Cómo perseguir la verdad (15) Parte 4

III. La tercera característica: la maldad

Tras haber terminado de compartir las manifestaciones de depravación en aquellos que se han reencarnado de diablos, hablemos ahora sobre otra de sus manifestaciones: la maldad. Las manifestaciones de maldad tienen similitudes con las de depravación, pero también hay diferencias. Las manifestaciones de depravación no se conforman al pensamiento, la conciencia, la razón o a los instintos de humanidad normal ni se conforman a las diversas condiciones innatas de la humanidad normal que ha ordenado Dios para los seres humanos creados; en su lugar, van más allá de estas diversas condiciones innatas de humanidad normal. La manifestación general es ser anormal, sobrenatural, extremo y extraño. Es decir, la gente con la razón y conciencia de la humanidad normal encuentra a tales individuos muy extraños, tanto en lo que se refiere a sus manifestaciones y comportamientos como a sus pensamientos y puntos de vista. Simplemente, no puedes comprender por qué pensarían o actuarían de esa manera. Ahora, por medio de la enseñanza, ya lo entiendes. Por tanto, ¿dónde radica la raíz? Radica en su esencia-naturaleza y en su cualidad como diablos. Estas son básicamente las manifestaciones de depravación. Sin embargo, la maldad de los diablos no solo involucra algunas manifestaciones externas que se ven comúnmente; en su lugar, involucra directamente la postura de este tipo de persona respecto a la verdad. Es incluso más vil y más seria que la depravación. Las manifestaciones de maldad, por supuesto, también se califican por cómo tratan la verdad tales personas. Primero, aquellos que son diablos son hostiles a la verdad; esta es la primera manifestación de maldad. La segunda manifestación de maldad es que, además de tener una postura de hostilidad hacia la verdad, los diablos también la atacan proactivamente. La tercera manifestación de maldad es que, además de ser hostiles y de atacar la verdad, los diablos van un paso más allá y quieren reemplazarla. Sus manifestaciones de maldad nunca se detendrán meramente en el nivel de ser hostiles y atacar la verdad; más bien, sobre la base de estas dos manifestaciones, también quieren reemplazar la verdad. Esta es su esencia. Muchas de las manifestaciones de maldad en los diablos son las mismas que las manifestaciones de aquellos con la esencia de anticristos, las cuales hemos compartido antes, de modo que no hay necesidad de profundizar en estos aspectos. Hoy diseccionaremos principalmente estas tres manifestaciones de maldad en los diablos: ser hostil a la verdad, atacarla e intentar reemplazarla.

A. Ser hostil hacia la verdad

Primero, vamos a hablar sobre la manifestación de hostilidad hacia la verdad en aquellos que son diablos. Hemos compartido bastante el tema de la hostilidad hacia la verdad con anterioridad; este no es vuestro primer encuentro con semejante tema. La manifestación de hostilidad hacia la verdad es muy evidente en aquellos que son diablos. Es decir, no pueden aceptar ninguna cosa positiva, ninguna cosa que sea correcta y se conforme a la conciencia y razón de la humanidad. En especial, cuando se trata de algo que involucra los principios-verdad, son incluso menos capaces de aceptarlo. Su incapacidad para aceptar no es simplemente una cuestión de que sacudan la cabeza y se nieguen; más bien, sienten repulsión y asco en su corazón, además de odio. ¿Cómo de profundo es su odio? Si cualquiera comparte la verdad de forma específica y acorde a la realidad, esa persona les parece desagradable. No es solo un poco de celos; se trata de hostilidad. ¿Qué es la hostilidad? Significa tratarte como si hubieras asesinado a su padre. De hecho, puede que no hayas tenido ninguna clase de interacción profunda con ellos ni te conozcan necesariamente, pero si entiendes la verdad y la compartes, sienten repulsión en su corazón. No sienten repulsión hacia alguien que expresa palabras y doctrinas, pero su repulsión es vehemente hacia cualquiera que comparta la verdad con ellos; su odio llega al punto de sentirse como si los estuvieran matando. ¿Cuáles son sus manifestaciones específicas? Cuando los demás comparten los principios-verdad o las intenciones de Dios, sienten aversión al oírlos y no pueden permanecer quietos. Algunos buscan una excusa y se van; hay otros que incluso se levantan y se marchan sin reparo alguno. Las personas con la conciencia y la razón de la humanidad normal, por otra parte, aunque no ansían las palabras correctas ni las aprueban —en especial aquellas que se conforman a la verdad—, como mucho no las aceptarán en su corazón, pero aún pueden permanecer sentadas y aguantar para salvar su imagen. Pero aquellos que son satanases no pueden quedarse quietos. En cuanto oyen la verdad, sienten repulsión y su corazón se altera y, al estar tan alterados, no pueden quedarse allí, se van. Si no pueden irse, se conectan a internet para ver vídeos, dejan que su mente divague y se dedican a algunas acciones para distraerse, cambian de tema y charlan ociosos o exaltan y testifican sobre su propia historia “gloriosa” mientras menosprecian a los demás y les dan lecciones. En resumen, si compartes la verdad, sienten repulsión; adoptan una postura de hostilidad extrema hacia la verdad. Si no compartes la verdad, sino que solo hablas sobre algún trabajo de asuntos administrativos o generales, compartes algunas anécdotas de predicar el evangelio o charlas sobre cuestiones externas, ellos son capaces de quedarse sentados y charlar junto a todos los demás, con lo que dan la impresión de ser bastante armoniosos. Pero en cuanto se comparte la verdad, en especial cuando se leen las palabras de Dios, su esencia y su verdadero rostro salen a la luz. Se alteran y, si escuchan siquiera un poco más, sienten como si estuviera a punto de explotarles la cabeza. Mientras más lees las palabras de Dios, más sienten que se les está juzgando y que se les condenará y descartará, así como que su vida está en riesgo. Mientras más lees las palabras de Dios, más repulsión y asco sienten en su corazón, como si hubieran contraído alguna enfermedad. Dime, ¿acaso no es muy serio este problema? ¿Aún pueden salvarse tales personas? En especial, en lo que respecta a practicar la verdad y ser una persona honesta, aquellos que persiguen la verdad, como quieren ser honestos, se forman para hablar sinceramente y se abren y se ponen al descubierto. Cuando los diablos oyen esto, sienten repulsión en su corazón, te desprecian y te odian. Sienten que eres vulgar por practicar la verdad, mientras que ellos son honorables —y más nobles y grandes que tú— por no practicarla. ¿Qué clase de punto de vista es este? ¿No es esto convertir lo negro en blanco? Así es como son aquellos hostiles a la verdad. Si compartes la verdad o algún principio de práctica, no solo te desprecian en su corazón, sino que también sienten aversión hacia ti; ni siquiera te miran a los ojos. Si quieres debatir con ellos sobre el trabajo de la iglesia, siempre te evitan; no quieren hablar contigo y a su parecer no tenéis nada en común. Puedes charlar con ellos sobre cualquier tema, excepto respecto a aquellos que involucran la verdad o a la obra de Dios de salvar al hombre; no quieren debatir estos temas. Por ejemplo, si les dices: “Hablemos sobre cómo hacer nuestro deber con lealtad y debatamos qué problemas existen todavía al hacer nuestro deber en esta etapa y cómo resolverlos”, al oír esto, les parece que está a punto de explotarles la cabeza, sienten extrema repulsión en su corazón y puede que incluso arda un fuego en sus ojos mientras toman una posición antagónica contigo. Están dispuestos a sufrir cualquier adversidad para ser leales a Satanás, pero sienten especial repulsión hacia Dios y la verdad, no aceptan la verdad en lo más mínimo. Sea quien sea el que comparta la verdad con ellos, no pueden asimilarla. Si les pides que adquieran un saber o estudien obras literarias famosas, están muy dispuestos, sienten que son muy nobles. Pero cuando escuchan sermones o a otros compartir la verdad, es como si los maltrataran o juzgaran ante un tribunal. Lo que les hace sentir más aversión es leer las palabras de Dios y compartir la verdad. Por tanto, en su vida diaria, si bien harán algún trabajo de asuntos generales y cosas que beneficien su estatus, reputación y expectativas de obtener bendiciones, tales personas nunca leen las palabras de Dios ni participan en la devoción espiritual. Además, no comparten la verdad durante las reuniones y nunca comparten su conocimiento vivencial personal; su asistencia a las reuniones es meramente una formalidad. Si les pides que compartan su conocimiento sobre las palabras de Dios o la verdad, no pueden pronunciar ni una sola palabra y sienten repulsión en su corazón, piensan: “Compartir las palabras de dios y la verdad es algo para las amas de casa y para aquellos en los escalones más bajos de la sociedad. ¿Cómo podría una figura tan grande como yo hacer tales cosas? Soy alguien que hace grandes cosas y gran trabajo, alguien que recibirá grandes bendiciones. Cuando entre en el reino, seré un pilar y un puntal en el reino de dios. Soy alguien que asume grandes responsabilidades. ¿Quién os creéis vosotros que sois? ¡Incluso asistir a reuniones en la misma iglesia que vosotros supone rebajarme!”. ¡Mira qué altivos son! Su hostilidad hacia la verdad es hostilidad hacia todas las personas y cosas relacionadas con la verdad, además de hacia las prácticas y dichos relacionados con la verdad; son incluso hostiles hacia las cosas positivas.

B. Atacar la verdad

Cuando alguien menciona que los hermanos y hermanas en la iglesia deberían tener santo decoro, que las interacciones entre ambos sexos —ya sea en el trabajo o en la vida diaria— deberían conducirse dentro de ciertos límites, que todo el mundo debería ser digno y decente, no participar en un coqueteo imprudente, respetar las relaciones entre hombres y mujeres y el matrimonio, así como que uno debe practicar a este respecto de acuerdo con las palabras de Dios y que la casa de Dios no propugna la liberación sexual, ¿qué pensarán las personas reencarnadas de diablos al oír esto? “Ese es un dicho pasado de moda, un cliché. ¡En qué era estamos ahora para seguir hablando de santo decoro y límites entre hombres y mujeres! En el pasado, los emperadores tenían harenes enteros en sus palacios para ellos solos, ¡eso era genial! Si yo tuviera la capacidad y los medios, aunque no pudiera tener un harén, ¡al menos tendría a una selección de personas con las que tener líos!”. Nunca aceptan ninguna cosa positiva o dicho correcto, en especial las palabras de la verdad, e incluso sienten una repulsión considerable hacia ellas y las odian. Por tanto, sobre la base de su hostilidad hacia la verdad, estas personas atacan la verdad y las cosas positivas constantemente. Sea cual sea el aspecto de la verdad o el requerimiento específico de Dios que se comparta, siempre cuentan con una serie de herejías y falacias con las que criticarlos y juzgarlos. ¿Acaso esta crítica y juicio no son un ataque? (Sí). Da igual cuántas personas acepten la verdad y las cosas positivas, ellos nunca lo harán. Creen que lo que propugna la casa de Dios y lo que la verdad requiere que practiquen las personas son en su totalidad consignas y formalidades, que lo que de veras satisface las necesidades humanas son las tendencias mundanas; sea lo que sea que ahora propugnen las tendencias mundanas, esa es la verdad suprema. ¿No es esto venerar la maldad? Por tanto, sea cual sea el aspecto de la verdad que compartas, muestran una hostilidad subjetiva hacia ella y, asimismo, juzgarán la verdad, la atacarán y blasfemarán contra ella. Por ejemplo, Dios requiere que las personas sean honestas. ¿Cómo definen ser una persona honesta? “Ser una persona honesta es para necios; solo los necios practican ser personas honestas. Solo los necios les dicen a los demás lo que piensan en su corazón, sus asuntos privados. Solo los necios hablan con sinceridad. Solo los necios confían su porvenir al control de otros. No soy un necio; ¡mi porvenir está en mis propias manos y otros no tienen derecho a interferir! Quiera yo decir lo que pienso en mi corazón o no, los demás no tienen derecho a interferir. Si no es algo que quiera contarle a nadie, ¡no sueñes siquiera con saber de qué se trata!”. ¿Acaso no es esto sentir aversión por la verdad y odiarla? (Sí). Las personas que son diablos no aceptan la verdad ni la practican. Además de ser hostiles y atacar la verdad, lo llevan un paso más allá y usan diversos venenos satánicos y puntos de vista y prácticas de Satanás para reemplazar la verdad. Por ejemplo, usan intrigas, mentiras, varios métodos o la fachada de sufrir adversidades y pagar un precio para desorientar a otros, como condiciones para obtener bendiciones y negociar con Dios. Piensan que, al creer en Dios, uno no necesita ser una persona honesta, no necesita ser leal a su deber ni aceptar ni practicar la verdad; mientras uno sufra más adversidades, pague un precio más alto, haga más trabajo, realice más buenas acciones y acumule más mérito, haga más cosas que se ganen la aprobación y la alta estima de las personas, así como por medio de estos métodos obtenga la confianza de los hermanos y hermanas, además de su exaltación y apoyo, entonces puede lograr el objetivo de intercambiar todo esto por las bendiciones del reino celestial. ¿Acaso este punto de vista no es increíblemente ridículo? (Sí).

Ya sea juzgar y condenar la verdad, ser hostil a la verdad y atacarla o querer siempre usar las herejías y falacias de Satanás para reemplazar la verdad, estas son todas manifestaciones específicas de cómo tratan los diablos la verdad. Con independencia de qué manifestaciones sean, todas dejan en evidencia por completo la esencia malvada de los diablos. Ser hostil a la verdad, atacarla e intentar reemplazarla; estos son actos que solo los diablos pueden cometer. Solo los diablos tratan la verdad y a Dios con tanto odio, juicio y condena, así como son capaces de recurrir a cualquier método para desorientar, engañar y seducir a la gente para alejarla de la verdad y de Dios. Solo los diablos pensarán en cualquier manera de ganarse de manera fraudulenta la confianza, el apoyo y la alabanza de las personas, de lograr su objetivo de comprar el corazón de las personas y controlarlas, en un intento por reemplazar el lugar de Dios en su corazón. En resumen, el hecho de que los diablos adopten tal postura hacia la verdad y hacia aquellos que persiguen la verdad deja en evidencia que su esencia es malvada. Las cosas positivas y la verdad son lo que todos los seres humanos creados ansían y aman; son también dignas de ser apreciadas por las personas. Por supuesto, es además lo que más necesitan los seres humanos creados. Esto es porque la verdad es una cosa esencial para que la especie humana se libere de la influencia de Satanás, camine por la senda correcta y sea capaz de temer a Dios y evitar el mal. Que las personas normales logren la salvación, persigan la verdad, la acepten y la practiquen es un proceso necesario; no hay otro camino. Aunque sea difícil para ellas aceptar y practicar la verdad porque tienen actitudes corruptas, desde la perspectiva de su ser interior más profundo y su voluntad subjetiva, no son hostiles a la verdad; su postura subjetiva no será hostil a la verdad ni es la de atacar intencionadamente la verdad ni intentar por todos los medios usar cualquier herejía y falacia para reemplazar la verdad. Solo Satanás puede hacer esto; su esencia de hostilidad hacia la verdad es la misma que la del gran dragón rojo. Cualquier cosa que sea positiva, que involucre la verdad, Satanás la niega, la condena y la rechaza. Aunque estas verdades no suponen una amenaza para él, sigue siendo hostil hacia ellas y las odia; esto lo dicta su naturaleza. Como los diablos tienen una naturaleza malvada, para ellos la verdad es su enemiga. ¿Qué implica la palabra “enemiga”? Implica que los enemigos nunca pueden ser compatibles, nunca pueden ser amigos ni compañeros de un mismo pensamiento. Es como el gran dragón rojo. Trata a aquellos que creen en Dios con particular odio y hostilidad. Mientras dejes de creer en Dios y lo insultes, puedes cometer cualquier maldad en la sociedad; no le importa que robes, hurtes o participes en actividades licenciosas; puedes confabularte con él y hacer cualquier maldad. Pero si crees en Dios y caminas por la senda correcta, el gran dragón rojo no lo permitirá; te arrestará, te perseguirá e incluso te matará. Simplemente no te permitirá existir. Mientras existas, eres una espina clavada en su costado; cada día que existes, se siente angustiado e intranquilo por dentro. Solo cuando te haya destruido, cuando ceses de existir, se sentirá victorioso, en calma y en paz. La postura hacia la verdad de aquellos que son diablos es de la misma naturaleza que el odio que siente el gran dragón rojo hacia la verdad. Si persigues la verdad, la practicas, lo haces todo de acuerdo con los principios, tienes una posición y defiendes los principios, te encontrarán desagradable y te odiarán. Si se convierten en líderes y obtienen poder, pensarán en cualquier método posible para encontrar una debilidad en ti con la que atormentarte e incluso te inculparán por alguna ofensa para depurarte. Cuando excluyen a todos aquellos que persiguen la verdad y los que permanecen en la iglesia son todos unos atolondrados que no entienden la verdad en lo más mínimo, se sienten a salvo, sienten que no hay ninguna amenaza para ellos y que sus días son fáciles. Por tanto, aquellos que son diablos no solo son hostiles a la verdad, sino que también son hostiles a aquellos que aman la verdad y la persiguen. ¿Acaso no muestra esto que tienen una naturaleza malvada? (Sí). Algunas personas, después de que los diablos las condenen, excluyan y atormenten, dicen: “No los he ofendido, ¿por qué les parezco desagradable, pues?”. ¿No es esto charla atolondrada? ¿No es esto no lograr desentrañar las cosas y ser incapaz de discernir a las personas? ¿Arresta y persigue el gran dragón rojo a los cristianos porque estos vulneran las leyes y cometen crímenes? ¿O porque los cristianos participan en actividades políticas para subvertirlo y hacerse con su poder político? (Ninguna de las dos cosas). Entonces, ¿por qué lo hacen? No participamos en política ni nos oponemos al gran dragón rojo ni lo dejamos en evidencia y ni mucho menos participamos en actividades políticas para hacernos con su poder. Entonces, ¿por qué reprime y arresta a aquellos que creen en Dios de esta manera? Te odia simplemente porque sigues a Dios, aceptas la verdad y honras la grandeza de Dios y lo adoras. Cree que lo has traicionado; no lo sigues, no lo adoras y no te sometes a él, por eso te odia. Así pues, quiere reprimirte y eliminarte, para lograr el objetivo de hacerte desaparecer. Simplemente porque es un diablo malvado y tiene la esencia-naturaleza que es hostil a la verdad, si sigues a Dios, será hostil contigo, te odiará e intentará por todos los medios atormentarte, eliminarte y arrancarte del lado de Dios. Este es su objetivo. Si dejas de seguir a Dios, no será tan hostil contigo. Por supuesto, seguirá intentando acabar contigo, corromperte, jugar contigo y controlarte. Si puedes adorarlo y seguirlo, entonces estará complacido y no te atormentará, pero al final, solo acabarás enterrado junto a él. ¡Nadie que adora a Satanás tiene nunca un buen final!

La naturaleza de Satanás de resistirse a Dios nunca cambiará. ¿Por qué aquellos propios de Satanás que son anticristos son tan hostiles a la verdad y a Dios? Dime, ¡qué malvada es su esencia-naturaleza! No aceptan la verdad, la obra de Dios, ninguna cosa positiva o prácticas y dichos correctos, sin excepción. No solo sienten repulsión en su corazón y se niegan a aceptarlos, sino que además hacen maldad activamente para resistirse a Dios y difunden diversos rumores infundados y falacias para condenar la verdad y las cosas positivas. Las personas malvadas como estas también quieren obtener bendiciones al creer en Dios; se cuelan como gusanos en la casa de Dios, pero como no aceptan la verdad en lo más mínimo, se las revela y descarta. Por ejemplo, aceptar la poda es algo positivo. Cuando las personas normales hacen algo mal y se las poda, reflexionan sobre sí mismas. Si su mala conducta se debió a malas intenciones o a un carácter corrupto, buscarán la verdad para resolverla. Si su mala conducta surgió porque su calibre es escaso y no veían las cosas con claridad, buscarán además de manera proactiva una senda para resolverlo y buscarán a personas de buen calibre que entiendan la verdad para ayudarlas y guiarlas. En resumen, bajo la guía y la regulación de su conciencia y razón, tratarán de manera correcta el ser podadas. Sin embargo, ¿cómo tratan aquellos que son diablos el ser podados? Los propios diablos son hostiles hacia la verdad, pero con su naturaleza malvada, no pararán en absoluto en la mera hostilidad; también condenarán la verdad, se resistirán a ella y blasfemarán contra ella. Por tanto, cuando se les poda, tratan con vigor de discutir y de defenderse a sí mismos. No solo niegan la verdad, sino que además atacan y condenan a aquellos que los podan e incluso difunden palabras tales como: “¡Creer en dios es demasiado difícil! Aquellos de nosotros con escaso calibre que no entendemos la verdad acabaremos simplemente siendo expulsados. ¡No es fácil ganarse la vida en la casa de Dios! Las personas de escaso calibre no tienen ningún futuro; no les queda otra que sufrir el escarmiento de los demás. Por mucho que los demás se metan con nosotros, tenemos simplemente que soportarlo. ¿A quién podemos culpar sino a nuestro propio escaso calibre? ¡Si tu calibre es escaso, eres inferior a los demás!”. No solo no aceptan la poda ni reflexionan sobre sí mismos ni se conocen, además no buscan principios de práctica ni una senda de práctica para resolver este problema. Si de veras es escaso su calibre, entonces, a partir de la base de sus condiciones inherentes, ¿cómo pueden hacer lo mejor posible su deber y ofrecer su lealtad? ¿Pensarían de esta manera? Son hostiles a la verdad, así que no pensarían así en ningún caso. Es más, redoblarán esfuerzos y se dedicarán a juzgar y calumniar, incluso maldecirán en secreto en su corazón a aquellos que los podan: “¡Uf! Hoy me has incomodado. ¡Cualquier día te voy a dar una lección! ¿Piensas que mi calibre es escaso? ¡He creído en dios durante muchos años, tú solo llevas creyendo unos cuantos! ¿Te parezco desagradable? Un día te haré sufrir las consecuencias, ¡te haré sufrir una muerte terrible!”. Fíjate, cuando se les poda, aunque no digan nada e incluso sonrían, su corazón rebosa de resentimiento, odio y maldiciones. Algunas personas muestran su falta de voluntad para aceptar la poda, de vez en cuando pronuncian palabras de queja, ataque o juicio. No solo son hostiles a la poda, sino que además toman la iniciativa de atacar a aquellos que las podan, se niegan a ceder ante quienquiera que lo haga. Algunas mujeres puede que sean un poco menudas y parezcan bastante delicadas desde fuera, pero montan en cólera cuando alguien las poda de veras: “He sufrido mucho al creer en dios durante todos estos años, ¿acaso ha sido fácil? Te parezco desagradable; bueno, ¡yo ya estaba predicando el evangelio antes de que tú nacieras! ¿Tratas de acosarme solo porque soy más vieja? Deja que te diga una cosa: ¡eso no va a ocurrir! Pregunta por ahí, ¿acaso he cedido ante alguien en toda mi vida?”. ¿Pueden las personas con esta clase de carácter aceptar la verdad? Desde luego que no. No solo no aceptan que se las pode, sino que además maldicen a aquellos que las podan. ¿Acaso no son malévolas? Las personas que son diablos y satanases son retorcidas, esquivas, traicioneras y taimadas. Dado que su postura hacia la verdad es la hostilidad y el ataque, cuando sus acciones malvadas se dejan en evidencia y se enfrentan a que las echen o expulsen sin esperanza de obtener bendiciones, no son en absoluto tan educadas o dóciles, sino que emplean métodos para resistirse. Algunas inventan mentiras, dicen que los líderes y obreros las están atormentando, incitan a otros a acudir en su defensa, con lo que perturban de manera deliberada el trabajo de la iglesia. Otras fingen sumisión, dicen: “No importa cómo me trate la casa de dios, aunque me manden al grupo B o me echen, seguiré haciendo mi deber igualmente. Soy leal a dios y nunca jamás negaré este camino ni renunciaré a mi deber”. Muestran una fachada para embaucar a la gente, para que parezca que se han arrepentido, como si pudieran aceptar y someterse sin importar cómo los trate la casa de Dios, como si no fueran a renunciar a su deber. De hecho, te están engañando y jugando contigo. Piensan para sí: “¡Uf! ¿Quieres usarme para rendir servicio? ¡Ni hablar! Cuando te expreso mi resolución y digo que estoy dispuesto a hacer mi deber, eso no es más que una formalidad, ¡solo os estoy engañando!”. Desde fuera, parecen particularmente dóciles y obedientes, hacen que la gente piense que están dispuestas a hacer deber. Pero cuando de veras dispones que hagan un deber, son negligentes, se sirven de trucos, te engañan e incluso desaparecen. Podrían pasar más de diez días desde que se les haya asignado una tarea sin que se produzcan progresos en absoluto. Algunas personas son ignorantes, carecen de discernimiento y esto les parecerá desconcertante, piensan: “Fueron bastante sinceros cuando aceptaron hacerlo, dijeron que estaban dispuestos a hacer su deber. No parecía que estuvieran mintiendo. ¿Cómo es que ahora no se les puede encontrar por ninguna parte?”. Deja que te diga la verdad: son grandes estafadores, son diablos. ¿De qué manera consideran la realización del deber aquellos que son diablos? La consideran como si la casa de Dios los usara para rendir servicio, como si jugara con ellos. Esta es la mentalidad que tienen hacia la realización del deber aquellos que son diablos. ¿Qué hay en ti que merezca la pena usarse? Como mucho, entiendes un poco respecto a cierta profesión. Si la casa de Dios tiene una necesidad en el trabajo de este ámbito, eso significa, en el mejor de los casos, que eres apto para hacer este deber. Usar este asunto de hacer deber para medirte y hacerte exigencias es una exaltación para ti. Si te niegas y no aceptas, entonces no estás apreciando la amabilidad. Así de impermeables a la razón son aquellos que son diablos. Piden hacer un deber y, cuando la iglesia dispone trabajo para ellos, presuponen que la casa de Dios quiere usarlos. Si de veras tienes algo de valor para que se te use en la iglesia, ¿esto para ti es una suerte o una desgracia? (Una suerte). ¿Para ti es una desgracia o una bendición? (Una bendición). ¿Por qué dices que es una bendición? (Ser capaz de rendir servicio a Dios es la exaltación por parte de Dios, así que es una bendición). Debes entender esto: rendir servicio a Dios es la exaltación por parte de Dios. ¿Qué significa exaltación? Significa que tienes este poco de fortaleza profesional a la que se le puede dar uso en el trabajo de la casa de Dios, lo cual es una oportunidad que Él te da; Dios te ha dado una oportunidad de rendirle servicio, una oportunidad de lograr la salvación, y esta es una condición básica para que seas bendecido. Solo cuando posees esta condición básica puedes tener la oportunidad de aceptar la verdad y practicarla paso a paso, así como de lograr la salvación. Si no tienes ninguna cualidad redentora en absoluto, entonces eres un inútil en la casa de Dios. ¿Te seguirá proveyendo la casa de Dios gratis? Si no hay un deber que puedas hacer en la casa de Dios, carecerás de un vehículo y de una condición básica que sean adecuados y razonables para mantener una relación normal con Dios. Si no se te puede dar uso en ningún trabajo específico en la casa de Dios, eso significa que no has establecido ninguna relación con Él y, por tanto, no tienes la oportunidad de acudir ante Dios, no tienes la oportunidad de aceptar ningún paso ni ningún periodo de la obra que hace Dios para salvar a la especie humana. Entonces, ¿todavía tienes la oportunidad y las condiciones para lograr la salvación? Por tanto, si se dice que tienes un valor que se puede usar, esto podría sonar incómodo en el mundo no creyente; tal vez “usar” sea una palabra negativa allí; pero en la casa de Dios tienes que fijarte en quién te está usando. ¿Cómo se debería interpretar este “uso”? Si Dios te usa, eso demuestra que todavía tienes algo de valor y aún puedes rendir servicio a Dios. Cuando rindes servicio a Dios, ¿no es esta la exaltación por parte de Dios? (Sí). Esto es que Dios te da una oportunidad, la exaltación hacia ti por parte de Dios. Es algo bueno; demuestra que Dios tiene algo de consideración hacia ti y todavía está dispuesto a darte una oportunidad. Por tanto, ¿es una vergüenza que te use Dios? ¿Es una pérdida? ¿Sufres una pérdida cuando se te usa? ¿Te hace perder tu orgullo o tu dignidad? No, ganas mucho más. Te da la oportunidad de acudir ante Dios para aceptar la verdad y Su salvación. No sufres ninguna pérdida en absoluto; obtienes una gran ventaja. Pero aquellos reencarnados de diablos no lo ven de este modo. Tienen una naturaleza malvada. Da igual cómo los use y corrompa Satanás, no muestran objeción; les satisface bastante. Si los funcionarios del gobierno los usan, lo consideran una suerte, una señal de prosperidad. No lo disciernen ni se oponen, no se resisten ni lo rechazan. Pero en la iglesia, si se les asciende para hacer un deber, sienten que es rendir servicio, que se están vendiendo y que la iglesia los está usando. Por ejemplo, cierta mujer entiende un poco sobre cierta habilidad profesional, de modo que la iglesia dispone que haga trabajo en este ámbito. No solo no puede aceptarlo de parte de Dios, sino que además siente una particular repulsión en su corazón: “¿Tratas de usarme? ¡Piénsalo mejor! ¡No soy tan necia! He vivido todo este tiempo y nunca me ha usado nadie. ¡La persona que podría usarme aún no ha nacido!”. No hace falta que te alteres tanto. Si estás dispuesta a hacer tu deber, entonces acéptalo de parte de Dios y cúmplelo bien. Si no estás dispuesta a hacer tu deber, entonces deja la casa de Dios. La puerta de la casa de Dios está abierta; puedes marcharte en cualquier momento e irte donde quieras. Dios concede la verdad a las personas gratis. Dios concede la verdad y Su provisión de vida a las personas sin ningún coste en absoluto. ¿Te ha pedido un céntimo siquiera? (No). Haces un poco de deber y aun así lo percibes como si Dios te usara. ¿No es esto carecer de conciencia, no apreciar la amabilidad? ¿Y qué si Dios te usa? ¿Está mal eso? Dios te dio tu propia vida. ¿Acaso Dios no es digno de usarte? ¿No está Él cualificado para ello? ¿Te puedes comportar con superioridad solo porque entiendas un poco de una profesión? ¿Tiene que ser Dios obsequioso, suplicarte con respeto, prometerte cosas, elevarte y colocarte en un trono? ¿Eso es lo que te haría feliz? La gente sin humanidad normal no puede entender correctamente el asunto de hacer deber. Siempre dice: “La casa de Dios me está usando. No soy tan necio; ¡solo los necios están dispuestos a que dios los use!”. Fíjate, ¡este pensamiento es tan depravado como malvado, además de totalmente irracional! ¿Cómo se debería tratar a tales personas? Es fácil: ya sea echándolas o asignándolas al grupo B, depúralas sin más. Si tienes tanto miedo de que se te use, ¿por qué te sigues aferrando a la casa de Dios y dices que quieres hacer un deber? ¿No es esto ser hipócrita y engañar a las personas? Si te da miedo que se te use, la casa de Dios nunca te usará para hacer un deber; la casa de Dios no impone cosas a la gente. Ahora es el momento en el que se ordena a cada uno según su tipo. Quienquiera que esté dispuesto a realizar su deber se quedará; quien no esté dispuesto a hacer su deber, debería marcharse enseguida de la iglesia y no volver nunca. La casa de Dios no obliga a nadie. Solo aquellos que hacen su deber voluntariamente son el pueblo escogido de Dios. Aquellos que no están dispuestos a hacer su deber son todos sirvientes de Satanás que están aquí para perturbar el trabajo de la iglesia. Algunas personas quieren obtener bendiciones al hacer su deber, pero al mismo tiempo temen que las usen. ¿Tienen conciencia y razón? (No). Siempre temen sufrir pérdidas, siempre sienten que la casa de Dios se está aprovechando de ellas, que están sufriendo una gran pérdida. ¿Acaso no es esto no saber reconocer lo que es bueno para ellas? ¿Qué pérdida has sufrido tú? Si tratas de intercambiar tus habilidades técnicas por la verdad y por la salvación, te digo que no puedes hacer ese intercambio; no eres digno, no estás cualificado. Las palabras de Dios son vida; son el arma más poderosa para que la especie humana deseche las actitudes corruptas y se libere de la influencia de Satanás. Solo las palabras de Dios, solo la verdad, pueden erradicar a la vieja especie humana que posee la esencia-naturaleza de Satanás. Solo la vida de Dios, solo la verdad, puede permitir a esta especie humana continuar sobreviviendo y acabar con el porvenir de Satanás. La vida de Dios y la verdad son tesoros invaluables; ninguna cosa material en el mundo y nada que las personas consideren precioso se puede intercambiar por ellas. Aunque las personas ofrezcan su vida, esta no se puede intercambiar por ellas, mucho menos por sus insignificantes habilidades técnicas. La verdad no se vende; la casa de Dios no vende la verdad, no vende vida. Por tanto, ¿qué pueden hacer exactamente las personas para obtener vida? Solo pueden obtener vida al aceptar la verdad, someterse a ella, ofrecer su lealtad y sinceridad a Dios, así como al cumplir con el deber de un ser creado.