Cómo perseguir la verdad (16) Parte 1
Las tres categorías de personas según sus orígenes
El contenido de nuestra enseñanza reciente ha versado sobre discernir a los diversos tipos de personas, distinguir sus diferentes categorías y clasificaciones en función de sus orígenes y, luego, discernir la esencia de los diversos tipos de personas a través de sus distintas manifestaciones en la vida real. Aprender a discernir a los diversos tipos de personas es beneficioso para saber cómo tratarlas a ellas y a vosotros mismos correctamente, ¿no es así? (Sí). ¿Acaso la enseñanza sobre estas cosas no ha resuelto también las nociones y figuraciones que las personas tenían antes sobre los creyentes en Dios? Por ejemplo, muchas personas solían tratar a todos los creyentes como hermanos y hermanas. Siempre y cuando alguien estuviera en la iglesia, siempre y cuando fuera entusiasta al hacer su deber, entonces, sin importar cuánta maldad cometiera, cuán terrible fuera su humanidad o cuán arrogante, astuto o falso fuera su carácter, estas personas lo trataban como un hermano o hermana y lo ayudaban con amor. ¿Tienen discernimiento tales personas? (No). A lo largo de estos últimos años de riego y alimentación, vuestros puntos de vista han cambiado considerablemente, ¿no es así? (Sí). Ahora que han cambiado, ¿no os regís relativamente por los principios al tratar a los diversos tipos de personas? (Sí). ¿Acaso vuestros puntos de vista y actitudes hacia los diversos tipos de personas no son distintos de los que teníais antes? (Sí, lo son). Antes de la enseñanza sobre estas cuestiones, la gente no tenía discernimiento de los diversos tipos de personas y creía que, mientras alguien creyera en Dios, era una buena persona, un miembro de la casa de Dios, y que incluso aquellos con mala humanidad eran a quienes Dios tenía pensado salvar. Viéndolo ahora, ¿es así? (No). Ahora ya no es así. Entonces, si lo miramos ahora, ¿hay más gente buena o mala? (Creo que hay más gente mala. Antes, consideraba que muchas personas eran bastante buenas, pero a través de la enseñanza de Dios y al relacionarla con las manifestaciones de los diversos tipos de personas, pienso que hay más gente mala). Antes, como mucho, teníais algo de discernimiento de aquellos que eran obviamente incrédulos, oportunistas, espíritus malignos, espíritus inmundos y de los que podían causar trastornos y perturbaciones evidentes, y sabíais que no eran buenas personas ni hermanos y hermanas. Ahora, a través de esa enseñanza, aparte de poder discernir a aquellos con manifestaciones evidentes, ¿no sois básicamente capaces de discernir a todas las personas en función de sus revelaciones y manifestaciones? (Sí). Entonces, después de esa enseñanza, cuando volvéis a interactuar con la gente, ¿no tenéis una sensación diferente a la de antes? (Un poco diferente. Ahora, cuando interactúo con la gente, me centro en observar sus revelaciones y qué puntos de vista expresan cuando se encuentran con las cosas, para determinar si son reencarnados de humanos, animales o diablos. He pasado a centrarme en discernir a las personas en función de su esencia y clasificación). Esto significa que habéis aprendido a discernir a las personas. Entonces, ¿podéis discerniros a vosotros mismos? (Un poco). En resumen, la enseñanza sobre este tema es beneficiosa para discernir a las personas. Puede ayudaros a discernir las conductas y los puntos de vista de los diversos tipos de personas y a desentrañar su esencia. De esta manera, trataréis a los diversos tipos de personas según los principios y, cuando os encontréis con algunas personas, acontecimientos o cosas especiales, no los trataréis en función de nociones y figuraciones, y seréis capaces de captar algunos principios básicos para manejar los problemas, con lo que cometeréis menos necedades. Por ejemplo, antes, al ver a algunas personas con un comportamiento anormal o con pensamientos y opiniones distorsionados, podríais haber pensado que tales personas tenían un calibre escaso y ninguna capacidad de comprensión, o que habían escuchado pocos sermones y tenían una base demasiado superficial y que, por lo tanto, debíais esforzaros por regarlas y ayudarlas más. Ahora, a través de la enseñanza, al haber obtenido discernimiento de los reencarnados de animales y de los reencarnados de diablos, abandonaréis esas prácticas necias anteriores y ya no os ocuparéis de tareas infructuosas. Entonces, ¿podéis tratar a las personas de acuerdo con los principios-verdad? (Podemos hacerlo hasta cierto punto). ¿Tendréis desviaciones en vuestra práctica? (Si no puedo juzgar la esencia de una persona de manera adecuada, podría tener desviaciones en mi práctica). ¿En qué circunstancias tendríais desviaciones en vuestra práctica? Supongamos que el comportamiento externo de una persona se ajusta mucho a las nociones de la mayoría de la gente: puede pagar un precio y renunciar a cosas, a menudo dice cosas correctas y con frecuencia practica la caridad y ayuda a otros. En términos de humanidad, a esta persona se la considera bondadosa, pero al mismo tiempo, simplemente no es normal, y a menudo exhibe algunos comportamientos extremos y muestra algunas manifestaciones sobrenaturales. ¿Seríais capaces de discernir a tal persona? ¿Sabéis cómo tratarla? (Solo gracias a la última enseñanza de Dios sé que tal persona es una de las reencarnadas de diablos). Puedes calificar su esencia como la de un diablo y puedes desentrañar este hecho, pero ¿puedes determinar cuál es la manera apropiada de tratarla basándote en sus manifestaciones en la vida diaria y en su estado actual? Esto tiene que ver con los principios para tratar a las personas. Entonces, ¿cuál es la manera apropiada de tratar a este tipo de persona? Si su estado de vida es básicamente normal, no ha causado perturbaciones al trabajo de la iglesia ni ha perturbado a otros, trátala correctamente; si puede rendir servicio, déjala que lo haga; si no puede y ha causado perturbaciones a otros, y la mayoría de la gente ha desentrañado sus manifestaciones y revelaciones y puede determinar que su esencia es la de un diablo, entonces no es demasiado tarde para ocuparse de ella echándola. ¿No es esto un principio? (Sí). Esto es un principio; debéis tenerlo claro en vuestro corazón. No importa cómo se ocupen de ella después, el momento debe ser el apropiado. Supongamos que tú la desentrañas, pero la mayoría de la gente no ha tenido contacto con ella y mucho menos la ha desentrañado. Si tú entonces la calificas y te ocupas de ella directamente sin hablar sobre la verdad ni explicar cómo discernirla, eso es demasiado precipitado. Y supongamos que, después de desentrañar su esencia, empiezas a sentir repulsión hacia ella y luego buscas oportunidades para podarla, o siempre la tienes en el punto de mira con tus palabras y acciones, así como al hablar sobre la verdad; ¿es esta una buena manera de actuar? (No). ¿Por qué no? (Porque, si la tratamos de esta manera, la mayoría de la gente no sabrá lo que está pasando e incluso podría tener malentendidos. La esencia de esta persona debe ser revelada y puesta al descubierto a través de los hechos, y solo cuando la gente tenga discernimiento de ella será apropiado exponerla y diseccionarla o podarla; entonces todos lo entenderán. Si esta persona no es alguien que persigue la verdad, pero no causa perturbaciones y todavía puede rendir algún servicio, entonces deberíamos dejar que rinda servicio. Si sabemos que no es alguien que persigue la verdad y aun así la podamos constantemente, eso afectará a su realización del deber). Eso es. Actuar de esa manera es no tener principios. Cuando trates a los reencarnados de diablos y a los reencarnados de animales, aunque hayas desentrañado su esencia a través del contacto y la observación durante un largo período de tiempo, debes ejercer algo de sabiduría y tratarlos de acuerdo con los principios. Está bien ejercer la sabiduría, pero no puedes vulnerar los principios. Tratar a tales personas de acuerdo con los principios implica muchos detalles. Uno de ellos es que, incluso si ves con claridad que son personas que sienten aversión por la verdad y cuya esencia es la de los diablos, no puedes estar siempre buscándoles defectos o siendo quisquilloso para podarlas o exponerlas a cada momento. No sabrán lo que está pasando; no tendrán ni idea y desconocerán por qué las estás podando y las tienes en el punto de mira. Hacer esto incluso afectará a su realización del deber. Aunque, a ojos de los demás, no te equivoques en tus acciones o palabras, actuar de esta manera no solo no produce resultados, sino que incluso conduce a consecuencias adversas, y no es conforme a los principios-verdad. Por lo tanto, no importa con qué tipo de persona estés tratando, debes tratarla de acuerdo con los principios y con imparcialidad; no actúes basándote en cómo te sientes. Está bien ejercer algo de sabiduría, pero debes tratarla de acuerdo con los principios. Actuar de esta manera, por un lado, se ajusta al orden y sigue las reglas, y es menos probable que cause trastornos; por otro, también demuestra que tienes un corazón temeroso de Dios, que no vas por ahí cometiendo fechorías y que no haces las cosas de manera obstinada o imprudente según tus propias intenciones. Debes tener principios al tratar a cada tipo de persona. Ya sean diablos, animales o humanos, debes tratarlas de acuerdo con los principios. Debes ser capaz de discernir a estos tipos de personas y captar los principios para tratar a la gente. No deberías tener una comprensión distorsionada en lo que respecta a este asunto, ¿verdad? (Sí). No hagas nada que cause trastornos. Si haces algo que cause trastornos o perturbaciones, es que eres demasiado estúpido; esto no es lo que un ser humano debería hacer. ¿Entendido? (Entendido).
Anteriormente, hablamos sobre las manifestaciones de las esencias de los reencarnados de animales y de los reencarnados de diablos, que pertenecen a dos clasificaciones diferentes. Esto ayudó a la gente a ver que, aunque todos los tipos de personas tienen apariencia humana, las diferencias en su esencia y su clasificación se pueden discernir a través de las diferentes actitudes que tienen hacia la verdad. Independientemente de cómo sea la apariencia externa de una persona —quizás alguien tenga rasgos bien proporcionados, parezca bastante refinado y bondadoso o culto, bien educado, con estatus y gracia, e incluso parezca tener dignidad y ser bastante extraordinario, no una persona corriente—, nada de esto es la base para calificar su esencia. No importa cuál sea su aspecto, si es alta o baja, gorda o delgada, cuál sea el color de su piel o si su vida es opulenta o humilde, nada de esto puede demostrar cuál es realmente su esencia. La calificación de la esencia de una persona no puede basarse en los estándares de la cultura tradicional humana ni en dichos sobre la conducta moral, así como tampoco en lemas o dichos famosos de personas de renombre que la gente ha ido sintetizando a lo largo de la historia ni en las declaraciones engañosas de los partidos gobernantes. Entonces, ¿en qué debe basarse? La gente debe usar las palabras de Dios, la verdad expresada por Él y Sus requerimientos a las personas como base para juzgar y determinar la esencia de los diversos tipos de personas. Uno no debe en absoluto juzgar a las personas basándose en su apariencia externa, sus dones o el conocimiento que hayan llegado a captar, y desde luego no en el estatus de una persona ni en el papel que esta desempeña en la sociedad y entre la gente. Todas esas formas de juzgar a las personas son erróneas. Uno debe juzgar a las personas basándose en las palabras de Dios; solo las palabras de Dios son la verdad. Por un lado, dicho juicio debe basarse en la verdad; por otro, debe basarse en la actitud de una persona hacia la verdad y en si puede comprenderla. Es completamente acertado discernir la esencia de una persona y determinar su clasificación basándose en la verdad. Sin duda, no habrá error alguno.
Características de las personas reencarnadas de humanos
I. Poseer conciencia y razón
Después de hablar sobre las manifestaciones de esos dos tipos de personas, los reencarnados de animales y los reencarnados de diablos, a continuación deberíamos hablar sobre las manifestaciones de los que son reencarnados de verdaderos humanos. Hemos llegado a la parte más crucial. Los reencarnados de animales tienen ciertas manifestaciones y características que demuestran que son lo que son, al igual que los reencarnados de diablos. Entonces, ¿tienen también los reencarnados de humanos manifestaciones y características correspondientes? (Sí). Sin duda. Hemos mencionado algunas de las manifestaciones y características básicas de la humanidad que poseen los verdaderos humanos. Hoy hablaremos sobre las manifestaciones y características específicas de los reencarnados de humanos. Dado que la clasificación de este tipo de personas es la de humanos, antes de que compartamos formalmente, pensemos primero en cuáles son las características básicas del ser humano. O, a lo largo de tus muchos años de interacción y relación con la gente, ¿cuáles son las características que has observado en este tipo de personas que tienen la clasificación de seres humanos? ¿Cuáles son sus manifestaciones? Adelante. (Este tipo de personas que tienen la clasificación de seres humanos poseen conciencia y razón. Por ejemplo, si hacen algo mal, perjudican a alguien o realizan cualquier acción que vulnere la verdad, se sienten reprobadas en su conciencia). (Este tipo de personas pueden al menos comprender la verdad, aman las cosas positivas y detestan las negativas. Su conciencia y razón son sólidas). Ser capaz de comprender la verdad es un estándar relativamente alto. Antes de que se encuentren con la verdad, ¿qué características de humanidad poseen este tipo de personas? ¿Cuáles son las características de sus acciones, su discurso y su manera de comportarse y desenvolverse en el mundo? ¿Cuáles son las manifestaciones y revelaciones de humanidad normal que exhiben? Es decir, cuando interactúan y se relacionan con la gente, ¿qué manifestaciones muestran que permitan a otros ver que son figuras positivas? (Son relativamente racionales y bondadosas, no hacen cosas que engañen o dañen a otros y no tienen intención de lastimar a los demás). Lo que se os ocurre son estas manifestaciones positivas que se ajustan relativamente a la humanidad y que son las manifestaciones de una buena persona que tiene la gente en su mente. Ser bondadoso, no engañar ni dañar a otros, ser fiel a la propia palabra, tener sentido de la responsabilidad, ser capaz de llevarse bien con los demás, anhelar las cosas positivas y detestar las negativas; todo esto son algunas manifestaciones positivas de la humanidad. ¿Hay alguna más? (También está la de tener entendimiento espiritual, ser capaz de entender las palabras de Dios). Tener entendimiento espiritual no guarda relación con la humanidad, que es lo que estamos discutiendo ahora. Estamos hablando principalmente de los diversos puntos de vista de las personas con humanidad al manejar los asuntos, así como de las manifestaciones de la esencia de la conducta propia y el trato de uno hacia los demás, sus principios y estándares mínimos en lo que respecta a su conducta propia y acciones, etcétera. Las manifestaciones positivas de la humanidad que la gente puede ver y llegar a conocer son escasas. Parece que aquellos entre la especie humana que entienden cómo comportarse son verdaderamente poco comunes. No es de extrañar que muchos digan que han fracasado en su manera de comportarse. Fijaos en cómo los actores de las películas y series de televisión representan a los personajes positivos: cuando se trata de revelar cierto punto de vista, manifestación o actitud en relación con un asunto, los actores no saben cómo actuar o expresarlo, y su entendimiento en este ámbito es inexistente. Si les pides que interpreten a un gamberro, un matón, un capo de la mafia, una prostituta, una mujer libertina o una persona famosa o extraordinaria, pueden interpretar el papel muy bien y representar cada gesto, palabra y acción, incluso una sola mirada, con absoluto realismo y detalle. Algunos espectadores, después de verlos interpretar un papel negativo, incluso creen erróneamente que son de verdad la mala persona de la serie y querrán pegarles si alguna vez se los encuentran. Algunos hasta les escupirán. Mirad con qué realismo representaron su papel, realmente dieron vida a esa mala persona. ¿Y qué pasa cuando se trata de interpretar a una buena persona? ¿Puede la gente obtener alguna inspiración de su actuación, saber cómo ser una persona con humanidad? Realmente no existen tales actores. La especie humana no tiene ni idea de cómo ser una persona con humanidad. No es algo que solo desconocen los guionistas y directores, sino también el público; nadie entiende lo que significa tener humanidad. Por eso, en las películas y series de televisión se muestra de una forma completamente vacía. Por ejemplo, cuando un actor interpreta a un miembro del Partido Comunista que cierra los ojos justo antes de morir, los espectadores dicen: “¡Seguro que no está muerto todavía, no ha pagado las cuotas del Partido!”. Efectivamente, en menos de un segundo, abre los ojos y, temblando, saca unas monedas del bolsillo y dice: “Estas son mis cuotas del Partido. No puedo deberles nada. Que el Partido esté tranquilo. Cuando llegue al otro lado, les seguiré siendo leal, inquebrantablemente, ¡incluso hasta la muerte!”. Solo entonces fallece. Así es como se representa a una persona con humanidad en las películas y series de televisión. A los ojos del público, en realidad se trata de algo completamente vacío. Tales personas no existen en la vida real y es muy difícil que la gente logre esto. Por lo tanto, la especie humana simplemente no entiende lo que es la verdadera humanidad y le es muy difícil definir el estándar de esta. O bien se fija un estándar demasiado alto y totalmente vacío, o bien la gente no tiene ni idea y lo establece de manera arbitraria. De hecho, la humanidad que posee un verdadero humano es muy simple. ¿Cómo de simple? Es algo que está a tu alcance, algo que puedes lograr. ¿Qué significa que esté a tu alcance? Significa que es muy práctico, muy real, muy objetivo, en absoluto vacío. Como es muy objetivo y práctico, la gente siente que es muy normal y que no vale la pena mencionarlo en lo más mínimo, y mucho menos piensa que estas manifestaciones sean lo que la especie humana debería exhibir. Esta especie humana aboga por cosas que son grandiosas, elevadas e impresionantes. Mucha gente no solo no posee las manifestaciones de la verdadera humanidad, sino que también las desprecia porque las manifestaciones de la humanidad normal son muy prácticas, muy normales, muy comunes, y en su lugar persiguen y veneran el conocimiento. De esta manera, se ha formado una tendencia malvada en toda la sociedad, una que desprecia y menosprecia las manifestaciones de un verdadero humano. Incluso una persona que realmente tenga humanidad no siente que comportarse de esta manera sea ser un verdadero humano o una persona con humanidad. Por el contrario, busca convertirse en una de las llamadas personas nobles y extraordinarias por las que abogan las tendencias malvadas de la sociedad. Esto niega y oculta la esencia-humanidad que poseen algunas personas que tienen humanidad. ¿Qué significa “ocultar” aquí? Significa que nadie te considera una persona con humanidad. Significa que, hagas lo que hagas, los demás te excluyen y te menosprecian y que, entre la gente, no hay lugar para que uses tus talentos o hables ni oportunidad para que utilices tus puntos fuertes. “Negar” significa que tu humanidad normal simplemente no es digna de mención entre la especie humana corrupta. Tener humanidad no es algo que ellos defiendan. ¿Qué defienden? Fingir por complacer a los demás, ser astuto y hábil, halagar y congraciarse, mentir y engañar y ser capaz de decir cualquier cosa sin importar cuán empalagosa o contraria a sus verdaderos sentimientos sea. Decir la verdad no te llevará a ninguna parte en esta sociedad. No importa cuán buena sea tu humanidad, esta sociedad no la defiende y la negará. Si dices algunas cosas positivas, rectas o justas, o bien palabras de conciencia, si dices algunas cosas racionales mientras asumes el lugar que te corresponde, te excluirán, te negarán y te menospreciarán. Incluso hay algunos que se burlarán de ti, te ridiculizarán, te humillarán y luego reunirán a todas las fuerzas y poderes perversos para atacarte y condenarte al ostracismo, con lo que al final harán que te sientas demasiado avergonzado para mostrar tu rostro y te niegues a ti mismo. Acabarás pensando: “No soy bueno, no puedo adaptarme a las tendencias de la sociedad ni a esta gente. No sé cómo llevar a cabo complots, no puedo urdir intrigas ni trucos, así que me es muy difícil sobrevivir entre estas personas”. Empiezas a sentirte muy inferior e incapaz de integrarte con esta gente. En realidad, eres incapaz de asimilar sus filosofías para los asuntos mundanos, sus métodos y medios para manejar los asuntos y su modo de supervivencia. Después de que esta tendencia malvada y estas personas malvadas te nieguen, niegas tu propia humanidad y luego intentas por todos los medios posibles adaptarte a ellas, seguirlas, integrarte en la sociedad y formar parte de estas personas malvadas y de esta tendencia malvada. Intentas imitar los trucos, intrigas y maquinaciones de los demás, como también sus palabras de adulación, empalagosas y contrarias a sus verdaderos sentimientos. Pero no importa cómo intentes imitar estas cosas ni cuánto esfuerzo pongas, en definitiva, sientes que estas no son las palabras que quieres decir ni las cosas que quieres hacer. Cada palabra que dices es muy contraria a tus verdaderos sentimientos, y cada cosa que haces consigue que te sientas reprobado en tu conciencia; sientes que esto no es lo que deberías decir o hacer. Vives así cada día, llevando una máscara. Aunque, en términos de comportamiento, discurso o algunos pensamientos y puntos de vista, parece que te has integrado en esa tendencia malvada y en esa especie humana corrupta, en lo más profundo de tu interior estás dolido, reprimido y resentido. Después de tener una experiencia de vida así, empiezas a anhelar un trato justo y recto, las cosas positivas y la luz. Entonces, ¿qué características de humanidad posee una persona así que le permitan tener tales sentimientos y experiencias cuando está rodeada de otra gente y de las tendencias malvadas? En realidad, es muy simple: cuando una persona posee la esencia-humanidad de la conciencia y la razón, tendrá tales experiencias al vivir entre la gente.
La conciencia y la razón son las dos cosas más fundamentales que deberían poseer quienes tienen humanidad. Aunque se ha hablado de estas dos cosas una y otra vez, son sumamente importantes para las personas y también constituyen los criterios más relevantes para evaluar si la clasificación de una persona es la de humano. ¿A qué se refiere la conciencia, en concreto? He dicho antes que la conciencia es una facultad que se produce en el corazón de una persona, que plantea ciertas exigencias a la gente y que se manifiesta principalmente en los principios para comportarse y en los estándares mínimos de la conducta propia. En concreto, el credo de una persona a la hora de comportarse, sus principios para comportarse y desenvolverse en el mundo y las revelaciones de su humanidad pueden demostrar si tiene o no conciencia. Justo ahora, cuando he preguntado a qué se refiere la conciencia en concreto, no habéis sabido responder. Solo os centráis en lo que consideráis que son verdades profundas, sin embargo, cuando se trata de verdades de este tipo, sentís que son demasiado irrelevantes, demasiado comunes y demasiado insignificantes como para ser dignas de mención, así que simplemente no les prestáis atención ni las tomáis en serio. Si una persona tiene conciencia, significa que su humanidad posee dos características: una es la honradez y la otra es la bondad. Puede que no sepas decir si una persona es bondadosa o no a partir de su apariencia externa, pero si lo es, lo sabrás en cuanto te relaciones con ella. ¿Cuál es la base para evaluar si una persona es honrada? Sus principios para comportarse y desenvolverse en el mundo. Si es traicionera, astuta, insidiosa y experta en los asuntos mundanos, así como intrigante e inescrutable en su manera de comportarse y desenvolverse en el mundo, entonces decididamente no es una persona honrada. Si su manera de comportarse y desenvolverse en el mundo es muy simple, muy directa, muy franca, si habla a los demás con mucha claridad, no incurre en tortuosidad ni falsedad cuando interactúa con la gente, habla y actúa sin mentiras —llamando negro a lo negro y blanco a lo blanco, distinguiendo tales cosas con gran claridad—, puede adherirse a las cosas positivas y no transige con las fuerzas del mal, entonces esa persona es bastante honrada. Si una persona es a la vez honrada y bondadosa, significa que tiene conciencia y posee las características mínimas de la humanidad. Otra característica de la humanidad es la razón. La razón es también un término y un tema que a menudo debatimos, pero nadie ha definido nunca explícitamente qué es. ¿Qué incluye la razón y qué tipo de manifestaciones son propias de poseer razón? ¿Tenéis esto claro? La mayoría de la gente no lo tiene muy claro; su entendimiento en este ámbito es todavía relativamente vago. Entonces, ¿qué significa poseer razón? Significa ser capaz de decir lo que se debe decir y hacer lo que se debe hacer, al tiempo que se adopta la postura correcta; esto es poseer razón. Si eres una persona con humanidad, entonces tus palabras y acciones serán mesuradas. Sabrás qué palabras debes decir, qué cosas debes hacer, cuál debe ser tu postura al decir esas palabras y qué tipo de lenguaje debes usar para expresar un determinado asunto, dentro del entorno actual y basándote en tu identidad y estatus. Tendrás estándares y moderación en tu corazón para estas cosas. Es decir, tu razón podrá regular tus palabras y tu comportamiento, lo que hará que estos sean apropiados, de modo que externamente los demás los consideren racionales y mesurados y que tus palabras y acciones sean acertadas y capaces de edificar a las personas. Con independencia de si, desde el punto de vista de tu calibre, tu nivel de estudios o tu edad, las palabras que dices y las cosas que haces son enteramente apropiadas o no, al menos tendrás límites en tu corazón y un estándar que te mantenga controlado, lo que te permitirá hablar y actuar en un estado racional. Esto es lo que significa poseer razón. No importa a quién se enfrente una persona con razón, ya sea a alguien rico o pobre o a alguien con estatus o sin él; en cualquier situación, sus palabras y acciones no están limitadas por el hecho de que su estado de ánimo sea bueno o malo, ni dicha persona piensa en si un asunto le beneficia o no; siempre tiene un freno en su corazón, un estándar o límite que le sirve para regularse. No proferirá intencionadamente argumentos retorcidos ni será irrazonablemente problemática. Incluso si a veces está enfadada y muy alterada por dentro y las palabras que elige no son del todo apropiadas, lo que dice no constituye argumentos retorcidos ni falacias, sino que es presentable y tiene sentido. ¿Qué significa que “tiene sentido”? Significa que, aunque lo que diga no sea necesariamente conforme a la verdad, a ojos de la mayoría de la gente, este “razonamiento” se puede sostener; se reconoce generalmente como algo correcto y nadie se opone a ello. Tal persona es alguien que posee razón.
Estos dos aspectos, la conciencia y la razón, se han explicado con claridad. Las principales manifestaciones de tener humanidad son estas dos: una es tener conciencia y la otra es poseer razón. Decidme, ¿son insustanciales estos dos aspectos o no? (No lo son). ¿Acaso no son muy reales? (Sí). Son muy reales y no son insustanciales. Entonces, ¿por qué la humanidad no aboga por ellos? Porque una persona con conciencia posee honradez y bondad, y las personas honradas y bondadosas, en medio de las tendencias malvadas y entre la humanidad malvada y corrupta, son consideradas repulsivas, además de sumamente insignificantes, y menospreciadas por todos. Si eres una persona honrada y bondadosa, incluso te interrogarán: “¿De qué sirve que seas honrado y bondadoso? ¿Tienes conocimiento? ¿Tienes estatus social? ¿Tienes renombre o poder en la sociedad?”. Tú dices: “No tengo renombre ni poder; solo soy una persona un tanto honrada y bondadosa”. Toda la gente se reirá de ti y te desdeñará. A sus ojos, que tengas conciencia y seas honrado y bondadoso no cuenta como capital; sin conocimiento, estatus y renombre o poder, no llegarás a ninguna parte en la sociedad. Dicen: “Tienes conciencia, pero ¿cuánto vale la conciencia? ¿Qué puedes hacer? ¿Puedes recurrir a intrigas y ardides o engañar a la gente? ¿Puedes ganarte el corazón de las personas y comprar su favor?”. No puedes hacer nada de eso. Si tienes conciencia, si posees honradez y bondad —estos dos aspectos de la humanidad—, no te interesarán esas cosas que se encuentran en las tendencias malvadas de la sociedad, no seguirás estas tendencias, por lo que no llegarás a ninguna parte en la sociedad y la gente te condenará al ostracismo. ¿Por qué te condenará al ostracismo? Porque la mayoría de la gente venera las tendencias malvadas y estas se han convertido en la corriente principal de la sociedad; si actúas de acuerdo con tu conciencia y tratas las cosas con imparcialidad en todas las cuestiones, los demás te verán como un inadaptado y te excluirán. Si, en la iglesia, puedes apoyarte en tu conciencia y adherirte a los principios-verdad en tus palabras y acciones y te atreves a desenmascarar y a diseccionar a las personas malvadas, entonces aquellos que son propios de los diablos perderán su base y quedarán en evidencia; sus intrigas y ardides, así como su naturaleza satánica que odia la verdad, quedarán completamente al descubierto. Por lo tanto, estas personas que son propias de los diablos temen especialmente que haya en la iglesia quienes se adhieran a los principios-verdad. Cada vez que ven a alguien que entiende la verdad, lo excluyen y lo reprimen, con mucho miedo de que quienes entienden la verdad se pongan en pie para desenmascararlas, lo que haría que quedasen en evidencia y fuesen descartadas. Su naturaleza satánica las impulsa a actuar de esta manera. En la casa de Dios, los que son propios de los diablos no pueden mantenerse firmes, precisamente porque en la casa de Dios es la verdad la que ostenta el poder, es Dios quien ostenta el poder. Pero en el mundo no creyente es diferente. Como el ateísmo y las tendencias malvadas prevalecen en ese mundo, las personas con humanidad no pueden encontrar su lugar en medio de las tendencias malvadas y entre la especie humana malvada y corrupta. Mientras tanto, aquellos que son implacables en sus tácticas, insidiosos y astutos suelen ser los líderes, los más destacados, la supuesta élite humana. Una persona con humanidad, independientemente de su calibre, dones, puntos fuertes o talentos, es excluida y no tiene oportunidad de prosperar. En cuanto diga unas pocas palabras justas o trate los asuntos con imparcialidad, esas personas malvadas y esos diablos la atormentarán. Por lo tanto, esta especie humana malvada, que es propia de los diablos, hace caso omiso de la conciencia; solo quienes tienen humanidad poseen conciencia. En cuanto a la razón, la manifestación de tenerla es que, sin importar lo que le suceda a una persona, puede tratar dicha cuestión racionalmente, hablar y actuar con rectitud, no actuará según sus sentimientos o su renombre o estatus, y no obligará ni constreñirá a otros. Es capaz de tratar un asunto racionalmente: si es correcto, es correcto; si es incorrecto, es incorrecto; si está bien, está bien; si está mal, está mal. Evalúa las cosas con imparcialidad y las hace con rectitud, de acuerdo con los principios, y no cruza los límites morales de la humanidad. Esta es la manifestación de poseer razón. Estas dos cosas, la conciencia y la razón, no se sostienen en la sociedad, especialmente en los países malvados y en medio de las tendencias malvadas, donde menos aún se sostienen y son insostenibles. Sin embargo, la conciencia y la razón son precisamente las dos principales características que posee la humanidad normal, y también son características que la especie humana debería tener. Solo cuando posees estas dos características eres un verdadero humano. Si eres una persona con conciencia y humanidad, entonces, por un lado, te comportarás de manera especialmente conforme a los principios y serás capaz de tratar a la gente de una forma relativamente recta. No importa cómo sea tu relación con alguien o si te ha herido, podrás tratarlo correctamente y evaluarlo con objetividad. En eso consiste la honradez, una característica de la humanidad. Además, si posees bondad, otra característica de la humanidad, tendrás ciertos límites al tratar con la gente o al hacer las cosas, que podrán frenarte para que no hables ni actúes en contra de tu conciencia. Por ejemplo, las personas malvadas siempre dicen palabras retorcidas y profieren argumentos retorcidos, con lo que invierten el blanco y el negro y tergiversan los hechos. Guardan rencor contra quien sea perjudicial para ellas o las haya herido o atacado y piensan en todas las maneras posibles de encontrar oportunidades para atormentar a tales personas y tomar represalias contra ellas. Pero en el caso de una persona con humanidad, como posee honradez y bondad, que son parte de la conciencia, aunque alguien la haya dañado o engañado, quiera tomar represalias y vengarse y puede que diga algo duro como “¡Lo odio a muerte!” en momentos de impetuosidad, cuando se le presenta una oportunidad real de venganza, su corazón se ablanda y cede; no puede llevarlo a cabo, no tiene el corazón para hacerlo. Y al cabo de un tiempo, ya no puede invocar ese odio. Así es una persona bondadosa. Si alguien te ha engañado o dañado y tienes la oportunidad de vengarte, de ver a tu enemigo sufrir castigo y pena, ¿serías capaz de actuar y hacer cosas para tomar represalias contra él? Cuando te sientes indignado, puede que digas: “¡Sin duda tomaré represalias contra él! ¡Es absolutamente terrible e implacable!”. Pero cuando de verdad llega una oportunidad de venganza, no puedes llevarlo a cabo. Dirás: “Olvídalo. De eso hace ya mucho tiempo. Dejémoslo así”. No perseguirás sin cesar vengarte ni insistirás en ver a tu enemigo sufrir un castigo o algún mal final. No vivirás con un odio constante en tu corazón; al cabo de un tiempo, el odio se disipará. Esta es la manifestación de tener un corazón bondadoso. La bondad es una manifestación característica de una persona con conciencia, y también una característica de pertenecer a la clasificación de humano. Por supuesto, a ojos de algunos, la bondad es una debilidad. Algunos no creyentes podrían incluso pensar que eres cobarde e incluso incitarte, diciendo: “Tienes que ser implacable y desalmado. Cuando llegue la oportunidad de vengarte, deberías aplicar el diente por diente, subyugarlo tú mismo y matar a tu enemigo con tus propias manos”. Pero tú reflexionas: “Si mato a mi enemigo con mis propias manos, ¿no estaría cometiendo una maldad? Que viva no me afecta; es solo que lo que hizo fue demasiado lejos y me hirió, pero todo eso ya es pasado”. Con el tiempo, descubres que ya no lo odias. Algunas personas dicen que eres demasiado cobarde, que no eres lo bastante implacable. Tú mismo también encuentras esto desconcertante: “¿Por qué no puedo ser implacable? ¿Por qué soy siempre indulgente con mis enemigos e incapaz de guardar rencor?”. A ojos de algunos, tener un corazón bondadoso es una debilidad de la humanidad, pero en realidad es una característica de esta, ¿verdad? (Sí).