Cómo entra el hombre en la nueva era (Parte 1)

El tema que trataremos hoy es la entrada del hombre en la nueva era, la Era del Reino, y cómo deben vivir en ella las personas, cómo deben experimentar la obra de Dios y cruzar de verdad hacia esta nueva era. ¿En qué se va a centrar la discusión sobre este tema? Dios expresa muchas palabras en la Era del Reino y está llevando a cabo la obra de juicio y castigo, y el pueblo escogido de Dios debe saber exactamente cómo debe creer el hombre en Dios en la Era del Reino si desea satisfacer Sus exigencias. En el pasado, la mayoría de la gente creía en el Señor y gozaba de mucha gracia de Dios. Ahora, están comenzando a experimentar la obra de juicio y castigo de Dios, así que ¿cómo pueden hacer la transición desde sus antiguos puntos de vista sobre la creencia en Dios hacia unos nuevos que satisfagan Sus exigencias? No importa si tus puntos de vista anteriores sobre la fe en Dios eran correctos o incorrectos, esto no será un tema de investigación; debes afrontar la realidad y saber cómo creer y buscar en este momento. Si continúas buscando en base a cómo creías en la Era de la Gracia y sigues creyendo en Dios según tus antiguos puntos de vista, no habrás entrado en la nueva era. En primer lugar, permíteme compartir una expresión demostrativa que explicará este asunto. ¿Qué expresión es esta? Esta expresión fue pronunciada a menudo en la Era de la Gracia: “Cuando una persona cree en Dios, toda su familia es bendecida”. Es decir, cuando una persona creía en Jesús, toda su familia, desde el mayor hasta el menor, se beneficiaba de la asociación y todos disfrutaban de paz y gozo. Dado que Jesús realizó la obra de redención, fue infinitamente tolerante, paciente, indulgente y absolutorio con el hombre. No importa cómo fuera tu entrada en la vida, cuál fuera tu calibre o cuántos pecados hubieras cometido en el pasado, lo único que tenías que hacer era confesarte al Señor y todo te sería perdonado y se te concedería paz y alegría. Lo único que tenías que hacer era “creer” y con eso bastaba; era muy sencillo. ¿Acaso ahora, cuando una persona cree en Dios, toda su familia es bendecida? No. ¿Por qué ahora no se realiza esa obra? Porque ha llegado el momento y Dios está aquí para realizar la obra de juicio y salvar a la humanidad de la influencia de Satanás de una vez por todas. Por eso Dios requiere ahora que las personas sean leales y sinceras hacia Él, que lo adoren y se sometan a Él y que tengan un corazón temeroso de Dios; tales son las cosas que deben hacer las personas. Si aquellos que creen en Dios pueden comprender la verdad, aceptarla, entenderla y alcanzarla, entonces serán completamente salvados. Sin embargo, aquellos que no aceptan la verdad y que simplemente codician la gracia de Dios serán descartados. Si todavía exiges que Dios realice la obra de la Era de la Gracia y piensas que cuando creas en Dios toda tu familia será bendecida, ¡eso es una tontería! Dios ya no está haciendo la obra de la Era de la Gracia. Esa era ha terminado. Entiendes esto, ¿verdad?

Este llamado “cruce a la nueva era” significa entrar en la Era del Reino actual, y tus puntos de vista sobre la fe en Dios, tus intenciones, tu fe, la forma en que vives tu vida y experimentas las cosas, todo ello debe cambiar. Si solo cambias una cosa, si solías creer en Jesús, pero hoy crees en Dios Todopoderoso y solo el nombre del Dios en el que crees ha cambiado, entonces la forma en la que crees, la senda por la que transitas y las cosas que buscas no han cambiado en realidad. Es decir, debe haber algunos cambios en tu búsqueda, en tu comprensión y en tus puntos de vista. Solo cuando persigues la verdad sobre esta base, tu fe puede ser pura y verdadera. ¿Por qué se muestran ahora tan negativas ciertas personas y piensan que creer en Dios no tiene sentido y no es tan vigorizante como solía ser? Esto se debe a que sus puntos de vista sobre la fe en Dios aún no se han transformado. Todavía se aferran a los puntos de vista que solían tener cuando creían en Jesús, centrándose únicamente en alcanzar un poco de gracia o en gastarse más e ir más de un lado a otro. Se centran en los dones, en la obra y los sermones a un nivel superficial y en el entusiasmo. Sin embargo, no siguen el ritmo de la obra actual de Dios, no se concentran en comer y beber Sus palabras y el Espíritu Santo no los esclarece, por lo que siempre se sienten negativos. Las personas así aparentan creer en Dios, cuando en realidad no han aceptado la verdad en sus corazones, y por eso su estado negativo nunca se resuelve. No tienen entrada en la vida en absoluto, siguen aferrados a sus viejos puntos de vista sobre la fe en Dios, sin visos de transformación. ¿No es así? La obra del Espíritu Santo ha cambiado y la fe del hombre en Dios debe cambiar a su vez. Si tu búsqueda, la forma en que vives, la forma en que experimentas, tu actitud hacia la fe en Dios y tus intenciones y puntos de vista hacia ella no se han transformado, eso demuestra que no has seguido el ritmo de la obra del Espíritu Santo. Si la gente quiere mantenerse al día de la nueva obra del Espíritu Santo, cambiar de nuevas maneras y obtener nuevos entendimientos, debe buscar la verdad, entrar y cambiar en pequeños detalles, como todos sus movimientos y acciones, sus pensamientos e ideas, cada una de sus intenciones y perspectivas; solo entonces lograrán progresar. Si la gente se limita a hablar de boquilla sobre esto y solo cambia un poco de su comportamiento, esto no se considera transformación. Lo más importante es que experimentes una transformación en tus pensamientos y puntos de vista y en la forma en que vives tu vida. Si puedes despojarte de tus viejas nociones y figuraciones y obtener discernimiento y conocimiento de tus antiguos puntos de vista sobre la fe en Dios, esto probará tu transformación. Examinaos a vosotros mismos para ver qué partes de vosotros aún no se han transformado, si aún mantenéis viejas formas de hablar o de ver las cosas y qué cosas del pasado aún tenéis profundamente arraigadas que todavía no han sido desenterradas. Si no escarbas, puedes pensar que no hay nada, pero cuando escarbes minuciosamente descubrirás que hay mucho que desenterrar. ¿Por qué ahora hay algunas personas que nunca son capaces de seguir el ritmo de la obra de Dios? Porque hay muchas cosas dentro de la gente que se lo impiden, porque no entienden las cosas nuevas y no pueden comprenderlas. ¿Por qué la gente siempre alberga nociones sobre Dios? Poseen nociones sobre las palabras y la obra de Dios, así como sobre Su juicio y castigo, son incapaces de comprender a qué personas salva Dios y a cuáles descarta y no pueden superar el hecho de que Dios no muestre señales y prodigios. ¿A qué se debe esto exactamente? Una razón es que esto viene determinado por la naturaleza arrogante y santurrona del hombre, pues la gente siempre tiene sus propias nociones y figuraciones sobre cualquier asunto; esta es la raíz del problema. Existe otra razón objetiva, y es que la gente alberga muchas nociones erróneas sobre la fe en Dios que aún no han sido transformadas, y es que esas cosas profundamente arraigadas aún no han sido transformadas. Tales formas antiguas de decir las cosas desde su fe en Jesús o en Jehová siguen arraigadas en sus corazones, así que cuando se encuentran con la nueva obra de Dios, aceptan el camino verdadero, pero son incapaces de comprender las nuevas formas en que Dios dice y hace las cosas. ¿Por qué no puedes comprender estas cosas nuevas? Porque todavía te aferras a las del pasado y no puedes desprenderte de ellas, lo que te lleva a resistirte a las nuevas. Si no conservaras esas cosas del pasado dentro de ti, serías capaz de aceptar las que Dios hace ahora. Si no puedes desprenderte de las cosas del pasado, tenderás a desarrollar nociones sobre Dios y a rebelarte contra Él y en consecuencia sufrirás una pérdida. Si te pones en contra de Dios, correrás el riesgo de que Él te descarte y te castigue.

Todos deberíais escarbar y examinar a fin de comprobar qué maneras antiguas de hacer las cosas, de entenderlas, y qué viejos puntos de vista siguen todavía hondamente arraigados en vosotros. Dejadme poneros un ejemplo sencillo. Alguna gente nunca ha visto a Cristo, no ha oído Su voz. Solo han leído las palabras que ha expresado y aseguran que esas palabras son buenas y tienen autoridad y que son palabras de juicio, pero después de entrar en contacto con Cristo en la realidad, empiezan a surgir nociones en ellos y piensan: “¿Por qué habla Dios con esa severidad? ¿Por qué da tantas lecciones? ¿Por qué habla con tal grandilocuencia? La manera en que Él habla resulta bastante aterradora, siempre pone en evidencia y juzga a las personas. ¿Quién puede aceptar eso? Nuestra fe en Jesús es diferente. Todo el mundo habla con suavidad y tiene una relación armoniosa con los demás. Nadie habla como Él. Sencillamente, no puedo aceptar este tipo de Dios y no puedo tolerar a un Dios como Él. Si hablara con la misma suavidad y cordialidad que el Señor Jesús, si fuera amable y agradable con la gente, entonces sería capaz de aceptarlo, pero no puedo aceptar esta clase de Dios. ¡Ni siquiera soy capaz de interactuar con Él!”. Reconoces que este es el camino verdadero, que son las palabras de la encarnación y estás totalmente convencido, entonces ¿por qué, cuando entras en contacto con Cristo, no puedes desprenderte de las nociones que albergas respecto a Su tono, a las palabras que usa y a Su manera de hablar? ¿Qué demuestra esto? Demuestra que, dentro de ti, esas cosas viejas ya han ganado la partida y se han convertido en nociones y preceptos. De hecho, todas estas cosas provienen del hombre, son todas veredictos y figuraciones del hombre y no concuerdan con la verdad. Si alguien tratara de imponer estas cosas al Dios de la actualidad, no solo sería incapaz de hacerlo, sino que también acabaría siendo susceptible de resistirse a Él. La obra que Dios realiza en las distintas eras es diferente, por lo que el carácter que manifiesta y lo que Él tiene y es que revela también lo es. A esto no puedes aplicarle preceptos; si lo haces, es probable que desarrolles nociones sobre Dios y seas capaz de resistirte a Él. Si no reflexionas sobre ti mismo y te niegas rotundamente a arrepentirte, Dios te condenará y te castigará. Así es la obra de Dios en cada era: siempre habrá algunas personas que aceptan a Dios y se someten a Él, a los que bendice; y aquellos que se resisten a Él y lo condenan, a los que destruye. Dios pronuncia muchas palabras y expresa muchas verdades en Su obra de los últimos días. Él no teme que la gente albergue nociones, sino que no lea Sus palabras o acepte las verdades que Él expresa; esto resulta de lo más aterrador. Si tus nociones y opiniones no concuerdan con las verdades que Dios expresa, entonces son contrarias a la verdad, se oponen a Dios y son insostenibles. Las personas tienen actitudes corruptas, son rebeldes y reticentes y albergan pensamientos; ¿qué domina tales pensamientos? Los dominan las intenciones de la gente y el ángulo y la perspectiva desde los cuales ven las cosas, así que tus pensamientos no provienen del Espíritu Santo, ni surgen sobre la base de la verdad. ¿Por qué digo que tus nociones y puntos de vista son las cosas del hombre y de la carne? Porque tus pensamientos no están dominados por la verdad, ni surgen de la contemplación basada en la verdad. Los pensamientos de algunas personas provienen de la contemplación que se basa en la Biblia y eso es aún más erróneo. No estamos diciendo que la Biblia en sí misma sea errónea, solo que es inapropiado comparar la obra que Dios realizó en el pasado con Su nueva obra; no debes compararla así. Por ejemplo, ¿habría sido apropiado en la Era de la Gracia que la gente comparara la obra de Jehová con la obra del Señor Jesús? ¿Es apropiado que compares la obra del Señor Jesús con la obra de Dios hoy, en la Era del Reino? Por supuesto que no, no son comparables. Esto se debe a que cada etapa de la obra de Dios es más elevada que la anterior y Él no repite Su obra. ¿Por qué cada vez que Dios realiza una nueva etapa de la obra y comienza una nueva era, siempre hay un grupo o una mayoría de personas que se levantan para oponerse a la obra de Dios y se alzan contra Él? ¿Por qué sucede esto en todas las eras? Porque, independientemente de que la gente acepte o no la nueva obra de Dios, sus interpretaciones pasadas de la Biblia, así como sus puntos de vista sobre el nombre y la imagen de Dios, la fe en Él y las formas en que cree en Dios ya han tomado forma en sus corazones. Además, atesoran estas cosas y, al creer que han obtenido algunos logros, se vuelven infinitamente arrogantes y se creen asombrosos y magníficos, y cuando ven lo diferente que es la obra que Dios hace en la actualidad de la que hizo en el pasado, la juzgan. Siempre toman cosas de la Era de la Gracia y las comparan con el Dios de hoy, con la obra que Dios hace ahora y con las verdades de la actualidad: ¿acaso son comparables? No apliques preceptos a las cosas, en su lugar debes tener la siguiente conciencia: “Ahora he aceptado la nueva obra de Dios, pero hay algunas cosas que no soy capaz de comprender. Las experimentaré y las iré conociendo paulatinamente, las buscaré poco a poco, abriéndome camino como una hormiga que roe un hueso, y con el tiempo llegaré a comprenderlas”. La obra de Dios es infinitamente misteriosa e insondable; el hombre nunca podrá llegar al fondo de ella. Después de experimentarla durante uno o dos años, la gente puede llegar a obtener cierto entendimiento; al cabo de tres o cuatro años, puede llegar a obtener un poco más, y poco a poco crecerá y cambiará. Su visión de las cosas antiguas cambiará poco a poco y lentamente se despojarán de ellas; solo cuando las desechen comprenderán las nuevas. Las viejas cosas todavía están profundamente arraigadas en ti, ni siquiera has empezado a desenterrarlas y, sin embargo, te atreves a difundir deliberadamente tus nociones y a expresar tus propias opiniones y hablas como te da la gana; eso no tiene sentido. ¿Por qué digo que la gente se vuelve arrogante hasta el extremo? Esta es la razón. Estas cosas podridas dentro de la gente no tienen ningún valor y, sin embargo, se siguen atreviendo a expresarlas y difundirlas deliberadamente. ¿Acaso no es eso carecer por completo de razón? Por tanto, algunas personas han aceptado esta etapa de la obra y han leído las palabras de Dios, sin embargo, no se han desprendido realmente de todas estas cosas viejas que llevan dentro. ¿Por qué en algunos lugares los líderes y obreros son capaces de llevar a cabo y poner en práctica una obra que concuerda con sus nociones, pero cuando no es así y no desean realizarla, no la ponen en práctica? ¿Cómo se llega a esta situación? Porque la gente es incapaz de desprenderse de las cosas viejas que lleva dentro. Cuanto más toman forma tales cosas, más intensamente te resistes. ¿Verdad que sí? ¿Por qué hay ahora algunos líderes en el mundo religioso que se vuelven más arrogantes e incapaces de aceptar la obra de Dios de los últimos días cuanto más alta es la posición que ocupan y cuanta más gente tienen bajo su liderazgo? Se debe a que la gente siempre se aferra a las cosas del pasado, no toma las palabras de Dios como la verdad y la vida y no son capaces de honrar a Dios como supremo y grande. En cambio, toman sus propias nociones religiosas y sus propios pensamientos y puntos de vista como la verdad y como el camino verdadero; ¿no es esto un terrible error? De este modo, ¿podrás encontrar la verdad en alguna parte? Si crees que esas cosas tuyas son la verdad, ¿seguirás siendo capaz de obtener la verdad de Dios? ¿Seguirás siendo capaz de buscar la verdad y de anhelarla?

Alguna gente dice: “He leído muchas palabras de Dios, he oído Su voz, acepto el camino verdadero y sé cómo leer Sus palabras. Resuelvo mis propios problemas, no necesito ayuda de los demás, y esto garantiza que mi vida pueda crecer”. Exageras las cosas cuando hablas así. Si lees las palabras de Dios confiando solo en ti mismo y el Espíritu Santo no te esclarece, ¿entonces eres capaz de entenderlas? Si las palabras de Dios no te desenmascararan ni diseccionaran la corrupción que hay en ti, serías incapaz de cambiar y de comprender; te resultaría difícil llegar a ningún entendimiento. Cuando la gente lee novelas, las entiende bien y es capaz de recordar muchas escenas, y cuando termina de leer una, puede contársela inmediatamente a los demás. Sin embargo, los asuntos de la vida no se parecen a nada, pues son extremadamente profundos, y debes creer durante muchos años antes de que puedas comprender siquiera un poco. Puedes experimentar una declaración de Dios durante toda tu vida y que siga sin ser suficiente. No importa qué palabras pronuncie Dios, nunca las experimentarás lo suficiente mientras vivas; no importa lo bueno que sea tu calibre, deberás seguir confiando en experimentar y practicar las palabras de Dios antes de poder comprender la verdad. Tomemos como ejemplo ser una persona honesta. ¿Cuántos años debes experimentar antes de poder resolver el problema de decir mentiras? No es cierto que solo necesites un par de años de experiencia y con eso ya lo habrás logrado; dejarás de decir mentiras, de ser un farsante, y te habrás convertido en una persona honesta. Eso no es posible. Debes acumular varias décadas de experiencia antes de obtener ese resultado. Esto se debe a que las personas son muy complicadas, sus actitudes corruptas están profundamente arraigadas en ellas, sus nociones les impiden entrar en la verdad, conocer a Dios; sus intenciones les impiden cambiar sus actitudes, practicar la verdad, y los puntos de vista y posiciones que adoptan sobre sus acciones y su discurso hacen que les resulte imposible comprender la verdad. Si eres capaz de hablar y actuar del lado de la verdad, del lado de la verdad que Dios exige al hombre que alcance en la Era del Reino, podrás someterte fácilmente a Su obra y entrar en el camino correcto de la fe en Dios. Si no te pones del lado de la verdad, te habrás alejado de Dios, o bien permanecerás en una posición opuesta a Él. ¡No pienses que por haber escuchado tantos sermones y creído en Dios durante tanto tiempo, tu estatura no sigue siendo muy deficiente! Perseguir la verdad es una cuestión de ganar la vida, se trata de ganar la vida eterna. La verdad es inmutable para siempre, siempre aplicable, nunca desechable, irrefutable, innegable: este es el valor y el significado de la verdad. La verdad es lo más elevado, lo más profundo y lo más valioso. Es preciosa, y existe un límite para lo que una persona puede comprender y adquirir tras toda una vida de experiencia.

Hay quien dice: “Creo en Dios Todopoderoso y ejerzo la fe en casa por mi cuenta, y del mismo modo canto himnos y oro a Dios. Sigo la obra sea cual sea la fase en que se encuentre, y si mantengo esta fe hasta el final, Dios no me abandonará”. ¿Qué opinas de esto? ¿Cómo puedes perseguir la verdad ejerciendo tu fe en casa? ¿Cómo puedes experimentar la obra de Dios sin cumplir tu deber? Si no cumples tu deber, hay ciertas actitudes corruptas que no se revelarán y, entonces, ¿cómo reflexionarás respecto a ti mismo? ¿Cómo experimentarás el juicio y el castigo de las palabras de Dios? ¿Cómo te desenmascararán y podarán las palabras de Dios? La gente no puede experimentar estas cosas en casa. ¿Puedes llegar a conocerte de verdad sin una experiencia práctica? ¿Puedes cambiar realmente? El cambio sería imposible. Para experimentar la obra de Dios, debes vivir la vida de iglesia, y solo cumpliendo tu deber puedes experimentar las cosas adecuadamente. Si ejerces tu fe en casa durante diez o veinte años y se derriba al gran dragón rojo y las grandes catástrofes tocan a su fin, ¿podrás hablar de un verdadero testimonio vivencial? ¿Habrás sufrido como Dios ha sufrido? El pueblo de Dios, que habrá dado un testimonio muy hermoso, realmente habrá cambiado, se someterá a Dios y le será leal de verdad, ¿podrás dar tú ese mismo testimonio? Me temo que, en ese momento, te sentirías absolutamente avergonzado. ¿Por qué Dios dice que muchos son los llamados, pero pocos los elegidos? Porque, entre la humanidad corrupta, son muy pocos los que aman la verdad. La mayoría de las personas no la aman, y mucho menos son capaces de aceptarla. ¿Por qué digo esto? Algunas personas llegan a creer en Dios y mientras todo vaya bien en casa, no se quejan. Sin embargo, cuando algo se tuerce, cuando un miembro de la familia se pone enfermo y lo ingresan en el hospital, o su hijo no entra en la universidad o sucede cualquier desastre, dan un puñetazo contra la mesa y se quejan de Dios, diciendo: “¡Bah! ¿En qué me ha beneficiado creer en Dios? Él no me ha bendecido. Debes bendecirme a mí y a todo lo que me rodea, incluyendo a toda mi familia, a mis hijos, a mi marido (o mi mujer), además de a mi madre y a mi padre, a todos. Si esto no le hubiera pasado a mi familia, ¿acaso no estaría persiguiendo sinceramente la verdad?”. ¡Ponen esas excusas por no haber alcanzado la verdad! ¿Pueden sus excusas reemplazar la verdad? Creen que tales excusas son enteramente suficientes y factibles y que tienen todo el derecho a quejarse. La gente no se queja de Dios cuando no están sufriendo pruebas y tribulaciones, sino que gritan lo grande y maravilloso que es. Sin embargo, en cuanto llegan las pruebas y las tribulaciones, su deseo de quejarse de Dios puede estallar en cualquier momento; sin necesidad de pensarlo ni reflexionarlo, simplemente surge de manera natural. En otros casos, no se trata de algo que le haya ocurrido a su familia, sino a su ganado, y se quejan de Dios. ¿Acaso no carece de sentido? Si una persona puede alcanzar el punto en el que, independientemente de que algo le suceda a su familia o le ocurra cualquier desastre, no se queja de Dios ni se toma el asunto a pecho; un punto en el que no se demora en su deber o en su entrega a Dios, pase lo que pase; en el que su sumisión a Dios no se ve afectada y lo que le ha sucedido no le impide alabarlo, esto demuestra que tiene un corazón puro que cree en Dios. La opinión de que “cuando una persona cree en Dios, toda su familia es bendecida” es errónea. Si siempre te aferras a esta opinión en tu fe en Dios, nunca alcanzarás la verdad. Fíjate en los miembros de tu familia y parientes no creyentes, ocupados en vivir cada día sus vidas; cuando lleguen los desastres, ¿serán capaces de escapar de ellos? No. Si no persigues la verdad en tu fe en Dios y permaneces igual que tus parientes, incapaz de escapar del castigo de los desastres, perecerás junto a ellos. Sin embargo, si persigues la verdad y eres capaz de adivinar su esencia, podrás rechazar a los satanases y pensarás: “No creen en Dios. Son demonios y deben ser destruidos en las catástrofes. Solían tratar de impedir que creyera en Dios y decían cosas que lo desafiaban, que eran blasfemas contra Él. Recibieron su merecido cuando murieron en los desastres. En esto, las palabras de Dios se han cumplido realmente”. Antes no tenías esta fe y no te atrevías a maldecir a los demonios. Ahora, ves sus verdaderos rostros y tu corazón acaba odiando a estos demonios que desafían a Dios, y si mueren, lo único que tendrás que hacer es enterrarlos. Ser capaz de acercarte a ellos de esta manera muestra que tu corazón se ha vuelto verdaderamente hacia Dios. Si todavía guardas en tu corazón nociones y figuraciones y sigues creyendo que “cuando una persona cree en Dios, toda su familia es bendecida, que incluso los animales de la familia son bendecidos, que la casa y las cosechas están bendecidas”, te resultará imposible perseguir la verdad y seguir a Dios y cumplir tu deber. Si el corazón de una persona se vuelve con pureza hacia Dios, solo hacia Él, ese corazón se convierte en puro y simple, y cuando llega ese momento, sufre muy poco. ¿Por qué ahora sufres tanto? Es porque te pasas el día apurado, ocupándote de tu familia, de tus hijos, esforzándote mucho por ellos. Si te esforzaras solo por la iglesia, me atrevería a decir que estarías mucho más relajado, ¿no es así? Precisamente porque ahora te ocupas demasiado de los asuntos familiares y muy poco de los de la iglesia, y porque tus asuntos domésticos te resultan tan pesados que no puedes soportarlos, empiezas a quejarte de Dios. No obstante, en realidad, ¿cuánto le has ofrecido a Dios? ¡No has ofrecido nada digno de mención! Sigues tan apurado y ocupado en los asuntos del hogar y de tu propia carne que ¿cómo puedes quejarte de Dios? No debes quejarte más de Él. Quien cree en Dios es capaz de obtener la verdad y tiene la oportunidad de conocerlo; esto es crucial, más importante que cualquier otra cosa, y está directamente relacionado con la cuestión de si alcanzarás o no la salvación. En primer lugar, sin embargo, tienes que considerar tus intenciones, puntos de vista y entendimiento incorrectos del pasado, así como aquellas cosas que buscas en tu interior, diseccionarlos y llegar a conocerlos de acuerdo con las palabras de Dios. Cuando seas capaz de ver estas cosas con claridad, podrás practicar a reducirlas y renunciar a ellas. A medida que veas tales cosas más clara y profundamente, irás desprendiéndote de ellas hasta que seas capaz de renunciar a todas estas cosas viejas y equivocadas. Entonces te sentirás mucho más relajado, y cuando pongas en práctica las verdades que has comprendido y seas capaz de dar testimonio de ellas, empezarás a cambiar poco a poco. Ahora debes comenzar a practicar y formarte en esta dirección y paulatinamente dejarás de estar constreñido y perturbado por esas cosas; habrás entrado en el camino correcto de la fe en Dios.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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