Cómo perseguir la verdad (12) Parte 4
III. La tercera característica: el atolondramiento
Además de las dos características de tener una comprensión distorsionada y ser insensibles, las personas que son reencarnadas de animales tienen otra: que son especialmente atolondradas. En el pasado, cuando compartíamos la verdad, solo hablábamos del esquema y la dirección generales; la enseñanza era relativamente general. En cuanto a los diversos detalles de la verdad, no hablábamos sobre ellos de manera específica, sino que solo tratábamos algunos enunciados y contenidos conceptuales. A lo largo de estos años de enseñanza, se ha hablado de diversos aspectos de la verdad de manera específica y detallada. Sin embargo, las personas que son reencarnadas de animales, cuando escuchan las palabras que se comparten actualmente en la enseñanza, piensan que son más o menos las mismas que las que se compartían en la enseñanza antes, y que es solo que las maneras de expresar las cosas han cambiado un poco, el contenido se ha vuelto algo más abundante y la cantidad de enseñanza ha aumentado significativamente en comparación con antes. Y entonces se preguntan por qué, durante este largo periodo de escucha, no hacen más que estar cada vez más perplejas. Llevan muchos años escuchando sermones, pero no han obtenido nada de ello. En lo que respecta a cómo comportarse, cómo tratar a los demás, cómo conocerse a sí mismo, cómo experimentar la obra de Dios para lograr el conocimiento de Dios y, en especial, cómo tratar a Dios y Sus palabras, desde el principio han sido incapaces de entender estas cosas e, incluso ahora, siguen sin poder entenderlas. No se trata de un grado leve de atolondramiento, sino de uno grave. Por muy específicamente que se expliquen los diversos aspectos de la verdad, ellas los confunden todos. Lo que captan son solo unas cuantas consignas y doctrinas, tales como: “¡Debemos entregarnos a Dios, serle leales y hacer bien nuestros deberes!”. Se aferran a unos cuantos preceptos, consignas y teorías, y piensan que están practicando la verdad. Cuanto más específicamente compartes, más desconcertadas se quedan y más les parece que les supera, que era mejor antes, cuando la enseñanza era simple. Además, cuanto más detallada es la explicación, más dificultades tienen: “¿Cómo voy a recordar algo tan detallado? Antes, practicar era bastante simple. ¿Por qué ahora, cuanto más compartimos, más enunciados hay? ¿Por qué, cuanto más se dice, menos sé cómo practicar? Antes, hacer un deber era bastante simple; solo consistía en renunciar, entregarse, correr de un lado para otro, predicar mucho el evangelio y dar abundante testimonio de Dios. Ahora, las verdades sobre el cumplimiento del deber se han explicado en detalle, al igual que todos los demás aspectos de la verdad; sin embargo, cuanto más se explican estas cosas, menos las entiendo y más me superan”. Cuanto más detallada es la explicación, más les superan estas verdades; ¿acaso esto no es ser atolondradas? Son gravemente atolondradas, ¿verdad? Aunque se han explicado en detalle diversos aspectos de la verdad, siguen confundidas y siempre atolondradas respecto a algunos términos conceptuales y definitorios. Por ejemplo, no saben ni pueden desentrañar qué son las personas malvadas o los falsos líderes; tampoco conocen qué es la buena y la mala humanidad ni la diferencia entre practicar los principios-verdad y atenerse a los preceptos. Todas estas cuestiones específicas son un embrollo para ellas. Ni siquiera entienden estas cosas conceptuales; su pensamiento es desordenado. Es más, hagan lo que hagan, no pueden encontrar los principios, no tienen pasos que seguir ni planes concretos, y no saben qué métodos deberían usar ni qué resultados deberían lograr; tampoco pueden ver con claridad qué consecuencias acarreará actuar de cierta manera. En su mente, piensan: “¿Por qué debería molestarme en preocuparme por estas cosas? Si no sé cómo hacer algo, lo haré a ciegas; de todos modos, mientras mi corazón sea sincero con Dios, con eso basta”. Como ves, tales personas son increíblemente atolondradas, ¿verdad? Llevan muchos años creyendo en Dios, pero no saben qué aspectos de la verdad han llegado a entender ni si la han practicado. Cuando se les pregunta si tienen entrada en la vida, dicen: “Bueno, llevo muchos años creyendo en Dios y he renunciado a mi familia”. No tienen claras todas estas cosas; esto es ser gravemente atolondrado. Durante los cantos y bailes en las reuniones, rebosan energía, pero cuando llega el momento de los sermones y la enseñanza de la verdad, les entra sueño, se adormecen e incluso pueden quedarse dormidas. En lo que respecta al desempeño del trabajo, están dispuestas a esforzarse y dicen: “¡Hagamos bien nuestros deberes y ofrezcamos nuestra lealtad a Dios!”. Pero en lo que respecta a compartir la verdad, si se les pregunta: “¿Has cosechado algún fruto recientemente? ¿Has reconocido qué actitudes corruptas has revelado? Después de reconocerlas, ¿has encontrado una senda para resolverlas?”, responden: “Ni idea. Las he reconocido un poco, pero no sé si lo que he reconocido es correcto o no. De cualquier manera, simplemente seguí adelante y practiqué así, pero no sé si es acertado o no”. No pueden desentrañar nada y tienen la mente atolondrada y confusa. No saben en qué son diestras ni en qué son deficientes. Durante la enseñanza sobre cómo conocer las actitudes corruptas, admiten que tienen tales actitudes, que también mienten y que a veces actúan de forma evasiva y holgazanean. Pero al enfrentarse a situaciones reales, si les preguntas: “¿Por qué actuaste de forma evasiva y holgazaneaste? ¿Por qué recurriste al engaño?”, dicen: “¡Yo no lo hice! No lo hice a propósito; pensaba que esa era la manera apropiada de hacerlo, de modo que lo hice así”. Supongamos que alguien las deja en evidencia diciendo: “Pensabas que hacerlo de esa manera era apropiado, pero ¿había alguna intención o intriga personales en tu interior? ¿Sabes reflexionar sobre ti mismo? ¿Sabes qué consecuencias acarreará hacerlo de esa manera?”. Ellas responden: “Mientras no tuviera malas intenciones, está bien”. “¿No tener malas intenciones es lo mismo que actuar de acuerdo con los principios-verdad?”. “No lo sé”. No saben nada. Han escuchado muchas verdades y abundante enseñanza, y en su vida diaria se han encontrado con todo tipo de problemas relacionados con la verdad, pero siguen estando confusas y a oscuras respecto a toda la verdad. No pueden decir qué cosas son verdades y cuáles no, ni saben cómo practicar la verdad cuando se enfrentan a las situaciones. No tienen claro si sus acciones y comportamientos son conformes a los principios-verdad y simplemente hacen las cosas de cualquier manera que les parece bien. ¿Acaso no es esto ser atolondradas? (Sí). No tienen principios en nada de lo que hacen ni tampoco en cómo tratan a cualquier persona. Por ejemplo, en lo que respecta al trato de las personas malvadas, algunas de ellas tienen ciertos puntos fuertes o habilidades profesionales y, por ahora, todavía pueden rendir servicio; entonces, se les puede permitir que lo hagan. Sin embargo, a algunas personas esto simplemente no les cabe en la cabeza: “¿Acaso a Dios no le disgustan las personas malvadas? Entonces, ¿por qué se las sigue usando?”. Cuando compartes con ellas que esto es sabiduría y también un principio, lo meditan y piensan: “¿Qué principio? ¿No es esto simplemente engañar a la gente? ¿No es explotarla?”. Así es como lo perciben. Dime, ¿tienen el pensamiento de la humanidad normal? No saben identificar los principios para actuar según las circunstancias reales; ¿pueden alcanzar el nivel de la inteligencia humana normal? (No). Todos aquellos con el pensamiento de la humanidad normal y una inteligencia normal pueden entender y captar este asunto, pero las personas reencarnadas de animales no pueden ni siquiera captar esta simple cuestión. Entonces, ¿cómo podrían entender la verdad? Una cosa que dicen a menudo es: “La última vez, dijiste eso sobre este asunto. ¿Por qué hoy dices algo diferente? Tus palabras no son fiables, ¿cómo puedes cambiarlas en cualquier momento?”. No saben que el estado de este asunto es diferente ahora, por lo que el enfoque para manejarlo también debe cambiar. Los principios y objetivos, sin embargo, siguen siendo los mismos. Es solo que el método para manejar el asunto ha cambiado; se ajusta según las circunstancias específicas, adaptándose y respondiendo cuando es necesario en función del estado de este asunto, para así lograr mejores resultados. Cuando las personas reencarnadas de animales se encuentran con tales asuntos, no pueden desentrañarlos. Creen que los principios-verdad son preceptos y que en todo momento deben atenerse a ellos sin cambiarlos. Por tanto, cuando tú, basándote en los principios-verdad, ajustas el método para hacer algo, no lo captan ni lo entienden, y no pueden aceptarlo. Algunos de ellos pueden incluso condenarte y encontrar algún punto débil que usar en tu contra. En su interior, no pueden ver con claridad la esencia o la naturaleza de nada. Sus pensamientos son atolondrados. Cuando contemplan cualquier cosa, simplemente le aplican preceptos; nunca saben cómo evaluarla basándose en los principios-verdad, ni saben cómo adoptar diferentes métodos para resolverla y responder a ella basándose en la ley de su desarrollo. En las personas que son reencarnadas de animales, esta característica de ser atolondradas es muy obvia, ¿verdad? (Sí).
Las personas que son reencarnadas de animales son incapaces de discernir a los demás. Cuando ven a alguien que habla con bastante honestidad, pero que hace las cosas de una manera un tanto retorcida, no pueden desentrañar qué clase de persona es en realidad, si de veras es alguien que persigue la verdad. Al enfrentarse a situaciones complejas que requieren un pensamiento dialéctico, se quedan perplejas, son incapaces de entenderlas y no saben cómo evaluarlas. Su pensamiento es atolondrado, como un embrollo inextricable, y nunca pueden ordenar sus propias ideas. No importa cuántas veces les expliques los principios, no saben cómo aplicar los principios-verdad para discernir a las diferentes personas, acontecimientos y cosas. Por ejemplo, en lo que respecta a denunciar problemas, no pueden informar de las cosas con precisión basándose en la situación real. Algunos líderes son capaces de hacer algo de trabajo real, pero en ciertos casos, puede haber algunas desviaciones en el desempeño de su trabajo y pueden mostrar algunas revelaciones de actitudes corruptas; sin embargo, en términos de su humanidad y capacidad de trabajo, básicamente cumplen con el estándar. Sin embargo, algunas personas atolondradas no se fijan en el hecho de que estos líderes pueden hacer trabajo real ni en los méritos de su humanidad, sino que únicamente señalan sus defectos, fallos y algunos problemas triviales y menores para informar de ellos. Por el contrario, esos verdaderos anticristos y personas malvadas, aquellos que cometen grandes maldades, son incapaces de hacer ningún trabajo real y solo dicen palabras y doctrinas para desorientar a los demás; de cara al exterior, hacen las cosas con gran ostentación, pero en realidad su humanidad no cumple con el estándar, la senda que han elegido es errónea, su humanidad es la de las personas malvadas y los anticristos, y la senda que recorren es la de los anticristos, la de no perseguir la verdad, y, sin embargo, estos individuos atolondrados no pueden desentrañar estas cosas. Ven que estas personas montan un gran espectáculo al hacer su trabajo y asumen que tienen talento para el liderazgo y habilidades organizativas, que pueden hacer bien el trabajo. En cuanto a qué resultados produce realmente su trabajo, si se han arrepentido y han cambiado o si su humanidad cumple con el estándar, no saben nada de esto. No son conscientes siquiera de si los anticristos los han desorientado y controlado; seguirán y obedecerán a estos, pero continuarán creyendo que están siguiendo a Dios, que están predicando el evangelio y dando testimonio de Dios. En realidad, los anticristos habrán tomado el control sobre ellos hace mucho tiempo; no estarán creyendo en Dios, sino siguiendo a personas, a los diablos y satanases, pero no lo sabrán. En su interior, hace mucho que se habrán llenado de oscuridad y que habrán perdido la presencia de Dios y la obra del Espíritu Santo. Como son muy insensibles, como su comprensión está distorsionada y como no entienden ningún principio-verdad, no pueden desentrañar las cosas y son incapaces de discernir a las personas. No solo no informan de los problemas ni consiguen que se retire a los anticristos, sino que incluso los defienden. Por el contrario, en lo que respecta a los líderes y obreros que son verdaderamente capaces de hacer algo de trabajo real, si notan defectos leves o pequeños problemas, insisten en informar de ellos y plantear estas cuestiones, aunque no sean asuntos de principio. ¡Son gravemente atolondrados! No pueden desentrañar ningún asunto de principio; incluso en lo que respecta a con quién deberían relacionarse en la vida diaria, de quién pueden obtener ayuda y beneficios o de quién deberían mantenerse alejados, no pueden discernir ni desentrañar estas cosas. Algunos de ellos se llevan muy bien con los incrédulos y los no creyentes, ya que piensan que estas personas son cultas, tienen calibre y, por tanto, pueden ayudarlos, y que vale mucho la pena relacionarse con ellas. Incluso alaban con frecuencia a aquellos a quienes idolatran, diciendo lo capaces que son y cuánto prestigio tienen. Adoran a los diablos como a ídolos; ¿acaso no es esto ser atolondrado? (Sí).
¿A qué se refiere en concreto ser atolondrado? (A tener escaso calibre). Eso es en términos generales; en concreto, ser atolondrado significa que una persona no tiene pensamientos ni puntos de vista acertados para discernir nada y que, al contemplar cualquier cosa, no tiene principios ni base y su visión de ello es atolondrada. Esto por un lado. Además, las personas de este tipo no pueden distinguir lo correcto de lo incorrecto ni lo blanco de lo negro; a menudo confunden las cosas negativas con las positivas y llaman negativas a las positivas. No pueden discernir qué son las cosas positivas y qué son las negativas. Por ejemplo, algunas personas dicen: “El dios en el que creéis no es más que una persona”. Ellas lo meditan y dicen: “No, eso no es correcto. Aquel en quien creo es dios. Si fuera solo una persona, ¿cómo podría expresar la verdad? Aquel en quien creo es dios; de esto estoy seguro”. Con respecto a este punto, no son atolondradas. Pero cuando alguien dice: “El dios en el que creéis se fugó con un montón de dinero y escapó a Estados Unidos para darse la gran vida allí”, se quedan perplejas y se desorientan. Si una persona con inteligencia oyera estas palabras, discerniría que se trata de un rumor inventado. ¿Cómo se podría llamar a esto “fugarse con un montón de dinero”? Al pasar por la aduana, todo el mundo se somete a una inspección estricta, y la cantidad de dinero en efectivo que cada persona puede llevar está regulada. ¿Acaso llevar esa pequeña cantidad de dinero podría considerarse “fugarse con un montón de dinero”? Además, ¿de quién es ese dinero? Si alguien se apropiara indebidamente o se apoderara del dinero de otros, eso sería “fugarse con un montón de dinero”, pero si es su propio dinero, ¿se puede llamar a eso “fugarse con un montón de dinero”? Eso no es “fugarse con dinero”, sino llevar dinero con normalidad. Eso por un lado. Además, ¿qué significa “fugarse”? Un fugitivo que escapa tras cometer un delito, a eso se le llama “fugarse”. ¿Cometió un delito el Cristo encarnado? Él simplemente expresó muchas verdades y llevó a cabo Su obra de juicio en la China continental, con lo que ganó a un grupo de personas que lo siguieron y, por ello, sufrió la brutal represión y los frenéticos arrestos del PCCh. Al final, no tuvo más opción que guiar a algunas personas para que salieran del país a fin de continuar la obra de Dios en el extranjero. ¿Cómo se puede llamar a eso “fugarse con un montón de dinero”? Fue un viaje normal, pasando por la aduana y tomando un avión a Estados Unidos de una manera completamente normal. Salió del país porque estaba siendo perseguido por el PCCh y no tenía dónde descansar ni dónde alojarse. Bajo el régimen dictatorial del PCCh, no solo no hay libertad religiosa, sino que creer en Dios también conlleva el arresto y la persecución; en el caso de Cristo, que expresa la verdad para salvar a la humanidad, si lo atraparan, se enfrentaría a la pena de muerte y a la crucifixión. Cristo eligió ir a un país democrático y libre solo por las necesidades de la obra, y obtuvo un pasaporte y un visado a través de los canales normales antes de llegar a Estados Unidos. En Estados Unidos, no tiene amigos ni parientes, no está familiarizado con el lugar, vive una vida corriente, y come sencillas comidas caseras; no hay en absoluto nada de “darse la gran vida”. ¿Acaso “darse la gran vida” no es solo la expresión de quienes tienen segundas intenciones? ¿Acaso no es una mentira? Cristo vive la vida de una persona corriente en Estados Unidos: come comidas caseras, nunca ha cenado en un restaurante de lujo para disfrutar de un festín, mucho menos se ha alojado nunca en un hotel de lujo, y muy rara vez se va de viaje; le basta con viajar por las zonas cercanas. Ninguna de estas cosas tiene un atractivo especial para Él. A algunas personas les encanta comer y quieren probar todo lo que no han probado antes, llegando incluso a hacer que les envíen comida por avión solo para probarla. ¿He hecho Yo eso alguna vez? Nunca. Y, aun así, ¡algunas personas con segundas intenciones han inventado cosas de la nada a este respecto! Estas personas son diablos. Nacieron como enemigos de Dios, y esta manera de actuar es su naturaleza innata; se basan principalmente en mentir para engañar a la gente y difamar a Dios. Que son diablos es algo que no se puede dudar. Entonces, ¿qué clase de personas son las que pueden creer las mentiras de estos diablos? Por supuesto, también deben de ser diablos; solo los diablos creen las palabras de los diablos. Algunas personas dicen: “El cristo en el que creéis se fugó con un montón de dinero”, y de inmediato lo creen y lo aceptan por completo. Otras dicen: “El cristo en el que creéis huyó a Estados Unidos y se está dando la gran vida allí. Come tantas exquisiteces que ya está harto de ellas, se aloja en hoteles de lujo, se pasea en coches de lujo, tiene un chef y asistentes personales y viaja al extranjero para visitar lugares pintorescos y famosos; se pasa todo el tiempo dándose la gran vida”. Una vez que Satanás les lava el cerebro, estas personas atolondradas se lo creen de inmediato. Yo digo que tales personas deberían ser entregadas a Satanás; son indignas de creer en Dios. No importa cuántos sermones hayan escuchado, simplemente no entienden, y aun así pueden creer estos rumores. Tales personas no son humanas. Si no son humanas, ¿qué son? Son animales. Aunque no son personas malvadas, son gravemente atolondradas, incapaces de distinguir lo bueno de lo malo, lo positivo de lo negativo, lo correcto de lo incorrecto, la verdad de la perversidad y el razonamiento retorcido. A tales personas se las debería depurar; si no se van por su cuenta, se las debe depurar de la iglesia. Hay que echarlas de inmediato, y con gusto las despacharemos. El PCCh tiene su propia manera de describir qué es echar a las personas de la iglesia: dice que echar y expulsar a la gente es una demostración de fuerza. Como ves, los diablos y satanases entienden todos los asuntos de esta manera tan ridícula. Esto simplemente deja en evidencia que muchas de las acciones del PCCh se hacen con el fin de demostrar fuerza; por lo tanto, interpretan la depuración de personas por parte de la iglesia como una demostración de fuerza. Asumen que los demás piensan de la misma manera que ellos. Nunca entenderán que la iglesia hace esto basándose enteramente en la verdad y en las palabras de Dios; depurar la iglesia es parte de los decretos administrativos de la iglesia. ¿Acaso no son perversos los diablos? (Sí). ¡Son verdaderamente perversos! Y hay muchísimas personas atolondradas; no importa cuán perversos sean los diablos, las personas atolondradas no pueden ver que lo son. Cuando los diablos inventan rumores sobre Dios, lo insultan y blasfeman contra Él, las personas atolondradas creen cada palabra. Pero no importa cuán reales y positivas sean las palabras de Dios, no las creen. No importa cuánto beneficio aporten las palabras de Dios a las personas, no pueden verlo. Sin embargo, en el momento en que Satanás pronuncia una sola palabra, se desorientan y la creen sin cuestionarla. Se podría decir que son de la calaña de Satanás, pero Satanás en realidad no las quiere. ¿Por qué? Porque las tontas como ellas, unas completas idiotas, son demasiado tontas incluso para Satanás. Eres incapaz de hacer nada, así que todo lo que Satanás hace es desorientarte para que no creas en Dios y lo traiciones; Satanás no quiere a alguien como tú. ¿Qué podrías hacer tú? ¿Tienes las habilidades para llevar a cabo actividades de espionaje? Ni siquiera tienes inteligencia humana. Revelarías tu identidad antes de terminar tres frases. Incluso si quisieras ser un espía para el PCCh, este no te querría. Como eres tonto, atolondrado, tan fácil de engañar y no posees inteligencia humana, hasta Satanás te desprecia y no te quiere. Por tanto, cuando la casa de Dios te pide que hagas tu deber, es que Dios te está enalteciendo; no te sientas agraviado. Crees todo lo que dice Satanás, pero no importa cuánta obra haya hecho Dios ni cuántas palabras haya dicho, no crees en ellas. No tienes una fe verdadera en Dios y sigues lleno de dudas. Satanás pronuncia una sola palabra y esta te toma cautivo. ¿Qué clase de miserable eres? ¿Qué dignidad tienes? ¿Qué valía tienes? No eres más que una persona atolondrada, y, sin embargo, te crees muy bueno y te consideras noble. No puedes discernir siquiera mentiras tan obvias de Satanás ni reconocer el propósito que este tiene detrás de ellas; ¿acaso no es esto un atolondramiento extremo? El PCCh dice: “El cristo en el que creéis se fugó con un montón de dinero y se está dando la gran vida en Estados Unidos”. Cuando estas personas atolondradas oyen esto, el corazón les da un vuelco: “¿Es eso cierto? ¿Cómo no me he enterado? ¿Se fugó con todo el dinero que yo ofrendé? No se usó para el trabajo de la iglesia, ¿verdad? Se gastó para su disfrute personal, ¿no es así? Se usó para comprar buena comida, ropa buena y joyas preciosas para él, ¿no? Yo ni siquiera pude disfrutarlo; lo usó para su propio disfrute. Me niego rotundamente a aceptar esto. ¡Ya no creo! ¡Necesito que me devuelvan mi dinero!”. Si te arrepientes de haber ofrendado dinero, la casa de Dios puede devolvértelo, pero a partir de ese momento, quedarás completamente apartado de ella. Has escuchado sermones durante muchos años. ¿Cuánta verdad has obtenido gratuitamente? Has disfrutado de la gracia, las bendiciones, la protección y el cuidado de Dios durante muchos años. ¿Has gastado un solo céntimo? ¿Te ha pedido Dios dinero alguna vez? La gracia, las bendiciones, el cuidado y la protección de Dios —incluida tu propia vida— te fueron otorgados por Él. ¿Puedes comprar con dinero lo que Dios otorga? ¿Por qué cosa podrías intercambiarlo? ¿Puedes intercambiarlo por esas pocas y sucias monedas tuyas? Estas cosas son tesoros invaluables; no puedes intercambiarlas por nada, ¡nadie puede! Te son otorgadas porque Dios está dispuesto a otorgártelas, porque te muestra Su gracia y te trata como a un ser creado. No son cosas que hayas comprado con dinero, ni que hayas obtenido a cambio de pagar un precio. Las personas atolondradas no pueden desentrañar estas cosas. En su corazón, siempre están confundidas; siempre piensan: “¿Tiene dios algún secreto oscuro? Aparte de dar sermones, ¿no hay muchas otras cosas que se nos deberían aclarar y explicar? ¿No debería haber alguna explicación, alguna aclaración? ¿No deberían su vida privada y sus palabras y acciones entre bastidores ser reveladas a todo el mundo?”. Muchas personas atolondradas tienen esta mentalidad; puede que no digan tales cosas en voz alta, pero esto es lo que piensan en su corazón. ¿Necesita Dios revelar todo lo que hace a la humanidad corrupta? Dios ya ha expresado muchas verdades, y esa es la mayor clase de revelación; pone en evidencia a todas las personas. Si no crees que todo lo que Dios hace es la verdad, entonces no tienes conocimiento alguno de Él. Si haces comentarios arbitrarios sobre Dios, lo estás atacando y te estás resistiendo a Él. Dios ya ha hecho pública toda la verdad para que las personas puedan usarla para contemplar las cosas. Cómo se debe contemplar a las personas, cómo se deben contemplar las cosas y qué puntos de vista y principios se deben tener al comportarse y actuar; todo esto está en las palabras de Dios. Si todavía no lo sabes y no lo tienes claro, es porque eres atolondrado; eres un individuo atolondrado. Las personas atolondradas son indignas de conocer los asuntos de Dios y de Su casa —los diablos, más aún—, porque las personas atolondradas y los diablos no tienen la menor comprensión de la verdad; tienden a aplicar preceptos a ciegas, a emitir juicios sin pensar y a condenar ciegamente estos asuntos. No tienen discernimiento ni principios. Se puede decir con certeza: las personas atolondradas y los diablos son indignos de permanecer en la casa de Dios, ¡deberían desaparecer! Las personas atolondradas y las absurdas no poseen las condiciones básicas para entender la verdad ni para alcanzar la salvación; pueden ser llevadas cautivas por Satanás en cualquier momento y lugar. Dime, ¿cuándo ha dado Dios sermones o explicado la verdad a los animales? Por tanto, que las personas puedan escuchar tantos sermones, tanto si son capaces de entender la verdad como si no, se debe enteramente a la gracia de Dios y a Su enaltecimiento. Si siempre estás dudando de Dios, pensando: “¿Es Aquel en quien creo realmente el Dios verdadero? ¿Existe Dios de verdad? ¿Es Dios realmente soberano sobre todas las cosas? ¿Es Dios realmente bueno con las personas o solo está fingiendo? ¿Es Dios realmente la verdad y puede Él de verdad salvar a las personas?”, si piensas de esta manera y tratas a Dios con tal actitud, entonces mereces la muerte. Tarde o temprano, Dios dispondrá un cierto entorno a través del cual entregarte a Satanás, y tu relación con Él se romperá por completo. La relación entre tú y Dios ya no será la de un ser creado y el Creador y, a partir de ese momento, no tendrás nada que ver con Él.