Cómo perseguir la verdad (1) Parte 1

La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse

Hemos hablado durante bastante tiempo sobre este tema de cómo perseguir la verdad y todo lo que hemos compartido se ha referido a un aspecto de la práctica relativo a cómo perseguir la verdad: desprenderse. Es decir, todo el contenido de nuestra enseñanza ha tratado de cosas de las que las personas deberían desprenderse en el transcurso de su fe en Dios y de perseguir la verdad, de las cuales también deberían desprenderse en su vida y en la senda de vida por la que caminan. Estas son precisamente algunas de las cosas que influyen en la búsqueda de la verdad de las personas. Por tanto, ¿cuál fue el primer aspecto de nuestro contenido sobre desprenderse? (Desprenderse de diversas emociones negativas de las personas). ¿Y el segundo? (Desprenderse de las búsquedas, las aspiraciones y los deseos de las personas). El primer aspecto de nuestro contenido sobre desprenderse era el de desprenderse de diversas emociones negativas, y el segundo el de desprenderse de las búsquedas, las aspiraciones y los deseos de las personas. Cada aspecto abarcaba un buen número de subtemas y detalles, ¿no? (Sí). Con independencia de qué estuviéramos compartiendo o de qué categorías y aspectos incluyera dicho contenido, así como de cuántos ejemplos se dieran o cuántos estados y esencias de los problemas se dejaran en evidencia, en resumen, todo el contenido que compartimos se relaciona con los diversos problemas que les acontecen a las personas en el transcurso de su fe en Dios y de perseguir la verdad o en su vida real, así como con las sendas de práctica que deberían escoger y con los principios-verdad a los que deberían ceñirse cuando se enfrentan a estos problemas. Las diferentes facetas que implican estos problemas no son huecas ni existen solo en los pensamientos de las personas ni en su mundo espiritual, sino que existen en su vida real. Por tanto, si estás dispuesto a perseguir la verdad, entonces, sin importar los problemas que te sobrevengan, espero que puedas buscar la verdad y encontrar los principios-verdad correspondientes para adoptarlos como base, que descubras la senda de práctica y, de este modo, dispongas de una senda a seguir cada vez que te sucedan estos problemas. Este es un objetivo fundamental al compartir todo este contenido. Aunque hemos finalizado de compartir todas estas verdades, hará falta tiempo para que las personas entren en estas realidades-verdad. Deberían empezar por compartir estas verdades y deberían tomar los diversos principios-verdad como base y cambiar sus puntos de vista respecto a toda clase de cosas, así como sus actitudes vitales y medios de existencia. De esta manera, en el transcurso de creer en Dios o en el de vivir y existir, al llegar a aceptar estos principios-verdad, sin ser conscientes de ello, las personas conseguirán cambiar sus diversos pensamientos y puntos de vista falaces, o sus actitudes y medios de existencia previos, antiguos y procedentes de Satanás, y lograrán despojarse de sus actitudes corruptas. Así pues, estas palabras que hemos compartido antes y las que compartiremos en el futuro no son una especie de conocimiento o de erudición y, desde luego, no son una teoría, sino que sirven para guiar, dirigir y ayudar a las personas a resolver los diversos problemas y dificultades que afrontan en su vida diaria. Cada vez que te topes con un problema o te enfrentes a una circunstancia o a una persona, acontecimiento o cosa, puedes buscar entre el contenido de nuestra charla el criterio-verdad al que deberías atenerte y poner en práctica, de modo que puedas actuar con la verdad como base y criterio, en vez de practicar conforme a tus actitudes corruptas y tus puntos de vista antiguos e incorrectos. El propósito de que las personas crean en Dios es perseguir la verdad, pero el de perseguir la verdad no es llenar sus vidas vacías, ni transformarlas, ni enriquecer su mundo espiritual. ¿Cuál es el propósito de perseguir la verdad? Para las personas, es el de despojarse de sus actitudes corruptas a fin de salvarse. Por supuesto, despojarse de las propias actitudes corruptas sirve además para someterse a Dios, temerlo y evitar el mal. Sin embargo, para Dios, el propósito y el significado de que las personas persigan la verdad no son tan corrientes; no solo se trata de que alguien se salve, sino que consiste en que Dios obtenga a una persona a la que ya no engañen las actitudes corruptas de Satanás y, por supuesto, también consiste en obtener a un tipo de persona que pueda ser compatible con Dios. Lo que es más importante, consiste en que Dios pueda obtener, de entre la especie humana creada, a un tipo de persona que Él desea, uno que pueda gestionar todas las cosas y existir para siempre junto a todas ellas. Este significado no es tan simple como meramente salvarse, que es como el que tiene para las personas. Por tanto, ya sea para la gente o para Dios, perseguir la verdad es muy importante. Dado que es tan importante, el contenido de uno de los aspectos de la práctica relativo a perseguir la verdad —el de “desprenderse”— es crucial para todo aquel que quiera perseguir la consecución de la salvación. Dado que la práctica de “desprenderse” es tan importante, los diversos principios-verdad relacionados con “desprenderse”, así como los diversos estados, revelaciones de actitudes corruptas y pensamientos y puntos de vista corruptos relacionados con la práctica de “desprenderse” que se han expuesto son cuestiones que las personas deben entender por completo. Estas solo lograrán el propósito de perseguir la verdad cuando examinen y entiendan los pensamientos y puntos de vista falaces que se revelan a menudo en la vida diaria, así como sus actitudes corruptas y revelaciones de corrupción, de modo que lleguen a conocerse a sí mismas, entiendan y acepten un aspecto de la verdad, y luego practiquen de acuerdo con los principios-verdad correspondientes. Básicamente, hemos llegado al final de nuestra charla iniciada en este periodo de tiempo sobre los dos aspectos principales de “desprenderse” en el marco de cómo perseguir la verdad. ¿Cuál era el primer aspecto? Desprenderse de diversas emociones negativas de las personas. ¿Cuál era el segundo? Desprenderse de las búsquedas, las aspiraciones y los deseos de las personas. Aunque hemos abarcado mucho contenido en nuestra enseñanza sobre estos dos aspectos, lo más importante es que debes entender cada uno de los principios-verdad específicos involucrados en estos temas. Solo cuando las personas entiendan los principios-verdad se podrán comportar y actuar de acuerdo con estos principios-verdad en su vida diaria y en su senda de vida, entrar poco a poco en la realidad-verdad y, en el proceso de perseguir la verdad, conseguir de manera paulatina el resultado de entender y obtener la verdad.

Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él

Los dos aspectos de practicar “desprenderse” en el marco de cómo perseguir la verdad que hemos compartido antes se relacionan con las actitudes corruptas de las personas, sus diversos pensamientos y puntos de vista y los distintos problemas que les sobrevienen en su vida cotidiana. Sin embargo, hay otro aspecto más importante —o se podría decir que incluso más grande— dentro de “desprenderse” sobre el que de veras hemos de hablar. ¿Cuál es este aspecto? Se refiere a las actitudes de las personas hacia Dios, sus pensamientos y puntos de vista respecto a Él y los principios de práctica según los que tratan a Dios en su vida diaria. Se puede decir que este aspecto es un poco más importante que los dos primeros. Dado que este aspecto concierne directamente a las actitudes de las personas hacia Dios, sus pensamientos y puntos de vista respecto a Él y la relación entre las personas y Dios, es el último del que vamos a hablar dentro de este aspecto de “desprenderse” y, por supuesto, es además el más importante. Algunos de los temas que abarcan los dos aspectos que discutimos con anterioridad tienen que ver con ciertas actitudes y puntos de vista que las personas albergan respecto a Dios o con la relación entre las personas y Dios. Sin embargo, en cuanto a la perspectiva que adoptamos en nuestra enseñanza, básicamente hemos diseccionado los diversos problemas que existen con las personas desde una perspectiva humana. Hemos diseccionado las diversas actitudes corruptas o los pensamientos y puntos de vista falaces de las personas dentro del contexto de sus diferentes clases de problemas. Lo que vamos a compartir hoy se refiere a las actitudes de las personas hacia Dios y a sus pensamientos y puntos de vista respecto a Él. Estas son las cosas más importantes de las que la gente debe desprenderse durante el proceso de perseguir la verdad. Este aspecto tampoco es tan simple, ya que, sin importar quiénes sean o qué tipo de persona sean, nadie tiene solo un tipo de actitud hacia Dios o una clase de pensamiento y punto de vista relativo a Él. Asimismo, por supuesto, la relación entre las personas y Dios no es de un solo tipo y además no implica solo una clase de estado humano. Debido a las diversas actitudes de las personas hacia Dios y a los diversos pensamientos y puntos de vista que albergan hacia Su identidad, estatus e imagen, así como a otras razones, entre las personas y Dios surgen relaciones de distinta índole. Por tanto, hoy vamos a hablar sobre este aspecto y ver qué problemas graves o conflictos irreconciliables siguen existiendo entre las personas y Dios, así como exactamente de qué más necesitan desprenderse las personas. Después de entender esto, si eres alguien que persigue la verdad, tu relación con Dios mejorará y tu punto de vista respecto a Él se acercará poco a poco a ser correcto, positivo o coherente con la verdad. El tercer aspecto del contenido de desprenderse debería ser desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él; este es el tercer aspecto de las cosas de las que las personas deberían desprenderse. Antes de que hablemos formalmente sobre este tema, discutamos primero de manera breve qué problemas en la vida diaria implican barreras entre las personas y Dios y hostilidad de estas hacia Él. Aparte de algunos problemas subjetivos que tienen que ver con las personas mismas, ¿acaso no existen toda clase de problemas relacionados con cómo trata la gente a Dios en el transcurso de su fe en Él y de perseguir la verdad? Las personas tienen toda clase de pensamientos y puntos de vista falaces, así como principios de práctica incorrectos respecto a cómo tratar los diversos acontecimientos y cosas. Del mismo modo, tienen toda clase de pensamientos y puntos de vista falaces, así como principios de práctica incorrectos respecto a cómo tratar a Dios. Si, en lo que se refiere a todo tipo de personas, acontecimientos y cosas, eres capaz de tratarlos según los principios-verdad y de practicar de acuerdo con ellos —es decir, si llegas a conocer los pensamientos y puntos de vista falaces que albergas respecto a toda clase de personas, acontecimientos y cosas, al mismo tiempo que rectificas y te desprendes de estos pensamientos y puntos de vista falaces y luego te enfrentas a diversos problemas y los resuelves conforme a los pensamientos y puntos de vista correctos que Dios expresa a las personas—, entonces tus principios de práctica relativos a cómo tratar a toda clase de personas, acontecimientos y cosas serán relativamente conformes a los principios-verdad. ¿Se puede considerar esto una señal de que alguien se ha salvado? Al fijarnos ahora en ello, no, no se puede considerar así. Si no hubiera expuesto el contenido de la charla de hoy, la gente podría haber pensado: “En lo que respecta a toda clase de cosas, soy capaz de contemplarlas y practicar de acuerdo con los principios-verdad que hay en las palabras de Dios, así que pienso que soy alguien que persigue la verdad, que ha logrado resultados en la búsqueda de esta y que se ha salvado”. A juzgar por el tema que he planteado hoy —las diversas actitudes que albergan las personas hacia Dios—, ¿concuerda con los hechos esta idea suya? (No). Está muy claro que no concuerda con los hechos. Aunque cuentes con cierta base y actitud positiva a la hora de tratar a toda clase de personas, acontecimientos y cosas, todavía existen todo tipo de barreras entre tú y Dios, y tu actitud hacia Él sigue siendo hostil en lo relativo a diversos problemas. Este problema es grave y es el mayor de todos. En el periodo durante el que has estado siguiendo a Dios y cumpliendo tu deber, los demás consideran que tu desempeño en todos los aspectos es bastante decente y, de cara al exterior, este parece coherente con la verdad y los principios. Sin embargo, hay muchas nociones sobre Dios y barreras entre tú y Él en tu corazón e incluso albergas una actitud hostil hacia Dios cuando te enfrentas a muchos problemas. Estos asuntos son muy graves. Si existen en tu corazón, esto no prueba que seas una persona que se ha salvado. Debido a que todavía hay muchas barreras entre tú y Dios y que sigues albergando una actitud hostil hacia Él respecto a problemas clave y significativos, no solo es que no seas alguien que se ha salvado, sino que además estás en peligro. Aunque creas que eres capaz de actuar de acuerdo con los principios-verdad cuando te enfrentas a muchos problemas en la vida y que tus acciones son relativamente coherentes con la verdad, se podría decir que solo es una apariencia exterior y no se puede probar que te hayas salvado. Esto es porque no has logrado la compatibilidad en tu relación con Dios y no te sometes todavía a Él ni lo temes. Por tanto, cada vez que te sobrevienen diversas circunstancias, tu comportamiento externo o tus pensamientos y puntos de vista solo pueden demostrar que te has ceñido a las doctrinas, consignas y preceptos que crees que resultan adecuados en estas cuestiones, en lugar de ceñirte a los principios-verdad. Puede que aquí haya una relación de inferencia y que suene complicado, pero después de que hayamos compartido el contenido específico de desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él y de que las personas hayan efectuado un examen minucioso, estas entenderán el significado de Mis palabras.

Antes de hablar formalmente sobre el tema de desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él, debatamos primero sobre qué barreras existen entre las personas y Dios. ¿Qué barreras existen entre las personas y Dios y qué hostilidad hay hacia Él que seas capaz de percibir y de las que seas consciente en tu vida diaria o que se den en otras personas? Sin duda, estas manifestaciones existen. Suceden en torno a las personas a diario y te suceden a ti todos los días, así que no tienes que gastar demasiada energía en pensarlo; en cuanto abras la boca, enseguida saldrá de ella una lista de estos problemas. ¿No es así? (Sí). ¿Cuáles son exactamente las barreras entre las personas y Dios? Hablemos primero sobre lo que abarca el término “barreras”. Abarca conflicto, desafío, nociones, malentendidos y demás, ¿no es así? Contadme más. (Cuando se revela o poda a alguien mientras hace su deber, puede que esa persona tenga malentendidos sobre Dios y recelos hacia Él, que piense que cuanto más importante sea el deber que hace, más rápido se la revelará. Por tanto, en su corazón habrá algunas barreras entre ella y Dios, y no será capaz de aceptar ciertos deberes y comisiones con un corazón puro y abierto). ¿Cuál es aquí la barrera? (Los recelos y malentendidos). Los recelos y malentendidos. Este es un tipo de barrera. ¿Quién puede añadir algo más? ¿Acaso no hay barreras entre el resto de vosotros y Dios? ¿Está limpio y santificado vuestro corazón? ¿Nunca habéis tenido pensamientos negativos sobre Dios? (Dios, yo puedo añadir algo. Cada vez que las cosas transcurren con bastante fluidez en las circunstancias que Dios instrumenta para mí, la relación que tengo con Él parece relativamente normal. Sin embargo, si alguna vez me enfrento a la adversidad o a algo que no se conforma a mis nociones, empiezo a especular sobre qué hará Dios, qué me sucederá a continuación y cuál será el resultado. Pienso mucho e incluso me quejo, juzgo y malinterpreto a Dios en mi mente, así que es entonces cuando se me cierra el corazón. Quiero hablar también sobre algo que he visto. Cuando algunas personas se encuentran en circunstancias no deseadas, sienten resistencia en el corazón y dicen: “¿Por qué me hace Dios enfrentarme a estas circunstancias? ¿Por qué no le ha sucedido a otro?”. No se pueden someter a las circunstancias que Dios dispone para ellas y entran en conflicto con Él). El problema que mencionaste en primer lugar se refería a que existen barreras entre las personas y Dios; que, como reflejo condicionado a ciertas circunstancias, la gente desarrolla barreras entre sí misma y Dios, recelos y malentendidos hacia Él. El segundo problema que mencionaste hacía referencia a que las personas se vuelven hostiles hacia Dios porque en su interior son desafiantes. ¿Quién puede añadir algo más? (Cuando lo Alto me poda y se revela mi escaso calibre, emito veredictos sobre mí misma y pienso que no me puedo salvar y no tengo motivación para perseguir la verdad, aunque quiera hacerlo. Esto es una especie de malentendido respecto a Dios. Además, cuando algunos hermanos y hermanas se ponen enfermos y se enfrentan a la muerte, piensan: “¿Acaso Dios no recuerda todo lo que he corrido de un lado a otro y el esfuerzo que he hecho por Él?”. En su corazón, discuten con Dios, claman y luchan contra Él. Esta clase de estado es bastante común). En cuanto a las barreras entre uno mismo y Dios y la hostilidad hacia Él, los problemas que manifiestan la mayoría de las personas están relacionados en mayor o menor grado con el recelo y los malentendidos, así como con el desafío y la insatisfacción que revelan cuando se enfrentan a ciertas cosas, lo que, en otras palabras, se trata de hostilidad hacia Dios. Básicamente, eso es todo. En realidad, los diversos problemas que existen con las actitudes internas de las personas hacia Dios sobrepasan por mucho el ámbito de los problemas que habéis compartido. Hay algunos de los que no sois conscientes. Por un lado, esto se debe a que las personas no examinan qué problemas existen en sí mismas cuando experimentan distintas circunstancias. Por otro lado, nunca han considerado con atención cuál es exactamente su relación con Dios o cuáles son las actitudes y puntos de vista correctos que deberían tener hacia Él. Por tanto, tomando como base las diferentes manifestaciones de las personas y estos estatus que realmente existen en ellas en el momento actual, hoy hablaremos de manera específica sobre las diferentes manifestaciones de las barreras entre las personas y Dios y sobre su hostilidad hacia Él. El objetivo de hablar sobre estas diferentes manifestaciones es permitir a las personas desprenderse de manera proactiva de las barreras que hay entre ellas y Dios, así como de la hostilidad que albergan hacia Él cada vez que estas cosas surgen en ellas en su vida diaria, lograr una relación armoniosa con Dios y acabar por ser del todo compatibles con Él. De esta manera, habrán suprimido por completo las barreras entre ellas mismas y Dios, así como su hostilidad hacia Él, al tiempo que habrán llegado a temer y someterse verdaderamente a Dios. Esta es la única relación normal entre las personas y Dios, y solo aquellas que son así son auténticos seres creados.

I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios

A. La gente imagina que la obra de Dios es particularmente sobrenatural y fantasiosa

En cuanto a desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él, lo primero de lo que las personas deberían desprenderse es de sus nociones e imaginaciones. Este contenido es muy importante, ¿verdad? (Sí). ¿Acaso no existen nociones e imaginaciones sobre Dios en todas las personas? (Sí). Nadie vive en el vacío ni es un robot. Todo el mundo tiene libre voluntad y alberga diversos pensamientos y puntos de vista que han obtenido del mundo exterior. Por supuesto, todas las personas tienen además diversas nociones e imaginaciones sobre Dios que han desarrollado en el marco de su voluntad subjetiva en función de sus propias necesidades, preferencias y deseos. El hecho de que se las llame “nociones” e “imaginaciones” significa que, desde luego, no son coherentes con la verdad ni los hechos. Como poco, no coinciden con las intenciones de Dios, con Su identidad y esencia. Por tanto, estas nociones e imaginaciones son lo primero y principal de lo que deberían desprenderse las personas. Así pues, ¿qué se incluye principalmente en el contenido relacionado con las nociones e imaginaciones sobre Dios? Por un lado, se incluyen las nociones previas que las personas tienen sobre Dios antes de empezar a creer en Él. Por otro, se incluyen las nuevas nociones que desarrollan sobre Dios después de empezar a creer en Él, y estas nociones nuevas son nociones e imaginaciones más específicas y realistas. Antes de empezar a creer en Dios, el corazón de las personas está lleno de imaginaciones sobre Él, y también puede decirse que estas imaginaciones son nociones comunes a todos los seres humanos. Es como cuando los chinos llaman a Dios “el viejo en el cielo” a pesar de que no creen en Él; como cuando los occidentales, con una mayor proporción de creyentes, lo llaman “el Señor”. Aunque muchas personas no creen en Dios, la mayoría cree que hay un Dios y están llenas de imaginaciones sobre Él, piensan que Dios existe entre todo y se eleva por encima de todo, que es omnipresente, omnipotente y posee grandes e increíbles poderes. Por tanto, ¿quién es exactamente este Dios? Nadie lo sabe, pero, en cualquier caso, saben que Dios es el más grande y que gobierna sobre todo. Entonces, ¿cuál es la imagen concreta de Dios? Todas las personas albergan una idea en su mente de la apariencia e imagen de Dios que se han imaginado y determinado. Hemos discutido antes estas nociones e imaginaciones humanas universales y no son el contenido principal de la charla de hoy. Hoy vamos a hablar de las diversas clases de nociones e imaginaciones que se oponen a Dios y no son coherentes con Su esencia, de las que deberían desprenderse las personas, de entre todas las diferentes clases de nociones e imaginaciones relacionadas con las barreras que hay entre las personas y Dios y con su hostilidad hacia Él. No hablaremos sobre esas nociones e imaginaciones huecas, irreales e inescrutables. Se podría decir que, dada vuestra estatura actual, básicamente esas cosas no suponen un problema ni afectarán a vuestra búsqueda de la verdad ni mucho menos al hecho de que sigáis a Dios, y que, aunque algunos individuos todavía tengan imaginaciones fantasiosas en la mente, eso no afectará a su seguimiento de Dios y, por tanto, no es un problema tan grande. Las nociones e imaginaciones humanas que vamos a compartir guardan relación con las actitudes de las personas hacia Dios en su vida diaria, así como con el desempeño del deber de las personas y con las sendas que toman y, por supuesto, tienen mayor relación aún con sus búsquedas. Entre las diversas nociones e imaginaciones que tienen respecto a Dios, para empezar, albergan muchas sobre Su obra, que son bastante más realistas que las diversas imaginaciones que los no creyentes tienen sobre Dios y no son huecas ni inescrutables. Son cosas que existen en la mente de todas las personas cuando siguen a Dios. Es decir, están llenas de nociones e imaginaciones fantasiosas y poco realistas sobre la obra de Dios. Por ejemplo, la gente imagina que Su obra está llena de milagros y de prodigios que los seres humanos no pueden prever ni lograr. Por supuesto, sus mayores nociones e imaginaciones a este respecto son que es posible que la obra de Dios haga a una persona completa al instante o que, solo diciendo unas pocas palabras u obrando un milagro o prodigio, Dios pueda transformar a una persona enseguida y convertirla en alguien que se haya liberado de la vida carnal y de las diversas dificultades prácticas de la carne. Imaginan que tal persona no come ni bebe ni tiene necesidades físicas, como un robot. Asimismo, creen que piensa con pureza, sin consideraciones egoístas, y que por dentro es sumamente santa. Imaginan que, para lograr esto, no es necesario perseguir la verdad ni tampoco compartir la verdad o aceptar la poda sin parar durante años, sino que Dios puede lograr todo esto con apenas unas palabras porque, diga lo que diga, se cumplirá y, ordene lo que ordene, se mantendrá firme. En especial al principio, cuando las personas acababan de aceptar la tercera etapa de la obra de Dios, estaban incluso más invadidas por toda clase de nociones e imaginaciones sobre Su obra. Cuando algunos oyeron que “la obra de Dios terminará pronto”, no sabían en qué año, mes o día sería y, sin embargo, se sintieron ansiosos e incluso renunciaron a su empleo y a su familia. Algunos granjeros dejaron de cultivar y otros de criar al ganado y a las ovejas. Otros incluso vendieron sus propiedades y sus coches, retiraron todo el dinero que tenían en el banco, reunieron sus bienes y empezaron a llevar encima su oro, plata y objetos valiosos, prestos para seguir a Dios. Lo hicieron porque pensaban que la obra de Dios estaba terminando y ya no necesitaban vivir su vida, creían que Dios había roto familias y matrimonios y que deberían renunciar a sus matrimonios, sus empleos y su futuro, así como abandonar todos los placeres mundanos para seguir a Dios. Si alguien les preguntaba: “¿Dónde vas con esa maleta y con toda tu familia detrás?”, decían: “Voy al reino del cielo”. Si entonces les preguntaban: “¿Dónde está el reino del cielo?”, respondían: “No lo sé todavía. Iré dondequiera que Dios me lleve”. Con independencia de si actuaban por impulso o de si lo habían pensado bien, en cualquier caso, estas manifestaciones revelan un hecho: las personas tienen muchas imaginaciones sobre la obra de Dios. Desconocen cómo obrará Dios para salvarlas, cómo se sentirán o qué clase de estado y entorno vivirán después de que Él las salve. Y en cuanto a cuáles son exactamente las intenciones de Dios o qué resultado quiere lograr Él mediante la obra que lleva a cabo en las personas, de eso tampoco saben nada. Por tanto, ¿qué saben? Solo recuerdan una frase: el día de Dios está cerca, los desastres han descendido, la obra de Dios terminará pronto y deberíamos renunciar a todo y seguirlo. Este es el origen y la base para la formación de todas sus nociones e imaginaciones y, mediante estas, han tomado toda clase de elecciones y decisiones. ¿Qué elecciones y decisiones? Han elegido abandonar el mundo, sus estudios, sus carreras, sus matrimonios, sus familias e incluso el amor carnal y familiar y demás. Al haberse desprendido de todas estas cosas, están esperando a que termine la obra de Dios. ¿Cuál es su objetivo al esperar que Su obra termine? El de ser arrebatadas y seguir a Dios. ¿Ser arrebatadas hacia dónde exactamente? Consideran que no importa hacia dónde sean arrebatadas ni el día exacto en que eso suceda, pues en todo caso no irán al infierno. Creen que, aunque no sea al cielo, irán a un lugar elevado y que, aunque no se trate del cielo ni de un reino físico, no pueden equivocarse al seguir a Dios y probablemente se las arrebatará hacia dondequiera que Él esté. Aunque estas nociones e imaginaciones que tiene la gente sean consumadas, ¿se pueden hacer realidad? ¿Ha llegado ya el momento que han estado esperando, el del fin de la obra de Dios? (No). Y dado que la obra de Dios aún no ha terminado, ¿se sienten las personas decepcionadas o ansiosas? ¿Sienten remordimientos? Algunas están decepcionadas, ¿no? Otras se vuelven negativas cuando se enfrentan a dificultades mientras hacen su deber o sienten remordimientos cuando experimentan tribulaciones en su vida familiar o sufren persecución y no tienen una salida. Por supuesto, no ha sido fácil para algunas personas soportar el momento presente, pero en su corazón están realmente ansiosas. ¿Por qué están ansiosas? Piensan: “¿Por qué no ha terminado aún la obra de Dios? ¿Cuánto más va a alargarse? ¿Debería volver a casa y continuar con mi vida? ¿Debería volver a trabajar y buscarme un futuro en el mundo? ¿Debería volver a comprar mi casa? ¡Dios no nos responde ni nos da una respuesta clara sobre esto! ¿Acaso no se nos debería decir cuándo va a terminar la obra de Dios y qué otra obra llevará a cabo para que podamos estar preparados? Dios no nos cuenta estas cosas. Se limita a seguir expresando y compartiendo verdades, a hablar sobre la salvación. Nunca menciona lo que vendrá después ni habla sobre el futuro o sobre cuándo entrará la especie humana en un hermoso destino ni cuándo terminará la vida de la carne; solo nos hace esperar indefinidamente”. Las personas no tienen conocimiento de la obra de Dios. Para ser más concretos, no tienen claro cómo salva Dios a las personas, qué métodos usa para hacerlo, qué obra específica lleva a cabo en el marco de la totalidad de Su obra para permitir que se salven las personas, etcétera. En vez de eso, siempre viven conforme a sus propias nociones e imaginaciones y consideran la obra de Dios como una formalidad o una especie de magia fantástica. Es como si Su obra solo fuera retórica y no tuviera ningún contenido específico; Dios solo tiene que decir unas pocas palabras y, diga lo que diga, se llevará a cabo y, ordene lo que ordene, se mantendrá firme, y después la gente se transformará y ocurrirá lo que se predijo en el Apocalipsis, se volverán santos y quedarán santificados. Con independencia de las ideas fantasiosas y huecas que la gente tenga sobre la obra de Dios, ya sean específicas o no, en resumen, las personas están llenas de nociones e imaginaciones sobre Su obra y siempre viven según nociones e imaginaciones vacías respecto a cómo abordar la obra de Dios y todos los aspectos específicos de esta que Él lleva a cabo y cosas concretas que Él dice para salvar a la especie humana. Por supuesto, la mayoría de las personas solo tienen una única noción e imaginación sobre la obra de Dios, que consiste en que, una vez que esta termine, al fin lo habrán conseguido y, mientras puedan esperar hasta que Su obra finalice y sobrevivan durante ese tiempo, entonces habrán ganado, y todo a lo que hayan renunciado y lo que hayan ofrendado, las penurias que hayan sufrido y los precios que hayan pagado, habrán merecido la pena. A juzgar por esto, por un lado, la gente está llena de toda clase de imaginaciones sobre la obra de Dios. Por otro lado, la gente no persigue la verdad en su fe en Él, sino que hay un elemento de apuesta en su fe en Dios: apuestan su vida y todas sus posesiones, su futuro, su matrimonio y todo lo que tienen, y piensan que han de limitarse a aguantar hasta que la obra de Dios finalice, que mientras sigan vivos cuando Dios proclame que Su obra ha terminado, se habrán beneficiado y habrán recuperado todo lo que han pagado. ¿Acaso no piensa así la gente? (Sí). Ahora que hemos hablado mucho sobre esto, ¿cuáles son las principales nociones e imaginaciones de las personas sobre la obra de Dios? (Creen que la obra de Dios está llena de milagros, que Él puede purificarlas con unas pocas palabras y que podrán entrar en el reino del cielo sin necesidad de pagar ningún precio ni de perseguir la verdad). Estas son nociones e imaginaciones que las personas tienen sobre la obra de Dios. ¿Qué otras nociones e imaginaciones existen? (No saben exactamente qué resultado quiere lograr Dios mediante Su obra en las personas y piensan que, mientras puedan aguantar hasta que esta acabe, les quedarán esperanzas de entrar en el reino del cielo). Estas también son nociones e imaginaciones; la gente piensa que la obra de Dios solo es una formalidad y un procedimiento. ¿Qué más? (En su fe en Dios, las personas no persiguen la verdad, sino que hay un elemento de apuesta en su fe). ¿No se trata de nociones e imaginaciones? Esta es la esencia de la fe en Dios de las personas y la esencia de su búsqueda. ¿Qué nociones e imaginaciones hay en esto? ¿Acaso no piensan que, siempre y cuando renuncien a todo y desempeñen un deber mientras sigan a Dios, cambiarán por arte de magia? (Sí). Los pensamientos de las personas son sumamente huecos, preocupados por cosas sobrenaturales y fantasiosos. Creen que no hace falta que acepten el castigo, el juicio, la poda ni la provisión de las palabras de Dios, que meramente necesitan seguirlo de esta manera, hacer cualquier deber que se les pida y que, mientras sigan hasta el final, se las transformará y a la larga entrarán en el reino del cielo una vez que termine la obra de Dios. ¿Acaso no son estas las nociones e imaginaciones de las personas? (Sí).