Cómo perseguir la verdad (12) Parte 1
La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse
Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él
I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios
F. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas; su objetivo es cambiar su carácter corrupto
¿Sobre qué tema hablamos en la ocasión anterior? Hablamos sobre algunas manifestaciones específicas de tres aspectos: las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. Tratamos estas manifestaciones específicas y, de esta manera, discernimos en cuál de los tres aspectos se engloban. Si en la vida diaria veis estas manifestaciones de las que hemos hablado, básicamente podéis calificarlas y categorizarlas, es decir, determinar si se engloban en las condiciones innatas, la humanidad o las actitudes corruptas. En cuanto a las manifestaciones sobre las que no se ha hablado, ¿sabéis ahora cómo categorizarlas de acuerdo con estos principios o conforme a la esencia que manifiestan? (Nos parece que se nos da algo mejor que antes; podemos reflexionar en este sentido, pero todavía no hemos llegado del todo al punto de ser capaces de discernir). Por lo general, podéis discernir las manifestaciones de las que hemos hablado, pero en cuanto a las que no se han tratado y no guardan ninguna relación en absoluto con las manifestaciones compartidas anteriormente, no sabéis si sois capaces de discernirlas. (Eso es). En los últimos sermones, hemos hablado sobre algunas manifestaciones de los intereses, las aficiones y los puntos fuertes como parte de las condiciones innatas, así como de los problemas relativos a estos aspectos que se manifiestan en las personas. También hemos hablado sobre la actitud y la senda de práctica que la gente debería tener respecto a estos problemas, así como de los requerimientos de Dios para las personas que poseen intereses, aficiones y puntos fuertes. Hablar de esto tiene como fin principal hacerles saber a las personas los pensamientos y puntos de vista que deberían tener —junto con la senda de práctica que deberían entender— respecto a los intereses, las aficiones y los puntos fuertes, así como las intenciones y los requerimientos de Dios que deberían comprender en relación con estos aspectos. En cuanto a los problemas de los intereses, las aficiones y los puntos fuertes, solo hemos hablado en sentido general y no hemos hablado en concreto sobre qué pensamientos y puntos de vista equivocados tienen las personas a este respecto, qué sendas de práctica erróneas pueden tomar o qué entendimientos desacertados tienen sobre los requerimientos de Dios en este ámbito. Por tanto, hablemos ahora en detalle sobre los problemas específicos que las personas deberían entender respecto a los intereses, las aficiones y los puntos fuertes, a partir de estos problemas que tiene la gente.
7. La diferencia entre los intereses y aficiones y los puntos fuertes
¿Os habéis dado cuenta de qué entendimientos falaces o comprensiones distorsionadas tenéis respecto a los intereses, las aficiones y los puntos fuertes? En lo referente a la mayoría de los problemas, ¿acaso no entendéis solo hasta donde Yo hablo y, después, ni reflexionáis ni comparáis lo que se ha dicho con las cosas de vuestra vida, pero aun así os parece que lo entendéis todo y consideráis que los problemas son muy simples? Para empezar, pensad en esta pregunta: ¿existe alguna diferencia entre los intereses y aficiones y los puntos fuertes? (Sí). ¿Cuál es la diferencia? Si puedes ver que existe una diferencia, ¿en qué sentido son diferentes? (Tener un interés y una afición solo significa que a una persona le gusta mucho algo en concreto; no significa necesariamente que posea un punto fuerte en ese ámbito). Básicamente se han expuesto los puntos principales de la diferencia; se trata más o menos de eso. Desde la perspectiva de la humanidad, los intereses y las aficiones se refieren a que una persona está interesada en un tipo particular de actividad especializada o de cosa y está dispuesta a prestarle atención o a realizarla. Es decir, su preferencia personal se inclina relativamente hacia las cosas que le interesan y le apasionan. No es que simplemente le gusten un poco las habilidades profesionales a este respecto, sino que le interesan mucho, lo que sobrepasa el nivel de gusto o amor que podría tener por las cosas corrientes. Esto es lo que son los intereses y las aficiones. Sin embargo, en cuanto al tipo de actividad especializada o de cosa que le interesa y le apasiona, en lo que respecta a su calibre, no es en absoluto seguro que sea diestra en ello, que pueda hacerlo bien ni a qué nivel pueda hacerlo. Por tanto, los intereses y las aficiones se refieren a las cosas que interesan y gustan a las personas, aquellas con las que están dispuestas a relacionarse con frecuencia y a las que desean dedicar tiempo y energía prestándoles atención y haciéndolas en su vida diaria. En cuanto a lo bien que pueden hacer estas cosas, eso depende de su calibre y de si son diestras en ellas. Supongamos que tal cosa es algo que les interesa y apasiona especialmente y, al mismo tiempo, también son diestras en ello; es decir, además de interesarse y apasionarse por esa cosa, también pueden hacerla muy bien, obtener resultados significativos y alcanzar grandes logros. En otras palabras, su destreza en este interés y esta afición sobrepasa la de una persona promedio, y su perspicacia, su velocidad de aprendizaje y la rapidez con la que captan los principios en este ámbito exceden las de una persona promedio. Cuando se dan tales manifestaciones, a esto se le llama tener un punto fuerte. Puede que otras personas requieran someterse a formación profesional formal a largo plazo, educación, adquisición de conocimientos y práctica, así como recibir orientación, dirección, revisión, estandarización y asesoramiento por parte de profesionales relevantes, entre otras cosas, antes de poder hacer algo bien de manera independiente. Sin embargo, las personas con puntos fuertes generalmente tienen un cierto nivel de perspicacia en las habilidades profesionales en las que son diestras sin tener que someterse a formación profesional ni a un aprendizaje sistemático. Poseen cierto entendimiento práctico, experiencia directa o logros personales en ese ámbito. Y con formación profesional, su punto fuerte en ese ámbito puede alcanzar un nivel aún más alto. En resumen, tener un punto fuerte significa ser muy diestro en las cosas que a uno le interesan y le apasionan, por encima de una persona promedio. ¿Qué significa ser “diestro”? (Tener un punto fuerte en un ámbito determinado, conocer relativamente bien esas cosas y manejarlas con destreza y sin esfuerzo). Ser diestro en algo no es solo conocer bien esa cosa; más bien, significa tener una aptitud sobresaliente y un talento innato relativamente marcado en ese ámbito. Incluso sin las indicaciones de los demás, las personas diestras pueden captar cosas que otros no pueden comprender. Y en combinación con una formación formal o la instrucción de un maestro de renombre, su desempeño en ese ámbito puede ser aún mejor. Cuando se habla de tener un punto fuerte, significa que uno es particularmente bueno en un determinado interés o afición, con una aptitud excepcional en ese ámbito. Su capacidad de comprensión, su perspicacia y su capacidad de aprendizaje en ese ámbito son excepcionales, y capta las cosas relacionadas con esa área muy rápidamente. Es notablemente diestro en ese ámbito en comparación con una persona promedio. Eso es lo que significa tener un punto fuerte.
Ahora que ya entendéis qué son los puntos fuertes, hablemos de los intereses y las aficiones. ¿Qué diferencia hay entre los intereses y aficiones y los puntos fuertes? ¿Son lo mismo los intereses y las aficiones que los puntos fuertes? (No son lo mismo). ¿Por qué no son lo mismo? (Porque estar interesado en algo no significa necesariamente que puedas hacerlo bien ni que seas diestro en ello; es más, no significa necesariamente que puedas comprenderlo tan rápidamente). Tener intereses y aficiones significa que te gusta una cierta categoría de cosas, pero que sea o no tu punto fuerte depende de tu capacidad de comprensión, tu capacidad de aprendizaje y tu perspicacia en lo que respecta a ese ámbito, así como de tu aptitud natural en esa área y de si eres diestro en ella por naturaleza. Si eres diestro en ello, entonces es tu punto fuerte. Si no lo eres y se trata de una mera preferencia personal —un ámbito que te interesa—, pero tu calibre es escaso y careces de aptitud natural al respecto, lo que significa que tienes poca capacidad de comprensión en relación con ese interés y afición tuyos, no eres diestro en ello en absoluto, lo haces con torpeza, te falta eficiencia y no obtienes resultados en ese ámbito, entonces no es tu punto fuerte, sino que solo permanece en el nivel de interés y afición para ti. ¿Por qué es solo tu interés y afición y no tu punto fuerte? Porque no eres diestro en ello. Por ejemplo, hay quienes dicen: “Me encanta cantar”. ¿Cuánto les encanta? Desde el momento en que abren los ojos por la mañana, ponen música pop; escuchan todo tipo de canciones, incluidas canciones extranjeras y óperas occidentales y chinas; les encanta escuchar todo lo que se considere música. También quieren cantar, pero hay un gran problema: o no tienen oído musical por naturaleza o simplemente carecen de punto fuerte en ese ámbito. También hay personas que, incluso después de estudiar canto durante varios años, siguen sin encontrar las técnicas adecuadas. No saben cómo cantar de la manera más agradable, cómo hacer que su canto sea conmovedor ni cómo lograr buenos resultados al cantar. Aunque cantar les encanta desde la infancia y es uno de sus intereses y aficiones, debido a las limitaciones de sus condiciones innatas, su interés y afición solo pueden permanecer en el nivel de interés y afición; no es un punto fuerte. Por ejemplo, cuando una persona que es diestra en el canto aprende un himno, puede cantar la melodía principal después de cantarlo solo unas tres veces. Y después de cuatro o cinco veces, básicamente puede cantar la canción entera. Sin embargo, aquellos que disfrutan escuchando canciones, pero no son diestros en el canto, puede que sigan sin poder recordar la melodía general después de escucharla tres veces. Incluso después de cinco veces, es posible que todavía no puedan cantarla y necesiten mirar constantemente la letra o la partitura. Cuando llega el momento de cantar de verdad, no logran sentir la canción ni encontrar la posición vocal correcta. Tampoco recuerdan la letra y, a veces, incluso desafinan. Además, al cantar canciones relativamente emotivas, nunca logran controlar adecuadamente la expresión de las emociones. Los demás dicen que su canto es desagradable de escuchar y que no se disfruta, pero ellos no se desaniman ni se rinden, sino que persisten en aprender y cantar. Por supuesto, cantar es una libertad individual y un derecho personal; nadie se lo impide. Sin embargo, de lo que estamos hablando hoy es de la diferencia entre los intereses y aficiones y los puntos fuertes. A juzgar por estas manifestaciones, su interés y afición no es algo en lo que sean diestros. Entonces, ¿por qué tenemos que hablar claramente sobre este asunto? Para ayudar a las personas a entender que sus intereses y aficiones no son lo mismo que sus puntos fuertes. Si, a juzgar por todos los aspectos de tus condiciones innatas, no eres diestro en un ámbito determinado, entonces, aunque dicho ámbito sea tu interés y afición, las limitaciones de tus condiciones innatas determinan que tu interés y afición no es tu punto fuerte. Aunque te guste mucho, hasta el punto de amarlo tanto como a tu propia vida, por desgracia, simplemente no es algo en lo que seas diestro. Por ejemplo, a algunas personas les encanta bailar. Cada vez que oyen música, su cuerpo empieza a moverse al compás del ritmo y la melodía, y se sienten muy complacidas mientras se mueven. Sin embargo, su aspecto natural no es bueno, no son muy altas, sus extremidades no son especialmente largas y su físico no es particularmente elegante. En general, su baile no es muy atractivo visualmente. Pero a ellas simplemente les gusta bailar, y a veces bailan con total autocomplacencia en lugares públicos o al borde de la carretera. A los transeúntes les parece ridículo, pero ellas bailan como si no hubiera nadie alrededor, sin preocuparse en absoluto de cómo las ven los demás, como si no tuvieran conciencia en lo más mínimo. Están obsesionadas al respecto hasta ese punto. Aunque piensan que bailan bastante bien, en realidad no son diestras en ello. No logran captar la esencia del baile ni saben qué movimientos son apropiados, cuáles son elegantes y cuáles pueden transmitir mejor diferentes tipos de emociones humanas. Es decir, no entienden realmente muchos aspectos relacionados con la danza. Incluso con la orientación de un instructor profesional y la formación de una escuela profesional, en lo que respecta a su propio calibre innato, no son diestras en ello y no pueden captar la esencia de esa disciplina. Por tanto, considerando todos los aspectos de sus condiciones innatas, el baile, que tanto les gusta, no es algo en lo que sean diestras. A pesar de que les encanta y están embriagadas con ello, y a menudo admiran sus propios movimientos y su presencia al bailar frente a una cámara o un espejo, si nos fijamos en la situación real, no son diestras en el baile. En otras palabras, el baile es solo su interés y afición, no su punto fuerte.
A algunas personas les encanta la literatura. Les gusta escribir artículos y recitar y componer poesía, les gustan los foros literarios y también les gusta leer novelas y diversas obras literarias, tanto extranjeras como nacionales, modernas y clásicas; les gustan todas estas obras. Les gustan la variedad de vocabulario y los estilos lingüísticos que los autores utilizan en sus obras literarias, como también las diferentes ideas que estos expresan en ellas. ¿Es este su interés y afición? (Sí). Está muy claro que este es su interés y afición. Lo que a una persona le gusta, aquello en lo que se interesa su corazón y su mente, es innato; no es algo que adquiera más tarde en la vida y, menos aún, algo cultivado por sus padres o su familia. Algunas personas aman la literatura y han leído muchas obras literarias. Algunas han estudiado literatura de forma sistemática en la universidad. Otras incluso han trabajado como profesores universitarios de literatura o se han dedicado a trabajos y carreras relacionados con la literatura, incluso durante mucho tiempo; han pasado la mayor parte de su vida ocupándose de asuntos relacionados con su interés y afición; prácticamente cada día de su vida ha incorporado la literatura, que les interesa y les apasiona. Pero ¿significa eso que su interés y afición sea realmente su punto fuerte? No necesariamente; hay que ver si poseen conocimientos o pensamientos y puntos de vista en literatura que sobrepasen los de la gente corriente o se distingan de ellos. Si lo que han captado y comprendido en literatura es simplemente lo que han aprendido de los libros o consiste solo en conocimientos comunes convencionales que cualquiera puede adquirir y captar, entonces eso no cuenta como punto fuerte. Por ejemplo, si les pides que escriban un artículo, no hay errores gramaticales, la puntuación se usa correctamente, los párrafos están bien divididos y la estructura general del artículo es bastante buena. Incluso se utiliza un lenguaje muy florido en todo el artículo. Sin embargo, hay un problema: a la hora de expresar una determinada cosa, un determinado punto de vista o una determinada trama, no tienen un método de expresión único ni métodos de expresión particularmente artísticos o ingeniosos. Estas cualidades están ausentes en todas sus obras literarias. Es decir, sus artículos parecen bastante bien estructurados y muy profesionales, con palabras cuidadosamente elegidas, pero carecen del método único de expresar pensamientos y puntos de vista, fenómenos o tramas que un profesional diestro en la literatura debería tener. La mayoría de sus artículos son más bien mediocres. Su estructura y su forma de expresar las ideas son particularmente rígidas, forzadas y dogmáticas; no son ni innovadoras ni únicas, carecen de sabiduría e ingenio y, desde luego, no pueden considerarse elegantes. ¿Qué indica este fenómeno? (No son diestros en la escritura y no tienen aptitud para ello). No son diestros en la escritura y no pueden elaborar historias de forma flexible basándose en el trasfondo de los acontecimientos o en el prototipo de tales historias. Al final, cuando la gente lee sus artículos y obras literarias, todos parecen monótonos y repetitivos y siguen la misma fórmula. ¿Por qué decimos que parecen monótonos y repetitivos? En general, sus artículos parecen bastante bien estructurados, estandarizados y profesionales; en lo que respecta a los aspectos técnicos, una persona promedio encontraría poco que criticar; incluso la estructura es básicamente siempre la misma. Aunque puedan aprender diversas formas de obras literarias, como poesía, prosa y narrativa extranjeras, nunca son capaces de adaptarlas o aplicarlas a su propia creación literaria. Esto se debe a que su nivel de habilidad y logro literario siempre permanecerá en el plano de los intereses y las aficiones, sin alcanzar nunca el nivel de punto fuerte. Es posible que tengan un gran conocimiento de la literatura, pero en realidad no tienen ningún logro literario. En otras palabras, no tienen realmente ninguna innovación en literatura, les es imposible producir obras representativas propias y carecen de pensamientos y puntos de vista únicos y de una forma de expresión singular. Esto demuestra que la literatura no es su punto fuerte. Poseen formación y conocimientos comunes en literatura solo porque este ámbito es su interés y afición, pero no tienen un punto fuerte en literatura. Como ves, mucha gente lee libros, incluidas diversas obras literarias; muchos afirman ser entusiastas de la literatura o creadores literarios, pero entre los que se dedican a la creación literaria, ¿cuántos tienen realmente obras propias? ¿Cuántos han escrito obras literarias que puedan resistir el paso del tiempo y convertirse en clásicos? Muy pocos, ¿verdad? La mayoría de estas personas tienen un poco de interés y pasión innatos por la literatura y, más tarde, aprenden, se forman y practican en escuelas profesionales, y casualmente asumen un trabajo relacionado con la literatura. Aunque se dediquen a un trabajo relacionado con la literatura —lo que puede parecer indicar que ese interés y afición las acompañará toda su vida—, el número de obras terminadas que produzcan, la cantidad de contribuciones que realicen y el total de creaciones originales que tengan durante el tiempo que trabajen en ese campo dependen de si poseen un punto fuerte en literatura. Muchas personas se dedican a una profesión que les gusta y les apasiona, y obtienen de ella un medio de vida o ciertos beneficios, pero no logran buenos resultados en esa profesión. Esto es suficiente para demostrar que la profesión que les gusta y les apasiona no es su punto fuerte. Por otro lado, algunas personas, a pesar de no dedicarse a una profesión relacionada con sus intereses y aficiones, son capaces de conseguir verdaderos logros porque es su punto fuerte. Por ejemplo, están los inventores, los que han realizado contribuciones sobresalientes en diversos campos, los que han sido pioneros de sus propios estilos únicos en diversas áreas y las figuras destacadas en diferentes sectores, entre otros. Por tanto, considerando estas situaciones, tener intereses y aficiones no significa necesariamente tener un punto fuerte en esos ámbitos. Sin embargo, algunas personas no pueden discernir la relación entre los intereses y aficiones y los puntos fuertes. Piensan que sus intereses y aficiones son sus puntos fuertes, pero después de dedicarse durante muchos años a un campo que les interesa y les apasiona, en realidad no logran ningún resultado. Una vez aclaradas estas cosas, ¿cómo deben tratar las personas sus intereses y aficiones y sus puntos fuertes? Es muy simple: deben tratarlos correctamente. Si la casa de Dios necesita que realices un deber en un área determinada que implique conocimientos profesionales, habilidades o talentos relacionados con tus intereses y aficiones, entonces debes tratarlo de acuerdo con los principios de la realización del deber; ni rechazarlo, ni soltar ideas grandilocuentes, ni ser imprudente. Si es algo en lo que no eres diestro, algo que sobrepasa tu capacidad y que no puedes hacer, no te vuelvas negativo ni te quejes de Dios; debes ser capaz de tratarlo correctamente. ¿Qué significa tratarlo correctamente? Significa que, si piensas que tu interés en ese ámbito y tu pasión por él son únicos, pero al realizar el trabajo relacionado con ello nunca eres capaz de cumplir los requerimientos de la casa de Dios ni puedes alcanzar los principios que esta exige, entonces debes lograr todo lo que puedas. Dios nunca fuerza a los peces a vivir sobre la tierra ni a los cerdos a volar. Él sabe cuánto puedes lograr y cuánto peso puedes soportar. Con más experiencia, tú también llegarás a saberlo. Basándote en las circunstancias reales y en tus condiciones innatas, logra todo lo que seas capaz de lograr; no te pongas las cosas difíciles a ti mismo. Si eres capaz, no te contengas; si no lo eres, no te vuelvas negativo ni te fuerces más allá de tu capacidad; trátalo correctamente.
Lleváis muchos años creyendo en Dios y la mayoría lleváis más de tres años realizando vuestro deber; no es que llevéis solo uno o dos años haciendo un determinado deber en la casa de Dios. Entonces, en lo que respecta al deber que realizas o a cierto trabajo profesional que desempeñas, ¿tienes claro en tu corazón cuánto puedes lograr y a qué nivel puedes llegar, y cuánto puedes poner en juego y hasta qué punto? (Sí). Básicamente, lo tenéis todo claro. Hay quienes todavía no han alcanzado la destreza en un determinado deber porque han practicado poco. Otros, sin embargo, llevan muchos años haciendo ese trabajo y han practicado mucho, pero siguen sin poder alcanzar los principios que exige la casa de Dios. No son muy diestros en ese ámbito. Aunque realizar ese deber les gusta mucho, les apasiona y se sienten honrados y felices de hacerlo, simplemente no son diestros en ello. Sean cuales sean los requerimientos de la casa de Dios, no pueden cumplirlos. No es que sean rebeldes y desobedientes ni que no pongan de su parte, sino que sus condiciones innatas no les permiten lograrlo y tienen limitaciones. Entonces, ¿qué se debe hacer? Simplemente, dejad que las cosas sigan su curso; no seáis negativos ni débiles y no os quejéis ni sintáis que es injusto en vuestro fuero interno. Hay quien dice: “Me gusta bailar, pero nací sin coordinación en las extremidades y no soy atractivo. Quiero realizar el deber de bailar, pero no puedo. ¿Qué debo hacer, pues? Realmente quiero bailar”. Tu deseo de bailar es un deseo personal y una preferencia tuya, pero ¿acaso tiene Dios que satisfacer tus preferencias? No es así. La casa de Dios tiene los principios que exige y sus estipulaciones. La selección de quién hace qué trabajo se basa en principios. No puedes exigir a la fuerza que la casa de Dios te satisfaga basándote en tu deseo, preferencia o estado de ánimo personales; eso es inapropiado. Si no eres apto para realizar el deber en ese ámbito, entonces, en tu corazón, desea en silencio bendiciones para aquellos que sí pueden hacerlo. Simplemente haz lo que puedas, o también puedes ser un trabajador anónimo entre bastidores: ayudar con la guía y la revisión, con los ensayos o la edición de posproducción de los videos de danza, o ayudar a buscar diversos materiales o la verdad. Hay mucho trabajo que se puede hacer en diversos ámbitos, y el alcance del trabajo relacionado con tus intereses y aficiones es amplio. No tienes que ser necesariamente quien aparezca en pantalla; también puedes asumir a tiempo parcial el trabajo entre bastidores. Esto también es hacer tu deber. De esta manera, tanto satisfaces tus deseos personales como cumples con el principio y el estándar de satisfacer a Dios por medio de la realización del deber. ¡Eso es genial! ¿No es matar dos pájaros de un tiro? (Sí). Puesto que Dios no te ha dado puntos fuertes en ese ámbito como parte de tus condiciones innatas, no tienes elección. No puedes quejarte, refunfuñar ni guardar rencor por el mero hecho de que tengas una carencia innata en ese ámbito y no puedas cumplir el estándar de selección de talentos de la casa de Dios en esa área, y luego ser reticente a realizar un deber en ese ámbito y negarte a hacerlo incluso si la casa de Dios te lo exige; esto es inapropiado. Esta no es la actitud correcta al realizar el deber. Haz lo que puedas hacer. No puedes negarte a hacerlo, rehusando aun cuando la casa de Dios te lo exige, por el mero hecho de que no seas apto o diestro para ello. Al hacerlo, no estás realizando tu deber, sino satisfaciendo deseos personales y llevando a cabo tu propio proyecto. No estás haciendo el deber con una actitud de sumisión a Dios, como tampoco de sinceridad y lealtad hacia Él. Esto es inapropiado. Es algo que la gente debería entender. Por un lado, hay que entender correctamente los intereses, las aficiones y los puntos fuertes; por otro, hay que tratarlos correctamente.
A algunas personas les gusta escribir artículos y dedicarse a trabajos relacionados con la literatura. Siempre quieren revisar y corregir artículos, ocuparse de ellos a diario. Sin embargo, por diversas razones —tanto subjetivas como objetivas— no son aptas para este trabajo. Por un lado, carecen de conocimientos fundamentales en el ámbito de la literatura; por otro, su calibre es relativamente escaso y no poseen capacidad de comprensión. Por tanto, aunque les apasione la literatura y practiquen durante varios años, siguen sin poder alcanzar el estándar de poseer capacidad de escritura. Sin embargo, la casa de Dios exige que las personas posean al menos un calibre básico para dedicarse a un trabajo relacionado con textos. Si su calibre no es apto para realizar un trabajo relacionado con textos e incluso sus revisiones y correcciones de artículos no cumplen el estándar, entonces solo pueden elegir otro deber. En su lugar, puede que sean más o menos aptas para realizar algún trabajo de asuntos generales o para recopilar algunos materiales. En resumen, el trabajo relacionado con textos que les gusta en su corazón es algo que no pueden hacer; aunque no se las destituyera de ese trabajo, no estarían más que calentando la silla y no obtendrían resultados reales. ¿Cómo deberían las personas comprender un asunto así de manera pura? (Deben aprender a someterse a los arreglos de la casa de Dios y ser razonables). Esta es la dirección general. ¿Cómo deberían practicar en concreto? Si se trata de una persona propensa a las distorsiones, diría: “Todo el mundo dice que los intereses y las aficiones los otorga Dios, que son condiciones innatas. Puesto que Dios me ha otorgado este interés y esta afición, entonces seguro que Él dispuso para mí que me dedicara a un trabajo relacionado con ello. Como Dios dispuso eso para mí, entonces, en Su casa, el trabajo relacionado con este interés y esta afición debería ser para mí; yo debería participar de él. Si no se me pide que haga este trabajo, entonces hay un problema con las personas; significa que me menosprecian, que los líderes y obreros no saben evaluar a la gente. ¡Aquí estoy yo, una persona de talento, pero no hay ningún cazatalentos capaz de discernir que me descubra! Amo tanto la literatura y soy tan diestro en ella que revisar artículos es demasiado fácil para mí. Enviarme a predicar el evangelio o a hacer trabajo manual, ¿no es eso como utilizar un mazo para romper una nuez? ¿No es desperdiciar a un individuo con talento? ¿No es como enterrar oro en la tierra? No hay nada que pueda hacer. ¡Cuando el techo es bajo, no hay más remedio que agachar la cabeza! Pero hay un dicho: El auténtico oro está destinado a brillar. Tiempo al tiempo; quizás Dios me está refinando, me está probando. Un día, seguro que me dedicaré al trabajo que Dios ha dispuesto para mí, el relacionado con mi interés. Merece la pena esperar por las cosas buenas. Cuando todos vosotros seáis descartados, será mi momento de brillar. ¡Será cuando tenga la oportunidad de poner en práctica mis habilidades! Como dicen los refranes: ‘La venganza siempre se sirve en plato frío’ y ‘Mientras hay vida hay esperanza’”. ¿Qué pensáis de estos puntos de vista? Son incorrectos, ¿verdad? Sin duda esa gente se hace demasiadas ilusiones e incluso hace planes a largo plazo, pero se desconoce si de verdad tiene capacidad real. Algunos incluso se sienten agraviados y dicen: “Soy un talento literario nato y, sin embargo, me han enviado a hacer trabajo manual y me paso todo el día cubierto de lodo. ¿Y a quién puedo apelar por esto? No hay nada que pueda hacer; así lo ha instrumentado Dios. ¿Qué opción tengo?”. En realidad, el equipo de corrección de textos ya los ha puesto a prueba y sus dotes literarias son insuficientes. Carecen de base literaria, ni siquiera usan correctamente la puntuación. Dondequiera que una frase debiera dividirse o contener una pausa, ellos utilizan una coma. Y, aun así, se siguen considerando a sí mismos genios literarios, creyendo que hacer trabajo físico es un desperdicio de talento. Su corazón está lleno de agravios: “Nací con amor por la literatura. De niño, me encantaba leer cuentos. Al crecer, me encantaba leer obras escritas por gente famosa. He leído muchos clásicos de la literatura, tanto nacionales como extranjeros; he leído muchas obras de todos los géneros, incluidos teatro, prosa y poesía. El trabajo relacionado con textos no me supone ningún esfuerzo; escribir un artículo es pan comido para mí. Pero mírame ahora: me he visto reducido a hacer un trabajo sucio y agotador. Mi amor por la literatura, que me ha acompañado durante media vida, ha sido rechazado en la casa de Dios. Todo el conocimiento que he acumulado a lo largo de mi vida no ha encontrado utilidad en la casa de Dios; ¡mi carrera literaria ha llegado a su fin! Solía pensar que la casa de Dios era un lugar donde la verdad ostentaba el poder, donde la equidad y la justicia ostentaban el poder. Alguien como yo —un gran talento, un entusiasta de la literatura— había sido ignorado y menospreciado en el mundo, sin oportunidad de poner en práctica mis habilidades. Pensé que en la casa de Dios podría poner en juego los esfuerzos que me quedaban. Lleno de entusiasmo, solicité unirme al equipo de corrección de textos, solo para descubrir que no fui seleccionado. Mírame ahora, aquí de pie, ¿quién puede decir que soy un entusiasta de la literatura, un talento literario? Todo ese aire de literato que tenía se ha desgastado por este trabajo sucio y agotador. Ahora, lo único que sale de mi boca son palabras burdas y rústicas”. Se sienten muy agraviados en su corazón. Aunque de palabra dicen que se someten a la instrumentación de Dios y que harán lo que la casa de Dios les pida, en su corazón, tienen una autoevaluación imprecisa, han confundido sus intereses y aficiones con puntos fuertes, con algo que resulta adecuado para que Dios lo use, no han encontrado su lugar, no han reconocido su situación real, no saben lo que valen en realidad y desconocen si sus intereses y aficiones de verdad son aquello en lo que son diestros; no tienen nada de esto claro y lo ignoran, pero aun así afirman ser talentos literarios, a punto de llamarse a sí mismos maestros de la literatura. ¿Cuál es el resultado final de esto? (Están llenos de quejas sobre los arreglos de la iglesia y, en su corazón, no están dispuestos a someterse). Se sienten constantemente agraviados en el corazón. Aunque al hacer su deber no holgazanean y pueden esforzarse al máximo —sometiéndose a duras penas—, debido a su autoevaluación imprecisa, se sienten agraviados. Un pensamiento cruza con frecuencia su mente: “Hay muchos caballos veloces, pero pocos que sepan reconocerlos”. ¿Qué caballos veloces? ¿Qué personas que sepan reconocerlos? Por el mero hecho de tener un poco de interés y pasión por un ámbito determinado y, más tarde, estudiarlo sistemáticamente, se creen incomparables, se consideran a sí mismos “caballos veloces” y piensan que son talentosos. ¿Acaso no es esto una total falta de autoconciencia? Solo creen que los intereses y las aficiones los otorga Dios, pero no logran reconocer qué calibre les ha concedido Él. No tienen claro si de verdad son diestros en las cosas que les interesan y les apasionan, si realmente pueden hacer bien el trabajo y el deber relacionados con sus intereses y aficiones, si son competentes para ello y si pueden asumirlos. No lo tienen claro y no lo saben. ¿No es esto muy problemático? (Sí). Como no pueden reconocer ni encontrar su lugar, se sienten muy agraviados. ¿Qué manifiestan de cara al exterior? A menudo suspiran profundamente y con frecuencia expresan su determinación ante Dios, con la esperanza de que un día Él les conceda una oportunidad, compense sus agravios, les haga justicia y les permita cumplir su deseo de realizar un deber relacionado con sus intereses y aficiones. Fíjate en la canción que cantan a menudo: “No pienso en la senda que tengo por delante”. ¿Cuál es el siguiente verso? (“Mi único deber obligatorio es seguir la voluntad de Dios”). Para aquellos que de verdad tienen esta estatura, que de verdad tienen esta realidad y que de verdad son capaces de seguir la voluntad de Dios, cantar esta canción es perfectamente adecuado, es absolutamente apropiado. Pero cuando esta clase de personas cantan esta canción, ¿cuál es su estado emocional? ¿En qué situación la cantan? (Cuando se quejan y se sienten agraviadas). Entonces, cuando cantan, ¿acaso lo que cantan no está lleno de resentimiento? (Sí). Lo que cantan está lleno de quejas, desafío e insatisfacción; no es más que pena y resentimiento. Cuando las oyes cantar esta canción, es cuando están más melancólicas. Hay un dicho en China, ¿cómo es? “Los hombres expresan su pena cantando, las mujeres llorando y las ancianas balbuceando sin sentido”. Como ves, los distintos tipos de personas expresan su pena de diferentes maneras. Algunas mujeres, cuando se enfrentan a este tipo de situación, simplemente lloran y se secan constantemente las lágrimas en secreto. No pueden desprenderse de ello y, cada vez que lo piensan, sus ojos se enrojecen de lágrimas y su corazón se siente perjudicado y agraviado. Simplemente, no pueden tratar este asunto correctamente. En realidad, este es un asunto muy simple: los intereses y las aficiones, por un lado, y los puntos fuertes, por otro, son inherentemente dos cosas distintas. Si tienes un determinado punto fuerte, independientemente de si es tu interés y afición, eres muy apto para el trabajo relacionado con ese punto fuerte; es decir, tu calibre, talento o aptitud innatos te hacen diestro en esa cosa en particular y puedes hacerla bien. En ese caso, cuando te dedicas a ese trabajo, puedes lograr ciertos resultados y es relativamente adecuado que lo hagas. Sin embargo, si solo tienes un interés y una afición en ese ámbito, pero no posees un punto fuerte en él, entonces puede que no necesariamente seas capaz de hacerlo bien. Este es un asunto muy simple. A causa de la obstinación y la comprensión distorsionada de las personas, combinadas con su necedad e ignorancia, cuando no pueden dedicarse al trabajo que les interesa, se descorazonan, se abaten, se vuelven negativas y se quejan, rebosantes de todo tipo de emociones negativas. Por tanto, es muy necesario que las personas entiendan la situación real de sus intereses, aficiones y puntos fuertes. Una vez que la entiendan, deben tratarlos correctamente; esto por un lado. Por otro lado, deben someterse a los arreglos de la casa de Dios y cumplir su deber de acuerdo con los principios exigidos por la casa de Dios. Si la casa de Dios te exige que realices tu deber en un determinado ámbito, pero no eres diestro en esa área de trabajo, solo te interesa, te apasiona y te gusta hacerlo y, aun así, según el estándar más bajo requerido por la casa de Dios, apenas puedes ser competente en ello, entonces deberías someterte y esforzarte por poner de tu parte; no busques todo tipo de excusas objetivas para negarte o rehusar. Por supuesto, si tus condiciones innatas en diversos ámbitos son limitadas o tienes ciertos problemas reales y la casa de Dios no puede permitirte realizar un deber en ese ámbito, entonces no deberías tener quejas ni volverte negativo o débil. Haz lo que puedas hacer. En cuanto a tus intereses y aficiones, guárdatelos para ti; la gente de la iglesia no interferirá en ello ni te quitará el derecho a interesarte o apasionarte por ciertas cosas. Eso es un asunto personal tuyo. Sin embargo, en lo que respecta a la realización del deber, debes discernir con claridad todos los diversos problemas relativos a los intereses, las aficiones y los puntos fuertes, y debes ser capaz de tratarlos todos correctamente; esto es lo más crucial. ¿Lo entendéis? (Sí).