Cómo perseguir la verdad (17) Parte 1
Las tres categorías de personas según sus orígenes
Características de las personas reencarnadas de humanos
II. Discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto
A. Discernir el bien del mal
En la ocasión anterior, hablamos sobre las manifestaciones y características de las personas reencarnadas de humanos; es decir, que poseen conciencia y razón y que pueden discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto. Hoy continuaremos hablando sobre el tema de la vez anterior. Antes de eso, os contaré una historia. Hace un par de años, oí hablar de algo que sucedió. Una bella joven estaba haciendo una prueba de cámara y alguien comentó sin pensarlo mucho: “¡Tienes las piernas bastante gruesas!”. Esta joven pensó para sus adentros: “Dices que mis piernas son gruesas. ¿No estás diciendo simplemente que estoy gorda? ¿Quedaré bien en cámara si estoy gorda? ¿No será vergonzoso?”. Así que empezó a reflexionar sobre cómo podría hacer que sus piernas fueran menos gruesas, para parecer delgada y atractiva en cámara. Para lograr este objetivo, se dedicó a buscar todo tipo de información y probó varios métodos para adelgazar, tales como comer solo alimentos dietéticos en lugar de comidas completas o solo fruta y verdura cada día; en resumen, comía cualquier cosa que pudiera ayudarla a adelgazar. Oyó que beber café era una forma rápida y eficaz de perder peso, así que a veces solo bebía café. Algunos decían que dormir menos ayuda a adelgazar rápidamente, así que solo dormía dos o tres horas al día. Después de muchos esfuerzos e intentos, realmente obtuvo resultados. Adelgazó, su figura se estilizó y sus piernas se afinaron. Su aspecto se volvió agradable a la vista y presentable, pero físicamente empezó a tener algunas reacciones adversas. ¿Qué reacciones adversas? A menudo se sentía mareada y con la cabeza pesada y, durante el día, mientras hacía su deber, siempre estaba aletargada. Se tambaleaba al estar de pie y sentía debilidad por todo el cuerpo al estar sentada. No aguantaba el día entero y sentía una angustia física extrema. ¿Siente la mayoría curiosidad por la situación actual de esta joven y por si sigue viva y sana? ¿Queréis oír su experiencia y sus pensamientos sobre el adelgazamiento? (No). Al vivir en este mundo, la gente no sabe cómo vivir correctamente y con regularidad, cómo tratar a las diversas personas, acontecimientos y cosas que encuentra. Cuando oyen un comentario o experimentan algún suceso, no saben qué forma de tratarlo es la apropiada y puede protegerlos de cualquier daño para que vivan de una manera verdaderamente correcta y digna. Sin mencionar a los no creyentes, la mayoría de los creyentes tampoco saben estas cosas. Ante la información y las noticias, así como ante los diversos pensamientos, puntos de vista, herejías y falacias del mundo exterior, la gente simplemente no tiene capacidad para discernir tales cosas ni capacidad alguna para rechazarlas. Por supuesto, tampoco tienen pensamientos y puntos de vista correctos, y mucho menos una forma correcta de tratar estas cuestiones desde una perspectiva positiva. Por tanto, la gente vive de forma muy lastimosa. Tomemos como ejemplo a la joven que acabo de mencionar. Decidme, ¿es agotadora su vida? ¿Es lastimosa? (Es lastimosa). ¿Por qué es lastimosa? ¿En qué se equivocó al actuar así? ¿Acaso no todo el mundo persigue la belleza y vivir de forma presentable? ¿Está mal querer que los demás te encuentren agradable y te elogien y aprecien al verlos? ¿Cómo veis vosotros este asunto? (Lo que hizo por la belleza exterior y para que la elogiaran estaba dañando su propio cuerpo. Como no siguió las leyes establecidas por Dios, al final esto condujo al deterioro de todas sus funciones corporales. Los mareos y la pesadez de cabeza fueron consecuencias que ella misma se acarreó. Creo que esta persona es atolondrada). ¿Es así? (Sí). La gente nace con su propio ápice de inteligencia, ingenio y pensamientos humanos. Luego adquiere algunos conocimientos, obtiene algunas habilidades y aprende un poco sobre cómo parecer una buena persona. ¿Son estas cosas suficientes para lidiar con los diversos pensamientos, puntos de vista, herejías y falacias y con las diversas personas, acontecimientos y cosas que provienen del mundo exterior? ¿Pueden permitirte afrontar correctamente estas cosas? (No). En absoluto. Así de lastimosas y trágicas son las personas cuando no entienden la verdad; al final, esto les acarrea un sinfín de consecuencias terribles. No tienen discernimiento ante ninguna de las herejías y falacias ni ante los pensamientos y puntos de vista del mundo exterior, como tampoco tienen pensamientos ni puntos de vista correctos en lo que respecta a las personas, acontecimientos y cosas que encuentran. Cuando les ocurren cosas, se confunden y su necedad se manifiesta de innumerables maneras. Cuando no les ha ocurrido nada, parecen entender algunas doctrinas y tener cierta semejanza humana, pero cuando les ocurren cosas, la historia es diferente: se revelan los pensamientos y puntos de vista distorsionados, feos y absurdos que albergan en su corazón. Cuando se trata verdaderamente de comportarse, de la supervivencia o incluso de un cierto pensamiento o punto de vista en la vida, la gente es tan ignorante y obtusa, y sus actitudes y puntos de vista son tan absurdos. Así pues, muchas personas llevan gran cantidad de años creyendo en Dios, escuchando sermones y haciendo sus deberes y nunca han hecho nada intencionadamente para causar trastornos o perturbaciones ni han pronunciado a propósito ninguna palabra que se oponga a Dios o blasfeme contra Él; aparentemente, no se les puede encontrar ningún fallo, pero cuando se enfrentan a diversos pensamientos y puntos de vista erróneos del mundo exterior, en especial a algunos relativamente populares, en lo más profundo de su corazón no sienten repulsión por ellos, no se resisten a ellos ni los rechazan, sino que sienten afecto y aprobación, y en cuanto surja un entorno u oportunidad adecuados, aceptarán inconscientemente estas cosas y las aplicarán a su propia vida. ¿No es la joven mencionada antes un ejemplo muy obvio? (Sí). ¿Es esta una forma de seguir las tendencias malvadas? (Sí). No solo las siguió, sino que las aplicó muy a fondo. ¿Acaso el mundo de hoy no aboga por ser sexy, encantador, delgado y tener una figura elegante? Estas ideas son populares en todos los sectores, en todos los grupos de personas e incluso entre la gente de fe. Había unas cuantas ancianas que creían en el Señor y, a pesar de tener más de sesenta años de media, seguían compitiendo entre ellas por ver quién tenía mejor aspecto. Le preguntaron a una joven que estaba a su lado: “¿A cuál de nosotras crees que le queda mejor este vestido?”. La joven respondió: “¡Todas vosotras, chicas, estáis preciosas con él!”. Aunque tenían más de sesenta años, había que llamarlas “chicas”; no querían y no les gustaba que las llamaran “señoras”. A sus espaldas, la joven les dijo a otros: “Tienen más de sesenta años, ¿cómo van a seguir teniendo buen aspecto?”. Pero este grupo de ancianas seguía regodeándose. ¿Tenían algún sentido de la vergüenza? (No). Llevaban muchos años creyendo en el Señor y, aun así, seguían centrándose en esas cosas. ¿No es anormal su humanidad? Cuando las personas no tienen conciencia ni razón, pueden hacer muchas cosas absurdas, muchas cosas que la gente encuentra deleznables y despreciables, y muchas cosas que revelan su vulgar calidad humana. ¿Por qué muchas personas no tienen discernimiento con respecto a las cosas de las tendencias malvadas ni capacidad alguna para rechazarlas y, por consiguiente, estas las desorientan y arrastran? Es porque no persiguen la verdad y no entienden ni un ápice de ella. No importa lo que les ocurra, no pueden desentrañarlo y, en cuanto se encuentran con una tentación, quedan en evidencia y se ven atrapadas en ella. Fíjate en lo que se enseña y en lo que es popular en todos los estratos de la sociedad actual. Un reportero de radio entrevistó a un niño pequeño y le preguntó: “¿Cuál es tu canción infantil favorita?”. El niño se rascó la cabeza y dijo: “‘La luna representa mi corazón’”. Al oírlo, la gente no sabía si reír o llorar. ¿Por qué no sabía si reír o llorar? ¿Es una canción infantil? (No, es una canción de amor). Es una canción de amor, pero el niño pensó erróneamente que era una canción infantil. A partir de este incidente, podemos ver lo que es popular en la sociedad. Este es uno de los fenómenos de las tendencias malvadas de la sociedad, las cuales perjudican enormemente y atrapan en profundidad tanto a los ancianos como a los niños. Entre los que siguen a Dios, sorprendentemente hay bastantes que siguen estas tendencias y que también se aplican a sí mismos los pensamientos que estas defienden. ¿Y qué ocurre al final? ¿Tiene esto buenas o malas consecuencias? (Malas). Tiene malas consecuencias; esto es lo que se consigue al seguir las tendencias malvadas. La gente está atrapada en el deseo sexual de su carne, en los sentimientos carnales y en la comida, la bebida y la diversión, viviendo en una neblina de indulgencia. No tienen pensamientos ni puntos de vista correctos, ni una actitud correcta hacia la existencia con la que afrontar la vida. Viven en este estado sin ninguna conciencia y son incapaces de resistirse a él. Al final, solo pueden hundirse más y más, incapaces de liberarse. ¿Y cuál es el resultado final? Son completamente devorados por Satanás, convirtiéndose en su alimento.
Para todo el que vive entre la especie humana, si no sabes discernir qué son las cosas positivas y qué son las negativas, entonces, en este mundo caótico, en este complejo mundo humano, te resultará muy difícil mantenerte firme en los pensamientos y puntos de vista correctos de la vida, y muy complicado aferrarte a la senda correcta en la vida que anhelas; nunca sabrás cuándo serás arrastrado involuntariamente por las tendencias malvadas al oír una determinada palabra o encontrarte con un determinado acontecimiento. Si la gente no tiene la capacidad de discernir el bien del mal, no podrá ni siquiera gestionar bien su propia vida, por no hablar de las diversas cuestiones importantes del bien y del mal con que se encuentren en la senda de la supervivencia, las cuales les resultarán aún más difíciles de tratar. Si la gente no entiende qué son las cosas positivas y qué son las negativas, no sabrá cómo gestionar su vida y no tendrá una forma de vida correcta. Si ven diversos tipos de información acerca de cómo llevar una vida sana, no sabrán cómo discernirlos ni cuáles aceptar y cuáles rechazar, cómo asimilar las afirmaciones correctas y positivas o cómo rechazar las erróneas. Incluso se puede decir que esas personas no pueden ni siquiera salvaguardar su propia salud física. Algunas personas van de un extremo a otro, mientras que otras viven constantemente en un extremo. Por ejemplo, algunas personas oyen: “Comer mucha fruta es sano. Puede aportar vitaminas y hacer que tu piel esté hidratada y suave, lo que hará que agrades a todo el mundo”. Así que se lo creen y empiezan a comer toda la fruta que encuentran, con lo que adoptan hábitos alimentarios anormales. Al cabo de un tiempo, se sienten constantemente indispuestas y una revisión en el hospital revela que tienen el azúcar en sangre alto. Se quedan perplejas: “Normalmente como bastante sano, ¿entonces por qué tengo el azúcar en sangre alto? Otros decían que comer mucha fruta aporta vitaminas, así que ¿cómo he podido equivocarme al seguir esta afirmación y comer mucha fruta?”. El médico dice: “La fruta contiene vitaminas, pero tiene un alto contenido de azúcar. No puede sustituir a los alimentos básicos ni consumirse como una comida completa. Puedes comerla con moderación o en pequeñas cantidades. Incluso si no la comes en absoluto, no te faltará ningún nutriente, porque los cereales y las verduras ya contienen todos esos nutrientes”. La afirmación del médico es apropiada. ¿No indica esto que el estilo de vida de tales personas es problemático? (Sí). Este es precisamente el tipo de error que cometen algunas personas. ¿Crees que es uno que deberían cometer? (No). Algunas personas dicen: “No me he quejado de Dios, aunque tengo el azúcar en sangre alto”. ¿Qué piensas de esta afirmación? ¿No está desprovista de razón? ¿Tiene algo que ver con Dios que tu azúcar en sangre sea alto? ¿No es esto algo que te buscas tú mismo? Comes de forma imprudente y sin principios. Crees que la fruta sabe bien, así que no puedes dejar de comerla, o te parece que la carne es sabrosa, así que no comes ninguna verdura, sin mostrar ninguna moderación en absoluto, y como resultado, desarrollas enfermedades. ¿No es esto algo autoinfligido? ¿Crees que, por no quejarte de Dios, parece que seas noble, que ames a Dios, que seas puro? De hecho, algunas enfermedades son autoinfligidas y no tienen nada que ver con Dios, sino que son producto de tu propia necedad e ignorancia. También hay algunas personas que dicen: “Los huevos, la carne y los productos lácteos son nutritivos y pueden complementar tu ingesta de proteínas. El arroz y la harina tienen poco valor nutritivo, así que hay que comer más carne, huevos y lácteos”. Al oír esto, algunas personas dicen: “Resulta que me encanta comer carne. Puesto que se dice que la carne es nutritiva, comeré más. Otros comen cien gramos al día, pero yo comeré un cuarto de kilo en cada comida, ¡y al menos en dos comidas al día!”. Comen sin moderación de esta manera, comiendo cada vez más, consumiendo diariamente dos o tres veces más comida que los demás, con tentempiés nocturnos de por medio. Con el tiempo, la capacidad de su estómago empieza a crecer, y cuanto mayor es la capacidad del estómago, mayor es el apetito. ¿Qué ocurre al final? Que comen hasta el punto de enfermar, engordan en exceso y siempre tienen sueño y se sienten aletargadas. No tienen más remedio que ir al hospital a hacerse una revisión, y los resultados muestran que tienen la presión arterial elevada, el nivel de azúcar en sangre alto y los lípidos aumentados. Reflexionan: “¿No es solo que comí un par de bocados más de carne al día? ¿No decían que comer más carne es bueno para el cuerpo y que permite evitar la desnutrición en las personas? Entonces, ¿en qué me equivoqué? ¿Por qué tengo la presión arterial alta? ¡Es tan difícil cuidar de esta vieja carne mía! ¡Ni siquiera puedo tomar un par de bocados extra de carne!”. Comes un cuarto de kilo de carne en cada comida; ¿es eso realmente solo un par de bocados más? Y normalmente estás mucho tiempo sentado y no haces ejercicio, y sin embargo comes tanto. Al final, desarrollas problemas de salud y empiezas a sentir molestias en el corazón. Incluso piensan: “Esto es que Dios me está refinando. No es nada, con el tiempo estaré bien. ¡No me quejaré de Dios!”. ¿Qué derecho tendrías a quejarte de Dios? ¿Es tu enfermedad la forma que tiene Dios de refinarte, o es autoinfligida? Engordas y enfermas por comer carne y crees que es porque Dios te está refinando y sometiendo a examen tu fe. ¿Te refinaría Dios de esta manera? (No). Entonces, ¿cómo se produjo este resultado? (Por la necedad humana). La gente misma no tiene discernimiento, no sabe cómo gestionar su propia vida, no entiende qué son las cosas positivas y qué son las negativas, no sabe cómo tratar correctamente su vida física, desconoce cómo acatar las leyes de supervivencia que Dios ha establecido para los humanos y no sabe cómo seguir las leyes de las diversas condiciones físicas innatas. Constantemente se involucran en prácticas estúpidas y absurdas, siempre están llenos de nociones y figuraciones sobre Dios y no les faltan deseos extravagantes. ¿Qué ocurre al final? Siempre se desvían, cometen errores sin cesar y constantemente malinterpretan a Dios. ¿No es esto un asunto muy problemático? (Sí).
Al vivir en la carne y en el mundo material, la gente entrará en contacto con mucha información, con numerosos pensamientos y puntos de vista y también con multitud de personas, acontecimientos y cosas diferentes. Si no saben discernir si las diversas personas, acontecimientos y cosas son positivos o negativos ni cómo elegir qué aceptar y qué rechazar; si no saben aferrarse a las cosas positivas, desconocen por qué estas son correctas y no saben rechazar las cosas negativas, y mucho menos son conscientes de la naturaleza negativa de tales cosas, ¿no es muy peligroso vivir así? (Sí). No es exagerado decir que corren el riesgo de perder la vida en cualquier momento. La gente no puede ni siquiera gestionar adecuadamente asuntos tan sencillos como su propia vida física y su salud; necesitan que otros se preocupen por ellos, que Dios los proteja y los vigile; de lo contrario, seguirán cometiendo errores, ya sea desviándose demasiado en una dirección o demasiado en la otra. Algunas mujeres, tras haber aceptado las ideas de las tendencias malvadas de la sociedad, se devanan los sesos por estar guapas, sin importarles las consecuencias. Algunas toman indiscriminadamente medicina tradicional china, otras hacen lo mismo pero con la occidental, otras toman imprudentemente tónicos y otras comen un determinado alimento de manera temeraria. Como resultado, contraen problemas estomacales y se pasan los días suspirando y con aspecto enfermizo y débil. No solo no consiguen embellecerse, sino que incluso resultan desagradables a la vista. Algunas personas tienen una piel muy bonita, pero siguen sin estar contentas, e insisten en embadurnarse con todo tipo de cosméticos. En algún momento, utilizan cosméticos de baja calidad y acaban desfiguradas, con la cara llena de manchas y de color desigual, con un aspecto aterrador. Algunas personas se someten a tratamientos de belleza y a cirugía plástica; algunas intentan levantarse el puente de la nariz y no solo no lo consiguen, sino que acaban deformándolo, y a otras les ponen rellenos en la barbilla con un mal resultado, y tienen un aspecto ridículo cada vez que sonríen o bostezan, con lo que les da miedo hacer cualquiera de las dos cosas. ¡Qué penoso, qué forma de vivir tan agotadora! ¿No se están creando problemas a sí mismas al hacer esto? Algunas mujeres, insatisfechas con su estatura, hacen que les rompan la parte inferior de las piernas para luego volvérselas a unir y alargar, pero la operación sale mal, de modo que sus piernas, antes perfectamente sanas, quedan lisiadas. ¿No es trágico? (Sí). Se han producido todo tipo de consecuencias adversas; esas personas nunca acaban bien. Cualquier pensamiento o punto de vista defendido por las tendencias malvadas es falaz y perverso, es verdaderamente muy dañino. La comida sabrosa y las prácticas de belleza que defienden no son verdaderamente buenas; son todas perversas y acaban dañando y atrapando a la gente. Estas mujeres ignorantes están dispuestas a sufrir este daño y no tienen capacidad para rechazar estos pensamientos y puntos de vista perversos. Comen lo que se les dice que coman y hacen lo que se les dice que hagan, sin discernir las cosas ni lo más mínimo, simplemente siguiendo a ciegas. ¡Qué sumisas son! ¿Y qué acaba ocurriendo? Apenas ninguna de ellas tiene un buen final. A menos que a medio camino se den cuenta de su error y rectifiquen a tiempo para reducir sus pérdidas, si continúan siguiendo estas tendencias malvadas y aceptando estos pensamientos y puntos de vista perversos, al final se volverán cada vez más degeneradas, cada vez más incapaces de distinguir el bien del mal y cada vez más parecidas a los diablos en su apariencia, desprovistas de su semejanza humana. Se puede decir que el noventa y nueve por ciento de la gente no tiene discernimiento con respecto a las cosas positivas y negativas y acepta voluntariamente las tendencias malvadas. Fíjate en lo que dicen las mujeres cuando van juntas a comprar ropa. Algunas dicen: “Este no te queda bien; no aporta claridad a tu rostro ni resalta tu figura. No hará que nadie se gire a mirarte. ¡Creo que ese otro es sexy y hará que la gente te mire!”. Otras dicen: “Este no es seductor. Tienes que insinuar un poco de piel, tienes que ser sexy y agradable a la vista, solo así funcionará. Si siempre eres tan recatada y correcta, no le gustarás a nadie”. Algunas madres incluso insisten en que sus hijas se hagan actrices. La hija dice: “¡La industria del entretenimiento es un desastre! No quiero ser actriz”. Su madre entonces la regaña: “¿No tienes ninguna ambición? ¡Con tu altura, tu aspecto y tu piel, tienes unas condiciones naturales estupendas! Si no ganas dinero como actriz, ¿cómo vamos a llevar comida a la mesa? Mientras puedas hacerte famosa y ganar dinero, no pasa nada por acostarte con cualquiera. De lo contrario, ¡habrás desperdiciado tu atractivo! ¡Te hemos criado hasta esta edad, y tu padre y yo hemos estado esperando para disfrutar de tu éxito! Si incluso eso se nos niega, ¿para qué te tuvimos?”. ¿Es correcto que los padres eduquen a sus hijos de esta manera? (No). ¿Cuáles son las consecuencias de educar a los hijos de esta manera? (Los hijos salen perjudicados). Un día, cuando esa hija llegue a entender las cosas y haya pasado por tanto sufrimiento y dolor, inevitablemente llegará a odiar y a guardar rencor a su madre y le dirá: “¡Todo es culpa tuya! ¡No me guiaste por la senda correcta! Dije que no quería actuar, pero insististe. Mírame ahora: tengo casi cuarenta años, sigo sin encontrar marido y nadie me quiere. Los que me pretendían solo jugaban conmigo y nunca tuvieron la intención de casarse. ¿No está toda mi vida arruinada?”. Los hijos sufren mucho, y los padres son los culpables y la raíz del problema. Han perjudicado a sus hijos.
El hecho de que los creyentes en Dios sean iguales que los no creyentes en su incapacidad de liberarse de las tendencias malvadas indica un problema. Si no tienes discernimiento con respecto a ninguna tendencia malvada, ninguna declaración perversa y negativa ni ninguna de las diversas prácticas que lleva a cabo la gente, sean cuales sean, e incluso las sigues y las pruebas a sabiendas por ti mismo, entonces, a los ojos de Dios, todo esto son marcas de vergüenza. ¿Qué dirá Dios? Dirá que, como persona, no tienes la capacidad de discernir el bien del mal, que no tienes la realidad de aceptar las cosas positivas y que, menos aún, has llevado a cabo las acciones y prácticas relacionadas con el rechazo de las cosas negativas. Dirá que no eres humano y que no cumples la condición básica de tener conciencia y razón humanas. Dirá que no eres humano y que el reino no te aceptará. Si no eres humano, es imposible que aceptes la verdad, porque en tu corazón, lo que estás subjetivamente dispuesto a aceptar son todas las cosas perversas de Satanás, y tu corazón se resiste a las cosas positivas, se opone a ellas y las rechaza por completo; nunca has tenido una actitud de aceptación hacia ellas. Por tanto, Dios dice que no eres humano, que no tienes humanidad. Dios no quiere a las personas sin humanidad. No pienses: “Si Dios no me acepta, sufriré un poco más y pagaré un precio un poco más alto para conmoverlo y cambiar Su actitud hacia mí”. Lo que Dios quiere no es una cierta manera de hacer las cosas; lo que Él quiere es que tengas una actitud de aceptar la verdad desde lo más profundo de tu corazón, así como la realidad de aceptar la verdad y pruebas de que la practicas. Debes ser una persona que de verdad tenga humanidad; esta humanidad no es algo que se finja. Si de verdad tienes algunas señales de humanidad normal, es decir, si tienes muchas manifestaciones de discernir el bien del mal, si los hechos demuestran que amas las cosas positivas, si hay ejemplos de que has aceptado las cosas positivas y rechazado las negativas y se puede ver que tienes la manifestación de vivir la verdad, entonces Dios dirá que tienes humanidad y te llamará humano. Si dices: “Yo también tengo humanidad, puedo discernir las cosas positivas y las negativas”, pero no tienes la manifestación de vivir la realidad-verdad y no hay pruebas que respalden tus palabras, esto es problemático. Doctrinalmente admites que “todo lo que Dios dice y hace son cosas positivas y verdades, y todo lo que Satanás dice y hace es perverso, cosas negativas; todo lo que viene de Dios son cosas positivas, todo lo que viene de Satanás son cosas negativas y todo lo que viene de la gente en la sociedad son cosas perversas y negativas”; es decir, en términos de doctrina hablas correctamente, sin ningún problema, y no se puede encontrar ningún fallo en lo que dices, pero cuando te enfrentas a situaciones reales, nunca aceptas las cosas positivas, nunca te aferras a ellas ni cumples sus reglas y leyes. Esto demuestra que eres una persona que no discierne el bien del mal. Las personas mismas tienen claro en su corazón si tienen estas manifestaciones o no. Cuando oyes un pensamiento o punto de vista perverso y negativo o escuchas información sobre una tendencia malvada, ¿cuál es tu actitud? ¿Cuáles son tus pensamientos y puntos de vista? ¿Cuál es tu inclinación? ¿Estás de acuerdo con ello o te causa repulsión? ¿Piensas guardarlo en tu corazón y emplearlo cuando sea necesario, o sientes aversión por ello, lo condenas en tu fuero interno y te niegas absolutamente a aceptarlo? En tu corazón, deberías saber cuál es exactamente tu actitud. Si alguien dice que no lo sabe, ¿acaso tiene corazón? ¿Es propio de una persona normal no tener clara ni siquiera la propia actitud? Si en tu fuero interno sabes que no eres bueno y que estás muy interesado en diversas tendencias malvadas y declaraciones perversas, y siempre quieres seguirlas y participar en ellas, pero solo te sientes obligado a reprimirte un poco porque te constriñen los diversos principios-verdad de la casa de Dios y tu propio orgullo debido a tu fe en Dios, cuando en realidad, en lo más profundo de tu corazón, sientes repulsión por las cosas positivas y las rechazas, entonces, aunque afirmes que te gustan las cosas positivas y te disgustan las tendencias malvadas, estarás yendo en contra de tus verdaderos sentimientos. He aquí un ejemplo. Hay individuos que dicen: “Comer demasiada carne no es bueno, es poco saludable. Deberías comer carne en pequeñas cantidades y consumir más arroz, alimentos a base de trigo y verduras”. Algunas personas pueden aceptar esto. No les parece que comer menos carne vaya en contra de su voluntad; no las hace sentirse molestas ni realmente agraviadas. En cambio, piensan: “Esto es lo correcto. Después de experimentarlo durante un tiempo, siento que es bueno para mi cuerpo. Mi estado mental general ha mejorado y estoy físicamente más sano que antes. ¡Comer así es genial!”. Sin embargo, la aceptación de algunas personas va en contra de su voluntad. Hace tiempo que se decidieron: “¿Qué hay de poco saludable en comer mucha carne? Comer más verduras no te hace necesariamente más sano. Se mire como se mire, ¡la carne sabe mejor y es más apetitosa! Está bien comer algunas verduras si no hay carne, es mejor que morirse de hambre, pero si hay carne, deberíais comer mucha. Sois todos unos necios, estáis todos fingiendo. Yo soy el único que no finge. Ninguno de vosotros es tan auténtico como yo. Digo lo que pienso. ¡La carne es simplemente deliciosa!”. En cada comida comen muy pocas verduras, pero bastante carne. Decidme, ¿aceptan en su corazón las declaraciones positivas? (No). No las aceptan ni son capaces de practicarlas. Sienten una total repulsión por ellas en su corazón. Dicen: “¿Cómo pueden ser positivas estas declaraciones? ¿Cómo es que no me lo parecen? ¿Qué tienen de bueno? ¿Qué hay de malo en que coma más carne? No me he muerto, ¡y ninguno de vosotros vive mejor que yo!”. No aceptan los hechos ni admiten que comer demasiada carne es malo para su salud. Ni siquiera pueden aceptar declaraciones correctas, así que, ¿cómo podrían aceptar los hechos? Eso sería aún menos probable. Para tales personas, aceptar las cosas positivas va muy en contra de su voluntad. Les parece muy doloroso y difícil de hacer. Esto demuestra que hay un problema con su humanidad y que no aman la verdad en su corazón. Algunas personas, cuando oyen palabras correctas que son cosas positivas, pueden aceptarlas con facilidad, y dicen: “Justo me preocupaba esto y no sabía cómo abordarlo, no tenía senda de práctica. Por suerte, tú has arrojado luz al respecto. En cuanto te he oído, he sentido que esta forma de ver las cosas es correcta, que el punto de vista es puro, objetivo y práctico y que se conforma a la humanidad”. Después de oírlas, pueden ponerlas en práctica de inmediato. Aunque en ocasiones puedan ser autocomplacientes y obstinadas, volverán rápidamente a la senda correcta. Hacen cosas positivas sin necesidad de que otros las vigilen ni las controlen, y no sienten que hacerlo vaya en contra de su voluntad ni les causa angustia. Es como las ovejas, que les gusta comer hierba. Si le das carne a una oveja, no se la comerá, pero si le das hierba, se la comerá con gusto, porque es herbívora y lo que necesita internamente es hierba. Pero los lobos son diferentes. Buscan específicamente carne para comer; no comen hierba y sienten que nada es tan apetitoso como la carne. Estas son revelaciones naturales de su naturaleza, que nadie puede cambiar. No es algo que adquieran más tarde ni que se les enseñe. Las ovejas nacen para comer hierba y los lobos para comer carne. Nadie puede enseñar a una oveja a convertirse en un animal carnívoro ni a un lobo a convertirse en un animal herbívoro. Esta es la manifestación de su esencia. Lo que necesitas y lo que amas lo determina tu humanidad. Si tu humanidad no tiene necesidad de cosas positivas, no las amarás. Si te gustan las cosas negativas, significa que tu corazón las necesita. Esto lo determina tu esencia-naturaleza, no necesita que otros te lo inculquen. Si alguien quiere ayudarte a cambiar y comparte contigo algunos principios-verdad, puede que seas capaz de aceptarlo temporalmente por guardar las apariencias o para evitar la vergüenza, y expreses verbalmente tu acuerdo, pero el modo en el que piensas y practicas a escondidas lo determina por completo tu naturaleza. No puedes fingirlo y tus padres tampoco pueden cambiarte. Que tu humanidad tenga el componente de amar las cosas positivas y odiar las negativas no es algo que nadie pueda decidir; solo tu propia esencia lo decide. ¿Está claro ahora este asunto? (Sí). Por tanto, que uno pueda discernir el bien del mal dice mucho de su humanidad. Si tu discernimiento del bien y del mal es una revelación natural, entonces naciste para estar particularmente interesado en algunas cosas positivas. Estás muy dispuesto a escuchar cuando alguien dice algo correcto y nada te gustaría más que continuara hablando, para poder escuchar y ganar más y desviarte menos o incluso no desviarte en absoluto. Y cuando te encuentras con algunas cosas perversas y negativas, sientes repulsión en tu corazón, las evitas y no estás dispuesto a involucrarte; ni siquiera quieres oír hablar de ellas. Tú mismo no sabes las razones de esto; simplemente no puedes conseguir que te gusten las cosas negativas, pero estás muy dispuesto a escuchar cuando alguien dice algo correcto, e incluso si alguna persona te ridiculiza, no te importa; no sabes de dónde viene ese impulso. Algunas personas ven ese impulso sincero tuyo y te desprecian y se burlan de ti, pensando que eres un necio, pero tú no estás de acuerdo. Piensas: “Mientras lo que alguien diga sea correcto, lo acepto. ¿Qué tiene de difícil eso?”. Esta es una revelación natural de la humanidad. Tener este sentimiento natural de amar las cosas positivas y sentir aversión por las negativas en tu humanidad es una característica y manifestación de la humanidad normal. Solo cuando tienes este sentimiento y este tipo de humanidad puedes ser recto y bondadoso, y puedes decir lo que se debe decir y hacer lo que se debe hacer desde la postura y el estatus correctos. Cuando posees el aspecto de la humanidad de discernir el bien del mal, posees la condición básica para aceptar la verdad y las diversas declaraciones explícitas de Dios que están relacionadas con los principios-verdad. Si no posees el aspecto de la humanidad de discernir el bien del mal, entonces la conciencia y la razón están ausentes en tu humanidad y no tienes la condición básica para aceptar la verdad, las palabras de Dios y toda la guía positiva y las sendas correctas de parte de Dios. Ni siquiera posees la condición básica para aceptar la verdad y las cosas positivas, por lo que cualquier mención al hecho de que puedas someterte es simplemente absurda, pura fantasía.