y Sus pruebas, las personas aprenden a someterse y llegan a entender la voluntad de Dios y a saber que no hay ningún corazón mejor que el Suyo. Este es el aspecto hermoso de Dios, y es lo que experimentan las personas; también es lo que las personas deben conocer. Si componéis melodías con estas letras de experiencia y conocimiento prácticos y las cantáis a menudo, os harán mucho bien. En un sentido, cantar himnos de las palabras de Dios puede ayudar a las personas a entender mejor la verdad y a entrar en la realidad-verdad más rápidamente; en otro, al cantar estos himnos vivenciales escritos por personas que tienen la realidad, vuestras experiencias y comprensión progresarán más rápidamente. Estas son ideas y comprensiones puestas por escrito tras atravesar algunas experiencias, y también incluyen la senda y la dirección de entrada que deben tener las personas. Las tenéis listas para vosotros y os serán de tremenda ayuda. ¿Por qué no componéis música para acompañar tales letras vivenciales? ¿Por qué siempre componéis música para letras vacías, imprácticas y banales? Os falta demasiado discernimiento, desconocéis en qué consiste un buen himno; ¡qué decepción sois! Estos himnos vivenciales hacen mucho bien; cantar estas palabras prácticas de forma regular te las graba en el corazón, ayudando de forma significativa a tu entrada en la vida y transformación del carácter. Si estáis perennemente atrapados en la fase de la Era de la Gracia —alabando la gracia de Dios, Su amor, Sus bendiciones, Su misericordia y Su bondad—, ¿podréis entrar alguna vez en la realidad-verdad? Vuestra estatura y vuestro estado siguen siendo penosamente minúsculos, siempre atascados en la fase superficial; sin unos buenos himnos que os guíen, os costará demasiado entrar en la realidad-verdad por vuestra cuenta. Fíjate en el himno “Ningún corazón es mejor que el de Dios”, ora-lee este himno en tu tiempo libre. Contiene una senda que te guiará y te ayudará a entrar en la realidad-verdad; puede darte una dirección correcta para que tengas una perspectiva correcta. ¿Cuáles son algunas de las perspectivas correctas? “Con un carácter corrupto, el hombre merece juicio y castigo”. ¿No es esta la clase de perspectiva correcta y pura que deberían tener las personas? Además, ¿son correctas las palabras “La palabra de Dios es la verdad; no debo malinterpretar Su voluntad”? (Son correctas). Ciertamente, debes aceptarlas, debes conectar con ellas y experimentarlas, y cuando empieces a afrontar los acontecimientos habrá una senda que puedas transitar; estas palabras se convertirán en una dirección para tus actos y tu comportamiento. Y luego está: “Si no me esfuerzo todo lo posible, será difícil perfeccionarme”. Esto también representa una perspectiva correcta. ¿Y qué hay de “A través de las dificultades, aprendo a someterme. Ningún corazón es mejor que el de Dios”? ¿Es esta una perspectiva que uno debe adoptar? (Sí). Prestad atención: no hay una sola frase aquí que sea cháchara vacua o meras palabras y doctrinas; todas hablan de una comprensión y una visión originada en una experiencia genuina. En comparación con el himno “Por amor” anteriormente tratado, ¿cuál consideráis que es práctico? Lo práctico debe preservarse, mientras que lo vacuo debe eliminarse y descartarse; no se debe promover. Hay quien dice: “Me he acostumbrado a cantar estos himnos; han entrado en mi corazón y no puedo arreglármelas sin ellos”. Si no puedes arreglártelas sin ellos, sigue cantándolos. Ya veré lo que has logrado cantándolos durante veinte años y si puedes entrar en la realidad-verdad. Si cantas el himno “Ningún corazón es mejor que el de Dios”, cautivará tu corazón en cuanto lo hayas cantado una o dos veces. Tras cantarlo durante un mes o dos, tu estado se habrá enmendado en cierta medida y, si de verdad aceptas sus palabras con todo tu corazón, tu estado interior cambiará y lo habrás enmendado por completo. Puedes cantar estos himnos de teorías vacuas y sinsentidos toda tu vida, pero no servirá de nada. Tal como lo hicieron quienes cantaban esos himnos vacíos y superficiales en la Era de la Gracia, y que cantaron durante toda la vida sin obtener la verdad; no es más que una pérdida de tiempo.

12 de enero de 2022

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