Cómo perseguir la verdad (15) Parte 3
Lo que acabamos de compartir eran las manifestaciones más graves de extrañeza en aquellos que son diablos. Estas manifestaciones son un poco más fáciles de discernir para las personas. También hay algunas manifestaciones que solo son ligeramente menos graves. Es decir, en la vida diaria, tienen a menudo algunos pensamientos y opiniones extremos, así como comportamientos y prácticas extremos; sus acciones a menudo sobrepasan el rango que puede tolerar la humanidad normal. Por ejemplo, si dicen o hacen algo malo, se odian a sí mismas, se abofetean la cara e incluso se castigan a sí mismas sin comer durante el día y sin dormir durante la noche. Usan a menudo métodos extremos para castigar su carne, usan esto de una manera que muestra su determinación para corregir sus errores. Alguien podría aconsejarles: “Hacer esto no resolverá el problema. Primero debes reflexionar y llegar a conocerte a ti mismo a partir de las palabras de Dios, luego encontrar los principios y la senda de práctica y solo entonces puede producirse un cambio gradual. Cambiar cualquier clase de carácter corrupto no es algo que pueda suceder en uno o dos días; requiere cierta cantidad de tiempo, hace falta que haya un proceso”. Esta es una afirmación precisa, pero ni la aceptan ni la practican. No abordan diversos problemas según los principios-verdad, sino que adoptan medidas extremas. ¿Cómo de extremas? Bueno, a fin de resolver los problemas, suelen usar métodos que perjudican su propia carne y maneras de atormentarse a sí mismas. ¿Acaso eso no es extremo? (Sí). También tratan a otros de esta manera, usan métodos extremos contra ellos. Además, usan métodos extremos para tratar diversos asuntos. Por ejemplo, digamos que una mujer siente a menudo que está muy ocupada con su deber y que le resulta molesto emplear tiempo en cortarse y lavarse el pelo, así que simplemente se afeita la cabeza. Para reducir la frecuencia del afeitado, se aplica incluso algunos productos químicos para restringir el crecimiento normal del cabello. ¿Acaso no es esto extremo? Al ver que es calva, la gente asume que es un hombre, pero a juzgar por su voz y su figura, piensan que podría ser una mujer; simplemente, no pueden distinguir si es hombre o mujer. Solo averiguan que se trata de una mujer y que se afeitó la cabeza para ahorrarse problemas tras preguntar al respecto a otros hermanos y hermanas. Hay gente sin discernimiento que incluso aprueba esto y admira a esa persona: “Mira, su determinación para rebelarse contra la carne realmente supera la de las personas corrientes. Su odio por la carne es auténtico; ¡de veras emprende acciones en lo relativo a no apreciar la carne! Algún día yo también me afeitaré la cabeza como ella”. ¡Algunos incluso la imitan! ¿Acaso no son de la misma clase que ella? Han conocido a un espíritu afín; no solo les falta discernimiento respecto a esta cuestión, sino que además la alaban mucho y quieren imitarla. ¿Acaso no son personas extremas? (Sí). Decidme, ¿acaso las personas extremas no lo hacen todo con una fuerza impulsora depravada? (Sí). ¿De dónde viene esta fuerza impulsora depravada? ¿Se halla en la humanidad normal? (No). Entonces, ¿por qué no existe esta fuerza impulsora depravada en la humanidad normal? Porque, si las personas tienen el pensamiento, la conciencia y razón de la humanidad normal, considerarán los asuntos de una manera relativamente normal, positiva y práctica; así, no participarán de ninguna manera en estos comportamientos extremos. Es decir, da igual lo que hagan, ya sea algo que les guste o que no, se comportarán con normalidad y racionalidad y no serán extremistas. ¿Se puede decir entonces que hay algo de malo respecto al pensamiento de este tipo de persona extremista? (Sí). Hay algún problema con su comprensión, ¿verdad? (Sí). Por ejemplo, Dios requiere de las personas que sean leales al hacer su deber. Reflexionan sobre cómo lograr ser leales y llegan a la conclusión de que deben sufrir dificultades, así que practican sufrir dificultades: siguen preceptos para cada comida, comen un número determinado de granos de arroz y de verduras; cuando se les estropea la ropa, la parchean y siguen llevándola, con lo que a ojos de los demás parecen ascetas; mientras que otras duermen entre seis y ocho horas diarias, ellas duermen una o dos horas. Sienten que tienen la resolución de sufrir dificultades y que son más leales que nadie. Siempre reflexionan sobre estos pensamientos y comportamientos extremos, cosa que las personas normales no son capaces de entender. Por ejemplo, si dicen algo incorrecto o usan mal una palabra al hablar con alguien y se ríen de ellas, se sienten avergonzadas y reflexionan: “Nunca usaré esta palabra de nuevo en mi vida y eso no es todo; nunca volveré a ver a esta persona en mi vida y nunca hablaré con ella, ¡así no podrá sacarme faltas!”. Y pueden hacerlo; pueden atenerse a esto. Pueden atenerse a cualquier comportamiento o pensamiento y opinión extremos durante toda su vida y se niegan a que nadie las persuada. Se aferran a esto así, sin más, e incluso tienen sus razones y fundamentos para hacerlo, creen que esta es una manifestación de someterse a la verdad, una manifestación de amar a Dios y una manifestación de lealtad. Dime, ¿acaso tales personas no son problemáticas? (Sí). ¿Es fácil llevarse bien con ellas? (No). Entonces, ¿cómo surgen sus comportamientos? ¿Acaso no los causa una especie de pensamiento extremo? Consideran estos comportamientos y manifestaciones extremos como practicar la verdad y perseveran en ello. ¿Acaso estos pensamientos y opiniones extremos no son la raíz de estos comportamientos en este tipo de persona? Creen que hacer cosas de esta manera es practicar la verdad y expresar lealtad a Dios y, asimismo, por dentro condenan y discriminan a cualquiera que no hace lo mismo, mostrando desdén. Por ejemplo, fíjate en la mujer que mencionamos antes, la que se afeitaba la cabeza; al ver que otros no se la afeitan, piensa: “Uf, lleváis el pelo muy largo, hasta os lo peináis de varias maneras. Sois todos muy presumidos; ¡no amáis a dios! Mírame, hace muchos años que soy calva y nunca me ha dado miedo que se rían de mí; no soy presumida. Lleváis el pelo muy largo y tenéis que lavarlo a menudo; ¡qué pérdida de tiempo! Con todo ese tiempo, ¿no sería genial leer más palabras de dios y hacer un poco más de deber?”. ¡Incluso condena a los demás! Este tipo de personas escuchan muchísimas palabras de Dios y escuchan sermones durante muchísimos años, sin embargo, todavía no entienden qué es la verdad. Todavía tienen muchos pensamientos extremos y, bajo la guía de estos muchos pensamientos extremos, exhiben muchos comportamientos, prácticas y estilos extremos, así como luego se definen como las que más aman a Dios y las más leales. ¿No es esta otra manifestación de depravación? (Sí). Ser extremista en todo es depravado. Decidme, estas manifestaciones extremas no dañan a otros, por tanto, ¿por qué decimos que son depravadas? (Estas manifestaciones no se conforman al pensamiento de las personas normales; no son comportamientos y prácticas que las personas normales deberían tener). Estas manifestaciones extremas no tienen relación de ningún tipo con el pensamiento y las manifestaciones de las personas normales; están despegadas de la realidad, de las vidas objetivas y prácticas que las personas con humanidad normal deberían tener. Adoptan un enfoque radical para diversos asuntos, entonces definen estos pensamientos, opiniones y comportamientos extremos y radicales como cosas positivas, mientras definen la verdad como algo negativo. ¿Acaso no es esto confundir el bien con el mal, convertir lo negro en blanco? (Sí). Confundir el bien con el mal, convertir lo negro en blanco, sustituir conceptos de manera engañosa; esto es depravado. Con independencia de cómo compartas sobre la humanidad normal, la conciencia y la razón, el pensamiento de las personas normales o los pensamientos y opiniones que las personas normales deberían tener hacia diversos asuntos, no pueden asimilarlo y simplemente no lo aceptan en su interior. Aparte de no aceptarlo, incluso formulan algunas prácticas, comportamientos e incluso pensamientos y opiniones ridículos y extraños que están separados del sendero de la humanidad normal, los ponen en marcha ellas mismas y usan esto simultáneamente como el estándar para medir a todas las personas, acontecimientos y cosas, creen que cualquier cosa que no se conforme a sus pensamientos, opiniones y comportamientos extremos está mal, mientras que todo lo que se conforme a sus pensamientos, opiniones y comportamientos extremos está bien y es acorde a la verdad. ¿No es esto confundir el bien con el mal? ¿No es esto convertir lo negro en blanco? ¿No es esto sustituir conceptos de manera engañosa? Esta es otra manifestación de depravación en aquellos reencarnados de diablos. Es decir, nunca aceptan las cosas positivas, sino que en su lugar hacen pasar cosas no positivas o negativas como cosas positivas que se han de emular e imitar, por lo que logran el objetivo de distanciar a las personas de Dios. Esto es también una especie de comportamiento extremo.
Aquellos que son diablos tienen otra manifestación de depravación: no aman la verdad en lo más mínimo. Les gusta buscar cosas anormales y sobrenaturales, siempre quieren formular una serie de teorías y dichos absolutamente espirituales, incluso quieren investigar la base de estos asuntos sobrenaturales. Tratan estas cosas como la verdad, como guías, direcciones y objetivos para acciones en la vida diaria, las usan para lidiar con toda clase de personas, acontecimientos y cosas, así como para juzgarlos. Por ejemplo, cuando no les van las cosas tan bien, recuerdan qué sueños tuvieron la noche anterior, si ocurrió algún fenómeno anormal a su alrededor o si hubo señales de mal agüero, en un intento por buscar una base en ello para determinar su fortuna; estas son la clase de cosas que siempre buscan. En especial, cuando se encuentran a personas con enfermedades graves, las consideran de mal agüero, creen que el contacto con tales personas drenará su propia energía vital y traerá mala suerte. Por tanto, después del contacto con tales personas, a menudo se miran al espejo para ver si su frente se ha oscurecido o si tienen un aire de desgracia. Normalmente, reflexionan todo el tiempo respecto a cómo será su fortuna. Cuando tienen un momento ocioso, hojean el viejo almanaque o buscan en internet dichos adivinatorios. Se basan en cosas como un sueño que tuvieron o un dicho supersticioso que le oyeron a alguien para juzgar si su fortuna es buena o mala. Aunque creen en Dios, nunca usan las palabras de Dios como base para tratar a las personas, los acontecimientos y las cosas a su alrededor ni usan la verdad como base para tratar cada acontecimiento que suceda a su alrededor. En su lugar, siempre buscan algún sentimiento inusual. Por ejemplo, si se sienten un poco mal un día que están cantando, piensan: “¿Me está deteniendo dios? ¿No quiere dios que cante?”. Si en una ocasión van a salir a predicar el evangelio, aunque hayan dispuesto con claridad la hora y el lugar con alguien, todavía tienen que orar para captar el sentimiento en su espíritu. Después de orar, esperan unos pocos minutos, pero no sienten nada. Entonces, buscan ver si hay algún fenómeno anormal con el sol ese día o si hay urracas o cuervos graznando fuera, con lo que usan esto para juzgar cómo será su fortuna ese día, si su salida para predicar el evangelio irá bien y si ganarán gente. Si estos métodos no funcionan, lanzarán incluso una moneda para decidir si van o no. Si sale cara, para ellos significa que las cosas irán sin problemas y serán capaces de ganar a las personas; si sale cruz, significa que las cosas no les irán bien y no ganarán a personas. Deciden si van a salir en función de estas cosas. Da igual hace cuánto tiempo crean en Dios, nunca usan la verdad como base o como su principio de práctica. En su lugar, siempre confían en esos dichos supersticiosos o estos sentimientos y fenómenos anormales para juzgar a las personas, acontecimientos y cosas, para lidiar con los diversos asuntos que ocurren a su alrededor o para decidir los principios según los que deberían practicar. Siempre buscan estos sentimientos infundados, extraños, raros y sobrenaturales y siempre actúan y viven en función de ellos. Algunas personas, al ver un gato negro al salir, creen que indica mala suerte y prefieren demorar las cosas antes que salir. A algunos puede que se les estropee el coche de camino a lidiar con algo y creen que es Dios el que los detiene, que su suerte ese día es mala y no deberían haber salido. Algunos que ven un ataúd cuando salen creen que tendrán suerte con el dinero ese día. Cuando hacen algo, este tipo de personas siempre busca una base en alguna clase de dicho supersticioso; no tienen principios precisos de práctica basados en la verdad. Da igual cómo compartan los demás o cómo lleve a cabo el trabajo la casa de Dios, nunca aprenden a vivir y trabajar de acuerdo con los principios-verdad. Si de vez en cuando ocurren en casa algunos fenómenos anormales, como que de repente se rompa un grifo y gotee, sospechan que es un mal augurio. Si un golpe de viento abre de vez en cuando una ventana y se rompe el cristal, sienten: “Este golpe de viento no es normal; parece una señal de desastre. ¿Es que dios me está impidiendo salir?”. Si nieva en cuanto salen, dicen: “Mira, nevó en cuanto salí. La gente suele decir: ‘Las personas distinguidas atraen el viento y la nieve cuando salen’. ¡Parece que soy una persona distinguida!”. ¿Acaso no es una tontería? Usan estos dichos raros y extraños como base para juzgar y decidirlo todo. Por ejemplo, si la tira de su mochila se queda atrapada en un picaporte cuando salen, creen que hay un dicho para eso y que tiene un sentido. Consultan rápidamente el almanaque y ven que el dicho para salir a hacer las cosas en este momento es este: “Todas las cuestiones desfavorables; no apto para salir”. Reflexionan: “Todas las cuestiones desfavorables; eso significa que no puedo hacer nada. Debo quedarme en casa. Esto es que Dios me permite disfrutar de la calma y la comodidad; ¡es la protección de Dios!”. Incluso encuentran una base para esto. ¿Acaso no es ridículo? Sea cual sea la situación, sienten que hay algún dicho para ella. ¿No es esto extraño? Todo lo que ocurre a su alrededor se ve como un fenómeno extraño y la base para lidiar con estos “fenómenos extraños” es toda clase de dichos extraños. Usan estos diversos dichos extraños para tratar todo lo que ocurre a su alrededor. Por tanto, si vives con este tipo de personas, a menudo sientes que son particularmente extrañas. Podrían decir de repente algo que hace que te acelere el corazón, que te dé escalofríos. Por ejemplo, oír a un perro ladrar a altas horas de la noche es muy normal, pero para ellas es un acontecimiento importante. Deben buscar información, recurrir a la adivinación y a la clarividencia para averiguar qué dicho explica el ladrido de un perro a esas horas. ¿Qué sentirás después de interactuar y relacionarte con ellas durante un tiempo? Seguro que algunos dichos absurdos te perturbarán con frecuencia. ¿Tendrás paz y alegría en tu corazón? (No). Sin paz y alegría, te volverás intranquilo como ellas, necesitarás encontrar un dicho para todo. A medida que buscas y buscas, Dios desaparecerá de tu corazón y tu corazón solo se quedará con esos dichos supersticiosos. Esto significa que estás siendo perturbado por espíritus malvados, diablos y satanases, hasta el punto de que tus pensamientos están agitados, tu corazón no tiene paz ni alegría, tu pensamiento es caótico y pierdes las manifestaciones de humanidad normal. El orden y los patrones normales de la vida de las personas caen en el absoluto desorden por estos pensamientos y dichos caóticos. Da igual lo que suceda, este tipo de personas pueden explicarlo con algún dicho extraño y al final lo tratan de una manera ridícula, rara. Esto es depravación. Hay incluso algunas personas que, después de que un líder las pode, reflexionan: “Esta mañana sentí que algo no iba bien en mi cuerpo. Al lavarme la cara, noté que tenía la frente oscura. Claro, me podaron hoy. Ves, hay señales. Por tanto, debo mirarme en el espejo todos los días cada vez que tenga un momento libre. Si me parece que mi frente está oscura, he de tener cuidado; tal vez me poden, tal vez me tope contra un muro o me frustre con algo”. Cuando algunas personas van a predicar el evangelio y ven que el destinatario potencial del evangelio es una persona bastante buena con un corazón que ansía y busca y puede aceptar la verdad cuando se le comparte, además de darle las gracias a Dios, también reflexionan: “Ayer soñé que me estaba lavando los pies en un manantial. Ese manantial representa la riqueza y obtener riqueza representa ganar a alguien por medio de la predicación del evangelio. Por tanto, para ganar hoy a esta persona, también debo agradecerle a dios; ¡dios ya ha dado una señal!”. No importa lo que encuentren o lo que sientan, siempre quieren rastrear la causa principal y siempre necesitan encontrar una base. Algunas personas creen en el dicho supersticioso: “Si tienes un tic en el ojo izquierdo es señal de buena fortuna, pero si es en el ojo derecho es señal de desgracia” y lo usan como base para juzgar las cosas que les suceden. Nunca dedican esfuerzo a la verdad ni buscan la verdad ni la usan como base para juzgar diversos asuntos. Su corazón está lleno por completo de diversos dichos, pensamientos y opiniones extraños, ridículos, raros e incluso sobrenaturales, así como de herejías y falacias; tales cosas consumen a estas personas.
Algunas personas parecen bastante normales desde fuera; su vida, su trabajo y las interacciones con los demás no muestran manifestaciones extremas, sobrenaturales o extrañas. Sin embargo, después de relacionarse con ellas durante mucho tiempo, uno descubre que su mente y su corazón están llenos por completo de toda clase de dichos supersticiosos ridículos, extraños y distorsionados que proceden de las tendencias malvadas y usan estos dichos como base para juzgar los diversos asuntos que suceden a su alrededor. Incluso reconociendo que las cosas están bajo la soberanía, los arreglos y la protección de Dios, todavía buscan alguna especie de dicho supersticioso como base para explicar tales asuntos, con lo que interpretan la soberanía y los arreglos de Dios con dichos supersticiosos. ¿No es esto depravación? (Sí). Después de oír tanta verdad, ¿cómo es que todavía no pueden entenderla, no pueden contemplar los problemas con la verdad y no pueden decir ni una sola cosa que se conforme a la verdad? ¿Cómo puede carecer de verdad su corazón y, en su lugar, estar ocupado y lleno de esas herejías, falacias y supersticiones? ¿Acaso no es esto depravación? (Sí). Algunas personas incluso dicen: “¡No debes pisar a las hormigas! Una hormiga también es algo vivo. Si pisas una y la matas y regresa al reino espiritual e informa al viejo en el cielo, sufrirás retribución”. “Si matas a un pez y tiene la boca abierta y te mira, ¡eso significa que te está acusando! No puedes comerte ese pez; si te lo comes, ¡sufrirás retribución! Matar pollos, perros, bueyes, cerdos; todo eso es quitar la vida, ¡sufrirás retribución por ello!”. ¿De dónde sacan estas herejías y falacias? ¿Acaso no las oyen de esta especie humana malvada? Recogen un dicho aquí y un dicho allá, los aceptan todos e incluso tratan estos dichos como órdenes supremas, los estiman tanto como la voluntad de Dios. Algunas personas, después de creer en Dios durante varios años, aún dicen cosas como: “No puedes matar pollos. Si matas pollos en esta vida, te convertirás en un pollo en la siguiente y alguien te matará. Por tanto, no puedes quitar la vida; ¡sufrirás retribución por quitar la vida!”. Dicen esto, pero en lo que respecta a comer pollo, ellas mismas se pueden comer uno entero en una sola comida. ¿No es esto ser depravado? Otros dicen: “No puedes llevar pieles de animales. Después de que los animales mueren, sus almas todavía pueden sentir. Si llevas pieles de animales, eso es como envolverte en el alma del animal. Si este animal murió injustamente, podría encontrarte y acosarte y, una vez que empiece a acosarte, no tendrás paz”. Decidme, ¿no son extraños estos dichos? (Sí). Hay incluso otras personas que, al ver que alguien lleva una peluca, también tienen algo que decir: “El propietario original de esa peluca podría haber muerto injustamente; su alma sigue en el cabello. Si llevas su cabello, su alma te seguirá”. Toda clase de dichos extraños, raros y absurdos se convierten en cosas que este tipo de personas atesoran en el corazón; son sus directrices supremas. Se atienen a estos dichos absurdos y ridículos como si fueran la verdad y, sin embargo, creen que están siguiendo el camino de Dios. No solo se atienen a ellos por sí mismas, sino que les dicen a otros que lo hagan. Si otros no lo hacen, usan incluso dichos terroríficos, que ponen los vellos de punta, para amenazarlos e intimidarlos, para obligarlos a obedecer. Estas personas intimidan a aquellos que no entienden la verdad. Tales dichos raros y ridículos consisten en algunos rumores infundados y falacias que difunden los diablos y Satanás en el mundo humano. Por un lado, interfieren en el pensamiento normal y en el libre albedrío de las personas y los controlan; por otro lado, los diablos y Satanás usan estas herejías y falacias para ocupar a algunas personas, con lo que hacen que estas personas rindan servicio para ellos en este mundo humano y se conviertan en sus canales, en quienes ponen en marcha sus diversos pensamientos raros y extraños. Por tanto, a juzgar por cualquier manifestación de estas personas extrañas, su esencia-naturaleza es perversa. No aceptan la verdad en lo más mínimo; lo que más veneran son las cosas depravadas. Este es exactamente el problema. Cuando las personas no entienden la verdad y carecen de discernimiento, de manera inadvertida, a menudo estos dichos extraños y raros influyen en ellas y las desorientan. Sin embargo, tras entender la verdad, saben cómo determinar lo que deberían y no deberían hacer en función del juicio de la razón y el pensamiento normales, además de cómo actuar, qué defender y a qué renunciar cuando les suceden cosas. Esto es lo que las personas con humanidad normal deberían entender y defender, en lugar de usar estos dichos raros y ridículos para discernir, juzgar y decidir cómo tratar a las personas, acontecimientos y cosas. Después de ganar discernimiento de este tipo de persona extraña, ¿ves con claridad su esencia? ¿Cuál es su esencia? Una esencia depravada. No honran la grandeza de Dios, sino que honran la grandeza de Satanás. Incluso cuando quieren hablar sobre un aspecto de la verdad, agradecerle a Dios o aceptar los entornos que Dios dispone, buscan un dicho extraño, raro, ridículo o absurdo como su base. Para ellas, estos dichos y opiniones raros y ridículos están por encima de la verdad y de la soberanía de Dios. Por tanto, la esencia-naturaleza de este tipo de personas es incuestionablemente una esencia depravada. Como viven según la vida de Satanás, lo que exaltan, lo que propugnan y lo que admiran no es la verdad, sino las herejías y falacias de Satanás. Aunque lo que veas es su comportamiento personal, la fuerza impulsora detrás de estos comportamientos personales es los diversos pensamientos y opiniones de los diablos y de Satanás. Aunque desde fuera parezca humana, es un canal, heredera de las diversas herejías y falacias de los diablos y Satanás y testigo de ellas. Aquello de lo que da testimonio y lo que propugna son las herejías y falacias de Satanás, no la verdad. Esta es la manifestación de su esencia-naturaleza depravada.
Decidme, ¿es bueno que una persona sea capaz de ver ángeles? Si de veras uno puede ver ángeles, eso es algo bueno, por supuesto. Pero si ese ángel no es auténtico, sino que es uno al que ha suplantado Satanás, entonces verlo es muy peligroso. Si Satanás se hace pasar por un ángel y te permite verlo, ¿esto es bueno o malo para ti? (Malo). ¿Por qué dices que es malo? En circunstancias normales, ¿puede la carne mortal ver ángeles? (No). ¿Tienen esta facultad los humanos? (No la tenemos). Para ser precisos, los humanos no tienen la facultad de ver a Satanás ni a los ángeles, que pertenecen al reino espiritual. Pero ¿qué sucede si los ves? ¿Acaso no significa que la facultad de tu carne ha cambiado un poco? (Sí). Eso es exactamente. Cuando un fenómeno preternatural ha ocurrido con la facultad de la carne, ¿lo cambió Dios, otra cosa o tú mismo? (Probablemente lo cambió otra cosa). Entonces, ¿te lo cambiaría Dios? (No, Dios no hace tal trabajo). Mientras las personas estén vivas, para hacer que su fe sea más firme, ¿cambiaría Dios sus facultades, les permitiría ver ángeles o algunas cosas del reino espiritual? ¿Haría Dios esas cosas? (No). Podemos decir con certeza que Él no lo haría. Antes de que una persona logre la salvación, Dios no haría en absoluto estas cosas; esto es cierto más allá de la duda. Entonces, si la facultad de tu carne cambia de repente y sucede un fenómeno preternatural —y no lo cambió Dios ni pudiste cambiarlo tú mismo—, ¿qué sucede? Dios no haría semejante cosa y tú no podrías cambiarlo por tu cuenta. La única posibilidad es que Satanás y los espíritus malvados hayan estado obrando en ti; es decir, Satanás y los espíritus malvados te han desorientado y controlado, de tal modo que participas en prácticas sobrenaturales, lo cual te permite ver cosas que las personas normales no pueden ver y oír palabras que las personas normales no pueden oír. Esto no es en absoluto algo bueno. Si Satanás te permite ver cosas que otros no pueden ver, ¿cuál es el propósito de esto? ¿Es el de ampliar tus horizontes, hacerte creer en la existencia del reino espiritual o darte fe en Dios? (No). Cuando Satanás te hace esto, ¿tiene buenas intenciones o motivaciones? (No). Desde luego que no. Satanás usa esta facultad preternatural tuya para permitirte ver algunas cosas que no puedes ver normalmente, de modo que te seduce y hace que te intereses más por asuntos del reino espiritual. Te da este pequeño beneficio, este pequeño gusto, y luego te engatusa para aceptar lo que hará a continuación. ¿Y qué será? ¿Te concederá Satanás la verdad? ¿Te proporcionará la vida? No, te corroerá, destruirá las diversas facultades innatas de tu carne, para luego tomar posesión de ti, arrancarte del lado de Dios y hacer que renuncies a Él. Si Satanás permite que una persona vea ángeles o cualquier fenómeno del reino espiritual, decidme, ¿es eso bueno? (No). Si alguien puede ver a menudo cosas que otros no pueden o dice ver a menudo ángeles volando en torno a su tejado, así como dice que los ángeles son blancos y pulcros y que a menudo conversan con él, ¿qué deberías hacer al encontrarte con una persona así? (Alejarte rápidamente). Debes alejarte rápidamente de tal persona; no discutas nada con ella. Si estás interesado en este asunto y lo discutes con ella, eso es peligroso. No le digas: “Estás en peligro; siempre puedes ver cosas que otros no pueden. Estás siendo depravado, no voy a relacionarme más contigo”. No necesitas decir estas cosas; limítate a ser consciente en tu corazón; eso es suficiente. Los diablos y Satanás ya la tienen en la mira o esta persona es naturalmente un diablo, no es humana. Los humanos no pueden relacionarse con los diablos. Solo hay un desenlace final para los humanos que se asocian con los diablos: que los diablos los devoren. Cuando te encuentras con este tipo de persona que experimenta fenómenos sobrenaturales, da igual lo raras o extrañas que sean las cosas que diga, no debes ser curioso en ningún caso. Mantente alejado rápidamente de tales personas; no las observes ni las estudies ni trates de cambiarlas, ni mucho menos les prediques el evangelio ni les hagas creer en Dios. Si haces eso, eres demasiado estúpido. Ni siquiera Dios quiere a las personas que son diablos; pese a ello, traerías a un diablo a la casa de Dios y le harías hacer un deber. ¿Puede esto beneficiar al trabajo de la iglesia? No solo no traerá ningún beneficio, sino que además causará perturbación y trastorno al trabajo de la iglesia. Aunque hagas esto con buenas intenciones, Dios no lo recordará sino que incluso te condenará; esta es una acción malvada. Por tanto, nunca debes hacer tales cosas. Ya sea alguien con el que estés familiarizado o no, ya sea familia, un pariente cercano o bien se trate de amigos o hermanos y hermanas con los que cooperas; si a menudo ven que alguien camina por su jardín o que alguien siempre los mira por la rendija de la puerta, así como además dicen a menudo que pueden conversar con ángeles, que pueden oír lo que les dice Dios, que ya se sienten niños varones victoriosos, que son un hijo primogénito, alguien que será arrebatado; ¿podrías seguir tratando a tal persona como un hermano o una hermana? (No). Debéis tenerlo claro en vuestro corazón; no confundáis a tales personas con hermanos y hermanas, no seáis necios. Si eres necio y al ver a tales personas piensas: “Son vencedores, hijos primogénitos, personas que son perfeccionadas; tienen la verdad, debo acercarme a ellos”, entonces no solo estás en peligro, además será fácil que te desorienten, lo cual será problemático. No puedes discernir a las personas ni desentrañar su esencia-naturaleza. ¿Haría Dios esa clase de trabajo? Dios no salva a los diablos y satanases. La obra que hace Dios es la de proporcionar la verdad a las personas, la de permitirles —por medio de entenderla, practicarla y someterse a ella— lograr tener la verdad como su vida y obtener el verdadero conocimiento y el verdadero temor de Dios, de modo que se liberen completamente de la influencia de Satanás y logren la salvación. Esta es la obra que hace Dios. Solo la verdad puede salvar a las personas, no ningún extraño dicho, herejía o falacia. Estas herejías y falacias no tienen relación de ningún tipo con la verdad; solo pueden desorientar y corromper a las personas y de ningún modo pueden permitirles lograr la salvación. Para que las personas logren la salvación, para lograr la sumisión a Dios y evitar el mal, la única senda es aceptar la verdad y practicarla; no hay otra senda. No intentes hacer pasar por la verdad algunos métodos o dichos extremos, así como tampoco dichos ridículos y raros, ni sustituir la verdad por ellos para lograr la salvación. Ninguna de estas sendas funciona; no provienen de Dios.