Cómo perseguir la verdad (10) Parte 2
6. Diversas manifestaciones de condiciones innatas, humanidad y actitudes corruptas
Turbiedad
Hemos compartido con anterioridad sobre muchas manifestaciones específicas que implican a la humanidad, las condiciones innatas y las actitudes corruptas. Hoy, continuaremos compartiendo algunas manifestaciones específicas referentes a estos tres aspectos. Empezaremos por la primera manifestación: la turbiedad. ¿Qué significa este término? (Significa que alguien no tiene aplomo, no es honrado ni es decoroso, que es reservado y furtivo). (Significa que el comportamiento y la conducta de alguien parecen relativamente perversos). Relativamente perversos; eso suena un poco abstracto. La mayoría de las personas no se pueden imaginar de qué modo exacto se manifiesta esta perversidad. ¿Hay más? (La turbiedad significa que el comportamiento y la conducta de uno son de una clase relativamente baja). ¿Cuántos aspectos habéis mencionado? Ser reservado y furtivo, perverso, de clase baja, despreciable, deshonroso; ¿no son estas las manifestaciones? (Sí). Entonces, ¿puede sustituirse el concepto de turbiedad por ser despreciable y de clase baja? (Sí). ¿Bajo qué aspecto se categorizan estas manifestaciones de turbiedad? (El de la calidad humana vil). ¿Es este un defecto de humanidad? (No). Esta manifestación es bastante más seria en su naturaleza que un defecto de humanidad, así que no se puede categorizar como defecto de humanidad. La turbiedad es una manifestación de calidad humana vil. Si alguien actúa de manera turbia, aunque no se pueda decir que esta persona sea malvada, visto desde las manifestaciones de turbiedad, siempre hace que los demás sientan aversión y asco. Sin duda, tales personas que exhiben turbiedad hacen las cosas de manera sigilosa y furtiva, sin ser para nada transparentes; se comportan de una manera relativamente vulgar y siempre hacen cosas despreciables. Es decir, usan métodos despreciables, desvergonzados y deshonrosos al hacer las cosas, métodos que no son honrados ni abiertos. La mayoría de las personas sienten disgusto y detestan ver esto. Esto demuestra que son despreciables e inferiores. Su característica más destacada es ser especialmente miserables, vulgares y despreciables. No pueden ser honradas ni abiertas en nada de lo que hacen o dicen, siempre realizan maniobras oscuras y se ven envueltas en algunas cosas deshonrosas. Por ejemplo, creer en Dios se reconoce universalmente como algo muy decente, algo que la gente puede entender y aprobar. Pero cuando estas personas creen en Dios, actúan como si hubieran tomado la senda equivocada, como si fuera algo deshonroso. Esta es la clase de personas que son despreciables y turbias. ¿Qué papel suelen desempeñar las personas turbias entre las demás? (Son personajes negativos, gente despreciable). Desempeñan un papel negativo. ¿Qué características tienen tales personas? Es posible que no puedas, a partir de su apariencia, percibir si son muy malas o ver si tienen alguna mala intención en lo que hacen. Sin embargo, después de interactuar con ellas durante un tiempo, sientes que siempre hablan y actúan de una manera que no es honrada ni abierta. Lo que dicen suena bien, pero lo que hacen tras bambalinas es algo diferente. Siempre sientes que sus intenciones no son correctas o que no hablan sobre las cosas que pretenden hacer, lo que te deja desconcertado. Al final, llegas a sentir que tales personas son extremadamente poco fiables y solo hacen cosas despreciables y taimadas, que siempre te arruinan todos los asuntos. Son turbias. No verás a estas personas expresar abiertamente sus opiniones divergentes ni dar voz abiertamente a sus objeciones. Delante de los demás, puede que incluso digan algo que suene bien, como: “No podemos hacer eso; debemos actuar con conciencia”. Sin embargo, tras bambalinas, manipulan cosas, incitan a algunas personas sin discernimiento, necias e ignorantes a comportarse según sus intenciones. Al final, se lleva a cabo el asunto que querían lograr, disfrutan de los resultados de este logro y, sin embargo, nadie se da cuenta de que fue obra suya. Fíjate en que no dicen ni hacen nada en presencia de otros, sin embargo, el curso de los acontecimientos acaba por avanzar en la dirección que han manipulado. Desde esta perspectiva, tales personas son también un poco insidiosas. ¿Hay personas turbias a vuestro alrededor? ¿Son generalmente fáciles de discernir o de desentrañar para los demás? (No). Estas personas se esconden de una forma muy profunda. Lo que sucede con ellas es un problema de calidad humana; tienen una esencia-humanidad pobre. ¿Os habéis encontrado con personas turbias? ¿Tenéis claras las principales manifestaciones de tales personas? (No mucho). A partir de ahora, debéis prestar atención y observar qué clase de personas a vuestro alrededor suelen revelar diversas manifestaciones de turbiedad. ¿Son las manifestaciones a este respecto relativamente abstractas y ocultas? (Sí). Aunque haya tales personas a tu alrededor, como son difíciles de discernir, no te resultará fácil reparar en ellas. Cuando un día identifiquéis a tal persona, podréis observarla y registrar sus manifestaciones de principio a fin para ver cuáles son de veras sus características y su esencia, así como luego resumirlas. Por ahora lo dejamos aquí en lo que respecta al tema de la manifestación de la turbiedad.
Indecencia
La siguiente manifestación es la indecencia. Echad primero un vistazo, ¿en qué aspecto se encuadra la indecencia? (En la calidad humana vil). Se encuadra en la calidad humana vil. Entonces, ¿a qué clase de problema se refiere generalmente la indecencia? (A problemas con la conducta interpersonal). Eso es bastante preciso; la indecencia implica, por lo general, problemas de conducta interpersonal entre hombres y mujeres. Entonces, ¿se aplica la indecencia a los hombres o a las mujeres? (Tanto a los hombres como a las mujeres). No solo se aplica a un género. Hay hombres así y también mujeres. Por tanto, no solo los hombres pueden ser indecentes. Si las mujeres tienen problemas con el comportamiento interpersonal, también es indecencia. Así pues, ¿cuáles son las manifestaciones específicas de indecencia? El gusto por relacionarse siempre con el sexo opuesto y presumir; ¿qué clase de problema es este? ¿No es esto un poco indecente? (Sí). Se emocionan al ver al sexo opuesto. Mientras más personas del sexo opuesto haya, más se emocionan y más quieren presumir. En cuanto a algunas personas en especial, ¿hasta qué punto presumen? Descubren su pecho y exponen su espalda, hacen gestos provocativos, dicen palabras provocativas; ¿acaso no son estas manifestaciones de indecencia? (Sí). Mientras haya miembros del sexo opuesto a su alrededor, sin importar su edad o si se trata de alguien que les gusta, se visten de manera llamativa, seductora o encantadora para atraerlos. ¿No es esta una manifestación de indecencia? (Sí). Esta es la manifestación más común. Tales fenómenos ya se han convertido en habituales y no se consideran nada inusual entre los no creyentes. No consideran que esto sea indecencia, sino que, en vez de eso, lo ven como algo normal y decente. Creen que ambos sexos deberían vestir de manera elegante a fin de resultar atractivos para el sexo opuesto y que este los admire, de modo que los miembros del sexo opuesto se vean tentados a perseguirlos. ¿Son tales pensamientos y puntos de vista indecentes? (Sí). Siempre quieren ser el centro de atención para el sexo opuesto, siempre quieren atraerlo y despertar su interés; con independencia de su estado conyugal o de su edad, siempre tienen estos pensamientos y acciones y su vida está llena de pensamientos semejantes; ¿acaso no es esto indecencia? (Sí). Estas son algunas manifestaciones que resultan relativamente aceptables para la mayoría de las personas y que no consideran demasiado indecentes; simplemente es el gusto por presentarse y presumir delante del sexo opuesto. Por ejemplo, llevar ropa bonita, ponerse algo de perfume, vestirse un poco seductor, decir palabras provocativas o alardear del propio encanto; la mayoría de la gente encuentra tolerables estas manifestaciones de indecencia. Una manifestación más grave de indecencia es que, sea cual sea el entorno donde vean a miembros del sexo opuesto, estas personas se atreven a tomarse libertades y a tocarlos. Se acercan de manera casual y los tocan sin considerar si la otra persona da su consentimiento, actúan como si siempre se hubieran tenido confianza. Son especialmente habilidosas para observar las expresiones y reacciones de otros. Si ven que alguien no siente rechazo y es relativamente dócil, se atreven a tocarle de manera casual la cabeza o la espalda; o incluso se sientan cerca de él o, si la otra persona no opone resistencia, la agarran de la mano. Algunas mujeres se sientan directamente en el regazo de los hombres sin importarles lo que perciban los demás al verlo. Esto ha ido más allá de un alarde corriente y es algo más sustancial. ¿No es esto ser indecente? (Sí). ¿Pueden la mayoría de las personas aceptar esta clase de indecencia? (No pueden aceptarla). Algunas personas no creen que esto sea para tanto e incluso dicen: “Esto no es indecencia. Es muy normal que los hombres y mujeres muestren afecto el uno por el otro. De lo contrario, ¿qué sentido tiene vivir? Los hombres deberían obtener placer de las mujeres y las mujeres de los hombres, solo entonces tiene interés la vida”. Si nadie del sexo opuesto hace tales gestos indecentes hacia ellas, piensan: “¿Eso es porque no tengo ningún encanto? ¿Por qué no puedo atraer al sexo opuesto?”. Entonces se sienten decepcionadas. Cuando tales personas se topan con que alguien indecente hace avances hacia ellas, se sienten muy satisfechas y encantadas en su interior. Como poco, se sienten física y mentalmente gratificadas; piensan que su vida merece la pena si tienen a alguien interesado en ellas. Por tanto, algunas pueden aceptar esta clase de indecencia. Por ejemplo, supongamos que a alguien le gusta otra persona y tiene sentimientos hacia ella; si esa persona siempre lo ignora y no muestra interés en él, se siente muy decepcionado. Pero si esa persona lo toca de vez en cuando, coquetea con él, acaricia su mano o se sienta lo bastante cerca para sentir el calor de su cuerpo; o, yendo más allá, si se trata de un hombre que se ha tomado libertades con una mujer, ella piensa entonces: “Ah, qué agradable, le gusto. Aunque no podemos unirnos y ser uno en este mundo, ¡que me trate de esta manera indecente al menos hace que la vida merezca la pena!”. Fíjate, algunas personas aceptan esta clase de indecencia desde el fondo de su corazón, en lugar de despreciarla. Su actitud depende de si la persona del sexo opuesto que hace estas cosas es alguien que les gusta. Si les gusta y no sienten repulsión o incluso la anhelan en su corazón, entonces no desprecian a tal persona o acto indecentes. En su lugar, pueden aceptarlos y les dan la bienvenida en su corazón y un lugar en él. Así, hay quienes aceptan en su interior a tales individuos indecentes. Dado que las personas indecentes no son buenas, ¿acaso eso no significa que aquellos que pueden aceptar semejante comportamiento indecente también son indecentes? (Sí). Son también indecentes. Hay algunas manifestaciones más graves que esta clase de indecencia; no solo presumir un poco, no solo intercambiar miradas o alguna caricia física, sino que van incluso más allá. La mente de estas personas está totalmente consumida por tales cosas indecentes. Si esto ocurre cuando alguien está teniendo una cita, es una manifestación normal. Pero si la edad de alguien y sus circunstancias reales no lo permiten y todavía piensa por entero en tales cosas cuando ve al sexo opuesto, entonces, ¿cuál es la esencia de esta manifestación? Significa que cuando se enfrenta al sexo opuesto, siempre tiene una especie de deseo y anhelo, o tiene algún objetivo en mente; no es que solo quiera satisfacer alguna necesidad psicológica y ya está; más bien, quiere realizar acciones sustanciales y hacer progresos sustanciales. En su corazón, persigue siempre estas cosas; además de pensar en cosas indecentes en su mente, en cuanto a su comportamiento, empieza también a establecer contacto con miembros adecuados del sexo opuesto para complacer y desahogar su deseo sexual. ¿Acaso no son indecentes tales personas? (Sí). Comparadas con los dos tipos anteriores de personas indecentes, ¿no es este tipo de persona indecente muy peligrosa y aterradora? (Sí). Tales personas indecentes pueden ponerse en acción en cualquier momento; esto ya muestra que son muy perversas e indecentes. En cuanto a los niveles que van más allá de esto, no vamos a hablar más de ellos.
Por tanto, entre estos tres tipos de indecencia, ¿cuál podéis aceptar? Es decir, ¿cuál hace que sintáis que alguien que actúe de esa manera es normal, no supone un gran problema, y que es alguien por el que no sentís un gran asco o desprecio y que podéis aceptar un poco? ¿Qué grado de indecencia podéis aceptar? (No podemos aceptar ninguno). ¿Por qué no podéis aceptar ningún grado de indecencia? (La naturaleza del último tipo de indecencia es bastante vil y, aunque el primer tipo de indecencia solo implica presumir delante del sexo opuesto, causa perturbaciones a aquellos a su alrededor). El primer tipo de persona no tiene un sentido claro de la distinción de género en su corazón. La mayoría de las personas prestan atención a los límites entre hombres y mujeres cuando interactúan con el sexo opuesto. En particular, en lo que respecta a mujeres que interactúan con hombres, deberían tener reservas y mantener algunos límites delante de ellos. Sin embargo, algunas mujeres disfrutan de interactuar con el sexo opuesto y se emocionan cuando ven a alguien que les gusta. En cuanto tienen la oportunidad, encuentran una excusa para establecer contacto. Cualquiera que busque deliberadamente interactuar con el sexo opuesto tiene algo anormal en su corazón. Aunque el primer tipo de indecencia no implique métodos de actuación indecentes sustanciales ni lleve a ningún acontecimiento concreto ni implique agresión sexual, según sus manifestaciones, en lo que respecta a conducta interpersonal, estas personas carecen de límites claros entre hombres y mujeres. Es decir, en su corazón no tienen límites claros y no entienden que las personas normales deberían tener un sentido de la vergüenza y no hacer que otros las menosprecien. Si alguien exhibe manifestaciones indecentes sin sentir nada al respecto, no es una persona normal y, al menos, carece de la conciencia y la razón de las personas normales. Con independencia de que uno sea hombre o mujer, debe respetar los límites entre los géneros y tener claro en su corazón que estos límites no se pueden cruzar. Dios creó a los hombres y las mujeres con distinciones inherentes; no es posible difuminar la línea entre ellos. Si alguien siempre carece de límites claros entre los hombres y las mujeres y está presumiendo siempre delante del sexo opuesto, esto no es solo ser disoluto en general o carecer de freno; implica una cuestión de comportamiento interpersonal. Con independencia de si las cosas que hacen implican o no problemas sustanciales, mientras estas manifestaciones impliquen asuntos de conducta interpersonal, no son consistentes con el sentido humano de la vergüenza. En especial, en asuntos entre hombres y mujeres, si una persona no conoce la vergüenza o carece de sentido de la vergüenza, entonces está en gran peligro. Si puedes deliberadamente alardear de tu encanto ante el sexo opuesto e intentar atraerlo, es muy probable que avances hasta el siguiente nivel de indecencia. Puedes empezar por presumir, pero de eso se puede pasar fácilmente a ponerse sobón y de eso pasar a algo más sustancial, hasta que acabe por escapar a tu control. Fíjate, sea cual sea el nivel de indecencia, mientras se encuadre en el ámbito de la indecencia, implica un problema de comportamiento interpersonal. Una vez que implica un problema de comportamiento interpersonal, no hay distinción entre los niveles de gravedad. Esto es porque tales problemas pueden escalar; empezando por presumir y carecer de sentido de la vergüenza, pueden progresar fácilmente a un contacto físico, a desarrollar un cariño y luego volverse inseparables la una de la otra. A partir de ahí, la situación puede escalar más allá, irse de las manos, de modo que sea demasiado tarde para arrepentirse. Una vez que se convierte en realidad, es difícil conducirlo a un final adecuado. Por tanto, con independencia de qué clase de manifestaciones de indecencia exhibas, mientras impliquen un problema de conducta interpersonal, si no te frenas a ti mismo y careces de sentido de la vergüenza; si muestras total indiferencia respecto a lo que otros dicen sobre ti, a cómo te evalúan las personas o a cómo te contempla Dios; entonces te hallas en gran peligro. ¿Qué significa estar en gran peligro? Significa que, empezando por acciones y manifestaciones indecentes comunes, es muy fácil degenerar y hacer cosas absurdas que te dejan con un remordimiento para toda la vida. ¿Entiendes? (Sí). Por tanto, si no puedes desentrañar la esencia del problema de la indecencia y no logras resolverlo a tiempo, estás metido en un gran problema. Si exhibes tales manifestaciones o disfrutas de perseguir tales cosas, eso prueba que hay un serio problema en tu humanidad. ¿Qué problema? Una falta de sentido de la vergüenza. La cuestión del comportamiento interpersonal está relacionada con el sentido de la vergüenza de una persona. Si careces de sentido de la vergüenza, entonces no tienes límites cuando haces tales cosas. Puedes hacer lo que se te ocurra, sea lo que sea. Tus pensamientos y deseos no estarán controlados ni limitados. Mientras el entorno sea apropiado, tus pensamientos y deseos aprovecharán la oportunidad de entrar en acción, crecerán paulatinamente y alcanzarán un punto en el que exploten. Esto conducirá a consecuencias aterradoras.
Si tenéis a vuestro alrededor a gente tan indecente, cuya indecencia no se limita a hacer un único comentario provocativo ocasional ni va solo dirigida a unos pocos individuos concretos, sino que a menudo se comportan así, sin el menor sentido de la vergüenza, y el problema sigue sin resolverse, aunque otros los desprecien, se lo recuerden o les adviertan, y persisten en su indecencia, incluso volviéndose esta cada vez más grave, si os encontráis con ellos, entonces debéis evitarlos. ¿Por qué deberíais evitarlos? Porque las personas indecentes no tienen vergüenza. ¿Las personas desvergonzadas tienen alguna restricción en sus acciones? ¿Pueden frenarse a sí mismas? (No). No pueden frenarse a sí mismas, así que debes evitar a tales personas; esfuérzate al máximo para evitar relacionarte con ellas. Si el trabajo requiere que tengas contacto con ellas y no se puede evitar, entonces que se limite estrictamente a lo profesional, pero lo mejor es que haya varias otras personas presentes cuando interactúes con ellas. No entables contacto con ellas a solas y no les des ninguna oportunidad de aprovecharse. Esfuérzate al máximo para evitar estar solo con ellas, para así no caer en la tentación y no darle a Satanás ninguna oportunidad de aprovecharse. Con independencia de qué clase de comportamiento indecente sea, mientras identifiques que tales personas no tienen vergüenza en su comportamiento interpersonal, que pueden flirtear con cualquier miembro del sexo opuesto y que incluso son tan indecentes que pueden hacer bromas obscenas en presencia de muchos miembros del sexo opuesto, hablando como si fuera perfectamente normal, dejando a los que escuchan sonrojados, avergonzados e incapaces de soportar oírlo, mientras que ellas mismas no sienten nada, no son conscientes y no les importa, entonces, se debe evitar a tales personas. ¿Lo entendéis? (Sí). En especial cuando, al interactuar a solas con ellas, te muestran especial cuidado y atención y, más si cabe, son tolerantes con tus fallos y defectos, así como entonces suelen ponerse sobonas contigo, o se presentan de cara al exterior como caballerosas y refinadas, pese a lo cual sus palabras siempre tienen un matiz de obscenidad; tales personas son muy peligrosas y debéis permanecer en guardia contra ellas. También hay algunas personas que, para asuntos que claramente se podrían compartir o consultar con alguien del mismo sexo, o para tareas que se podrían tratar con alguien del mismo sexo, no es eso lo que hacen, sino que, en su lugar, insisten en buscar a alguien del sexo opuesto. Sea cual sea el miembro del sexo opuesto en el que hayan puesto sus ojos, le hacen preguntas constantemente, lo hostigan, inician conversaciones innecesarias y se inventan cosas para molestarlo; siempre le hacen preguntas inútiles que no hace falta preguntar y se esfuerzan mucho para crear oportunidades de entablar interacciones individuales con esta persona. El propósito de que busquen oportunidades es satisfacer sus propios deseos. Con independencia de si eres hombre o mujer, ¿qué deberías hacer cuando te encuentras con tales personas? (Mantenerme alejado de ellas). Deberías pensar en una manera de rechazarlas; explícales las cosas con gran claridad. No te limites a mantenerte alejado de ellas en silencio y pienses que con eso es suficiente. Si a veces te molestan una vez, puede que no seas capaz de determinar si se están comportando con indecencia. Pero si te molestan repetidas veces, debes dejárselo claro. ¿Qué deberías decir? Puedes decirles: “Ya me has molestado más de una o dos veces; ¿adónde quieres llegar? ¡Aclárate! ¿De veras tenemos esa clase de relación de trabajo? Hay muchas personas a las que podrías preguntar, sin embargo, insistes en preguntarme y en acudir a mí; ¿de verdad somos tan cercanos? No hagas esto. No estoy interesado y no me gusta relacionarme de esta manera con las personas. Por favor, no me vuelvas a perturbar en el futuro. No tengo interés de ningún tipo en ti. ¡Si me sigues acosando así en el futuro, no voy a ser agradable!”. ¿Qué enfoque se debería adoptar ante tales personas? (Mantente alejado de ellas y recházalas). Si tales personas siguen siendo incorregibles a pesar de las repetidas advertencias, ¿cómo se debería lidiar con ellas? Entonces se debería lidiar con ellas de acuerdo con los preceptos administrativos de la iglesia, aislándolas o echándolas. Algunos individuos son complacientes y no se atreven a ofender a otros, y en su interior les asusta esta clase de personas indecentes. Esto es problemático. Solo sirven para que otros jueguen con ellos. A tales personas indecentes se las debe tratar con gravedad. Tu comportamiento hacia ellas debería ser más frío, pero no hay necesidad de ponerse gruñón; solo habla con calma: “No juguemos a estos juegos de niños. Veo claramente hacia dónde vas. Jugar a esto conmigo no te va a funcionar. No me gustas, así que, por favor, ¡no vuelvas a perturbarme! ¡Si me molestas una y otra vez, me puedo ocupar de ti de muchas maneras!”. ¿No es esto rechazarlas? (Sí). ¿Seréis capaces de rechazarlas de esta manera? (Después de oír las palabras de Dios, sí. Antes de que Dios hablara, no nos atreveríamos a rechazarlas así). Por supuesto, esto es solo un ejemplo. Tales situaciones no se limitan a mujeres a las que acosan los hombres; también incluyen a hombres que sufren acoso de parte de mujeres. En resumen, con independencia de si eres un hombre o una mujer a quien acosan, si puedes ver con claridad que, de hecho, tales personas indecentes no interactúan con normalidad, no tienen conversaciones sinceras ni te consultan, entonces puedes rechazarlas. Cuando interactúas con tales personas, es muy fácil sentir su intención y deberías estar en guardia. Deberías decirles: “No nos tenemos confianza el uno con el otro, ¡será mejor que no me acoses!”. Si te acosan una y otra vez y te sigue dando demasiada vergüenza rechazarlas, pues te preocupa que pudieras herir sus sentimientos; si piensas que como hermanos y hermanas que son deberías ser tolerante con ellas, deberías entender las consecuencias que tal tolerancia puede traer. Si te gustan y estás dispuesto a asociarte con ellas, esa es tu libertad. Por supuesto, ¿acaso no es una necedad simpatizar con una persona indecente o siquiera que sea de tu agrado? Si se pueden comportar de una manera indecente hacia ti, pueden hacer lo mismo con otros. Asociarse con tales personas es cavar tu propia tumba; es cortejar a la muerte. Por tanto, en cuanto a tales personas, deberías rechazarlas directamente; dejarles las cosas claras y decirles que se mantengan a distancia. ¿Acaso no es eso muy simple? (Sí). Las personas realmente indecentes son aquellas que carecen de vergüenza en su humanidad. Por supuesto, ya sean hombres o mujeres, las personas pueden exhibir en ocasiones algunas manifestaciones ligeramente anormales cuando se encuentran con el sexo opuesto. Mientras que no sea habitual, no dé lugar a acciones o consecuencias y uno pueda corregirlo cuando sienta que no resulta apropiado después de un periodo de tiempo, no se puede categorizar como indecencia. Estas manifestaciones ligeramente anormales no se deberían generalizar. Ser indecente es una manifestación de carecer de vergüenza dentro de la propia humanidad. La manifestación principal de tales personas es que no tienen ninguna vergüenza en su conducta interpersonal; no se refrenan ni se restringen y son especialmente libertinas. Esto se categoriza como la manifestación de indecencia dentro de la propia humanidad. Ahora, ¿sabéis cómo lidiar con tales personas y manejarlas? (Sí). Eso es todo en lo que respecta a nuestra discusión sobre el tema de la indecencia.