Cómo perseguir la verdad (16) Parte 5

Si uno es humano y posee una humanidad normal, es crucial que sea capaz de discernir el bien del mal. Cuando una persona no ha recibido la provisión de las palabras de Dios ni entiende la verdad, puede valerse de su conciencia y su razón para comprender algunas cosas positivas y negativas que sean sencillas. Posee ciertas capacidades cognitivas y de discernimiento respecto a algunas cosas positivas y negativas con las que entra en contacto en la vida real. Es capaz de discernir hasta cierto punto las cosas que se encuadran dentro del sentido común humano básico, las leyes de la supervivencia humana y algunas personas, acontecimientos y cosas con las que se enfrenta a menudo. No es una persona que viva de manera atolondrada, sino que posee capacidades cognitivas y de discernimiento en lo que respecta a las cosas positivas y las negativas del mundo humano y, por supuesto, también tiene ciertos pensamientos, posturas y actitudes correctas al respecto. Después de los treinta años de edad, tales personas empiezan a enfrentarse gradualmente a diversos asuntos de la vida. Aunque no hayan leído las palabras de Dios ni recibido la provisión de estas, para cuando tienen cincuenta o sesenta años, pueden ir comprendiendo poco a poco qué son las cosas positivas y qué son las negativas, para luego vivir de acuerdo con esas cosas positivas que pueden comprender y seguir algunas de las leyes de las cosas positivas. En cuanto a algunas cosas negativas, además de ser capaces de discernirlas, también pueden apartarse de ellas desde lo más profundo de su corazón. Cuando no tienen más opción que seguir las tendencias mundanas o algunas filosofías para los asuntos mundanos y dichos que circulan entre la gente, sienten que están yendo en contra de su conciencia y que esta las reprobará. En el fondo de su corazón, no aceptan tales puntos de vista; solo actúan así por supervivencia o para obtener beneficios temporales. No es su intención original hacer estas cosas; más bien, es una decisión tomada en contra de su voluntad. Una vez que tales personas creen en Dios, se interesan más por lo que dicen exactamente Sus palabras sobre toda clase de cuestiones, como las relativas a la vida y la supervivencia humanas, cuáles son las afirmaciones exactas de Dios sobre los problemas difíciles de la vida humana y qué les pide Dios exactamente a las personas que hagan cuando se enfrentan a tales problemas. Anhelan las respuestas a estas preguntas. Cuando reciben las respuestas, no piensan que practicar según las palabras de Dios sea demasiado difícil ni demasiado contrario a las necesidades de la humanidad. En cambio, sienten que solo estas verdades son la senda correcta, lo que la gente debería poseer y lograr, así como la semejanza que debería tener en la vida. Piensan que, si las personas viven así, ello podrá satisfacer verdaderamente las necesidades de su conciencia y humanidad, que solo viviendo de ese modo no irán en contra de su voluntad y que únicamente entonces podrán sentirse asentadas y tener gozo y paz. También piensan que solo así la gente tendrá esperanza y estará dispuesta a seguir viviendo y que únicamente entonces podrán liberarse de diversas fuerzas del mal, de distintas tendencias malvadas y del estado de vacuidad en que vive la humanidad. Bajo la influencia de su conciencia en lo más profundo de su corazón, sienten afinidad por los diversos enunciados, enseñanzas y provisiones contenidos en las palabras de Dios y los acogen desde lo más profundo de su corazón. Tienen el deseo de perseguir la obtención de la verdad. Además, a medida que se van expresando más palabras de Dios y que la provisión de estas es cada vez más práctica y detallada, se va satisfaciendo su anhelo por la verdad y por las cosas positivas en mayor medida. No es que cuanto más escuchan, mayor es su inquietud, más excesivamente detallado les parece lo que oyen o más confundidas se sienten. Al contrario, cuanto más escuchan, más claras parecen las cosas y más sienten que pueden desentrañarlas y que tienen una senda. Les parece que hay esperanza por delante, que ven la luz y que tienen una senda para practicar la verdad y alcanzar la salvación. La paz y la estabilidad que sienten en el corazón van aumentando gradualmente y cada vez están más convencidas de que la senda de creer en Dios es la correcta y que el precio que han pagado y la energía y la sangre del corazón que han gastado cada día hasta la fecha al creer en Dios han valido la pena y han tenido sentido. Esto se confirma en lo más profundo de su corazón. Aunque su deseo se ha cumplido y su anhelo por la verdad se ha saciado en cierta medida, las personas que verdaderamente anhelan la verdad tomarán determinaciones firmes y harán planes, exigiéndose a sí mismas practicar y entrar en todos los aspectos de la verdad, para aplicar las palabras de Dios, los diversos principios-verdad y los distintos requisitos de Dios en sí mismas, y de ese modo permitir que las palabras de Dios se conviertan en los criterios de sus acciones y de su conducta propia en la vida real, así como en su realidad-vida. En el pasado, cuando no entendían la verdad, solo podían pronunciar algunas palabras y doctrinas. Cuando se enfrentaban a las cosas, solo tenían una visión unilateral de ellas, como en la parábola de los hombres ciegos y el elefante; eran incapaces de ver la esencia del problema y no sabían qué hacer. Pensaban que la vida era muy aburrida, sin objetivos por los que luchar ni esperanza, y vivían de manera atolondrada. Pero ahora es diferente. La claridad con la que se expresan las palabras de Dios y se comparte la verdad es cada vez mayor. Sienten que la senda se vuelve más luminosa y clara y que hay un camino por delante. Y tienen las palabras de Dios como base a seguir para cada palabra que pronuncian, cada cosa que hacen y cada tipo de persona con la que se encuentran. Sienten que las palabras de Dios son muy prácticas y muy buenas y han confirmado que creer en Dios es la senda correcta, que la fe en Él puede llevar a la salvación, que creer en Dios de esa manera puede permitirles vivir una semejanza humana ¡y que eso es muy significativo y valioso! Mientras anhelan y practican las verdades, también entran continuamente en ellas y cosechan buenos frutos sin cesar. A medida que el anhelo y la necesidad de cosas positivas por parte de su conciencia y humanidad se satisfacen, su vida también va cambiando gradualmente. Aunque a menudo revelan un carácter corrupto, se rebelan contra Dios y —a pesar de que no lo deseen— actúan según su carácter corrupto, su carne y sus pensamientos y puntos de vista necios y falaces cuando se enfrentan a las cosas, al mismo tiempo también se produce un buen fenómeno: cuando hacen esto, su conciencia se suele sentir intranquila y piensan que su carácter corrupto está profundamente arraigado y que es difícil de cambiar. Entonces, bajo la influencia de su conciencia, con frecuencia se sienten reprobadas en su corazón, culpables y arrepentidas. Suelen reflexionar sobre dónde se equivocaron exactamente y a menudo se arrepienten. Todos estos son los efectos de la conciencia. Si las personas tienen conciencia, tendrán estos sentimientos y estas manifestaciones; si las personas tienen conciencia, así es como vivirán, reflexionando a menudo sobre sí mismas y arrepintiéndose y cambiando de rumbo con frecuencia. Aunque suelan afrontar fracasos y contratiempos, así como enfrentarse a la poda, el juicio y el castigo por hacer el mal, como a menudo se arrepienten y cambian, su objetivo de perseguir la verdad sigue siendo el mismo y, al final, tendrán un buen resultado y cosecharán buenos frutos. Suelen sentirse reprobadas y culpables, cambiar de rumbo y arrepentirse. Este es un buen fenómeno: demuestra que ya están en la senda correcta y que, al final, obtendrán un provecho real. Por un lado, su carácter corrupto se ha aliviado en cierta medida, y su rebeldía hacia Dios ha disminuido. Antes, cuando se enfrentaban a cosas que no eran conformes a sus nociones, se quejaban, pero ahora ya no se quejan y pueden buscar la verdad; saben que tratar a Dios y Su obra basándose en nociones y figuraciones es absurdo, ridículo e incorrecto. Además, mientras que antes eran negativas al afrontar dificultades, ahora ya no lo son; pueden tratarlas correctamente y someterse a las instrumentaciones y arreglos de Dios. Aunque a veces puedan ser negativas, eso no afecta a la ejecución de su deber y se han convertido en devotas al realizarlo. Su conciencia les dirá que actuar así es correcto. Cuando actúen de esta manera, tendrán paz en su corazón y ninguna sensación de acusación y sentirán cada vez más que así es como deben actuar. Cuanto más practican de esta manera, más se dan cuenta de la importancia de buscar y practicar la verdad en todas las cosas y más sienten que deben buscar la verdad y practicar de acuerdo con los principios-verdad, que esta senda es la correcta y que practicar de esta manera genera un provecho. Cuando las personas obtienen tal provecho, descubren que su relación con Dios está cambiando, que la vida en su interior se está transformando y que su carácter corrupto está perdiendo cada vez más su dominio, con lo que disminuyen la esclavitud y la limitación que este ejerce sobre ellas; también descubren que su deseo de perseguir la verdad y su anhelo por ella son cada vez mayores y que su fuerza para practicar la verdad y superar su carácter corrupto también está aumentando. De esta manera, las personas tendrán un cierto tipo de sentimiento, que es que hay esperanza para ellas de despojarse del carácter corrupto y alcanzar la salvación, que la senda que recorren es la correcta y que aceptar, practicar y someterse a la verdad es lo correcto. Esta es la actitud que tienen hacia la verdad las personas que poseen la conciencia y la razón de la humanidad. Esta es la manifestación que presenta la gente a medida que acepta gradualmente la verdad. Es la manifestación más normal. En el caso de quienes no presentan esta manifestación, como mínimo, su conciencia no puede desempeñar ninguna función reguladora. Si tienes conciencia, esta sin duda desempeñará una función reguladora. Si tu conciencia no puede desempeñar una función reguladora, es que no es una conciencia; careces de ella. Si las personas tienen conciencia, serán capaces de discernir el bien del mal, de discernir las cosas positivas de las negativas, y elegirán las cosas positivas y abandonarán las negativas. Si las personas tienen conciencia y pueden discernir el bien del mal, elegirán aceptar la verdad, practicarla y someterse a ella, así como actuar según los principios-verdad. Si esta vez no practican la verdad, su conciencia las reprobará, y si a la siguiente vez tampoco la practican, las volverá a reprobar. Si tienes sentido de la conciencia y distingues el bien del mal, entonces, tras haber oído tantas verdades, cuando hagas el mal repetidamente, tu conciencia te reprobará y te acusará aún más, y serás capaz de someterte al sentimiento de tu conciencia y tomar la decisión correcta. Hay quienes dicen: “Mi conciencia también me reprueba cuando hago el mal, pero incluso después de reprobarme durante diez o veinte años, no quiero elegir practicar la verdad”. Entonces Yo digo que esa conciencia tuya no es una conciencia. Dices que sientes que tu conciencia te reprueba, pero a lo largo de tantos años has sido incapaz de cambiar de rumbo o arrepentirte y tu supuesta conciencia no ha logrado regularte para que elijas la senda correcta. Entonces tu conciencia no es una conciencia y no tienes humanidad. Dices: “Sé lo que es correcto y lo que es incorrecto, ¿cómo puedes decir que no tengo conciencia?”. Eso solo puede significar que tu corazón es demasiado intransigente y que tu conciencia ya no funciona. Si de verdad posees la conciencia de la humanidad, cuando hagas el mal y tu conciencia te repruebe, tu humanidad se inclinará hacia lo positivo y tu conciencia te acusará desde dentro, diciendo: “¡Esto está mal, esto es tan falto de humanidad!”. Si siempre te reprobara así, ¿qué clase de persona tendrías que ser para no percibirlo? Solo aquellos sin conciencia carecen de esta percepción. Si de verdad tienes conciencia, cuando esta te reprueba, ¿puedes seguir siendo intransigente? Si dices: “Me ha reprobado durante diez o veinte años y no he sentido nada en particular”, es que no eres una persona con conciencia. ¿No es así? (Sí). No tienes conciencia y, sin embargo, afirmas tener humanidad; ¿no es eso engañar a la gente? Si tienes humanidad, ¿cómo puedes no tener conciencia? Si no tienes conciencia, entonces no tienes humanidad. Una señal de no tener humanidad es no entender qué son las cosas positivas y qué son las negativas. Dices que tienes conciencia; entonces, ¿por qué eres incapaz de discernir el bien del mal? Has oído muchos sermones; en ese caso, ¿por qué no anhelas perseguir la verdad? Dices: “Mi corazón está dispuesto a perseguir la verdad y a practicarla”; ¿qué verdades has practicado, entonces? ¿Dónde están las pruebas? Si tu corazón ama la verdad y está dispuesto a perseguirla, ¿por qué no la practicas? ¿No es eso engañar a la gente? ¿No es igual que las mentiras de un embustero? Es igual que el gran dragón rojo, que siempre proclama que todo lo que hace es para servir al pueblo y permitirle disfrutar de una vida feliz, pero cuando la gente cree en Dios y recorre la senda correcta, los arresta y persigue frenéticamente. No permite que la gente siga a Dios, que acepte la verdad ni que alcance la salvación; solo les permite seguir al Partido y obedecer sus órdenes, lo que los lleva a acabar en el infierno y ser castigados, para deleite del gran dragón rojo. Entonces, ¿es cierto o falso lo que dice el gran dragón rojo de que “sirve al pueblo”? Satanás siempre dice que lo que él hace es en beneficio de la gente, pero no puede proveer a las personas de la verdad ni guiarlas hacia la senda correcta en la vida. Solo inculca en la gente herejías y falacias, lo que hace que se entreguen a una vida de desenfreno, que recorran la senda del mal, que persigan el mundo, la fama y el provecho y que luchen entre sí y se dañen unos a otros, al tiempo que les impide recorrer la senda correcta y los arrebata del lado de Dios. Al final, la gente consigue fama y provecho, pero su cuerpo y su mente están completamente arruinados; están llenos de las herejías y falacias de Satanás, Dios está ausente de su corazón y ya no creen que la humanidad fue creada por Dios. Empiezan a negar a Dios y se vuelven hostiles a Él. ¿Está Satanás haciendo esto en beneficio del hombre? ¿No es esto dañar y arruinar a la gente? Sin embargo, las personas que no son capaces de discernir el bien del mal no pueden desentrañar estas cosas.

Hay quienes dicen: “Tengo humanidad y puedo discernir el bien del mal, y tengo más conciencia que la mayoría de la gente”. Entonces, compárate con el contenido compartido hoy y mira si tienes conciencia, si puedes aceptar y practicar la verdad, si sientes remordimiento y culpa cuando haces el mal y si realmente te has arrepentido y has cambiado. Si no tienes estas manifestaciones de entrada en la vida, eso demuestra que tu conciencia no ha funcionado a pesar de haber escuchado sermones durante tantos años desde que empezaste a creer en Dios. ¿Qué explica que tu conciencia no funcione? Solo hay una razón que puede explicar este problema: eres una persona sin conciencia. Hay quienes dicen: “Aunque no tengo entrada en la vida, entiendo todas las verdades”. Si entiendes la verdad, ¿por qué no la practicas? ¿Por qué no has tenido entrada alguna? ¿Cómo es que incluso ahora tu vida sigue sin cambiar? Entiendes la verdad, pero no la practicas; ¿dónde está tu conciencia? Algunos incluso argumentan: “Llevo muchos años creyendo en Dios. Si no tuviera conciencia, ¿podría haber renunciado a tanto, sufrido tanto y pagado un precio tan grande? ¿Podría hacer mi deber de buen grado?”. Si tienes conciencia, entonces, ¿qué efecto ha tenido esta después de que hayas escuchado tantas verdades? ¿Puede frenarte para que actúes según los principios-verdad? ¿Puede regir tu comportamiento y tus pensamientos? Llevas muchos años escuchando sermones, puedes pronunciar numerosas doctrinas y has sufrido mucho y pagado un precio muy grande; entonces, ¿por qué tu conciencia no desempeña ningún papel a la hora de regir tu comportamiento, para hacerte actuar según los principios e impedir que los vulneres? Si tienes tanta conciencia y humanidad y has entendido tantas verdades, ¿por qué no puedes ponerlas en práctica? ¿Cómo puedes vulnerar abiertamente los principios y perturbar de manera descarada el trabajo de la iglesia? Si tienes conciencia, ¿ha cambiado tu vida después de hacer tu deber durante tantos años? No has cambiado y no tienes entrada alguna en la verdad; eso demuestra que no tienes conciencia. Hay quienes dicen: “¿Podría hacer mi deber si no tuviera conciencia?”. No estás haciendo tu deber, estás siendo mano de obra. Para ser mano de obra no se necesita conciencia, basta con esforzarse un poco. Esto confirma a la perfección el dicho: la gente que es mano de obra es gente sin conciencia; no persiguen la entrada en la vida ni la verdad, solo buscan ser mano de obra y están dispuestos a esforzarse. ¿Cuáles son las características para ser mano de obra? Estar dispuesto a sufrir adversidades y pagar un precio, buscar la alegría, el sentido de la importancia y el valor que aporta a uno mismo sufrir y pagar un precio, tratar de satisfacer el deseo personal de obtener bendiciones y la ambición personal de hacer tratos con Dios, e intentar conseguir bendiciones a cambio del propio sufrimiento y sacrificio. Si les pides que se esfuercen en el trabajo, que sufran adversidades y que paguen un precio, tienen abundante energía para ello; pero si les pides que actúen según los principios y practiquen la verdad, se vuelven apáticos, se desconciertan y no saben cómo practicar. Algunas personas incluso sienten que las han puesto en una situación difícil y piensan: “Está bien que me pidas que me esfuerce, que sufra adversidades y que pague un precio. Puedo soportar cualquier cantidad de adversidades y no me quejaré por muy cansado que esté. Pero pedirme que actúe según los principios, ¿no es ponerme las cosas difíciles? Ser capaz de esforzarme, de sufrir adversidades y de pagar un precio sin quejarme ya está bastante bien; ¿por qué aun así me exiges que actúe según los principios? ¡Tus exigencias a la gente son demasiado altas! Que cada uno haga las cosas como quiera; mientras el trabajo se haga, es suficiente. Si no se hace bien, ¡simplemente se puede corregir con el tiempo!”. Solo están dispuestos a ser mano de obra y son muy enérgicos cuando lo hacen, pero se vuelven apáticos cuando se trata de practicar la verdad y se confunden aún más cuando se trata de la entrada en la vida. Sin embargo, siguen pensando que son buenas personas. A menudo dicen: “Soy una persona con conciencia y soy bondadoso. Pongo toda la energía que tengo en hacer mi deber y nunca me guardo nada. Puedo renunciar a mi familia y a mi carrera para entregarme a Dios. ¿Cómo puedo tener tanta motivación? ¡Soy buena persona por naturaleza!”. En realidad, no entienden ninguna verdad y mucho menos pueden actuar según los principios-verdad. Solo saben usar la fuerza bruta y aun así piensan que son buenos. Incluso a estas alturas, no tienen sentimiento alguno en su conciencia y razón. Si de verdad tuvieras conciencia, ¿cómo podrías espetar argumentos tan retorcidos? ¿Cómo podrías no tener una comprensión pura de la verdad? Si tuvieras conciencia y humanidad, ¿cómo podrías no haber escuchado atentamente las palabras de Dios, cuáles son los criterios que Él requiere a las personas y qué principios se deben seguir en cada cosa que haces? Si escuchas pero no entiendes y eres insensible a la verdad, entonces eres un miserable sin conciencia ni humanidad. ¿Crees que puedes intercambiar tu fuerza bruta por la verdad y vida, por la salvación? Eso es imposible; esa senda no funciona. Aunque estés dispuesto a esforzarte, a trabajar con sinceridad y puedas sufrir un poco, y a los ojos de la gente seas un tanto devoto, sigue siendo difícil saber si podrás serlo hasta el final. No se sabe cuándo brotará tu naturaleza bestial, causarás problemas y crearás trastornos y perturbaciones, y entonces tendrás que ser depurado. ¿No se depuró hace poco a unas cuantas personas de la iglesia? La gente que es así dice palabras que parecen muy agradables, y cualquiera que las oye piensa que entienden la verdad, pero simplemente no la practican. Dicen cosas que suenan bien, pero no hacen un trabajo real. No solo se enfrentan a la gente, sino también a la casa de Dios. ¿No es eso resistirse a Dios? ¿Puede la casa de Dios acogerlos? Si están dispuestos a hacer su deber, deberían hacerlo con sumisión y respetando las reglas, pero no lo hacen. Intentan estar al mando y ostentar el poder, e incluso causan perturbaciones y destrucción. ¿Hasta qué punto causan perturbaciones? Incluso cuando Yo estoy haciendo algo, intentan entrometerse, criticar esto y aquello y obstaculizar y perturbar. Intentan perturbar Mis acciones; ¿podría Yo mostrarles misericordia? Si solo estuvieras perturbando Mi vida personal, podría hacerte a un lado e ignorarte, pero estoy obrando en la casa de Dios, haciendo un trabajo real para el pueblo escogido de Dios, y aun así intentas perturbarlo y socavarlo. ¿Cuál es el problema aquí? ¿Qué se debe hacer con una persona así? (Depurarla). La casa de Dios tiene principios para ocuparse de la gente, y a tales personas se las debe depurar. Algunos dicen: “¡Me han agraviado! No sabía que esto te estaba ofendiendo. No sabía que esto era desafiar a lo Alto y a Dios. No lo hice a propósito”. El hecho de que pudieras hacer tal cosa demuestra que actuabas a propósito. ¿Cuántos años llevas escuchando sermones? ¿Tienes conciencia? ¿Tienes humanidad? Si fueras humano, si tuvieras humanidad y poseyeras conciencia y razón, no harías tales cosas, ni intencionadamente ni de otro modo. Yo estoy obrando, y ellos perturban deliberadamente e intentan socavar esa obra. ¿Son siquiera humanos? ¿Acaso no son diablos? Si la gente realmente posee conciencia y razón y de verdad tiene humanidad, aunque sea una persona corriente la que haga algo, siempre y cuando eso sea beneficioso para el trabajo de la iglesia y para los hermanos y hermanas, saben que deben apoyarlo y no socavarlo, y más aún si fuera algo de lo que Yo me estuviera ocupando personalmente. Sin embargo, insisten en causar perturbaciones e intentar sabotearlo y nadie puede detenerlos. Se han convertido en auténticos diablos, ¿no es así? Yo digo que las fechorías de tales tipejos son graves; no debemos ser indulgentes con ellos; la casa de Dios tiene principios para ocuparse de la gente, y se debe lidiar con ellos echándolos. ¿Es esta una forma apropiada de tratarlos? (Sí). Si solo siguen sus preferencias personales en su vida cotidiana, es aceptable. Por ejemplo, Yo podría decir: “Me gusta comer fideos”, a lo que ellos responden: “A mí no me gustan los fideos. Cuando cocine, haré fideos para Ti y para mí haré arroz”. Este asunto no guarda relación con el trabajo de la iglesia ni con ningún principio-verdad, y mucho menos con la humanidad o la conciencia de uno. Seguir tus preferencias personales en este caso está bien, pero cuando se trata de asuntos que tienen que ver con el trabajo de la iglesia, no es aceptable. Si cometes fechorías imprudentemente y causas trastornos y perturbaciones, estás vulnerando los decretos administrativos. ¿Qué clase de persona puede vulnerar descaradamente los decretos administrativos? ¿Qué clase de persona puede desafiar abiertamente la verdad y a la casa de Dios? (Los diablos). Esas personas atolondradas y bestias temerarias pueden desafiar y perturbar de esta manera, y los diablos son aún más capaces de hacerlo. No importa lo que haga la casa de Dios, los diablos siempre intentan perturbarlo; causan perturbaciones como si estuvieran poseídos, sin tener en cuenta las consecuencias. Pueden perturbar hasta tal punto y sin embargo no darse cuenta, y aun así piensan que no han causado perturbaciones, que son totalmente inocentes e incluso defenderse. No hay necesidad de compartir nada con tales personas; lo correcto es simplemente echarlas. Gente como esta, que no tiene la conciencia ni la razón de la humanidad, son auténticos diablos; nunca cambiarán. No se te exige que persigas la verdad ni que la practiques en todas las cosas, pero como mínimo debes saber seguir las reglas. Si ni siquiera entiendes las reglas, no comprendes los decretos administrativos de la casa de Dios y ni tan solo sabes cuándo vulneras tales decretos, ¿tienes humanidad? No tienes humanidad; eres un diablo. Cuando los diablos hacen el mal, no pueden evitarlo. Su resistencia a Dios, su juicio de Él y su blasfemia contra Él son revelaciones naturales de su naturaleza. Sin que nadie los incite ni los adoctrine, pueden hacer el mal de esta manera de forma natural. Esto se debe a que los domina su naturaleza diabólica.

Hoy hemos hablado sobre la cuestión de discernir el bien del mal, que forma parte de la conciencia y la razón de las personas. A través de esta enseñanza, ¿veis ahora este aspecto con claridad? Un verdadero humano tiene conciencia y puede discernir el bien del mal; su conciencia funciona. No importa con qué personas, acontecimientos o cosas se encuentre ni qué problemas surjan, su conciencia es, como mínimo, la primera línea de defensa. Por un lado, tu conciencia te ayudará a juzgar y discernir qué cosas son positivas y cuáles son negativas; por otro, puede ayudarte a revisar y vigilar la senda que tienes por delante para que no incumplas los estándares mínimos de la conducta propia y, en última instancia, te ayudará a sopesar las opciones y a elegir la senda correcta. Naturalmente, las personas que entienden la verdad o que llevan muchos años creyendo en Dios y tienen una base para su fe al final elegirán, bajo la influencia de su conciencia, las cosas positivas y optarán por buscar y aceptar la verdad. Por lo tanto, la conciencia desempeña un papel rector en el marco de la humanidad; desempeña el papel de guiar a las personas hacia la senda correcta y de regularlas para que elijan las cosas positivas. Si una persona no tiene conciencia, no hace falta decir que no solo será incapaz de elegir las cosas positivas y la senda correcta, sino que además carecerá de la más mínima contención y regulación por parte de la conciencia en cualquier cosa que haga. Tal persona corre un gran peligro; es muy probable que haga el mal y se resista a Dios. Si es la reencarnación de un animal, podría hacer las cosas que hacen los demonios malvados, y las personas que son demonios malvados y diablos pueden cometer maldades aún mayores, lo cual es muy aterrador. Por lo tanto, poseer conciencia es muy importante. ¿Está claro? (Sí). Si una persona no tiene conciencia para regular su comportamiento y guiarla a recorrer la senda correcta, entonces la senda que elija será inevitablemente una senda equivocada, y lo que haga serán cosas negativas; las consecuencias serán inimaginables. Si puede vulnerar descaradamente la verdad y las leyes del desarrollo de las cosas y también blasfemar de manera imprudente, juzgando la verdad y toda la obra que Dios hace, incluso resistiéndose abiertamente a Dios y vulnerando Sus decretos administrativos, así como maldiciendo, condenando y blasfemando contra Dios con audacia, es que es exactamente igual que los diablos y Satanás. Puede cometer toda la maldad que cometen los diablos y Satanás, hacer todas las cosas que hacen ellos y pronunciar todas las falacias, herejías y argumentos retorcidos que pronuncian ellos. Estas personas son auténticos diablos y satanases.

¿Qué habéis entendido de la enseñanza de hoy? (He entendido que las personas con humanidad poseen conciencia y razón y pueden discernir el bien del mal. Respecto a discernir el bien del mal, Dios, usando diferentes ejemplos, ha explicado con suma claridad qué son las cosas positivas y las negativas, para que cuando nos enfrentemos a las cosas podamos emitir juicios acertados y al mismo tiempo tener las perspectivas correctas detrás de nuestra búsqueda; debemos anhelar y perseguir las cosas positivas y odiar y rechazar las negativas). La conciencia y la razón propias de la humanidad son las condiciones más básicas para que una persona alcance la salvación. Si posees estas dos condiciones básicas, pero no persigues la verdad ni practicas el ápice de verdad que entiendes, y al final no puedes lograr la sumisión a la verdad, seguirás sin poder alcanzar la salvación. La conciencia y la razón son meramente las condiciones básicas para la salvación; en cuanto a qué senda recorres, eso depende de tu propia elección. Si eres una persona que de verdad tiene conciencia y razón, tendrás la oportunidad, bajo la regulación que ejerce tu conciencia, de elegir embarcarte en la senda de la búsqueda de la verdad. Si tu conciencia te regula y te guía para que elijas la senda correcta, pero no estás dispuesto a sufrir y pagar un precio, a rebelarte contra la carne y a desprenderte de las cosas relacionadas con tus intereses carnales y no te has embarcado en la senda de la búsqueda de la verdad, seguirás sin tener ninguna esperanza de lograr la salvación. La esperanza de lograr la salvación está, por un lado, directamente relacionada con la conciencia de tu humanidad; por otro, también guarda estrecha relación con el precio que puedes pagar al perseguir la verdad y con tu determinación y deseo de practicarla. La conciencia simplemente te concede una condición básica para ser salvado y también crea muchas oportunidades para que practiques la verdad, dándote la ocasión de embarcarte en la senda correcta bajo la regulación que ejerce tu conciencia. Es decir, tu probabilidad de embarcarte en la senda correcta será relativamente alta, como también lo será tu esperanza de lograr la salvación: más del cincuenta por ciento; sin embargo, no estarán garantizadas. Por lo tanto, aunque sientas que tienes conciencia y humanidad, no te muestres complaciente al respecto, pensando que solo por tener conciencia y razón eres una buena persona y puedes alcanzar la salvación, que es algo que tienes garantizado. Si piensas de esta manera, entonces te digo que hay desviaciones en tu comprensión de este asunto. Si posees conciencia y tienes humanidad, esto solo confirma que eres alguien al que Dios ha escogido y llamado. Sin embargo, el factor determinante más importante para saber si al final puedes alcanzar la salvación reside en tu propia búsqueda. Aunque tu conciencia suela estar activa, regulando a menudo tu comportamiento y tu persona para que elijas la senda correcta, si con frecuencia vulneras tu conciencia y no eliges seguir la senda correcta ni practicar la verdad, sino que sueles salvaguardar tus intereses, reputación y orgullo personales y tener en cuenta tus propias perspectivas, ambiciones y deseos, entonces tu esperanza de alcanzar finalmente la salvación será muy escasa; poco a poco la habrás echado a perder tú mismo. Eso sería algo muy trágico. ¿Lo has entendido? (Sí). Bueno, hasta aquí nuestra enseñanza de hoy. ¡Adiós!

9 de marzo de 2024