Cómo perseguir la verdad (14) Parte 4
En la vida real, las personas se encuentran a menudo con algunos individuos lascivos y licenciosos. Después de que hemos compartido hoy estas palabras, dado que habéis obtenido discernimiento respecto a este tipo de persona y sabéis que no son personas normales sino diablos, cuando traten de seducirte, puedes rechazarlas con firmeza. No las rechaces implícitamente ni con tacto ni te sientas demasiado avergonzado para rechazarlas o incluso temas a tales personas. Por supuesto, si no te importa que sea un diablo y dices: “Ya tengo treinta o cuarenta años y todavía no he experimentado el matrimonio; si alguien tiene realmente este tipo de necesidad hacia mí, lo aceptaré encantado”, entonces, ya que no te importan las posibles consecuencias ni las cicatrices psicológicas, no diré más. Mi propósito al decir esto es permitir que algunas personas necias, que no se protegen ni toman precauciones contra la seducción del sexo opuesto, sepan la actitud correcta que deberían adoptar cuando la tentación recaiga sobre ellas. Si no te importa que alguien sea lascivo y licencioso, no te importa que sea un diablo y te sientes muy honrado simplemente por gustarle —como dice el dicho de los no creyentes: “Un caballero sacrifica la vida por quienes lo comprenden, mientras que una dama se embellece para quienes la admiran”— y piensas: “Como mujer, si realmente le gusto a alguien, eso demuestra que mi aspecto es aceptable, así que debería sentirme extremadamente honrada. Deja que venga a mí con valentía, le doy la bienvenida y lo recibiré con los brazos abiertos”; ¿cómo es esta clase de actitud? Decidme, ¿es el dicho “una dama se embellece para quienes la admiran” respetuoso con las mujeres? (No). Un hombre debe sacrificar su vida para quienes lo comprenden y una dama se debe embellecer para quien la admira; ¿es correcto este dicho? (No). ¿Por qué se rebajan tanto las mujeres? Los hombres también se rebajan. Entonces, los hombres tienen que poner su vida a disposición de los demás. Sea quien sea tu confidente, es tu amo, es por quién debes sacrificar tu vida; ¿por qué vale tan poco tu vida? ¿Podría ser que tu vida pertenezca a otros y no a ti mismo? La vida humana es lo que más atesora Dios, porque esta vida, este aliento, lo da Dios; es la condición básica para que la carne creada sea capaz de moverse y convertirse en un ser vivo. Si no aprecias tu vida, sino que se la entregas a otros a la ligera y la sacrificas por ellos, ¿qué demuestra esto? ¿Acaso no demuestra que te has rebajado? (Sí). Demuestra que tu vida no vale nada. No aprecias tu vida ni la empleas en hacer las cosas más significativas y valiosas, sino que puedes morir a la ligera por cualquiera que te entienda. Eso demuestra que tu vida es demasiado barata; solo es una vida podrida, tan inútil como la de un perro, un gato o un pollo. Por tanto, ¿es correcto el dicho “un caballero sacrifica la vida por quienes lo comprenden”? (No). Este dicho degrada a las personas, les falta al respeto; es un dicho que no aprecia la vida. Morir fácilmente por otros; ¿es la vida humana algo que se reciba sin más? La vida no se recibe sin más; uno no puede limitarse a morir tan a la ligera. Por tanto, el dicho “un caballero sacrifica la vida por quienes lo comprenden” es incorrecto e inviable. Entonces, ¿es correcto el dicho “una dama se embellece para quienes la admiran”? (Tampoco es correcto). ¿De qué manera es incorrecto? ¿Os gustó realmente este dicho alguna vez, lo aprobasteis de verdad, lo llegasteis a considerar la verdad, un lema? ¿Ha habido alguna vez alguien que te admirara? Si la persona que te admiraba era alguien que te gustaba, ¿te sentías honrado? (No exactamente honrada, tal vez feliz por dentro). Entonces, eso no queda lejos de sentirse honrado. ¿Es buena esta felicidad? (No). ¿Por qué no? (Que una mujer se arregle para que el hombre la aprecie y le tenga cariño, que viva solo para los hombres, que le dedique todos sus pensamientos a ello; siento que vivir así es bastante degradante). ¿Hay opiniones diferentes? El dicho “una dama se embellece para quienes la admiran” coloca por sí mismo a las mujeres en una posición desigual a la de los hombres. Requiere que las mujeres se embellezcan para complacer a los hombres, para vivir por la felicidad de los hombres y para sentirse honradas cada vez que le gustan a alguien o tienen su admiración. Esto no es igualitario; esto es, en sí mismo, un verdadero reflejo del estatus inferior de las mujeres. La implicación del dicho “una dama se embellece para quienes la admiran” es que, si una mujer les gusta a los demás debido a su buena apariencia o atrae el cariño de los hombres porque sabe adornarse para resultar agradable a la vista, debería sentirse feliz y honrada por ello. Esto es en sí mismo una degradación de las mujeres. Este dicho les indica a las mujeres que el valor de su existencia —la fuente de su felicidad— es gustarle a alguien y que, si no le gustan a nadie, deberían sentirse desgraciadas y molestas, así como reflexionar sobre por qué no le gustan a nadie y sobre si, como mujeres, están viviendo una vida inútil y fallida. Por tanto, ¿acaso el dicho de que “una dama se embellece para quienes la admiran” no es una degradación de la mujer? (Sí). En la frase: “Una dama se embellece para quienes la admiran”, ¿acaso el admirador no suele referirse al hombre? Este dicho mismo coloca al hombre en la posición de los amos, por encima de las mujeres. Significa que una mujer se debería sentir honrada de gustarle a un hombre —un amo— y de que este la aprecie. Si no le gusta a un hombre —a un amo—, entonces es que ella tiene algo de malo, no se la puede amar, es un fracaso en la vida y no está cualificada para ser una mujer. Ya ves, esto eleva de manera imperceptible el estatus del hombre, le permite pisarles el cuello a las mujeres y elevarse sobre ellas. Ahí es donde radica el error del dicho “una dama se embellece para quienes la admiran”. Además, ¿a los hombres les gustan las mujeres solo por su apariencia y sus adornos? ¿O les gustan las mujeres solo porque ven que son amables, virtuosas, dignas y llenas de gracia? ¿A los hombres les gustan las mujeres meramente para agradarse la vista? (No, es para satisfacer el deseo sexual de la carne). Entonces, ¿qué propósito tiene que las mujeres intenten agradar a los hombres y hacerlos felices? (Es también el de entregarse al deseo sexual de la carne). Es decir, tanto los hombres como las mujeres tienen necesidades en lo que respecta al otro y la más básica de estas es la del deseo sexual de la carne. La necesidad de un hombre de una mujer no consiste solo en que le guste su apariencia, sino que, en función de eso, busca obtenerla de una manera física. Dicho sin rodeos, obtener su cuerpo para satisfacer su propio deseo sexual. Por tanto, el propósito detrás del dicho de que “una dama se embellece para quienes la admiran” es en realidad satisfacer el deseo sexual del hombre. No solo requiere de las mujeres que hagan que su apariencia y adornos sean agradables para los hombres, sino que además satisfagan el deseo sexual de estos. ¿No es esta una manera muy baja de vivir? Si las mujeres siguen pensando que este dicho es correcto, que es algo que debería lograrse y a lo que ceñirse, entonces las mujeres se están degradando a sí mismas. Los hombres tienen necesidades sexuales respecto a las mujeres y quieren jugar con sus cuerpos; si las mujeres, en lugar de que esto les parezca despreciable y odioso, se siguen embelleciendo para sus admiradores, sintiendo que es el honor más grande de su vida, el mayor honor, ¿acaso no se están degradando? (Sí). Esto es privar por completo a las mujeres de sus derechos. No solo priva a las mujeres de su derecho a existir, su dignidad y sus derechos humanos, sino que también las hace pensar que es el mayor honor. ¿No es esto cruel? ¡Es sumamente cruel! Aparte de no tener autonomía ni derechos humanos de ningún tipo, la felicidad de una mujer, su alegría y el deleite solo se pueden lograr a partir de la base de complacer a los hombres y satisfacerlos por completo. No importa qué clase de tratamiento inhumano sufran las mujeres, se requiere de ellas que se enorgullezcan de este. ¿No es eso maltratar a las mujeres y ultrajarlas? Ya sean mujeres modernas o antiguas, todas toman como lema el dicho “una dama se embellece para quienes la admiran”; es el objetivo de su vida. ¿Acaso no es esto completamente equivocado? ¿Acaso no es este un truco que usa Satanás para maltratar y desorientar a las personas? (Sí). Si eres una mujer y un hombre obtiene placer de ti, con el corazón lleno de perversa lujuria hacia ti, ¿te sentirías asqueada o extremadamente honrada si lo supieras? (Asqueada). Cuando piensa en ti, solo piensa en tu cuerpo y tu apariencia, mientras que también da rienda suelta a su propio deseo sexual. Mientras más placer obtiene de ti, más rebosa de deseo sexual hacia ti; lo que bulle en él respecto a ti son solo pensamientos lujuriosos. Incluso trata por todos los medios de poseerte para así disfrutar de tu cuerpo, satisfacer por completo su deseo sexual y dar rienda suelta a este. De haber sabido que él tenía tales intenciones respecto a ti, ¿seguirías pensando que es correcto el dicho “una dama se embellece para quienes la admiran”? ¿Seguirías sintiendo que es un honor gustarle a alguien y que te aprecie? (No). Si eres una mujer con un sentido de la vergüenza y la dignidad, entonces debería darte asco este dicho y detestar y rechazar el hecho de gustarle a tales personas. Solo al vivir de esta manera tienes dignidad. Alguien que de veras disfruta de ti y te aprecia lo hace por tu calidad humana, tus búsquedas, porque entiendes la verdad y además quiere obtener algo edificante de ti y recibir ayuda de ti; no porque quiera apreciar tu cuerpo para entregarse a su deseo sexual y satisfacerlo. Si alguien te aprecia con independencia de tu calidad humana o de si persigues la verdad o no, si solo lo hace porque tu apariencia y tu figura son agradables a la vista y puedes satisfacer por completo su deseo sexual y, pese a ello, no sientes repulsión por esto ni lo detestas, y en su lugar sientes que le gustas —en particular, como ha realizado avances físicos hacia ti, tienes si cabe una mayor sensación de que le gustas— e incluso te sientes honrada por ello, entonces te estás degradando tú sola. Sea quien sea el que tenga algún designio o alguna intención perversa hacia tu cuerpo, no te importa y, mientras le gustes, lo consideras tu honor especial y te sientes honrada por ello, entonces no eres alguien con integridad ni dignidad y no eres una buena mujer. Supongamos que alguien tiene necesidades sexuales hacia ti y sientes que has encontrado a alguien que te entiende y, además una oportunidad para dar rienda suelta al deseo sexual; es cosa de dos, os juntáis porque estáis cortados por el mismo patrón. En ese caso, eres alguien sin integridad ni dignidad, indigna de gustarle a nadie; eres del mismo tipo que los lascivos y los licenciosos. Si de veras eres una mujer con dignidad, deberías detestar gustarle a personas tan lascivas y licenciosas, deberías sentir repulsión y asco por ello. Por supuesto, si la razón por la que le gustas a alguien es en realidad tu humanidad, tus búsquedas o que tengas cierta fortaleza, eso tampoco es nada por lo que merezca la pena sentirse honrada. Sin duda, el propósito de que las personas digan que “una dama se embellece para quienes la admiran” no es tan simple como que un hombre aprecie a una mujer. Pone por completo a los hombres en una posición donde se elevan sobre las mujeres. Para ser más precisos, este dicho surgió a partir de la mentalidad de que los hombres son superiores y las mujeres son inferiores. Asimismo, la realidad es que las mujeres son un grupo vulnerable en cualquier sistema social, que se las contempla como apéndices de los hombres; como sus juguetes. Por tanto, el dicho de “una dama se embellece para quienes la admiran” es una absoluta desgracia para todas las mujeres. Si las mujeres particularmente aprueban este dicho, es una pena para ellas y uno debería sentir desprecio por todas las mujeres que lo aprueben. Entonces, ¿deberían los hombres aprobar el punto de vista de que “una dama se embellece para quienes la admiran”? (No). Si un hombre ve a una mujer embellecerse para quienes la admiran, ¿acaso no sentirá que esa mujer vive de una manera muy degradante?, ¿acaso no la mirará con desprecio? (Sí).
¿Veis ahora con claridad si es correcto o no el dicho “una dama se embellece para quienes la admiran”? (Es incorrecto). Este dicho no es una cosa positiva ni tampoco un pensamiento ni un punto de vista correctos. Mira en la Biblia y en las palabras que expresó Dios; ¿hay alguna frase que diga que una dama se debe embellecer para quienes la admiran? ¿Hay alguna frase que divida el estatus de los hombres y las mujeres en niveles, que diga que los hombres están por encima de las mujeres? No la hay. Lo registrado en el libro del Génesis en la Biblia es que la mujer es hueso de los huesos del hombre y carne de su carne. Tanto los hombres como las mujeres son seres humanos creados por Dios; son iguales ante Dios, sin división de niveles, sin distinción entre superior e inferior. Dividir a las personas en superiores e inferiores y hacer una distinción del nivel de estatus es algo que hace Satanás; es una prueba real de la opresión y la persecución a las mujeres por parte de Satanás. Desde que Dios creó a la especie humana al principio, los hombres y mujeres han sido iguales a ojos de Dios. Ambos son seres creados y objetos de Su salvación. Dios nunca ha dicho que los hombres sean superiores y las mujeres sean inferiores. Él tampoco ha dicho que los hombres deberían ser la cabeza de las mujeres ni sus amos, que los hombres deberían elevarse sobre las mujeres, que los hombres deberían tener predominancia sobre las mujeres en cualquier trabajo o que los hombres tengan sus propias opiniones y sean el sostén principal mientras las mujeres deberían escucharlos más a ellos. Dios nunca ha dicho tales cosas. Que surgieran entre las personas dichos sobre que los hombres son superiores y las mujeres inferiores solo se debe a la corrupción de Satanás. Luego, esta tendencia se extendió por toda la sociedad y toda la especie humana, con lo que se reprimió constantemente a las mujeres bajo la autoridad del hombre. Debido a la falta de entendimiento de la verdad, después de que a las mujeres las influyan y las desorienten toda clase de tendencias malvadas de Satanás, se sienten secundarias respecto a los hombres o de un estatus inferior al de estos. Por eso, incluso en el presente, muchas mujeres siguen creyendo que el dicho “una dama se embellece para quienes la admiran” es correcto. Es algo muy triste. Si las personas no entienden la verdad, los diversos pensamientos y puntos de vista de Satanás las siguen desorientando y controlando en muchas cuestiones específicas. Incluso este asunto menor resulta muy ilustrativo, ¿verdad? (Sí). ¿Cuál es la razón por la que las mujeres se rebajan a sí mismas voluntariamente? En general, el entorno social está configurado de tal modo que las mujeres no pueden tener el mismo estatus que los hombres y, por tanto, las mujeres deben cederles su lugar a los hombres y crear condiciones favorables para ellos, así como deben también hacer muchos sacrificios y pagar un gran precio para satisfacer a los hombres. Esto lo causa la sociedad, las diversas tendencias malvadas que lidera Satanás. Así que ahora, después de entender la verdad a este respecto, ¿acaso no hay una conclusión definitiva relativa al dicho “una dama se embellece para quienes la admiran”? (Sí). Este dicho es falaz y no se conforma a la verdad, ¿cierto? (Sí). Después de oír la situación real, ¿acaso no sienten las mujeres que todos estos años su vida se ha visto muy agraviada y sofocada? Entonces, ¿deberían las mujeres seguir embelleciéndose para quienes las admiran? (No). Como miembros de la especie humana creada, las mujeres difieren de los hombres solo en el género y la fisiología; en otros aspectos, no hay ninguna diferencia en absoluto. A ojos de Dios, no hay diferencia de ningún tipo en cuanto a estatus entre hombres y mujeres. Dios nunca, en ninguna circunstancia, le exigió nada diferente a la mujer en relación con lo que Él requiere del hombre. En aspectos tales como el número de personas que Dios escoge, la esperanza de salvación, sus oportunidades para hacer deberes, los deberes que pueden hacer y el trabajo que pueden hacer, las mujeres son básicamente iguales a los hombres; las mujeres no son menos que los hombres. Esta es la situación real.
Con anterioridad, hemos hablado sobre las manifestaciones de lascivia, licenciosidad y provocación de esas personas perversas que tienen la esencia-naturaleza de los diablos, así como también sobre cómo tratar a las personas perversas si uno se topa con ellas en lo que se refiere a entablar relaciones románticas o buscar pareja. ¿Tenéis la esperanza de conocer a tal persona para experimentar un episodio romántico y, por una vez, actuar con despreocupación y dar rienda suelta a vuestros deseos? (No). Entonces, ¿esperáis conocer a vuestro amor soñado, a vuestra alma gemela, al señor Perfecto o la señora Perfecta? (No). Tengas o no esa esperanza, eso no importa. Lo fundamental es que debes tener discernimiento respecto a estas personas lascivas, licenciosas y provocativas, cuya esencia-naturaleza es perversa, y debes mantenerte lejos de ellas. En palabras de los no creyentes, la mayoría de estas personas son conquistadores experimentados, libertinos y románticos. La mayoría de los adultos deberían ser capaces de reconocer a este tipo de personas cuando se las encuentran; tal vez después de interactuar con ellas un par de veces, la mayoría de los adultos sabrán que pertenecen a ese tipo. Esta clase de personas coquetea con los demás de manera indiscriminada; da igual la edad que tengas, mientras tu aspecto sea razonablemente atractivo, puede que coquetee contigo, lo que causará que caigas en su trampa sin la menor conciencia de lo que te está pasando. Siempre te dice palabras tiernas y amables; muestra preocupación, cuidado y consideración hacia ti. Busca oportunidades para lanzarte miraditas, servirte té o agua y, a veces, incluso te compra regalitos, bombones y cosas así. Cuando estás completamente desprotegido, quiebra tus defensas y entra en tu corazón. De manera inconsciente, solo con pensar en ella sientes mariposas en el estómago. Si no la ves durante unos cuantos días, sientes que te falta algo, piensas: “Nadie a mi alrededor me cuida como él o ella. Parece que me he enamorado. ¿Se habrá enamorado también de mí?”. ¿Qué clase de estado es este? (Es caer en la tentación). A algunos conquistadores experimentados se les da bien atraer a otros haciéndose de rogar; después de mostrar durante un tiempo que les importas y de abrirte el apetito, te hacen el vacío, logran que tú mismo muerdas el anzuelo. Cuando te das cuenta de que te has enamorado de él y no puedes vivir sin él, ya has caído en las redes del amor y estás hechizado. Una vez que estás hechizado, te tiene totalmente atrapado. ¿Qué es este enredo amoroso en el que caen las personas? No es afecto familiar ni amistad ni tampoco el cuidado y el amor entre las personas, sino la red del deseo sexual. Una vez que caes en las redes del deseo sexual, puedes perder el control con facilidad. Más del noventa y cinco por ciento de las personas, en especial de las jóvenes, no pueden superarlo ni escapar de una trampa así. ¿Qué se debería hacer entonces? Dado que sabes que es muy difícil escapar de una trampa semejante, no te permitas caer en ella. Haz todo lo posible para alejarte de las personas, las cosas o los entornos que podrían conducirte a la trampa. Mantén las distancias durante un tiempo y ora a Dios y lee Sus palabras. De manera gradual, tus necesidades sexuales se desvanecerán y desaparecerán, la trampa ya no te retendrá y, básicamente, habrás superado esta tentación. Sin embargo, no se sabe cómo te irá la próxima vez que te encuentres con tales tentaciones y trampas, si vas a ser capaz de superarlas. La única manera es acudir con frecuencia ante Dios para orar y buscar la verdad, así como mantenerte alejado de diversas tentaciones. Por supuesto, equiparte con la verdad y entenderla son las cosas más fundamentales. Pero equiparte con la verdad no es simple. Requiere que pases por algunas experiencias; tu estatura no crece tan rápidamente, de modo que tus defensas en diversos aspectos tampoco se pueden establecer tan deprisa. ¿Qué se debería hacer entonces? Debes vivir a menudo ante Dios, tener la guía de Sus palabras, la obra del Espíritu Santo y la protección de Dios. Con todas estas cosas en su lugar, más tu determinación personal, contarás con medidas defensivas cuando afrontes tales tentaciones. Además, cuando conozcas la naturaleza del asunto y las consecuencias que va a acarrear, evitarás tales entornos conscientemente, lo que probará que posees la determinación de rechazar tales tentaciones. Entonces, debido a tu actitud y a tu deseo subjetivo, Dios te ayudará a escapar de tales tentaciones. Si te encuentras con un entorno tal y sientes aversión y odio en tu corazón, pero no sabes cómo negarte, entonces ora a Dios, pídele que te proteja y elimine ese entorno para ti. Cuando tengas tales súplicas y deseos, tal vez, debido a las necesidades del trabajo de la iglesia, manden a otro lugar a la persona que supone una tentación peligrosa para ti, por lo que ya no resultará fácil que vuelva a contactar contigo ni te la encontrarás más. Esta es la ayuda y protección de Dios. Como Dios ve tu deseo, actitud, determinación y decisión personales, Él te ayudará de manera proactiva y exhaustiva a cumplir con tu deseo, por lo que consigue protegerte. Cuando esta persona te deja y ya no te acosa, puede que te sientas un poco vacío por dentro, que pienses que da algo de pena que se marchara e incluso fantaseas: “Si siguiera aquí, ¿nos llevaríamos bien?”. En ocasiones, podrían surgir tales pensamientos, pero con la protección de Dios, al final se te mantiene apartado de la tentación. De manera inconsciente, este asunto desaparece poco a poco de tu corazón, se retira de manera gradual de ti y, con el tiempo, recobras tu paz, regresas a tu anterior estado de vida y a tu mentalidad normal. En este punto, el asunto llega a su fin. No ha supuesto ninguna amenaza ni perturbación para ti, sino que, en cambio, se ha convertido en una prueba y un testimonio poderosos de tu victoria sobre Satanás y tu evitación y rechazo del diablo. ¿Acaso no es esto muy bueno? (Sí). Cuando esta tentación estaba a punto de suponerte una amenaza, en este momento peligroso, debido a tu actitud y cooperación, Dios te protegió, Dios dispuso un entorno apropiado para ti; te permitió mantenerte firme. Esto promueve el crecimiento de tu estatura; incrementará tu fe, incrementará tu determinación y tu deseo de practicar la verdad, te dará motivación y permitirá que tu estatura crezca. Si cuando cae sobre ti esta tentación, no estás dispuesto a rechazarla ni evitarla y careces de la voluntad de practicar la verdad, te limitas a dejar que se desarrolle libremente y estás dispuesto a aceptar esta tentación, incluso a aceptar el acoso y el enredo del diablo, y disfrutas cada vez más de tal estado; estás cada vez más dispuesto a vivir en tal entorno y no oras activamente a Dios para pedirle que elimine un entorno tal, al ver que tu actitud hacia este asunto es así, Dios no te forzará. Él nunca obliga a nadie en Sus acciones. Dado que te gusta tanto esta persona, ya que sientes que puede causarte una felicidad y una alegría tan grandes, que te da placer, Dios no te privará de tal alegría y felicidad ni se llevará lejos a esa persona. En cuanto a las consecuencias, debes cargar tú solo con ellas. Lo que ocurrirá es que caerás de manera gradual en la tentación y en el enredo lujurioso de los diablos, de las personas perversas, lascivas y licenciosas, hasta acabar por perder el reproche de tu conciencia y la presencia de Dios. Después de disfrutar de la felicidad y la alegría de complacer los deseos sexuales de la carne, no sientes vergüenza y no puedes apartarte de semejante tentación; a esto se le llama abandonarte a la depravación. Sientes que eres el más feliz, disfrutas mucho de esta felicidad y alegría, te sientes afortunado de tener tal felicidad y alegría, así como estás muy satisfecho atrapado en tal red de amor. Entonces, ¿qué podría hacer y decir Dios aún? Dios no te dará ninguna pista, no te advertirá de nada ni hará nada. Adelante y disfruta sin más. Las consecuencias finales para aquellos atrapados en la red de los deseos sexuales son predecibles. Nadie que cae en la red del amor acaba feliz o alegre; al contrario, el desenlace solo puede ser doloroso y trágico. Solo tú debes cargar con tales consecuencias y mereces cargar con ellas. ¿Actúa Dios con principios? (Sí). Dios respeta tus elecciones. No pienses: “Dios me vigilará y me tendrá controlado; no me dejará tener citas ni satisfacer mis necesidades sexuales”. Estás equivocado; Dios no interfiere contigo. Lo que Dios quiere hacer es protegerte de caer en la tentación, de que te desorienten las personas malvadas, de que Satanás te destroce y te dañe gravemente. Pero si eliges seguirle la corriente a Satanás, Dios dice que esa es tu libertad y tu elección; mientras estés dispuesto, mientras no te arrepientas, Dios no te obligará; solo tú recoges lo que siembras y, cuando llegue el momento y llores miserablemente, no te quejes de que Dios no te lo recordara ni de que Él no te protegiera. Él quiere protegerte, Dios quiere que te mantengas alejado de la tentación, pero tú te niegas. Si Dios fuera a trasladar a la persona que te gusta, esa persona con la que estás enredado en la trampa del amor, irías a buscarla, actuarías como si estuvieras loco, perderías el control, te quejarías de Dios, le recriminarías que fuera desconsiderado con tus sentimientos y no comprendiera tus dificultades. Por tanto, Dios no hará eso; Dios no hará que las personas hagan cosas que no están dispuestas a hacer. Dado que tú mismo elegiste esa senda, solo tú debes cargar con las terribles consecuencias que surgen al final. Nadie va a recibir el golpe en tu lugar. ¿Está claro ahora este asunto? (Sí).
Si algunas personas se topan con los enredos de los demonios y los satanases —de las personas perversas— y no los rechazan, sino que están dispuestas a pasar su vida con ellos, esto es por su propia elección. Cuando acabe dando lugar a consecuencias amargas, no deberían culpar a los demás; solo pueden odiarse a sí mismas por rebajarse demasiado y ser demasiado degeneradas, así como deberían abofetearse la cara y maldecirse a sí mismas. Sea cual sea el fruto amargo que acabes por recoger, no tiene nada que ver con Dios. No digas: “¿Por qué no me protegió Dios? ¿Por qué no me paró Dios en aquel momento?”. Te lo digo, Dios no tiene tal obligación; ya te ha dicho con claridad lo que debería decirte. Eres una persona con capacidad para pensar con independencia; Dios te ha concedido libre albedrío y tienes derecho a elegir libremente. Por tanto, cuando encuentras cualquier cosa, Dios te da derecho a elegir. Dado que tienes derecho a elegir, el fruto amargo que acabas recogiendo es por elección propia, así que no deberías quejarte de Dios ni buscar culpables en otros a la mínima ocasión. La obra que hace Dios es para decirte la verdad y mostrarte la senda de la salvación. En cuanto a si eliges seguir a Dios o seguir a Satanás, eso depende de ti. Si eres una persona bendecida y estás dispuesta a perseguir la verdad, entonces sigue a Dios. Si no amas la verdad, sino que más bien amas el mundo y la perversidad —si tu vida es simplemente inútil—, entonces elige seguir a Satanás; nadie te lo impide. Todavía hoy, algunas personas siguen malinterpretando a Dios y a Su casa, siempre se quejan: “Ya ando por los treinta o cuarenta años, todavía no he tenido citas ni me he casado; ¡la casa de Dios no lo permite!”. ¿Cuándo ha restringido la casa de Dios a las personas para que no tengan citas ni se casen? Eso es tu libertad; la casa de Dios no interfiere. Sin embargo, hay una condición. Si lo haces, entonces no puedes hacer deber en una iglesia con un deber a tiempo completo, porque estar en una relación romántica y dejar de estar centrado en hacer tu deber impedirá el trabajo de la iglesia. Si de veras quieres tener citas y casarte, lo primero es que entregues el trabajo del que eres responsable y nos separemos de manera temporal. ¿Tiene claro todo el mundo los principios a este respecto? (Sí). Si alguien quiere tener citas o casarse, no hay el menor problema; nadie lo restringe. Sin embargo, coquetear de manera indiscriminada con el sexo opuesto y perturbar la vida de iglesia no es aceptable. Aquellos que coquetean de manera indiscriminada con los demás son diablos; son perversos, lascivos y licenciosos; la casa de Dios no permite en absoluto la presencia de tales personas. Este tipo de personas coquetea de manera indiscriminada y acosa de esa manera a otros con independencia de cuál sea el grupo de personas en el que se encuentren. Como un azote, siembra la alarma y hace que la gente se sienta siempre inquieta e intranquila. Sea donde sea que vivan la vida de iglesia, sus perturbaciones crean una atmósfera viciada y convierten a la iglesia en un embrollo desordenado. No solo sabotean el trabajo de la iglesia, sino que además perturban el orden normal de los hermanos y hermanas que hacen su deber. A tales personas se las debe vigilar y restringir de manera estricta; a las que causen un grave impacto se las debe aislar o echar. Algunas dicen: “Solo les he hecho daño a unas cuantas personas; eso no es un gran problema, ¿no?”. Si puedes hacer daño a unas cuantas, también eres capaz de hacer daño a docenas. Así de miserable eres. Coquetear con los demás de manera imprudente y dar rienda suelta al deseo sexual en la iglesia inapropiadamente —causando así daño a las personas— es inaceptable. Si quieres coquetear con las personas, acude a lugares de libertinaje del mundo no creyente; allí nadie te restringe. Pero la casa de Dios, el lugar donde los hermanos y hermanas hacen sus deberes, es solemne, tranquila y sagrada; no permite que ningún diablo o satanás la perturbe o sabotee. Si alguien quiere convertir la iglesia en un lugar para tener citas o ser promiscuo, para ceder ante el deseo sexual a discreción, ¡eso es sumamente inaceptable! Esta es la iglesia, la sede de la obra de Dios, el lugar donde obra el Espíritu Santo para purificar y perfeccionar a las personas. Ya sea hombre o mujer, todo el mundo debe ser digno y decente y ocuparse del trabajo que le corresponde. No está permitido coquetear de manera indiscriminada ni tampoco dar rienda suelta al deseo sexual inapropiadamente. Si no puedes controlar tu deseo sexual y solo quieres darle rienda suelta, entonces elige a una persona adecuada para casarte; no coquetees con los demás de manera indiscriminada dentro de la iglesia. A cualquiera que coquetee de manera indiscriminada con los demás y cause la indignación de los hermanos y hermanas se le debería echar o expulsar rápidamente para que no siga perturbando la vida de iglesia. ¿Entendido? (Entendido). Debe haber límites entre hombres y mujeres. Si un hombre siempre ronda a los grupos de mujeres, no por razones de trabajo ni porque haya asuntos importantes que se deben atender, sino para exhibirse entre ellas, para dar rienda suelta al deseo sexual y coquetear con las mujeres indiscriminadamente, esto es acoso. Si una mujer, con o sin causa, siempre ronda a los grupos de hombres, siempre coquetea con ellos de manera imprudente, les lanza miraditas y exhibe sus encantos, a ella también se la debería tratar como a un diablo. Si estás discutiendo o compartiendo el trabajo con normalidad, esto es aceptable, pero coquetear de manera indiscriminada y flirtear con otros no lo es. Cualquier comportamiento que cause una conmoción constituye perturbar la vida de iglesia y destroza el orden normal del trabajo de la iglesia; no está permitido en la casa de Dios. Todo el mundo debería rechazar a estos diablos lascivos, licenciosos y sexualmente provocativos, y mantenerse alejado de ellos. Cuando la mayoría de las personas se alcen para rechazarlos, dejarlos en evidencia y evitarlos, para garantizar que fracasen sus intentos de coquetear con los demás, y de modo que no se salgan con la suya en ninguna situación, estos pararán poco a poco lo que están haciendo. Si no pueden desempeñar su deber con normalidad y solo coquetean de manera imprudente y perturban así a los demás cada vez que tienen un momento libre, van corriendo de un lado a otro entablando relaciones románticas y disfrutan de la sensación de estar en una relación romántica, entonces échalos de inmediato. Corta rápidamente el nudo gordiano y ocúpate de estos individuos promiscuos; no les des ninguna oportunidad de perturbar a la gente. ¿Está ahora claro este asunto gracias a nuestra enseñanza? (Sí). ¿Habéis obtenido algo? ¿Disponéis de una senda de práctica? ¿Tenéis ahora discernimiento respecto a este tipo de persona lasciva y licenciosa? (Sí). ¿Tenéis claro cómo comportaros, cómo manteneros en el lugar que os corresponde y cómo hacer lo que deberíais hacer dentro de la humanidad normal? (Sí). Dentro de esto, hay verdades que las personas deberían entender y principios de discernimiento que deberían tener claros y, por supuesto, también hay principios-verdad que deberían practicar y sendas que deberían tomar. Después de haber aclarado todo esto, ya se ha aclarado por completo esta cuestión.
Con esto concluye nuestra enseñanza de hoy. ¡Adiós!
11 de febrero de 2024