Cómo perseguir la verdad (10) Parte 1
La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse
Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él
I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios
F. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas; su objetivo es cambiar su carácter corrupto
En tiempos recientes, hemos llevado a cabo varias charlas relativas a las cuestiones de las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas; primordialmente, compartimos en detalle y de manera específica sobre algunas manifestaciones de estos tres aspectos. Por medio de esta charla detallada, ¿habéis obtenido algo de entendimiento de la clasificación específica de estas manifestaciones? (Sí). Al haber obtenido un entendimiento de las manifestaciones específicas en estos tres aspectos, ¿tenéis ahora más claro por qué las personas deben desechar sus actitudes corruptas o qué cosas es necesario cambiar y desechar en las personas? Qué aspectos hace falta cambiar, cuáles no hace falta cambiar, cuáles se deberían practicar de acuerdo con los principios-verdad y cuáles son condiciones innatas preordinadas y dispuestas por Dios, sin nada que ver con las actitudes corruptas y que no requieren que las personas dediquen esfuerzo ni realicen ningún cambio; ¿ahora están claros estos asuntos? (Sentimos que lo tenemos un poco más claro que antes). Después de obtener claridad, ¿entendéis el significado de la obra de Dios para purificar a las personas, transformar sus actitudes y salvarlas de la influencia de Satanás? ¿Ahora está claro adónde se dirigen la obra y la palabra de Dios para proveer la verdad y dejar en evidencia diversos problemas en las personas? ¿La exposición que hace Dios de todos los problemas de las personas va dirigida a sus condiciones innatas? (No). ¿Va dirigida a los defectos naturales en la humanidad de las personas? (No). Entonces, ¿a qué va dirigida? (Sobre todo, a las actitudes corruptas de las personas). Su objetivo principal son los principios según los que las personas se comportan y actúan, sus opiniones y actitudes respecto a Dios, la verdad, las cosas positivas y otras cuestiones semejantes. ¿Cuáles son las actitudes corruptas? Las actitudes corruptas se originan en la naturaleza de Satanás y esta las revela. Todas estas cosas van en contra de los principios-verdad, son falaces y son acciones y manifestaciones de resistencia a Dios. Estas son las cosas principales que se resisten a Dios y las causas principales de que las personas sean capaces de ir en contra de la verdad, de traicionar la verdad, de ir en contra de las intenciones de Dios y en contra de Sus requerimientos. Las condiciones innatas, por otra parte, son meramente algunas cosas básicas, instintivas, con las que nacen las personas; pero en la actualidad, la vida en la que la especie humana confía para la supervivencia es la de las actitudes corruptas. Por tanto, la obra de Dios apunta a cambiar las actitudes corruptas de las personas. Precisamente porque las actitudes corruptas se resisten a Dios y son propias de Satanás y se puede decir que son manifestaciones generales de todas las cosas negativas —las diversas actitudes corruptas que se revelan en las personas, o los diversos estados y las revelaciones y manifestaciones detalladas que implican a las actitudes corruptas, están todas relacionadas con las cosas negativas—, la causa principal de que las personas se resistan a Dios, por tanto, no son sus condiciones innatas ni ciertos defectos en su humanidad, sino la vida que toma las actitudes corruptas como base para la supervivencia. Precisamente, esta vida se origina en Satanás. Así, lo que al final se necesita transformar son las actitudes corruptas de las personas, del mismo modo que también hace falta desechar sus actitudes corruptas. Por supuesto, se puede decir además que las personas solo pueden parar de resistirse a Dios cuando cambian sus actitudes corruptas. En otras palabras, solo cuando las personas han desechado sus actitudes corruptas significa que se han salvado; solo cuando se han salvado pueden dejar de resistirse a Dios y pueden someterse por completo a Él. Por tanto, el verdadero significado de la obra de Dios para salvar a las personas es capacitarlas para desechar sus actitudes corruptas. El verdadero significado y el resultado pretendido de que Dios les diga a las personas que perseguir la verdad es contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar de acuerdo con las palabras de Dios, con la verdad por criterio, es permitirles desechar sus actitudes corruptas y contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar con las palabras de Dios como su vida. ¿Lo entendéis? (Sí).
Con anterioridad, compartimos algunas revelaciones y manifestaciones específicas relativas a las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. Algunas manifestaciones pertenecen a las condiciones innatas, otras a defectos en la humanidad; algunas son manifestaciones de una calidad humana vil y otras son manifestaciones específicas de actitudes corruptas. Los defectos de la propia humanidad y la esencia vil de la propia humanidad son lo que las personas confunden con mayor facilidad. Los defectos en la humanidad recaen sobre todo en las condiciones innatas. Por ejemplo, algunas personas tartamudean al hablar y otras tienen un temperamento irascible o uno sereno. Estos defectos en la humanidad, mientras no caigan en la categoría de una calidad humana vil, se encuadran básicamente dentro del ámbito de las condiciones innatas. Sin embargo, la calidad humana vil no está relacionada con las condiciones innatas; es una revelación de un carácter corrupto y debería enmarcarse en las actitudes corruptas, no en las condiciones innatas. Esto es porque, dentro de la calidad humana de una persona, Dios le ha dado dos cosas básicas: conciencia y razón. Si la calidad humana de alguien es vil, esto implica problemas con su conciencia y razón. Sin duda, esto no pertenece a sus condiciones innatas. No cabe duda de que se encuadra en las actitudes corruptas; es una manifestación específica de cierto carácter corrupto. Los hechos son suficientes para mostrar que después de que Satanás haya corrompido a alguien, este individuo pierde su conciencia y razón. Satanás desorienta por completo su corazón y esa persona acepta muchos pensamientos y puntos de vista que provienen de Satanás, además de algunos dichos y opiniones salidos de las tendencias malvadas. Cuando las cosas llegan a este punto, su conciencia y razón se corrompen y corroen por completo; se podría decir que, en este momento, su conciencia y razón están completamente perdidas. Lo que se demuestra es que su calidad humana es muy pobre y malvada. Es decir, antes de que haya aceptado cosas positivas, ya ha aceptado en su corazón muchas cosas falaces de Satanás. Estas cosas han corrompido gravemente su humanidad, lo que resulta en que esta sea muy pobre. Por ejemplo, después de que acepte el pensamiento y el punto de vista satánico del mundo que afirma que “cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”, ¿mejorará su conciencia, seguirá siendo la misma o se deteriorará? (Se deteriorará). ¿Y cuáles son las manifestaciones específicas de este deterioro? (Solo considera sus propios intereses en todo lo que hace). En aras de su propio propósito e intereses, no se detiene ante nada. Es capaz de engañar y perjudicar a otros y de hacer cualquier cosa que vaya en contra de la moralidad y la conciencia. Mientras más lo hace, más implacables se vuelven sus acciones, más se oscurece su corazón, menos sentido de la conciencia posee y menos humanidad conserva. En favor de sus propios intereses, timará y engañará a cualquiera, incluso engañará por igual a las personas que conoce y a las que no. Engañará a colegas, a miembros de su familia e incluso a la gente más cercana que la rodea; perjudicará a aquellos que confían más en ella. Al principio, cuando hace estas cosas, experimenta algo de conflicto interno y una ligera sensación en su conciencia. Más tarde, comienza a reflexionar sobre cómo actuar; primero empieza por los extraños que le son desconocidos y, con el tiempo, no muestra compasión siquiera hacia sus propios parientes. Como ves, su humanidad se está corrompiendo progresivamente, se erosiona de manera paulatina debido a los pensamientos y los puntos de vista de Satanás, como “los intereses por encima de todo” y “cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Este proceso de erosión gradual es el proceso en el cual su conciencia pierde de manera paulatina su percepción y deja de funcionar, hasta que acaba por llegar al punto de estar completamente perdida. Al final, no cuenta con limitaciones morales ni sentido de la conciencia en sus acciones y puede engañar a cualquiera. ¿Cuál es la razón por la que esta persona puede engañar a cualquiera? ¿Cuál es la causa principal? Es porque ha aceptado los pensamientos y los puntos de vista de Satanás y actúa bajo el dominio de estos. Al final, la conciencia y razón de su humanidad ya no funcionan; es decir, las cosas básicas que la humanidad debería poseer dejan de funcionar por completo, están completamente erosionadas y controladas por los pensamientos malvados de Satanás. El proceso de erosión y control es el de su aceptación de estos pensamientos y puntos de vista y, por supuesto, es además el proceso por el que esta persona se corrompe. Debido a que la conciencia y la razón de su humanidad están corruptas, lo que se acaba por exhibir es que su humanidad se vuelve muy pobre; en los casos más graves, incluso llegan a perderla. Estas son algunas manifestaciones de la humanidad de los humanos corruptos normales.
También hay algunos casos especiales en los que algunas personas no nacen siquiera como humanas, así que no puede decirse de ellas que posean conciencia y razón. En términos abstractos, no se han reencarnado de humanos. Aunque la cuestión del renacimiento, reencarnación y transmigración es abstracta e invisible para las personas, estas deberían ser capaces de entenderlo con facilidad; es algo que pueden descifrar y comprender. Tales personas no se reencarnaron de humanos, entonces, ¿de qué se reencarnaron? Algunas volvieron a nacer y transmigraron de animales, otras se reencarnaron de diablos; nacen sin humanidad. Las personas sin humanidad nacen sin conciencia ni razón; esto no lo causa por entero la corrupción. Son satanases y diablos vivientes de manera inherente. Se han reencarnado de diablos. Por ejemplo, los anticristos son personas malvadas; se han reencarnado de personas malvadas. Más tarde en la vida, aceptan incluso más pensamientos y puntos de vista de Satanás. Lo que traen de origen, combinado con lo que adquieren después, los vuelve cada vez más malos. Tales personas nacen sin amar las cosas positivas; sienten aversión por las cosas positivas de manera inherente y se resisten gravemente a las cosas positivas y las detestan. Por tanto, la manifestación de humanidad en tales personas es que no tienen la menor conciencia o razón. Es del todo imposible percibir ningún mérito o puntos fuertes de humanidad en ellas. Por supuesto, no cabe duda de que este mérito no se refiere a que se te dé bien cantar, expreses bien los puntos de vista propios o seas bueno en cierta habilidad o profesión técnica. Estos no son los méritos de los que se habla. En cambio, se refiere a los méritos de humanidad, como ser bondadoso y afable, entender a otros o ser empático. Estas manifestaciones específicas dentro del ámbito de la conciencia y razón de la humanidad están completamente ausentes en ellas. Por tanto, ¿cuáles son las características principales de la humanidad de tales personas? La desviación y la maldad. Estas son las dos características principales. No aman las cosas positivas; cuando oyen cosas positivas, pueden reconocer que son correctas, pero nunca las aceptan. Todo en su corazón y todo lo que revelan está relacionado con la desviación y la maldad. Esta es una de las características principales de las personas cuya esencia-humanidad inherente es malvada. Tales personas se han reencarnado y han transmigrado de diablos y satanases. Incluso sin la inculcación artificial, la enseñanza, la influencia o el condicionamiento posteriores a lo largo de la vida, ya son muy malvadas. De manera inherente, son criaturas de esta clase. Sus pensamientos y puntos de vista poseen inherentemente muchas cosas esenciales que son propias de Satanás. Encima, después de que nacen, aceptan pensamientos y puntos de vista incluso más falaces de las tendencias malvadas de Satanás. Por tanto, se puede decir que se le echa gasolina al fuego de la esencia-naturaleza de tales personas, esta se vuelve incluso más malvada y empeora, es decir, posee toda cualidad tóxica imaginable y se vuelve incluso más grave. Estos son dos casos especiales de personas reencarnadas de animales y de diablos. La situación normal es que, con independencia de con qué defectos de humanidad nace uno, mientras exhiba algunas manifestaciones de calidad humana vil, eso recae en el ámbito de las actitudes corruptas. Si puede aceptar la verdad, practicarla y caminar por la senda de perseguir la verdad, se acabarán por poder desechar todas sus actitudes corruptas. Cuando se desechen sus actitudes corruptas, los aspectos viles de su calidad humana cambiarán en consecuencia. Tales personas son las que se pueden salvar; son humanos corruptos normales. Aunque exhibas algunas manifestaciones de calidad humana mala o falta de integridad o algunas manifestaciones de tu humanidad no se conformen a la verdad y les resulten detestables a los demás, mientras tu conciencia y razón sigan existiendo y todavía puedan servir como condiciones básicas para cómo contemplas a las personas y las cosas, te comportas y actúas —en el sentido de que tu conciencia y razón todavía pueden influir en cómo contemplas a las personas y las cosas, te comportas y actúas, y de que tu conciencia y razón todavía pueden funcionar en ti—, entonces, al final se pueden cambiar tus actitudes corruptas. Si la conciencia y razón de una persona no pueden controlar ni orientar nada de lo que esta haga, entonces se puede decir que esta clase de persona es incapaz de aceptar la verdad e incluso más incapaz de practicarla. Por tanto, las actitudes corruptas de tales personas no se desecharán con facilidad. ¿Eso por qué? Porque la conciencia y razón de tales personas no funcionan de ninguna manera. Ya no tienen la oportunidad de aceptar la verdad ni poseen las condiciones básicas para aceptarla. Es muy difícil para estas personas desechar sus actitudes corruptas. Por tanto, con independencia de qué problemas existan en tu humanidad, examínate a ti mismo para comprobar si, cuando estás a punto de actuar de una manera que va en contra de la humanidad o de la verdad, sientes algo en tu conciencia o sientes dolor o reproche en tu corazón, así como si cuentas con un límite o un estándar en tu corazón para evaluar si este asunto debería hacerse o no, si hacerlo va en contra de la moralidad o la conciencia y, en mayor profundidad, si vulnera los principios-verdad. Si tienes sentido de la conciencia, puedes evaluar que este asunto va en contra de la humanidad y la verdad, y puedes, bajo el funcionamiento de tu conciencia y razón, restringirte a ti mismo y mantener tus acciones controladas, entonces tienes la oportunidad o la probabilidad de ser capaz de aceptar la verdad y de practicar de acuerdo con los principios-verdad. Pero, si cuando haces cualquier cosa no sientes nada en tu conciencia, no puedes evaluar cuál es el estándar para este asunto o si deberías hacerlo, así como tampoco sabes si hacer esto se conforma a la humanidad, la rectitud moral o los principios-verdad —y es más, cuando hacer esto va en contra de la conciencia, la humanidad o los principios-verdad, pero tu conciencia es incapaz de funcionar para impedirte hacer esta cosa equivocada y negativa—, entonces, las personas como tú básicamente no tienen oportunidad de aceptar la verdad. Lo que viene después es que no te queda ninguna oportunidad de desechar tus actitudes corruptas.
Si las personas pueden o no desechar las actitudes corruptas depende de si pueden aceptar o no la verdad; esto es bastante obvio. Y que las personas puedan o no aceptar la verdad depende de si tienen un sentido de la conciencia. Por tanto, ¿cómo se puede discernir si alguien tiene sentido de la conciencia? Es necesario fijarse en si tiene la conciencia más básica que debería poseer la humanidad a la hora de hacer las cosas, así como en si su conciencia funciona cuando hace o dice algo. Por ejemplo, cuando quieres decir algo que va en contra de tu conciencia y de los hechos para calumniar a alguien o cuando quieres mentir, tu conciencia te lo reprocha: “No debería decir tal cosa. Esto es mentir y engañar, lo cual significa que no soy una persona honesta. Dios está escrutando y mi propia conciencia no me dejará hacer esto. No es apropiado decir esto”. Si tienes estos pensamientos, significa que tu conciencia está funcionando. Cuando tu conciencia está funcionando, las palabras que dices todavía pueden contener algunas adulteraciones o elementos de la intención humana y puede que no sean precisas al cien por cien. Sin embargo, bajo el efecto de tu conciencia, las palabras que dices ya son relativamente apropiadas. Si puedes practicar más la verdad y hablar según los principios, entonces las palabras que dices serán completamente apropiadas y te convertirás en una persona honesta. Pero si alguien no está sujeto a la función de la conciencia, no es necesariamente capaz de convertirse en una persona honesta ni de decir palabras honestas. Por ejemplo, cuando lo Alto le pregunta por una persona, puede que piense: “De hecho, esa persona no es mala. Su calibre es bueno y su humanidad también es bastante buena. ¿Está lo Alto preguntando por ella para ascenderla? Si la ascienden, entonces eso significa que no me ascenderán a mí. No puedo decir la verdad; solo diré que es promedio”; empieza a pensar sobre cómo hablar de una manera que lo beneficie a él mismo. Cuando piensa de esta manera, ¿está funcionando su conciencia? No tiene conciencia y no está sujeto a la función de la conciencia. Las personas sin conciencia no tienen humanidad. Dicen lo que se les pasa por la cabeza y mienten cada vez que quieren. ¿Por qué no se sienten mal al mentir? Porque no están sujetas a la función de la conciencia. Así, no hay freno para la conciencia y la razón en su corazón ni ningún poder de contención. En última instancia, pueden decir mentiras y cumplir su deseo personal de mentir de acuerdo con su propia voluntad. Al final, ¿cuál es la esencia que manifiestan tales personas? Es la de hacer cosas sin el poder de contención de la conciencia, lo que significa que no están sujetas a la función de la conciencia. Aquellos que no están sujetos a la función de la conciencia cometen errores y maldad sin sentirse acusados ni intranquilos en su corazón. Por tanto, lo hacen todo con sus propios intereses por criterio. Tales personas no tienen poder restrictivo de ningún tipo y no están sujetas a la función de la conciencia, así que, ¿pueden practicar la verdad? (No). No pueden practicar la verdad. Para evaluar qué clase de humanidad tienes, ante todo has de fijarte en si la conciencia y la razón gobiernan tus palabras y acciones, así como en si puedes practicar la verdad, desechar las actitudes corruptas y lograr la salvación. Si tu conciencia y razón todavía pueden funcionar con normalidad, entonces eres una persona con conciencia y razón. Si tus palabras y acciones no están restringidas por la conciencia y la razón, si puedes incluso actuar de manera totalmente arbitraria y sin escrúpulos, sin ninguna restricción, entonces no solo careces de conciencia y razón, sino que además careces de humanidad. Si todo lo que se exhibe en la humanidad de una persona puede recaer básicamente dentro del ámbito de una calidad humana vil, entonces esta persona básicamente no tiene humanidad. El sello distintivo de no tener humanidad es la ausencia de conciencia y razón; hacer cosas sin la función de la conciencia. Por ejemplo, si le dices que uno debería comportarse con conciencia y humanidad, piensa: “¿De qué vale la conciencia? ¿Tener conciencia puede traer dinero? ¿Puede llenarte el estómago tener conciencia?”. Pero es diferente para las personas con conciencia. Si a veces hacen algo malo movidas por la avaricia, lo cual causa daño a los demás, luego sentirán autorreproche y remordimientos, pensarán: “Realmente he agraviado a las personas al hacerles esto. ¿Acaso no es esto cometer maldad? ¿Cómo pude ser tan enajenado en aquel momento? ¿Por qué no pude frenarme? He de encontrar una manera de arreglarlo”. Fíjate, en aquel momento engañaron a alguien y, aunque obtuvieron algo de beneficio, cuando piensan sobre este beneficio, se sienten intranquilas en su corazón y se odian a sí mismas, piensan: “¿Cómo pude hacer algo así? De ninguna manera puedo volver a hacer esto en el futuro, preferiría vivir en la pobreza o pasar hambre antes de hacerlo de nuevo. Eso no es algo que una persona debería hacer; ¡le acarrearía remordimientos de por vida!”. Para ellas, hacer algo así una vez es tan repugnante como tragarse una mosca muerta. Así que no vuelven a hacerlo. Sienten remordimientos y un peso en el corazón. Las personas sin humanidad, por otra parte, se devanarán los sesos y se centrarán por entero en engañar a los demás, en engañarlos por completo sin contenerse; su conciencia no las acusa y no muestran misericordia. Hacen un daño terrible a los demás e incluso se sienten felices, piensan: “¡Se lo tienen merecido! ¿Quién les dijo que cayeran en mis manos? Si no los engaño a ellos, ¿a quién iba a engañar si no? ¡No es más que mala suerte que se hayan topado conmigo!”. ¿Tienen tales personas algún sentido de la conciencia? (No). Por muy terriblemente que engañen a los demás o hasta qué punto los perjudiquen, nunca ofrecen ni una sola palabra de disculpa ni sienten culpa ni remordimientos de ningún tipo. En su lugar, se sienten orgullosas y afortunadas en su corazón. Cada vez que disfrutan de lo que han obtenido a través del engaño, no se sienten atribuladas, sino que creen que está totalmente justificado. Creen ser capaces, hábiles e inteligentes, que lo que pensaban e hicieron en aquel momento era lo correcto y que deberían haber conseguido incluso más mediante el engaño. Dime, ¿tienen tales personas humanidad? (No). Después de cometer maldad, pueden todavía pensar de esta manera y exhibir tal conducta. ¿Crees que se puede salvar a esta clase de persona? ¿Engañarán de nuevo si se enfrentan a circunstancias similares? (Lo harán). Solo que serán cada vez más hábiles en el engaño, estarán más complacidas consigo mismas y se sentirán cada vez más listas a medida que engañan más. Con cada engaño, su corazón se vuelve más oscuro, sus acciones más implacables y sus métodos más crueles. A tales personas no se las puede salvar. Se puede decir que Satanás las ha tomado cautivas por completo. Son personas malvadas, diablos y bribones de la cabeza a los pies. Si hablas con tales personas sobre conciencia y humanidad, se burlarán de ti y dirán: “Qué tonto eres por actuar con conciencia y humanidad; ¿quién te va a dar dinero por eso? ¿Acaso no vas a acabar pobre? Mira lo bien que me va a mí y fíjate en ti; ¡qué patético!”. Se burlarán de ti y te desdeñarán. Tal humanidad carece totalmente de conciencia; la conciencia de tales personas se ha perdido del todo; los diablos se han apoderado por completo de ellas y se han convertido en diablos vivientes de la cabeza a los pies. Por tanto, no hables sobre la verdad con ellas, pues no pueden aceptarla. Ni siquiera tienen humanidad normal, entonces, ¿cómo van a poder aceptar la verdad? Las personas que pueden aceptar la verdad tienen un límite en lo que respecta a contemplar a las personas y los asuntos, así como a comportarse y actuar, especialmente cuando tiene que ver con sus propios intereses. ¿Cuál es este límite? El de estar restringidas y controladas por su conciencia. Si su conciencia puede restringirlas y controlarlas, se puede decir que tales personas todavía tienen cierto grado de humanidad y un límite en su conducta propia. Esto significa que actúan con cierto grado de decoro. Cuando se asocian con otros o hacen cualquier cosa, si no entienden los principios-verdad ni saben cómo actuar de acuerdo con la verdad, como mínimo pueden observar los límites de la conciencia. En otras palabras, su conciencia todavía tiene percepción y puede funcionar. Si su conciencia puede funcionar, entonces tienen la oportunidad de aceptar la verdad. Su conciencia se desarrollará en una dirección positiva y, al final, cambiarán un poco las partes de su calidad humana que no son buenas. A medida que su calidad humana experimenta una transformación gradual, también se desecharán sus diversas actitudes corruptas paso a paso. ¿Ahora está claro? (Sí).
Las personas deberían ver con claridad a quién salva Dios y qué partes de la gente Dios salva y transforma. Por un lado, deberían tener un entendimiento claro de sí mismas y, por otro, deberían también tener discernimiento respecto a aquellos a su alrededor. En cuanto a las manifestaciones de calidad humana vil, algunas de estas contienen las revelaciones de actitudes corruptas. Esto se refiere principalmente a las manifestaciones que vulneran la verdad y son rebeldes contra Dios y reacias a Él. A ojos de las personas, tales acciones no vulneran la ley y esta no las condenaría, pero Dios las condena. Esto recae bajo las actitudes corruptas. Otras manifestaciones de calidad humana vil no solo implican actitudes corruptas, sino que además pertenecen al problema de tener una esencia-humanidad cruel. Tales personas son capaces de hacer cualquier clase de acción mala y son personas totalmente malvadas. Si una persona tiene problemas con su calidad humana en solo un aspecto, pero sigue hablando y actuando con conciencia y razón y solo comete algo de maldad bajo circunstancias especiales, entonces no es una persona malvada. Las personas malvadas no tienen conciencia ni razón de ningún tipo. ¿Pueden las personas sin conciencia ni razón hacer cosas buenas? En absoluto. ¿Pueden practicar la verdad? Menos aún. Si la conciencia de una persona está funcionando y tiene poder restrictivo, entonces su calidad humana y su comportamiento pueden mejorar en cierta medida. Si una persona no tiene conciencia y, por mucho que haga, carece de la función de la conciencia, entonces su calidad humana y su comportamiento no mejorarán. Por tanto, discernir a una persona no se puede basar por entero en su calidad humana ni en su integridad; lo primordial es ver si tiene conciencia y razón, así como si su conciencia y razón están funcionando. Si tiene conciencia y razón, si estas pueden funcionar cuando esta persona actúa, entonces todavía posee humanidad básica. Si sus acciones carecen de la función de la conciencia y la razón, entonces no posee humanidad básica; carece de humanidad. Las personas que poseen la función básica de la conciencia y humanidad básica tienen la oportunidad de salvarse, mientras que aquellas que carecen de humanidad básica no tienen esa oportunidad. ¿Cuál es el factor principal respecto a si alguien puede recibir la salvación? (El factor principal es que tenga conciencia y razón). Eso es. Por tanto, ¿podéis discernir si alguien tiene conciencia y razón? (Podemos discernir un poco. Lo más importante es ver si existe una restricción interna por la conciencia y la razón de una persona cuando actúa, así como si tiene límites morales). En lo que se refiere a doctrina y teoría, se explica de esta manera; ¿tenéis algún ejemplo concreto? (Por ejemplo, algunas personas, mientras hacen su deber, vulneran los principios y cometen fechorías imprudentes; los hermanos y hermanas señalan sus problemas o las podan. En tales casos, si esas personas tienen conciencia y razón, reflexionarán proactivamente sobre sí mismas e intentarán conocerse. Sin embargo, si carecen de conciencia y razón, puede que se genere en ellas resentimiento o incluso ataquen y se venguen). Este es un buen ejemplo. Cuando otros critican a las personas con conciencia y razón por hacer algo mal, se sienten avergonzadas y culpables. Aparecen remordimientos en su corazón y, al tenerlos, manifestarán su arrepentimiento y estarán dispuestas a hacerlo mejor. En cuanto a aquellas sin conciencia ni razón, da igual lo grandes que sean las fechorías o los errores que cometan, por muchas pérdidas que causen al trabajo de la iglesia o por muchos problemas y perturbaciones que causen a los hermanos y hermanas, cuando se las critica, disponen de cien razones con las que justificarse y defenderse, rehúsan reconocer sus transgresiones en lo más mínimo. Es obvio que causan pérdidas al trabajo, sin embargo, no sienten culpa en su corazón. Dime, ¿sentirán remordimientos? (No). No sentirán remordimientos. ¿Pueden las personas sin remordimientos arrepentirse? (No). ¿Son las personas que no pueden arrepentirse aquellas que aceptan la verdad? (No). ¿Continuarán haciendo las mismas cosas? (Sí). ¿Hasta cuándo? (Dado que carecen de sentido de la conciencia, seguirán haciéndolas). Eso es. Seguirán haciéndolas. Da igual lo que otros les digan, no los escucharán. “Así es como hago las cosas, ¡te guste o no! ¿Qué tiene que ver conmigo que el trabajo de la iglesia sufra pérdidas? Lo único que importa es que yo mismo no sufra pérdidas”. Este es su punto de vista. De acuerdo, esto es todo en cuanto a nuestra charla sobre este tema. Reflexionad sobre lo que hemos compartido, comparadlo con vosotros mismos y con las cosas y las personas a vuestro alrededor, entendedlo poco a poco y usad estas palabras para contemplar a los demás, contemplar las cosas y contemplaros a vosotros mismos. Poco a poco, obtendréis entendimiento respecto a estas cosas.