Cómo perseguir la verdad (13) Parte 2
Las características de las personas reencarnadas de diablos
La última vez mencionamos que, a grandes rasgos, las personas se dividen en tres categorías. ¿Cómo se distinguen estas tres categorías? Se distinguen en función de su origen. La primera categoría es la de los que son reencarnados de animales, la segunda es la de los que son reencarnados de diablos y la tercera es la de los que son reencarnados de humanos. Ya hemos terminado de hablar de las características de los que son reencarnados de animales, y ahora hablemos de las características de los que son reencarnados de diablos. ¿Qué características principales de las personas que son reencarnadas de diablos se os ocurren? (Son antagónicas a la verdad y a Dios). Esta es una afirmación bastante general; tenéis que describir sus manifestaciones esenciales y deducir las características de este tipo de personas a partir de sus revelaciones diarias y sus manifestaciones específicas en la vida. ¿Sabéis qué es una característica? Una característica es una manifestación que representa la esencia de un tipo determinado de persona. Si alguien posee las características de un tipo determinado de persona, es que tiene la esencia de ese tipo de persona, y si alguien es de ese tipo de persona, entonces poseerá esas características por naturaleza; nadie es una excepción a esto. Eso es lo que es una característica. ¿Se os ocurren las características de las personas que son reencarnadas de diablos? (Sienten especial aversión y odio por la verdad. Reaccionan con rabia y repulsión al oír la verdad). Reaccionar con rabia y repulsión al ver la verdad es una manifestación específica. ¿Qué más se os ocurre? (Son perversas e insidiosas. No sé si eso cuenta como característica). Eso está en cierto modo relacionado. (También son implacables y arrogantes). La implacabilidad es otra manifestación específica. La arrogancia es una característica común que poseen los humanos corruptos, y no solo la tienen los que son reencarnados de diablos; los que son reencarnados de animales y de humanos —estos dos tipos— también la poseen. Además de esas actitudes satánicas corruptas específicas, ¿qué características específicas poseen en cuanto a su humanidad los que son reencarnados de diablos? Es decir, ¿cuáles son las características principales de lo que revelan, dicen y hacen en su vida diaria? (La crueldad). Esta es una característica. ¿Qué otras hay? Tanto los que son reencarnados de diablos como los que son reencarnados de animales poseen algunas características particulares y esenciales, pero las de estos dos tipos son completamente diferentes. Las características de los que son reencarnados de animales son la comprensión distorsionada, la insensibilidad, el atolondramiento y la necedad. ¿Por qué son estas características? Estas son suficientes para demostrar que, en cuanto a su esencia, este tipo de personas no están a la altura de las características humanas ni de la inteligencia y la manera de pensar adecuadas que poseen los humanos. Por tanto, estas características tan típicas demuestran que las personas de esta clase son reencarnadas de animales. Los que son reencarnados de diablos son diferentes de los que son reencarnados de animales. ¿Cuáles son sus características? Puesto que son reencarnados de diablos, son diablos convertidos en humanos. Su esencia interior es la de un diablo. Aunque no son animales —no son necios ni insensibles, y tal vez no tengan una comprensión distorsionada—, tampoco son humanos y no tienen el pensamiento normal de los humanos. Como son reencarnados de diablos, ciertamente son del todo congruentes con los diablos e idénticos a ellos en cuanto a esencia y verdadera forma, sin nada que los diferencie. Entonces, ¿cuáles son las características de los que son reencarnados de diablos? La primera característica es que mienten de manera empedernida. No importa cómo mientan, no se sonrojan ni se les acelera el corazón, y actúan de forma extremadamente normal y natural, sin cometer deslices ni mostrar fisura alguna. Nadie puede discernir cuáles de sus palabras son verdaderas y cuáles son falsas. La segunda característica es la depravación. La tercera característica la habéis mencionado hace un momento, que es la maldad. Las personas que son reencarnadas de diablos tienen tres características; aunque haya una menos que en los que son reencarnados de animales, el poder destructivo y el grado de daño grave que infligen a las personas son mucho mayores que el dolor o el perjuicio que causan los que son reencarnados de animales, porque son diablos. En cuanto al grado, los medios de los diablos para dañar gravemente a las personas son mucho más severos que los de los animales para herirlas. Atrapar, pisotear, insensibilizar, desorientar y dañar gravemente a las personas es innato en los diablos; es su esencia-naturaleza. En el caso de los animales, siempre que no sean feroces, por lo general no tienen un gran poder destructivo sobre los humanos; solo determinados animales dañan gravemente a las personas en cierta medida, comiendo carne humana o hiriéndolas por instinto. Los diablos son diferentes. No importa si son diablos grandes o pequeños —no hay necesidad de distinguir entre diferentes tipos de diablos—, todos ellos infligen el mismo dolor y daño grave a las personas. Las supuestas diferencias se manifiestan meramente en los medios o métodos, pero en lo que se refiere a la esencia de los diablos, esta consiste siempre en dañar gravemente a las personas. Con independencia de que los hayas provocado, su esencia-naturaleza es siempre la de herir a la gente. Mientras te acerques a ellos, mientras los asuntos importantes o insignificantes de tu vida tengan que ver con ellos, eres susceptible de que te dañen. Si entiendes algunas verdades, posees algunas realidades-verdad y tienes discernimiento respecto a estos diablos, entonces el grado del daño recibido se atenúa o reduce relativamente. Pero si tu estatura es pequeña, no entiendes la verdad y eres alguien sin la verdad y vida, entonces el grado del daño recibido se puede deducir fácilmente: te dañarán como quieran y hasta el punto que deseen. Este es el daño que causan a las personas los que son reencarnados de diablos. Como ves, cuando los diablos están en el poder, aunque los apoyes, seguirán haciéndote daño, y si no los apoyas o te opones a ellos, te dañarán igualmente. Mientras ellos te gobiernen, mientras estés bajo su poder, mientras sigas a Dios pero no hayas obtenido la verdad ni Dios te haya ganado por completo, serás, sin lugar a dudas, el adversario vencido de los diablos, su víctima, y nadie es una excepción a esto. Esto se refiere a los grandes diablos. En cuanto a los reencarnados de diablos, son pequeños diablos de la vida real, son diversas clases de diablos. Si vives junto a ellos, una de las cosas que sucederá más habitualmente será que mentirán de manera empedernida. Siempre te engañarán y siempre te estafarán; no sabrás cuáles de sus palabras son verdaderas y cuáles son falsas, y te perturbarán hasta el punto de que te sientas intranquilo cada día. “¿Es esto que han dicho verdadero o falso? ¿Están intentando engañarme de nuevo? ¿Cómo puedo discernir si lo que dicen es correcto o incorrecto?”. Como ves, si vives junto a ellos, sufrirás profundamente su daño. Solo este asunto de sus constantes mentiras te perturbará hasta el punto de acabar completamente confuso, y cada día tu corazón carecerá de tranquilidad, paz y alegría.
I. La primera característica: mentir de manera empedernida
En cuanto al tipo de personas que son reencarnadas de diablos, mienten de manera empedernida y todo lo que hacen es muy retorcido. Digan lo que digan en secreto a los demás o hagan lo que hagan entre bastidores, después no dicen la verdad al respecto, sino que presentan una versión diferente. Hablan mal de los demás delante de ti y hablan mal de ti delante de los demás. Como resultado, surgen barreras entre tú y esas otras personas y cada uno piensa mal del otro. En realidad, no os conocéis en absoluto y no sabéis mucho acerca del otro. Os habéis convertido en enemigos precisamente porque este diablo se inventó cosas para sembrar la discordia entre vosotros. El diablo te ha engañado y tú sigues sin saber qué pasa, y piensas que lo que dijo es verdad y que es bueno contigo. Como ves, alguien que miente de manera empedernida puede engañar a la gente hasta ese punto. Mienten constantemente; a menudo cotillean, siembran la discordia y se inventan rumores arbitrariamente exagerando y adornando historias y haciendo afirmaciones infundadas cuando están contigo. Esto te perturba hasta el punto de que te sientes intranquilo y tienes que discernir y estar en guardia constantemente: “¿Qué cosas malas dijo fulano de mí? ¿Cómo debería tratar a fulano?”. Te perturban hasta dejarte completamente confuso, lo que altera el ritmo de tu vida, tus patrones de vida y tu estado actual. Cuando tu estatura es pequeña y no entiendes la verdad ni la has obtenido aún, a menudo estás sujeto a la influencia de tales personas, e incluso algunas de sus mentiras te desorientan, perturban, constriñen y atan. Por ejemplo, supongamos que te eligen líder de la iglesia y un individuo así te dice: “Fulano dijo de ti: ‘¿Ese tipo se cree que puede ser líder? En realidad no es nada, ¡y aun así tiene el descaro de compartir la verdad con la gente!’”. En realidad, esa persona no dijo esto en absoluto; es lo que este diablo quería decir y le está echando la culpa a otro. Solo este comentario suyo hace que te sientas débil, y acudes ante Dios y oras: “Oh, Dios, mi estatura es verdaderamente pequeña y no puedo asumir este trabajo. Estoy en deuda contigo, no he hecho bien mi trabajo. Quiero dimitir, pero me temo que eso sería desleal. ¿Qué debo hacer?”. Te ha perturbado hasta el punto de que no puedes continuar con tu trabajo; incluso si sigues adelante, lo haces con una especie de emoción negativa, perdiendo gradualmente el sentido de la carga por el trabajo de la iglesia, hasta que, finalmente, este se paraliza. Te ha perturbado, ¿verdad? (Sí). Es realmente problemático vivir, relacionarse y trabajar con este tipo de persona. Hay demasiada falsedad en sus palabras, demasiada adulteración, demasiada voluntad propia y demasiados motivos propios; todo lo que dice son mentiras. Tienes que discernir constantemente: “¿Cuáles de sus palabras son verdaderas y cuáles falsas? ¿Qué ha hecho realmente entre bastidores y qué no ha hecho? ¿Es un verdadero creyente en Dios? Dice que en el futuro ciertamente hará bien su deber y que sin duda estará a la altura de este ascenso que la casa de Dios le ha concedido, ¿son estas palabras verdaderamente sentidas? ¿Actuará de acuerdo con el juramento que ha hecho y la determinación que ha expresado?”. Cuando ves su comportamiento, tu mente se inunda de una serie de preguntas. A menudo sientes que es aterradora, pero sus palabras suenan bastante creíbles y razonables. Sin embargo, por la noche, en tus sueños, ves que su rostro se ha convertido en el de un diablo, que enseña los colmillos y blande las garras, y te preguntas: “¿Es realmente humana? ¿Cuáles de sus palabras son verdaderas y cuáles falsas? ¿Cómo es que no puedo desentrañarla? ¡Este tipo de persona es demasiado aterradora!”. Sientes que es aterradora y poco fiable, pero cuando revisas su trabajo, es básicamente aceptable y, cuando la escuchas hablar, no notas ningún desliz. Sin embargo, eres simplemente incapaz de desentrañarla; tienes una sospecha indescriptible en tu espíritu, y en el corazón siempre sientes que puede causar problemas; constantemente sientes que sus palabras son insinceras y no del todo veraces. Tal vez un día su naturaleza mentirosa quede en evidencia y tu sentimiento sobre ella se confirme: descubres que tus sospechas y tu sentimiento sobre ella en aquel entonces eran correctos y que, aunque las palabras que decía sonaban muy bien y creíbles, eran todas falsas y engañosas; entre bastidores, simplemente no hacía ningún trabajo real en absoluto. Entonces, ¿se puede seguir confiando en este tipo de persona? (No). Aunque en el corazón sientes que ya no se puede confiar en ella, cuando te la vuelves a encontrar y la oyes hablar, su comprensión parece bastante pura, lo que dice suena bien, no puedes encontrar ningún problema en sus palabras y aparentemente también puede soportar dificultades y pagar un precio. Reflexionas: “¿Qué está pasando aquí? Tal vez la juzgué mal, tal vez fui mezquino. Déjame confiar en ella una vez más. De todos modos, ahora mismo no puedo encontrar a ninguna persona adecuada para reemplazarla en este trabajo, así que la usaré una vez más”. Entonces continúas usándola, y el resultado final sigue siendo el mismo: descubres que te ha vuelto a engañar. Habla muy bien, pero en realidad, entre bastidores, solo lleva a cabo su propio proyecto y no hace nada real. Si gana a diez personas en un mes de predicación del evangelio, insiste en decir que fueron cincuenta. Simplemente no dice la verdad. Es una mentirosa empedernida, una experta en mentir. Confías en ella y la usas una y otra vez y, como resultado, te engaña una y otra vez. ¿Y quién es el que sufre una pérdida al final? Por supuesto, al experimentar estas cosas, las personas desarrollan discernimiento con respecto a los demás, su perspicacia crece, su experiencia aumenta y mejoran en lo que se refiere a juzgar a las personas, pero ¿qué es lo que realmente sufre pérdidas? La obra de la iglesia. Así que dime, ¿causa por sí sola un gran daño a los demás esta esencia-naturaleza de las personas que son reencarnadas de diablos —la de ser unas mentirosas empedernidas— o no? (Sí). ¿Cómo de grande es este daño? ¿Pueden desorientarte? (Sí, pueden desorientarnos y aprovecharse de nosotros). Pueden desorientarte, aprovecharse de ti y perturbarte, ¿pueden llegar al punto de manipularte? (Sí). Si eres joven y careces de experiencia, y no entiendes la verdad ni puedes desentrañar los asuntos, te pueden manipular. ¿Qué significa que te manipulen? Significa que no puedes hacer nada contra ellas, que te controlan, que te atan de pies y manos, que influyen en tu manera de pensar sobre las cosas y en tus ideas y puntos de vista y los dominan, que lo que haces a continuación sucede enteramente según su plan y que caes completamente en la trampa que te han diseñado; esto es lo que significa que te manipulen. Lo planean todo de antemano entre bastidores, usando todo tipo de tácticas para conspirar contra ti. Te calan por completo: lo que entiendes y lo que no puedes desentrañar, en qué asuntos tienes discernimiento y en cuáles no, cuáles son tus límites, cómo es posible aprovecharse de ti y qué palabras pueden desorientarte. Al final, se aprovechan de tus defectos y de diversos puntos débiles para inventar mentiras y embaucarte. En tu corazón, sabes claramente que lo que hicieron estuvo mal o que hay un problema con lo que dijeron y que estaban mintiendo, pero no tienes la sabiduría para lidiar con ello; te sientes angustiado, pero no puedes hacer nada contra ellas y solo puedes dejar que te controlen. ¿No es esto que te manipulen? (Sí). En última instancia, la dirección en la que se desarrolla la situación, hasta el resultado final, transcurre de acuerdo con su plan; esto significa que te han manipulado. Es decir, pierdes toda la capacidad de controlar la dirección del desarrollo de la situación y te manejan por completo. Al final se salen con la suya en cuanto a cualquier objetivo que quieran alcanzar, cualquier cosa que quieran lograr, de quienquiera que quieran aprovecharse y comoquiera que quieran hacer las cosas. Dime, ¿no es esto que te manipulen? (Sí).
Dime, solo en lo que respecta a la naturaleza de ser unas mentirosas empedernidas que presentan las personas reencarnadas de diablos, ¿es grande o no el daño que causan al pueblo escogido de Dios y, en especial, a la obra de la iglesia? (Es grande). ¡El daño es inmenso! Así que, además de afectar a la vida cotidiana de algunos individuos, ¿qué otro gran daño causan a las personas? (La perturbación que causan las acciones de las personas reencarnadas de diablos a quienes las rodean es muy grave. En el pasado me encontré con una persona así; dondequiera que ella estaba, ese lugar se llenaba de intrigas y luchas por el poder y el estatus, surgían barreras entre las personas, y los hermanos y hermanas también sentían oscuridad en su corazón). Eso creó caos, ¿verdad? (Sí). Hacer que la gente sospeche los unos de los otros y luche entre sí y que entre en un estado de caos; ¡ese daño es inmenso! Entonces, después, ¿obtuvieron todos discernimiento de este diablo? (Sí). ¿Fue depurado? (Fue depurado). Después de que fuera depurado, ¿hicieron todos un resumen de lo sucedido? Las principales manifestaciones específicas de su embuste, las mentiras que decía, las cosas por las que mentía, los métodos y el tono de voz que usaba cuando mentía, el propósito que quería alcanzar, ¿resumisteis todos estos métodos y manifestaciones específicos? (Sí, lo hicimos. Por ejemplo, es un mentiroso empedernido; sus palabras tienen la naturaleza de confundir lo que está bien y lo que está mal y de llamar a lo negro blanco, con lo que hace que las figuras positivas parezcan negativas y las negativas, positivas. Hacía acusaciones infundadas contra cualquiera a quien envidiara u odiara, y también incitaba a los hermanos y hermanas a oponerse a tal persona, lo que creaba caos. También reprimía a algunas personas buenas o a quienes obtenían resultados en sus deberes, mientras que ascendía a quienes veía con buenos ojos y se ganaban su favor). Se trata de un anticristo, ¿verdad? (Sí). ¿Cuáles son los principales métodos para mentir que utiliza este tipo de persona? Inventar cosas de la nada, adornar y exagerar historias, echar la culpa a otros, contar chismes para crear conflictos y sembrar la discordia, ¿qué más? (Avivar las llamas). Avivar las llamas e intensificar los conflictos. Por ejemplo, dos personas se llevan bastante bien, no quieren discutir por nada ni enemistarse con nadie, pero este tipo de persona aviva las llamas entre ellas para hacer que empiecen a pelear. Si ve a esas dos personas pelear, entonces se siente feliz y su complot ha tenido éxito. Hay algunas personas de este tipo en cada grupo. Todo el mundo tiene actitudes corruptas, pero ¿harían estas cosas las personas que son reencarnadas de humanos? (No). ¿Por qué no? ¿Cuál es la diferencia entre ellas y las personas que son reencarnadas de diablos? (Las personas normales tienen el estándar mínimo de conciencia). Correcto. Tienen el estándar mínimo de conciencia; en su conducta propia, las frena la conciencia. No harán estas cosas moralmente corruptas, estas cosas que significan perder la integridad y la dignidad, o estas cosas que dañan a otros y las benefician a ellas mismas. Tener conciencia significa que tienen un estándar mínimo y que, por tanto, sus acciones están restringidas. Así pues, ¿tienen conciencia estas personas que son reencarnadas de diablos? (No). Entonces, ¿qué clase de corazón tienen? (Un corazón malévolo). Tienen un corazón malévolo y perverso, por lo que pueden mentir de manera empedernida y, por mucho que mientan, no se sienten incómodas por dentro. ¿Por qué no se sienten incómodas? Porque son diablos y no tienen conciencia, así que, cuando mienten y hacen el mal, no se sienten incómodas ni reprobadas. Por el contrario, si no mienten y si —allá donde estén— no hacen algo malo ni causan alguna conmoción y caos, y todo el mundo vive en paz, con alegría y ante Dios, se sienten molestas e incómodas por dentro. ¿Por qué se sienten incómodas? Porque todo el mundo acude ante Dios, reflexiona sobre Sus palabras, actúa de acuerdo con estas y con los principios-verdad, vive conforme a una humanidad normal y no las adora; no destacan entre la gente ni se sienten importantes, así que piensan: “¡Vivir así es muy aburrido, no es divertido!”. Para divertirse, hacer que la vida sea interesante y vivir honorablemente y con un sentimiento de importancia, tienen que armar algún lío y causar algunos problemas, meter cizaña y provocar algo de agitación y caos entre la gente. ¿Cómo es ese dicho? Desatar una tormenta. A este tipo de personas les gusta desatar una tormenta dondequiera que estén; no les gusta mantenerse en su sitio. La gente normal quiere mantenerse en su sitio —vivir una vida estable y hacer lo que debe de forma rutinaria—, no le gusta desatar tormentas. Pero las personas que son reencarnadas de diablos no se mantienen en su sitio. ¿Por qué no se mantienen en su sitio? Porque dentro de este tipo de personas vive un diablo, y a los diablos les gusta causar problemas en cualquier grupo en el que estén. Aunque no las hayas provocado ni molestado, simplemente empiezan a crear problemas por su cuenta; esto es desatar una tormenta. No importa en qué grupo se encuentre este tipo de personas, ya lo mires desde lejos o indagues sobre las circunstancias de sus miembros, siempre sientes que allí hay una atmósfera demoníaca. De vez en cuando, oyes que la persona A tiene un conflicto con la persona B, que la persona C no se lleva bien con la D y se ignoran mutuamente, que la persona E tiene disputas con la F en su trabajo, que la persona G en todo momento está compitiendo por estatus y que siempre es necesario rehacer su trabajo. Si ves alguna iglesia en la que siempre hay una atmósfera caótica y turbia, en la que no hay paz, en la que la gente es siempre incapaz de llevarse bien o cooperar armoniosamente, es que hay uno o incluso varios diablos causando perturbaciones en su interior. No importa cuántos diablos estén causando perturbaciones en una iglesia; perjudican profundamente a todas esas otras personas que tienen un estándar mínimo de conciencia y quieren actuar de acuerdo con los principios-verdad. Una vez que se ha depurado a todos los tipos de diablos, cuando toda la gente vuelve a vivir la vida de iglesia y a hacer sus deberes juntos, la atmósfera es diferente. Aunque no se puede decir que todo el mundo arda de pasión, al menos todos sienten que la gente de allí tiene calidez humana y no arma líos; la atmósfera del lugar no es demoníaca, es una atmósfera humana. En los lugares donde la atmósfera es demoníaca, cuando la gente conversa entre sí, hay algo raro en su mirada, así como en su tono de voz y en la atmósfera cuando hablan. No se miran a los ojos cuando hablan; además, lo que dicen es muy simple, ninguno está dispuesto a hablar con el corazón y no hay comunicación verbal. Es como si hubiera un muro que los separara. No hay comunicación entre ellos; albergan odio en sus corazones. Es posible que estas personas sean las víctimas. Independientemente de si estas personas son víctimas o victimarios, en resumen, hay diablos mezclados y causando perturbaciones dentro de este grupo, perturbando el corazón de la gente hasta el punto de que están hechos un lío y no pueden encontrar paz alguna. Cuando las personas de este grupo viven juntas, siempre sienten que las cosas no son satisfactorias y no van bien, no pueden convivir juntas en armonía y, por supuesto, la cooperación armoniosa es todavía más imposible. Al hablar, actuar y hacer sus deberes en este grupo, la gente siempre se siente incómoda por dentro y también hay barreras entre ellos. Esto se debe a que hay diablos que causan perturbaciones en este grupo, por lo que todos se sienten constreñidos e infelices.
Algunas personas experimentaron una grave perturbación por parte de diablos y estos básicamente las manipularon. Cuando las vi al cabo de uno o dos meses, su rostro tenía un aspecto raro, como si las hubieran embaucado. ¿Será que carecían de la obra del Espíritu Santo y de la presencia de Dios? ¿Cómo es que tenían un aspecto tan extraño? Más tarde, tras una cuidadosa indagación, descubrí que efectivamente algo había sucedido: dos diablos habían controlado a todas esas personas. ¿Hasta qué punto las controlaban los diablos? Los diablos hacían lo que querían; no era posible implementar los arreglos del trabajo que emitía lo Alto ni los principios que este compartía; todo existía solo de palabra. Con estos dos diablos interponiéndose en el camino, nadie se atrevía a dar su opinión ni a informar de los problemas. Después, algunas personas se enfadaban tanto cuando se mencionaba a estos dos diablos que rompían a llorar. ¿Por qué no los desenmascaraste entonces? Incluso con tanta gente allí, nadie se atrevió a levantarse y desenmascarar a los diablos. ¿Cuánto poder debían de tener esos diablos? Por fuera parecen humanos, pero su esencia es en realidad la de un diablo. Este tipo de personas provocan temor en los demás dondequiera que vayan. La gente solo tiene que entrar en contacto con ellas para sentir miedo, para sentir escalofríos. Si un niño se encuentra con este tipo de personas, se asustará hasta llorar. ¿Hasta qué punto siente miedo la gente ingenua cuando se encuentra con este tipo de personas? Cuando están delante de ellas, no se atreven a respirar fuerte ni a hablar alto, e incluso intentan esquivarlas rápidamente rodeándolas. Alguien vio que estos diablos no estaban implementando el trabajo de acuerdo con los arreglos del trabajo y dijo: “Hacerlo así no está bien; esto no es coherente con los principios compartidos por lo Alto”. Uno de esos diablos replicó: “Aquí mando yo. Si te pasas de la raya, lo creas o no, ¡puedo expulsarte ahora mismo!”. Esto asustó tanto a la persona que se le demudó el rostro y no se atrevió a dar su opinión de nuevo, diciendo entre lágrimas: “Me equivoqué. Haz como si no hubiera dicho nada. Por favor, por favor, ¡no me expulses!”. Los demás vieron esto y dijeron: “¡Es demasiado terrible, su poder es demasiado grande! ¡Expulsará a cualquiera que no lo obedezca! Nos ha costado mucho conseguir la oportunidad de hacer nuestros deberes en la casa de Dios. Si nos expulsa, ¿a quién podríamos recurrir? ¿No estaríamos acabados? ¿No se habría desvanecido nuestra esperanza de salvación? Realmente no debemos dar nuestra opinión; no debemos ser expulsados por un momento de descuido”. Mira, tenían miedo hasta ese punto. Finalmente, cuando se estaba desenmascarando a los diablos, algunas personas expusieron cómo los diablos sembraban la discordia y formaban facciones, mientras que otras desenmascararon las falacias que los diablos difundían para desorientar a la gente. De hecho, estas personas habían visto claramente el mal que habían cometido los diablos en ese momento, era solo que nadie se había atrevido a decir una palabra ni a resistirse. Algunos incluso lloraban mientras hablaban, con un aspecto bastante lastimoso. Pero, ¿por qué no se habían resistido cuando los diablos los estaban manipulando y controlando? ¿Por qué habían estado desprovistos de fuerza entonces? Ahora que lo Alto iba a ocuparse de los diablos, encontraron su fuerza. Dime, si Dios no hubiera velado por estas personas que eran de pequeña estatura y no entendían la verdad ni las hubiera protegido, y si tales personas no hubieran tenido la protección de Dios, ¿no las habrían dañado gravemente los diablos hasta el punto de acabar con ellas? ¿No es así? (Sí). Como ves, la gente no teme tanto a Dios, pero cuando los diablos y satanases atormentan a las personas, estas se asustan tanto que les tiembla todo el cuerpo y ni siquiera pueden llorar de manera coherente. ¡Qué gravemente asustadas están! Cuando lo Alto desenmascaró y se ocupó de estos dos diablos, esas personas oyeron la noticia y se sintieron finalmente liberadas. Durante esos pocos meses, habían estado sometidas al control de los diablos y vivían bajo el poder de Satanás, habían caído en la oscuridad, sin luz al final del túnel, y gritaban con desesperación en vano. ¡Sus vidas eran tan lastimosas! Finalmente, se echó a estos dos diablos y todos se sintieron liberados y felices. Me pregunté: “Lo Alto ha echado a estos dos diablos esta vez, así que, si estas personas se encuentran de nuevo con diablos que hacen el mal y controlan a la gente, ¿serán capaces de discernirlos? ¿Serán capaces de apartar a los diablos de su puesto sin que lo Alto tenga que intervenir y resolver el asunto? ¿Serán todos capaces de desenmascarar colectivamente a los diablos, resumiendo todas sus acciones malvadas para luego apartarlos de su puesto, y de no escucharlos, no dejarse limitar por ellos al hacer sus deberes y echarlos de la iglesia?”. Pero a juzgar por su estatura, me temo que no pueden lograrlo. Aunque estas personas crean en Dios sinceramente, tengan la determinación de sufrir y estén dispuestas a hacer su deber devotamente y a perseguir la verdad, son simplemente demasiado cobardes. Cuando solo un pequeño diablo apareció para causar perturbaciones, estas personas, sin importar la edad que tuvieran, se acobardaron y tuvieron miedo, el diablo las pudo controlar a todas y ellas no se atrevieron a resistirse. Al ver esto, me di cuenta de lo lastimosas que eran estas personas. Si Dios no protegiera a la gente y no se preocupara ni velara por ella, esta raza humana no tendría forma de sobrevivir. Fíjate en estas cosas que suceden en la vida real: el comportamiento de los diversos diablos, sus objetivos y sus métodos y tácticas para hacer las cosas son básicamente consistentes y fáciles de discernir y, sin embargo, cuando diversos diablos aparecen para causar trastornos y perturbaciones y para constreñir, controlar, atar y dañar gravemente al pueblo escogido de Dios, pocas personas se atreven a ponerse en pie y resistirse, nadie toma la iniciativa de desenmascarar a estos diablos, apartarlos de su puesto y depurarlos de la iglesia; simplemente permiten que los diablos controlen al pueblo escogido de Dios y perturben y saboteen la obra de la iglesia. Estas personas lastimosas simplemente lo soportan todo; se sienten molestas en su corazón y lloran amargas lágrimas mientras oran a Dios, pero no tienen soluciones; no tienen métodos sabios ni usan la verdad como un arma poderosa para resistirse a los diablos, luchar contra ellos y ocuparse de ellos. Nadie hace esto ni se atreve a hacerlo; ni siquiera tienen el valor de luchar contra los diablos. En cualquier iglesia, si surgen personas malvadas o diablos que controlan a la gente y trastornan y perturban la obra de la iglesia, la mayoría de la gente simplemente lo soporta. Al final, es la casa de Dios la que interviene para ocuparse de estos diversos tipos de diablos, con lo que se pone fin a su porvenir, se permite que los hermanos y hermanas estén protegidos, que vivan la vida de iglesia con normalidad, que coman y beban las palabras de Dios con normalidad y que hagan sus deberes con normalidad, y se logra que los diversos asuntos de la obra de la iglesia transcurran de manera ordenada. Gracias íntegramente a que Dios envía a personas y a que la casa de Dios organiza y guía personalmente la realización de esta obra específica, es posible proteger a estas personas inmaduras, ignorantes y débiles de la desorientación y el grave daño que provocan las personas malvadas y los anticristos. ¡Qué lastimosas son estas personas necias e ignorantes que no entienden la verdad! En el entorno más amplio, toda la raza humana ha sido corrompida por Satanás; en entornos de vida específicos, diversos diablos perturban, controlan y dañan gravemente a la gente. Algunas personas son de pequeña estatura y cuentan con una base poco profunda, por lo que, cuando se encuentran con las perturbaciones de las personas malvadas, no pueden desentrañar estas cosas. Siempre piensan que las personas malvadas no deberían existir en la iglesia y que no hay amor ni calidez humana entre las personas. Algunas ni siquiera quieren seguir haciendo sus deberes y dicen: “Sería mejor creer en Dios en casa. ¿Por qué se permite que existan tales personas en la iglesia?”. Las personas que no entienden la verdad no pueden desentrañar estas cosas. No son capaces de extraer lecciones de estos asuntos; no saben que, detrás del hecho de que se enfrenten a esas situaciones, se encuentran las buenas intenciones de Dios; desconocen de qué lado deben estar o no saben abordar estos asuntos usando los principios-verdad; no son capaces de unirse a los verdaderos hermanos y hermanas para oponerse a los diablos y luchar contra ellos. ¿No es esto ser de pequeña estatura? ¿No es lastimoso? (Sí).
La primera característica del tipo de persona que es reencarnada de un diablo que se revela en su vida diaria es que miente de manera empedernida. Sin importar su edad, género o antecedentes ni cuántos años haya creído en Dios, mientras las palabras de alguien siempre contengan mentiras, sea un individuo lleno de embustes y mienta de manera empedernida, significa que es reencarnado de un diablo; no es humano. Los humanos también mienten, porque tienen un carácter corrupto; la falsedad y la perversidad inherentes al carácter corrupto pueden hacer que los humanos mientan. Pero el grado de las mentiras humanas es diferente al de las personas reencarnadas de diablos. Si alguien miente de manera empedernida, este solo hecho basta para demostrar que, en su esencia, no es humano, sino un diablo. Debido al efecto de la conciencia, es absolutamente imposible que los humanos lleguen al punto de mentir de manera empedernida. Aunque también hay momentos en que los humanos mienten e incurren en engaño, sus mentiras son solo una revelación normal de un carácter corrupto; se trata de mentiras ocasionales con respecto a ciertos asuntos. Aunque las mentiras de los humanos y las de los diablos puedan parecer iguales a simple vista, en esencia, hay una distinción. Cuando los diablos mienten, nunca sienten autorreproche ni arrepentimiento. Además, se sienten complacidos consigo mismos, satisfechos y tienen una sensación de logro con respecto a las mentiras que dicen y los actos de engaño que cometen. Si una mentira no tiene éxito, redoblarán sus esfuerzos para decir más mentiras y usar tácticas de engaño más avanzadas con las que engañar a más gente. Sin embargo, después de mentir, los humanos normales con un carácter corrupto tienen la conciencia intranquila y se sienten reprobados, así como demasiado deshonrados para vivir. Si han engañado a alguien, se sienten algo avergonzados al volver a encontrarse con esa persona. Si se les pide que admitan públicamente que mintieron y que prometan no volver a mentir nunca más, sino solo decir la verdad, su estatura actual aún no está en condiciones de hacerlo. Sin embargo, tienen una conciencia interna; sienten vergüenza, culpa e intranquilidad por las mentiras que dijeron; se sienten acusados en su interior. Pero este tipo de personas reencarnadas de diablos mienten de manera empedernida. Después de mentir, no sienten ninguna acusación interna ni ningún sentimiento de culpa. ¿Por qué no se sienten culpables? Porque son diablos. Sentirse culpable ante las personas o ante Dios, sentirse acusado en el corazón, esa es la sensibilidad normal de un ser humano. Como son diablos, carecen de tal sensibilidad. Por lo tanto, pueden seguir mintiendo e incluso redoblar sus esfuerzos; seguirán mintiendo y nunca cambiarán. En última instancia, ¿cuándo cesan sus mentiras? Solo después del último aliento de su vida física, cuando ya no pueden hablar, entonces es cuando cesan sus mentiras. Pero el espíritu de diablo mentiroso que hay en su interior se reencarna en otra persona y esa persona continuará entonces mintiendo. Por tanto, la naturaleza mentirosa de los diablos nunca cambia. Esto es mentir de manera empedernida. Las personas reencarnadas de diablos engañan a cualquiera y pueden decir cualquier mentira. Pueden mentir en cualquier situación y sobre cualquier asunto, y sus tácticas para mentir son particularmente sofisticadas; nadie puede ver que están mintiendo. Como ves, cuando las personas que mienten a menudo dicen una mentira, es como cuando una persona normal dice la verdad: parece muy natural, sin ninguna fisura discernible. Podrías pensar que están diciendo la verdad. Si aceptas sus mentiras como si fueran la verdad, se reirán de ti para sus adentros y pensarán: “Tonto, solo estaba bromeando, ¿y creíste que era verdad? ¡Realmente eres un completo necio!”. La próxima vez que te vean, seguirán mintiendo y jugando contigo, solo para ver cuál es tu reacción después de oír la mentira. Si de nuevo piensas que es verdad, se pondrán todavía más contentas, tendrán una mayor sensación de logro y sentirán aún más que tienen éxito en su forma de comportarse. Dime, ¿son humanas? ¿Tienen una sensibilidad humana? ¿Tienen un sentido humano de la conciencia? Obviamente no. Cuanto más eficaces son sus mentiras, más complacidas y felices se sienten por dentro, mayor es su sensación de logro y más capaces se sienten. Si pasa un día en el que no hayan mentido para engañar o no hayan jugado con alguien, sienten que el día fue incómodo y que no valió la pena, y tienen que encontrar una oportunidad para engañar a la gente. Por ejemplo, si un diablo ve que dos personas tienen buena relación y que cooperan armoniosamente en sus deberes, se siente incómodo por dentro y reflexiona: “Voy a sembrar algo de discordia y a inventar algunos rumores para hacer que vosotros dos os volváis el uno contra el otro, y no podréis volver a llevaros bien aunque queráis”. Con solo unas pocas palabras, este diablo atrapa a esas dos personas en una red de confusión y entonces tienen desacuerdos y disputas y su relación ya no es tan armoniosa como antes, lo que hace que este diablo se sienta encantado y excepcionalmente feliz. Los diablos ocultos en la iglesia siempre hacen este tipo de cosas. Los diablos del mundo no creyente arrestan cruelmente a los hermanos y hermanas. Mientras digas que ya no crees en Dios ni lo sigues, o si te quejas de Dios o lo traicionas, ellos son felices. Puedes hacer cualquier cosa: comer, beber, recurrir a prostitutas y apostar; cometer incendios provocados, asesinatos y saqueos; perpetrar cualquier crimen; mientras no creas en Dios, ellos son felices. ¿Existe alguna conexión entre las cosas que los diablos hacen entre los humanos y las que Satanás hace en el reino espiritual? ¿Hay alguna similitud? Estos diablos odian especialmente a quienquiera que crea en Dios y siga la senda correcta. Cuando ven a cualquiera que persigue la verdad, que siempre insiste en actuar según los principios, que a menudo da testimonio de Dios o que hace su deber devotamente, se enfadan y lo consideran enemigo. No son celos, es odio. Para lograr el propósito de la destrucción, uno de los métodos que adoptan es el engaño a través de las mentiras para perturbarte, desorientarte y arrastrarte a la ruina. Hacer esto puede que no les traiga ningún beneficio, pero una vez que te han arrastrado a la ruina para que pierdas la fe en Dios, te vuelvas negativo y débil y no estés dispuesto a hacer tu deber o para que ya no puedas cooperar armoniosamente con los demás, han logrado su propósito, son felices y sus preocupaciones desaparecen. ¿No es esto lo que hacen los diablos? (Sí). El hecho de que los diablos son mentirosos empedernidos es cierto más allá de toda duda. Toma a cualquier persona —sin importar su raza, su apariencia, si es alta o baja, gorda o delgada, fea o guapa; sea cual sea su nivel de educación o personalidad; y con independencia de si sus dones son grandes o pequeños, de si tiene puntos fuertes o de cuáles son sus intereses y aficiones—, solo necesita tener una característica: que pueda mentir de manera empedernida y que nunca cambie. No se trata de mentiras ocasionales, de no tener otra opción ni de necesitar usar la sabiduría en un asunto determinado, sino que, independientemente de la necesidad, de la situación o el contexto y del asunto, insisten en mentir, inventar, usar tretas y participar en maniobras mezquinas. Si tienen esta característica, entonces este tipo de personas son diablos consumados. No pienses en absoluto que pueden convertirse en buenas personas y no creas en lo más mínimo las palabras bonitas que salen de su boca. Incluso si expresan determinación o hacen juramentos solemnes, no los creas, porque son diablos y no humanos. Aunque los diablos hagan juramentos solemnes, es solo para lidiar temporalmente con la situación; todo es un engaño. Son fundamentalmente incapaces de actuar de acuerdo con los juramentos que hacen. Si les crees, es que eres un necio; no puedes desentrañar la esencia de los diablos. Pueden mentir sobre cualquier cosa, así que los juramentos solemnes que hacen también son mentiras. Porque nunca creen que Dios lo escrute todo ni que conceda una retribución según las acciones de cada persona; no creen que Dios pueda actuar de esta manera, por lo tanto, simplemente siguen su propia voluntad en sus acciones, mintiendo y engañando a su antojo; son capaces de hacer cualquier cosa para alcanzar sus objetivos. Esta es una característica de los diablos y es también su esencia-naturaleza. Ves este asunto con claridad ahora, ¿verdad? (Sí).