Cómo perseguir la verdad (14) Parte 4

Por lo que respecta al condicionamiento familiar, aparte de los pensamientos y puntos de vista que hemos mencionado, ¿hay algo más? Haz un resumen. Hay muchas cosas que provienen de la familia; en China, la gente las denomina la “cultura de la mesa de comedor”. Por ejemplo, a la hora de comer, un niño podría decir: “La delegada de nuestra clase, esa chica que lleva una chaqueta con tres barras fijadas en la manga, siempre revisa mis deberes y dice que no los he terminado, aunque sí lo haya hecho. No para de meterse conmigo”. Los padres podrían responderle: “Eres un chico, y ella una chica. ¿Por qué te preocupas por ella? Céntrate en los estudios y haz que tu madre se sienta orgullosa. Cuando seas el delegado de la clase, podrás revisar sus deberes y así todo quedará resuelto, ¿verdad?”. Al oír esto, el niño podría pensar: “Eso tiene sentido. Soy un chico y, aunque ella sea la delegada de la clase, no deja de ser una chica. No debería preocuparme por ella. Si vuelve a molestarme, simplemente la ignoraré y asunto zanjado. Cuanto más me importune, más estudiaré. La superaré y en el próximo trimestre me ocuparé de ella cuando sea yo el delegado. De ese modo, todo quedará arreglado”. Este es un ejemplo de la cultura de la mesa de comedor. En la mesa, si un chico comienza a llorar, los padres podrían decir: “¡Contente! ¿Por qué lloras? ¡No vales para nada!”. ¿Acaso llorar significa que eres un inútil? ¿Significa que quien no llora es alguien prometedor? ¿Cada chico que nunca haya llorado es un individuo que promete? Fíjate en las personas que están despuntando: ¿lloraron y derramaron lágrimas cuando eran jóvenes o no lo hicieron? ¿Tuvieron emociones? ¿Sintieron alegría, rabia, pena y felicidad? Experimentaron todo eso. Independientemente de si alguien es una figura destacada o una persona corriente, todo el mundo tiene una faceta de vulnerabilidad o instinto humanos. Debido a la educación de los padres y al entorno social, la gente suele percibir esta faceta como un signo de debilidad, cobardía, incompetencia o facilidad para ser objeto de acoso. Nunca se atreve a revelarla abiertamente; en su lugar, la expresa en secreto en un rincón. Al pasar por los momentos más difíciles de sus carreras, sin que nadie los ayude o los apoye, es posible que algunos personajes notorios se esperen a que todos los soldados, subordinados y sirvientes se hayan marchado para aullar como lobos en la bañera y descargar así sus emociones. Después de gritar, meditan sobre la cuestión: “¿Me oyó alguien? ¿Me desahogué demasiado? ¡Será mejor que me modere un poco!”. Pero bajar el tono parece insuficiente, de modo que se tapan la boca con una toalla y siguen ululando sin cesar. Alguien con una humanidad normal debe liberar y expresar diversas emociones. Sin embargo, nadie se atreve a hacerlo de manera corriente, debido a la influencia de las inmensas presiones de esta sociedad y a la opresión de diversas opiniones públicas. Empezando por las enseñanzas y el condicionamiento de la familia, a cada individuo se le han inculcado ciertas creencias erróneas, como “Un hombre debería ser autosuficiente”, “Para forjar hierro, uno debe ser fuerte”, “No deben preocuparte los rumores si eres honesto” y “Si tienes la conciencia limpia, no debes temer que los demonios llamen a tu puerta”. Otro ejemplo es “A las buenas personas las acosan, igual que a los caballos mansos los montan”, que transmite el mensaje de que uno debería evitar ser un blanco fácil y acosar a otros a su vez. ¿Qué quiere decir “buenas” en el contexto de “A las buenas personas las acosan, igual que a los caballos mansos los montan”? Significa que son ingenuas, simples, leales, amables y honestas. Es decir, la frase sugiere que uno debería evitar ser este tipo de persona, porque esta gente es un blanco fácil. Así pues, ¿qué deberías ser en lugar de eso? La respuesta es: un rufián, un canalla, un sinvergüenza, un villano, un malvado y un matón. De esta manera, nadie se atreverá a meterse contigo. Vayas donde vayas, si no es posible razonar, debes comportarte como un sinvergüenza y ser capaz de montar un numerito, patalear, mostrarte poco razonable y sembrar el caos. La gente que se comporta de este modo llega lejos. En cualquier lugar de trabajo o grupo social, la mayoría de las personas teme a individuos de este tipo y nadie se atreve a provocarlos. Son como excrementos de perro hediondos o insectos molestos: cuando se te pegan, cuesta deshacerse de ellos. Tienes que convertirte en un individuo de estas características. No permitas que la gente piense que eres un blanco fácil o que te pueden provocar a la más mínima. Deberías tener espinas por todo el cuerpo. Si no las tienes, no podrás establecerte en esta sociedad. Siempre habrá alguien que te acose. La educación familiar sirve de guía para la senda de tu vida y también supone una enseñanza específica y una inculcación de principios sobre cómo comportarte. Es decir, los padres se valen de estos pensamientos y dichos para educarte sobre la forma de comportarte y tratar con las cosas. ¿Qué tipo de persona te dicen que seas? A primera vista, algunos padres podrían decir cosas que parecen correctas, como: “No hace falta que mi hijo sea alguien importante ni famoso; con que sea buena persona basta”. No obstante, también plantean a sus hijos frases como: “Uno nunca debería tener la intención de hacer daño a otros, pero siempre debería protegerse del daño que otros pudieran hacerle”, “A las buenas personas las acosan, igual que a los caballos mansos los montan” y “Un hombre debería ser autosuficiente”. Entonces, después de tanto hablar, ¿están diciendo a sus hijos que sean buenas personas u otra cosa? (Los incitan a ser feroces o como mínimo capaces de protegerse). Decidme, ¿está dispuesta la mayoría de los padres a ver cómo sus hijos acosan a otros o preferiría sobre todo que fueran honestos y recorrieran la senda correcta, aun a costa de que a menudo los acosen y sufran cierta exclusión? ¿Qué tipo de persona debería ser el hijo para que sus padres fueran los más felices y orgullosos, y tuvieran el rostro más radiante? (Los padres se enorgullecen cuando sus hijos son capaces de acosar a otros, pero consideran vergonzoso que los maltraten con frecuencia mientras recorren la senda correcta). Si vas por la senda adecuada, pero te vejan a menudo, tus padres se sentirán apenados, tristes y afligidos, y no estarán dispuestos a que eso ocurra. ¿Cuál es la causa profunda de todo esto? Independientemente de los motivos, cada pensamiento y punto de vista que los padres enseñan a sus hijos sobre cómo comportarse y actuar es incorrecto y va en contra de la verdad. En resumen, estos pensamientos y puntos de vista que los padres te inculcan nunca te llevarán ante Dios ni te guiarán hacia la senda de perseguir la verdad. Por supuesto, la gente nunca alcanzará la salvación bajo la dirección de estos pensamientos y puntos de vista. Esto es un hecho innegable. Por tanto, sean cuales sean las intenciones o motivaciones de tus padres y por mucho que te influyan, si tu forma de vivir contradice la verdad, se opone a ella y te impide someterte a Dios y a la verdad, deberías deshacerte de ellos.

Teniendo en cuenta el daño que causan, es imprescindible que la gente se deshaga de los diversos pensamientos y puntos de vista provenientes del condicionamiento familiar de los que hemos hablado en estas últimas sesiones, a pesar de que se utilicen y se fomenten ampliamente, por muy aceptados que estén y aunque muchas personas los adopten y confíen en ellos. Es necesario que la gente reexamine o confronte diversos asuntos relativos a estos pensamientos y puntos de vista, buscando las sendas de práctica y los principios-verdad correctos en las palabras de Dios, y entre en las realidades-verdad bajo la premisa de deshacerse de este condicionamiento del pensamiento, ganando así la esperanza de la salvación. A través de estas charlas sobre los pensamientos, los puntos de vista y los diversos dichos concretos con los que la familia te ha condicionado, me pregunto en qué medida habéis reconocido los diversos pensamientos y puntos de vista que residen en el fondo de vuestra alma. En pocas palabras, sea como sea, estas charlas deberían servir como un toque de atención y proporcionar a la gente una manera nueva de entender el concepto de la familia, así como una forma completamente inédita de entender y comprender el condicionamiento de los miembros, los pensamientos y la cultura de la familia, un método nuevo para plantearse las cosas y la capacidad de adoptar la perspectiva y la posición correctas sobre el modo de abordar el asunto de la familia. No importa cómo parezca que enfocas este asunto; en resumen, por lo que respecta a los pensamientos y puntos de vista erróneos sobre cómo contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar con los que tu familia te ha influido, deberías discernirlos y deshacerte de ellos uno por uno, a fin de adoptar y entender por completo las perspectivas y los métodos instruidos por Dios y aceptar los diversos puntos de vista y métodos correctos sobre cómo contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar que Dios enseña e imparte a la gente. Esto es lo que deberían hacer quienes persiguen genuinamente la verdad.

Un pensamiento y punto de vista importante que las familias inculcan es que uno debería ser fiero y utilizar diversos medios para protegerse. Teniendo en cuenta cómo la gente protege sus intereses, su integridad física y su seguridad personal después de establecer medios y métodos para tratar con el mundo a partir del condicionamiento mediante diversos pensamientos y puntos de vista, ¿cuál es la finalidad principal de que las familias inculquen estos pensamientos? El objetivo es proteger a las personas para que nadie las acose. Bien, examinemos la esencia de que uno sea objeto de acoso. ¿Es algo bueno? ¿Se puede evitar? ¿Hay alguien que nunca haya sido acosado? ¿Qué implica el hecho de que acosen a uno? Aparte de esperar que sus hijos puedan integrarse en la sociedad y establecerse de manera normal, los padres también temen constantemente que alguien los acose. Por tanto, tus padres suelen compartir contigo ciertos trucos y medios para tratar con el mundo, y utilizan estos métodos para protegerte y evitar que te acosen. Debido a que tus padres no pueden estar a tu lado ni protegerte en todo momento, te dotan de ciertos pensamientos y puntos de vista para asegurar que no te acosen cuando despliegues las alas y alces el vuelo por tu cuenta. ¿Son correctos estos pensamientos y puntos de vista? ¿Tenéis miedo de que os acosen? ¿Aplicáis el siguiente pensamiento y punto de vista? “Cuando me incorpore a la sociedad y a los grupos sociales, y especialmente cuando interactúe con incrédulos, temo que me acosen; esto es lo que más me preocupa. Si me encuentro con alguien que sea más o menos como yo, todavía podré defenderme. Pero si con quien me tope es más fiero que yo, no me atreveré a plantarle cara. Me limitaré a aceptar que me acosen, sea como sea. No puedo hacer nada al respecto. Los acosadores cuentan con gente que los respalda y apoya, y tendré que soportarlo”. ¿Es este el pensamiento y punto de vista predominante para la mayoría de las personas? (Yo solía tener estos puntos de vista. Después de poner mi fe en Dios, comencé a relacionarme de manera armoniosa con mis hermanos y hermanas. Cuando interactúo con incrédulos, aun en el caso de que sea objeto de acoso y persecución, sé que Dios lo permite y que debo aprender una lección. Por tanto, tengo menos miedo y, en su lugar, he aprendido a confiar en Dios para experimentar estas cosas). ¿Qué tipo de persona es particularmente temerosa? (La que no tiene fe en Dios). Aparte de estos individuos, también están los que son especialmente tímidos, los introvertidos y con baja autoestima, los débiles y lánguidos, los que son menos atractivos físicamente o tienen baja estatura, los que provienen de ambientes sin recursos (sobre todo aquellos cuyos entornos familiares son objeto de burla o discriminación), los que tienen una posición social baja, carecen de aptitudes o conocimientos técnicos y realizan trabajos manuales, y los que presentan discapacidades físicas, entre otros. Todas estas personas son más susceptibles de que las acosen y temen que eso ocurra. ¿Es el acoso una cuestión generalizada en la sociedad? (Sí). Allí donde haya gente se producirá este fenómeno. ¿Cómo se origina el acoso? (Después de que Satanás corrompiera a la humanidad, las personas se volvieron muy malvadas y desearon acosar a otros sin que nadie las acosara. Por tanto, estos casos de opresión se encuentran en todas partes). Este es un aspecto. Algunos no quieren que los acosen, de modo que toman la iniciativa y son los primeros en acosar e intimidar a otros para que nadie se atreva a hacerles lo mismo. En realidad, en el fondo, no quieren comportarse de esta manera; también es agotador para ellos. ¿Acaso no te cansas igualmente cuando te llevas a todo el mundo por delante? Hay un dicho que reza: “Acaba con mil enemigos y pierde a ochocientos de los tuyos”. Pongamos por ejemplo a un erizo: ¿acaso su sistema nervioso no se queda exhausto después de sacar las púas? Lastima a la gente cuando las clava, pero también se cansa. Así pues, ¿para qué actuar así si es algo tan agotador? Para sobrevivir: el erizo debe hacer algún esfuerzo para protegerse. Debido a que este mundo malvado carece de principios positivos o acertados para tratar con diversos tipos de personas, y a que se clasifica a la gente según la filosofía de Satanás para los asuntos mundanos y conforme a la jerarquía social, surgen divergencias y categorías basadas en estos principios y criterios de división desigual. Cuando esto ocurre, nadie puede interactuar de manera justa y armoniosa. Las personas compiten para estar en los escalones más altos, para ser la flor y nata. Los que están arriba del todo pueden tratar con prepotencia a otros, acosarlos y controlarlos según quieran. Debido a que esta sociedad es injusta, los principios para tratar con la gente también lo son. Por tanto, no cabe duda de que las interacciones entre las personas no serán armoniosas, y todos los principios, métodos y medios para que la gente interactúe mutuamente se vuelven injustos. Esta arbitrariedad se manifiesta concretamente en quienes rivalizan con otros en términos de poder, entorno familiar, aptitudes, habilidades, aspecto físico, estatura, tácticas, tretas y estrategias. ¿De dónde provienen todas estas cosas? No proceden de la verdad ni de Dios, sino de Satanás. Estos elementos de Satanás se inculcan en las personas, que los adoptan en su vida, de modo que, ¿cómo crees que la gente interactuará entre sí? ¿Tratará a todo el mundo con justicia? (No). De ninguna manera. ¿Puede siquiera el principio de elección más simple de la casa de Dios funcionar en el mundo malvado que domina Satanás? (No). ¿Cuál es la esencia del hecho de que no funciona? La respuesta es que lo que gobierna esta sociedad perversa no es la verdad, sino una serie de tendencias infames, así como los diversos pensamientos de Satanás y sus filosofías. Así pues, no es de extrañar que las personas se acosen y se controlen unas a otras: es la única situación posible. No se puede evitar el acoso, ya que es algo bastante normal. Debido a que la verdad no rige este mundo malvado, por lo que respecta a la interacción entre la gente, si no eres de los que acosan a otros, te acosarán a ti. Solo puedes tener estos dos papeles. En realidad, todo el mundo acosa a otros y es objeto de acoso. Esto se debe a que siempre hay alguien por encima y por debajo de ti. Acosas a otros porque tienes una posición superior a la suya, pero a la vez, mientras lo haces, te acosará otra persona con una posición superior incluso a la tuya, y tendrás que soportar su acoso. Una clase de personas acosa a otra: una relación de acosador y acosado. Es la única forma de interactuar. No existe un afecto familiar genuino, ni amor, tolerancia, paciencia ni la posibilidad de tratar a los demás de manera justa según los principios. Debido a que lo que gobierna este mundo no es la verdad, sino Satanás, las relaciones que se forman entre las personas solo pueden basarse en acosar y ser acosado, utilizar y ser utilizado. Esto es inevitable, y nadie puede obviarlo. Podrías decir que eres un capo de los bajos fondos, con muchos secuaces y lacayos, todos ellos acosados y controlados por ti. Pero incluso un jefe mafioso tiene superiores, y luego está el gobierno. Si bien se dice que los funcionarios y los bandidos pertenecen a la misma familia, a veces el gobierno le busca problemas intencionadamente, toma ventaja y no permitirá que se vaya de rositas. Tendrá que pagar una cantidad a los agentes de la comisaría de policía y quedar bien con ellos. Ya ves, aunque un líder de la mafia parezca alguien distinguido, cuando vaya al cuartel policial, tendrá que rebajarse, sin atreverse a ser arrogante. Como rezan los dichos de los incrédulos: “Mientras el sacerdote se sube a un poste, el diablo ya se ha subido a diez” y “Siempre hay un pez más grande”. Esto significa que cada persona acosa y es objeto de acoso, y esta es la esencia y el fenómeno del acoso.

Dado que el acoso es un asunto que nadie puede evitar, ¿cómo se debería manejar? Aunque puede que no temas que te acosen en la iglesia, ¿existe allí esta clase de incidente? ¿Puede suceder? Es posible que los incrédulos te acosen al interactuar con ellos, así pues, ¿no ocurre esto en la iglesia? (Sí). En mayor o menor medida es así, porque Satanás corrompe a todo el mundo. Antes de alcanzar la salvación, la gente suele revelar su corrupción, por ejemplo, tratando a los demás según su propia voluntad, no de una manera justa. Al dispensarse este trato injusto es también cuando las personas acosan y son acosadas. Por tanto, estas cosas ocurren a veces y nadie puede eludirlas ni evitarlas. ¿Cuál es el principio correcto para manejar esta cuestión y tratar con ella? (Según las palabras de Dios y los principios). Esa es la respuesta teórica. ¿Cuál sería la manera concreta de practicarla? ¿Cómo entiendes el asunto de acosar y ser acosado? Por ejemplo, supongamos que escribes una carta para informar sobre unos problemas con un falso líder, y este quiere acosarte, diciendo: “¡Si no te comportas, si sigues informando de mis problemas a los superiores, delatándome o anotando cosas negativas en mis evaluaciones, acabaré contigo! Tengo poder para expulsarte. ¿No tienes miedo?”. ¿Cómo manejarías esta situación? Te están amenazando; concretamente, te están acosando. Alguien tiene poder y tú eres un creyente corriente, de modo que te atormenta de manera arbitraria sin principios ni fundamentos. Te trata de la misma forma en que Satanás trata a las personas. Para decirlo claramente, ¿acaso no te está acosando? ¿Acaso no está intentando atormentarte? (Sí). Así pues, ¿cómo manejarías esto? ¿Cederías o te ceñirías a los principios? (Lo segundo). En teoría, uno debería ceñirse a los principios y no temer a este falso líder. ¿Qué fundamento tiene esto? ¿Por qué no deberías tenerle miedo? Si al final te expulsa, ¿te asustarás? Debido a que realmente puede echarte, es posible que no te atrevas a ceñirte a los principios y tengas miedo. ¿En qué punto se traba este asunto? ¿Cómo es posible que estés asustado? (Porque no creo que en la casa de Dios gobierne la verdad). Este es un aspecto de la cuestión. Debes tener esta fe y decir: “Eres una persona malvada. Solo porque ahora seas un líder, no pienses que tienes poder para expulsarme. Si lo haces, te equivocarías. Todo esto saldrá a relucir tarde o temprano. La casa de Dios no está bajo tu autoridad exclusiva. Si me expulsas hoy, algún día recibirás un castigo. Si no me crees, espera y verás. En la casa de Dios gobiernan Él y la verdad. Nadie puede castigarte, pero Dios puede ponerte en evidencia y descartarte. Cuando se revelen tus actos inmorales será el momento en el que te enfrentarás a tu castigo”. ¿Tienes esta fe? (Sí). ¿De veras? Entonces, ¿por qué no podéis expresaros en estos términos? Al parecer estarías en peligro si te encontraras en estas situaciones; te falta valor y fe genuina. Cuando te enfrentes realmente a estos asuntos, cuando te encuentres con individuos malvados y anticristos que sean así de fieros, cuyos métodos para atormentar a la gente sean comparables a los del gran dragón rojo, ¿qué harás entonces? Te echarás a llorar, diciendo: “Oh, no tengo suficiente estatura, soy tímido, siempre he temido los problemas, incluso tengo miedo de que caiga una hoja y me golpee la cabeza. Espero realmente que no tenga que enfrentarme a personas de este tipo. ¿Qué haría si me acosaran?”. ¿Te están acosando? No, es Satanás que te atormenta. Si lo mirases desde una perspectiva humana, dirías: “Esta persona es temible, tiene posición y acosa a los ingenuos sin estatus”. ¿Es esto lo que ocurre? Desde el punto de vista de la verdad, eso no es acoso; es Satanás que hace sufrir a las personas, abusa de ellas y las atormenta, engaña y corrompe. ¿Cómo deberías tratar con estas acciones de Satanás y manejarlas? ¿Deberías tener miedo? (No; debería informar sobre ellas y revelarlas). En el corazón, no deberías temerlas. Si informar de estas cuestiones y lidiar con ellas no resulta apropiado en ese momento, deberías soportarlas temporalmente hasta encontrar la ocasión propicia para notificarlas. Si entre tus hermanos y hermanas hay personas que disciernen como tú, deberíais uniros para informar de estas acciones malvadas y exponerlas. Si nadie más tiene discernimiento y todo el mundo te rechaza cuando tomas la iniciativa para informar de estos hechos, sé paciente de momento. Cuando los líderes del nivel superior vayan a vuestra iglesia para hacer un seguimiento de la obra hecha y comprobar que todo está en orden, encuentra un momento adecuado para informar de estas cuestiones a esas personas, expón claramente y con todo detalle esas acciones malvadas y deja que sean los líderes quienes se encarguen del asunto. ¿Es esta una medida sabia? (Sí). Por un lado, debes tener fe, sin temer a personas malvadas, anticristos o a Satanás. Por el otro, no deberías contemplar sus acciones contra ti como las de una persona que acosa a otra; deberías ver que la esencia de estos actos es Satanás que engaña y atormenta a la gente, abusando de ella. A partir de ahí, según la situación, deberías proceder con sabiduría para tratar con el tormento que te infligen, encontrar el momento apropiado para exponer a tus acosadores e informar sobre ellos, y proteger los intereses de la casa de Dios y de la obra de la iglesia. Este es el testimonio en el que deberías mantenerte firme y el deber y la obligación que deberías cumplir como persona. No importa que te acosen o te traten injustamente, no lo contemples como un acoso. No es que te acosen; es Satanás que engaña y atormenta a las personas, abusando de ellas. ¿Dirías que el gran dragón rojo te acosa cuando persigue a quienes creen en Dios? (No). No es eso. ¿Por qué te persigue? (Porque su esencia es resistirse a Dios). Así es. Contempla a Dios como un enemigo y a toda Su obra como una piedra en el zapato y una espina en el costado. También considera enemiga a la gente que Dios ha seleccionado. Si sigues a Dios, te odiará, tal como dice la Biblia: “Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros” (Juan 15:18). El gran dragón rojo odia a las personas y a Dios, lo contempla como un enemigo y considera adversarios en mayor medida incluso a quienes siguen a Dios, sobre todo a los que practican la verdad. Por eso quiere perseguirte, para acabar contigo, hacer que lo adores y seas su adepto, impedirte seguir a Dios y conseguir que lo maldigas. Podrías negarte: “No lo maldeciré”. Entonces, te amenazará: “¡Si no maldices a Dios, morirás!”. Intentará obligarte a decir: “El Partido Comunista es bueno”, y responderás: “No diré eso”. Entonces, replicará: “Si no lo dices, lo pasarás muy mal: ¡vas a saber lo que es una tortura cruel!”. ¿Es eso acoso? No, es Satanás que abusa de la gente. ¿Lo entiendes? (Sí, lo entiendo). Debes entender correctamente el asunto del acoso a la hora de abordarlo. En la sociedad y dentro de los grupos de personas, si miras la cuestión desde una perspectiva humana, cada uno desempeña tanto el papel de acosador como de acosado. Pero si la contemplas desde el punto de vista de la verdad, no deberías verla de esta manera. La esencia del comportamiento de cada persona que quiere acosarte y controlarte no se considera acoso. Más bien es el engaño, el abuso, la manipulación, el atropello y la corrupción de Satanás. Concretamente, significa que quien te acosa no te trata con justicia según los métodos racionales y humanos; más bien adopta la perspectiva y la postura de Satanás, y utiliza sus pensamientos como guía para tratarte, hablarte e interactuar contigo. Por ejemplo, supongamos que tú y una persona malvada compartís una habitación con litera. Llegas primero, de modo que deberías tener prioridad para elegir un lugar adecuado, y escoges la cama inferior. Tan pronto llega la otra persona y ve lo que ha pasado, dice: “¿Has hecho bien en elegir la cama de abajo? Yo ni siquiera he escogido todavía, ¿acaso es tu turno? ¿Te atreves a dormir en la cama de abajo en mi lugar? ¡Qué descaro! Ni siquiera lo hablaste conmigo; fuiste a la tuya y elegiste la cama de abajo para dormir. ¡Vete a la cama de arriba!”. Le respondes: “¿Por qué no deberías dormir en la cama de arriba? Llegaste después de mí; según ese orden, deberías dormir en la cama de arriba”. Te replica: “¿Orden? ¡Nunca he seguido ningún orden! No hago cola en ninguna parte; ¡no lo haría siquiera para recibir al presidente! ¿En algún momento te has preocupado de saber quién soy? Te atreves a hablarme de hacer cola. ¡Qué cara más dura! ¿Quieres morir? ¡Vete a la cama de arriba!”. De modo que tienes que subir sumisamente para dormir en la cama superior. ¿Esto es acoso? Desde una perspectiva humana, parece serlo. Te ven como alguien ingenuo a quien pueden manipular. Primero te hacen una exhibición de poder intimidatoria y, después, te enseñan una lección para que entiendas quiénes son. Esto es así si lo miras desde la perspectiva humana, de los sentimientos humanos o de la carne. Pero si lo contemplas desde el punto de vista de la verdad, ¿lo ves quizá de la misma manera? Elegiste primero la cama inferior, todo estaba en orden, pero la otra persona insistió en que te movieras y te incordió para que te cambiaras a la cama superior. ¿Acaso no es esto inadmisible? ¿Acaso no te atormentan? ¿Verdad que no te tratan como a un ser humano? ¿Acaso no te faltan al respeto? ¿Acaso no se comporta el otro como si fuera el jefe y te trata como un sirviente o un esclavo? ¿Qué lógica tienen sus pensamientos? Toda persona que no sea tan temible como él es su sirviente, alguien a quien puede mandar y atormentar. Desde la perspectiva de la verdad, esto no se puede considerar acoso; es atormentar a la gente. ¿Quién puede hacer eso? Las personas malvadas, los demonios, los rufianes, los pendencieros, los canallas y la gente irrazonable, sin humanidad ni respeto por nadie. No siguen las reglas, vayan donde vayan. Actúan como si fueran los jefes, como si cualquiera cosa buena, ventajosa o beneficiosa solo les perteneciera a ellos. Los otros no pueden participar en estas cosas ni siquiera pensar en tenerlas. ¿Acaso no es un canalla quien se comporta así? (Sí). Esto es lo que hacen los canallas y los demonios, te atormentan de esta manera. Así que, ¿no tendrías miedo? Pensarías: “Oh, Dios mío. Hay gente así de temible después de todo. Incluso piensa que no es bueno que yo duerma en la cama de abajo. ¿Qué pasa aquí?”. Te asustarías y, a partir de ese momento, al hablar con ellos, tendrías que ser selectivo. Deberías sopesar la situación y pensar: “No puedo molestarlos ni provocarlos. Si lo hago, me tratarán mal”. Si tienes este tipo de mentalidad, habrán conseguido su objetivo. ¿Cuál es? Asustarte, conseguir que los temas y crear una diferencia jerárquica entre vosotros, en la que ellos son el jefe y tú el sirviente y, vayas donde vayas, tienes que escucharlos y someterte a ellos. ¿Acaso no es este el principio con el que Satanás hace las cosas? Ellos tienen que ser tu jefe, y tú debes ser su sirviente. Te tienen que disciplinar y dominar arbitrariamente, jugando contigo; debes ceder ante ellos en todo. No puedes estar a la misma altura que ellos; la única situación en la que podrás ser igual que ellos será cuando estén muertos: solo mereces ser igual a una persona difunta. Dime, ¿hasta qué punto te han acosado? En el fondo del corazón, ¿te han asustado sus acciones malvadas y modales abusivos? (Sí). Has aceptado este hecho, has cedido; por tanto, ¿podemos decir que, en consecuencia, te han corrompido? Te tienen bien sujeto; cuando cometen maldades e infringen los principios, no te atreverás a decir lo que piensas porque en su momento ya te enviaron de la cama inferior a la superior de un puntapié. No osarás volver a provocarlos; cuando los veas, los evitarás, y un sudor frío te recorrerá el cuerpo con solo oír hablar de ellos. ¿Acaso no quiere esto decir que te asustan? No te arriesgas a tratarlos de manera justa según los principios; te tienen agarrado firmemente. ¿Cuál es la esencia de este hecho? Quiere decir que te poseen y te controlan. ¿Acaso no es este el caso? (Sí). Así pues, ¿cómo debería la gente abordar esta situación para evitar que la controlen? Deberías considerar el asunto de los individuos malvados que acosan a otros como un fenómeno en el que Satanás corrompe a las personas y abusa de ellas. Después de haber descubierto esta esencia, ¿cómo deberías abordar esta cuestión? En el fondo del corazón, deberías aborrecer y rechazar a la gente maliciosa, en lugar de temerla. Deberías pensar: “Oh, ¿quieres que duerma en la cama de arriba? Bien, eso haré. Pero hoy he presenciado las acciones de otro individuo malvado, he reconocido la esencia de un malvado más y, a partir de ahora, seré capaz de discernir un tipo de conducta más que las personas malvadas exhiben en su vida cotidiana y a espaldas de los demás. A partir de hoy, me fijaré atentamente en lo que digan y hagan, y en si se dedican a engañar. Si alguno de ellos tiene alguna función en la casa de Dios, observaré si actúa según los principios, si defiende los intereses de la casa de Dios, si malgasta las ofrendas y si sigue atormentando a otros”. En el fondo del corazón, deberías orar: “Dios, pon en evidencia a esta persona malvada, permíteme discernir sus acciones malvadas y su esencia. Ayúdame a reunir pruebas de sus maldades, dame valor y haz que no tema a los malvados y que tenga fe y fuerza para enfrentarme a ellos”. Aunque sigas compartiendo la misma habitación con esa persona, y nada haya cambiado a primera vista, en el fondo del corazón ya no la temerás porque todo lo que te hace no es acoso, sino una revelación y una exposición de su naturaleza satánica. Cuando la contemplas de esta manera, ¿seguirás temiéndola? Con cada acción malvada que revele y cada palabra absurda que pronuncie, la maldecirás en el corazón, diciendo: “Eres un diablo, eres Satanás, haces el mal y te resistes a Dios, y tarde o temprano serás maldito. Dios no permitirá que te libres de la quema; ¡al final, te pondrá en evidencia!”. Así es como deberías tratar con las personas malvadas. Debes tener la fe y la fuerza para enfrentarte a ellas, y orar a Dios, así tu corazón será resistente y no las temerás. ¿Qué piensas de esto? ¿Acaso no son efectivas estas tácticas? (Lo son). Cuando las disciernes de esta manera desde el punto de vista de la verdad, ¿no es más práctico que lo que tus padres te enseñaron: “Uno nunca debería tener la intención de hacer daño a otros, pero siempre debería protegerse del daño que otros pudieran hacerle”? ¿De qué sirve protegerse? No puedes defenderte del abuso y de la corrupción de Satanás. No puedes resguardarte de estas cosas, ya que están por todas partes. La corrupción de Satanás no se manifiesta solo en la superficie, no es algo meramente externo; también se extiende a tus pensamientos. ¿Puedes protegerte de eso? Lo más importante para ti es que te equipes con la verdad y confíes en Dios. No solo deberías discernir las acciones de las personas malvadas, sino también su esencia y, al mismo tiempo, los diversos pensamientos y puntos de vista que expresan. Equípate con la verdad y utilízala junto con las palabras de Dios para poner en evidencia a esa gente y analizarla, de manera que tus hermanos y hermanas también puedan discernir todas esas cosas. De este modo, todo el mundo podrá alzarse y rechazar conjuntamente a esa gente. ¿No te parece maravilloso? Si siempre estás a la defensiva, en guardia, rechazando o evitando situaciones, eso es ser un cobarde, no la manifestación de un vencedor.

Después de haber hablado de todo esto, ¿contempláis de una manera diferente el asunto de que acosen a la gente? ¿Es correcto el acoso? (No). ¿Cuál es la naturaleza del acoso? (Son personas malvadas que atormentan a otras). En esencia, son gente malvada y Satanás quienes mortifican a terceros y los engañan. Ahora bien, ¿cuál es la naturaleza de ser víctima del acoso? (Es ser débil, no practicar la verdad y no atreverse a levantarse y resistir). Eso es, tener miedo de las personas malvadas y de las fuerzas malignas, y carecer de la fe para luchar contra Satanás, para reconocer, discernir y desenmascarar su rostro horrible, y para resistirse a su atropello y su abuso: ¿acaso no es esta su naturaleza? (Sí). Los que viven sin fe siempre tienen un nudo en el estómago, están siempre asustados y piensan: “Yo no acoso a nadie y nadie debe acosarme, tal como dijo mi madre: ‘Uno nunca debería tener la intención de hacer daño a otros, pero siempre debería protegerse del daño que otros pudieran hacerle’”. Oran a Dios, diciendo: “Oh, Dios, te ruego que no permitas que me encuentre con gente malvada; soy tímido, siempre he sido ingenuo y simple. Creo en Ti y te sigo; ¡debes protegerme!”. Esto es no tener carácter. Has oído decir muchas verdades y las entiendes. No tienes miedo a los diablos ni a Satanás, así que, ¿acaso temes a una persona malvada? ¿Os asusta el gran dragón rojo? (Si me atrapa, tendré miedo, pero puedo orar a Dios y confiar en Él). Esto quiere decir que su maldad no te ha amedrentado. También es una manifestación que solo surge cuando la fe es sólida. Algunos señalan: “Dices que tengo miedo del gran dragón rojo. Si fuera así, ¿podría haber llegado hasta aquí? ¿Acaso no es cierto? Pero si me pides que diga que no temo al gran dragón rojo, todavía me asusta un poco hacerlo. ¿Qué pasa si el gran dragón rojo se entera?”. Ahí hay todavía cierto miedo. Este tipo de gente teme un poco declarar públicamente que el gran dragón rojo es perverso y cruel; carece de esa fe y su estatura sigue siendo demasiado pequeña. No te pido que te enfrentes abiertamente al gran dragón rojo ni que lo provoques. Pero en el fondo del corazón, deberías saber como mínimo que el gran dragón rojo, este demonio, abusa de las personas, las corrompe, engaña, atropella y devora. Esto no es acoso; no es que se asedie y se atormente a los creyentes porque sean ingenuos, sigan las reglas y acaten la ley. Eso es una tontería, una afirmación que carece de entendimiento espiritual. El gran dragón rojo abusa de ti. ¿De qué manera? Te amenaza, te intimida, te persigue y te tortura. ¿Cuál es la finalidad de que abuse de ti? Hacer que renuncies a tu fe, que niegues y abandones a Dios, que cedas ante él y, en definitiva, que lo adores y lo sigas, que te subyugue, que aceptes sus diversos pensamientos y que te arrodilles ante él para venerarlo. Se deleita con esto; esta es la finalidad de su persecución. Al ver que sigues a Dios y no a él, se pone celoso y no te soltará. Por supuesto, si no sigues a Dios, ¿te dejará ir de todos modos? (No, también abusa de los que no creen en Dios). Eso es: en términos coloquiales, esto es lo que hay, ni más ni menos; más exactamente, esta es su esencia-naturaleza. Incluso los que lo siguen y lo alaban están sujetos a su abuso, engaño y atropello de todos modos, y después de utilizarlos se deshace de ellos, llegando a matar a algunos para taparles la boca y a destruirlos por completo a la larga. En cualquier caso, el asunto no acaba bien para esta gente. Sea como sea, las personas deberían ver claramente que la finalidad definitiva de que las familias condicionen a la gente e inculquen en ella diversos pensamientos y puntos de vista no es realmente protegerla ni dirigirla hacia la senda correcta. En su lugar, el objetivo es apartarla de Dios, hacer que viva según las filosofías de Satanás y que acepte de manera repetida y cíclica el abuso mediante una serie de pensamientos y el condicionamiento por medio de diversas tendencias malvadas que provienen de la sociedad y de Satanás. En última instancia, estas cosas no pueden guiar a las personas hacia la senda correcta ni llevarlas a entrar en la realidad-verdad y a alcanzar finalmente la salvación, independientemente de las intenciones iniciales o finalidades que tengan las familias al hacerlas. Por tanto, los diversos pensamientos y puntos de vista provenientes de las familias son algo de lo que la gente debe deshacerse en el proceso y en la senda de perseguir la verdad. Bien, terminemos aquí nuestra charla por hoy. ¡Adiós!

4 de marzo de 2023

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