Cómo perseguir la verdad (10) Parte 4

Dedicarse a la charlatanería grandilocuente

La siguiente manifestación es dedicarse a la charlatanería grandilocuente y no hacer nada real. Discutamos primero qué clase de problema es este. Tales personas disfrutan al hablar de doctrinas elevadas y dedicarse a la charlatanería grandilocuente. En las reuniones, discuten a menudo sobre sus propias aspiraciones y su determinación, su propio entendimiento y sus planes para el trabajo. Pero cuando llega el momento de hacer algo real, no pueden reunir ninguna energía. ¿Qué clase de problema tienen tales personas? ¿Es una cuestión de condiciones innatas, humanidad o actitudes corruptas? (Creo que se encuadra en las actitudes corruptas). ¿Se encuadra en las actitudes corruptas? Aquí hay dos problemas involucrados, ¿no es así? Uno es un defecto de humanidad; no están dispuestas a hacer nada real, porque les parece que les requiere preocuparse, soportar adversidades, pagar un precio y gastar energía. ¿No hay un indicio de holgazanería aquí? ¿Es la holgazanería un defecto de humanidad? (Sí). Las personas que son así de holgazanas no hacen nada real, pero se siguen dedicando a la charlatanería grandilocuente. Todavía les gusta colocarse a sí mismas en un pedestal y predicarles doctrinas elevadas a otros. ¿Indica eso un mal carácter? ¿Contiene también elementos de un carácter corrupto? (Sí). ¿Qué clase de carácter corrupto es este? (Arrogancia). Es un carácter corrupto arrogante. Además de esto, son holgazanas, les encanta la comodidad y odian el trabajo, no hacen las cosas con los pies en la tierra y no están dispuestas a pasar a la acción real, pese a lo cual siguen queriendo actuar con superioridad, reivindicar su estatus y predicarles a otros; solo están dispuestas a parlotear, pero no a mover un dedo. Los defectos en su humanidad son significativos y su carácter corrupto es muy evidente. ¿No son estos dos problemas muy obvios? (Sí). ¿Acaso no hay muchas personas así? (Sí). A la hora de debatir sobre el trabajo, se dedican a la charlatanería grandilocuente y continúan con ella sin parar, pero en lo que respecta a hacer algo real, no pueden dar ni un solo paso. No hablemos sobre cómo es su calibre; solo a partir del hecho de que lo único que hacen es hablar, sin hacer nada real, se las puede calificar como personas inútiles. No hacen nada real, pero siguen queriendo actuar con superioridad y disfrutar de los beneficios del estatus; ¿acaso no son arrogantes hasta el punto de carecer de razón? Lo único que hacen es hablar, no hacen en absoluto nada real y son muy holgazanas y arrogantes; son personas inútiles, ¿verdad? Si se les pide que actúen y hagan algo real, que organicen, planeen y pongan en marcha el trabajo, no están dispuestas a hacerlo; son reacias a ello en el fondo de su corazón. ¡Qué holgazanas deben ser tales personas! Son haraganas que no se ocupan del trabajo que les corresponde. Solo disfrutan de charlar con despreocupación, no quieren hacer nada, solo quieren salir del paso en la vida, comer bien, vestir bien y, pese a ello, también quieren que los demás las tengan en alta estima y disfrutar de un trato de alto nivel, del trato que se les da a aquellos con estatus. ¿Cómo es su humanidad? (Mala). ¿Os parecen repugnantes esas personas? (Sí). Cuando algunas personas ven a aquellos que son elocuentes, pero no hacen nada real, los envidian. Piensan: “Pueden hablar sin parar y todo lo que dicen es estructurado y sistemático; esto muestra que tienen la realidad-verdad”. Todas las personas con discernimiento pueden percibir que todas las cosas que suelen decir las han aprendido de los sermones y enseñanzas de la casa de Dios y no derivan de sus propias experiencias. Por tanto, aunque su predicación suene impresionante, no pueden resolver ningún problema en absoluto. A lo largo del tiempo, la gente puede ver con claridad que tales individuos siempre fueron un fraude. Sea cual sea la pregunta que plantees, ellos no pueden responderla, así como tampoco pueden compartir ningún principio o senda de práctica, si bien siguen queriendo que los tengas en alta estima. ¿Cómo hacen que los tengas en alta estima? Utilizan sus actuaciones y discursos para asegurarse un lugar en tu corazón, te hacen envidiarlos, admirarlos y tenerlos en alta estima. ¿Acaso no son desvergonzados? No hacen trabajo real ni son capaces de hacerlo, pero aun así quieren que otros los tengan en alta estima y quieren malgastar la energía y el tiempo de los demás con su charla grandilocuente; sin embargo, al final no pueden resolver ningún problema en absoluto. A aquellos que han creído en Dios solo uno o dos años puede que todavía los desorienten, pero los que han creído en Dios desde hace muchos años y entienden un poco de realidad-verdad no quieren escuchar su charla grandilocuente. Sin embargo, si te niegas a escuchar, se forman una opinión negativa de ti y dicen que no amas la verdad. ¿Acaso no son muy problemáticos? (Sí). Solo tienen un entendimiento parcial de cualquier aspecto de la verdad y, cuando entienden unas pocas doctrinas, no pueden explicarlas con claridad y, pese a ello, siguen queriendo predicarles estas doctrinas a otros y les hacen aceptarlas. Si te niegas a escucharlos, dicen que no amas la verdad y no los respetas. Pero si los escuchas, te sientes incómodo y te remueves en tu asiento. ¿Por qué no te estás quieto? Porque tienes muchos problemas que se deben resolver y mucho trabajo que hace falta hacer y no tienes tiempo para escuchar su charla grandilocuente. ¿Qué clase de persona envidia realmente a aquellos que se dedican a charlas grandilocuentes? Es una persona ociosa, estúpida y que no tiene nada mejor que hacer. En lo que respecta a hacer un deber, tales personas no tienen devoción ni llevan ninguna carga en absoluto; solo quieren salir del paso en la vida, vivir a costa de los demás y esperar a la muerte. Todos los días, escuchan algunas doctrinas profundas para pasar el rato, sin embargo, siguen pensando que han ganado algo y han hecho progresos en su creencia en Dios: “Las verdades que están predicando se están volviendo cada día más elevadas; ¡su predicación pronto alcanzará el nivel del tercer cielo! ¡Estos son todos los misterios del cielo!”. Escuchan muchas doctrinas que dicen aquellos que se dedican a la charlatanería grandilocuente, pero siguen sin saber cómo ser devotos al cumplir su deber o qué principios deberían seguir cuando desempeñan su deber. Así pues, ¿es útil escuchar estas cosas? (No). ¿Qué deberíais hacer cuando os encontréis con gente que se dedica a la charlatanería grandilocuente y predica doctrinas elevadas? ¿Deberíais seguirla de cerca o rechazarla? (Rechazarla). ¿Cómo la rechazáis? Hace falta que sepas rechazarla y sepas por qué la estás rechazando. Si no sabes esto, entonces, cuando la rechaces, puede que todavía te preguntes en tu corazón: “¿Rechazarlos significa que no amo la verdad?”. Si tienes este pensamiento, entonces es problemático; demuestra que no tienes discernimiento y no entiendes qué es la realidad-verdad. Si los escuchas decir doctrinas y todavía piensas que están compartiendo la verdad e incluso los apruebas en tu corazón, entonces eres totalmente estúpido. Si tienes discernimiento respecto a las doctrinas que dicen tales personas que se dedican a la charlatanería grandilocuente, entonces deberías rechazarlas. La razón para esto es que todo lo que dicen son doctrinas y palabras vacías; es inútil. Esto es como querer tapar el sol con un dedo; no puede resolver en absoluto los problemas reales. Dicen muchas doctrinas, pero estas no coinciden con los problemas reales que la gente se encuentra mientras hace sus deberes y no pueden resolverlos en absoluto. Da igual escuchar esas doctrinas que no hacerlo. No saben cómo resolver los problemas que surgen en el trabajo evangélico y la vida de iglesia; no saben cómo poner en marcha los arreglos del trabajo o qué trabajo tiene defectos y lagunas que se han de remediar o a las que hay que hacer seguimiento; y no saben cómo resolver o refutar las nociones distorsionadas cuando otros las sacan a relucir. No saben nada de esto, así que, ¿acaso escuchar esta charlatanería grandilocuente no es una pérdida de tiempo? Esta es la razón por la que deberías rechazarlos. Por consiguiente, esta charlatanería grandilocuente se debería rechazar porque lo que dicen estas personas no es la verdad, sino que son doctrinas. ¿Qué son doctrinas? Las doctrinas consisten en palabras que se conforman con las nociones e imaginaciones humanas. Estas personas no comparten los principios-verdad centrándose en la esencia del problema. Aunque sus palabras suenan agradables y se expresan de manera clara y lógica, no pueden resolver los problemas en absoluto. Estas palabras, por tanto, son doctrinas; no importa lo correctas que puedan parecer, no son principios-verdad. Las palabras de algunas personas pueden parecer superficiales, pero pueden dar con el quid del problema y explicar su esencia con claridad. Aunque algunas de sus palabras suenan tan desagradables como insultos, son palabras que la gente puede aceptar y pueden resolver problemas reales. Sin duda, estas palabras concuerdan con los principios-verdad. Puede que algunas palabras suenen agradables, discretas, refinadas y profundas, pero no pueden resolver problemas reales en absoluto. No pertenecen a los principios-verdad en lo más mínimo ni pueden indicar una senda o una dirección para las personas. Todas son doctrinas engañosas. Estas palabras, entonces, se deberían rechazar. La razón para rechazar a tales personas es que su charlatanería grandilocuente malgasta el tiempo que deberías estar empleando para hacer tu deber, para buscar la verdad, así como también consume tu energía personal; por consiguiente, deberías rechazarlas. ¿Cómo deberías rechazarlas? Con solo decir “adiós” ya las estás rechazando, ¿no? O podrías decir: “Deja de hablar, entiendo todo lo que estás diciendo. ¿Cuándo vas a responder la pregunta que te hice? Si no puedes responderla, entonces sal de aquí de inmediato y deja de hacerme perder el tiempo”. ¿Es buena esta manera de rechazarlas? (Sí). A Mí me parece bastante buena; de lo contrario, ¿cómo si no ibas a rechazarlas? Rechazar su charlatanería grandilocuente y sus doctrinas y consignas es igual que rechazar a los fariseos. Las personas como esta no pueden hacer nada real. Su humanidad no es acorde al estándar, su calibre es escaso y son fundamentalmente incapaces de hacer trabajo real. Aun así, todavía usan doctrinas elevadas para intentar desorientarte. Si no las rechazas, entonces eres completamente estúpido. Es correcto rechazar a tales personas cuando te las encuentras. Limítate a decir “adiós” y márchate; es una cosa muy fácil de resolver, ¿verdad? Así es exactamente como debes tratar a aquellos que se dedican a la charlatanería grandilocuente pero no hacen nada real. Las personas como esta no son aquellas que hacen cosas de manera adecuada y seria; no son las que hacen cosas de manera con los pies en la tierra. Lo que dicen carece de credibilidad, no merece la pena apegarse a ello ni tampoco escucharlo como si fuera un consejo o una senda efectivos. Por tanto, en lo que respecta a su charlatanería grandilocuente, recházala con rotundidad y sin más; no hace falta tomar notas ni merece ser atesorada. Con esto concluye nuestra discusión sobre el asunto de la charlatanería grandilocuente.

El gusto por debatir sobre política

Hablemos sobre otra manifestación: la pasión por debatir sobre política. A algunas personas les gusta debatir sobre la situación política de su propio país o la situación global junto con las directrices y declaraciones de las figuras políticas de alto nivel; también les gusta discutir su programa de gobierno y su línea política, además de las formas y los métodos a través de los cuales aplican diversas políticas y demás. En resumen, debaten con frecuencia sobre temas relacionados con la política; ya se refieran a la política antigua o a la moderna, a la política nacional o a la internacional, disfrutan al sacarlos a relucir de vez en cuando. ¿La pasión por debatir sobre política se encuadra en las condiciones innatas, la humanidad o las actitudes corruptas? No lo sabéis, ¿verdad que no? Esto es porque este tema es un poco especial. Lo que les gusta debatir es la política y, en vuestra opinión, la política no es algo positivo. Pensáis: “Si la pasión por debatir sobre política fuera un interés y afición dentro de las condiciones innatas, entonces Dios no les habría dado a las personas esta clase de interés y afición; si fuera una cuestión de mala humanidad, debatir sin más, sin hacer nada malo, no debería contar como mala humanidad y menos aún podría llegar al nivel de un carácter corrupto. Por tanto, ¿dónde se debería clasificar?”. Al final, no llegáis a una conclusión. ¿Es este el caso? (Sí). Por tanto, ¿acertáis al pensar de esta manera? ¿Por qué al final no llegáis a ninguna conclusión? ¿Dónde os atascáis? Os atascáis en la palabra “política”, ¿verdad? (Sí). Si hablo de la pasión por debatir sobre bellas artes, música, baile, diseño o economía, ¿dónde se clasificaría esto? (Se clasificaría como un interés y una afición dentro de las condiciones innatas). Si menciono la pasión por debatir sobre historia o sobre comida gourmet, ¿dónde se debería clasificar eso? (En condiciones innatas). Cuando se dice que alguien tiene pasión por debatir sobre algo, le encanta investigar algo o es bueno en algo, significa que le gusta ese ámbito y tiene un interés en él. Por tanto, se clasifica como un interés y una afición dentro de las condiciones innatas. Pero como en este caso el tema del que les encanta debatir a estas personas es la política, no te atreves a clasificarlo de esta manera. ¿Por qué no te atreves a clasificarlo de esta manera? Porque la política es un tema muy sensible y no es algo particularmente positivo, ¿cierto? (Cierto). Aunque la política no es algo particularmente positivo, el hecho de que a uno le apasione debatir sobre ella, como se acaba de mencionar, es el debate. Por tanto, se debería clasificar como un interés y una afición dentro de las condiciones innatas. El interés y la afición innatos de una persona así es el de gustarle, hasta cierto grado, seguir la política y debatir sobre ella. Pero ¿participan en política? No hemos llegado a esto aún; por ahora, solo estamos limitando nuestro enfoque al acto del debate, así que solo se puede clasificar como un interés y una afición dentro de las condiciones innatas. ¿Lo entendéis ahora? (Sí). Decirlo de esta manera es objetivo; es un hecho, ¿verdad? (Sí). Por ejemplo, supongamos que a alguien le gusta debatir sobre los monarcas antiguos y a menudo habla sobre cómo trataron ciertos emperadores a sus ministros y al pueblo llano, la manera en la que ciertos regentes gobernaron con diligencia y se preocuparon por el pueblo, así como si las reservas de grano del reino eran suficientes y cuál era el nivel de vida estándar que alcanzó el pueblo durante sus reinados. Además, habla sobre qué emperadores eran unos tiranos y cómo de miserable era el pueblo bajo su regencia mientras que dichos emperadores disfrutaban de festines extravagantes y del libertinaje y vivían con gran lujo en sus palacios. Entonces pasa a debatir los problemas de figuras políticas contemporáneas, hablando sobre quién hace un buen trabajo y quién no, entre otras cosas. Simplemente le gusta debatir sobre estos temas. En otras palabras, de manera innata, esta persona está relativamente interesada en esta clase de temas y asuntos. En su vida diaria, su manera de relajarse y entretenerse es debatir sobre estos asuntos políticos, los usa como método para pasar el tiempo; esta es una parte de su vida. Si meramente tiene pasión por debatir sobre política, entonces es solo un interés y una afición. ¿Tiene esto relación con su humanidad? Si solo os fijáis en su pasión por debatir sobre política, no podéis saber cómo es su calidad humana, porque no podéis ver cuáles son su postura y sus puntos de vista hacia la política. Simplemente disfruta de debatir sobre tales temas y está interesada en estos asuntos; eso no guarda relación con sus principios para comportarse. Si a alguien le encanta debatir sobre política y en su vida diaria lo trata como un tema recreativo, sin más, como material de conversación o un foco de debate frecuente cuando interactúa con otros y lidia con las cosas, entonces es un interés y una afición y no está relacionado con la humanidad de esa persona. Las personas con este interés y afición no son distintas a aquellas con otras aficiones; son iguales. Uno no puede calificar a esta persona de ambiciosa, de tener mala humanidad o tener una calidad humana vil porque le guste debatir sobre política. Aunque aquellos que creen en Dios no participen en política, en lo que respecta a la política en sí, cada persona tiene el derecho a participar en ella. La política no es algo positivo, pero tampoco se puede decir que sea negativo; simplemente es algo que existe inevitablemente en el curso del desarrollo de la sociedad humana. Por tanto, tener meramente pasión por debatir sobre política no indica cómo es la calidad humana de una persona. Es como alguien que disfruta del baile; no puedes decir que esta persona sea desviada o no se dedique a las tareas que le corresponden. Si a alguien le gustan los productos electrónicos, tampoco puedes decir que esta persona sea capaz de grandes cosas o sea una figura positiva. ¿Sería correcto ese tipo de juicio? (No). Por tanto, ¿cómo se debería evaluar esto? Depende de lo que hagas con tus intereses y aficiones. Si te entregas a una causa recta, entonces tus intereses y aficiones pueden crear un valor beneficioso. Si usas tus intereses y aficiones para hacer cosas negativas, cosas que perjudican a las personas y dañan sus intereses, todavía no se puede decir que tus intereses y aficiones sean negativos; en cambio, significa que tu humanidad es mala y la senda que caminas es equivocada. Puedes usar tus intereses y aficiones para hacer cosas malas, pero tus intereses, aficiones, fortalezas y las habilidades profesionales, técnicas y conocimiento relacionados no son negativos por sí mismos. Sean cuales sean los intereses y aficiones que tengas, están ahí para que los utilices. Si caminas por la senda correcta, entonces lo que haces con tus intereses y aficiones es recto. Si no caminas por la senda correcta, entonces, el uso que les das a tus intereses y aficiones no es recto, sino que es malvado. Por ejemplo, una computadora es meramente una máquina; es una herramienta tecnológica. Puedes usar una computadora para las reuniones, para los sermones y para predicar el evangelio, pero al mismo tiempo, muchas personas malas y malvadas pueden también usar computadoras para hacer cosas malvadas. Por tanto, cuando se usa una computadora para participar en una causa recta, no puedes decir que la computadora misma sea recta; de igual modo, cuando una computadora se usa para hacer cosas malvadas, no puedes decir que la computadora misma sea malvada. ¿Lo entendéis? (Sí). Del mismo modo, en cuanto a las personas que tienen pasión por debatir sobre política, la manifestación de dicha pasión es un interés y una afición; no implica los asuntos de su esencia-humanidad. Asimismo, a aquellos que tienen pasión por debatir sobre política les gustan los temas políticos. Siempre les encanta debatir sobre cuestiones de lo correcto y lo incorrecto, y discutir con otros sobre algunos temas relacionados con puntos de vista políticos. Algunos están especialmente interesados en temas relacionados con las personas famosas y las grandes figuras, mientras que a otros les interesan en particular los temas que dejan en evidencia los lados oscuros de la sociedad. Pero, en cualquier caso, aquellos que tienen pasión por debatir sobre política no poseen la verdad y Dios no ocupa un lugar en su corazón; esto es absolutamente cierto. De acuerdo, esto es más o menos todo lo que teníamos que decir sobre este tema de la pasión por debatir sobre política.

El gusto por participar en política

La pasión por debatir sobre política es un interés y una afición de algunas personas. A continuación, llevemos esta discusión un paso más allá y hablemos sobre el gusto por participar en política. El gusto por participar en política no es lo mismo que la pasión por debatir sobre política; implica acción. El gusto por participar en política no es meramente una especie de tema de conversación o entretenimiento para la sobremesa ni se mantiene meramente al nivel de los intereses y aficiones o de preocuparse por la política; en su lugar, implica la senda que camina una persona. Entonces, ¿qué senda caminan aquellos a los que les gusta participar en política? ¿Implica esto a su humanidad? (Sí). Por tanto, ¿de qué forma se debería clasificar el gusto por participar en política? Esta es una pregunta difícil para todos vosotros; no podéis desentrañarla. Compartamos sobre ella, entonces. Hay personas en todos los ámbitos de la vida con pasión por debatir sobre política. Fíjate, aunque los agricultores viven en el escalón más bajo de la sociedad, algunos de ellos saben mucho sobre asuntos relacionados con las esferas más altas de la política y pueden expresar ciertos puntos de vista relacionados con la política. Las personas que se dedican a los negocios y a la economía también debaten sobre política e incluso aquellos en las artes y la educación también lo hacen. Es decir, en toda clase de campos, hay personas con pasión por debatir sobre política y están interesadas en esos temas. Da igual a qué campo se dedique una persona, si tiene pasión por debatir sobre política, eso se debe por entero a que tiene un interés en ella. Este interés tiene cierta relación con su calibre inherente y con la altura de su perspectiva. Puede captar asuntos dentro del ámbito del poder político, así que, de vez en cuando, expresa sus propios puntos de vista. Sus manifestaciones se mantienen al nivel de un interés y una afición dentro de las condiciones innatas. Sin embargo, participar en política no significa estar satisfecho con esta clase de interés y afición al nivel del pensamiento; más bien, significa abandonar el propio campo original y elegir dedicarse al trabajo político, a entrar en la escena política y tener trato con las figuras políticas. Por tanto, ¿cuál es el problema de tales personas? Esta clase de persona a la que le gusta participar en política puede que no suela debatir mucho sobre política, pero con independencia de qué carrera elija, mientras se dedique a un trabajo que no está relacionado con la política no tiene interés en ella y le parece que sus expectativas son sombrías. Sin embargo, cuando surge la oportunidad de participar en política, se le encienden los ojos con deseo y se despierta su interés. Cuando oye que alguien se presenta a alcalde, gobernador, legislador o presidente, tiene una sensación de pérdida en su corazón y se devana los sesos pensando en maneras de participar por sí misma. ¿Qué clase de persona es? ¿Acaso no es de la clase que tiene un inmenso deseo de poder? (Sí). Por tanto, ¿qué elemento adicional tiene dentro de su humanidad? ¿Está totalmente obsesionada con el dinero o con el poder? (Está completamente obsesionada con el poder). Para ella, el poder está por encima de todo lo demás, lo contempla como su misma vida, lo considera un objetivo a buscar durante toda su vida. Entonces, ¿qué clase de persona es exactamente? ¿Qué elemento extra tiene dentro de su humanidad que la gente normal no tiene? (La ambición y el deseo). ¿Qué tiene la ambición y el deseo de hacer? (Tener poder). ¿Cuál es el beneficio más directo que le trae tener poder? (Obtener estatus y que los demás la tengan en alta estima). Eso es secundario, no es el beneficio crucial. (Quiere controlar a la gente). Eso se le acerca. Si a una persona le gusta ocupar un cargo, pero la posición que ostenta es meramente un título vacío y no tiene ni a un solo subordinado por debajo, ¿se puede considerar esto como tener poder? (No). Esto no se puede considerar como tener poder. No cuenta con privilegios especiales ni puede disfrutar de ninguno de los beneficios de ocupar un cargo. En su opinión, ¿tiene algún valor real ostentar ese puesto? (No). Por tanto, esta clase de persona tiene una cosa que otros no; una ambición extremadamente intensa y deseo de poder. Dado que tiene esta clase de ambición y deseo, el objetivo que anhela lograr no es algo tan simple como que meramente la tengan en alta estima, la idolatren o que otros la envidien; en su lugar, desea ocupar un cargo, llevar la voz cantante y liderar a otros. Tiene esta ambición y deseo; si no tiene estatus, ¿puede lograr este objetivo? ¿La escuchará alguien? En absoluto. Por eso está determinada a obtener estatus. Una vez que tenga estatus, habrá gente que la escuche cuando hable, y cuando les exija a otros que hagan algo, los habrá que obedezcan y acaten; su ambición y deseo, lo que quiere lograr, se puede convertir entonces en realidad. A aquellos a los que les gusta participar en política se les puede describir como nobles y con aspiraciones, unos términos agradables, pero dicho con sencillez, solo están obsesionados con ocupar un cargo; simplemente les encanta ocupar un cargo. Cuando no ocupan un cargo, no pueden llevar la voz cantante y no tienen a unos pocos subordinados que liderar, así que se desaniman y sienten que su vida es sombría. Pero una vez que ocupan un cargo, hay personas que los escuchan cuando hablan y tienen seguidores, por lo que sienten que la vida es disfrutable. Por tanto, ¿hay algún problema con su humanidad? (Sí). ¿A esto se le puede llamar un defecto de su humanidad? (No). Desde luego, no es tan simple. Entonces, ¿qué clase de problema es este? (Un problema de actitudes corruptas). En cuanto a su humanidad, ¿es fiable esta clase de persona? (No). Entonces, ¿es buena su calidad humana? (No). ¿Por qué no es buena? (Siempre quieren controlar a las personas y llevar la voz cantante). Esta clase de persona tiene un deseo especialmente fuerte de estatus; siempre quiere encontrar diversas oportunidades de llevar la voz cantante y siempre quiere ocupar un papel de liderazgo y controlar a otros. Tales personas no son fiables y su calidad humana tampoco es buena. Hay bastantes personas de esta clase en la casa de Dios. Si la casa de Dios las pone a cargo de un punto del trabajo, creen que esto significa que ocupan un cargo y que desempeñan un papel de liderazgo. ¿Buscarán los principios-verdad? ¿Pondrán en marcha los arreglos del trabajo? (No). Si consideran ser supervisor o líder como ocupar un cargo, ciertamente no pondrán en marcha los arreglos del trabajo y, desde luego, no harán trabajo real. ¿Qué harán? Emprenderán su propio proyecto, se construirán su propia autoridad, consolidarán su propio estatus, comunicarán sus propias ideas a aquellos por debajo y harán que la gente las escuche; eso hará que los arreglos del trabajo, las intenciones de Dios y la verdad sean nulos y sin efecto. Esta es precisamente la esencia de tales personas. Cuando no tienen estatus, lo persiguen con todas sus fuerzas y, una vez que obtienen estatus, para ellas eso significa que han encontrado una oportunidad. ¿Una oportunidad para hacer qué? Para satisfacer su propia ambición y consolidar su propio estatus en la mayor medida posible; usan tal oportunidad para satisfacer su propia ambición y su adicción a ocupar un cargo.

El gusto por participar en política es tanto una cuestión de mala calidad humana como de actitudes corruptas. ¿Cuántas actitudes corruptas están implicadas aquí? (La arrogancia y la crueldad). La arrogancia, la crueldad, sentir aversión por la verdad y la intransigencia; todas estas actitudes corruptas están presentes; todas y cada una están allí. Entonces, ¿cuál es aquí el carácter corrupto más grave? La crueldad; la característica típica más destacada es la crueldad. En cuanto a las personas a las que les gusta participar en política, si están frustradas y no tienen éxito en el mundo, albergan el deseo de participar en política, pero no tienen la oportunidad ni encuentran la manera de irrumpir en los círculos políticos, entonces, su ambición no muere cuando llegan a la casa de Dios; siguen queriendo participar en política. Por tanto, tratan la elección de los líderes a diversos niveles como si fuera una elección de funcionarios del gobierno. Cada vez que hay una elección semejante, están ansiosas por ir; presionan a la gente por todas partes para que las vote. Una vez que se convierten en líderes, lo ven como ocupar un cargo, mantener el estatus para sí mismas, tomar el poder y hacer lo que les plazca. Actúan como les da la gana e ignoran el trabajo que les asigna la casa de Dios y el deber que deberían hacer, solo les preocupa disfrutar de los beneficios del estatus. Tratan de desempeñar el deber de un líder como ocupar un cargo, hacen cualquier cosa que les apetece y que desean, del mismo modo que actúan de la forma que les permita aumentar su propia autoridad, consolidar su propio estatus, hacer que otros las escuchen y satisfacer por completo su adicción a ocupar un cargo. No consideran la obra de la casa de Dios o los requerimientos de los arreglos del trabajo. Las personas de esta clase son muy peligrosas; aunque no se han revelado aún como anticristos, son anticristos en potencia. ¿Hay algunas buenas personas entre aquellas a las que les gusta participar en política? No, no hay buenas personas. Las personas que tienen un intenso deseo de poder no podrían amar la verdad de ninguna manera. Como tienen un deseo extremadamente fuerte de poder, su conciencia y razón no pueden reprimir o restringir su deseo de poder y su búsqueda de este. Si a una persona le gusta participar en política o está extremadamente obsesionada con ello y tiene un fuerte deseo de hacerlo, esto significa que tiene una fuerte ambición de estatus y poder. Las intenciones, los objetivos y la base de su conducta propia y actuaciones dependen enteramente de que pueda o no obtener poder y de si puede satisfacer su ambición, en lugar de estar determinados por la conciencia y la razón. Por esto la humanidad de tales personas es aterradora. A fin de satisfacer su deseo de poder y de obtenerlo, son capaces de hacer y sacrificar cualquier cosa; incluso de sacrificar a las personas más cercanas y a las que más aman. A juzgar por esto, ¿tienen humanidad tales personas? (No). Por ejemplo, supongamos que a un hombre le gusta participar en política y tiene un deseo extremadamente fuerte de poder. Cuando le surge una oportunidad de participar en política y obtener el estatus y poder al que aspira, si tiene que sacrificar a la mujer que ama para obtener el estatus que persigue, no dudará en hacerlo; no será ni un poco compasivo. Algunas personas ni siquiera dudarán en sacrificar a sus propios padres para obtener estatus; son capaces de sacrificar a cualquiera. La única cosa de la que nunca se desprenderán es del estatus. En otras palabras, pueden usar a cualquier persona, acontecimiento o cosa como una moneda de cambio y un precio para intercambiar por estatus. Por tanto, a juzgar por la calidad humana de tales personas, ¿poseen realmente conciencia y razón? (No). Por eso las personas de esta clase son muy aterradoras. Podría ser que su conciencia y razón hayan desaparecido, o podría ser que para empezar nunca tuvieran conciencia ni razón; ambas cosas son posibles. ¿Por qué digo que ambas son posibles? Cuando estas personas no tienen estatus y cuando no hay cuestiones políticas involucradas, puede que se lleven muy bien con los demás, puede que ayuden a las personas, puede que nunca se aprovechen de nadie y puede que den limosna y sean muy tolerantes. En la superficie, parece que tienen humanidad y su conciencia y razón parecen normales. Pero no sabes qué es lo que aman en lo profundo de su ser. Cuando descubres que lo que aman en lo profundo de su ser es el estatus y el poder y observas de nuevo su humanidad, tu punto de vista cambia, al igual que cambian tu entendimiento y evaluación de su humanidad. Cuando no están implicados el estatus y el poder, se comportan con normalidad cuando interactúan con otros y parecen personas decentes. Pero una vez que obtienen estatus y poder, su comportamiento ya no es el mismo que antes; ya no puedes ver dónde está su conciencia o razón. Solo entonces te das cuenta de que tales personas son realmente aterradoras. Resulta que la humanidad que mostraron solo era temporal; se reveló meramente debido al impulso de cierto entorno y ciertos beneficios, bajo circunstancias donde su querido poder y estatus no estaban implicados. Pero una vez que el estatus y el poder están implicados, se revela su verdadera humanidad. Cuando veas su verdadera humanidad, las definirás como personas carentes de humanidad. Es decir, antes de que veas lo esencial en el fondo de su corazón, te parece que pueden llevarse razonablemente bien con otros y que no carecen de humanidad. Pero cuando de veras entiendas su mundo interior y su esencia-humanidad y veas que lo que aman es el estatus y el poder, te darás cuenta de que tales personas no tienen humanidad; tienen dos caras. ¿Cómo llaman los no creyentes a esta clase de manifestación? ¿Acaso no se le llama doble personalidad? (Sí). Un no humano viste carne humana; cuando interactúa con otros, no puedes ver lo que yace en lo profundo de su alma, así que piensas que es una persona normal; tal vez creas incluso que es una buena persona. Pero cuando descubres su otra cara, no solo dejas de pensar que es una buena persona, sino que además te resulta aterradora. Esto es lo que significa ser un no humano. ¿Qué son los no humanos, pues? Aunque hay un poco de semejanza humana en lo que exhiben, no es auténtica. Como no tienen la realidad-verdad, sus buenas manifestaciones ocasionales no representan su esencia. Su esencia es la humanidad que exhiben cuando de veras eligen su senda. Por tanto, no debe desorientarte la apariencia externa de tales personas; la clave está en fijarse en la senda que caminan y en su esencia. ¿He explicado ahora con claridad este asunto? (Sí). ¿Qué habéis entendido? Si a una persona le gusta debatir sobre política y esto permanece solo al nivel del pensamiento y es meramente un interés y una afición, entonces no supone un problema. Sin embargo, si le gusta participar en política, entonces ya no es una cuestión de pensamiento; implica un problema con su conducta propia y con la senda que camina. Una vez que guarde relación con cómo se comporta y con la senda que camina, también la guarda con su calidad humana. Y cuando guarda relación con la calidad humana, en la mayoría de los casos también se vincula con las actitudes corruptas. ¿No es así? (Sí). De acuerdo, con esto concluye nuestra discusión sobre la manifestación del gusto por participar en política.