Cómo perseguir la verdad (12) Parte 5

IV. La cuarta característica: la necedad

De lo que acabamos de hablar es de la tercera manifestación de las personas reencarnadas de animales: que son atolondradas. Hay otra manifestación, que es que son necias. La necedad también está relacionada con la inteligencia; entonces, ¿cuán necias son estas personas? ¿Qué manifestaciones demuestran necedad? Algunas personas, al predicar el evangelio, dicen: “¡Sé considerado con las intenciones de Dios! Él no tiene ni dónde reclinar la cabeza. ¡Las intenciones de Dios son meticulosas! La obra de Dios no es fácil, ¡es ardua!”. Cuando los no creyentes oyen esto, dicen: “¿Qué galimatías es ese del que hablas?”. Estas palabras son incomprensibles para los no creyentes. No creen en Dios, así que no saben a qué se refieren estas palabras ni cuál es su trasfondo. Entonces, ¿acaso no es necio que digas estas cosas? (Sí). ¿En qué sentido es necio? Van dirigidas al público equivocado, ¿no? (Sí). Algunas personas atolondradas, después de ser detenidas, son interrogadas por la perversa policía: “Vosotros creéis en dios, ¿qué os dice dios que hagáis? ¿No sabes que creer en dios es ilegal? Habéis vulnerado la ley. ¡El Estado no permite tal creencia!”. En realidad, estos policías perversos solo buscan algún chisme incriminatorio que puedan usar para condenar a los creyentes en Dios, pero esta clase de personas necias no son capaces de desentrañarlo. Dicen: “Nuestra fe en Dios no es ilegal. Dios nos dice que seamos gente honesta, que sigamos la senda correcta y que seamos buenas personas”. Cuando los diablos oyen esto, dicen: “Ya que dios os dice que seáis gente honesta, entonces decidnos: ¿quiénes son los líderes de vuestra iglesia? ¿Dónde se guarda el dinero de vuestra iglesia? ¡Habla con honestidad! ¡Si no hablas con honestidad, tu dios te condenará!”. Al oír esto, esta clase de personas necias se quedan estupefactas. ¿Acaso no es esto ser necio? ¿Cómo se puede hablar con honestidad a los diablos? ¿Cómo se les puede decir la verdad de Dios a los diablos? Pase lo que pase, uno nunca debe decírsela. También hay personas necias que le preguntan a la policía: “¿Por qué nos detenéis siempre? ¿Por qué siempre nos lo ponéis difícil a los que creemos en Dios? ¿Por qué siempre inventáis rumores sobre nosotros?”. ¿De verdad no saben por qué? ¿Esperan obtener una respuesta de ellos? ¿La obtendrán? Preguntarles por qué; ¿acaso no es absurdo? ¿Acaso no es ser necio? Pero estas personas necias, en efecto, pueden hacer preguntas así de necias. Simplemente no lo entienden y siguen preguntando: “¿Por qué el PCCh nos persigue siempre? ¿Por qué siempre nos detienen a los que creemos en Dios e incluso inventan rumores sobre nosotros? Está claro que se nos persigue y no podemos volver a casa, pero ellos dicen que hemos abandonado a nuestras familias. ¡Estos diablos no basan sus palabras en los hechos! ¿Acaso no es esto una invención total? Simplemente creamos algunos vídeos de actuaciones artísticas para dar testimonio de Dios y propagar Sus palabras. ¿Por qué odian tanto esto Satanás y los diablos? Siempre van a mi casa a amenazar e intimidar a mi familia y parientes, incluso instalan cámaras de vigilancia. ¿Por qué?”. ¿Es que siquiera hace falta preguntar esto? ¿Acaso no es una necedad decirlo? Si acabaras de empezar a creer en Dios, sería normal que no entendieras lo que pasa. Pero llevas creyendo en Dios muchos años, ¿cómo es que todavía no lo sabes? Y si lo sabes, ¿por qué preguntas? Algunas personas siguen sin poder entenderlo: “Nunca nos hemos opuesto al Partido ni al Estado, nunca hemos participado en actividades políticas, nunca hemos intentado derrocar al Gobierno ni su régimen, nunca hemos supuesto ninguna amenaza para su dominio. Entonces, ¿por qué el PCCh siempre nos detiene y nos persigue? Siempre estamos escondiéndonos, sin poder ir a casa ni llamar a nuestras familias a pesar de querer hacerlo. Simplemente no lo entiendo, ¿por qué el PCCh siempre nos lo pone difícil?”. Si de veras no eres capaz de desentrañar esto, es que eres demasiado ignorante; eres un auténtico necio. Digamos que hay una mujer que se casa con un marido no creyente. Cuando estaban saliendo juntos, él le dijo: “Yo también creeré contigo; entraremos juntos en el reino de los cielos”. Hablaba muy bien, pero en realidad es un incrédulo, un diablo; solo la estaba engatusando. Sin embargo, cuando ella renuncia a todo para entregarse a Dios, él monta en cólera. No le permite asistir a las reuniones, no le deja hacer su deber ni leer las palabras de Dios. Esta mujer necia todavía se pregunta: “Él no era así antes. Me amaba tanto, se preocupaba tanto por mí, me entendía tan bien y apoyaba plenamente mi fe en Dios. ¿Por qué parece una persona completamente diferente ahora? Él también creía antes, ¿por qué se ha vuelto así?”. Durante los varios años que está fuera de casa haciendo su deber, reflexiona constantemente sobre este asunto: “Es imposible que mi marido busque a otra mujer. Él me ama más que a nadie. Soy su única mujer, su primer amor. Nunca amaría a otra. Además, mi marido es un hombre ingenuo y no tiene grandes capacidades ni habilidades, ¿quién querría estar con él?”. En realidad, incluso mientras piensa esto, siente intranquilidad en el corazón. Tiene la esperanza de que su marido todavía la esté esperando. Pero, en realidad, incluso cuando ella todavía estaba en casa, como estaba ocupada creyendo en Dios y haciendo su deber todos los días, él ya había encontrado a otra mujer. Sin embargo, ella piensa que eso es imposible: “Cualquier otro podría buscar a otra mujer, pero él no. ¡Él no es esa clase de persona! ¡Cuando yo todavía estaba en casa, incluso dijo que quería creer en Dios!”. Decidme, ¿acaso no está siendo sumamente necia? (Sí). Todos estos años no ha estado en casa; no solo su marido ha encontrado a otra, sino que incluso sus hijos y sus padres la han repudiado. Hace mucho que dejó de ser considerada un miembro de esa familia. Quién sabe cómo la insultan a sus espaldas o cuán profundamente la odian. Sin embargo, ella no es capaz de desentrañar esto. Decidme, ¿acaso no es esto necedad? (Sí). ¿Hasta qué punto es necia? Hasta el punto de que carece por completo de la inteligencia humana normal; por tanto, no puede usar el pensamiento humano normal para contemplar a las personas y las cosas. Siempre usa sus pensamientos y puntos de vista infantiles, distorsionados y estúpidos para contemplar y evaluar las cosas. Al final, a menudo se queda bloqueada en situaciones difíciles, por lo que se vuelve muy pasiva, y actúa de una manera muy ignorante. ¿Acaso no es esto necedad? (Sí). Hay algunas personas necias como esta. Ser necias significa que no tienen la inteligencia de la humanidad normal, por lo que, al contemplar a las personas y las cosas o al lidiar con los asuntos, no tienen los principios básicos como apoyo para poder lograr buenos resultados, ¿verdad? (Sí).

En resumen, si a las personas reencarnadas de animales se las evalúa usando la verdad como estándar, su característica principal es que básicamente no están a la altura; se trata de un estándar elevado. Si se las evalúa conforme a la inteligencia de la humanidad normal, son incluso incapaces de contemplar a las personas, los acontecimientos, las cosas o las situaciones que surgen en su vida diaria con el pensamiento de la humanidad normal. En sentido estricto, en la vida diaria, tales personas no pueden ni siquiera gestionar de forma independiente su propia alimentación, vestimenta, alojamiento o transporte, ni pueden responder a estos problemas y ocuparse de ellos de forma independiente. Aunque apenas logren sobrevivir sin morir de hambre, a juzgar por sus manifestaciones al lidiar con diversos asuntos, tales personas parecen muy idiotas y torpes, lejos de poseer una verdadera humanidad normal. Tomemos como ejemplo algunos animales: ni siquiera saben por sí mismos cuánta comida es apropiado comer. Solo pueden comer de forma saludable si la gente los alimenta a horas fijas y en determinadas cantidades. Tomemos a los perros, por ejemplo: si se les deja comer libremente, sin restricciones en la cantidad, comerán demasiado. Seguirán comiendo hasta estar completamente llenos y ser físicamente incapaces de comer más. Por tanto, una característica muy obvia de las personas reencarnadas de animales es que no pueden gestionar muchos aspectos de su propia vida de forma independiente. ¿Por qué no pueden hacerlo de forma independiente? Porque nunca saben cuáles son los principios para hacer tales cosas, cuáles son las condiciones básicas o qué límites no deben sobrepasar. Es como algunos animales cuando comen: no saben cuánta comida es apropiada. Si la gente no se ocupa de ellos, comerán hasta hartarse y morir. Si hay alguien que se ocupe de ellos y los alimente, podrían gozar de buena salud. Esta característica también es bastante obvia en las personas reencarnadas de animales. Tal como dicen algunos: “Comen sin saber si tienen hambre o están llenos, y duermen sin saber si es de día o de noche”. Entonces, ¿poseen tales personas la inteligencia de la humanidad? Está muy claro que no. Puede que una persona normal, a los veinte años, no sepa cosas como de qué modo debería comer para regular su salud a lo largo de las cuatro estaciones del año a medida que su cuerpo va experimentando diferentes condiciones, qué alimentos son saludables en cada estación y cuáles no, qué formas de vida son saludables y cuáles no, etcétera, pero a los treinta años sabe algunas de ellas, y a los cuarenta sabe aún más. A los cincuenta años, basándose en su propia condición física real, habrá resumido un conjunto de reglas de vida que se adapten a ella, y esto quedará básicamente establecido y fijado, sin cambios adicionales importantes. Pero las personas reencarnadas de animales, aunque vivan hasta los ochenta años, siguen sin poder resumir un conjunto de reglas de vida. O comen demasiado o demasiado poco, y o bien tienen malestar estomacal o una indigestión. No tienen ni idea de qué hábitos de vida o qué alimentos provocan qué problemas de salud; simplemente comen sin control. Si les pides que resuman un régimen alimentario o un enfoque dietético que se adapte a ellas basándose en qué alimentos son adecuados o inadecuados para su constitución y en diversas informaciones, no pueden hacerlo. Por ejemplo, alguien dice en internet que las cáscaras de huevo tienen un alto contenido en calcio y que comerlas puede complementar el aporte de calcio, así que piensan en ello: “No soy muy alto porque me falta calcio; comeré cáscaras de huevo para complementar mi aporte de calcio”. Pero resulta que, después de comerlas durante un tiempo, no parece haber ninguna mejora en sus niveles de calcio. Decidme, ¿acaso no es esto distorsionado? Cuando te encuentras con información en internet que dice que las cáscaras de huevo tienen un alto contenido en calcio y que se pueden usar como suplemento de calcio, ¿cómo deberías comprenderlo? Está muy claro que las personas que comen cáscaras de huevo son propensas a la distorsión. Su comprensión es incorrecta, por lo que su práctica es distorsionada, extrema y estúpida. Entonces, ¿cuál es la forma correcta de comprender esto? Aunque las cáscaras de huevo puedan tener un alto contenido en calcio, no son algo que podamos comer. Todavía no se sabe si realmente pueden tener el efecto de un suplemento de calcio e, incluso si pudieran complementar tus niveles de calcio, tampoco está claro que puedas absorberlo. Además, ¿hay alguna prueba de que las cáscaras de huevo puedan ser un suplemento de calcio? ¿Se ha verificado esta afirmación? En realidad, hay muchas cosas que pueden complementar el aporte de calcio y todas han sido probadas médicamente. Si te niegas a aceptar estos métodos probados, es que eres una persona absurda. ¿No puedes simplemente tomar comprimidos de calcio para complementar tu aporte de calcio? Ese es el método más sencillo. No dañan el estómago ni los dientes, saben bien y puedes notar los efectos. ¿Acaso no es esta la comprensión correcta? (Sí). Pero aquellos con una comprensión distorsionada no lo comprenden de esta manera; llevan las cosas al extremo. Creen: “Si alguien dice que las cáscaras de huevo pueden complementar tu aporte de calcio, entonces debe de estar bien comerlas. Si necesitas complementar tu aporte de calcio, tienes que comerlas”. Ni siquiera consideran si el cuerpo puede absorberlas después de comerlas. Esto refleja una comprensión distorsionada, esto es ser extremo. Si alguien dijera: “La piel de plátano tiene un alto contenido en vitaminas y comerla puede realzar tu belleza”, ¿la comeríais? (No). ¿Por qué no? (Porque algunos alimentos creados por Dios deben comerse después de haber sido pelados, según las reglas de la naturaleza. Insistir en comer la piel es llevar las cosas al extremo. Si alguien quiere complementar su aporte de vitaminas para realzar su belleza, debería comer alimentos que sean normalmente comestibles y que tengan efectos embellecedores). Esta es la comprensión correcta. Pero fíjate en ese necio extremista: no lo comprende de esta manera. Insiste en forzarse a comer la piel e incluso dice: “Debo rebelarme contra mi carne. Debo comer piel de plátano para complementar mis niveles de un nutriente específico”. Pero no piensa: “La piel de plátano no sabe bien. No es comida. No la comeré. ¿Por qué, en lugar de eso, no como simplemente otra cosa que contenga este nutriente?”. ¿Acaso no es esta la comprensión correcta? (Sí). Si puedes distinguir de esta manera, si puedes comprender las cosas de este modo, eso demuestra que posees inteligencia humana. Pero si no puedes distinguir de esta manera y, tan pronto como oyes que la piel de plátano contiene un cierto nutriente, insistes en comerla aunque sepa mal, entonces eres un necio, eres alguien reencarnado de un animal y no posees el pensamiento de la humanidad normal. Cualquier herejía o falacia puede desorientar a tales personas, quienes son simplemente incapaces de discernir la corrección o veracidad de diversas informaciones; siempre las embaucan. Todo esto constituye una manifestación de cómo las personas reencarnadas de animales tratan diversos asuntos específicos: son sumamente necias, su comprensión es distorsionada y absurda y lo llevan todo al extremo. Cuando la gente dice que la investigación sugiere que algo es comestible, eso no significa que debas comerlo ni que nada más pueda reemplazarlo. Si dices que la verdad no puede ser reemplazada por ninguna teoría, eso es objetivo y preciso. Pero estos nutrientes son sustancias materiales; es imposible que no haya sustitutos. Dios creó una rica variedad de alimentos y hay muchos que contienen diferentes nutrientes. Las personas pueden hacer elecciones concretas basándose en su constitución individual, grupo de edad y estado de salud actual; no hay necesidad de atenerse a preceptos. Después de oír una información, las personas que se van a los extremos no pueden tratarla correctamente ni discernirla. Estas cosas siempre las desorientan y, al final, dicen: “¡Todo en internet es mentira, ni una sola palabra es verdad!”. Como ves, ahora se van al otro extremo. Puedes buscar información en internet, pero debes saber cómo usar la inteligencia humana y la forma correcta del pensamiento humano para discernirla, para tomar una decisión correcta sobre qué usar y qué desechar. Si algo es beneficioso para ti, puedes usarlo; si no es beneficioso o no es adecuado para ti, puedes tratarlo como una referencia o como un tipo de conocimiento general. Las personas con pensamiento humano practican de esta manera. Aquellas que no poseen pensamiento humano practican de una forma que se desvía a la izquierda o a la derecha; o bien son engañadas o bien no creen absolutamente nada. Son incapaces de discernir tales asuntos con esmero. Tales personas parecen especialmente obstinadas, ridículas, atolondradas e idiotas en la forma en que tratan diversos tipos de información o manejan asuntos de la vida real. Las personas que son así de idiotas, que no pueden discernir lo correcto de lo incorrecto ni lo que está bien de lo que está mal, ¿cómo se las arreglan cada día de su vida? Solo con ver cómo se comportan, te entra la preocupación. ¿Puedes todavía tener alguna esperanza de que sean capaces de entrar en la realidad-verdad?

Una mujer se casó con un vil granuja y piensa: “Mi marido me ama tanto. He encontrado el amor verdadero, me he enamorado”, y se siente muy dichosa. Pero los demás miran a su marido y ven que ni siquiera es humano —que es un diablo— y se preguntan cómo puede ella seguir tan embriagada y disfrutando tanto. Incluso se inquietan y preocupan por ella. Al final, después de tener hijos con él, le da la patada y ella se queda sin ningún apoyo; ¡su vida se vuelve insoportablemente difícil! A juzgar por las necedades que cometen las personas reencarnadas de animales, está claro que el hecho de que puedan arreglárselas para vivir y sobrevivir se debe en gran medida a la gracia de Dios. Dios les da aliento para que puedan seguir con vida y les da comida para que puedan sobrevivir. Las aves del cielo, los pequeños animales e incluso las hormigas de la tierra tienen todos comida para comer; ¿acaso no será aún más cierto esto para los seres humanos? Puesto que te reencarnaste como ser humano, Dios te da los medios para sobrevivir. O bien alguien te provee, o bien tienes un determinado punto fuerte que te permite mantener tu sustento. Esta es la gracia de Dios. Él no te deja morir de hambre, sino que te da una forma de sobrevivir, por lo que eres capaz de vivir hasta la vejez, de vivir hasta el final. Sin la gracia de Dios, dado el calibre con el que nacen, su ausencia de pensamiento normal y su falta de hasta la más mínima capacidad para manejar los problemas, los reencarnados de animales ni siquiera podrían arreglárselas para ganar un sustento por sí mismos. Desde otra perspectiva, las personas reencarnadas de animales están en realidad bastante bendecidas. Teniendo en cuenta sus capacidades en todos los aspectos y su inteligencia, les sería prácticamente imposible ganarse la vida en este mundo complejo y malvado. Pero como Dios muestra gracia hacia todos los seres creados y tiene misericordia de ellos, con independencia de si te reencarnaste de un animal o de un ser humano, a los ojos de Dios, si eres un ser creado y Él te ha dado aliento, Él provee normalmente lo que necesitas para vivir y sobrevivir, con lo que permite que tu vida se sostenga y que puedas seguir viviendo. Así que si dices: “He salido y me he esforzado para ganar dinero, manteniéndome por mí mismo para estar bien nutrido y sano; ¿acaso no me va bien? ¿No me estás insultando al llamarme necio?”, te equivocas. El hecho de que puedas ganar dinero y mantenerte por ti mismo no se debe necesariamente a tu propia capacidad; el noventa y nueve por ciento se debe a la gracia de Dios. Él te da algo de vigor y, por tanto, te permite esforzarte para ganar dinero para comer; te da un determinado punto fuerte, junto con un cuerpo sano y, por tanto, te permite hacer un trabajo, ganar dinero, mantener a una familia y sobrevivir. ¿Cuál es la base para que puedas hacer estas cosas? Todo se basa en que Dios te da la condición innata más fundamental que te permite realizar un trabajo humano normal, lo que te permite en última instancia mantenerte por ti mismo y conseguir tu sustento. En resumen, pase lo que pase, ya seas necio o atolondrado, ahora mismo, como ser creado con la apariencia externa de un ser humano, deberías conocer tu identidad y tu valía. Además, deberías comprender correctamente lo que Dios te ha otorgado, lo que Él te ha provisto y Su gracia y misericordia. Si encajas con las diversas características de las personas reencarnadas de animales y sientes que ciertamente perteneces a esta categoría de personas, ¿qué deberías hacer? Esto es fácil de manejar: no importa cuál sea tu origen ni si posees de forma natural la inteligencia y el pensamiento humanos, el hecho es que ahora tienes una identidad humana. Puesto que tienes una identidad humana, deberías cumplir el deber de un ser humano: haz todo lo que puedas, lo mejor que puedas y, en la mayor medida posible, lleva a cabo y haz bien lo que un ser humano debe hacer. Algunas personas dicen: “Has dicho que las personas reencarnadas de animales se caracterizan por una comprensión distorsionada, la insensibilidad, el atolondramiento y la necedad; eso significa que no tienen inteligencia humana. La gran mayoría de estas personas no entienden la verdad en absoluto, ¿cómo pueden hacer su deber bien y adecuadamente?”. Si no se te somete a estándares estrictos, puedes lograr hacerlo bien y adecuadamente, porque, después de todo, ahora tienes una identidad humana; siempre que seas obediente y no sueltes argumentos retorcidos, puedes lograrlo. Si ni siquiera puedes cumplir estos dos puntos, entonces digo que estás verdaderamente en peligro y tendrás que ser depurado de la iglesia. Si dices: “Puedo cumplir estos dos puntos. No soltaré argumentos retorcidos y acepto las afirmaciones correctas. Haré lo que se me diga que haga y lo haré como se me diga que lo haga”; si de veras puedes practicar de esta manera, entonces serás capaz de lograr hacer tu deber bien y adecuadamente. Algunas personas dicen: “He hecho mi deber bien y adecuadamente, y también quiero hacerlo de acuerdo con los principios-verdad”. Si de veras tienes la intención de esforzarte por alcanzar los principios-verdad sobre la base de ser capaz de hacer tu deber bien y adecuadamente, entonces el nivel que puedas alcanzar está bien; no hay requisitos. Basta con que no seas testarudo, no sueltes argumentos retorcidos, no sigas haciendo hincapié en tus propias razones, no actúes de manera atolondrada y no te niegues a admitir que has cometido una necedad cuando sí lo hayas hecho. En cuanto a actuar de acuerdo con los principios-verdad, puedes hacer todo lo que seas capaz; lo que sea que pienses que puedes hacer, simplemente hazlo. Los requisitos para este tipo de personas no son altos porque es algo difícil para ellas alcanzar los principios-verdad. Por tanto, basándose en sus condiciones innatas, no se les exige estrictamente que actúen de acuerdo con los principios-verdad. ¿Por qué no se les exige? Porque son incapaces de ello. Insistir en exigirles que actúen de acuerdo con los principios-verdad sería como forzar a un pez a vivir sobre la tierra. Tomemos como ejemplo algunos animales: si les exiges que coman la cantidad adecuada en cada comida y que no coman en exceso y se hinchen el estómago, ¿pueden hacerlo? No pueden. Comen todo lo que pueden de una sola vez hasta que físicamente no pueden comer más. Las personas reencarnadas de animales son iguales. Si les exiges que actúen de acuerdo con los principios-verdad, no pueden hacerlo. Entonces, ¿significa eso que se abandona a tales personas? No, no se las abandona. Pero no abandonarlas no significa exigirles que entiendan y capten los principios-verdad. Simplemente significa tratarlas correctamente, dejarlas hacer lo que son capaces de hacer. No es anular sus cualificaciones para hacer su deber, ni anular sus cualificaciones para perseguir la verdad y, menos aún, anular sus cualificaciones para alcanzar la salvación. Solo significa que no se les exige estrictamente que practiquen de acuerdo con los principios-verdad, ni que alcancen los principios-verdad en todas las cosas. Es decir, deben hacer todo lo que sean capaces. Basta con que no intenten deliberadamente causar perturbaciones, no suelten argumentos retorcidos ni cometan fechorías imprudentemente en relación con asuntos cruciales de principio. Los requisitos para tales personas no son altos. ¿Lo habéis entendido? (Sí).

En cuanto a las personas que se han reencarnado de animales, hemos compartido algunas de las manifestaciones de su esencia. Por supuesto, hay algunas manifestaciones de las que no hemos hablado con mucho detalle. Si habláramos de ellas de manera más específica, quizá algunas personas no podrían soportarlo, así que hemos hablado de manera más general, dejando algunas cosas sin decir. Da igual de qué te hayas reencarnado, en definitiva, ahora tienes una identidad humana. Puesto que tienes una identidad humana, te preocupas por tu imagen y tu dignidad, así que te preservaremos un poco de dignidad; no hablaremos con demasiado detalle sobre este aspecto. Lo que ya hemos tratado describe, básicamente, cómo son las cosas; mira si te identificas con ello. Digamos que tus manifestaciones coinciden con las de las personas reencarnadas de animales y te sientes bastante turbado en el corazón; sientes que, como tienes esta clase de identidad, por un lado, tu valía ha disminuido y, por otro, tu integridad ha sido insultada y tu dignidad, desafiada. No sabes cómo manejar tu relación con Dios y de repente sientes que tu estatus se ha desplomado, que eres inferior a los demás, ya no sientes que haya nada honorable en ti, que tu calidad humana sea noble o que tengas una valía honorable, y de repente sientes en el corazón que no tienes ninguna esperanza ni apoyo y que tu destino futuro está en el aire. ¿Serían estas unas buenas manifestaciones? (No). Entonces, ¿no deberías cambiar de rumbo? (Sí). Puesto que estas manifestaciones y esta clase de comprensión no son buenas, ¿qué se debería hacer? Tenemos que encontrar una salida para la gente así, para que se sientan un poco mejor. No se trata de calmarlos ni de engañarlos, sino de permitirles tratar este asunto correctamente y esforzarse por practicar de acuerdo con los principios-verdad. Entonces, ¿qué deberían hacer? ¿Cómo deberían comprender este asunto las personas reencarnadas de animales? En primer lugar, desde la perspectiva de Dios, da igual de qué se haya reencarnado una persona, es algo que ordena Dios; no depende de las personas. Digamos que eres una de estas personas. Si te pidieran que eligieras, ¿elegirías reencarnarte en un animal o en un humano? (Reencarnarme en un humano). ¿Por qué elegirías eso? (Porque solo si nos reencarnáramos en un humano podríamos tener la oportunidad de oír lo que Dios dice y entender Sus palabras). ¿Y si te reencarnaras en un animal? (No tendríamos oportunidad de oír las palabras de Dios). Esto significa que nunca tendrías la oportunidad de oír la voz de Dios. Por tanto, puesto que sabes que, como animal, reencarnarse en un humano es algo bueno, con más razón deberías dar gracias a Dios; no deberías quejarte de Él. Deberías dar gracias a Dios por darte la oportunidad de ser un ser humano, que es, además, una oportunidad única en un milenio. Al fin y al cabo, Dios se hizo carne para salvar a las personas y, aunque la mayoría de la gente no ha obtenido esta gracia de la salvación, tú sí; has tenido la buena fortuna de oír la voz de Dios y de oírlo expresar la verdad. Esta es tu bendición. Es algo que, como forma de vida creada, no podrías haber obtenido siquiera a lo largo de varias vidas ni de muchas eras, aunque lo suplicaras. Dios te eligió precisamente a ti en esta era, te permitió reencarnarte en humano, vivir en Su casa y, junto a la especie humana, realizar el deber de un ser creado, transformando tu identidad de la de un animal a la de un miembro de la especie humana y permitiéndote realizar el deber de un ser humano. ¡Qué gran honor y privilegio es este! Es algo que muchas formas de vida creadas solo podrían desear, pero nunca obtener; y, sin embargo, tú lo has obtenido y lo estás disfrutando hoy. Esta oportunidad es increíblemente rara; para cualquier forma de vida creada, es una oportunidad única en un milenio. Por tanto, no solo no deberías caer en el abatimiento y quejarte ni sentirte disgustado o pensar que tu estatus es inferior al de los demás, sino que, al contrario, en realidad deberías sentirte afortunado. Deberías dar gracias a Dios; da gracias a Dios por la oportunidad que te ha dado, dale gracias por ensalzarte, pues lo que Él ha hecho es muy bueno: lo que Él ha hecho es verdaderamente gracia y misericordia hacia los seres creados. Después de aceptar esta gracia de parte de Dios, deberías estar agradecido de que Él haya cambiado tu identidad y tu clase. Pero no puedes limitarte a darle las gracias y ya está; más allá de agradecérselo, también tienes que pensar en cómo aprovechar esta oportunidad. No importa cuál fuera tu identidad original, ahora que puedes realizar tu deber como ser humano, esta es una buena oportunidad para cambiar tu identidad y tu clase como ser creado. Entonces, ¿cómo puedes llevar a cabo este cambio? El primer punto clave es realizar bien tu deber. Si, debido a las diversas limitaciones de tus condiciones innatas, solo eres capaz de esforzarte y hacer trabajo físico, de hacer trabajos sucios y agotadores y, dada tu identidad y valía, el deber que realizas solo puede permanecer siempre dentro de este ámbito, sin posibilidad de alivio o mejora, ¿qué deberías hacer? ¿A qué principio deberías atenerte? Si, sin importar en qué manifestaciones nos fijemos, ya sea en tu inteligencia, en tu calidad humana o en tus condiciones innatas, tu valía entre las personas siempre será esta —siempre serás una persona inútil, necia, atolondrada, insensible y tonta con una comprensión distorsionada, y tu valía nunca aumentará—, ¿cómo deberías tratar tu deber? Esto es de suma importancia. Supongamos que tu valía nunca aumentará y que nunca tendrás ninguna dignidad entre las personas. A ojos de Dios, permaneces eternamente en tu sitio; esto es simplemente lo que eres. Tu clase puede tener características obvias visibles en la superficie y nunca pasarás de ser un animal a un verdadero humano. No tienes esperanza de alcanzar la salvación porque no puedes entender la verdad y ni siquiera posees inteligencia humana. No entiendes las verdades de las visiones y, en la casa de Dios, no sabes cómo predicar el evangelio, no estás a la altura ni cumples los requisitos para realizar ningún tipo de deber que implique habilidades profesionales; siempre estarás estancado haciendo trabajos sucios y agotadores y no tienes forma de cambiar tu situación. Suponiendo que seas así, ¿qué harías? ¿Dejarías de creer en Dios? ¿Te darías por vencido? ¿Se quitarían algunas personas incluso la vida? ¿Dirían: “Ya no quiero vivir. De todos modos, no tengo salida, ¿qué sentido tiene vivir así?”? Si, por mucho que te esfuerces, por muy diligente que seas, por mucho que luches o por muy alto que sea el precio que pagues, tu valía nunca cambiará y en la casa de Dios siempre serás alguien que se esfuerza y suda, una persona humilde sin dignidad a la que todo el mundo menosprecia, entonces, en lo que respecta a cómo tratas tu deber, la comisión de Dios y los diversos requerimientos del Creador, ¿qué forma de practicar deberías elegir? Esto es lo más crucial. En principio y en teoría, tu valía y tu identidad están establecidas, pero, de hecho, ahora mismo, entre las personas y a ojos de Dios, tu verdadera identidad es la de un humano. ¿Por qué digo que es la de un humano? Porque el deber que puedes realizar, tus revelaciones diarias y las diversas capacidades instintivas de tus condiciones innatas se encuentran dentro del ámbito básico de lo que es normal para un ser humano; posees estas condiciones básicas de ser un humano. Solo en lo que respecta a este punto, ¿cómo deberías tratar tu deber? Los animales no entienden los principios-verdad, no saben cómo hacer bien su deber, cómo ceñirse a él o cómo realizarlo devotamente y persistir en rendir servicio hasta el final; los animales no entienden estas cosas. Pero ahora, como humano, tú las entiendes, tú sabes hacerlo, así que deberías lograr estas cosas. Puesto que eres capaz de lograrlas, Dios te exigirá requisitos basándose en este principio. Sin embargo, si, porque no estás satisfecho con tu identidad y sientes que Dios es injusto, te desanimas y te quejas de Él, piensas que tu vida es humillante e indigna y entonces renuncias a realizar tu deber y te niegas a hacer incluso lo que eres capaz de hacer, entonces eres sumamente rebelde. A ojos de Dios, no cumples con el estándar como ser creado; eres una aberración. Entonces, ¿qué deberías hacer? Con independencia de si tu valía es honorable o humilde, y sin importar de dónde provengas o qué problemas haya con tus condiciones innatas, en resumen, seas capaz de lo que seas, hazlo lo mejor que puedas y esfuérzate al máximo por hacerlo bien. Si, incluso después de esforzarte al máximo, sigues sin estar a la altura de los principios-verdad, Dios tiene un estándar mínimo que se exige a toda clase de personas: mientras lo des todo, muestres tu sinceridad y ofrezcas tu lealtad, cumplirás con el estándar. Dios no exige que cada persona alcance el cien por cien; con el sesenta por ciento es suficiente. ¿Qué quiere Dios? Lo que Dios quiere es una actitud; si tu actitud es desear realizar el deber de un ser creado, hacer bien las cosas que debes hacer y lograr, sin nada de lo que arrepentirte, entonces Dios acepta esa actitud. Él aprobará esa actitud y te protegerá para que llegues al final de la senda. Algunos dicen: “¿Qué pasará cuando llegue al final de la senda?”. No te lo diré ahora, te lo diré más tarde. Cuando llegues al final de la senda, lo sabrás. En resumen, lo que más importa ahora mismo es cómo tratas este asunto, cómo tratas el deber que Dios te ha dado y cómo cumples el deber que Dios te ha asignado. No importa cuál sea este deber, mientras sea algo que te haya asignado la casa de Dios, debes darlo todo para hacerlo. Cuando reconozcas tus propios problemas, deberías esforzarte al máximo por no soltar argumentos retorcidos, no hacer cosas que ofendan a Dios ni decir cosas que lo ofendan; en cambio, deberías hacer cosas que beneficien a las personas y a la casa de Dios, y decir cosas que beneficien a las personas y a la casa de Dios. Algunos de vosotros decís: “Todavía no soy capaz de esto ahora mismo”. Entonces, tómate tu tiempo; no seas impaciente. Si no puedes hacerlo hoy, hazlo mañana. Si no puedes hacerlo este año, intenta hacerlo el año que viene. Simplemente, tómate tu tiempo. Pero si, llegado el momento en que se anuncien los desenlaces de las personas, todavía no lo has logrado, entonces tendrás que asumir tú mismo las consecuencias. Nadie pagará por tu conducta. ¿Entendido? (Sí). Este asunto debería ser fácil de resolver; todo depende de la racionalidad de una persona y de si puede entender estas palabras. Si puedes entenderlas, entonces estas cosas serán bastante fáciles de resolver. Incluso si algunos individuos dicen que es un poco difícil, mientras se esfuercen en esta dirección, al final obtendrán algunos resultados. Si no recorres esta senda, puede que sigas siendo capaz de sobrevivir, pero en cuanto a qué desenlace te esperará al final, es difícil de decir; nadie puede garantizártelo y nadie te dará ninguna garantía al respecto.

¿Cómo os sentís después de oír el tema de hoy? Probablemente os sintáis bastante afectados emocionalmente, ¿no? Este es uno de los temas que menos dispuestas están las personas a afrontar desde que empezaron a creer en Dios, ¿verdad? ¿Acaso no es incluso más angustioso y difícil de aceptar que el tema de ser un servidor? ¿Es difícil de aceptar? En realidad, sois capaces de aceptarlo, ¿verdad? (Sí). Si las personas tienen clara la identidad de Dios y han encontrado su propio lugar, entonces estas palabras y este tipo de asunto no deberían ser demasiado difíciles para ellas; solo unos pocos individuos pueden tener alguna dificultad al respecto. Pero la mayoría de las personas, después de oír esto, es poco probable que sigan ahondando en cuál es realmente su valía e identidad. Incluso si de verdad coinciden con algunas de las manifestaciones de las personas reencarnadas de animales, serán capaces de tratarlo correctamente y, después de un tiempo, se sentirán bien, ¿verdad? (Sí). Entonces, hoy compartiremos hasta aquí. ¡Adiós!

20 de enero de 2024