Cómo perseguir la verdad (12) Parte 3
II. La segunda característica: la insensibilidad
Otra manifestación de las personas reencarnadas de animales es que son particularmente insensibles ante muchas personas, acontecimientos y cosas. No solo contemplan los asuntos de una manera obstinada y distorsionada, sino que también son incapaces de percibir en absoluto cuál es la naturaleza, la esencia o la causa raíz de cualquier cosa que surja, qué influencia puede acarrear o qué consecuencias puede provocar. Siguen sin poder percibir estas cosas y permanecen ignorantes de ellas, incluso cuando algunas personas ya han dicho o hecho ciertas cosas o han revelado ciertas señales e indicios; es como si fueran necias. Para cuando se dan cuenta, el asunto ya ha concluido y las consecuencias ya se han producido. Incluso después de oír tantas verdades, no saben ni pueden sentir qué clase de personas son las que las rodean, cuál es su esencia o qué son capaces de hacer. Hay quienes dicen cosas que son claramente problemáticas, pero ellas no pueden darse cuenta de ello. Por ejemplo, cuando algunas personas presumen, fanfarronean, alardean y hacen ostentación de sí mismas, esto es obviamente una revelación de un carácter arrogante; sin embargo, las personas reencarnadas de animales no pueden percibir el problema. En lugar de eso, piensan que esas personas son capaces, las admiran y las respetan, e incluso quieren seguirlas después. Esto demuestra que son insensibles. Personas malvadas y hechos malvados evidentes, revelaciones evidentes de un carácter corrupto, la dirección hacia la que obviamente se dirigen las cosas… tales personas no pueden percibir nada de esto. No saben cuál es la esencia del asunto ni cuál es la raíz del problema; no pueden percatarse en absoluto, ni siquiera tienen la percepción de ello. Son lo que a menudo llamamos cadáveres sin espíritu. Este tipo de personas se quedan aún más cortas en lo que respecta a los asuntos relacionados con los principios-verdad. Les dices según qué principio deberían practicar, pero no lo entienden; solo memorizan los preceptos a los que se supone que deben atenerse. No pueden entender los principios sobre los que compartes, están fuera de su alcance. Les señalas un estado determinado que presentan, el cual es una manifestación de su revelación de un carácter corrupto, pero piensan que estás hablando de otra persona. Aunque admitan de palabra que ellas también tienen este tipo de carácter corrupto, no reconocen qué palabras han dicho o qué acciones han realizado que se correspondan con ese estado o esa manifestación. No entienden y no saben de qué estás hablando. Cuando se habla sobre la verdad durante las reuniones, mientras que los demás ya han pasado al siguiente tema, ellas todavía retroceden en la discusión para hablar del anterior. ¿No es esto ser obtuso e insensible? Cuando los demás hablan, no pueden seguir el ritmo; no porque su pensamiento no pueda seguirlo, sino porque su calibre es insuficiente y no está a la altura. Cuando ciertas personas malvadas intentan engañarlas, jugar con ellas o atormentarlas, no pueden percatarse de ello, sino que tratan a las personas malvadas como hermanos y hermanas y se relacionan íntimamente con ellas, y solo después de que estas les hagan daño se dan cuenta de que las han engañado. Entonces piensan: “¡Qué necio soy! ¡No sé juzgar a la gente, no sé discernir a las personas! Esta vez he aprendido la lección de verdad; en adelante, no confiaré en nadie, solo confiaré en mí mismo. ¡Esa es la sabiduría suprema!”. Después de que las engañen una vez, creen que han ganado perspicacia e incluso piensan que ahora son más listas, con lo que pasan de un extremo al otro. Las personas reencarnadas de animales son insensibles a todos los asuntos. Por ejemplo, una de esas personas estaba a cargo de la ganadería y el cultivo. Un día bajó la temperatura y le dije: “Esta noche estaremos a cinco grados bajo cero. ¿No habría que ocuparse de esas plantas y animales que no soportan el frío?”. Al oír esto, respondió: “Yo tengo un chaquetón y por la noche duermo con un edredón y una manta, así que no pasaré frío”. ¿Entendió lo que quise decir? A juzgar por su respuesta, está claro que no. ¿No es esto ser insensible? (Sí). Si le hubiera dicho: “Esta noche estaremos a cinco grados bajo cero. Si las flores están en el patio, morirán congeladas. Los animales sensibles al frío y los débiles deberían guardarse en los establos. Deberías colgar una cortina extra en la puerta y tapar cualquier rendija por donde entre el aire en los establos”. Después de oír esto, se habría puesto a reflexionar un momento y habría pensado: “Ah, te referías a los animales y las plantas. Entonces, ¿no bastaría con meter las flores dentro? Hay muchos animales, y no has dicho cuáles son sensibles al frío y cuáles no, cuáles deberían meterse dentro y cuáles no”. Ciertamente, no lo especifiqué, pero ¿no puedes actuar conforme a los principios? Ni siquiera te das cuenta de que las flores que se dejen fuera en invierno podrían morir congeladas, y si no te asignara estas tareas, no las harías. ¿Qué clase de problema es este? ¿No es esto ser insensible? (Sí). Esto demuestra que es insensible. Por ejemplo, hace sol y hay ropa tendida en el patio para que se seque, y alguien dice: “Parece que por la tarde podría llover. ¿Se mojará la ropa que está tendida fuera?”. Estas palabras insinúan un recordatorio. Una persona con el pensamiento humano normal oiría esto y reflexionaría: “Debería prestar atención; en cuanto el cielo se nuble, meteré la ropa rápidamente”. Pero aquellos que no poseen el pensamiento de la humanidad normal no se darán cuenta de esto. Cuando dices que va a llover por la tarde, lo oyen y piensan: “¿Y para qué lo dices? No tiene nada que ver conmigo. Yo estaré dentro, así que no me mojaré si llueve. Además, ¿qué puedo hacer yo si llueve? ¡No sirve de nada que me lo digas!”. Simplemente no se dan cuenta de por qué se les dice esto o por qué se saca el tema. Entonces, ¿cómo hay que hablarles para que de verdad lo entiendan? Hay que decirles: “Lloverá por la tarde a tal hora. Antes de que llueva, cuando veas que el cielo se nubla, mete la ropa rápidamente. Si no lo haces, se mojará y habrá que volver a lavarla. Además, al recoger la ropa, comprueba si hay algo más en el patio que no deba mojarse o exponerse a la lluvia, y mételo también”. Hay que darles instrucciones así. Si no se las das de esta manera, no se darán cuenta de que tienen que meter la ropa ni de que deben recoger cualquier otro objeto que no pueda mojarse. No harán estas cosas. ¿Por qué? Porque son demasiado insensibles, no poseen el pensamiento de la humanidad normal y no cumplen el estándar de la humanidad normal. Es decir, su inteligencia y su calibre no alcanzan el estándar de la humanidad normal. Así son las personas reencarnadas de animales. Cuando le pido a una de estas personas que haga algo, aunque Yo ya le haya dado instrucciones en varias ocasiones y ella lo haya hecho muchas veces antes, aun así tengo que volver a dárselas. Si no lo hago, no se dará cuenta de lo que hay que hacer ni será capaz de hacerlo. Así que, cada vez que esas personas se enfrenten a ese tipo de tarea, tienes que decirles exactamente qué hay que hacer y cómo hacerlo, y darles instrucciones para cada paso del proceso. Si omites siquiera una sola cosa, no la harán, o incluso podrían estropear todo el asunto. Y si luego les señalas sus problemas, responderán con toda una sarta de argumentos distorsionados y de nuevo empezarán a ser deliberadamente irrazonables. Esta es una manifestación de ser insensible.
Esta característica de las personas reencarnadas de animales, su insensibilidad, es muy evidente. Por ejemplo, a partir de la enseñanza sobre la verdad, entienden en términos de doctrina cómo discernir si el líder de una iglesia hace algún trabajo real, si es un líder que cumple el estándar o si es un falso líder o un anticristo. Sin embargo, en lo que respecta a discernir en qué categoría se encuadra el líder de su propia iglesia, aunque son testigos de ciertas manifestaciones que este presenta, no saben cómo discernirlas. Si les preguntas: “¿Hace vuestro líder de la iglesia algún trabajo real?”, responden: “Lo veo ocupado todos los días con reuniones y ajetreado organizando cosas, ha distribuido libros a los hermanos y hermanas y ha hecho un seguimiento del trabajo evangélico”. Entonces les preguntas: “¿Qué tal hace su trabajo, entonces? ¿Es alguien que persigue la verdad?”. Responden: “Ha renunciado a su carrera y su familia. Incluso cuando sus padres vinieron a visitarlo, estaba demasiado ocupado haciendo su deber como para verlos. Debe de ser alguien que persigue la verdad, ¿no?”. Solo se fijan en estas manifestaciones externas del líder de la iglesia; pero, por muchas maldades que el líder cometa en secreto, aunque las vean, no las identifican como un problema, no saben que lo son. Con independencia de cuántas de estas cosas sucedan delante de ellas, es como si nunca vieran nada, como si no vivieran entre la gente, sino en otro mundo por completo. ¿Acaso no son esas personas sumamente insensibles? (Sí). Esto es ser insensible. Cuando se encuentran con alguien que tiene la obra de los espíritus malvados, que siempre presta atención a asuntos sobrenaturales y siempre habla de cosas que percibe, diciendo constantemente cosas como: “He oído una voz, Dios me ha esclarecido, me ha iluminado, me ha guiado, me ha revelado algo de nuevo en mi interior”, las personas insensibles piensan: “De veras ama a Dios. Ha recibido revelaciones, ¿por qué yo no?”. Simplemente no se dan cuenta de que se trata de la obra de los espíritus malvados. Solo cuando un día esa persona se vuelve loca de repente, monta una enorme escena delante de todo el mundo, revolcándose por el suelo, y corre desnuda por las calles, ven por fin que se trata de un espíritu malvado. En realidad, antes de que esa persona se volviera loca, ya había muchos indicios, y estas manifestaciones habrían bastado para calificarla como alguien que tiene la obra de los espíritus malvados y para que se lidiara con ella pronto echándola. Pero son insensibles, no pueden percibir estas cosas y no se dan cuenta de las consecuencias que podría acarrear dejar a una persona así en la iglesia. ¿Acaso una situación así no es susceptible de causar desastres? Algunos espíritus malvados y demonios malvados llegan incluso al punto de dañar a la gente, pero las personas insensibles siguen sin poder percibirlos por lo que son. Incluso creen que tales individuos aman a Dios de verdad y que rebosan fervor, ya que a menudo se quedan despiertos hasta tarde por la noche leyendo las palabras de Dios y aprendiendo himnos, sin comer ni dormir durante días y, aun así, sin sentirse cansados. Aunque esto es obviamente anormal, afirman que es amor a Dios. ¿No son demasiado insensibles? Las personas insensibles, por un lado, no pueden desentrañar los asuntos; son incapaces de mirar más allá de los fenómenos superficiales para desentrañar la esencia de los problemas. Por tanto, les resulta muy difícil calificar con precisión cualquier problema. Además, la gente insensible no tiene formas normales de pensar ni la capacidad de identificar las cosas, por lo que sigue siendo completamente ajena a muchas cosas que suceden a su alrededor. Las personas que son así pueden vivir en un lugar durante varios años y, sin embargo, cuando se les pregunta: “¿Cómo es el clima allí? ¿Cuáles son los patrones estacionales? ¿Es un lugar cómodo para vivir?”, son incapaces de responder. Dicen: “¿El clima? No lo sé. Sea como sea, las flores brotan en abril, las hojas se vuelven amarillas y empiezan a caer sobre septiembre u octubre y, cuando llega el invierno, es temporada de nieve”. Si se les pregunta: “¿Cómo son las costumbres locales? ¿Cómo es el sistema social? ¿Hay discriminación racial? ¿Cómo son las políticas del gobierno? ¿Cómo tratan a la gente de otros lugares?”, no tienen ni idea, se quedan mirando estupefactas, incapaces de decir nada. Incluso en lo que respecta al asunto más importante —la actitud del gobierno hacia la creencia religiosa—, no pueden decir nada, solo responden: “Bueno, vivimos allí y el gobierno nunca nos da ningún problema”. Son como muñecos de madera, completamente ajenas a todo; esto es de una insensibilidad extrema. También hay algunas personas que dicen que están demasiado ocupadas haciendo su deber y que no tienen tiempo para ordenar estas cosas. ¿No es esto solo una excusa? (Sí). Es obvio que es una excusa. ¿Acaso cosas tan sencillas requieren una atención y un registro deliberados? No. Si posees el pensamiento de la humanidad normal, después de vivir en un lugar durante más de tres años, ya deberías tener básicamente una idea del clima local, las costumbres, los hábitos de vida, la situación relativa a la creencia religiosa y las políticas del gobierno y sus actitudes hacia la gente de otros lugares. No necesitarías enterarte, averiguar o recopilar esta información de manera especial; simplemente lo sabrías. Cualquiera con el pensamiento de la humanidad normal podría captar estas cosas con mucha naturalidad. Si eres incluso incapaz de captar las cuestiones que la gente normal puede captar y ver con claridad, ¿qué indica esto? Indica que no posees el pensamiento ni la racionalidad de la humanidad normal y que no cumples el estándar de la humanidad normal. La razón fundamental por la que este tipo de personas no cumplen el estándar de la humanidad normal es que no se han reencarnado de humanos, sino de animales. ¿Lo entiendes? (Sí). Si la característica de insensibilidad de uno es muy evidente, esto dice mucho del problema.
¿Qué habéis llegado a entender de lo que acabamos de compartir sobre las características de las personas reencarnadas de animales? ¿Os habéis dado cuenta de un hecho? Que tanto la comprensión distorsionada como la insensibilidad, estas dos características, son muy evidentes en esta categoría de personas. (Sí). ¿Por qué tienen estas personas estas dos manifestaciones? ¿Qué les falta en su humanidad? (Pensamiento normal). Eso es bastante acertado: no poseen inteligencia humana. A primera vista, parece que estas personas tienen un calibre escaso. ¿Cómo de escaso? Son tanto propensas a las distorsiones como insensibles; en lo que respecta a algunas cuestiones que aquellos con una humanidad normal se encuentran con frecuencia y pueden manejar y resolver de forma independiente, ellas se quedan cortas y no pueden resolverlas, por lo que parecen muy infantiles, ridículas e inmaduras. Más grave aún, algunas de estas personas no tienen la capacidad de sobrevivir con independencia; no pueden mantenerse a sí mismas y, ya salgan a trabajar o se dediquen a cualquier tipo de empleo, son incapaces. Vayan donde vayan, los empleadores o no las quieren o las destituyen. Además, lo principal es que, cuando se enfrentan a diversas cuestiones en el ámbito de su propia vida, como los problemas comunes de la vida e incluso algunos asuntos triviales, no pueden manejarlas bien. Pueden incluso hacer un desastre de un problema muy sencillo; siempre se limitan a aplicar preceptos a ciegas. Los métodos y enfoques que utilizan para manejar las cosas son sumamente necios y torpes; no poseen los métodos y medios que un adulto usaría para lidiar con las cosas en el mundo. Esto hace que sea muy evidente que no poseen inteligencia humana. Por ejemplo, una de estas personas desarrolla una enfermedad y siempre se siente mal. Busca algo de información y esta indica que podría ser una enfermedad grave o una dolencia importante; se aterroriza y corre al hospital para que la examinen. El médico le dice: “Esta enfermedad es muy grave. Tiene una tasa de mortalidad extremadamente alta. Si no se trata, empeorará y acabará en muerte. La cirugía es la única forma de tratarla. Si no te operas, te quedan como mucho tres meses de vida”. Al oír esto, se asusta muchísimo y no sabe qué hacer. Sin someterse a más exámenes para confirmar el diagnóstico, se limita a escuchar al médico y decide operarse. Antes de la operación, ni siquiera pregunta qué precauciones hay que tomar y si habrá secuelas cuando termine la operación; ni siquiera sabe hacer estas preguntas, y simplemente se siente intimidada por el médico hasta el punto de subir dócilmente a la mesa de operaciones. Al final, después de la cirugía, siente molestias aquí y allá, e incluso tomar medicamentos no ayuda. Más tarde, oye a otros decir que esta enfermedad no requiere cirugía, que no es realmente una enfermedad grave y que, mediante el ejercicio y la toma de algunos medicamentos comunes, la dolencia mejorará gradualmente y no progresará ni empeorará. Los médicos, para ganar dinero, a veces hacen declaraciones alarmantes para asustar a la gente, y la persona insensible no tiene ideas propias y no puede emitir juicios; al oír lo que dice el médico, se muere de miedo y, cuando este le dice que se someta a la cirugía, lo hace. Cuando este tipo de personas se hallan en tales situaciones, si hay alguien cerca que tenga sus propias ideas, sea de mente fuerte y posea inteligencia para ayudarles a revisar las cosas, podrán evitar dar rodeos y sufrirán un poco menos. Pero si se les deja manejar tales asuntos por su cuenta, especialmente cuestiones importantes, o se desviarán hacia un lado o hacia el otro, o sufrirán engaño o daños; siempre toman medidas extremas. Son simplemente incapaces de evaluar las cosas de manera exhaustiva basándose en principios o en las formas y métodos comúnmente utilizados para manejar tales asuntos y luego encontrar el modo más razonable y racional de tratarlos. Cualquiera puede engañarlas, jugar con ellas, influenciarlas y desorientarlas. Algunas personas preguntan: “¿Es que esta gente no tiene sus propios pensamientos u opiniones?”. En realidad, no es que no los tengan; como ves, cuando cometen fechorías y sueltan argumentos falaces, ciertamente son muy obstinadas. No importa quién diga cosas correctas, ellas no escuchan, e incluso si alguien dice cosas que son correctas, se muestran desafiantes y simplemente persisten en sus argumentos falaces y retorcidos. Sin embargo, cuando se trata de la necesidad real de usar la razón y el pensamiento normales para afrontar y abordar correctamente los asuntos que surgen en la vida diaria, no saben qué método o procedimiento usar para manejarlos, no saben cómo abordarlos, no tienen formas ni métodos, ni pensamientos u opiniones propios. Al final, solo pueden ser manipuladas por otros; hacen lo que otros les dicen que hagan. No tener la inteligencia de la humanidad normal es una característica de las personas reencarnadas de animales. Entonces, ¿por qué son capaces de persistir en sus argumentos falaces y retorcidos, e incluso de expresarlos en voz alta y difundirlos por todas partes? Esto demuestra que, en lo que respecta a su inteligencia, son incapaces de discernir qué es la verdad y qué es un razonamiento falaz, qué se ajusta a la racionalidad normal y qué no; no pueden distinguir entre estas cosas. Por lo tanto, cuando compartes un razonamiento que es correcto, no pueden aceptarlo y no lo entienden. Simplemente persisten en su propio razonamiento distorsionado y retorcido, y creen que es correcto. No importa qué método utilice cualquier otra persona para hablar con ellas y da igual cuán buena o llena de sabiduría sea su forma de hablar, las personas reencarnadas de animales no pueden asimilarlo y no lo entienden; están acabadas. Esto demuestra que no tienen la inteligencia de la humanidad normal. Incluso cuando se trata del asunto más normal de la vida diaria, al razonar con ellas, no lo asimilan; todavía persisten en su razonamiento retorcido. Cuando la gente ve esto, piensa: “¿Por qué esta persona es tan extraña? ¿Por qué es tan impermeable a la razón? Parece a la vez un enfermo mental y alguien que no ha alcanzado la mayoría de edad. ¿Por qué habla siempre de forma infantil?”. Pero no son jóvenes, cuando tienen cincuenta o sesenta años, son así, y cuando llegan a los ochenta, siguen siéndolo. Durante toda su vida, son personas con una inteligencia deficiente; durante toda su vida, no poseen el pensamiento ni la inteligencia humanos normales. Esta es una característica de las personas reencarnadas de animales. ¿Es evidente esta característica? (Sí). Por ejemplo, digamos que hay una mujer necia que tiene cierto atractivo y, después de que la seduzca un vil granuja, se van a vivir juntos. Ese vil granuja anda coqueteando por ahí todo el tiempo, pero cuando ella se entera, no se enfada; en cualquier caso, le parece bien mientras él la trate bien. Más tarde, el vil granuja se lía con otra, pero cuando ella se entera, no le importa y sigue con él con una devoción inquebrantable. Incluso dice: “Mientras no me abandone, estoy bien”. Alguien la aconseja, diciendo: “Ya ha caído muy bajo, deberías dejar de estar con él”. Ella dice: “No, no puedo vivir sin él. ¡Él me quiere y a mí me gusta!”. Una persona así merece quedarse con ese vil granuja y sufrir toda la vida; simplemente no puede discernir qué es una buena persona o qué es una persona decente. Se junta con un vil granuja e incluso piensa que él la ama de verdad. El vil granuja le dice unas cuantas palabras dulces, le compra algo de comida rica y, así sin más, la engatusa hacia sus brazos. Juega con ella como si fuera plastilina. Cuando él coquetea a sus espaldas y ella se entera, arregla las cosas con unas pocas palabras, la engaña, y ella es incapaz de darse cuenta del engaño. Al final, el vil granuja se apodera de todas sus propiedades y de su casa y luego la deja. Ella lo maldice por no tener conciencia, pero no dice que fue engañada porque es incapaz de calar a la gente. ¿Por qué ese vil granuja no engañó a otras pero sí pudo engañarla a ella? ¿No es porque es necia? Este tipo de personas tienen como características principales que son obstinadas y ridículas en cómo comprenden y tratan todo y que no poseen la inteligencia de la humanidad normal. Por eso decimos que son reencarnadas de animales. Como son animales, no poseen inteligencia humana. El hecho de que no posean inteligencia humana es suficiente para demostrar que la esencia en su interior no es la esencia de los humanos. Por lo tanto, no pueden hacer frente a los asuntos humanos ni manejar y resolver los problemas que los humanos normales deberían poder manejar y resolver. Incluso en lo que respecta a su enfoque de las cosas en su vida cotidiana —sus comidas diarias, las necesidades básicas, así como las relaciones interpersonales y el entorno que las rodea—, también son muy insensibles. Además, cuando se encuentran con ciertos asuntos que deben afrontar y manejar, no tienen la inteligencia de la gente normal, y mucho menos sabiduría, por supuesto. Cuando se enfrentan a estos problemas, los manejan con gran dificultad, enorme agotamiento y una torpeza extrema. Son tan mayores y han vivido tanto tiempo, ¿cómo pueden manejar las cosas de esta manera? ¿Por qué las cosas que dicen suenan tan repugnantes y extrañas? ¿Por qué no hablan como la gente normal? Han vivido muchos años y han experimentado bastante, pero al manejar un asunto tan simple, ¿cómo pueden comportarse así? Ni siquiera tienen los límites más básicos de la humanidad o los principios más fundamentales que la gente debería tener.