Cómo perseguir la verdad (17) Parte 2

Si alguien no sabe qué son las cosas positivas y qué son las negativas, pero aun así dice: “Tengo conciencia y soy muy recto y bondadoso”, ¿acaso no demuestra esto una falta de autoconciencia? ¿De dónde viene tu rectitud? Tu mente no está llena más que de cosas negativas. ¿Qué puedes usar para demostrar que eres recto? ¿Dónde están tus pruebas? ¿En qué te basas para decir que eres una persona recta? ¿Y cómo puedes poner en práctica tu supuesta bondad? Dentro de ti no hay más que pensamientos y puntos de vista perversos y negativos. ¿Puedes ser bondadoso? Con que no engañaras ni dañaras a los demás, ya sería bastante. Algunas personas, para demostrar que tienen humanidad y son rectas y bondadosas, se ponen nombres como Zheng Wang, Zheng Zhang, Zheng Zhou, Zheng Gang[a]; aunque los nombres sin duda suenan “rectos”, ¿acaso el hecho de llamarse así significa que una persona sea verdaderamente recta? ¿De dónde viene la verdadera rectitud? De la humanidad. Una persona solo puede ser recta cuando su humanidad posee la capacidad o las condiciones básicas para discernir el bien del mal. Si ni siquiera sabes qué son las cosas positivas o si simplemente no las amas y nunca has aceptado ni una sola cosa positiva o pensamiento y punto de vista positivos, pero aun así afirmas ser recto, ¿no es esto desvergonzado? ¿En qué te basas para afirmar que eres recto? Algunos dicen: “Mi visión del mundo, mis valores y mi perspectiva de la vida son correctos”. ¿Tiene esto algo que ver con la verdad? ¿Tener una visión del mundo, unos valores y una perspectiva de la vida correctos significa que una persona posea la verdad? Otros dicen: “Tengo ‘energía positiva’. Las cosas que digo y hago son realistas y edifican a la gente. Nunca digo cosas que echen por tierra a las personas, nunca digo nada desalentador ni cosas que las avergüencen, las hagan sentir negativas y débiles o las desanimen. Todo lo que digo anima, motiva o inspira a la gente. ¿Cuenta esto como ‘energía positiva’? Este término, ‘energía positiva’, es muy popular actualmente en la sociedad. ¡Qué idea tan magnífica, moderna y elegante es la de ‘estar lleno de energía positiva’!”. Otros dicen: “Mira cómo reboso de un espíritu de justicia. Cuando estoy ahí de pie, parezco un soldado: mis ojos brillan y mi mirada es penetrante, no soy frívolo. Esos matones locales, villanos despreciables y personas malvadas no se atreven a acercarse a mí. Cuando están ante mí, se revela su verdadera naturaleza, manifiestan su cobardía y se muestran inferiores. Cuando una persona promedio está cerca de mí, tiene que comportarse y no se atreve a actuar imprudentemente. ¡Ya ves, este espíritu justo mío puede reprimir la perversidad!”. ¿Es esto ser recto? (No). En la sociedad es popular robar a los ricos para ayudar a los pobres, actuar con valentía por una causa recta, ser amable y caritativo y ser un héroe que rescata a damiselas en apuros. Algunas personas, después de hacer estas cosas, se consideran héroes, y muchas otras se postran ante estos héroes. Otros dicen: “Nunca me aprovecho de la gente, estoy lleno de un espíritu de justicia, soy resueltamente recto e imparcial y puedo distinguir el bien del mal. Cuando dos personas se pelean y me piden que arbitre la disputa, les doy a ambos el mismo castigo y no muestro parcialidad. Mira este espíritu justo del que estoy lleno, ¡todo el mundo me admira!”. ¿Cuenta esto como ser recto? (No). Mientras que las ideas mencionadas anteriormente de “visión del mundo, valores y perspectiva de la vida correctos” y “energía positiva” son dichos populares chinos, esta última —ser amable y caritativo, acumular méritos y hacer buenas obras, y actuar con valentía por una causa recta— probablemente sea objeto de veneración universal en todos los países y por parte de todos los pueblos. Por tanto, la gente considera que esto es un espíritu de justicia, que es rectitud. Incluso la mayoría de los creyentes en Dios piensan que esto es muy recto, y dicen: “Mira a nuestro héroe nacional, fulano de tal. Dio su vida por la gran causa justa de la nación, sacrificándose para hacer explotar un búnker y proteger a la nación. Estaba lleno de un espíritu de justicia. ¡Eso es tener humanidad!”. Si se mira ahora, ¿es correcto este punto de vista? (No). ¿En qué es incorrecto? Estos tipos de rectitud, que la gente considera como tales o que las personas veneran, se evalúan por medio de estándares basados en un anhelo humano de cosas que son buenas y relativamente positivas. Debido a las nociones y figuraciones carnales de las personas y a que no entienden qué son las cosas positivas, consideran buenas personas a quienes pueden sacrificar sus propios intereses por los demás y tienen buenas conductas —o a quienes no tienden trampas ni dañan activamente a otros, no suponen una amenaza para los demás ni han provocado ninguna mala consecuencia— y las veneran y califican de rectas. Esta definición de “recto” se basa en las nociones de rectitud de las personas, así como en su odio por las tendencias malvadas y la perversa especie humana y en su anhelo de cosas maravillosas. Como la mayoría de las personas de la raza humana reprime, intimida, tiende trampas y daña a los demás, y como este mundo es tan malvado, oscuro y carente de equidad o justicia, cuando aparecen tales héroes o los llamados buenos samaritanos y hacedores de buenas obras, la gente tiende a venerarlos y los define con los mejores términos posibles. ¿Son correctos los principios de esta definición? (No). Los propios principios y la base de la definición son en sí mismos incorrectos. Por ejemplo, hay alguien en un grupo al que los demás en su mayoría intimidan, pero hay un individuo concreto que no lo hace. La persona intimidada dice: “El que no me intimida es una buena persona”. ¿Es correcta esta afirmación? (No). ¿Es lógica? (No). Decidme, ¿qué tiene de malo? (Quizás la persona que no la intimida simplemente no la encuentra desagradable o no la intimida porque la situación y las circunstancias objetivas no son adecuadas. Eso no significa que sea una buena persona). Su punto de vista contiene un error lógico. La idea de que las personas que te intimidan son malas, por lo que las que no lo hacen deben de ser buenas, es un error lógico, ¿no? (Sí). La mayoría de las personas que intimidan a otras no son buenas, pero tu estándar para definir lo que significa intimidar a otros no es necesariamente correcto, por lo que tu definición de que las personas que te intimidan son malas tampoco es necesariamente correcta, y tampoco es correcto decir que las personas que no te intimidan deben de ser buenas. Puede haber varios escenarios en los que alguien no te intimide. Quizás no quiera prestarte atención, así que no se molesta en intimidarte. Tal vez no te conoce, así que no puede intimidarte. Quizás piense que eres más duro que él, así que no se atreve a intimidarte. Hay varios escenarios posibles de este tipo. Tu base para definirlo como una buena persona se construye sobre el fundamento de que no te intimidó, por lo que la base de esta definición es en sí misma errónea. ¿Cuál es la verdadera base para definir a alguien como una buena persona? Si esta persona ama las cosas positivas, trata a los demás con justicia y con principios y también tiene principios en su forma de hacer las cosas, entonces, aunque a veces te hable sin rodeos, con un tono áspero o te critique, no te está intimidando. Actúa según los principios y juzga los asuntos basándose en los hechos. Por tanto, es verdaderamente una buena persona y es capaz de tratar a la gente según los principios. Pero algunas personas no son así. Cuando ven que tienes estatus y eres duro, te adulan. Cuando ven que no tienes estatus y estás en desventaja, te intimidan, te pisotean y siempre te hieren cuando hablan. Si haces algo bien, te tienen envidia. Si haces algo mal, se burlan de ti y te menosprecian. Tales personas son malas. Si mides el bien y el mal basándote en las cosas positivas y los principios-verdad, tus estándares para medir las cosas y los resultados de tus mediciones serán correctos. La evaluación o definición de las cosas positivas y las negativas en el mundo y en la sociedad está en sí misma invertida. La mayoría de la gente en la sociedad idolatra a los líderes que ama, a los famosos o a las estrellas. No importa lo que digan estos famosos, estrellas y líderes, piensan que es correcto, y nadie lo expone ni se opone a ello. Por mucho que esas personas traten con prepotencia a la gente corriente y la pisoteen, discriminen o extorsionen a los pobres, o incluso destruyan impúdicamente vidas humanas como si no tuvieran valor, nadie se levanta para protestar o manifestarse en su contra. Si hacen algunas buenas obras para ganar puntos políticos, muchos cantarán sus alabanzas y los ensalzarán. Si aparece una persona que lucha por la rectitud y expone al régimen satánico o a famosos y grandes figuras, entonces las masas la atacarán colectivamente, desesperadas por eliminarla y hacerla desaparecer. ¿Qué demuestra esto? Que la sociedad hace todo de una manera injusta y perversa; invierte el bien y el mal. Todos los estándares por los que la humanidad corrupta define el bien y el mal, así como lo positivo y lo negativo, son erróneos, por lo que las conclusiones que extraen también son irrazonables.

Veamos un ejemplo. Hay quienes asaltan y roban casas, robando a los ricos para ayudar a los pobres. Después de despojar a los ricos de sus posesiones, prestan ayuda a la gente común. Cuando esta se beneficia y saca provecho de ello, se alegra y alaba a estas personas como héroes y gente honrada y virtuosa. Pero si analizas los actos de estas personas supuestamente honradas y virtuosas, ¿son de veras honradas? Algunos ricos han adquirido su riqueza por medio de una gestión y un esfuerzo diligentes, e incluso hay quienes solo han acumulado su riqueza a través de varias generaciones de gestión y esfuerzo. ¿Con qué derecho les robas sus cosas? Les has robado su propiedad privada; eso está mal. Si eres capaz, ve y gana dinero tú mismo. Usar el dinero que has ganado para ayudar a los pobres; eso sí puede considerarse ser caritativo. Pero tú robas a los ricos sus posesiones, tomas como tuyo lo que pertenece a otros y luego ayudas a los pobres. A ojos de los pobres, esto se considera honrado. ¿Acaso no es esta una opinión totalmente absurda? Los pobres y la gente común veneran a tales personas como héroes, y estos “héroes” disfrutan de este título y de este honor como si les correspondiera por derecho. ¿Acaso no es esto una desvergüenza? ¿Acaso no es algo totalmente absurdo? (Sí). Ellos mismos no son capaces de ganar dinero y albergan resentimiento hacia los ricos, así que usan la violencia para robarles su riqueza y distribuirla entre la gente común, para que esta los alabe. De hecho, las cosas que toman no son en absoluto lo que han ganado con su propio trabajo, y lo que disfrutan los pobres no son cosas que pertenezcan a estos ladrones, sino a los ricos. Entonces, ¿por qué habría de ser que, solo porque estas cosas hayan pasado por sus manos, la gente común y los pobres tengan que estarles profundamente agradecidos? ¿Y es correcto que la gente común disfrute de estas cosas con la conciencia tranquila? ¿Son estas cosas lo que te mereces? ¿Te las has ganado con tu propio trabajo? Disfrutas con la conciencia tranquila de cosas robadas que no te has ganado, e incluso sientes que a los ricos se les debe robar y que tú debes disfrutar de las cosas robadas. Obtienes estas cosas gratis y sin pagar precio alguno y las disfrutas con la conciencia tranquila. ¿Acaso no es esto una desvergüenza? (Sí). Estos supuestos héroes disfrutan de esta admiración de la gente y de este honor. Hacen estas cosas para satisfacer su propia vanidad. Cuanto más los alaba e idolatra la gente, mayor es su frenesí, e incluso roban en palacios, hurtan los tesoros que estos albergan en su interior, los venden y luego esparcen el dinero en los patios de los pobres. Su manera de ayudar a los pobres es robando a los ricos. ¿Acaso no es esto totalmente absurdo? (Sí). Sin mencionar siquiera si robar las posesiones de otros vulnera la ley, es inaceptable en términos de moralidad y humanidad y no es la supuesta honradez. Esas cosas que robaron no son en absoluto cosas que debieran poseer. Son cosas obtenidas por medios despreciables, sórdidos, turbios, ilegales y poco ortodoxos. Las cambian por algo de dinero y luego ayudan a quienes, para empezar, no necesitan ayuda o a quienes ellos creen que se debería ayudar; luego reciben el aplauso de estas personas y disfrutan de este honor. ¿Acaso no es esto una desvergüenza? Y, sin embargo, están muy orgullosos de sí mismos y se autodenominan héroes que roban a los ricos para ayudar a los pobres. Tales personas son particularmente populares en la sociedad. En la antigüedad, hubo algunos supuestos “héroes” como estos cuyas historias todavía circulan hoy en día. ¿Acaso no es esto absurdo? (Sí). Entre toda la especie humana, hay muy pocos que entiendan de verdad qué son las cosas positivas y qué son las cosas negativas. La gente no puede discernir estas cosas. ¿Cuántos días puede la gente común disfrutar de las cosas que han robado los “héroes”? ¿Es eso lo que te mereces? ¿Es lo que te has ganado? No es ni lo que te has ganado ni lo que te mereces; eso se llama aceptar ganancias inmerecidas. ¿Es honorable para ti disfrutar de estas cosas? Eres pobre porque eres perezoso o te falta capacidad. Una persona con conciencia y razón debería contentarse con tener comida y ropa y debería disfrutar solo de lo que puede ganar. Dios te da un medio para salir adelante, así que deberías estar contento. ¿Es razonable que veas a alguien que sea rico, que tenga muchas cosas, que sea acaudalado, y que siempre quieras una parte igual de lo que tiene? Esta idea, en sí misma, no es racional. Satanás controla la sociedad y ejerce poder sobre ella, así que, por supuesto, no hay equidad. En la sociedad, los pobres son muchos y los ricos pocos. Con independencia de cuál sea la causa, el hecho es que hay gente rica y gente pobre. La sociedad es así: puede que no te hagas rico aunque seas capaz, y puede que de hecho puedas llevar la vida de una persona rica aunque no seas capaz. Nadie puede explicar estas cosas con claridad, pero, sea como sea, también hay ordenación de Dios en ello. Las cosas robadas a otros no te pertenecen; aunque las obtengas, no son tuyas y tarde o temprano las perderás. Fíjate en aquellos que, con el pretexto de la caballerosidad y la rectitud, asaltan y roban casas, y roban a los ricos para ayudar a los pobres. Hacen toda clase de cosas malas entre bastidores, como entregarse a la comida, la bebida, la prostitución, el juego y las drogas, y algunos incluso cometen asesinatos o violaciones. Luego, solo por llevar a cabo unos pocos actos de robar a los ricos para ayudar a los pobres, la gente común los venera como héroes. ¿Acaso no es este un caso de personajes viles que prosperan? La gente común —los individuos despreciables, las masas bajas y la chusma— se alegra en cuanto obtiene un pequeño beneficio y alaba a quienquiera que se lo proporcione. ¿Y qué hay de esos “héroes”? La gente común les concede cierto honor y los recompensa, los enaltece como héroes, y entonces ellos piensan que eso es una corona de laureles, que son verdaderos héroes y que son inigualables. Así que siguen robando y, como resultado, acaban muertos de un solo balazo cuando roban en un palacio real. De veras pensaban que tenían una gran capacidad y que eran sobrehumanos, extraordinarios y superiores a la gente corriente, pero, en realidad, ni siquiera tenían la capacidad de esquivar una bala y acabaron perdiendo la vida. ¿Acaso no se lo merecían? (Sí). El acto de robar en sí mismo no es honorable. Es despreciable. Depender del robo para asegurarse la alabanza de la gente común, una buena reputación, un poco de honor… qué cosa tan despreciable. Al final, incluso se alaban a sí mismos: “La gente común no puede salir adelante y está en una situación desesperada, todo por culpa de los funcionarios. Mirad cuánto espíritu de justicia poseo. ¡Tengo compasión por la gente común de clase baja!”. ¿Son honradas tales personas? (No). La gente común también habla con falsedad y sonríe cuando obtiene un pequeño beneficio. Si no sacan ningún tipo de ventaja de ti, da igual en qué aprieto te encuentres, no te prestarán ninguna atención. Pero si les haces favores, permitiendo que obtengan algo tangible, se alegrarán y dirán: “¡Qué buena persona eres! ¡Una persona de gran caridad!”. Dicen cosas que suenan muy bien, pero ni una sola palabra de las que pronuncian es verdad. Ni siquiera pueden decir palabras correctas. ¿Cómo van a ser honrados en absoluto? De hecho, todo lo que dicen es falso.

Algunas personas consideran que están llenas de un espíritu de justicia, que son personas con conciencia y humanidad. Pero ¿acaso merece la pena mencionar siquiera este espíritu justo suyo? Es más, no es en absoluto un espíritu de justicia; es una especie de honradez que se han imaginado fantasiosamente, que no tiene nada que ver con las cosas positivas de las que habla Dios ni con ninguno de los principios-verdad. Esto no es honradez; es un razonamiento retorcido, herejías y falacias. Se puede decir que los dichos que promueven, como la energía positiva, una visión del mundo, valores y perspectiva de la vida correctos, y una visión única y aguda, son aparentemente rectos y correctos, pero en realidad no lo son. Para ser precisos, todo esto son tendencias perniciosas e influencias malvadas, razonamientos retorcidos y herejías; todo son cosas negativas, herejías y falacias que son exactamente lo contrario de las cosas positivas. Por tanto, si estás de acuerdo con estos dichos de los no creyentes y siempre te aferras a estos puntos de vista en tu corazón, eso demuestra que, al igual que los no creyentes, no eres una persona honrada y que no hay honradez en tu humanidad. Quieres hacerte pasar por una persona honrada, igual que Satanás intenta hacerse pasar por un ángel de luz. Satanás dice algunas cosas que suenan agradables, queriendo hacerse pasar por Dios, por una persona honrada y virtuosa y por algo positivo. Tú también te estás haciendo pasar por algo que no eres; siempre dices que tienes una visión del mundo, valores y perspectiva de la vida correctos, que tienes energía positiva y un espíritu justo, que eres un héroe, una persona con una visión aguda y única o que eres honrado y no tienes nada que temer, que dondequiera que vas, llevas contigo un espíritu justo al hablar y tratar con la gente; siempre te presentas de esta manera. Pues bien, Yo digo que eres una persona sin conciencia alguna, alguien que quiere hacerse pasar por tener un espíritu de justicia, por ser honrado y por tener humanidad. Puesto que finges estas cosas, significa que no las posees; de lo contrario, ¿necesitarías fingirlas? Si de veras tuvieras humanidad, no necesitarías fingirla ni podrías aceptar dichos como la supuesta “visión del mundo, valores y perspectiva de la vida correctos”, la “energía positiva”, “tener un espíritu de justicia” y “tener un espíritu heroico”; no aceptarías estas cosas negativas. Huelga decir que, después de haber oído tantos sermones hasta hoy, deberías tener discernimiento de estas cosas. Si tuvieras humanidad, hace tiempo que habrías rechazado estas cosas negativas. Si alguien llegara a plantear estos dichos y argumentos, aunque no tuvieras discernimiento, no los aceptarías desde lo más profundo de tu corazón. Pensarías que esas cosas son demasiado falsas, que todo lo que defienden los llamados sociólogos, pedagogos y pensadores, las supuestas personas famosas y grandes figuras y esos demonios y reyes diabólicos del mundo son cosas que enseñan a la gente a aparentar. Es como un dicho que es popular en la sociedad: “Si todos damos un poco de amor, el mundo será un lugar maravilloso”. Como ves, los diablos malvados dicen que todo el mundo debería dar un poco de amor; en otras palabras, que toda la gente común debería dar amor, amar a los diablos malvados, escuchar y obedecer dócilmente a su partido y no agitar las aguas ni causar problemas al país ni a su partido, y entonces el mundo estaría en paz. En realidad, ¿cuándo ha agitado alguna vez la gente común las aguas? Claramente, son los diablos los que fomentan la agitación y compiten por el poder y el provecho. Satanás ha desorientado y corrompido a la especie humana; todos siguen a los diablos y a Satanás, y todos evitan a Dios y se oponen a Él. Entonces, ¿puede esta sociedad conocer la paz? Decidme, ¿se sostiene el dicho “Si todos damos un poco de amor, el mundo será un lugar maravilloso”? Todas estas son palabras para engañar a los niños. Si no tienes discernimiento de estas palabras y crees: “Todavía hay esperanza para el mundo, aún hay más gente buena que mala en esta raza humana, el mundo se convertirá en un lugar maravilloso en el futuro y esta raza humana avanzará hacia un mañana hermoso”, entonces tus pensamientos y puntos de vista no son diferentes de los del público en general y simplemente eres un no humano. Una característica de los no humanos es que les gusta especialmente disfrazarse, usando dichos agradables, floridos e hipócritas para disfrazar su apariencia, mientras que lo más profundo de su corazón es especialmente inmundo y oscuro, y sus tácticas despreciables y sórdidas se suceden una tras otra. No tienen ningún amor por la equidad y la justicia; solo les encanta usar tácticas. Dicen cosas que suenan muy agradables; esconden dagas tras su sonrisa y cometen toda clase de maldades imaginables. Tales personas están desprovistas de humanidad. Estas son precisamente las manifestaciones de quienes están desprovistos de humanidad. ¿Es esta una manifestación de honradez? (No). Puesto que estas personas no son honradas, ¿crees que podrían ser bondadosas? (No). Olvídate de que sean bondadosas; sería motivo de celebración si siquiera cometieran una mala acción menos, eso supondría una bendición para todos en la tierra. ¡Y aun así se llaman a sí mismas honradas! ¡Eso es solo cantar sus propias alabanzas! Ni siquiera saben qué son las cosas positivas e, incluso después de oír hablar de ellas, no son de su agrado en su corazón y hasta sienten repulsión y asco por ellas. Y sin embargo siguen diciendo que son honradas y bondadosas. ¿A quién creen que engañan? La supuesta honradez, bondad y razón de la especie humana no se basan en cosas positivas ni en los criterios-verdad. Por lo tanto, la honradez, la bondad, la racionalidad y la conciencia y la razón de las personas tal como las define la especie humana son erróneas, no se basan en la verdad y son razonamientos retorcidos y herejías.

Si una persona tiene conciencia y razón, entonces, en primer lugar, es alguien que puede discernir el bien del mal. En segundo lugar, sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto. Acabamos de hablar sobre discernir el bien del mal. Evalúate a ti mismo y luego evalúa a tus padres y a tus hermanos: ¿hay entre vosotros alguien que pueda discernir el bien del mal? ¿Eres tú una persona así? Si eres alguien que puede discernir el bien del mal, en el futuro tu aceptación de la verdad y tu sumisión a ella serán algo natural. Con algo de esfuerzo, soportando algunas dificultades y pagando un pequeño precio, podrás lograrlo; hay esperanza para tu salvación, entonces. Si no eres alguien que puede discernir el bien del mal y en el pasado sentías aversión por la verdad, no podías aceptarla ni estabas dispuesto a practicarla y, ante la mención de aceptar y practicar la verdad, te irritabas profundamente y sentías como si tuvieras la cabeza atrapada en un tornillo de banco, angustiado y sin libertad, entonces en el futuro tendrás el mismo sentimiento en relación con la aceptación y la práctica de la verdad; no aceptarás la verdad. Tu incapacidad para aceptar la verdad y tu aversión por ella no se deben a que lleves poco tiempo creyendo en Dios ni a que Dios no te haya disciplinado o no se haya responsabilizado de ti. Estas no son las verdaderas causas raíces. ¿Cuál es la verdadera causa raíz? No cumples la condición básica de tener la capacidad de discernir el bien del mal, así que en el futuro seguirás siendo incapaz de aceptar la verdad y no podrás alcanzar la sumisión a ella. Algunas personas dicen: “Si no puedo aceptar la verdad ni someterme a ella, ¿puedo aun así obtener la salvación?”. Y vosotros, ¿qué decís? ¿Pueden? (No). Mi respuesta es: “Es muy difícil decirlo”. ¿Por qué es muy difícil decirlo? Ahora que ya he dicho tanto y enumerado tantas manifestaciones, no es seguro que puedas compararte con ellas o reconocerlas en ti mismo. Además, tampoco es seguro que puedas comprender estos asuntos y estos aspectos de la verdad de los que he hablado. Por lo tanto, aunque Yo no te diga si puedes ser salvo, cada uno de vosotros puede determinarlo basándose en su actitud hacia la verdad y hacia las cosas positivas. No es necesario que Yo te lo diga tan clara y francamente; ya lo sabes en el fondo de tu corazón.

Nota al pie:

a. El nombre “Zheng” tiene connotaciones de rectitud moral en el texto original chino.