Cómo perseguir la verdad (11) Parte 3

La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse

Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él

I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios

F. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas; su objetivo es cambiar su carácter corrupto
6. Diversas manifestaciones de condiciones innatas, humanidad y actitudes corruptas

Nuestra charla durante este periodo ha sido sobre un tema específico que atañe al principio de práctica de “desprenderse”, dentro de cómo perseguir la verdad: las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. Tras compartir esto en múltiples ocasiones, ¿tenéis ahora un poco de discernimiento respecto a algunas de las manifestaciones y revelaciones específicas que atañen a estos tres aspectos, las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas? (Mi discernimiento sobre estas cosas es un poco mejor que antes. Previamente, confundía a menudo la calidad humana con las actitudes corruptas, pero tras varias de las charlas anteriores de Dios, ahora puedo distinguirlas en cierta medida). ¿Por qué es necesario diferenciar estas cosas? (Para que sepamos qué problemas dentro de nosotros han de ser resueltos y cuáles en concreto necesitamos abordar correctamente). Bien dicho. Compartir con semejante detalle hace más clara la distinción entre las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas; la gente obtiene un entendimiento más claro de las actitudes corruptas y las manifestaciones de una calidad humana extremadamente escasa, que son dos cosas diferentes. En particular, las personas son capaces de distinguir entre la mala calidad humana, las actitudes corruptas y las condiciones innatas. No considerarán ciertos defectos en la humanidad como actitudes corruptas y, por supuesto, tampoco considerarán ciertas deficiencias y defectos en las condiciones innatas como actitudes corruptas. Cuando las personas tienen este discernimiento, tienen cada vez más claras las diversas manifestaciones de las actitudes corruptas y ya no hacen una montaña de un grano de arena en lo que respecta a los problemas que no atañen a las actitudes corruptas. Al mismo tiempo, también tienen un entendimiento más claro sobre qué son en realidad las actitudes corruptas. Por tanto, ¿podéis explicar con claridad qué son exactamente las actitudes corruptas? ¿Tienen las actitudes corruptas alguna conexión con las condiciones innatas? ¿Están influenciadas por las condiciones innatas? (No). Suponed que una persona tiene buena apariencia, la tez clara y rasgos bien proporcionados; ¿se puede decir que tener buena apariencia hace que no tenga actitudes corruptas, que su humanidad es tan perfecta y pura como su apariencia, que no es en absoluto arrogante ni perversa, sino excepcionalmente santa? ¿Se puede decir esto? (No). Al haber compartido de esta manera, las distinciones entre estos tres aspectos —las actitudes corruptas, las condiciones innatas y la humanidad— están ahora básicamente claras, ¿no? (Sí). Son fáciles de discernir.

La habilidad para hacer negocios

La vez anterior, hablamos sobre el gusto por hacer negocios. ¿Bajo qué aspecto debería categorizarse esta manifestación de que te encante y te guste hacer negocios? (El de las condiciones innatas). ¿Por qué se considera una condición innata? (Es un interés y una afición, así que cuenta como una condición innata). Por un lado, es un interés y una afición; por otro, si a una persona le encanta hacer negocios y tiene cabeza para ello —si tiene una habilidad natural para ello sin haber participado en estudios profesionales y es capaz de entender los negocios y sabe cómo hacer dinero, generar beneficio, aprovechar las oportunidades de negocio y demás sin la guía de otros—, entonces esta persona posee una fortaleza al hacer negocios dentro de sus condiciones innatas. Si una persona posee de manera innata esta fortaleza, ciertamente es una condición innata; las condiciones innatas tienen poco que ver con las influencias recibidas después del nacimiento. Fíjate, algunas personas empiezan a aprender a hacer negocios a los 15 o 16 años mientras aún están en el instituto. Cada vez que consiguen algo bueno, piensan en maneras de venderlo. Incluso venden los regalos de cumpleaños que les hacen sus padres. No se gastan su mesada y en su lugar lo ahorran todo para hacer negocios. Cuando tienen 18 o 19 años, ya son capaces de emprender pequeños negocios. Sus notas en la escuela son apenas promedio, pero tienen cabeza para los negocios, hacen cálculos rápidamente y tienen una maña especial para los negocios; esto es una fortaleza. El gusto por hacer negocios recae en las categorías de fortalezas o de intereses y aficiones dentro de las condiciones innatas. En cualquier caso, es un aspecto de las condiciones innatas y aquí es donde se encuadra la manifestación del gusto por hacer negocios. Algunas personas no tienen necesariamente una afición ni una fortaleza relacionada con hacer negocios. Confían principalmente en engañar y estafar a la gente cuando los hacen. No hacen dinero por medio de su propio trabajo duro y esfuerzo o usando medios y métodos comerciales legítimos, sino que en su lugar usan el fraude y el engaño en todas sus formas y aprovechan lagunas legales para lograr su objetivo de generar beneficio y hacer dinero. ¿Qué clase de problema es este? Tales personas se encargan de sus negocios de esta manera constantemente; ¿tiene esto que ver con la sustancia de su humanidad? (Sí). ¿Es tal humanidad buena o mala? (Es mala). ¿En qué sentido es mala? En lo que respecta a la humanidad de tales personas, en términos generales tienen una mala calidad humana. El objetivo de las personas al hacer negocios siempre es ganar dinero. Si ganas dinero a través de medios comerciales legítimos, esta es una capacidad que tienes y es un beneficio que conlleva la fortaleza que Dios te ha dado. Pero si alguien no obtiene dinero y beneficios con métodos comerciales legítimos, sino por medio del fraude y el engaño en todas sus formas, entonces carece de integridad y tiene una calidad humana baja. ¿Tienen conciencia tales personas? (No). Dicho de manera coloquial, su conciencia está completamente podrida; no tienen conciencia. ¿Por qué decimos que no tienen conciencia? (Generalmente, las personas que tienen conciencia sienten la acusación de esta después de engañar y timar a otras y ya no vuelven a hacer esas cosas. Sin embargo, a aquellas que no tienen conciencia solo les importa obtener beneficios. No tienen sentido de la conciencia en absoluto, así que se limitan a seguir haciendo estas cosas). No tienen la función de la conciencia; también se puede decir que no tienen conciencia. Si la tuvieran, esta funcionaría y después de estafar una vez a alguien, sentirían el reproche de su propia conciencia. Aunque obtuvieran un beneficio, tendrían una horrible sensación en su interior. Al gastarse el dinero, se sonrojarían y estarían inquietas, con la sensación de que lo que hacían era sucio y vulgar. Así, a partir de entonces, nunca volverían a estafar a nadie; por grande que fuera el beneficio potencial, nunca lo harían; esta es la función de la conciencia. Sin embargo, aquellos con habilidad para engañar, timar y estafar a los demás harán esto cada vez que quieran. Después de lograrlo, no se sienten mal en su interior al gastarse el dinero. Una vez que lo tienen en su mano, se creen inteligentes y brillantes, están encantados con el éxito de sus estrategias para estafar y especialmente orgullosos de él. Venden mercancías con el peso trucado, medicinas falsas, ginseng falso, carne con agua inyectada; todo lo que venden está adulterado y es un engaño. Todo emprendimiento comercial en el que participan implica tácticas y trampas estafadoras y todo el dinero que ganan lo obtienen por medios fraudulentos. Da igual a qué negocio se dediquen, nunca lo hacen de una manera que siga las reglas cobrando el precio adecuado. Fíjate, hay quienes engañan concretamente a sus clientes habituales cuando hacen negocios. Por ejemplo, si les compras a menudo y saben que tienes dinero, te cobrarán 100 yuanes por un artículo que les venden a otros por 10. Incluso dirán: “No se lo vendo a nadie más; lo guardo solo para ti. ¿Ves lo estrecha que es nuestra relación? Te estás llevando un buen trato, ¿verdad?”. Estafan a la gente e incluso hacen que se sientan agradecidos, ¡qué estafadores tan habilidosos! Las personas que no tienen ninguna acusación en su propia conciencia no se sienten reprochadas ni tienen sentido de la conciencia, hagan lo que hagan, así que se puede decir que no tienen conciencia. Con independencia de cómo sea su razón, juzgándolas únicamente por su conciencia, estas personas carecen de humanidad y tienen una calidad humana baja. ¿Hasta qué punto es baja? No tienen conciencia ni humanidad. Es decir, carecen del sentido, la función y las limitaciones de conciencia que tienen las personas normales. Sin estas limitaciones, son capaces de hacer cualquier cosa. Al hacer negocios, pueden engañar y estafar a la gente; en cualquier operación de negocios, pueden amañar las cosas e incumplir las reglas. Pueden cometer cualquier acto inmoral. Incluso cuando construyen casas, utilizan materiales de mala calidad. Fíjate: ¿cuál es la causa de esos edificios inclinados y de los derrumbes en la China continental? Se debe a que, con el fin de obtener ganancias desorbitadas, los constructores adoptaron proporciones de calidad inferior en las mezclas de hormigón y técnicas deficientes en el uso de barras de acero corrugado, cosas que ya afectaban al estado de los edificios. El resultado es que algunos edificios se derrumban no mucho después de que la gente se muda a ellos. Si hubiera un terremoto de magnitud cinco o seis, la mayoría de los edificios se vendrían abajo y las consecuencias serían inimaginables. Esos contratistas con el corazón negro no tienen conciencia alguna: cuando ven morir a la gente, acuden enseguida a aquellos que los respaldan para responder con medidas tendientes a lidiar con la situación. Si los que los respaldan son lo bastante fuertes y adoptan medidas de respuesta, se puede lograr encubrir el asunto con éxito. Despachan esas cuantas muertes pagando los gastos funerarios y nadie podrá hacerles rendir cuentas en absoluto. No hay sentido en su conciencia; por no hablar de unas cuantas muertes; aunque fueran decenas, cientos o decenas de miles de muertos, eso no significaría nada para ellos. A sus ojos, no existe diferencia entre la vida humana y la de una hormiga: no significa nada. Decidme, ¿tienen conciencia esas personas? De las que no tienen conciencia se puede decir que no tienen humanidad. Por tanto, ¿revelan actitudes corruptas sus acciones de timar y estafar a otros al hacer negocios? (Sí). Existen actitudes corruptas específicas implicadas en esto. ¿Qué actitudes corruptas? (La crueldad y el engaño). Sus actitudes corruptas características y representativas son el engaño y la perversidad. Aquellos que pueden dedicarse al fraude y el engaño en todas sus formas son especialmente falsos. A veces, utilizan métodos que nunca te esperarías para estafar y timar a la gente y es posible que hasta estés bastante contento mientras te estafan, pues te parece que te están tratando bastante bien. Solo despiertas pasado mucho tiempo y de repente te das cuenta de que te han tomado el pelo. Y ya han desaparecido sin dejar rastro cuando vas en su busca. ¡Qué sofisticados son sus métodos para estafar a la gente! En los 80 y los 90, la industria y el comercio estaban relativamente desarrollados en Guangdong, China. Ciertos electrodomésticos comparativamente avanzados no habían llegado todavía a la zona interior, por lo que algunos de sus habitantes viajaban a Guangdong para comprarlos y así estar al tanto de las tendencias. Cuando los comerciantes se dieron cuenta de que estos clientes eran de las zonas de interior, empezaron a plantearse cómo aprovechar la oportunidad para estafarles. La gente del interior compraba grabadoras, televisores y otros aparatos. Una vez pagados, los vendedores incluso les hablaban de cuánto duraba el período de garantía, les decían que, de haber algún problema con los aparatos, podían regresar para cambiarlos, así que a los clientes les parecía que el servicio posventa era bastante bueno. Cuando estaban a punto de marcharse, los vendedores decían que tenían que empaquetar los aparatos y acto seguido se los llevaban a la parte de atrás para envolverlos. No obstante, cuando los clientes llegaban a casa y abrían la caja, en lugar de los aparatos encontraban ladrillos y piedras dentro: solo entonces se daban cuenta de que los comerciantes les habían dado el cambiazo y los habían estafado. Estaba demasiado lejos para volver a buscarlos, los gastos de viaje serían demasiado altos, así que no les quedaba más que asumir la pérdida y aprender de la experiencia: si compras algo, paga con una mano y recoge el artículo con la otra; se debe inspeccionar todo personalmente para asegurarte de recibir aquello por lo que has pagado. Estas son cosas que suelen ocurrirles a las personas que viajan a menudo por negocios. Ya no son sucesos aislados que ocurren en una única ciudad, sino que se han vuelto comunes. Los fraudes y engaños de toda índole van en aumento; hay cada vez más gente que estafa al hacer negocios. ¿Por qué esto no pasaba tanto antes? Porque en aquel entonces muchos aún no habían descubierto estas tácticas de estafa. Una vez que estas tácticas de estafa se popularizaron en la sociedad, los comerciantes empezaron a imitarse entre ellos y a seguir el ejemplo los unos de los otros; empezaron a hacer todos lo mismo. Empezaron a hacer todos lo mismo: ¿podría significar eso que su conciencia se corrompió más tarde? No, de manera inherente, estas personas no tienen mucha conciencia. Lo que sucede es que, debido a su nivel de experiencia o conocimiento, antes no habían descubierto aún cómo estafar y timar a los demás de esta manera. Luego, con la corrupción del clima social, se han vuelto cada vez más implacables e inmisericordes al hacer cosas semejantes; la naturaleza de sus acciones se ha vuelto cada vez más vil.

Las personas así se sirven del timo y la estafa al hacer negocios; por tanto, ¿timarán y estafarán también a la gente mientras hacen otras cosas? (Sí). Sus medios y métodos para hacer negocios, así como su postura respecto a cosas como el timo y la estafa, representan su humanidad. Tienen esta clase de humanidad. Por tanto, hagan lo que hagan —aunque no se trate de timar y estafar a los demás—, no será mejor que eso. Dado que esta clase de humanidad es la base sobre la que hacen estas cosas, hagan lo que hagan, la naturaleza de esto es básicamente la misma: sencillamente carecen de sentido de la conciencia. Cuando estas personas se convierten en funcionarios, sus métodos para hablar y comportarse son los mismos que al hacer negocios: no tienen la función de la conciencia, timan y estafan, hacen daño y matan a la gente, quebrantan la ley; son capaces de hacer cualquier cosa que vaya en contra de la humanidad, la moralidad y la rectitud moral. Se comportan de esta manera tanto en los negocios como en la política. Si se dedican a la investigación científica, ¿puede cambiar su humanidad porque sea diferente el campo al que se dedican? No. Decidme, ¿tienen ventaja estas personas a la hora de realizar trabajo de asuntos generales en la iglesia? Hay quien dice: “Fulano era jefe de primera clase o director general en el mundo secular. Sus métodos para hacer negocios son particularmente inteligentes, si bien algo indecentes; a veces tima y estafa a la gente. No sé si ascender a esta clase de persona para realizar trabajo de asuntos generales en la iglesia es lo apropiado”. Decidme, ¿una persona de esta clase es buena? ¿Se trata de un individuo realmente talentoso? (No). Algunas personas siempre consideran que estos individuos son talentosos; recomiendan a todos aquellos que tienen un poco de prestigio en la sociedad, dicen que fulano era director general o alto ejecutivo, que otro fue uno de los diez jóvenes más reseñables de la sociedad o un trabajador ejemplar, así como que otros tienen másteres o doctorados, han trabajado como abogados o periodistas o como servidores públicos o funcionarios. Las personas que recomiendan a estos individuos en realidad no tienen entendimiento espiritual ni entienden la verdad. Simplemente, les parece que los diversos puntos del trabajo de la casa de Dios los deben asumir las personas talentosas y las élites de todos los ámbitos de la sociedad, así que es a estas a las que recomiendan para que asuman el papel de supervisores de estos puntos del trabajo. Una vez que se convirtieron en supervisoras, no solo no se encargaron bien del trabajo, sino que fue un completo desastre que condujo a que se desatara el caos en todo el trabajo de la iglesia: ¡fue un auténtico disparate! Lo único que podían hacer era atreverse a actuar con unas prisas irrazonables, correr desbocadas cometiendo fechorías, ser imprudentes y audaces, así como llevar a cabo cierto trabajo con descaro; aparte de eso, no fueron capaces de hacer ni un solo punto del trabajo de acuerdo con los principios-verdad. La mayor característica de estas personas es que nunca buscan la verdad en nada de lo que hacen y carecen de un corazón temeroso de Dios. ¿Por qué se pueden convertir en supervisoras? Una razón es que se creen élites, individuos talentosos y pilares de todos los ámbitos de la sociedad. Por tanto, piensan que deben ocupar puestos clave, asumir grandes responsabilidades y desempeñar papeles importantes al llegar a la casa de Dios, que deben tener prestigio y recibir respeto, así como que, sin ellos, la casa de Dios no puede salir adelante. Por tanto, se colocan a sí mismas en un primer plano, intentan convertirse en supervisoras y ocuparse del trabajo. Otro motivo es que la casa de Dios también les da oportunidades. Dado que están dispuestas a hacer el trabajo, se les permite intentarlo: sean competentes o no, se les tiene que poner a prueba. Sin embargo, estas personas no tienen ningún talento genuino ni conocimiento real. Más allá de si entienden la verdad y de si pueden actuar según los principios-verdad —solo en cuanto a su propio calibre, talentos, perspicacia, su capacidad para comprender diversas cuestiones, su capacidad para contemplar las cosas y su capacidad para manejar los asuntos—, la mayoría no tiene talento genuino ni conocimiento real. Si es así, ¿por qué siguen tan deseosas de asumir grandes responsabilidades y de ocuparse del trabajo con esa proactividad? Porque las mueve la ambición y la vanidad. Además, son descaradas: no conocen su verdadera valía, sino que siempre quieren alardear. El resultado es que no logran hacer bien el trabajo y solo quedan en ridículo. ¿Por qué lo digo? Porque después de que estas personas asumieron estos papeles, cada trabajo que hicieron fue un embrollo y un completo desastre. En una sola palabra, fue un “caos”. No tenían principios al usar a la gente ni al encargarse de los asuntos, gastaban las ofrendas de manera irrazonable y no hacían un seguimiento ni manejaban con prontitud los diversos puntos del trabajo. Incluso el trabajo más básico de asuntos generales era demasiado para que la mayoría de ellos pudieran asumirlo; lo dejaban todo en un absoluto desorden. Ninguna de ellas era competente para tareas como la agricultura, la cría de pollos o la cría de ovejas. No tenían claro qué plantar en qué estación, cuándo arar, abonar y quitar las malas hierbas ni cuándo recoger la cosecha. Sumieron todo su trabajo en el caos. Si la casa de Dios no hubiera utilizado a estas personas al principio, estas habrían sentido que la casa de Dios no les daba oportunidades y las menospreciaba. Así que se les dieron oportunidades, ¿y cuál fue el resultado de usarlas? El trabajo que dejaron fue un auténtico embrollo y, en última instancia, la casa de Dios todavía tuvo que arreglar el desastre que dejaron. Cada punto del trabajo que hacían requería que lo Alto proporcionara instrucción y revisión: incluso para cuestiones pequeñas como mantener la limpieza en el interior y el exterior, lo Alto tenía que dar instrucciones. En última instancia, solo se puede considerar que ahora el trabajo ha entrado básicamente en el camino correcto por medio de que lo Alto lleve a cabo una estricta supervisión, planificación y coordinación, instruyendo y dirigiendo todo a partir de cero y poco a poco. Sin mencionar nada más, si solo hablamos de los problemas con las granjas, en ellas tendría al menos que haber gente adecuada para gestionar la limpieza. La mayoría era como animales salvajes, tiraba basura por todas partes, hablaba sin considerar el impacto en el medioambiente, gritando y vociferando: simplemente era idéntica a los no creyentes. Ni una sola de estas supuestas personas talentosas, al enfrentarse a estos asuntos generales específicos, pudo gestionar las cosas bien de forma sistemática. Ni siquiera podían manejar bien asuntos pequeños como gestionar la limpieza y el entorno. Estos asuntos externos no involucran la verdad y cualquiera con un poco de calibre y un poco de conciencia debería ser capaz de manejarlos bien: si alguien ni siquiera puede manejar bien estos asuntos externos, entonces es sencillamente un inútil. Aquellas personas querían ser funcionarios y llevar la voz cantante a pesar del hecho de que no tienen conciencia ni razón, ni calibre ni talento. Cuando no se les permitía ser funcionarios, adoptaban una postura desafiante y discutían; no se doblegaban ante nadie. ¿Acaso no son diablos? Después de que la casa de Dios dejara en evidencia y descartara a estos diablos, se eligió a gente apropiada para gestionar la granja. Gracias a la guía y planificación de lo Alto, ahora la granja está construida particularmente bien; a todo el mundo le gusta. Los lugareños también la admiran mucho y le dan una aprobación muy alta. Algunos dijeron: “Nunca he visto una granja cuya gestión la tiene tan limpia y bonita. Nosotros no podríamos transformarla hasta tal punto ni en diez años. ¿Cómo la habéis gestionado tan bien y tan rápido? ¿Cuántos años os ha llevado transformarla en esto?”. De hecho, solo hizo falta un año para un cambio tan grande, se convirtió un terreno baldío en lo que los hermanos y hermanas ven como un parque, un jardín. Algunos incluso dijeron que este lugar parece un paisaje de un cuento de hadas, como una pintura. Una planificación y construcción adecuadas marcan realmente la diferencia. En su origen, este lugar estaba cubierto de tierra y barro, había basura y desorden por todas partes. Luego, con limpieza y regulación, mejoró poco a poco. Con el tiempo, todo el mundo se ha habituado a esta clase de entorno vital, hasta el punto de que en cuanto hay un poco de suciedad o desorden, hay quienes ni siquiera están acostumbrados a ello. Fíjate: mediante este tipo de gestión, la mayoría de las personas se beneficia y desarrolla buenos hábitos de vida. Esta clase de construcción solo se pudo lograr bajo la instrucción personal de lo Alto. A modo de contraste, en realidad ninguno de estos supuestos talentos puede hacer nada real. Ni siquiera pueden gestionar bien el trabajo básico de limpieza. No saben cómo organizar una habitación para que tenga un aspecto apropiado, del mismo modo que no pueden desentrañar qué clase de persona es apta para realizar qué deber. ¿De qué clase de trabajo pueden encargarse estas personas? De ninguno en absoluto. Ni siquiera pueden gestionar su propio entorno vital, ¿cómo se las podría considerar personas talentosas? Estas personas ni siquiera tienen ese mínimo de inteligencia, no pueden hablar con claridad, contemplan las cosas de forma inexacta y no tienen un juicio independiente. Esto demuestra que son “personas talentosas”, entre comillas, no gente con auténtico talento y un conocimiento real. Las personas talentosas primero deben poseer ciertos rasgos en su humanidad, como la capacidad para apreciar las cosas, la capacidad para evaluarlas y valorarlas, así como perspicacia. Si no poseen estos rasgos, solo se ridiculizan a sí mismas al manejar asuntos específicos y ni siquiera pueden gestionar y planificar un único jardín o uno o dos acres de terreno —ni hacer un uso eficaz de ellos—, entonces no hay nada de talentoso en personas semejantes. No se te exige que gestiones el planeta entero, solo te están dando uno o dos acres de tierra para que los gestiones bien, es decir, para que los arregles y queden bonitos y limpios, para que se conviertan en un entorno elegante; sería maravilloso para la gente vivir allí y ni siquiera los pájaros querrían irse. Estas supuestas personas talentosas no son nada en absoluto. Son incapaces de hacer ningún trabajo concreto. En ellas no hay talento de ningún tipo: su humanidad tiene carencias. No pueden hacer nada bien y, sin embargo, todavía quieren alardear, ser líderes y obreros; aún quieren asumir puestos clave y ser supervisores. ¿Qué clase de carácter es este? Es un carácter arrogante.

Volvamos al tema del gusto por timar y estafar a la gente al hacer negocios. ¿Qué clase de problema es timar y estafar a la gente? Un aspecto del problema es que la humanidad de tales personas es mala; no tienen conciencia ni razón. A juzgar por su comportamiento, entonces, ¿qué actitudes corruptas revelan? En primer lugar, el carácter de tales personas es falso y perverso; en segundo lugar, sienten aversión por la verdad y son intransigentes. Cuando timan a otros, la implacabilidad que muestran es crueldad: independientemente de si su objetivo es rico o pobre, de si tiene dinero o no, lo estafan igualmente, sin mostrar compasión. Las actitudes corruptas de tales personas son bastante graves en todos los aspectos. Decidme, ¿es fácil para tales personas alcanzar la salvación? (No). A juzgar por sus actitudes corruptas, no es fácil para ellas alcanzar la salvación. Entonces, en cuanto a su humanidad, ¿qué aspecto hace que les resulte difícil alcanzar la salvación? ¿Existe una causa principal? (No tienen conciencia). Eso es, no es fácil para las personas sin conciencia alcanzar la salvación. La facultad de la conciencia ya no está presente en ellas; ya no existe. Sin la función de la conciencia, uno no posee la condición fundamental para aceptar la verdad y practicarla. Así pues, es muy difícil para ellas alcanzar la salvación; también se puede decir que no pueden alcanzar la salvación. Asimismo es posible que esta clase de personas estén dispuestas a ser mano de obra y puedan serlo hasta cierto punto; en última instancia, como su mano de obra es acorde al estándar y cumple los requerimientos de Dios, se convertirán en mano de obra leal y sobrevivirán. Esta es también la gracia de Dios. Aunque la mano de obra leal puede sobrevivir, eso no significa que hayan alcanzado la salvación. Sobrevivir y alcanzar la salvación son dos conceptos diferentes. Hay una brecha y una distinción entre ellos. Los principios, los límites, la dirección y los objetivos de las acciones de una persona, en gran medida, están relacionados con si su humanidad es buena o mala. Si a una persona le encantan las cosas positivas o tiene cierto sentido de la rectitud, esto demuestra que tiene sentido de la conciencia: demuestra que esta persona tiene un poco de conciencia. En su conducta propia, algunas personas no tienen sentido de la rectitud ni toman decisiones positivas. Simplemente les encanta hacer cosas perversas y sienten una gran repulsión por las cosas positivas. Especialmente cuando alguien habla un poco sobre formas positivas de actuar, sobre cómo uno debe, en su conducta propia, tener humanidad, conciencia y límites morales, así como acatar las reglas, ven esto como un sermoneo. Llamarlo “un sermoneo” es quedarse corto; en realidad, te desprecian y se burlan de ti. Creen que comportarte de esta manera es un fracaso: “Mira qué patética es tu vida. No sabes cómo dedicarte al fraude y el engaño en todas sus formas, ni sabes cómo obtener ventajas a través de la astucia. En tu comportamiento, siempre eres muy respetuoso con las reglas, eres muy miedoso. En estos tiempos, los audaces se atiborran mientras los miedosos se mueren de hambre. Si eres un miedoso, ¡no lo lograrás!”. Creen que al comportarte tú con conciencia y principios simplemente estás siendo miedoso, así como que al atreverse ellos a dedicarse al fraude y el engaño en todas sus formas están siendo audaces. Pero ¿se debe realmente a que son audaces? Algunas personas que creen en Dios en el país del gran dragón rojo no tienen miedo de sufrir la persecución y ser arrestadas y siguen insistiendo en creer en Dios. ¿Tiene esto algo que ver con ser audaz o miedoso? (No). Esto está relacionado con su búsqueda: en su humanidad, tienen la necesidad y el anhelo de creer en Dios. Esto no es cuestión de ser audaz o miedoso. Algunas personas se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas cuando hacen negocios. Muchas veces se enfrentan a ser perseguidas y arrestadas, a que les confisquen sus bienes o al riesgo de quiebra y cierre, pero continúan estafando a la gente de la misma manera. Incluso si se van a perder vidas humanas por culpa de sus estafas, eso no les importa. Algunas personas estafan a otras creando una empresa ficticia al hacer negocios. Se trata de una empresa que en realidad no existe en absoluto ni hace negocios ni fabrica ningún producto. Confían únicamente en su pico de oro para estafar a otras con el fin de que hagan pedidos por todas partes. Cuando alguien les paga un depósito, huyen de inmediato sin dejar rastro. Estafan a la gente de esta manera, con una transacción tras otra; después de estafar el dinero, toda su familia vive en el lujo, se dan festines con la mejor comida y bebida. ¿Hasta qué punto se dedican algunas personas a estafar? Estafan incluso a instituciones y organismos de alto nivel. Su situación a veces pende de un hilo y es posible que alguien desentrañe sus artimañas y las deje en evidencia. En realidad, en su corazón saben que sus acciones las van a poner en riesgo, pero no les importa. Si por casualidad se salen con la suya, continuarán estafando en la siguiente oportunidad. Mientras ganen dinero a través de sus estafas, piensan que han ganado, que han “logrado fama y éxito”. Sin embargo, si les pides que crean en Dios, no se atreven a hacerlo. Dicen: “Si creo en Dios, el gobierno me condenará y me arrestará. ¡No me atrevo a creer!”. No obstante, cuando se trata de dedicarse al fraude y el engaño en todas sus formas, no temen ser arrestados. Si vas a las reuniones, incluso dicen: “Eres realmente audaz. Ahora mismo el estado está arrestando y persiguiendo con saña a los creyentes; ¿cómo te sigues atreviendo a ir a las reuniones?”. Tú respondes: “Los que creemos en Dios y recorremos la senda correcta no tenemos miedo de ser arrestados. Es extremadamente peligroso que tengáis empresas fantasma y os dediquéis a estafar, ¿por qué no tienes miedo?”. Ellos dicen: “Los hombres de negocios no tememos correr riesgos. ¡Pero vosotros sois muy audaces por seguir atreviéndoos a asistir a las reuniones cuando el gobierno se está esforzando tanto por arrestar a los creyentes!”. Cuando ven que los creyentes en Dios están siendo arrestados, no se atreven a creer, pero no les da miedo ser arrestados por estafar en los negocios. ¿Qué clase de miserables son? ¿Acaso no demuestra esto la diferencia en la humanidad de las personas? Hay precisamente esta diferencia entre ellas. Las actitudes corruptas de las personas son las mismas —todas tienen esas mismas actitudes corruptas—, pero a juzgar por las diferencias en su humanidad, algunas nunca podrán creer en Dios; nunca podrán ser miembros de la casa de Dios. Incluso si tales personas creen en Dios, nunca podrán alcanzar la salvación. ¿Desde qué aspecto se puede ver esto? Desde el de su humanidad. Algunos hombres apoyan la fe en Dios de sus esposas; sin embargo, cuando ellas los instan a creer, dicen que es demasiado peligroso y no se atreven a hacerlo. No obstante, en los negocios se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas; no les importa el peligro que asumen al hacer esto. Son capaces de quebrantar cualquier ley y se atreven a utilizar cualquier táctica. No importa lo cercana que sea la vigilancia del gobierno ni qué condenas y sentencias se dicten bajo la ley: eso les da igual. No cuentan con límites en su forma de comportarse, no les importan las consecuencias cuando actúan y para ellos todo está bien siempre que puedan obtener ganancias. Si alguien así cree en Dios, no puede obtener la verdad ni alcanzar la salvación; esto es porque no ama la verdad, sino solo el dinero. Mientras haga negocios, timará y estafará a los demás, así como amañará las cosas: su corazón negro se pone de manifiesto. Alguien con esta clase de calidad humana está completamente acabado; Dios no salva a este tipo de persona. Algunos dicen: “¿Y si una persona como esa gana mucho dinero y se lo ofrece a la casa de Dios?”. La casa de Dios no acepta ese dinero, no acepta dinero que no se gane a través de métodos legítimos. Esa clase de personas se dedicarán al fraude y el engaño en todas sus formas en cuanto dirijan un negocio: tienen una humanidad muy escasa. ¿Cómo de escasa? Si les pides que hagan examen de conciencia, dicen: “No siento nada. No sé dónde está mi conciencia. Tampoco sé qué es ni cuánto vale un kilo de conciencia”. Lo entiendes en ese momento: “No es raro que ganen dinero más rápido que los demás en el mismo negocio. No es extraño que todos los clientes les compren. Esta persona utiliza tácticas deshonestas; emplea prácticas dudosas en los negocios, ¡su comportamiento fraudulento es realmente grave!”. Sin embargo, no solo no consideran que sea vergonzoso, sino que incluso se jactan y presumen, diciendo: “Mirad lo serios y correctos que sois al hacer negocios. Estafáis una vez a alguien y os asustáis tanto que os da taquicardia. Fijaos en mí: ¡no tengo miedo! Mientras la Oficina de Industria y Comercio y la policía no consigan ninguna prueba, está todo bien. ¿Queréis demandarme? ¡No tenéis pruebas! ¡Mira con qué inteligencia estafo a la gente! ¿Puedes hacerlo tú? ¡No puedes! Te delatas a ti mismo en cuanto estafas a alguien. No dispones de las tácticas que tengo yo. ¡Tu calibre es escaso!”. ¿Qué clase de persona es esta? Es una persona malvada. ¿Hay alguna esperanza de redimirla? La redención está fuera de su alcance. No es que tales personas no puedan salvarse porque tengan actitudes corruptas, sino porque su humanidad es demasiado escasa. ¿Escasa en qué sentido? Escasa en el sentido de que no tienen humanidad ni conciencia; han perdido la conciencia. ¿Qué significa haber perdido la conciencia? Significa hacer las cosas sin los límites de la conciencia. Estos límites se construyen sobre la conciencia: la conciencia constituye los límites. No importa a quién times al dedicarte al fraude y el engaño en todas sus formas cuando haces negocios; ya sea mala o buena persona, en cualquier caso, el acto en sí mismo va en contra de la moralidad, la conciencia y la humanidad. Una vez que hagas algo así, siempre sentirás la acusación de tu conciencia. Se convertirá en una mancha de por vida. Si realmente eres humano, nunca deberías hacer tal cosa. No importa quién sea el objetivo de tus estafas ni la cantidad de dinero que estafes, ni siquiera que las estafadas sean personas malvadas y malas: sigue siendo una estafa. Por eso, sean cuales sean las circunstancias o con quién estés tratando, nunca deberías estafar a nadie. Esto es tener límites de conciencia en tu conducta propia y es la fuerza restrictiva que proviene de la función de la conciencia. Si tienes la función de la conciencia, existirán límites en lo que haces. Si no tienes la función de la conciencia, cruzarás esos límites y serás capaz de cualquier cosa. Se puede decir que los individuos como estos no tienen el menor ápice de conciencia y razón, así como que son peores que las bestias. Si algunas personas piensan que esta afirmación es demasiado extrema, vamos a decirlo de otra manera: alguien sin el menor ápice de razón es como una bestia. ¿Acaso las personas sin humanidad no son bestias? Si alguien es humano, pero no tiene humanidad, ¿cuál es su esencia entonces? ¿No es la de una bestia? Se diferencia de las bestias en que puede caminar erguido, en que posee la capacidad del lenguaje humano que las bestias no poseen. Puedes utilizar toda clase de medios y métodos para dedicarte al fraude y el engaño en todas sus formas con el fin de obtener beneficios, mientras que las bestias no tienen tales medios. Por tanto, en realidad, decir que las personas de esta clase son equivalentes a las bestias es ser blando con ellas: de hecho, son peores que las bestias. ¿Pueden alcanzar la salvación aquellas que son peores que las bestias? No aceptan la verdad en lo más mínimo, solo aman el dinero. Este es un problema de su naturaleza y nadie puede cambiarlo. Esperar que tales personas acepten la verdad es igual que esperar que un gallo ponga huevos: eso no va a suceder nunca. Por tanto, entre la especie humana corrupta, excluyendo a quienes cometen asesinatos por dinero o participan en actos delictivos y vulneran la ley, se puede considerar que estas personas que se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas tienen la peor humanidad: son la lacra de la especie humana, los degenerados de esta. En esta era actual de gran prosperidad económica, hay un número excepcionalmente grande de personas como estas que se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas mientras hacen negocios. Sin embargo, no importa cuántas de estas personas haya; en cualquier caso, tales manifestaciones son suficientes para ilustrar un problema de humanidad. Cómo es la conciencia de una persona, así como si esta tiene límites de conciencia, es un indicador para medir su humanidad. ¿Cómo es posible que pueda salvarse alguien que ni siquiera tiene humanidad? Su humanidad debe contener al menos las condiciones para aceptar la verdad. Quienes se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas no poseen fundamentalmente las condiciones para aceptar la verdad dentro de su humanidad. Por tanto, si les pides que acepten la verdad para desechar sus actitudes corruptas, para ellas será imposible lograrlo. Solo quienes tienen conciencia y razón pueden aceptar la verdad y desechar sus actitudes corruptas, alcanzando así la salvación, porque su conciencia tiene cierto nivel de percepción y, cuando se comportan y actúan, su conciencia puede realizar cierta función. Tales personas pueden aceptarlo y someterse cuando compartes la verdad con ellas y hablas sobre cómo entrar en la verdad, cómo desechar las actitudes corruptas, qué cosas están de acuerdo con las intenciones de Dios y cuáles no y sobre cómo debería comportarse la gente. Compartir la verdad con tales personas es apropiado: son destinatarias adecuadas. Si compartes sobre la verdad con aquellas que basan sus negocios principalmente en timar y estafar a los demás, es igual que hablar con una pared. Por tanto, cuando se trata de personas como estas que hacen negocios, observa simplemente si se sirven de métodos legítimos al hacerlos y en sus transacciones y tratos con la gente, si cuentan con las restricciones y los límites de la conciencia, así como si su conciencia puede funcionar en sus transacciones y tratos con la gente. Si la conciencia de una persona puede funcionar y ejercer una fuerza restrictiva sobre ella, entonces es aceptable y vale la pena relacionarse con ella. Se puede predicar el evangelio y compartir la verdad con tales personas. Si son capaces de aceptar la verdad, hay esperanzas de que alcancen la salvación. Eso es todo en cuanto a nuestra discusión sobre el gusto por hacer negocios.