Cómo perseguir la verdad (16) Parte 3

Acabamos de hablar de la capacidad para discernir el bien del mal en el marco de la humanidad de las personas; es decir, si estas pueden identificar las cosas positivas y las negativas. No hay muchas personas capaces de discernir el bien del mal; sin embargo, en su vida, la gente entra en contacto frecuente tanto con cosas positivas como negativas. Por ejemplo, ¿son las emociones normales de las personas —la alegría, la ira, la tristeza, la felicidad— cosas positivas o negativas? (Positivas). ¿Y qué hay de la rebelión de las personas contra Dios? ¿Es algo positivo o negativo? (Negativo). ¿Y los deseos extravagantes que las personas dirigen a Dios? ¿Son cosas positivas o negativas? (Negativas). En su vida diaria, las personas en realidad no tienen percepción alguna respecto a muchas de las cosas con las que se encuentran. Algunas cosas positivas siempre acompañan a las personas en su vida y existencia; desempeñan un papel muy importante en su vida, y su impacto positivo en la supervivencia humana no puede ser reemplazado por el de ninguna cosa negativa. Sin embargo, la gente a menudo pasa por alto estas cosas positivas y, en cambio, cree que son muchas las cosas negativas que siempre los acompañan, sustentan su vida y están con ellos en su existencia. A partir de esto, se puede ver que muchas personas en realidad no sienten nada por las cosas positivas. Tiene poca importancia que no tengas sentimiento alguno por estas cosas. Siempre y cuando, al saber que son cosas positivas, no sientas aversión por ellas e incluso puedas anhelarlas y amarlas desde lo más profundo de tu corazón, esto demuestra que tu humanidad anhela lo que es positivo. Supongamos que sabes qué son las cosas positivas y qué son las negativas, pero aun así no logras que te gusten las positivas. En cambio, en tu corazón te gustan las cosas negativas, incluso te interesan especialmente y, yendo un paso más allá, si se dan las condiciones y tienes la oportunidad, seguro que las persigues e intentas obtenerlas. Esto indica que, en lo que respecta a tu inclinación hacia las cosas positivas y negativas, amas lo que es negativo y no lo que es positivo. Si no amas las cosas positivas, esto demuestra que no eres una figura positiva. Si no eres una figura positiva, entonces ciertamente no eres alguien con conciencia y razón; eres una figura negativa. Si no eres alguien con conciencia y razón, entonces no eres humano, no eres una persona. Por ejemplo, alguien cultiva tomates. Dicha persona oye que, una vez que los tomates han crecido, se les puede hacer pasar de verdes a rojos de la noche a la mañana con solo aplicarles un agente químico y que luego estarán listos para venderse de inmediato. Piensa entonces: “Esto es genial. Todos los demás los venden así, de modo que yo también lo haré. De esta manera, me puedo hacer rico y también puedo comer tomates antes. ¡Esto es ideal!”. Así que vende estos tomates y él mismo se los come. Alguien le recuerda que los tomates madurados con agentes químicos son perjudiciales para la gente y que vender esas cosas es perjudicar a las personas, pero se niega a aceptarlo y dice: “¿Cómo va a perjudicar esto a la gente? Esto es fruto de la investigación científica; es algo positivo. La ciencia sirve a la humanidad y, puesto que estas cosas se han inventado por medio de la ciencia, deberían aplicarse ampliamente en la vida de las personas. La vida de la gente no puede prescindir de la ciencia; tenemos que confiar en ella”. Algunas personas incluso tratan la ciencia como si fuera la verdad y enseñan a la gente a amarla, aprenderla y usarla, así como a basarlo todo en ella. Puede que ahora algunas personas hayan descubierto que la ciencia no es necesariamente correcta y que algunas cosas inventadas por medio de ella son perjudiciales para la gente, por ejemplo, las armas químicas y las avanzadas son capaces de masacrar a la humanidad y, en particular, los alimentos modificados genéticamente son un azote interminable para la especie humana. Pero muchas personas no piensan así y dicen: “¿Puede la ciencia estar equivocada? Si lo estuviera, ¿la apoyaría el Estado? Toda la humanidad aprende y usa la ciencia, ¿podría estar equivocada toda la humanidad?”. ¿Es correcta esta afirmación? Creen que, puesto que toda la humanidad venera y usa la ciencia y que esta es la tendencia social, por muy negativa que sea una cosa, puede convertirse en algo positivo. ¿Son estas personas capaces de discernir el bien del mal? (No). ¿Qué son estas palabras que pronuncian? (Falacias). Son falacias, herejías y argumentos retorcidos. Aunque la mayoría de la gente entre la especie humana malvada esté de acuerdo con estas afirmaciones y las reconozca, por muchas personas que las reconozcan y aprueben, lo que está mal siempre estará mal, las cosas negativas siempre serán negativas y el razonamiento retorcido siempre será un razonamiento retorcido. Es imposible que se conviertan en cosas positivas, como también que puedan llegar a ser nunca la verdad.

¿Acaso las personas que siempre persiguen las tendencias sociales y a las que les encanta decir falacias no son aquellas que aman especialmente las cosas negativas? (Sí). ¿Pueden aceptar la verdad y las cosas positivas? (No). No pueden aceptar las cosas positivas. Por ejemplo, algunas personas enferman y, de hecho, su enfermedad podría curarse mediante el ejercicio y ajustes en su rutina diaria, pero insisten en usar medios y métodos modernos y de alta tecnología como tratamiento. Tú podrías decir: “Aunque la medicina está avanzada hoy en día y ese tratamiento tiene resultados evidentes, provocará secuelas cuyas consecuencias serán irreversibles. Deberías usar un método natural, como el ejercicio y ajustes en tu rutina diaria y en tus hábitos y patrones alimenticios, para hacer que tu cuerpo entre poco a poco en un ritmo normal y natural, después de lo cual algunos síntomas se aliviarán gradualmente”. Algunas personas pueden aceptar este tipo de opinión, pero otras no. Piensan: “Ese es un enfoque anticuado. Esa era la manera y la filosofía con las que la humanidad trataba las enfermedades hace miles de años. ¡La idea de que mejorar se consigue con un treinta por ciento de tratamiento y un setenta por ciento de recuperación ya no sirve! La medicina está avanzada hoy en día y los tratamientos de alta tecnología generan resultados rápidos. ¡Los medicamentos te curan en un abrir y cerrar de ojos!”. Según sus puntos de vista, mientras la medicina esté avanzada y pueda curar las diversas enfermedades de la humanidad y permitir que la gente tenga una vida larga, se habrá convertido en algo positivo, y la gente debería creer en ella y en la ciencia y dejar que esta última tenga soberanía sobre su porvenir. Piensan que, por muchas enfermedades que contraiga la gente, no hay nada que temer, ya que, con los medios de alta tecnología, se puede curar cualquier enfermedad complicada y difícil de tratar, y que, aunque haya secuelas, no hay de qué preocuparse. ¿Son acertadas estas opiniones? Son falacias. Decidme, si habláis con esta clase de persona sobre qué son las cosas positivas, ¿podéis hacérselo entender? ¿Pueden aceptarlo? (No, no podemos hacérselo entender). Una razón por la que no podéis hacérselo entender es porque la persona misma es incapaz de aceptar los puntos de vista positivos. Otra razón es porque toda la humanidad, en el mundo entero, está siendo arrastrada por las tendencias malvadas, sin una sola excepción. Aunque crean en Dios, en el fondo de su corazón no aceptan la verdad ni las cosas positivas y no contemplan a las personas y las cosas basándose en las palabras de Dios. En lugar de eso, siguen usando las opiniones de Satanás y las tendencias malvadas de este como base para contemplar o tratar todos los asuntos. Por tanto, aunque esta clase de persona ha creído en Dios durante muchos años, ha escuchado algunos sermones y ha estado haciendo su deber, y afirma estar dispuesta a aceptar la verdad, los puntos de vista sobre las cosas que mantiene en la vida real siguen sin cambiar, como tampoco ha cambiado su elección entre las cosas negativas y las positivas. Las cosas negativas que ha aceptado ya han echado raíces en su corazón y, aunque sepa que no son la verdad, seguirá aferrándose a ellas. Esto demuestra a las claras que lo que de verdad ama en su corazón son las cosas negativas, no la verdad. Aunque ha leído las palabras de Dios y escuchado sermones sobre la verdad y entiende en términos de doctrina que estas palabras son correctas y constituyen la verdad, sigue sin estar dispuesta a renunciar a las cosas negativas que hace mucho que aceptó en lo más profundo de su corazón, y nunca usa las palabras de Dios como base para discernir las cosas negativas. Cuando se encuentra con asuntos concretos, en su corazón sigue aferrándose a sus opiniones originales e incorrectas, y sigue considerando las cosas negativas como positivas y las opiniones incorrectas como correctas. En cuanto a las cosas positivas, aunque no dice explícitamente que sean negativas, en su corazón no está dispuesta a renunciar a las cosas negativas y aceptar las positivas, porque siente que “las cosas positivas parecen tener demasiado poca influencia y muy poca gente puede aceptarlas. No son viables en la sociedad; esto es un hecho objetivo”. Esto demuestra que no tiene la capacidad de discernir el bien del mal en su corazón y que hay un problema con su humanidad. Esta clase de persona no está interesada en las cosas positivas y a menudo quiere cambiar la naturaleza y las leyes de supervivencia del mundo natural, de la fisiología humana y de la supervivencia humana, siempre con el deseo de conquistar la naturaleza y a los diversos seres vivos. Por ejemplo, siempre está reflexionando sobre cosas como esta: “¿Cómo podemos dar a los perros los genes de los gatos, para que puedan cazar ratones como ellos? ¿Y no sería maravilloso que los gatos pudieran tanto cazar ratones como guardar la casa como los perros?”. “Si las gallinas pudieran tanto poner huevos como cantar, entonces solo necesitaríamos criar gallinas, ¡qué genial sería!”. Como ves, siempre está reflexionando sobre cosas indebidas. Si se tratara de alguien capaz de discernir el bien del mal, pensaría: “¡Qué maravillosos son los animales que Dios creó! Los gallos pueden cantar y hacer compañía a las gallinas, y estas pueden poner huevos e incubar polluelos, y los humanos pueden comer la carne tanto de los gallos como de las gallinas. Los perros pueden proteger el hogar y hacer compañía a sus dueños, y los gatos pueden cazar ratones y a veces también pueden convertirse en discretos miembros de la familia. Todo esto es genial, cada uno tiene su propia función, ¡todo lo que Dios creó es bueno!”. Pero aquellos que no pueden comprender las cosas positivas usarán las opiniones de Satanás para negarlas y condenarlas, e incluso intentarán, basándose en las opiniones de Satanás, cambiar las leyes de supervivencia de diversas criaturas, las distintas leyes del mundo natural y hasta las de la supervivencia humana, todo con el fin de permitir que la ciencia ostente el poder. Tales personas ciertamente no tienen una humanidad normal. Su humanidad carece de la característica de ser capaz de discernir el bien del mal. Además, no saben gestionar su vida de acuerdo con las leyes naturales y siempre quieren hacer las cosas según la voluntad humana, usando medios tecnológicos o métodos artificiales para cambiar las leyes normales de la vida física. Por ejemplo, una persona normal necesita siete u ocho horas de descanso al día para cargarse de energía y ser capaz de soportar un día de vida y trabajo, pero esta clase de personas reflexionan: “¿No sería genial si la gente pudiera vivir y trabajar cada día con normalidad sin necesidad de dormir ni comer? Me pregunto qué medios de alta tecnología se podrían usar para lograr esto”. En su mente pueden surgir ideas ridículas y extrañas. No reflexionan sobre cómo adaptarse a estas leyes y seguirlas desde la perspectiva de la humanidad normal y así manejar correctamente las diversas necesidades y problemas de la carne, sino que siempre quieren cambiar estas leyes, ser diferentes de la gente corriente, ser capaces de ir más allá de sus instintos físicos y lograr que su carne no las controle ni frene. ¿No es esto aterrador? Siempre quieren destacar entre la multitud. Los demás duermen ocho horas al día, pero ellas quieren dormir solo diez minutos o como mucho una o dos horas, y aun así tener suficiente energía para el día. Esto es algo que la gente normal no puede lograr. Las leyes naturales del cuerpo humano ya han sido fijadas bajo la ordenación de Dios. Cuán grande es el apetito de una persona, cómo son las leyes del funcionamiento de sus órganos internos, cuánta energía tiene, cuánto trabajo puede hacer en un día, cuántas cosas puede su cerebro llegar a pensar en un día y durante cuánto tiempo puede pensar en ellas; todo esto está fijado. Desde la perspectiva de la humanidad, estas leyes son en realidad normales y constituyen cosas positivas. Solo si se siguen ciertas leyes es posible que la humanidad siga viviendo año tras año, multiplicándose y subsistiendo generación tras generación y que la supervivencia de la humanidad continúe. Así es para todos los seres vivos. La continuación de su vida solo puede perdurar si se siguen ciertas leyes naturales y de la vida y se mantienen períodos tanto de descanso como de actividad. Si uno vulnera las leyes naturales, la continuación de su vida tendrá problemas y puede que no viva mucho tiempo. Si surge un problema con la condición física de una persona, su vida normal, sus comidas diarias, así como su pensamiento normal, su juicio normal y la cantidad de trabajo que puede hacer en un día, etc., todo se verá afectado. Por tanto, las leyes naturales de la humanidad protegen la supervivencia normal de esta. Estas son cosas positivas y la gente no debería despreciarlas ni sentir aversión por ellas. Más bien, deberían respetarlas y seguirlas. Aquellos que no son humanos y que son propios de Satanás siempre piensan: “¡Seguir estas leyes naturales de la humanidad hace que la gente parezca totalmente incapaz e inútil! Siempre estamos limitados por estas leyes naturales: cuando estás cansado, tienes que irte a dormir; cuando tienes hambre, tienes que ir a comer. Si no haces estas cosas, tu mente no puede seguir el ritmo de tu boca, las manos te empiezan a temblar, el corazón te empieza a palpitar y las piernas se te debilitan y no puedes mantenerte firme. ¡Esto es tan problemático! Imagina que pudieras simplemente tomar alguna medicina y vivir normalmente, o que pudieras estar lleno de energía aun cuando llevaras varios días sin descansar, lo que te haría incluso más increíble que un robot. O imagina que, cuando tuvieras hambre, pudieras simplemente presionar un cierto punto de acupuntura e inmediatamente no sentir hambre. O imagina no comer durante varios días y aun así estar bien, sin que tu carne se consuma, sin que tu energía disminuya y con tu cuerpo todavía normal y sano. ¡Eso sería asombroso!”. La gente siempre quiere cambiar estas leyes naturales. ¿No es esto negar y oponerse a las cosas positivas? (Sí). La existencia de estas cosas positivas asegura la existencia normal de la humanidad y mantiene la vida normal de la humanidad, por lo que la gente no solo debería seguirlas, sino también tratarlas racionalmente. No deberían ir en contra de ellas, reprimirlas ni ponerse en conflicto con ellas, y mucho menos oponerse a ellas. Por otro lado, esas cosas que están más allá de las leyes naturales de la humanidad, las figuraciones de la gente y algunas de sus ideas anormales y comportamientos extraordinarios son todas cosas negativas. Puesto que todas son cosas negativas, la gente debería discernirlas y rechazarlas, no aceptarlas. Si tienes discernimiento de las cosas positivas y de las negativas y puedes tratarlas correctamente y manejarlas racionalmente mientras vives, entonces tu humanidad es normal. Si a menudo no sientes los efectos positivos que estas cosas positivas tienen en ti, con frecuencia quieres oponerte a ellas y hacer cosas que les son contrarias y sueles intentar cambiar estas cosas positivas basándote en algunos dichos y puntos de vista negativos, lo que vulnera las leyes objetivas de las cosas, entonces se demuestra que, en lo que respecta a tu humanidad, no tienes la capacidad de distinguir el bien del mal. Tras haber compartido de esta manera, ¿lo entendéis ahora? (Sí).

Si una persona tiene humanidad, ¿no debería entender qué son las cosas positivas y aceptarlas? (Sí). ¿Y no debería también ser capaz de discernir las cosas negativas, al tiempo que poder detestarlas y rechazarlas de corazón? (Sí). Entonces, ¿qué otras cosas es incapaz la gente de identificar como positivas o negativas? ¿Es creer en Dios y seguirlo algo positivo o negativo? (Positivo). ¿Es la soberanía de Dios sobre el porvenir del hombre algo positivo o negativo? (Positivo). La soberanía de Dios sobre el porvenir del hombre es algo positivo. Entonces, ¿cuáles son los principales puntos de vista que sustentan la oposición de la especie humana corrupta a la soberanía y las instrumentaciones de Dios? (La gente cree que el porvenir de una persona está en las manos de esta y que el conocimiento puede cambiar el sino de uno mismo). Estos son los puntos de vista que sustentan la negación de Dios y la resistencia a Él por parte de la especie humana corrupta; son cosas verdaderamente negativas. Entonces, ¿cómo debería la gente comprender el asunto de que Dios tenga soberanía sobre el porvenir del hombre? Algunas personas, aunque en materia de doctrina reconocen que la afirmación “Dios es soberano sobre el porvenir del hombre” es correcta y constituye algo positivo, siguen creyendo en su corazón que los propios esfuerzos del hombre pueden cambiar su porvenir, que su sino puede estar en sus propias manos y que tienen la última palabra. Sienten que, si no estudian mucho y se aplican con diligencia, no podrán entrar en una buena universidad y no tendrán un buen trabajo, buenas perspectivas ni unas condiciones de vida favorables. ¿Es esta la clase de personas que pueden discernir el bien del mal? (No). Tras haber vivido durante veinte o treinta años, todavía no saben lo que significa la afirmación “Dios es soberano sobre el porvenir del hombre”. Llevan muchos años creyendo en Dios, pero siguen pensando que su porvenir está en sus propias manos, que el conocimiento puede cambiar su sino y que, si quieren un buen destino, disfrutar de cosas agradables y llevar una buena vida, deben confiar en su propio esfuerzo, tal como dicen los no creyentes: “Para ganar, tienes que poner toda la carne en el asador”. ¿Es esta la clase de persona que puede discernir el bien del mal? (No). ¿Es un ser humano una persona que no puede discernir el bien del mal? (No). Disfruta de una buena vida, come y viste bien, las demás personas de la sociedad la tienen en alta estima y siente que la vida que tiene ahora es únicamente gracias a su propio trabajo duro. Por lo tanto, cree que la afirmación “Para ganar, tienes que poner toda la carne en el asador, y el porvenir del hombre depende de sí mismo, no de los demás” es cierta y que constituye un punto de vista correcto. ¿Es esta una manifestación de humanidad normal? (No). Antes de haber adquirido conocimientos, la gente no entiende estas cosas, pero una vez que han captado algunos conocimientos, niegan por completo la afirmación “Dios es soberano sobre el porvenir de la humanidad” y, en cambio, piensan: “Cada quien tiene su porvenir en sus propias manos; uno puede crear la felicidad con sus propias manos”. ¿Es esta la clase de persona que puede discernir el bien del mal? (No). Entonces, ¿qué clase de criatura es una persona así? ¿No está desprovista de humanidad? (Sí). Una persona así es alguien sin conciencia ni razón, y alguien sin conciencia ni razón no puede discernir el bien del mal. Incluso después de haber experimentado verdaderamente los hechos de la vida, todavía no puede comprender de verdad qué son las cosas positivas ni apreciar realmente cuál es la esencia de estas. Esto demuestra que es incapaz de discernir el bien del mal. Una persona así no tiene humanidad; no es en absoluto un ser humano. También hay algunas personas que pueden repetir como loros la doctrina, diciendo: “Las leyes de todas las cosas provienen de Dios, son cosas positivas, son beneficiosas para la humanidad y son lo que esta debería seguir, anhelar y perseguir”, pero después de entrar en contacto con información relacionada con la alta tecnología y con cosas de este ámbito, sus puntos de vista sobre estos asuntos cambian. ¿En qué clase de puntos de vista se convierten? Dicen: “Nosotros, los creyentes en Dios, siempre estamos hablando de las leyes de la vida, las leyes de todas las cosas y las leyes de la supervivencia de todas las cosas, y pensamos que son cosas positivas. ¡Eso es tan retrógrado! Demuestra falta de conocimiento. ¡Es como ser corto de miras! La tecnología está tan avanzada a día de hoy; hay muchas cosas que no tienes que hacer tú mismo, ya que los productos tecnológicos pueden hacerlas por ti, ¡a eso se le llama estar avanzado! Mira, algunos coches pueden conducirse solos. Después de subirte, estableces el destino y luego solo dices una palabra y el coche empieza a conducir. ¡Eso es verdaderamente alta tecnología, es tan admirable! La humanidad ha desarrollado tecnología avanzada y nos hemos convertido en los amos de todas las cosas sin hacer nada. ¡Así que solo la ciencia es la verdad absoluta! ¡La gente que carece de educación y conocimiento y no entiende la ciencia es retrógrada e inculta!”. Su punto de vista ha cambiado, ¿verdad? En su corazón, no han discernido la diferencia entre las cosas positivas y las negativas. También hay algunas personas que, después de visitar un museo de aviación, exclaman: “¡Vaya, qué revelación, la ciencia está tan avanzada! Nosotros, la gente corriente, nos sentimos totalmente superados allí; no podemos entender nada de eso. No puedes siquiera imaginar hasta qué punto se ha desarrollado la ciencia en la actualidad. ¡Ni siquiera hemos entrado en contacto con esas cosas tecnológicas modernas y avanzadas! Y todavía creemos en Dios y hablamos de reglas y leyes naturales; ¡somos tan retrógrados!”. Después de ver estas cosas deslumbrantes de la sociedad moderna, tales personas niegan por completo desde lo más profundo de su corazón las teorías sobre las cosas positivas y las negativas que antes entendían. No determinan con más claridad qué son las cosas positivas, sino que creen que son retrógradas y que van a la zaga de la tecnología moderna y del ritmo moderno del desarrollo humano. No solo eso, sino que también aprueban y anhelan especialmente estas cosas negativas, esperando convertirse en uno de los que desarrollan la tecnología moderna y avanzada. ¿Es esta clase de persona alguien que puede distinguir el bien del mal? (No). Dado que ser capaz de discernir el bien del mal es una característica de la humanidad, se deduce que es algo inherente a ella e innato en la misma, no algo que se forma después. Es decir, ser capaz de discernir el bien del mal, esta característica de la humanidad, no cambiará con el paso del tiempo ni aunque se produzcan cambios en el entorno geográfico o en las personas, acontecimientos y cosas. Nadie puede cambiarla y nada puede cambiarla ni eliminarla. En lo más profundo del corazón de las personas que pueden discernir el bien del mal, las cosas positivas son siempre lo que anhelan, mientras que las negativas son siempre aquello que detestan y por lo que sienten aversión y no son lo que su humanidad necesita. ¿Qué necesitan? Necesitan cosas que sean beneficiosas para las leyes de la vida física y para su supervivencia física, cosas que sean naturales, que hagan que la gente se sienta en paz y en calma y que se ajusten a las necesidades de la conciencia y la razón de la humanidad normal, no cosas que sean grandiosas, elevadas e impresionantes. Como ves, en lo que respecta a cómo se comporta uno, a algunas personas les gusta que su vida sea un poco más sencilla y discreta; no les gusta tener una vida extraordinaria, sino que simplemente les gusta la calma y tener paz y alegría, llevar su vida muy tranquilamente. En cambio, a otras personas no les gusta esto; les gusta tener una vida extraordinaria y las cosas que son grandiosas, elevadas e impresionantes, así como lucirse, destacar entre la multitud y ser famosas, y no les gusta la sencillez ni la naturalidad. Esto demuestra la diferencia entre la humanidad de las personas.