Cómo perseguir la verdad (15) Parte 2

Durante el Año Nuevo chino, algunos pasan todos los días hojeando los almanaques desde el trigésimo día del duodécimo mes del calendario lunar, que es el inicio de las festividades tradicionales, y se ciñen estrictamente al estilo de vida y a los tabús trasmitidos a través de estas costumbres tradicionales por lo que se refiere a lo que comen, lo que visten y lo que se abstienen de hacer cada día. Se aseguran de evitar decir o hacer cualquier cosa que sea un tabú y comen o dicen cualquier cosa que traiga suerte. Por ejemplo, algunos creen que deben comer pasteles de arroz durante el Año Nuevo para asegurarse de que el año siguiente sea superior al anterior, y lo harán al margen de cualquier asunto importante que deban tratar, de lo ocupados o agotados que estén, de cualquier circunstancia especial relacionada con el desempeño de su deber o de si pueden encontrar el tiempo suficiente para encargarse de este. Si no tienen tiempo para hacer pasteles de arroz en casa, saldrán a comprar alguno para asegurarse buena suerte. Y algunos tienen que comer pescado durante el Año Nuevo, porque esto simboliza la abundancia un año tras otro. Si no comen pescado un año, creen que deberán hacer frente a la pobreza a lo largo de los doce meses siguientes. Si no pueden comprar pescado, es posible que incluso coloquen un pez de madera sobre la mesa del comedor como gesto simbólico. Comen pasteles de arroz y pescado para asegurarse prosperidad y abundancia durante el año siguiente. En un sentido, hacen todo esto para que el año transcurra con menos contratiempos y su vida sea mejor y más próspera; en otro sentido, esperan tener éxito en su carrera o ganar mucho dinero con su negocio. Por otra parte, durante el Año Nuevo también se aseguran de expresar términos que traigan buena suerte. Por ejemplo, evitan decir los números cuatro y cinco porque “cuatro” suena como “muerte” y “cinco” como “nada” en chino. En su lugar, prefieren utilizar números como el seis y el ocho, ya que la palabra “seis” representa una navegación tranquila y “ocho”, ganar una fortuna. No solo emplean palabras y expresiones propicias, sino que también regalan sobres rojos a empleados, familiares, parientes y amigos. Esto simboliza ganar una fortuna, y cuantos más sobres rojos entreguen, significa que tendrán más prosperidad. No solo obsequian a las personas con sobres rojos; también los dan a las mascotas, ya que simboliza que pueden enriquecerse con quien sea y que el año siguiente estará marcado por un negocio boyante y una fortuna enorme. Desde lo que hacen a lo que comen, desde lo que dicen a cómo actúan, todo está relacionado con mantener los hábitos y los dichos transmitidos a través de la tradición, y los practican con una precisión meticulosa. Aunque se produzcan cambios en su entorno doméstico o en la comunidad en la que viven, estas costumbres tradicionales y estos estilos de vida no pueden cambiar. Deben mantenerlos porque estas tradiciones conllevan cierto significado inherente y engloban tabús y dichos positivos transmitidos a través de sus antepasados. Si se infringen estas tradiciones o estos tabús, podría ser que el año siguiente no sea favorable y resulte en obstáculos por todas partes, una recesión del negocio o la bancarrota. Por este motivo es fundamental mantener estas tradiciones. Algunas se deben seguir durante las ocasiones festivas, y otras en la vida diaria de cada uno también. Por ejemplo, cortarse el pelo: si alguien mira el calendario y ve que no es propicio cortarse el pelo o salir de casa ese día, no se atreverá a hacerlo. Si no comprobara el calendario y fuera a cortarse el pelo de todos modos, infringiría los dos tabús de salir de casa y cortarse el pelo, y tal vez debería hacer frente a consecuencias imprevistas; por tanto, es necesario seguir estas costumbres. Pertenecen a la tradición y la superstición. Si alguien debe salir de casa, pero mira el calendario y ve que todo es desfavorable ese día, es decir, que es una jornada para descansar, estar ocioso, relajarse y evitar hacer actividades, aunque le digan que debe salir a difundir el evangelio, podría preocuparse por lo que pueda ocurrirle si infringe el tabú y por si le pasa algo inesperado, como un accidente de coche o que lo roben. No se atreverá a salir y dirá: “¡Ya iré mañana! No podemos ignorar lo que nuestros antecesores nos indican. Nos dicen que siempre debemos consultar el calendario antes de salir. Si en este se señala que nada es propicio ese día, no deberíamos salir. Si sales y ocurre algo, debes asumir las consecuencias. ¿Quién te dijo que no miraras el calendario y acataras lo que ahí se diga?”. Esto corresponde a la tradición y la superstición, ¿verdad? (Sí).

Algunos dicen: “Este año cumplo 24; es mi año del Zodiaco”. Otros dicen: “Este año cumplo 36; es mi año del Zodiaco”. ¿Qué tienes que hacer durante tu año del Zodiaco? (Llevar ropa interior roja y un cinturón del mismo color). ¿Quién ha vestido ropa interior roja antes? ¿Quién se ha puesto un cinturón rojo? ¿Qué sensación reportó el hecho de llevar ropa interior y un cinturón rojos? ¿Sentiste que tu año fue bien? ¿Se mantuvo alejada la mala suerte? (Cuando fue mi año del Zodiaco, llevé calcetines rojos. Sin embargo, los resultados de mis exámenes fueron particularmente malos ese año. Llevar ropa roja no me trajo buena suerte como la gente decía). Lo que hizo fue traerte mala suerte, ¿cierto? ¿Lo habrías hecho mejor si no hubieras llevado ropa roja? (No tuvo ningún efecto que me la pusiera o no). Esa es una visión precisa de la cuestión: no tuvo ningún efecto. Esto es una tradición y una superstición. Tanto da si aceptas actualmente esta idea del año del Zodiaco o quieres continuar esta tradición, los pensamientos y los dichos tradicionales asociados han dejado una huella en la mente de las personas. Por ejemplo, cuando llegue tu año del Zodiaco, si te encuentras con acontecimientos inesperados o circunstancias especiales que hagan que el año se complique y vaya contrario a tus deseos, no podrás evitar pensar: “Este año ha sido realmente duro. Ahora que lo pienso, es mi año del Zodiaco y la gente dice que durante este tiempo debes ir con cuidado porque es más fácil infringir los tabús. Según la tradición, debería haber llevado ropa roja, pero no lo he hecho porque creo en Dios. No me identifico con estos dichos, pero cuando pienso en los problemas a los que me he enfrentado este año, todo han sido complicaciones. ¿Cómo puedo evitar que me pase esto? A lo mejor el año que viene me irá mejor”. Relacionarás inconscientemente los hechos excepcionales y desfavorables con los que te has encontrado durante el año con los dichos tradicionales sobre el año del Zodiaco con los que te condicionaron tus antecesores y la familia. Utilizarás estos dichos para validar los acontecimientos excepcionales que te han ocurrido este año y, al hacerlo, dejas de lado los hechos y la esencia que comportan. También prescindes de la actitud que deberías tener hacia estas situaciones y de las lecciones que deberías aprender de ellas. Pensarás instintivamente que este año ha sido especial y relacionarás de manera inconsciente todos los acontecimientos que han ocurrido en este tiempo con tu año del Zodiaco. Sentirás: “Este año he sufrido algunas desgracias” o “Este año me ha traído algunas bendiciones”. Estas ideas tienen una relación evidente con el condicionamiento de la familia. Tanto si son correctas como si no, ¿están relacionadas con tu año del Zodiaco? (No). No guardan relación alguna. Así pues, ¿son cabales tus perspectivas y puntos de vista sobre estos asuntos? (No). ¿Por qué no lo son? ¿Se debe a la influencia que en cierto modo han ejercido en ti los pensamientos tradicionales que te ha inculcado tu familia? (Sí). Este tipo de pensamientos tuvieron prioridad y se apoderaron de tu mente. De esta manera, al enfrentarte a estas cuestiones, tu reacción inmediata es contemplarlas desde la perspectiva de estos pensamientos y puntos de vista tradicionales, y a la vez dejar de lado la óptica que Dios quiere que tengas o los pensamientos y puntos de vista que deberías tener. A tenor de tu forma de contemplar estos asuntos, ¿cuál será el resultado final? Tendrás la sensación de que este año no ha sido favorable, más bien desafortunado, y que ha ido contrario a tus deseos; a partir de ese punto, recurrirás a la depresión y la negatividad como medios para evadirte de estas cosas, para oponerte y resistirte a ellas y para rechazarlas. Por tanto, ¿está relacionado tu motivo para dar lugar a este conjunto de emociones, pensamientos y puntos de vista con esas ideas tradicionales que te ha inculcado la familia? (Sí). Ante estos temas, ¿de qué debería desprenderse la gente? La respuesta es: de la perspectiva y la posición desde las que los valoran. No debería contemplar estas cuestiones desde la óptica con la que se enfrentaron a estas situaciones porque este año es desafortunado y desfavorable, ha ido contrario a sus deseos, se ha infringido algún tabú o no se han seguido las prácticas tradicionales. En su lugar, deberías afrontar cada uno de estos asuntos, uno por uno, y ante todo contemplarlos desde la perspectiva de un ser creado, como mínimo. Decir que estas cuestiones, tanto si son buenas o malas, si se ajustan a tus deseos o van contrarias a ellos, o si son favorables o desafortunadas a ojos de los seres humanos, provienen de Dios, quien las arregla bajo Su soberanía. ¿Es ventajoso adoptar este tipo de perspectiva y posición sobre estos temas? (Sí). ¿Cuál es la primera de las ventajas? Puedes aceptar estos asuntos de Dios, lo que quiere decir en cierto modo que puedes adoptar una mentalidad de sumisión. La segunda es que puedes aprender una lección y sacar algún provecho de estas cuestiones decepcionantes, a partir de las cuales se derivan tanto la tercera ventaja, es decir, puedes reconocer tus carencias y deficiencias, así como tu carácter corrupto, como la cuarta ventaja: puedes arrepentirte y volver atrás, desprenderte de tus pensamientos, tus puntos de vista y tu forma de vida anteriores, así como de tus diversos malentendidos sobre Dios, y regresar ante Él, aceptando con una actitud sumisa Sus instrumentaciones, aunque correspondan a Su castigo y juicio, a Su manera de reprenderte y disciplinarte o a Su escarmiento. Estarás dispuesto a someterte a todas estas cosas, a no culpar al cielo ni a nadie y a no relacionarlo todo con el punto de vista y la posición que te han inculcado los pensamientos tradicionales; en su lugar, contemplarás cada una de estas cuestiones desde la perspectiva de un ser creado. Esto te beneficia de muchas maneras. ¿Acaso no son beneficiosos todos estos aspectos? (Sí). Por otro lado, si contemplas estos temas según las ideas tradicionales que te ha inculcado la familia, intentarás evitarlos por todos los medios posibles. ¿Qué significa “evitarlos”? Que encontrarás diversas maneras de eludir estos infortunios, estos asuntos decepcionantes, desfavorables y desafortunados. Alguien dice: “Son los pequeños demonios que te la juegan. Si te pones ropa roja, puedes rehuirlos. Llevar prendas rojas es como cuando te regalan un talismán en el budismo. Un talismán es un trozo de papel amarillo con algunos caracteres rojos escritos. Puedes pegártelo en la frente, coserlo a la ropa o colocarlo debajo de la almohada; eso te ayudará a guardarte de estas cosas”. Cuando las personas no tienen una senda de práctica positiva, su único recurso es buscar ayuda en estas sendas tortuosas y malvadas, porque nadie quiere tener mala suerte ni enfrentarse a ninguna desgracia. Todo el mundo desea que las cosas vayan bien. Esta es una reacción instintiva por parte de la humanidad corrupta al afrontar los asuntos mundanos. La intención es evitarlos o utilizar diversos medios humanos para resolverlos, porque no cuentas ni con la senda correcta para abordarlos ni con los pensamientos y puntos de vista adecuados para encararlos. Solo puedes contemplarlos desde la perspectiva de un incrédulo; por tanto, tu primera reacción es evitarlos, no querer afrontarlos. Dices: “¿Por qué las cosas me son tan desfavorables? ¿Por qué tengo tanta mala suerte? ¿Por qué me enfrento cada día al hecho de que me poden? ¿Por qué sigo llegando al límite y equivocándome en todo lo que hago? ¿Por qué siempre se revelan mis acciones? ¿Por qué la gente que me rodea siempre actúa en contra de mis deseos? ¿Por qué van a por mí, me menosprecian y van contra mi voluntad en todo?”. Como dicen algunos: “Cuando tienes mala suerte, incluso el agua fría se te puede quedar entre los dientes”. ¿Puede ocurrir realmente eso? ¿Masticas agua fría con los dientes? ¿Acaso no es esto una tontería? ¿Acaso no es culpar al cielo y a otras personas? (Sí). ¿Qué quiere decir tener mala suerte? ¿Existe realmente eso? (No). No existe. Si reconocieras verdaderamente que todo está en manos de Dios, bajo Su soberanía y arreglo, no utilizarías palabras como “mala suerte” ni intentarías evitar ciertos asuntos. Cuando la gente se enfrenta a cuestiones que van contrarias a sus deseos, la primera reacción es evitarlas y rechazarlas después. Si no puede rechazarlas ni evitarlas ni esconderse de estas cuestiones, empieza a resistirse a ellas. La resistencia no es solo contemplar el asunto en los pensamientos de uno ni abordarlo en la mente; implica una acción. En la intimidad, las personas dan pasos insignificantes y pronuncian enunciados provocativos para justificarse, protegerse, glorificarse o engalanarse, para parecer buenas y evitar así el impacto de un acontecimiento desafortunado o verse arrastrado a él. Cuando alguien comienza a resistirse, puede resultarle peligroso, ¿verdad? (Sí). Decidme, cuando un individuo llega al punto de empezar a resistirse, ¿le queda alguna función de la conciencia y la razón de la humanidad normal? Ya ha pasado de los pensamientos y los puntos de vista a la acción real, y la conciencia y la razón ya no pueden seguir refrenándolo. ¿Qué quiere decir esto? Que los actos y los pensamientos de una persona evolucionan hacia la realidad de resistirse a Dios. Ese individuo no se limita a rechazar, a no mostrarse dispuesto o a sentirse infeliz en el corazón; utiliza sus acciones y sus obras reales para resistirse. Cuando alguien llega al punto de resistirse a través de la acción real, ¿acaso no está acabado básicamente? Una vez se han hecho realidad los actos de rebelarse contra Dios y de resistirse y oponerse a Él, el problema ya no es la senda que recorre la gente; estas acciones ya han tenido un resultado. ¿Acaso no es esto muy peligroso? (Sí). Por tanto, incluso una pequeña e insignificante idea cultural tradicional, un pensamiento tradicional o un dicho supersticioso pueden acarrear consecuencias muy graves. No es solo un simple hábito de estilo de vida ni un asunto sobre lo que se come, lo que se viste, lo que se dice o lo que no se dice. Puede llegar a abarcar el tipo de actitud que una persona adopta al afrontar los entornos que Dios ha instrumentado. Por tanto, la gente también debería desprenderse de estas cuestiones.

Además de mantener ciertos modos de vida, pensamientos y puntos de vista tradicionales durante las fiestas principales, la gente también los conserva durante determinadas fiestas menores; por ejemplo, la costumbre de comer bolas de masa hervida dulces el decimoquinto día del Año Nuevo lunar. ¿Por qué se hace esto? (Simboliza que una familia está reunida). La familia está reunida. ¿Habéis comido bolas de masa hervida dulce en los últimos años? (He comido en casa, nunca en la iglesia). ¿Es algo bueno reunirse con la familia? (No). ¿Hay buenas personas en tu familia? O bien te piden dinero o pagar una deuda; si eres famoso y tienes una fortuna, te adulan y te solicitan una parte y si no es así, te menosprecian. Se comen bolas de masa hervida dulce el decimoquinto día del Año Nuevo lunar, y también hay otras costumbres en diversas fechas, como el segundo día del segundo mes lunar, el tercer día del tercer mes, el cuarto día del cuarto mes, el quinto día del quinto mes, etcétera. Hay un revoltijo de distintas celebraciones y todo tipo de comida relacionada con ellas. Todas estas cosas que se hacen en el mundo de los incrédulos y los demonios son ridículas. Si quieres celebrar algo durante una fiesta y disfrutar de buena comida, di simplemente que vas a deleitarte con un buen plato y ya está. Mientras tus condiciones de vida lo permitan, puedes comer lo que quieras. Ya está bien de todos estos trucos, como comer pasteles de arroz año tras año para tener prosperidad, pescado para tener abundancia o bolas de masa hervida dulce para que la familia esté reunida. En China, la gente también hace bolas de arroz hervido, pero ¿con qué finalidad? Cada año, durante diversas fiestas, hay individuos entregados en la iglesia que compran distintos elementos que corresponden a cada una de las fiestas, como bolas de arroz hervido. Pregunté a algunos de ellos: “¿Por qué coméis bolas de arroz hervido?”. Respondieron: “Es por la Fiesta del Barco del Dragón que se celebra el quinto día del quinto mes lunar”. Las bolas de arroz hervido son bastante sabrosas, pero desconozco por qué hay una fiesta asociada o la relación que guarda con la vida y la fortuna de la gente. Nunca lo investigué ni realicé ninguna encuesta al respecto, de modo que no lo sé. Supuestamente se hace para conmemorar a alguien. Pero ¿por qué deberíamos comer estas cosas en su memoria? Las bolas de arroz hervido se deberían dar a esa persona. Quien quiera evocarla debe colocar bolas de arroz hervido frente a su tumba o su retrato. No se les debería ofrecer a las personas vivas, ya que no les concierne. Que los vivos las coman en nombre de ese individuo es absurdo. El conocimiento sobre estas fiestas y sobre lo que se come en cada una de ellas provino de los incrédulos; desconozco los detalles concretos. Más adelante se transmitió cierta información a través de gente de la iglesia, como que se comen bolas de arroz hervido en la Fiesta del Barco del Dragón y pasteles de arroz durante el Año Nuevo lunar. En occidente, la gente come pavo el Día de Acción de Gracias. ¿Por qué hace eso? Según dicen en las noticias, el motivo es dar gracias: es una tradición. Además, en occidente hay otra festividad llamada Navidad, en la que la gente monta árboles navideños y viste ropa nueva: esto también es una tradición. Por otra parte, los occidentales deben intercambiar palabras agradables, buenos deseos y bendiciones durante esta festividad. No pueden decir palabrotas ni groserías. Todo esto equivale a los dichos propicios de las culturas orientales, cuya finalidad es evitar que las personas infrinjan tabús, de lo contrario el año siguiente no será favorable. En las festividades occidentales, como Acción de Gracias y Navidad, se preparan comidas especiales y deliciosas, y se inventaron historias para justificar el hecho de comer estos platos. En definitiva, resumo lo que ocurre: la gente busca una excusa para darse el gusto de estos manjares, lo que le permite justificar tomarse unos días libres para festejar en casa y comer hasta reventar. En el momento de donar sangre, la enfermera dice: “Sus niveles de lípidos en sangre son demasiado altos; no están dentro de lo normal, por lo que no podrá donar”. Esto se debe a un consumo excesivo de carne. La finalidad principal de celebrar estas festividades tradicionales es disfrutar de buena comida y bebida. Ha pasado de generación en generación, de ancianos a jóvenes, y se convierte en una tradición. Los pensamientos y puntos de vista subyacentes que inculcan estas tradiciones, así como ciertos dichos supersticiosos, también se transmiten de ancianos a la generación más joven.

¿Qué otros dichos supersticiosos existen? ¿Se produce a menudo el tic ocular que acabo de mencionar? (Sí). Tú dices: “Tengo un tic en el ojo”. Alguien te pregunta: “¿En qué ojo?”. Respondes: “En el izquierdo”. Te dice: “En ese caso, no pasa nada. Si tienes un tic en el ojo izquierdo es señal de buena fortuna, pero si es en el ojo derecho es señal de desgracia”. ¿Es esto cierto? ¿Te hiciste rico cuando tenías un tic en el ojo izquierdo? ¿Ganaste dinero? (No). ¿Se produjo alguna desgracia cuando te ocurrió en el ojo derecho? (Tampoco). ¿Ha habido alguna situación en la que sucediera algún desastre, algo malo, al tener un tic en el ojo izquierdo? O al revés, ¿algo bueno cuando te ocurrió en el ojo derecho? ¿Creéis en estas cosas? (No). ¿Cómo podéis no creer en ellas? ¿Por qué tienes un tic en el ojo? ¿Hay algún remedio en la cultura popular para frenarlo? ¿Existe algún método? (He visto que hay gente que se pega un trozo de papel blanco en el párpado). Buscan un pedazo de papel blanco para ponérselo. Sea cual sea el ojo con el tic, arrancan un trozo de papel blanco del calendario o de un pequeño bloc de notas y se lo pegan en el párpado; solo puede ser blanco, no de otro color. ¿Qué quiere decir el papel blanco? Que el tic es “en vano”, lo que indica que no podrá pasar nada malo. ¿Es este un método brillante? Es bastante excepcional, ¿verdad? Pero ¿significa que el tic es “en vano”? (No tiene nada que ver con el hecho de que uno se ponga el papel en el párpado o no). ¿Podéis aclarar este asunto? “Si tienes un tic en el ojo izquierdo es señal de buena fortuna, pero si es en el ojo derecho es señal de desgracia”. Tanto si implica fortuna o desgracia, ¿hay alguna explicación para ello? ¿Te ha pasado que, cuando tienes un tic en el ojo derecho sientes que algo malo va a ocurrir, tienes una premonición, y al cabo de un tiempo, cuando remite, te olvidas del tema y entonces algo malo ocurre unos días después? Una vez has resuelto este asunto, de repente te acuerdas y piensas: “Vaya, el dicho sobre el tic ocular es cierto. ¿Por qué? Porque hace unos días empecé a notarlo en el ojo derecho y cuando paró, se produjo este incidente. Después de que ocurriera, no he vuelto a tener el tic en el ojo”. ¿Sucede esto alguna vez? Cuando no puedes comprender algo, no te atreves a decir nada; ni lo niegas ni lo admites como cierto. No puedes evitar el tema ni expresarlo con claridad, pero sigues pensando que es creíble. Dices: “Eso es una superstición. No puedo creer en ella, todo está en manos de Dios”. No crees en ello, pero se hizo realidad; es algo tan exacto que ¿cómo te lo explicas? En este caso, no entiendes ni la verdad ni la esencia, de modo que no puedes expresarlo claramente. Lo niegas al hablar y lo llamas superstición, pero en el fondo sigues temiéndolo porque a veces se hace realidad. Por ejemplo, alguien tiene un accidente de coche y muere. Antes del incidente, la esposa de ese hombre tuvo un tic muy fuerte en el ojo derecho. No remitía ni de día ni de noche. ¿Hasta qué punto podía empeorar el tic? Incluso otras personas lo observaron. Al cabo de unos días, su esposo tuvo el accidente de coche y murió. Tras el funeral, ella se sentó y comenzó a darle vueltas: “Oh, Dios mío. Esos días en los que tuve un tic tan fuerte en el ojo que ni siquiera pude refrenarlo con la mano. No esperaba que se hiciera realidad de esta manera”. Más adelante, comienza a creer en este dicho y a pensar: “Oh, Dios mío. Sí que pasan cosas cuando se tiene un tic en el ojo. Tal vez no sean necesariamente ni buenas ni malas, pero algo pasará. Es como una proyección o una premonición”. ¿Sucede esto alguna vez? Algunos dicen: “No creo en eso, es una superstición”. Pero ocurre en el momento justo y es realmente así de exacto. Las cosas mencionadas en la cultura popular no son rumores infundados; la superstición es diferente de la tradición. Existe en la vida de las personas hasta cierto punto y controla e influye en su entorno doméstico y en los acontecimientos que les ocurren. Algunos dicen: “Bien, ¿acaso no es esto una señal de Dios y no una superstición? Como no es una superstición, la deberíamos tratar y comprender adecuadamente. Esto no vino de Satanás, podría provenir de Dios, podría ser Su indicio. No deberíamos condenarlo”. ¿Cómo contemplamos esta cuestión correctamente? Esto pone a prueba tu capacidad para considerar las cosas y entender la verdad. Si lo tratas todo por igual y crees: “Todo esto es superstición, no existe y no creo en ello”, ¿es esta una manera apropiada de examinar las cosas? Por ejemplo, cuando los incrédulos quieren mudarse de casa y ven que en el calendario dice: “Hoy no es un buen día para mudarse”, se rigen por este tabú y no se atreven a hacer el traslado ese día. Antes de realizarlo, buscan otro día para el que se diga: “Hoy es un buen día para mudarse” o “Todo es favorable”. Después del traslado, no ocurre nada malo ni se ve afectada su suerte en el futuro. ¿Ocurre esto? Algunos ven el mensaje “No es un buen día para mudarse”, pero no se lo creen y lo hacen de todos modos. Como resultado, después de cambiar de casa, algo se tuerce: sobreviene la desgracia en la familia, la fortuna entra en declive, un familiar muere y otro enferma. Todo resulta difícil, desde la labranza hasta el trabajo, pasando por los negocios y la escolarización de los hijos. Nadie sabe qué ocurre. Consultan con un vidente, quien dice: “Infringiste un tabú importante en esa época. El día que te mudaste no era favorable para eso. Al hacerlo, ofendiste a Tai Sui[a]”. ¿Qué ocurre aquí? ¿Lo sabes? Si no podéis comprender esto, no sabréis cómo manejar estas situaciones cuando se produzcan. Si un incrédulo dice: “Te voy a contar una cosa. Me mudé un día que no era propicio para ello. Después de hacerlo, mi familia no paró de tener un problema tras otro, con más mala suerte cada vez, y no hemos tenido ni un día bueno desde entonces”, es posible que se te pare el corazón al oírlo. Te asustas y piensas: “Oh, Dios mío, si no sigo el tabú, ¿me pasará lo mismo?”. Le das la vuelta a la cuestión y reflexionas: “¡Creo en Dios, no tengo miedo!”. Pero aún dudas y no te atreves a infringir el tabú.

¿Cómo deberíamos considerar estos dichos supersticiosos? Comencemos por el tema del tic ocular. ¿Sabemos todos de qué va esta cuestión? El conocimiento más básico que se tiene es que es una manera de predecir lo que podría ocurrir en el futuro, ya sea algo bueno o malo. Pero ¿es esto una superstición o no? Adelante. (Lo es). Es una superstición. La siguiente pregunta es: ¿debería la gente que tiene fe en Dios creer en este dicho? (No). ¿Por qué no? (Porque nuestras fortunas y desgracias se gestionan y se instrumentan en las manos de Dios y no tienen nada que ver con el hecho de que el ojo parpadee o no. Todo lo que nos ocurre está bajo la soberanía y el arreglo de Dios, y deberíamos someternos a ello). Pongamos por caso que tienes un tic ocular muy fuerte durante un día entero y que continúa a la mañana siguiente. Luego ocurre algo y te podan. Posteriormente, el ojo deja de parpadear. ¿Qué pensarías?: “El tic en el ojo era una señal de que me iban a podar”. ¿Es esto simplemente una coincidencia? ¿Es una superstición? A veces tan solo es una coincidencia; en ocasiones estas cosas pasan. ¿Qué ocurre aquí? (Dios, parece que el tic ocular podría formar parte del ritmo normal del cuerpo y no se debería asociar al hecho de que te poden). El tic en el ojo se debería entender de esta manera: independientemente de que la gente crea que el parpadeo en un ojo indica fortuna y en el otro señala desgracia, Dios creó el cuerpo humano con muchos misterios. El alcance de estos enigmas, los detalles concretos de todo aquello que interviene en el organismo, los instintos, las capacidades y el potencial del cuerpo… Las personas no tienen estos conocimientos por sí mismas. Desconocen si el organismo es capaz de percibir el mundo espiritual, si tiene lo que algunos llaman un sexto sentido. ¿Debería la gente preocuparse de entender estos aspectos desconocidos del cuerpo? (No). No es necesario: las personas no necesitan entender los misterios que guarda el organismo. A pesar de ello, deberían tener el conocimiento básico de que el cuerpo no es simple. Es fundamentalmente distinto a cualquier cosa u objeto que Dios no haya creado, como una mesa, una silla o una computadora. La naturaleza de estos elementos es completamente diferente de la del cuerpo humano: estos objetos inanimados no perciben el mundo espiritual, mientras que el cuerpo, un ente viviente que proviene de Dios, quien lo ha creado, puede sentir cómo percibir su entorno y su ambiente inmediatos y ciertos objetos especiales, además de cómo reaccionar al entorno que lo rodea y a los acontecimientos venideros. No es nada simple: todo esto es un misterio. El cuerpo no solo puede sentir cosas que están frías o calientes, que tienen un olor agradable o repulsivo o que son dulces, agrias y picantes; también hay determinados enigmas que la conciencia subjetiva del individuo no llega a conocer. Los humanos los desconocen. Por tanto, hablando claro, tanto si el tic ocular está relacionado con los nervios de alguien, con su sexto sentido o con algo que tenga que ver con el mundo espiritual, no vamos a ahondar en ello. En cualquier caso, este fenómeno existe y no investigaremos su finalidad ni el significado de su existencia. A pesar de todo, se utilizan ciertos dichos sobre el tic ocular tanto en el terreno familiar como en la cultura popular. Independientemente de si estos dichos constituyen una superstición o no, a fin de cuentas, el parpadeo es una señal que se manifiesta en el cuerpo con antelación a ciertos acontecimientos que ocurren en un entorno doméstico. Ahora bien, ¿pertenece este tipo de manifestación a la superstición, la tradición o la ciencia? Es algo que no se puede investigar: es un misterio. En resumen, en la vida real, a lo largo de miles de años desde tiempos ancestrales hasta el presente, la humanidad ha llegado a la conclusión de que el tic ocular de alguien está relacionado de algún modo con acontecimientos que ocurrirán en su entorno. Es imposible investigar si esta relación gira en torno a la riqueza, la suerte o algún otro aspecto de la vida de una persona. Esto también es un misterio. ¿Por qué se considera así? Más allá del mundo material, hay muchas cosas relacionadas con el mundo espiritual que no puedes ver ni sentir aunque te las contaran. Por eso se consideran un misterio. Dado que estos asuntos son enigmas y nadie puede verlos ni sentirlos, pero los humanos aún conservan ciertos sentimientos de premonición y presagio, ¿cómo debería tratarlos la gente? La regla más sencilla es simplemente ignorarlos. No creas que tienen algo que ver con tu riqueza o suerte. No te preocupes por que puedan ocurrirte cosas malas cuando te parpadee el ojo derecho y, desde luego, no te regocijes cuando tengas el tic en el izquierdo, pensando que te harás rico. No dejes que esto te afecte. La razón principal es que no tienes la capacidad de predecir el futuro. Dios lo instrumenta y lo gobierna todo; tanto si lo que va a ocurrir será bueno o malo, todo está en manos de Dios. La única actitud que deberías tener es la sumisión a Su instrumentación y arreglo. No hagas predicciones ni sacrificios, preparativos o esfuerzos innecesarios. Lo que tenga que pasar, pasará, porque todo está en manos de Dios. Nadie puede cambiar Sus pensamientos, Sus planes o lo que Él esté determinado a hacer que ocurra. Tanto si te enganchas papel blanco en el párpado, te aprietas el párpado con la mano o te apoyas en la ciencia o la superstición, nada de esto cambiará la situación. Lo que tenga que suceder, sucederá, se hará realidad, y no puedes modificarlo porque todo está en manos de Dios. Cualquier intento de evitarlo es ridículo, un sacrificio inútil e innecesario. Si lo hicieras, solo demostrarías que eres rebelde y obstinado, que careces de una actitud sumisa hacia Dios. ¿Lo entiendes? (Sí). Así pues, tanto si el tic ocular se considera superstición o ciencia, vuestra actitud debería ser esta: no os alegréis cuando parpadee el ojo izquierdo, y no os asustéis, aterroricéis, preocupéis, neguéis o resistáis cuando tengáis el tic en el ojo derecho. Aunque realmente pase algo después de que parpadee el ojo, deberías afrontarlo con calma porque todo está en manos de Dios. No tienes que sentir miedo ni preocuparte. Si ocurre algo bueno, da gracias a Dios por Su bendición: esta es Su gracia; si pasa algo malo, órale para que te guíe, te proteja y no te deje caer en la tentación. En cualquier entorno que pueda subseguir, sé capaz de someterte a la instrumentación y al arreglo de Dios. No lo abandones ni le presentes quejas; por inmenso que sea el desastre que te ocurra, o grave la desgracia que sufras, no culpes a Dios. Muéstrate dispuesto a someterte a Su instrumentación. ¿Acaso no se resolverá entonces ese problema? (Sí). Por lo que respecta a este tipo de cuestiones, la gente debería tener este pensamiento y punto de vista: “No importa lo que suceda en el futuro, estoy preparado y tengo una actitud sumisa hacia Dios. Tanto si parpadea mi ojo izquierdo, el derecho o los dos a la vez, no tengo miedo. Sé que podría pasar algo en el futuro, pero creo que todo está en manos de Dios. Podría ser una manera por la que Él me informa de algo que va a ocurrir o una reacción instintiva de mi cuerpo físico. Pase lo que pase, estoy preparado y tengo una actitud sumisa hacia Dios. Por enorme que sea el daño o la pérdida que sufra después de este suceso, no lo culparé. Estoy dispuesto a someterme”. Esta es la actitud que las personas deberían tener. Una vez adoptada, ya no se preocuparán de si los dichos sobre el tic ocular que la familia les ha condicionado son una superstición o ciencia. Dicen: “No importa si es una superstición o ciencia. Creed lo que queráis. Si me pedís que me enganche un trozo de papel en el párpado, no lo haré. Si el parpadeo me incomoda, lo haré solo por unos instantes”. Quizá alguien te diga: “¡Tu ojo parpadea mucho, ten cuidado durante los próximos días!”, ¿puede ayudarte a evitar algo el hecho de tener cuidado? (No, no puedes eludir lo que está escrito que ocurrirá). Si se trata de una bendición, no puede ser un desastre y si es una desgracia, no puedes rehuirla; ya sea una bendición o un desastre, debes aceptarlo de cualquier modo. Es la misma actitud que la de Job. Si aceptas la situación siempre que se trate de una bendición y te alegras cuando parpadea tu ojo izquierdo, pero te enfadas cuando tienes el tic en el derecho y dices: “¿Por qué parpadea? ¡Sigue y sigue, no para nunca! Oraré y maldeciré para que mi ojo derecho deje de parpadear y para alejar las desgracias”, esta no es la actitud que debería tener alguien que cree en Dios y lo sigue. Sin Su permiso, sin que Él determine que algo ocurra, ¿se atreverían a rondarte la desgracia o los demonios? (No). Tanto el mundo material como el reino espiritual están bajo el control, la soberanía y el arreglo de Dios. Sin su permiso, por mucho que quiera hacer un pequeño demonio, ¿se aventuraría a tocarte siquiera un solo pelo? No se atrevería, ¿verdad? (No). Ese demonio quiere tocarte y hacerte daño, pero si Dios no lo permite, no osará llevar a cabo sus intenciones. Si Él lo consiente y dice: “Ponlo en algún apuro, haz que tenga mala suerte y créale problemas”, el pequeño demonio se alegrará y comenzará a actuar contra ti. Si tienes fe en Dios y superas la situación, manteniéndote firme en el testimonio, sin negar ni traicionar a Dios, sin dejar que el pequeño demonio logre su cometido, este ya no podrá acusarte cuando comparezca ante Él, quien se glorificará con tus acciones y encerrará al pequeño demonio, que ya no se atreverá a volver a perjudicarte y tú estarás a salvo. Esta es la fe genuina que deberías tener: creer que todo está en manos de Dios. Sin Su permiso, no te ocurrirá ningún infortunio ni nada malo. Él no se limita simplemente a bendecir a las personas: puede arreglar diversas situaciones para ponerte a prueba y templarte, darte lecciones a partir de estas y provocar ciertas circunstancias para castigarte y juzgarte. Es posible que estos escenarios arreglados por Dios no siempre se ajusten a tus nociones ni a tus figuraciones, por supuesto. Pero no olvides lo que dijo Job: “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?” (Job 2:10). Esta debería ser la fuente de tu fe genuina en Dios. Si crees que Dios lo controla todo, no tendrás miedo de un simple tic ocular, ¿verdad? (Sí).

Acabamos de hablar sobre cómo tratar la cuestión del tic ocular, un hecho habitual en la vida cotidiana que la gente suele intentar resolver mediante métodos humanos. Sin embargo, con estas tácticas no se obtienen normalmente los resultados esperados y, al final, ocurrirá lo que tenga que pasar, sin que nadie pueda evitarlo. Ya sea una cosa buena o mala, algo que la gente quiera ver o no, sucederá definitivamente lo que tenga que acontecer. Esta circunstancia contribuye a confirmar que Dios lo instrumenta y lo gestiona todo sin que nadie pueda eludirlo, tanto si se trata del destino de una persona o de asuntos banales del día a día. Por tanto, las personas sabias deberían afrontar estos temas con una actitud positiva y correcta y contemplar y resolver este tipo de situaciones de acuerdo con los principios-verdad y la palabra de Dios en lugar de recurrir a métodos humanos para hacer sacrificios o esfuerzos inútiles; de lo contrario, al final serán ellas quienes salgan perdiendo. Esto se debe a que la humanidad no puede elegir una segunda senda por lo que respecta a la soberanía del Creador. Esta es la única senda que se debería escoger y seguir: someterse a las instrumentaciones y los arreglos de Dios, aprender lecciones de los entornos que Él instrumenta, saber someterse a Él, entender Sus obras, comprenderse a uno mismo, discernir la senda que debería elegir y tomar un ser creado y aprender a recorrer bien la senda de la vida por la que la gente debería andar, en lugar de resistirse a las instrumentaciones y los arreglos de Dios con métodos supersticiosos o humanos.

Nota al pie:

a. Tai Sui es la forma abreviada del dios Tai Sui. En la astrología china, Tai Sui significa el dios guardián del año. Tai Sui gobierna todas las fortunas de un año en particular.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

Conéctate con nosotros en Messenger