Dios mismo, el único X

Dios es la fuente de vida para todas las cosas (IV) (Parte 2)

Cómo gobierna y administra Dios el mundo espiritual

1. El ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos

Para cualquier alma, el papel que desempeña después de reencarnarse —el papel que tiene en esta vida—, la familia en la que nace y cómo es su vida está estrechamente relacionado con su vida pasada. Todos los tipos de persona vienen al mundo del hombre, y los papeles que desempeñan son diferentes, así como las tareas que llevan a cabo. ¿Y qué tareas son estas? Algunas personas vienen a pagar una deuda: si debían demasiado dinero a otros en su vida anterior, pagan una deuda. En cambio, otras han venido a cobrar una deuda: las estafaron demasiadas cosas y demasiado dinero en su vida anterior, y por eso cuando llegan al mundo espiritual, este les hará justicia y les permitirá cobrar su deuda en esta vida. Algunas personas han venido para pagar una deuda de gratitud: durante su vida anterior —antes de morir—, alguien fue bueno con ellas, y en esta vida se les ha dado una gran oportunidad de reencarnarse y, por tanto, nacen de nuevo para devolver esta deuda de gratitud. Otras, sin embargo, han vuelto a nacer en esta vida para reclamar una vida. ¿La vida de quién? La de la persona que las mató en su vida anterior. En resumen, la vida presente de cada persona guarda una estrecha relación con su vida anterior, están inseparablemente conectadas. Es decir, la vida presente de cada persona se ve inmensamente afectada por la anterior. Por ejemplo, antes de morir, Zhang estafó a Li una gran cantidad de dinero. ¿Tiene, pues, Zhang una deuda con Li? Si la tiene, ¿es natural que Li recupere esa deuda de Zhang? Así pues, después de morir, existe una deuda entre ellos que debe saldarse; cuando se reencarnen y Zhang vuelva a ser humano, ¿cómo recuperará Li su deuda de él? Una forma es que Li recupere la deuda naciendo como hijo de Zhang, y que este sea su padre. Esto sería lo que ocurre en esta vida, en la presente. Zhang, el padre de Li, gana mucho dinero y Li lo despilfarra. Por mucho dinero que gane Zhang, su hijo Li le “ayuda” a gastarlo. Por mucho que gane Zhang, nunca es suficiente; por alguna razón, su hijo acaba siempre gastando el dinero de su padre de diferentes maneras y medios. Zhang está desconcertado: “¿Qué está pasando? ¿Por qué ha sido mi hijo siempre un gafe? ¿Por qué son tan buenos los hijos de otras personas? ¿Por qué no tiene mi hijo ambición? ¿Por qué es tan inútil e incapaz de ganar dinero? ¿Por qué tengo que mantenerlo siempre? Mientras tenga que mantenerlo lo haré, ¿pero por qué necesita siempre más dinero, por mucho que le dé? ¿Por qué no puede tener un trabajo diario honrado? ¿Por qué es un holgazán, que come, bebe, va a prostíbulos, apuesta y todo eso? ¿Qué demonios está pasando?”. Zhang piensa entonces por un momento: “¿Será porque le debía algo en la vida pasada? Ah, podría ser que yo tuviera una deuda con él en la vida anterior. Bien, entonces, ¡la pagaré! ¡Esto no acabará hasta que la pague en su totalidad!”. Puede que llegue el día en que Li recupere realmente su deuda, y cuando tenga cuarenta o cincuenta años, llegará el día en que se arrepienta: “¡No he hecho ni una sola cosa buena durante la primera mitad de mi vida! He despilfarrado todo el dinero que mi padre ganó; ¡debería ser una buena persona! Me armaré de valor: seré alguien honesto, que vive apropiadamente, ¡y nunca más entristeceré a mi padre!”. ¿Por qué piensa esto? ¿Por qué cambia repentinamente a mejor? ¿Existe una razón para ello? ¿Cuál es la razón? En realidad, es porque ha recuperado su deuda; esta ha sido pagada. Y así, hay causa y efecto. La historia empezó hace mucho, mucho tiempo, antes de que ambos nacieran y, por tanto, esta historia de su vida pasada se ha traído hasta la presente, y ninguno puede culpar al otro. Por muchas cosas que Zhang enseñara a su hijo, este nunca escuchaba y nunca hizo un trabajo diario honrado; sin embargo, el día en que se saldó la deuda, no hubo necesidad de enseñarle; su hijo entendió de forma natural. Este ejemplo es simple, y sin duda hay otros muchos. ¿Y qué les dice a las personas? (Que deberían ser buenos). Que no deberían hacer el mal, ¡y que habrá retribución para las maldades! La mayor parte de los incrédulos, como puedes ver, comete muchas maldades, y sus fechorías acaban encontrando la retribución, ¿verdad? ¿Pero es esta retribución arbitraria? Todo lo que encuentra retribución tiene un trasfondo y una razón. ¿Piensas que no te pasará nada después de estafar dinero a alguien? ¿Piensas que después de haberles timado no habrá consecuencias para ti, tras haberte quedado con su dinero? Eso sería imposible: uno recibe lo que da; ¡esto es totalmente correcto! Es decir, independientemente de quiénes sean, de que crean o no que existe un Dios, las personas tienen que ser responsables de su conducta y cargar con las consecuencias de sus acciones. Con respecto a este ejemplo simple —Zhang es castigado, Li es retribuido—, ¿es justo? Lo es. Cuando las personas hacen cosas así, se produce ese tipo de resultado. ¿Y está separado de la administración del mundo espiritual? Es inseparable de ella. A pesar de la incredulidad de los que no creen en Dios, su existencia está sujeta a edictos y decretos celestiales de los que nadie puede escapar; por muy elevada que sea su posición en el mundo del hombre, nadie puede evitar esta realidad.

Los que no tienen fe creen a menudo que todo lo que se puede ver existe, y lo que no puede verse, o está muy lejos de las personas, no. Prefieren creer que no hay un “ciclo de la vida y la muerte”, que no hay “castigo”, y por tanto pecan y cometen maldades sin escrúpulos, tras lo cual son castigados, o se reencarnan en un animal. La mayoría de las diversas personas que componen el grupo de los incrédulos caen en este círculo vicioso. ¿Y por qué ocurre esto? Porque desconocen que el mundo espiritual es estricto en su administración de todos los seres vivientes. Tanto si crees como si no, esta realidad existe, porque ni una sola persona u objeto puede escapar del ámbito de lo observado por los ojos de Dios, y ni una sola persona u objeto pueden escapar de las reglas y limitaciones de los edictos celestiales y los decretos de Dios. Por eso te pongo este ejemplo simple; independientemente de si crees o no en Dios, es inaceptable pecar y cometer maldades; hay consecuencias, y esto es absoluto. Cuando alguien que le timó dinero a otro es castigado así, ese castigo es imparcial, razonable y justo. El mundo espiritual penaliza un comportamiento habitual como este y lo castiga por los decretos y los edictos celestiales de Dios, y una conducta tan malvada y profundamente criminal —violar y saquear, defraudar y engañar, robar y hurtar, asesinar y provocar incendios, etc.— está aún más sujeta a una variedad de castigos de diversa severidad. ¿Y qué incluyen estos castigos de severidad variada? Algunos de ellos utilizan el tiempo para establecer el nivel de severidad; unos lo hacen por medio de diferentes metodologías, y otros a través del lugar al que van las personas cuando se reencarnan. Por ejemplo, algunas personas son malhabladas. ¿A qué se refiere “malhablado”? Significa maldecir a los demás y emplear un lenguaje soez, que maldice a las personas. ¿Qué indica un lenguaje soez? Indica que quien lo emplea tiene un corazón necio. El lenguaje soez que maldice a las personas procede con frecuencia de la boca de tales personas, y viene acompañado de graves consecuencias. Después de que estas personas hayan muerto y recibido el castigo adecuado, pueden volver a nacer siendo mudos. Algunas personas son muy calculadoras cuando están vivas, suelen aprovecharse de los demás, sus pequeños ardides están particularmente bien planeados, y hacen muchas cosas que dañan a los demás. Cuando vuelven a nacer, pueden hacerlo como alguien estúpido o disminuido psíquico. Algunos espían a menudo la privacidad de otros; sus ojos ven muchas cosas que no deberían conocer, y saben muchas cosas que no deberían saber, por lo que cuando vuelven a nacer, pueden ser ciegos. Algunos son muy diestros cuando están vivos, pelean frecuentemente, y cometen mucha maldad y, por tanto, cuando vuelven a nacer pueden ser discapacitados, lisiados o mancos, jorobados o con el cuello torcido. Pueden caminar con cojera o tener una pierna más corta que la otra, etc. Y así, están sometidos a diferentes castigos según el nivel de maldad que cometieron mientras vivían. ¿Y qué me decís? ¿Por qué hay personas con los ojos torcidos? ¿Hay muchas personas así? Hoy las hay en cantidad. Algunos tienen los ojos torcidos porque en su vida pasada usaron demasiado sus ojos, hicieron demasiadas cosas malas, y por eso cuando nacen en esta vida sus ojos están torcidos, y en casos graves incluso están ciegos. ¡Esto es retribución! Algunas personas se llevan bien con los demás antes de morir, hacen muchas cosas buenas por los que están a su alrededor, por sus seres queridos, sus amigos, sus colegas o por los que tienen relación con ellas. Ayudan a los demás, son caritativas y se preocupan por ellos, o los ayudan económicamente; otros tienen una buena opinión de ellos, y cuando estas personas vuelven al mundo espiritual no son castigadas. Que un incrédulo no sea castigado en forma alguna significa que fue una buena persona. En lugar de creer en la existencia de Dios, sólo lo hace en el Viejo Hombre en el Cielo. Sólo cree que hay un espíritu sobre él observando todo lo que él hace; eso es todo lo que cree. ¿Y cuál es el resultado? Se comporta mucho mejor. Estas personas tienen un corazón bueno y caritativo, y cuando regresan finalmente al mundo espiritual, este las tratará muy bien y pronto se reencarnarán y volverán a nacer. ¿Y a qué tipo de familia llegarán? Aunque no serán ricas, la vida familiar será tranquila, habrá armonía entre sus miembros, pasarán días felices y serenos, todos estarán gozosos y tendrán una buena vida. Cuando alcance la edad adulta, tendrá muchos hijos e hijas, y muchos parientes; sus hijos serán talentosos y disfrutarán del éxito, y ellos y su familia disfrutarán de una buena fortuna. Y ese resultado está muy conectado con la vida pasada de la persona. Es decir, toda su vida, hasta después de morir, adónde va cuando se reencarna, si es varón o mujer, cuál es su misión, qué cosas afrontarán en la vida, sus contratiempos, qué bendiciones disfrutan, a quién conocen, qué les pasará; nadie puede predecir esto, evitarlo ni esconderse de ello. Dicho de otro modo, después de que tu vida se haya establecido, en lo que te ocurre, por mucho que intentes evitarlo, y por cualquier medio que intentes eludirlo, no tienes forma de violar el curso vital que Dios ha establecido para ti en el mundo espiritual. Y es que cuando te reencarnas, el destino de tu vida ya se ha establecido. Sea bueno o malo, todos deben enfrentarse a esto, y tienen que seguir adelante; este es un asunto que nadie que vive en este mundo puede evitar, y ningún otro es más real. Bien, habéis entendido todo esto, ¿verdad?

Una vez comprendido esto, ¿veis que Dios tiene controles y una administración muy exigentes y rigurosos para el ciclo de la vida y de la muerte de los incrédulos? En primer lugar, Dios ha establecido diversos edictos celestiales, decretos y sistemas en el reino espiritual; después de la declaración de los mismos, estos se llevan a cabo tal como Dios los estableció, por seres que ocupan diversas posiciones oficiales en el mundo espiritual, y nadie se atreve a violarlos. Y así, en el ciclo de la vida y de la muerte de la humanidad en el mundo del hombre, tanto si alguien se reencarna como animal o como persona, existen leyes para ambos casos. Y al proceder estas leyes de Dios, nadie se atreve a quebrantarlas ni es capaz de hacerlo. El mundo material que las personas ven es regular y está ordenado únicamente por esa soberanía de Dios, y gracias a que estas leyes existen. Sólo por esa soberanía de Dios la humanidad puede coexistir pacíficamente con el otro mundo que es del todo invisible para la humanidad, y puede vivir en armonía con él. Todo esto es inextricable desde la soberanía de Dios. Tras la muerte de la vida carnal de un alma, esta sigue viva. ¿Qué pasaría, pues, si no tuviera la administración de Dios? El alma vagaría por todo el lugar, entrometiéndose en todas partes, y dañaría incluso a las cosas vivientes en el mundo de la humanidad. Ese daño no sólo se produciría contra la humanidad, sino también contra plantas y animales; pero las primeras en sufrir daño serían las personas. Si esto ocurriera, si dicha alma estuviera sin administración y realmente hiciera daño a las personas, y cometiera maldades, también se llevaría a cabo un tratamiento adecuado de la misma en el mundo espiritual: si las cosas fueran graves, el alma dejaría pronto de existir, sería destruida; de ser posible, se colocaría en algún lugar y se reencarnaría. Es decir, la administración de las diversas almas por parte del mundo espiritual se ordena y se lleva a cabo según unos pasos y unas reglas. Es sólo gracias a esa administración que el mundo material del hombre no ha caído en el caos, que la humanidad del mundo material posee una mentalidad normal, una racionalidad normal y una vida carnal ordenada. Sólo después de que la humanidad tenga una vida normal así serán capaces los que viven en la carne de continuar desarrollándose y reproduciéndose a lo largo de las generaciones.

¿Qué pensáis de las palabras que acabáis de oír? ¿Son nuevas para vosotros? ¿Y qué sentís después de que os haya dicho estas palabras hoy? Aparte de ser nuevas, ¿sentís algo más? Decidme. (Las personas deberían comportarse bien, y veo que Dios es grande y temible). (Habiendo oído la enseñanza de Dios acerca de cómo se ocupa Él del fin de diversos tipos de personas, en un aspecto siento que el carácter de Dios no permite ninguna ofensa, y que debería venerarlo a Él; y en otro aspecto, soy consciente de qué tipo de persona agrada a Dios, y cuál no, y por tanto quiero ser una de esas que le gustan). ¿Veis que Dios tiene principios en Sus actos en este ámbito? ¿Cuáles son los principios por los cuales actúa? (Él establece el fin de las personas según todo lo que hacen). Esto es en cuanto a los diversos finales para los incrédulos de los que acabamos de hablar. Cuando se trata de los incrédulos, ¿es el principio subyacente a las acciones de Dios el de recompensar a los buenos y castigar a los malvados? ¿Veis que hay un principio en las acciones de Dios? Deberíais ser capaces de ver que lo hay. Los incrédulos no creen realmente en Dios, no obedecen Sus orquestaciones y no son conscientes de Su soberanía, y mucho menos lo reconocen a Él. Y lo más grave, blasfeman contra Dios, y lo maldicen, y son hostiles hacia los que creen en Él. Aunque estas personas tienen semejante actitud hacia Dios, Su administración de ellas sigue sin desviarse de Sus principios; Él las administra de una forma ordenada de acuerdo con Sus principios y Su carácter. ¿Cómo considera Dios su hostilidad? ¡Como ignorancia! Y así ha hecho que estas personas —la mayoría de los incrédulos— se hayan reencarnado alguna vez como animales. Así pues, ¿qué dirías tú que son los incrédulos a los ojos de Dios? (Ganado). A los ojos de Dios, son de ese tipo, son ganado. Dios administra el ganado y a la humanidad, y tiene los mismos principios para esta clase de personas. Incluso en la administración de estas por parte de Dios y Sus acciones hacia ellas, se sigue viendo Su carácter y las leyes para Su dominio sobre todas las cosas. Y así, ¿veis la soberanía de Dios en los principios por los cuales Él administra a los incrédulos de los que acabo de hablar? ¿Veis el carácter justo de Dios? (Lo vemos). Veis la soberanía de Dios y Su carácter. Es decir, no importa de cuál de todas estas cosas se ocupe, Dios actúa de acuerdo con Sus propios principios y carácter. Esta es la esencia de Dios. Él no rompería descuidadamente con los decretos o edictos celestiales que estableció porque considere a este tipo de personas como ganado; Dios actúa según principios, sin el más mínimo desorden; Sus acciones no se ven afectadas en absoluto por ningún factor, y no importa lo que haga, todo se rige por Sus propios principios. Esto se decide por el hecho de que Dios tiene la esencia de Dios mismo, que es una esencia exclusiva no poseída por ningún ser creado. Dios es meticuloso y responsable en Su gestión, Su enfoque, Su dirección, Su administración y Su gobierno de cada objeto, persona y cosa viviente entre todas las cosas que creó, y nunca ha sido descuidado en esto. Para aquellos que son buenos, Él es misericordioso y bueno. A los que son malvados les inflige un castigo implacable; y para los diversos seres vivientes, hace disposiciones apropiadas de una forma oportuna y regular, de acuerdo con los diferentes requisitos del mundo de la humanidad en diferentes momentos, de forma que estos diversos seres vivientes se reencarnan según los papeles que desempeñan de una manera ordenada, y se mueven entre el mundo material y el espiritual de una forma ordenada. Esto es lo que la humanidad debería entender y conocer.

La muerte de un ser viviente, la terminación de una vida física, indica que el ser viviente ha pasado del mundo material al espiritual, mientras que el nacimiento de una nueva vida física indica que un ser viviente ha pasado del mundo espiritual al material y ha comenzado a acometer su papel, a desempeñar su papel. Tanto si es la partida como la llegada de un ser, ambas son inseparables de la obra del mundo espiritual. Cuando alguien llega al mundo material, Dios ya ha hecho disposiciones y definiciones apropiadas en el mundo espiritual para la familia a la que va, la era en la que llega, la hora en que lo hace y el papel que desempeña. Y, de esta forma, toda la vida de esta persona, las cosas que hace y las sendas que toma, procede de acuerdo con las disposiciones del mundo espiritual, sin el más mínimo error. En cambio, el momento en el que termina una vida física y la manera y el lugar en que lo hace son claros y discernibles para el mundo espiritual. Dios gobierna el mundo material y el espiritual, y no pospondrá el ciclo normal del alma de la vida y la muerte ni podrá cometer errores en las disposiciones de un ciclo de vida y muerte del alma. Cada uno de los alguaciles en los puestos oficiales del mundo espiritual lleva a cabo sus tareas, y hace lo que debería hacer, de acuerdo con las instrucciones y normas de Dios. Y así, en el mundo de la humanidad, todo fenómeno material observado por el hombre es ordenado, y no contiene caos. Todo esto se debe al gobierno ordenado de todas las cosas por parte de Dios, así como a que la autoridad de Dios lo domina todo, y todo aquello sobre lo que Él gobierna incluye el mundo material en el que vive el hombre y, además, el mundo espiritual invisible detrás de la humanidad. Por tanto, si la humanidad desea tener una buena vida, y desea vivir en un buen entorno, además de ser provista con todo el mundo material visible, debe serlo también con el espiritual, el que nadie puede ver, el que gobierna a todo ser viviente por causa de la humanidad, y que es ordenado. Por lo tanto, cuando se dice que Dios es la fuente de vida para todas las cosas, ¿no hemos añadido nuestra conciencia y entendimiento de “todas las cosas”?

2. El ciclo de la vida y la muerte de las diversas personas de fe

Acabamos de exponer el ciclo de la vida y de la muerte de la primera categoría: los incrédulos. Ahora, expongamos el de la segunda: las diversas personas de fe. “El ciclo de la vida y de la muerte de las diversas personas de fe” es también un tema muy importante, y es conveniente que tengáis algún entendimiento del mismo. Primero, hablemos de la fe a la que se refiere la “fe” en la expresión “personas de fe”, que son las cinco mayores religiones: judaísmo, cristianismo, catolicismo, islam y budismo. Además de los incrédulos, las personas que creen en estas cinco religiones ocupan una gran parte de la población del mundo. Entre estas cinco religiones, aquellos que han hecho una carrera de su creencia son pocos, aunque las mismas tienen muchos creyentes. Sus creyentes van a un lugar diferente cuando mueren. ¿“Diferente” de quién? De los incrédulos, las personas sin fe de las que acabamos de hablar. Después de morir, los creyentes de estas cinco religiones van a otro lugar, un lugar diferente al de los incrédulos. Pero es el mismo proceso. El mundo espiritual también emitirá un juicio sobre ellos con base en todo lo que hicieron antes de morir, tras lo cual serán procesados como corresponde. ¿Pero por qué se pone a estas personas en otro lugar para procesarlas? Existe una razón importante para ello. ¿Y cuál es esta razón? Os la contaré usando un ejemplo. Pero antes de hacerlo, podéis pensar para vosotros mismos: “¡Quizá eso se deba a que tienen un poco de creencia en Dios! No son unos completos incrédulos”. Esta no es la razón del porqué. Existe una razón muy importante por la que ellos son colocados en otro lugar.

Tomemos el budismo, por ejemplo. Dejadme contaros un hecho. Un budista es, primeramente, alguien que se ha convertido al budismo, y es una persona que sabe cuál es su creencia. Cuando los budistas se cortan el pelo y se ordenan monjes o monjas, esto significa que se han apartado del mundo secular y han dejado atrás el clamor del mundo humano. Cada día recitan los sutras y cantan los nombres de los Budas, solo comen comida vegetariana, viven una vida ascética y pasan sus días acompañados sólo por la luz fría y débil de una lámpara de mantequilla. Pasan toda su vida así. Cuando la vida física de un budista termina, hace un resumen de ella, pero en su corazón no sabe adónde irá tras morir, con quién se encontrará ni qué final tendrá; en su corazón no tiene claras estas cosas. No habrán hecho otra cosa que llevar una especie de fe a ciegas durante toda su vida, tras lo cual parten del mundo humano junto con sus deseos e ideales ciegos. Tal es el final de la vida física de un budista cuando dejan el mundo de los vivos; después de eso, vuelve a su lugar original en el mundo espiritual. El que esta persona se reencarne o no para regresar a la tierra y continuar su autoaprendizaje depende de su conducta y práctica anterior a su muerte. Si no hizo nada malo durante su vida, rápidamente se reencarnará y será enviada a la tierra de nuevo, donde esta persona se convertirá otra vez en monje o monja. Es decir, practica el autoaprendizaje durante su vida física de acuerdo con cómo lo hizo la primera vez, tras lo cual regresa al mundo espiritual una vez concluida su vida física, donde es examinada. Después de esto, si no hay problemas, puede volver una vez más al mundo del hombre y convertirse una vez más al budismo y continuar así con su práctica. Después de reencarnarse de tres a siete veces, regresará una vez más al mundo espiritual al que va cada vez que su vida física acaba. Si sus diversas cualificaciones y su conducta en el mundo humano han concordado con los edictos celestiales del mundo espiritual, desde este punto en adelante permanecerá allí; ya no se reencarnará más como un ser humano ni habrá riesgo alguno de que sea castigada por hacer el mal en la tierra. No experimentará este proceso nunca más. En su lugar, según sus circunstancias, adoptará una posición en el ámbito espiritual. Esto es a lo que los budistas se refieren como “alcanzar la budeidad”. Lograr la budeidad significa, principalmente, lograr la realización como un oficial del mundo espiritual, sin que en adelante haya más oportunidad de reencarnación o castigo. Más aún, significa no sufrir más la aflicción del ser humano después de reencarnarse. ¿Existe, pues, alguna oportunidad para ella de reencarnarse como un animal? (No). Eso significa que permanecerá para asumir un rol en el mundo espiritual y que ya no reencarnará más. Este es un ejemplo de alcanzar la realización de la budeidad en el budismo. En cuanto a aquellos que no consiguen la realización, cuando regresan al mundo espiritual, se someten al examen y la verificación del oficial pertinente, quien comprueba que durante su vida no practicaron un autoaprendizaje diligente ni fueron meticulosos en la recitación de los sutras y el canto de los nombres de los Budas, tal como lo prescribe el budismo; en vez de ello, cometieron muchas maldades y tuvieron un comportamiento perverso. Posteriormente, en el mundo espiritual, se celebra un juicio por sus acciones malvadas, tras lo cual con toda certeza serán castigados. No hay excepciones en esto. Así pues, ¿cuándo alcanzará la realización esta clase de persona? En la vida en la que no hagan el mal; cuando, tras retornar al mundo espiritual, se vea que no hicieron nada malo antes de morir. Continúan reencarnando y siguen recitando los sutras y cantando los nombres de los Budas, pasando sus días con la luz fría y débil de una lámpara de mantequilla, absteniéndose de matar a ningún ser viviente ni comer carne. No participan en el mundo del hombre, dejando sus problemas muy atrás, y no teniendo disputas con otros. Mientras tanto, si no han hecho el mal, tras volver al mundo espiritual y después de que todas sus acciones y su comportamiento se hayan examinado, son enviados una vez más al mundo humano, en un ciclo que se repite de tres a siete veces. Si no tienen una mala conducta durante este tiempo, entonces su logro de la budeidad no se verá afectado y no se retrasará. Este es un rasgo del ciclo de la vida y la muerte de todas las personas de fe: pueden “alcanzar la realización” y asumir una posición en el mundo espiritual. Esto es lo que los hace diferentes de los incrédulos. Primeramente, cuando todavía viven en la tierra, ¿cuál es la conducta de los que pueden hacerse cargo de una posición en el mundo espiritual? Deben asegurarse de no cometer ningún mal en absoluto: asesinato, incendios provocados, violación o saqueo; si cometen fraude, engaño, hurto o robo, entonces no pueden alcanzar la realización. En otras palabras, si tienen cualquier tipo de relación o afiliación con hacer el mal, no podrán escapar del castigo que les será impuesto por el mundo espiritual. El mundo espiritual hace arreglos apropiados para los budistas que alcanzan la budeidad: se les puede asignar la administración de aquellos que parecen creer en el budismo y en el Viejo Hombre en el Cielo: se les podrá dar una jurisdicción. También es posible que sólo puedan administrar a los incrédulos o tener algún cargo menor. Tal asignación tiene lugar de acuerdo con la naturaleza diversa de estas almas. Este es un ejemplo del budismo.

Entre las cinco religiones de las que hemos hablado, el cristianismo es en cierto modo especial. ¿Y qué hace que los cristianos sean especiales? Son personas que creen en el Dios verdadero. ¿Cómo pueden enumerarse aquí los que creen en el Dios verdadero? Si se dice que el cristianismo es un tipo de fe, eso está, sin duda, únicamente relacionado con la fe: sería simplemente una especie de ceremonia, de religión, y algo completamente apartado de la fe de aquellos que siguen genuinamente a Dios. La razón por la que he incluido al cristianismo entre las cinco “religiones” principales es que se ha visto reducido al mismo nivel que el judaísmo, el budismo y el islam. La mayor parte de la gente aquí no cree que exista un Dios, o que Él gobierne sobre todas las cosas, y mucho menos creen en Su existencia. En su lugar, se limitan a emplear las Escrituras para hablar sobre teología, sirviéndose de esta para enseñar a las personas a ser amables, a soportar el sufrimiento, y a hacer cosas buenas. El cristianismo se ha convertido en este tipo de religión: sólo se concentra en teorías teológicas y no tiene absolutamente ninguna relación con la obra de Dios de gestionar y salvar al hombre. Se ha convertido en la religión de aquellos que siguen a Dios, pero a los que Él en realidad no reconoce. Sin embargo, Dios también tiene un principio para encarar a tales personas. Él no las maneja ni trata con ellas con indiferencia y a discreción, tal como lo hace con los incrédulos. Las trata del mismo modo que a los budistas: si, durante su vida, los cristianos pueden practicar la autodisciplina, regirse estrictamente por los Diez Mandamientos y ceñir su propia conducta a las leyes y los mandamientos, y si pueden respetarlos toda su vida, también deberán pasar la misma cantidad de tiempo pasando por los ciclos de la vida y de la muerte antes de alcanzar verdaderamente el llamado “arrebato”. Después de conseguir este arrebato, permanecen en el mundo espiritual, donde asumen una posición y pasan a ser uno de sus oficiales. De igual manera, si perpetran maldades en la tierra, si son muy pecadores y cometen demasiados pecados, es inevitable que sean castigados y disciplinados con diversa severidad. En el budismo, alcanzar la realización significa entrar en la Tierra Pura de la Felicidad Suprema, pero ¿cómo la llaman en el cristianismo? Se llama “entrar en el cielo” y ser “arrebatado”. Los que son verdaderamente arrebatados también pasan por el ciclo de la vida y de la muerte de tres a siete veces, tras lo cual, una vez muertos, vienen al mundo espiritual, como si se hubieran quedado dormidos. Si cumplen con los requisitos pueden quedarse y asumir una posición y, a diferencia de las personas en la tierra, no se reencarnarán de una forma simple ni convencional.

Entre todas estas religiones, el final del que hablan y por el que se esfuerzan es el mismo que el logro de la realización en el budismo, solo que esta “realización” se alcanza por diferentes medios. Todos son del mismo tipo. A este grupo de seguidores de estas religiones, que son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos en su conducta, Dios le provee un destino adecuado, un lugar apropiado al que ir, y se encarga de él apropiadamente. Todo esto es razonable, pero no es como la gente imagina, ¿verdad? Ahora bien, habiendo escuchado lo que les ocurre a las personas en el cristianismo, ¿cómo os sentís? ¿Sentís que su sufrimiento es injusto? ¿Simpatizáis con ellos? (Un poco). No hay nada que pueda hacerse; sólo pueden culparse a sí mismos. ¿Por qué digo esto? La obra de Dios es verdadera; Él está vivo y es real, y Su obra tiene como objetivo a la humanidad entera y a cada persona. ¿Por qué, entonces, no aceptan esto? ¿Por qué se oponen y persiguen a Dios tan frenéticamente? Deberían considerarse afortunados de tener un final como este; ¿por qué sentís pena por ellos? Que se les trate de esta forma demuestra una gran tolerancia. Teniendo en cuenta su grado de oposición a Dios, deberían ser destruidos, pero Él no lo hace; simplemente trata al cristianismo de la misma forma que a cualquier religión ordinaria. ¿Es, pues, necesario entrar en mayores detalles sobre las otras religiones? El ethos de todas estas religiones es que las personas sufran más dificultades, no hagan el mal, lleven a cabo buenas acciones, no insulten a los demás, no los juzguen, se aparten de las disputas y sean buenas personas; la mayoría de las enseñanzas religiosas son así. Por lo tanto, si estas personas de fe —estos seguidores de diversas religiones y denominaciones— son capaces de guardar estrictamente sus preceptos religiosos, no cometerán grandes errores o pecados durante el tiempo que estén en la tierra, y después de reencarnarse de tres a siete veces, estas personas, los que son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos, en general se quedarán para asumir una posición en el mundo espiritual. ¿Hay muchas personas así? (No, no hay). ¿En qué se basa tu respuesta? No es fácil hacer el bien ni regirse por reglas y leyes religiosas. El budismo no permite a las personas comer carne; ¿podrías hacerlo? Si tuvieras que vestir túnicas grises y recitar sutras y cantar los nombres de los Budas en un templo budista todo el día, ¿podrías hacerlo? No sería fácil. El cristianismo tiene los Diez Mandamientos, los mandamientos y las leyes, ¿son fáciles de guardar? ¡No lo son! Consideremos no insultar a los demás, por ejemplo: las personas simplemente son incapaces de obedecer esta regla. Incapaces de frenarse, maldicen, y después de hacerlo ya no pueden retractarse. ¿Y qué hacen entonces? Confiesan sus pecados por la noche. A veces, después de maldecir a otros, sigue habiendo odio en sus corazones, y hasta llegan tan lejos como planear cuándo van a hacerles más daño a esas personas. En resumen, para los que viven en este dogma muerto, no es fácil dejar de pecar o cometer maldades. Por lo tanto, en cada religión, solo unas pocas personas pueden realmente alcanzar la realización. Das por sentado que como muchas personas siguen estas religiones, gran parte serán capaces de quedarse para asumir un papel en el reino espiritual. Sin embargo, no son tantos; sólo unos pocos son en verdad capaces de lograrlo. Generalmente es así para el ciclo de la vida y de la muerte de las personas de fe. Lo que las diferencia es que pueden alcanzar la realización y esto es lo que las diferencias de los incrédulos.

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