Cómo perseguir la verdad (14) Parte 1

Las tres categorías de personas según su origen

Las características de las personas reencarnadas de diablos

Hace poco hablamos sobre el tema de distinguir las diferentes categorías de personas en función de su origen. Este es un tema especial que surge bajo el tema más amplio de las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas de las personas. Hablamos sobre algo de contenido relativo a este tema especial; ¿qué es lo que se incluyó? (Dios categorizó a las personas en tres tipos conforme a su origen: las reencarnadas de animales, las reencarnadas de diablos y las reencarnadas de humanos. La primera vez, Dios compartió sobre las cuatro características de aquellos reencarnados de animales: lo primero es que tienen una comprensión distorsionada; lo segundo es que son particularmente insensibles; lo tercero es que son particularmente atolondrados; y la cuarta característica es que son necios. La segunda vez, Dios compartió sobre las características de los reencarnados de diablos: en primer lugar, son unos mentirosos empedernidos; en segundo, son unos depravados; y en tercero, son malvados. La charla se centró principalmente en las dos manifestaciones de que sean mentirosos empedernidos y depravados). La principal manifestación de ser un mentiroso empedernido es el engaño. En cuanto a las manifestaciones de ser un depravado, también las categorizamos; ¿cuántas manifestaciones había? (Eran tres. La primera tiene que ver con el carácter; en concreto, con ser siniestro y anormal. La segunda tiene que ver con la perversa lujuria de la carne. Y la otra es ser extraño; es decir, experimentar a menudo alucinaciones auditivas y de otros sentidos y exhibir siempre comportamientos anormales). En general, esto era lo que estaba incluido.

II. La segunda característica: la depravación

En la ocasión anterior, compartimos sobre algunas manifestaciones del aspecto depravado de las personas reencarnadas de diablos. Leí sobre las manifestaciones de una persona en los documentos de expulsión recopilados por la iglesia; que todo el mundo lo escuche y vea si sus manifestaciones guardan relación con lo que hemos compartido. Este individuo era el responsable de cultivar las verduras en una granja. Sus manifestaciones principales se describían así: “Su humanidad es malévola y su actitud hacia lo Alto es irreverente”; se enumeraban varias manifestaciones específicas. La primera manifestación era: “Eligió a la ligera un lugar para cultivar verduras para lo Alto. Más adelante, se descubrió que este lugar era un terreno bajo propenso a encharcarse. El agua arrastraba el fertilizante que se aplicaba allí, lo que daba lugar a que las verduras que producía fueran muy pequeñas. Él sabía que el fertilizante debería aplicarse de nuevo, pero simplemente no lo hacía. Observaba que las verduras no crecían bien pero no hacía nada; le daba a sabiendas unas verduras mal cultivadas a lo Alto para que comiera”. Esta fue la primera manifestación. La segunda fue: “Normalmente, solo se ocupaba de las verduras que cultivaba para los hermanos y hermanas y luego se marchaba. En cuanto a las verduras cultivadas para lo Alto, no las atendía ni las gestionaba; no se preocupaba por el asunto ni hacía nada al respecto”. La tercera manifestación fue esta: “Sabía que montones de plagas habían infestado las verduras; las habían mordisqueado hasta dejarlas llenas de agujeros asquerosos, lo que las volvía incomibles, pero él se limitaba a rociarlas de pesticida como si nada, sin importarle si eso era efectivo. Cuando otros le recordaban que eliminara las plagas de las verduras, se mostraba completamente indiferente, pensaba: ‘No es para tanto, ¿no? Tengo muchísimas tareas que hacer; ¡no puedo estar pendiente de esas verduras a diario!’”. Fíjate, esto es lo que pensaba en su corazón; incluso cuando los demás se lo recordaban, seguía sin actuar. La cuarta manifestación era: “Lo que pensaba en su corazón sobre plantar verduras para lo Alto era: ‘Salgan como salgan las verduras que cultive, eso es lo único que tendrás para comer. Si salen buenas, comerás buenas verduras. Si no he cultivado ninguna buena, entonces no las comas. En cualquier caso, las he cultivado para ti, ¡me tienes que estar agradecido!’”. Estos eran los pensamientos malévolos que albergaba en su corazón y se los contó a aquellos con los que vivía. “Cuando otros le recordaron que no usara la canasta para las hojas podridas al entregarle verduras a lo Alto, dijo: ‘Eso no lo puedo garantizar’”. Como ves, los demás se lo recordaban y él seguía sin escuchar. Se limitaba a hacer lo que él quería. Esta fue la cuarta manifestación. La quinta fue: “Trataba las verduras que cultivaba para lo Alto así, sin ninguna conciencia en su corazón, sin el menor remordimiento. Cada vez que alguien se lo recordaba y le decía que tuviera más cuidado, se volvía reacio y sentía aversión. Odiaba a cualquiera que le hiciera tales sugerencias”. Los líderes y obreros definieron cinco manifestaciones en total. Resumieron las manifestaciones habituales de este individuo, así como su actitud hacia la verdad y el deber, y además enumeraron ejemplos específicos. El resumen era bastante bueno. ¿Cómo os sentís después de oír esto? ¿Alguien con estas manifestaciones tiene buena humanidad? (No). ¿Cómo de mala era? ¿Se conformaban las manifestaciones de este individuo con las de las personas reencarnadas de diablos sobre las que hemos hablado? (Sí). ¿Con qué manifestación se conformaban? (Con la manifestación de tales personas de ser malvadas). Además de ser malvado, ¿contaba con alguna manifestación de ser depravado propia de las personas reencarnadas de diablos? (Sí). ¿En qué se evidenciaba esto? (Al cultivar verduras para lo Alto, las personas corrientes convertirían en una prioridad elegir una buena tierra, pero él eligió ganarse el favor de los hermanos y hermanas; solo se ocupaba de las verduras cultivadas para ellos. En cuanto a las verduras cultivadas para lo Alto, eligió una tierra de mala calidad, no las atendió ni se ocupó de las plagas; siempre le daba a lo Alto verduras mal cultivadas para que las comiera. Su actitud hacia lo Alto, hacia Dios, era de enemistad). ¿Por qué era su actitud hacia lo Alto de enemistad? ¿Acaso lo Alto lo había ofendido? (No. Su actitud venía determinada por su esencia-naturaleza; odiaba a Dios y odiaba las cosas positivas). Nunca conocí de veras a este individuo; nunca había tenido trato de ningún tipo con él. Entonces, ¿cómo podía albergar un odio tan profundo en su corazón? Es un problema relativo a su naturaleza. Por un lado, esta era malvada; por otro, era depravada, ¿o no? ¿Acaso no es igual que la del gran dragón rojo? (Sí). En cuanto a cómo trataba a Dios y las cosas positivas, había una especie de odio en su corazón. Si le preguntaras lo que estaba ocurriendo, él mismo no sería capaz de explicarlo con claridad; solo sentía odio. Odiaba especialmente a Dios y la verdad, odiaba en particular las cosas positivas. ¿Acaso no es eso ser depravado? (Sí). Esta clase de persona es un diablo. Si le preguntaras: “¿En quién crees?”, sin duda diría que cree en Dios. Cree en Dios y, sin embargo, odia a Dios; así se revela la mentalidad de un diablo. Esto es ser depravado. ¿Por qué lo digo? En primer lugar, Yo no conocía a esta persona en absoluto y nunca la había podado, sin embargo, albergaba un profundo odio hacia Mí; esto es ser depravado. En segundo lugar, los hermanos y hermanas fueron los que dispusieron que él cultivara estas verduras. Si no estaba dispuesto a hacerlo, podría haber planteado el tema, pero en cambio pagó su rabia con la parcela destinada al cultivo de las verduras. Después de plantarlas, no la atendió adecuadamente y le daba a lo Alto verduras mal cultivadas para comer. Tercero, estaba bastante dispuesto en lo que se refería a cultivar verduras para los hermanos y hermanas y las cuidaba bastante bien, pero cuando se trataba de cultivar verduras para lo Alto, no estaba dispuesto de corazón. Estaba particularmente lleno de odio sin un motivo claro; nadie lo había ofendido, sin embargo, trataba a lo Alto y a Dios de esta manera. ¿No es esto ser depravado? (Sí). ¡Este impulso de ser depravado es muy grande! Por una parte, es malvado; por otra, es depravado; esta es la naturaleza de un diablo. Por muy tolerante y paciente que sea el trato amoroso que le da la casa de Dios a los diablos, por mucho que la casa de Dios les dé oportunidades para lograr la salvación, ellos no entienden en absoluto estas cosas. En su corazón, simplemente odian a Dios y la casa de Dios. Esto se debe por completo a que la naturaleza de un diablo es precisamente odiar a Dios y las cosas positivas. Nadie puede decir con claridad cuál es la razón de esto; los diablos simplemente albergan un odio sin fundamento alguno hacia Dios y las cosas positivas. Esto es lo que se conoce como ser depravado. ¿En qué pensaba a diario? “Salgan como salgan las verduras que cultive, eso es lo único que tendrás para comer. Si salen buenas, comerás buenas verduras. Si no he cultivado ninguna buena, entonces no las comas. En cualquier caso, las he cultivado para ti, ¡me tienes que estar agradecido!”. ¿Acaso su corazón no albergaba cosas depravadas? Todo lo que él pensaba era perverso, siniestro y anormal. Las personas con conciencia y razón sienten que los pensamientos de este individuo son inconcebibles; no pueden entender por qué él pensaba de esta manera. Así es como actúan precisamente los diablos. Todo lo que pensaba y lo que contemplaba en su corazón eran cosas oscuras y perversas. ¿Puede alguien así, que es un diablo, aceptar la verdad? (No). No poseía siquiera la moral humana básica ni tampoco conciencia y razón. Cuando se mencionaba a Dios, se ponía iracundo y sentía odio. Cuando otros le pedían que hiciera alguna otra tarea, no era tan reacio; solo era particularmente reacio cuando se trataba de cultivar verduras para lo Alto. Esto es ser malvado; es ser depravado. Podrías preguntarle por qué es tan reacio; se trata de una cuestión del corazón y puede que no fuera capaz de decir con claridad dónde reside la raíz. ¿Podéis ver con claridad dónde radica la raíz del problema? ¿Por qué trataba a Dios de esta manera? A la mayoría de las personas esto les resultaría sumamente desconcertante: “¿Cómo podría alguien que cree en Dios tratarlo así? ¿Acaso no es un no creyente?”. Ahora, por medio de compartir la verdad, ¿sois capaces de ver con un poco de más claridad la esencia y el origen de los diferentes tipos de personas? (Sí). Deberíais ser capaces de verlo ahora con un poco más de claridad; estas son precisamente la clase de personas reencarnadas de diablos y su naturaleza es la de odiar a Dios.

Decidme, ¿las personas reencarnadas de diablos pueden cambiar? (No). Son iguales al gran dragón rojo. También pueden decir las palabras adecuadas; decir palabras que se conformen a la conciencia y la moralidad, pero no pueden en absoluto llevar a cabo las cosas que dicen. Pueden decir muchas palabras que suenan agradables, pero cuando llega el momento de hacer cosas reales, no pueden hacer ni una sola. ¿Por qué no pueden hacerlas? Porque en su interior, son diablos. Se sentirían incómodas y angustiadas por dentro si hicieran cosas positivas y cosas que se conforman al estándar de la conciencia humana. Solo se sienten cómodas y alegres por dentro cuando cometen maldad, cuando hacen lo que hacen los diablos y piensan como estos. Esta es la verdadera cara de esta clase de personas. Si charlas ociosamente con ellas, hablas sobre asuntos de la vida carnal o incluso debates sobre acontecimientos y política actuales, son capaces de sentarse quietas. Sin embargo, una vez que el contenido de la charla trata sobre cosas positivas, la verdad, Dios, la identidad de Dios, Su esencia, Su obra y las intenciones y los requisitos de Dios hacia el hombre, sienten aversión y se muestran reacias en su corazón; no quieren escuchar. Empiezan a rascarse las orejas y las mejillas, como si estuvieran en ascuas. Su corazón empieza a retorcerse agitado e intranquilo como si una maraña de malas hierbas creciera en su interior. Para ellas, quedarse siquiera un segundo más es un tormento y algunas incluso se levantan y se marchan en ese preciso instante. Aunque algunas personas, en aras de las apariencias, se sientan allí con mucha educación y no se marchan, su mente ya está divagando; sus pensamientos hace mucho que han volado más allá de las nubes y simplemente no escuchan lo que estás diciendo. ¿Por qué exhiben estas manifestaciones? Porque en su corazón sienten repulsión hacia Dios y las cosas positivas. No les interesa la verdad; no pueden asimilarla y no están dispuestas a aceptarla. En cuanto se comparte la verdad durante una reunión, se les ocurren toda clase de excusas para marcharse, dicen: “Tengo que ir a ocuparme de algo” o “Tengo que devolver una llamada”. Lo único que quieren es buscarse cualquier excusa para huir. Es tan sencillo como que tales personas son depravadas. Si alguien reconoce que cree en Dios y lo sigue, entonces no debería tener esas manifestaciones. Sin embargo, en lo que respecta a asuntos relacionados con cosas positivas o que involucran a Dios, las personas reencarnadas de diablos tienen estas manifestaciones; esto va más allá de su propio control y es una cuestión de su esencia-naturaleza. Lo determina su origen y nadie puede cambiar este hecho. Cuando compartes la verdad, las cosas positivas, las intenciones y las palabras de Dios, para ellas es como si las juzgaras, como si fuera a acabar con su vida. Este es el verdadero estado interior de cómo tratan a Dios, la verdad y las cosas positivas. Por supuesto, también es una especie de manifestación de la esencia perversa de tales personas. Como sienten repulsión hacia las cosas positivas, la verdad y Dios, como detestan todo ello, lo que piensan y contemplan en su mundo interior cada día no tiene nada que ver en absoluto con las cosas positivas, la verdad o la obra de Dios. Todo lo que piensa cada uno en su fuero interno está relacionado con lo que es depravado. Piensan en cómo jactarse para así poder tener estatus y prestigio entre las personas, en cómo actuar para desorientar a las personas, ganar estatus y hacer que otras las aprueben y admiren, en cómo actuar para ganarse el corazón de los demás y obtener su aprobación, así como la manera de ganar reconocimiento y ascensos de la casa de Dios o de los líderes de todos los niveles. Todo lo que piensan y todo lo que hacen conlleva la naturaleza de competir, luchar, arrebatar, engañar, intrigar, conspirar, incitar, seducir, controlar y desorientar, ¿verdad? (Sí). No reparan en gastos al hacer estas cosas; están dispuestas a sufrir cualquier adversidad. Durante el proceso completo de su sufrimiento, están urdiendo planes e intrigando sobre qué mal hacer, en contra de quién conspirar y qué objetivos lograr. En todo lo que hacen hay estrategia; hay una intención específica. De cara al exterior, no dicen públicamente nada que vaya en contra de la verdad ni hacen cosas públicamente que trastornen ni perturben el trabajo de la iglesia y, más si cabe, no juzgan, atacan ni blasfeman públicamente contra Dios. No hacen estas acciones malvadas obvias. Pero en su mundo interior nunca piensan sobre nada relacionado con la verdad o las cosas positivas y ni siquiera consideran nunca nada relacionado con la conciencia y la razón humanas o con la moralidad. Por tanto, ¿qué es lo que consideran? Su mente está del todo atrapada en artimañas, argucias, cálculos, conspiraciones y complots. Por lo que, aunque en apariencia no las veas resistirse públicamente a Dios ni las oigas decir palabras de queja contra Él, de sospecha hacia Él, de juicio a Dios o incluso de blasfemia contra Él, no obstante, en su corazón están llenas de una actitud de desprecio, burla e irreverencia hacia las palabras y la obra de Dios y hacia cualquier cosa relacionada con Su obra. Diga lo que diga Dios, sean cuales sean los requerimientos de Dios para las personas, sean cuales sean las intenciones de Dios o qué principios haya detrás de las diversas clases de obra que hace Dios, nunca les prestan atención ni los aceptan; dentro de estas personas, simplemente no hay un contenedor para recibir estas cosas positivas. Aunque no las veas resistirse públicamente a estas cosas positivas ni condenarlas, desde la perspectiva del fondo de su corazón, sienten repulsión por ellas y las detestan. Cuando escuchan sermones, no reflexionan sobre cómo aceptar la verdad y practicarla, sino más bien sobre cómo resumir la luz y las frases nuevas que oyen y convertirlas en sus propias palabras para charlar y compartir con otros, con el propósito de hacer que las personas las admiren e idolatren. Piensan: “Si luego le predico estas palabras a aquellos que se acaban de unir a la iglesia, seré más capaz si cabe de ganarme la admiración y la idolatría de las personas y tendré incluso un mayor estatus entre ellas. Este estatus estará basado en cuánta doctrina entienda y capte y en cómo de exhaustivamente la capte”. Aunque se sientan allí escuchando sermones —e incluso escuchen con mucha atención y diligencia y dediquen bastante esfuerzo— su actitud no es positiva y su motivación no es pura. No escuchan con una actitud de aceptar la verdad, sino que lo contemplan como si estuvieran estudiando teología; comparan lo que se dice en los sermones con la Biblia. No aceptan las palabras de Dios ni se comparan con ellas, a fin de entender sus propios y variados problemas y de encontrar en ellas tanto una senda de resolución como principios para la práctica, de modo que puedan llegar a conocerse a sí mismas, desarrollar auténtico remordimiento, desechar sus actitudes corruptas, actuar y comportarse de una manera que sea acorde con los principios-verdad, así como satisfacer las intenciones de Dios; este no es en absoluto su objetivo. ¿Cuál es su objetivo? Es el de equiparse con más doctrinas, para que puedan lucirse y jactarse y hacer que la gente las admire y las idolatre. Este es el primer objetivo. Su segundo objetivo es encontrar la senda más simple para obtener bendiciones. Después de escuchar sermones y confirmar que este es el camino verdadero, empiezan a reflexionar respecto a cuánta esperanza tienen de obtener bendiciones, cuánta esperanza tienen de lograr la salvación. Entonces deciden hacer uso del método de soportar la adversidad y pagar un precio para obtener fraudulentamente la confianza del pueblo escogido de Dios y de la casa de Dios, así como hacer que Él vea las adversidades que sufren y el precio que pagan. Piensan que pueden conseguir grandes bendiciones y un maravilloso destino al creer en Dios de esta manera. Ya ves, su actitud hacia los sermones y hacia cada aspecto de la verdad no es simplemente la de aceptar y luego practicar y experimentar; más bien, tienen planes e intrigas ocultos. Siempre están esperando hacer uso de ciertas frases o citas clásicas de los sermones y la enseñanza para equipar su propia mente y su arsenal retórico, con el fin de desorientar a los hermanos y hermanas, y de ese modo hacen que todo el mundo las idolatre, se permiten ganar una posición entre las personas y son capaces de disfrutar de la alta estima de los demás. ¿Acaso estos pensamientos, intenciones y actitudes que tienen cuando escuchan sermones no son suficientes para mostrar que tales personas son muy depravadas? (Sí). ¿Puede alguien corregir la fuerza impulsora de esta degeneración en ellas? Si les dijeras: “Pensar de esta manera no es aceptar la verdad; no es la actitud que debería tener alguien que persigue la verdad. Si piensas de esta manera, la verdad no tendrá ningún efecto en ti; no te capacitará para lograr la salvación. Deberías aceptar la verdad, encontrar en ella los principios para la práctica y practicar y experimentar las palabras de Dios en la vida real, de modo que Sus palabras se conviertan en tu realidad-verdad y al final se acaben convirtiendo en tu vida”; ¿serían capaces estas personas de lograr esto? (No). ¿Por qué no? ¿Es porque no han puesto suficiente esfuerzo o porque nuestra enseñanza de la verdad no ha tenido en cuenta sus sentimientos o no ha incluido una provisión apropiada de la verdad dirigida hacia su estado? (Nada de esto es el caso). Entonces, ¿cuál es la razón? (Viene determinada por su esencia de odiar la verdad). Por tanto, se debe decir que las manifestaciones de estas personas no se pueden separar de su esencia; están conectadas íntimamente. Nadie puede corregir los pensamientos en su corazón y nadie puede cambiar la perversa esencia-naturaleza de estas personas que son diablos. Odian la verdad y la rechazan, así que la verdad es incapaz de cambiarlas. Entonces, ¿se puede decir que ya es imposible ayudar a esta clase de personas? (Sí). Sin duda, la respuesta es sí. ¿Por qué? Porque su esencia-naturaleza es la de los diablos. Todo lo que revelan está gobernado enteramente por la naturaleza de los diablos; no es en absoluto una revelación temporal de corrupción ni es una revelación de las actitudes corruptas perversas de la especie humana corrupta. Es porque son diablos, no seres humanos creados; esta es la raíz del problema.

Esta clase de personas poseen algunas manifestaciones adicionales cuando escuchan sermones; cada vez que la casa de Dios comparte la verdad y eso implica dejar en evidencia y diseccionar las acciones malvadas y las manifestaciones de ciertas personas, dicen cosas como: “¿Es que no estás hablando de ese incidente que ocurrió antes? Conozco toda la historia. Sé exactamente cuál es tu objetivo al sacar esto. ¿Acaso no estás intentando usar la enseñanza y diseccionar este asunto para establecer tu propia autoridad y hacer que la gente te escuche? ¿No se trata solo de que quieras darles una lección a algunas personas y reprimirlas? ¿Acaso no es esto lanzar una campaña? ¡Solo un tonto creería lo que dices! ¡Solo un tonto te escucharía y practicaría de acuerdo con los principios-verdad!”. Como ves, incluso cuando oyen algunos ejemplos, enunciados o manifestaciones específicas de las personas, que guardan relación con algún aspecto de la verdad, lo que entienden es completamente diferente a lo que entienden los otros. No pueden comprender ni tratar estas cosas correctamente y pueden incluso retorcer los hechos y juzgar y condenar las cosas positivas. Lo que piensan en su corazón siempre es muy oscuro, sin embargo, sienten que son particularmente inteligentes y conocen la historia real. ¿No es esto depravado? Es igual que el gran dragón rojo; el gran dragón rojo dice que cuando la Iglesia de Dios Todopoderoso desecha a las personas o las expulsa, lo hace como una exhibición de poder para que los demás lo vean, pero nunca dice que cuando la casa de Dios —la iglesia— las desecha, eso es purificar la iglesia. Esto es porque son diablos no creyentes que no pueden comprender la verdad; siempre retuercen, juzgan y condenan las cosas positivas y no van a tratar en absoluto las cosas positivas con una mentalidad correcta. Prefieren creer que evolucionaron de los simios o que son descendientes de dragones a admitir que Dios creó a los humanos. Hace poco, incluso oí a algunos investigadores científicos decir que una especie de rata gigante de hace cientos de millones de años era el ancestro de la especie humana, ¡qué teoría más ridícula y extraña! Si intentas hacerles admitir y creer que Dios creó a los humanos, se niegan a admitirlo lo digas como lo digas. Incluso con este hecho ante sus ojos, siguen sin creer. Simplemente creen que los humanos evolucionaron de los simios o son hijos de ratas o descendientes de dragones. Preferirían creer esta clase de palabras endiabladas a creer que Dios creó a los humanos; que Dios otorgó a los humanos su vida y su aliento. No lo creen, no lo admiten y no están dispuestos a aceptar este hecho. ¿No es esto depravado? (Sí). Si les dices que son descendientes de dragones, están encantados. Si dices que evolucionaron y son descendientes de los simios o que una rata gigante es su ancestro, dicen: “¡Sí, qué honor!”. Pero si dices que Dios creó a los humanos, se vuelven hostiles; sus ojos se encienden de ira y se llenan de odio hacia ti. ¡Esto es muy depravado!