Cómo perseguir la verdad (13) Parte 3
Las personas reencarnadas de animales también mienten, igual que los diablos, porque tienen un carácter corrupto, pero cuando se las reprueba, lo admiten hasta cierto punto en su corazón. Aunque puedan admitirlo, debido a su naturaleza animal, no son capaces de comprender la verdad, por lo que nunca entienden con exactitud qué significa actuar conforme a los principios o no mentir. Aunque digan: “No volveré a mentir nunca más, quiero decir la verdad”, cuando intentan ponerlo en práctica, parecen muy torpes y estúpidas. A los demás, esto les resulta irrisorio y dicen: “¿Quién practica la verdad así? Es la primera vez que lo veo. ¡Realmente me ha ampliado los horizontes!”. Es como un animal que se pone de pie y camina erguido como un humano; parece muy forzado y extraño. Algunas personas reencarnadas de animales también quieren ser honestas y hacer algunas cosas buenas, pero no pueden encontrar los principios de práctica exactos. Cuando practican, resulta muy absurdo y se convierte en una broma. A los demás, esto les resulta irrisorio, pero estas personas siguen pensando que están siendo honestas. ¿No es esto ridículo? Supón que les dices: “Si quieres ser una persona honesta, debes asegurarte de no mentir, no poner excusas, no intentar justificarte ni discutir de manera irrazonable. Con hacer esto basta. Esto es ser honesto. Si haces cosas que vulneran la verdad y, por tanto, transgredes, puedes abrirte y desnudar tu corazón. Limítate a aceptar lo que diga cualquiera que sea conforme a la verdad. No hagas cosas carentes de razón o ridículas”. Pero no lo entienden. Cuando lo ponen en práctica, yerran. ¿Cuál diríais que es el mayor problema de este tipo de personas? Que no cumplen el estándar de los humanos normales. ¿Existe alguna diferencia entre las personas reencarnadas de animales y las reencarnadas de diablos? (Sí). ¿Dónde radica la diferencia? (Su práctica distorsionada no se debe a que sean diablos con una naturaleza diabólica, sino principalmente a que carecen de calibre y no pueden alcanzar el pensamiento y la razón normales que los humanos deberían poseer). Correcto, su calibre no está a la altura. Las personas de escaso calibre puede que subjetivamente quieran practicar la verdad, pero no pueden captar los principios; solo pueden atenerse a los preceptos. Por eso su práctica es radical, necia y estúpida. La gente quiere ayudarlas, pero su carácter es como un erizo cubierto de púas, que deja a los demás sin saber por dónde empezar. No importa cómo se comparta la verdad con ellas, parecen incapaces de entenderla o captarla. Tras cinco o seis años de ayuda y apoyo, solo entienden unas pocas palabras y doctrinas y siguen sin poder practicar la verdad. Su calibre es demasiado escaso. Y, sin embargo, estas personas necias siempre están haciendo cosas repugnantes. Cuando no se trata de asuntos importantes o serios, por educación o por guardar las apariencias, todavía puedes forzarte a hablar con ellas. Pero cuando se trata de asuntos serios, por ejemplo, al hablar de la realización de los deberes o del trabajo, tienes una sensación extraña e incómoda, por temor a que se resistan o se opongan de alguna manera y hagan que te avergüences. No vale la pena hablar de asuntos serios con este tipo de personas. Simplemente no puedes tratar con ellas; hacerlo acarrea demasiados problemas y también afectará a los asuntos serios. Siempre están soltando argumentos retorcidos y comentarios fuera de lugar, que son simplemente repugnantes de oír. ¿Qué otras cosas distorsionadas ha hecho este tipo de persona? Si siente algo por alguien del sexo opuesto y tiene lujuria perversa, piensa que debe ser una persona honesta, que debe abrirse sobre esto y que no puede guardárselo, así que, durante una reunión, habla públicamente de este asunto. La persona del sexo opuesto por la que siente algo se siente incómoda y extraña al oírlo y se avergüenza. Si intentas detenerlo, se molesta y dice: “Estoy abriendo mi corazón y siendo honesto. ¿Con qué derecho me impides practicar la verdad? ¡Es mi derecho! ¡Por fin he reunido el valor para hablar de esto y tú me coartas! Ni siquiera Dios me coarta, ¿así que con qué derecho lo haces tú? Dios incluso me da la oportunidad de ser una persona honesta; solo tú me menosprecias y no me dejas serlo. Si me guardo este asunto y no hablo de él, ¿no es eso ocultar los hechos? ¿No es ser una persona falsa? Entonces no sería una persona honesta. Si no soy una persona honesta, ¿aun así me salvará Dios?”. Como ves, todos los que escuchan se sienten incómodos y avergonzados, pero esta persona insiste en entrar en detalles y ni siquiera puedes coartarla. Dime, respecto a este asunto, ¿se debe ser tolerante y paciente, o se deben compartir los principios-verdad para coartar a esa persona? (Debemos compartir los principios-verdad para coartarla). Si primero se la intenta ayudar por amor, exhortándola a no decir en el futuro tales cosas que no edifican a los demás, ¿será capaz de entenderlo y aceptarlo? (No). Entonces, este tipo de persona es propensa a las distorsiones, un tanto necia y su razón no es muy sólida, así que solo se puede recurrir a coartarla. Todo el mundo tiene lujuria perversa y, de vez en cuando, puede que uno sienta algo o tenga ciertos pensamientos hacia alguien del sexo opuesto. Basta con reconocerlo uno mismo en privado. Si la cosa va por mal camino, se debe reducir al mínimo el contacto con esa persona o evitar quedarse a solas con ella en el futuro. La gente con una humanidad normal empleará métodos sabios y actuará conforme a los principios al lidiar con tales asuntos. Saben que este tipo de asunto no se puede manejar aplicando únicamente los principios de práctica para ser una persona honesta, sino que también se deben aplicar algunos principios de sabiduría. Sin embargo, las personas reencarnadas de animales no saben cómo lidiar con tales asuntos e incluso consideran que abrirse públicamente sobre ellos es ser honesto. No saben las consecuencias que esto acarreará. Cuando intentan ser honestas, se limitan a atenerse a un precepto y una formalidad. ¿Y cuál es el resultado? Se acarrean problemas a sí mismas, a la persona por la que sienten algo y a todos los demás. Este asunto afecta y limita a la persona por la que albergan sentimientos, quien se siente incapaz de afrontar la situación. Todos los demás también se sienten un poco avergonzados al oírlo y piensan: “Si escuchamos, es como si estuviéramos husmeando en la intimidad de alguien; pero si no lo hacemos, seguirá insistiendo en hablar, creyendo que está siendo honesto”. Como ves, a todo el mundo le parece que este asunto es espinoso y problemático. ¿Acaso no dirías que este tipo de persona es un gran problema? Si compartes los principios, no los acepta y dice: “Cuando vosotros sois honestos y os abrís, podéis decir cualquier cosa, pero cuando yo digo algo, no está bien. ¿Acaso no estoy siendo yo también honesto? ¿Por qué no tengo derecho a hablar?”. Ni siquiera presta atención a lo que dicen los demás. ¿Acaso es apropiado que comparta en público ese asunto suyo? Este tipo de persona simplemente no puede desentrañar esto ni entiende los principios de ser honesto. Al final, hace que a todo el mundo le parezca que la situación es bastante difícil de manejar. Las personas de su mismo tipo la imitarán y dirán: “Mira, hasta puede hablar sobre cosas así. ¡De verdad que tiene determinación, de verdad que es honesto!”. Aquellos con una comprensión pura, al oírlo, saben que su práctica es incorrecta y que se ha desviado. Si quieres ayudarla, sencillamente no lo aceptará. ¿Qué dirá? “Tú no puedes ayudarme. Mi comprensión es distinta a la tuya. Voy a practicar así y ya está”. ¿Qué se puede hacer entonces? ¿Puedes ayudarla? (No). Si de verdad intentas ayudarla, solo conseguirás empeorar las cosas; no solo no lo aceptará, sino que además discutirá y se enzarzará contigo. ¿Acaso no es esto un problema? (Sí).
Las personas reencarnadas de animales también exhiben manifestaciones de ser mentirosas, pero sus mentiras no se manifiestan exactamente igual que las de las personas reencarnadas de diablos. Sus actitudes hacia la mentira y los métodos que adoptan al mentir también son diferentes. Cuando las mentiras que dicen aquellos que son diablos quedan al descubierto, aunque aparentemente admitan que han mentido porque no les quede más remedio, siguen sintiéndose perfectamente justificados. Piensan que no es para tanto. O aunque expresen su postura y admitan delante de todos que se equivocaron al mentir, por detrás siguen mintiendo y engañando exactamente igual, sin cambiar en lo más mínimo. Sencillamente, no consideran que mentir sea un asunto perverso ni una cosa negativa. Es su arma para sobrevivir, ¿cómo podrían renunciar a ella? Los que mienten de manera empedernida creen: “Viviendo en este mundo humano, si uno no mintiera, si se abriera y desnudara su interior a la gente, y si los demás conocieran y captaran todo lo que este contiene, ¿acaso dicha persona seguiría teniendo un yo propio? ¿Acaso la vida seguiría teniendo algún sentido? ¿Acaso esa persona seguiría teniendo dignidad? Además, si uno siempre dijera la pura verdad sobre todo, ¡qué insípida y aburrida sería la vida! Simplemente hay que mentir, haya o no una razón”. Desde cualquier perspectiva, ya mientan de forma intencionada o involuntaria, se trata de una revelación natural de su naturaleza. En resumen, la mentira empedernida es una característica destacada de los diablos; esto es algo seguro y fuera de toda duda. Solo teniendo en cuenta este punto, es absolutamente imposible que las personas de este tipo acepten la verdad y sean honestas; son absolutamente incapaces de hacerlo. Es más, sienten desprecio por el requisito de Dios de ser una persona honesta. Ya se enfrenten o no a un asunto concreto, su actitud hacia el requisito de Dios de que la gente sea honesta es siempre de desprecio, burla, repulsión y odio. Contemplan con desdén el requisito de Dios y el principio de conducta propia relativo a ser una persona honesta. Desde lo más profundo de su corazón, sienten aversión por la verdad y no la aceptan; incluso se oponen abiertamente a ser personas honestas y se niegan a serlo.
La mentira empedernida es una característica muy evidente en quienes se han reencarnado de diablos. Mientras tengas contacto cercano con ellos, mientras interactúes, te comuniques y te relaciones con ellos en el trabajo o en la vida, esta característica o el verdadero rostro de sus mentiras empedernidas quedará al descubierto poco a poco. Por tanto, discernir a este tipo de persona es muy fácil. No necesitas fijarte en los pensamientos y puntos de vista de alguien sobre otras personas, acontecimientos o cosas. En cuanto descubras que es un mentiroso empedernido, basándote solo en este punto, podrás afirmar con un cien por cien de certeza que es un diablo, no un humano. Hay quien pregunta: “¿Existe siquiera una posibilidad entre cien de que alguien que miente de manera empedernida no sea un diablo y todavía tenga esperanza de alcanzar la salvación?”. Te digo que no existe absolutamente ninguna posibilidad. Cualquiera que mienta de manera empedernida es un diablo al cien por cien; no existe ni una posibilidad entre cien de lo contrario. ¿Entendido? Hay quien dice: “¿Podría ser que algunas personas mientan de manera empedernida porque han sido corrompidas demasiado profundamente, las tendencias malvadas de la sociedad han influido en gran medida en ellas, y la conciencia y la razón de su humanidad han quedado sepultadas o han sido asimiladas completamente por los diablos, y por eso mienten de manera empedernida? Si, tras un período de ayuda y apoyo por parte de los hermanos y hermanas, y tras ser regadas y alimentadas con las palabras de Dios, su conciencia puede despertar gradualmente y su razón puede recuperarse poco a poco, ¿no cambiarán y dejarán de mentir de manera empedernida?”. Te digo que no existe tal posibilidad, ni siquiera una entre diez millones. Por tanto, cualquiera que mienta de manera empedernida es un diablo, no es en absoluto humano, y carece de la más mínima humanidad normal. ¿Entendido? (Entendido). Esto es seguro; no hay excepciones ni circunstancias especiales. Debéis ver este asunto con claridad. Quizá veas a alguien que, al gestionar un asunto, diga algo que no es verdad a los no creyentes —algo parecido a una mentira— para salvaguardar los intereses de la casa de Dios y proteger a los hermanos y hermanas. Entonces, dudas sobre este asunto y piensas: “Antes creía que esa persona era alguien que persigue la verdad, así que ¿cómo ha podido mentir sobre una cuestión tan importante? Si puede mentir sobre esta cuestión importante, ¿es un diablo? ¿Es su búsqueda de la verdad una fachada?”. ¿Es correcta esta forma de entenderlo? (No). ¿Qué tiene de malo? ¿Cómo debería contemplarse correctamente este asunto? (No ha discernido la intención que hay detrás de las acciones de esa persona ni el efecto logrado. Si alguien dice algo que no es verdad, pero lo hace para lograr un efecto positivo —para salvaguardar los intereses de la casa de Dios y proteger a los hermanos y hermanas—, eso no es mentir, es una forma de sabiduría. No ha discernido la diferencia entre mentir y usar la sabiduría). Debes ver con claridad la naturaleza de la mentira. Fíjate en qué principio se basa una mentira y en qué propósito pretende alcanzar. Si alguien dice algo que no es verdad para lograr un efecto positivo y defender los principios, eso no es mentir, es sabiduría. Además, observa si es alguien que miente de manera empedernida en la vida diaria. Si solo mintió en una ocasión, no puedes determinar que sea un mentiroso o que mienta de manera empedernida, ¿verdad? (Sí). Si, en relación con un asunto importante, dijo algo que no era verdad para salvaguardar los intereses de la casa de Dios y tú lo defines como alguien que miente de manera empedernida, eso es estar distorsionado. Calificar y contemplar a la gente de esa manera no es conforme a los principios. Si mintiera en una ocasión para proteger su propio prestigio y reputación, pero por lo general no mintiera en la mayoría de los asuntos, e incluso si, en el caso de hacerlo, después pudiera corregirlo, entonces tampoco se podría determinar que esa persona miente de manera empedernida. Solo los que se han reencarnado de diablos mienten de manera empedernida. Hay quien señala: “Dices que mienten de manera empedernida, pero a veces también dicen la verdad. Por ejemplo, compraron una cosa y, cuando alguien les preguntó el precio, lo dijeron con sinceridad; no mintieron sobre eso. ¿Cómo puedes decir que mienten de manera empedernida?”. Cuando no están en juego la intimidad, los intereses, el estatus o el prestigio, no tienen necesidad de mentir. Mentir también es agotador para ellos, así que, para ahorrarse problemas, no mienten sobre asuntos sin importancia. Sin embargo, el hecho de que no mientan en una ocasión o sobre asuntos sin importancia no significa que no mientan de manera empedernida. Solo tienes que observar si mienten al comunicarse con otros, al describir o relatar acontecimientos importantes, cuando están en juego sus propios intereses, su fama y provecho, estatus, expectativas o responsabilidades, o cuando intervienen sus propios puntos de vista. En tal situación, observa cuánta falsedad hay en sus palabras, cuánta veracidad y cuánta credibilidad. Si sus palabras contienen demasiada falsedad, hasta el punto de convertir lo negro en blanco, inventar cosas de la nada y echar la culpa a otros; si atribuyen a los demás las cosas malas que hicieron y se adjudican el mérito de las buenas que hicieron otros; si cometieron un error en un asunto y deberían hacerse responsables, pero con palabrería consiguen eludir por completo su responsabilidad y endosársela a otros; si no hicieron bien su trabajo o no pagaron un precio ni cumplieron con su responsabilidad, o no lo hicieron por miedo al peligro, y mintieron, poniendo una excusa relativamente razonable para ocultar la verdad y eximirse de responsabilidad, ¿no son estas mentiras? (Sí). Todas estas son mentiras. Esto es mentir de manera empedernida. Es decir, siempre que los asuntos están relacionados con sus intereses personales, sus responsabilidades, su prestigio, su estatus, etc., mienten en todos ellos. Por ejemplo, alguien compró una silla para una familia de acogida que costó setenta yuanes. Al declarar el gasto a su regreso, pensó: “Este viaje ha sido bastante agotador. No puede ser que haya ido de acá para allá para nada. Tengo que sacar treinta yuanes como sea. Estos treinta son por el trabajo, por hacer el recado”. Así que dijo que la silla había costado cien yuanes. Como ves, mintió, ¿verdad? ¿Por qué mintió? (Quería beneficiarse un poco). Quería sacar un pequeño provecho. Digamos que alguien así está haciendo su deber junto a los hermanos y hermanas y, al ver que dos personas se llevan bien, piensa: “Nadie es mi amigo, todos me menosprecian y nadie se lleva bien conmigo. Dejad que meta cizaña entre vosotros dos y que siembre algo de discordia en vuestra relación”. Así que le dice a una persona: “Fulano dijo que te crees muy culto y que, si eres tan culto, ¿cómo es que no sabes escribir artículos?”. Luego va a la otra persona y le dice: “Mengano dijo que, aunque eres alto, tu figura no es proporcionada, y que tu parte de arriba y la de abajo no guardan proporción”. Con estas pocas palabras, siembra discordia entre las dos. Cuando esas personas vuelven a encontrarse, al recordar las palabras que han provocado su división, se miran con desagrado y se sienten incómodas. ¿Qué beneficio obtuvo el instigador? A simple vista, parece que no obtuvo nada, pero ver que las dos personas se distancian y que su relación se resiente le hace sentirse a gusto por dentro y dejar de sentir celos. Entonces cree que ha sacado ventaja. Por tanto, miente incluso en este asunto. Alguien podría decir: “¿No es esto perjudicar a otros sin beneficiarse a sí mismo? Si esas dos personas hablan la una con la otra, ¿no sabrán que malmetiste entre ellas? ¿No te habrás buscado la ruina?”. ¿Le importa esto? No le importa. Mientras las dos estén separadas, ya no siente celos y cree que ha sacado ventaja. ¿No es esto algo que hacen los diablos? (Sí). Así es justamente como actúan los diablos.
Las personas reencarnadas de diablos puede que digan la verdad sobre asuntos triviales e insignificantes, pero esto no significa que no tengan una naturaleza mentirosa. En todos los asuntos, ya sean importantes o irrelevantes, siempre que crean que su prestigio está en juego, siempre que se sientan incómodas o quieran obtener algún beneficio o alcanzar algún objetivo —siempre que tengan una intención y quieran actuar—, su método será sin duda usar la mentira para lograrlo. Esto es mentir de manera empedernida. Quizá no mientan en lo que respecta a la comida, la ropa o el alojamiento; por lo general, no se molestarían en gastar energía mental para mentir por asuntos sin importancia. Además, a sus ojos, algunas personas simplemente no están a su mismo nivel o categoría, ni siquiera se preocupan por hacerles caso, y no obtienen ninguna sensación de logro al jugar con ellas o manipularlas, así que no les interesa actuar contra ellas de ninguna manera. Si van a actuar contra alguien, debe ser alguien que consideren que está a su nivel, alguien con quien puedan jugar, su rival; solo entonces le harán caso a esa persona. Esta es otra característica de los diablos. Si eres una persona corriente, ellos piensan que careces de inteligencia, que no eres capaz ni digno de jugar con ellos, y eso les parece poco interesante, así que te ignoran. Los diablos son selectivos a la hora de elegir con quién juegan. Cuando viven junto a ti, quizá nunca los veas mentir ni te des cuenta de que mienten intencionadamente sobre algo, pero mientras sean diablos, sin duda alguna mentirán; esta es la naturaleza innata de los diablos. Si no te mienten a ti, puede ser porque no te consideran digno. Piensan: “¡Bah! Ni me molestaré en mentirte, y aun así tienes miedo de que juegue contigo. ¿Quién eres tú? ¿Te crees alguien?”. Simplemente no te tienen en ninguna consideración; olvídate de que te mientan, ni siquiera se molestan en hablarte. Es como cuando le preguntas a una persona atolondrada por su relación con alguien y te dice: “No estoy a su altura. Tiene mejor calibre que yo, tiene la cabeza en su sitio. Soy una persona insignificante, no tan noble como él. No quiere tratar conmigo”. Hasta las personas atolondradas sienten esto. Ahora fijémonos en con quién les gusta jugar a los diablos, con quién les gusta competir, a quién les gusta desorientar y manipular y de quién les gusta aprovecharse. ¿Acaso no tienen también estándares y un cierto ámbito? (Sí). Cuando eligen a un grupo de personas, esas personas deben ser de las que participan en juegos mentales y usan tretas como ellos. Solo al interactuar con gente así se sienten felices y lo encuentran divertido, y solo entonces pueden obtener alguna sensación de logro a partir de sus juegos. Por tanto, en lo que respecta a quienes se han reencarnado de diablos, uno debe desentrañar la característica y esencia de mentir de manera empedernida. El hecho de que no te hayan mentido a ti no significa que no mientan, y no significa que no tengan una naturaleza mentirosa. Si no han tenido un trato cercano contigo y ni siquiera te hacen caso, y simplemente piensan que eres un creyente corriente, que no eres una persona con mucha formación —solo un ama de casa o un campesino— y no te tienen en ninguna consideración, entonces pensarán que mentirte significaría rebajarse, que sería un desperdicio de sus neuronas, y ni siquiera se molestarán en hacerlo. ¿Cómo, entonces, puedes desentrañar a este tipo de persona? Puesto que son diablos que mienten de manera empedernida, su naturaleza se revelará en otras situaciones apropiadas aunque no se revele en esta. El hecho de que no te hayan mentido a ti no significa que no vayan a mentir. Mientras tengan la esencia de un diablo, su naturaleza mentirosa sin duda quedará al descubierto; no puede permanecer oculta. La oculten bien o no, e independientemente de cuánto de ella quede al descubierto, mientras tengan una naturaleza mentirosa y mientan con frecuencia, son diablos; en absoluto son humanos. Los humanos de verdad no mienten con frecuencia; es decir, los que se han reencarnado de humanos no mienten con frecuencia. ¿Por qué digo que no mienten con frecuencia? Porque, en cuanto mienten, su conciencia los reprueba y los acusa. Si dicen una gran mentira que acarrea consecuencias, sentirán asco de sí mismos durante toda su vida; empezarán a sentir repulsión por la mentira en su corazón y no mentirán sobre cosas innecesarias. Así, mentirán cada vez menos. Como su conciencia los reprueba, se frenarán para cometer menos errores similares, hasta llegar al punto de no cometerlos en absoluto. Esto es algo que los humanos pueden lograr. Pero los diablos no pueden lograrlo. Después de mentir, no sienten reprobación alguna, así que, cuando quieren mentir, no tienen ninguna restricción; nada puede frenarlos: ningún entorno puede frenarlos, ni ninguna persona con posición o estatus y, por supuesto, la verdad tampoco tiene ningún poder de restricción sobre ellos. El hecho de que otras personas los expongan no puede frenarlos en absoluto, y menos aún la verdad, que para ellos es solo texto escrito en papel, meras doctrinas y preceptos, y no puede frenarlos en lo más mínimo. Sin restricciones, mentir es su revelación natural; en cualquier momento y lugar, pueden decir diversas mentiras según lo necesiten. Esta es su naturaleza; no cambiará nunca, en ningún momento. ¿Cómo, entonces, se puede desentrañar su naturaleza? Fíjate en cómo los evalúan quienes los rodean. Si la gente que los conoce bien dice: “Ese tipo miente de manera empedernida, todo lo que sale de su boca es mentira, miente sin sonrojarse y sin que se le acelere el corazón y puede mentir sobre cualquier cosa; nadie se atreve a creer ni una palabra de lo que dice”, entonces se puede determinar que son diablos, no humanos. Ahora que he dicho tanto, ¿podéis desentrañar esta característica de mentir de manera empedernida en quienes se han reencarnado de diablos y confirmar su presencia en ellos? En todo momento, esta regla, esta conclusión —“Quienes mienten de manera empedernida equivalen a diablos”— permanece inalterada. ¿Entendido? (Entendido).
¿Se ha compartido con claridad la primera característica —la mentira empedernida— de quienes se han reencarnado de diablos? (Sí, está claro). Este contenido debería ser fácil de aceptar y entender. ¿Por qué? Porque a menudo veis a este tipo de persona en vuestra vida diaria; solo que antes considerabais sus manifestaciones de mentira como revelaciones normales de corrupción. Ahora, a través de esta enseñanza, habéis aprendido por qué su naturaleza mentirosa y sus manifestaciones de mentira nunca cambian; resulta que esto lo determina su atributo, por lo que este tipo de persona no puede cambiar. ¿Qué se debe hacer al encontrarse con tales personas en el futuro? (No hay necesidad de compartir con tales personas ni de ayudarlas. Si son supervisores, deben ser destituidos. Si ya han mostrado algunas manifestaciones de acciones malvadas y han comenzado a trastornar y perturbar la obra de la iglesia, entonces se los debe depurar según sea necesario y no se les debe permitir permanecer en la iglesia ni un día más). Los diablos mienten de manera empedernida; es seguro que no pueden cambiar. Sin embargo, hay un tipo de diablos que tienen algunos dones o puntos fuertes en ciertas áreas. Si están dispuestos a rendir servicio, se los puede utilizar para ello. Dios utiliza todas las cosas para que rindan servicio en Su obra; el gran dragón rojo es uno de esos objetos de servicio y contrastes. Para trabajar en la casa de Dios, se debe tener sabiduría; esto también es un principio. Si quienes se han reencarnado de diablos están dispuestos a rendir servicio o son aptos para ello, utilízalos para que rindan servicio. Si ni siquiera pueden rendir servicio o si su servicio hace más mal que bien y causa demasiado daño, y la casa de Dios, en lugar de obtener un efecto positivo al utilizarlos, tiene que preocuparse por ellos, entonces no son aptos para rendir servicio, por lo que se les debe revocar su cualificación para ello. ¿Es apropiado hacer esto? (Sí, hacerlo es actuar conforme a los principios). Se los debe tratar de acuerdo con los principios. El discernimiento es una cosa, pero en lo que respecta a cómo manejarlos, debes tener sabiduría y principios, y ocuparte de ellos basándote en la situación real. El objetivo de compartir estos asuntos es que obtengas discernimiento, que sepas con claridad cuáles son las esencias de los diversos tipos de personas y que, a través de la esencia de una persona, determines si esta puede aceptar la verdad y alcanzar la salvación. Sin embargo, no es para que adoptes el mismo enfoque para todo el mundo, de manera que te ocupes de todos aquellos a los que calificas de diablos echándolos. Más bien, es para que utilices eficazmente a los diablos para que rindan servicio de acuerdo con los principios y las necesidades de la obra de la casa de Dios. Supongamos que algunos diablos dicen: “Viendo que soy un diablo, quieres utilizarme para que rinda servicio. ¡Si no puedo alcanzar la salvación, no rendiré servicio!”. ¿Qué se debe hacer en esta situación? (Si no están dispuestos a rendir servicio, que se marchen). Si ni siquiera están dispuestos a rendir servicio, entonces que se marchen cuanto antes. Algunos diablos dicen: “¿Quieres utilizarme para que rinda servicio? ¡Ni hablar! ¡No voy a rendir servicio para ti! No haré nada malo, simplemente andaré errando por la casa de Dios. Cuando toque trabajar, seré negligente, solo cubriré el expediente; ¡no lo haré a conciencia para ti!”. ¿Qué se debe hacer cuando se descubre a gente así? (Hay que depurarla). Una vez que se ha identificado claramente a un diablo, simplemente hay que depurarlo cuanto antes; sin misericordia. Si algunos diablos se portan bien y saben que mienten de manera empedernida, que son diablos y que no pueden ser personas honestas ni alcanzar la salvación porque su naturaleza así lo dicta, pero tras escuchar la verdad durante tantos años, también quieren seguir a Dios y, en última instancia, obtener bendiciones, y hacen todo lo que la casa de Dios les pide; si tales personas no causan perturbaciones y hay un trabajo adecuado para ellas, se les puede dar la oportunidad de rendir servicio. En lo que respecta al deber otorgado por el Creador, todos los seres creados, independientemente del atributo de la categoría a la que pertenezcan, deben tratarlo como su propio deber; esto es algo ineludible. Incluso si alguien es un diablo y un satanás, si de buena gana rinde servicio para Dios, Él no lo tratará de manera injusta; este es el principio de Dios para Su trato hacia todos los seres creados. Si te consideras un ser creado e, independientemente de tu atributo, estás dispuesto a adorar al Creador, a rendirte bajo Su dominio y a cumplir tu deber como ser creado, así como a rendir servicio aunque al final no exista un buen resultado o destino para ti, esto también es permisible. Dios no lo rechaza; Dios da a la gente la oportunidad de rendir servicio. Solo depende de cómo la gente aborde este asunto. Hay quien dice: “Puesto que mi atributo innato no es bueno y no hay esperanza de que alcance la salvación sea cual sea el deber que haga, ¡ya no realizaré ningún deber, no rendiré servicio! Queréis utilizarme para que rinda servicio y, al final, vosotros obtendréis bendiciones y entraréis en el reino de los cielos, pero yo no ganaré nada, ¡así que ya no voy a creer más!”. Estupendo. Si los diablos quieren marcharse, que se marchen. Si no se marchan, echarlos es totalmente conforme a los principios. Algunos diablos dicen: “No puedo negar que miento de manera empedernida, le miento a todo el mundo, incluso a Dios. Pero, independientemente de si la casa de Dios me pone a rendir servicio o a actuar como contraste, sin importar cómo se me trate, incluso si no se me trata como a un humano, no tengo queja. No se puede evitar que sea un diablo, ¿verdad? Cualquier servicio que se me pida rendir, cualquier esfuerzo que se me pida hacer, estoy dispuesto a hacerlo”. ¿Debería aceptarse a personas así? (Sí). En principio, también se las puede aceptar. Mientras haya un atisbo de esperanza para su salvación, se las debe aceptar. Independientemente de si admiten que son diablos, al menos tienen algo de autoconocimiento, están dispuestas a rendir servicio y tienen un poco de sumisión; eso es suficiente para cumplir las condiciones para su aceptación. En cuanto a si pueden realizar su deber de una manera que cumpla con el estándar, eso está por verse, ¿verdad? (Sí). En resumen, sin importar qué tipo de persona sea alguien, incluso si se ha discernido su atributo, aun así, se debe actuar de acuerdo con los principios al tratar con esa persona. Por supuesto, en este asunto no se aplica un solo principio; no es que a todos los diablos se los deba rechazar y echar, que todos ellos deban ser arrojados al infierno; ese no es el único principio. Dios tiene soberanía sobre todas las cosas y utiliza todas las cosas para que rindan servicio. Qué cosas pueden rendir servicio, qué cosas rinden qué servicio y cómo lo rinden, en qué etapa lo rinden, durante cuánto tiempo, cuánto servicio rinden, en qué circunstancias ya no se utilizan y en qué circunstancias se pueden seguir utilizando; para todo esto hay principios y en todo ello está la sabiduría de Dios. La gente no puede abordar este asunto de manera impetuosa; debe buscar los principios. Si todo el mundo cree que actuar de cierta manera es correcto y conforme a los principios, entonces actuad de esa manera; actuad de cualquier modo en que debáis hacerlo. Vulnerar los principios, ocuparse de una persona a ciegas y sin fundamento, por un arrebato de ira, es una actitud que demuestra falta de rigor hacia la verdad y las palabras de Dios; en sentido estricto, es también una manifestación de carecer de un corazón temeroso de Dios, así que en absoluto actuéis de esta manera. Esto es básicamente lo que hay que compartir sobre la primera característica de quienes se han reencarnado de diablos: que mienten de manera empedernida. Los principios en todos los aspectos relacionados se han explicado con claridad.