Cómo perseguir la verdad (17) Parte 5
Hablemos de otro ejemplo. Un día, fui a una granja y dio la casualidad de que la gente de allí estaba recogiendo peras. Alguien me trajo unas cuantas. De un vistazo advertí que esas peras estaban bastante verdes y no muy maduras, pero vi que la persona que las recogía sostenía una pera de color amarillo brillante y se la comía, mientras decía: “¡Qué dulce! ¡Esta pera está deliciosa!”. Guardó las maduras para comérselas él y las que recogió para Mí estaban, básicamente, todas verdes. Dejando a un lado la cuestión de si las peras estaban maduras o no, la persona que las recogía no era tonta. Pasaba día tras día junto a aquellos perales y sabía cuáles estaban maduras y cuáles no. Dio la casualidad de que fui allí y él recogió las peras verdes del árbol y me las dio. De hecho, no me gusta comer fruta cruda o de naturaleza fría y, en especial, no puedo comer fruta verde, pues me sienta mal al estómago. Pero él me dio peras verdes, mientras sacaba una pera madura y le daba un mordisco. Este incidente me causó una profunda impresión. Yo sabía que él podía distinguir entre las peras verdes y las maduras. Él supuso que los demás eran tontos y no se darían cuenta, y pensó: “Ya es bastante bueno por mi parte darte una pera verde. Incluso te estoy dando varias. ¡Tú no sabes si las peras están maduras o no, no tienes ese conocimiento! Aunque prediques la verdad con claridad y lógica, seguro que sigues pensando que soy bueno y que te estoy tratando bien después de haberte recogido tantas peras verdes”. La persona que hizo esto pensó que los demás eran tontos y, en particular, que Yo era tonto. ¿Tenía conciencia alguna en su corazón cuando hizo esta tontería? (No). No tenía conciencia alguna. Pensó que había embaucado a los demás y que era muy listo. ¿Era listo? (No). Si de veras fuera listo, ¿cómo podría haber hecho una tontería tan grande y seguir sin tener conciencia? Esto demostró que no era listo, sino que era mezquino. Recogió las peras verdes y me las dio para que me las comiera, mientras él mismo sostenía una pera madura y se la comía. ¿No parece ridícula esta acción? Lo dejé pasar, pero lo que hizo me causó una profunda impresión. El hecho de que esta persona pudiera hacerme esto a Mí, ¿no es muy grave la naturaleza de este asunto? Si nos fijamos en su punto de vista, su principio para manejar las cosas y su enfoque en este asunto, ¿cómo era su humanidad? ¿Sabía él que lo que hizo era incorrecto, que tratar a la gente de esta manera era incorrecto? (No lo sabía). Él se creía muy listo. “¡Mira qué listo soy, te di peras verdes y ni siquiera te diste cuenta! ¡Guardé todas las maduras para mí y no podrás comerte ni una! ¡Si vuelves, seguiré sin recogerte peras maduras, solo te daré las verdes!”. El simple hecho de recoger peras lo puso en evidencia. ¿No es esta persona un inútil? (Sí). Es un inútil y no sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto. Decidme, ¿qué clase de humanidad es esta? En Mi opinión, es una bestia, y solo tiene la apariencia de un humano, cuando en realidad no es digno de ser llamado humano. Lo que hizo y este error que cometió fueron totalmente despreciables, no mejores que lo que haría un animal. La gente siempre dice que los humanos son animales superiores, pero tal como Yo lo veo, ¡muchas personas son incluso peores que los animales! Solo por lo que hizo, por los principios y el enfoque de sus acciones, además de no tener humanidad, ni siquiera es tan leal como un perro guardián a su amo. Tenemos un perro en casa. Una vez, estaba comiéndose la oreja de un cerdo y Yo bromeé con él, diciéndole: “La estás disfrutando de verdad, ¿no? ¿Por qué no me das un bocado?”. Soltó la oreja de cerdo y la empujó hacia Mí, como diciendo: “Adelante”. La carne y los huesos son lo más delicioso para un perro. Aunque su cachorro la quisiera, no se la daría, pero Yo dije que quería comérmela y él me la ofreció de inmediato. Ves, cuando tienes un perro, puedes ver en él lo que hace que los perros sean adorables. Lo cuidas y lo tratas bien y, para él, eres su familia. Si le pides lo mejor que tiene, te lo dará. Te tiene afecto. La gente es incapaz de esto, así que, ¿cómo van a ser animales superiores? Los diablos dicen que los humanos son animales superiores. Esto es pura falacia, es un razonamiento retorcido y una herejía. Si una persona no tiene humanidad, al vivir en este mundo satánico, puede cometer cualquier mala acción; puede ser todo lo mala, rastrera, fea y despreciable que se pueda ser. Si no tiene la función de la conciencia ni sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto, puede cometer cualquier mala acción y dejar que cualquier palabra incorrecta, razonamiento retorcido y herejía salga de su boca. Los humanos son más terribles que los animales. En realidad, los animales no son terribles; son muy simples, muy puros y muy directos. El perrito que tengo, cuando era joven y estaba comiéndose una oreja de cerdo, se alegraba tanto al verme que empezaba a sacudir la cabeza y a mover la cola. Sabía cómo contentarme. Pero si bromeaba con él y le pedía su comida, no me la daba, se escondía rápidamente y solo salía después de haber terminado de comer. Desde que cumplió dos o tres años, se comporta de otra manera, ahora es sensato. Cuando le pido algo que le gusta, me lo da. Al hacerlo, es sincero, no me exige nada ni alberga segundas intenciones hacia Mí. Y cuando no me lo da, también es sincero, sin malicia alguna hacia Mí. Me lo dé o no, es sincero. Estos son sus atributos e instintos innatos. Los animales no tienen un carácter corrupto. No poseen nada que haya sido procesado por Satanás, y todas sus manifestaciones son naturales y muy directas y simples. No necesitas adivinar sus intenciones ni guardarte de ellos. Si un animal te da algo, es que te lo da, y si no, es que no. Si está contento, es que está contento, y si no, es que no. No lo controlarán sus emociones ni albergará malas intenciones hacia ti. Las personas son diferentes. Las personas son terribles. Aunque vistan piel humana, si no poseen conciencia ni razón, no hay manera posible de que sean mejores que los animales, sino que pueden ser todo lo malas que se pueda ser. ¿Cómo de malas? Tan malas que sentirás como si hubieras visto a un demonio viviente, lo que te hará pensar que es inconcebible, sacudirá tu conciencia y golpeará y afligirá lo más profundo de tu corazón. Cuando siento estas cosas, suspiro para Mis adentros, pensando: “¿Es esto algo que un humano debería hacer? ¿Cómo puede la gente ser tan mala? Esa persona cree en Dios, ¿cómo puede seguir haciendo estas cosas?”. Una vez que una persona pierde su conciencia y razón, puede ser todo lo mala que se pueda ser. No solo puede ser tan mala como lo es ahora, sino que puede volverse aún peor y seguir degenerando. Que la gente no sepa lo que es correcto y lo que es incorrecto es el comienzo de la degeneración de la especie humana, el comienzo de su caída.
Si alguien no sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto, entonces no tiene conciencia ni razón y, por tanto, no tiene humanidad y es posible que tenga una naturaleza demoníaca. No importa lo que revele después o lo que viva a lo largo de su vida, en resumen, no será redimido, nunca será redimido. Si alguien no tiene conciencia ni razón —para ser precisos, no tiene humanidad—, entonces es incorregible y no se le puede redimir. Así es en verdad. Si ni siquiera sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto, ¿cómo puede hacer algo que sea conforme a la conciencia y la razón? Sería absurdo sugerirlo. Algunas personas son propensas a los celos y al conflicto. Si se trata de un conflicto con otras personas, podrías pensar que la naturaleza de esto no es muy grave, pero algunas personas entran en conflicto conmigo. ¿En quién creen realmente estos “creyentes en Dios”, entonces? El hecho de que puedan estar en conflicto conmigo hace que este problema sea grave. Algunas personas nunca olvidan cuando les señalo algún problema suyo y, después, reflexionan sobre qué método pueden usar para encontrar algún punto débil del que aprovecharse y tomar represalias. Por ejemplo, una vez le dije a una persona así: “Siempre preparas demasiada comida. ¿Por qué no cocinas la cantidad justa?”. Se quedó pensando: “Dices que no calculo bien la cantidad de comida que hay que hacer. ¿No estás insinuando que no soy avispado y diciendo que no soy bueno? ¿Por qué no cocinas tú, entonces?”. Después de que Yo cocinara y también sobrara un poco, él no dijo nada en voz alta, pero por dentro pensó: “Tú tampoco puedes cocinar la cantidad justa, ¿verdad? He encontrado la oportunidad de tomar represalias contra ti. ¡Tú expusiste mi problema, así que yo también te expondré a ti!”. Siempre estaba intentando encontrar maneras de atacarme. Algunas personas dicen: “¿Acaso guardas rencor a quienquiera que te ataque? Entonces, ¿está bien que se ataque a otros, pero a Ti no?”. ¿Tienen razón al decir eso? (No). En otra ocasión, le pedí a alguien que ordenara la mesa y dijo: “¡No fui yo quien la desordenó!”. Le dije: “Aunque no fueras tú, puedes ordenarla igualmente”. Él dijo: “Aunque la ordene, tengo que dejar claro que no fui yo quien la desordenó”. Le pedí que ordenara las cosas del armario y dijo: “¡Las cosas que hay ahí dentro no las compré yo!”. Le dije: “Tú no las compraste, pero ¿no puedes ordenarlas? ¿Cómo es que, cuando digo algo, Mis palabras tienen tan poco peso? ¿Acaso tienes que averiguar quién las compró para poder ordenarlas?”. ¿Sabía él si lo que decía era correcto o incorrecto? Estaba expresando un razonamiento retorcido, ¿verdad? (Sí). Dije que estaba expresando un razonamiento retorcido, pero en su corazón seguía sin estar convencido, pensando que Mi estatus especial significaba que los demás tenían que aguantar cualquier cosa que Yo dijera, como si estuviera abusando de Mi poder. ¿Era correcto su pensamiento? (No). Más tarde, vi que no aceptaba la verdad en absoluto y que, dijera lo que dijera, no lo aceptaría en su corazón, así que dejé de gastar saliva con él; podía hacer lo que quisiera y Yo lo excusaría y toleraría. Aunque tengo esta identidad y estatus, hay demasiada gente que no me escucha y se opone a Mí. He visto personalmente a muchos hermanos y hermanas que me faltan al respeto. Hay muchas personas que son desafiantes hacia Mí y están resentidas Conmigo, muchas que me tienen celos y me odian en su corazón, muchas que me menosprecian y me subestiman, muchas que me juzgan a Mis espaldas y muchas que me ridiculizan y se burlan de Mí abiertamente. ¿Cómo las he tratado? En Mis más de treinta años de obra, no he tomado represalias contra una sola persona. No he odiado a nadie ni lo he atormentado después de asumir Mi estatus porque me hubiera faltado al respeto cuando Mi identidad no se había revelado abiertamente. Ni una sola vez he hecho tal cosa. Es más, estas personas me han hecho algunas cosas groseras o hirientes y nunca les he pedido cuentas. Sin embargo, sí tengo que hablar sobre este tipo de problemas relacionándolos con la verdad para ayudar a todos a tener discernimiento; esto es beneficioso para todos. Pero mucha gente no tiene discernimiento respecto a las cosas que estas personas han hecho. No se toman tales cosas en serio, como si no fueran dignas de mención. ¿No es esto un problema? Por tanto, es del todo necesario hablar sobre tales asuntos para ayudar a todos a tener discernimiento. Ya que dices que crees en Dios, te trato como a un creyente. Te exijo en función del deber que estás realizando, así que, ¿no deberías hacerlo? ¿No deberías tener sumisión? (Sí). Yo tengo esta identidad y te estoy exigiendo con esta identidad y estatus, así que deberías tratar lo que digo con la actitud de un ser creado. Estás haciendo tu deber; no deberías hacer ningún otro comentario, pronunciar ningún razonamiento retorcido ni contradecirme. Esta es la racionalidad mínima y la manifestación de humanidad que, como ser creado, deberías tener. Pero esta persona no solo carecía de tal actitud, sino que además empleó un razonamiento retorcido. ¿Sabía lo que era correcto y lo que era incorrecto? No lo sabía. Las personas que no saben lo que es correcto y lo que es incorrecto están desprovistas de humanidad, ¿no es así? (Sí). Se puede decir con certeza que no tienen humanidad. Si una persona corriente te pide que ordenes la mesa y organices el armario y no quieres hacerlo o piensas que la otra persona es corriente y no tiene derecho a pedírtelo, entonces puedes elegir no hacerlo. Pero las dos cosas que dijiste, “¡No fui yo quien la desordenó!” y “¡Las cosas que hay ahí dentro no las compré yo!”, ¿son lo que diría una persona con conciencia y razón? ¿No es esto ser autoritariamente irrazonable? (Sí). Actúas de manera desafiante cuando una persona corriente te habla así, pero ahora soy Yo quien te habla y aun así te atreves a emplear un razonamiento retorcido Conmigo y a defenderte con una lógica engañosa. ¿Qué dice de tu calidad humana que puedas emplear un razonamiento retorcido como este? Dijiste: “¡No fui yo quien la desordenó!”, lo que significa: “Quienquiera que la desordenara, que la ordene; en cualquier caso, ¡yo no lo haré!”. Te negaste a hacer la tarea que deberías haber hecho e incluso empleaste un razonamiento retorcido. ¿Es esta la manera en la que una persona con una humanidad normal debería manejar las cosas? Si esa tarea es lo que deberías hacer, ¿no tendrías que haberte abstenido de decir eso? ¿No significa el hecho de que seas capaz de decirlo que no sabes lo que es correcto y lo que es incorrecto? Para negarte y no hacerlo, incluso descargaste tu ira personal, diciendo que no fuiste tú quien la desordenó ni quien compró las cosas, así que no pensabas ordenarlo. Se te ocurrieron excusas y usaste un razonamiento retorcido para evitar hacerlo. ¿No es tu razonamiento demasiado retorcido? Pudiste dejar que tal razonamiento retorcido saliera de tu boca y lo hiciste con descarada seguridad en ti mismo e incluso con autoritarismo. Una persona así no sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto, ¿verdad? No tiene humanidad, ¿no es así? (Sí). No te he calificado así porque Yo tenga esta identidad y estatus y tú me atacaras. Incluso si otra persona te pidiera que hicieras eso y te negaras e intentaras discutir, Yo, como espectador, te seguiría evaluando de esta manera, porque lo que dijiste no es conforme a la humanidad, es incorrecto, es un razonamiento retorcido, es herejía y falacia. No pensaste que fuera incorrecto e incluso lo tomaste por un razonamiento sólido; esto es suficiente para mostrar lo que hay dentro de tu humanidad. No pudiste contenerte en ese momento y lo soltaste. Esta es una revelación natural, y una revelación natural representa la humanidad y la esencia de uno. ¿Por qué digo que representa la esencia de uno? Que albergues tales pensamientos y puntos de vista no es algo temporal ni fue provocado por algo que Yo dijera; más bien, estos pensamientos y puntos de vista son lo que has estado pensando durante mucho tiempo, durante días y meses. Además de esto, como algunas cosas no eran de tu agrado, desarrollaste nociones y la insatisfacción y el desafío fueron rebosando en tu corazón. Tu control falló por un momento y el contenido de tu corazón quedó al descubierto. ¿Qué quedó al descubierto? Que no tienes conciencia ni razón y que tu humanidad es demasiado malvada, demasiado espantosa. Si le pidieras a la persona antes mencionada que aceptara la verdad, no podría hacerlo. Si le pidieras que conociera sus actitudes corruptas, eso le resultaría aún menos posible. Quien no tiene humanidad está al mismo nivel que una bestia. No lo califiqué así porque accidentalmente me hiciera algo malo o me dijera algo falaz, sino porque esta es simplemente la naturaleza de lo que hizo. Calificarlo de esta manera no es injusto ni poco recto. Incluso si hubiera atacado a otra persona con estas palabras, Yo lo seguiría evaluando de esta manera si lo viera. Esta es una declaración objetiva y justa. Pudo decir tales cosas absurdas, pronunciar un razonamiento tan ridículo, y el hecho de que lo hiciera fue una revelación natural. Decidme, ¿no es esto una exposición de su esencia-naturaleza? ¿No es una exposición de su verdadera humanidad? Esto lo ha revelado. ¿Qué ha revelado? Que no tiene humanidad. Las personas sin humanidad no saben lo que es correcto y lo que es incorrecto y pueden salir con cualquier razonamiento retorcido y herejía y decir estas cosas con tal descarada seguridad en sí mismas. Después de haber hablado, nunca saben que sus palabras son incorrectas y jamás admiten qué había de malo en ellas. Nunca reflexionan sobre sí mismas ni aceptan que se las pode y, al final, ¿qué dicen? “No lo dije a propósito. ¿No fue simplemente que se me escapó en un momento de ira?”. ¿Acaso hace falta siquiera que haya sido a propósito? Ya lo has revelado de forma natural y ya ha quedado al descubierto cómo es tu humanidad. El hecho de que puedas decirlo sin pensarlo demuestra que estas palabras han morado en tu corazón durante mucho tiempo y, cuando te encuentras con este tipo de entorno, se revelan de forma natural. Esto puede representar por completo tu calidad humana. Si lo hubieras pensado antes de decirlo, podría no ser necesariamente cierto e incluso podría ser una farsa, mientras que esto deja en mayor evidencia tu calidad humana. Las personas sin humanidad no saben lo que es correcto y lo que es incorrecto e incluso invierten el bien y el mal y expresan un razonamiento retorcido como si fuera un razonamiento sólido. No importa cómo les presentes los hechos y razones con ellas, simplemente no admitirán que han hecho algo mal. “¿Cómo puedo estar equivocado? ¡Los que os equivocáis sois vosotros! ¡Me menospreciáis, veis que soy manso, que no tengo dones, como tampoco influencia ni estatus en la sociedad, y me intimidáis!”. Sueltan un montón de razonamientos retorcidos y herejías, pero nunca dicen la naturaleza de las cosas incorrectas que hicieron ni del razonamiento retorcido que pronunciaron. No importa cuántas cosas incorrectas hagan, no las admiten. ¿Tendría una persona con una humanidad normal este tipo de manifestación? Ni siquiera necesitamos mencionar a las personas cuya conciencia y razón son muy sólidas; cualquiera que tenga aunque sea un poco de conciencia y razón se dará cuenta sin duda de que las personas cometen muchos errores en su vida. En particular, algunas personas dicen o hacen algunas cosas que no deberían y luego sienten arrepentimiento y angustia toda su vida, con un sentimiento de culpa y reproche en su conciencia. A medida que alcanzan una edad en la que tienen mayor sensatez y madurez, van sabiendo mejor qué palabras se deben decir y qué cosas se deben hacer, así como qué palabras no se deben decir y qué cosas no se deben hacer. Su conciencia y razón regularán constantemente su comportamiento y sus pensamientos. Especialmente si una persona puede aceptar la verdad, después de haber aceptado algunas verdades, su conciencia y razón se desarrollarán en una dirección positiva, y las palabras incorrectas que una vez dijo, los puntos de vista falaces que una vez expresó y las cosas incorrectas que una vez hizo seguirán apareciendo poco a poco en su mente. Reflexionará, pensará y meditará constantemente sobre ellos, luego buscará las palabras de Dios y se comparará con ellas, y sentirá cada vez más que solo es una persona corriente, que ha cometido muchos errores y dicho muchas palabras incorrectas, que tiene muchos pensamientos y puntos de vista falaces y que en el pasado ha hecho muchas cosas necias, ignorantes y estúpidas, así como cosas que la gente encuentra repugnantes. Sin siquiera mirarlo desde el nivel de las palabras de Dios y la verdad, y solo viéndolo con el entendimiento que una persona ha adquirido a partir de muchos años de experiencia, también puede destilar constantemente estos problemas presentes en su humanidad, así como estos errores y transgresiones. Esto es normal y estas son la experiencia y las ganancias que una persona con humanidad que sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto debería tener en última instancia después de alcanzar cierta edad y aceptar algunas verdades. Pero aquellos que no saben lo que es correcto y lo que es incorrecto, aunque vivan hasta los sesenta o setenta años, siguen siendo personas así de necias, ignorantes y tercas, y no cambiarán. Esperar que tales personas cambien es como esperar que un cerdo vuele. Simplemente, nunca sucederá. Tales personas nunca cambiarán, porque ni siquiera saben lo que es correcto y lo que es incorrecto. Si le pidieras a una persona que no sabe lo que es correcto y lo que es incorrecto que aceptara la verdad, le estarías poniendo las cosas difíciles, porque simplemente está fuera de su alcance y no sabe lo que es la verdad. Es imposible que acepte la verdad. Sería como pedirle a una persona daltónica que pinte un cuadro. ¿Sería capaz de pintar un cuadro con colores normales? (No). Si le pidieras a una persona sin oído musical que cantara, siempre desafinaría. No importa cómo cante, no puede cantar afinado, y aun así piensa que tiene afinación y que son los demás los que desafinan. Su estándar de medición no es correcto, por lo que nunca sabrá lo que es correcto y lo que es incorrecto. ¿Lo entiendes ahora? (Sí).
¿Qué hecho transmite a la gente este contenido que se ha compartido? Les transmite que, como las personas desprovistas de humanidad carecen de esta condición básica que constituyen la conciencia y la razón, no tienen el estándar básico para medir y regular su humanidad. Como resultado, sus manifestaciones les parecen muy extrañas a aquellos que tienen conciencia y razón. Siempre están expresando razonamientos retorcidos y herejías y expresando puntos de vista infundados. No eres capaz de entender qué es lo que sucede. Has encontrado la respuesta ahora, ¿verdad? (Sí). Si este tipo de persona llega al punto en que es imposible llevarse bien con ella, entonces ya no deberías relacionarte con ella. Si aún no ha llegado a este punto y todavía puedes llevarte bien con ella de manera aceptable, intenta hablar y conversar con ella lo menos posible para evitar sentirte hastiado. En este momento hay una gran carga de trabajo en todos los ámbitos de la obra, con muchas tareas que requieren energía. Algunas personas sienten que están demasiado ocupadas y que no tienen tiempo para ocuparse de estas herejías y falacias. Este punto de vista también es incorrecto, ya que no conduce a obtener discernimiento. Cuando oigas una herejía o falacia y sientas que hay algo raro en ella, deberías tomar nota. Después, busca la verdad para que puedas discernirla con claridad y saber exactamente qué hay de malo en esa falacia. Si te formas y practicas de esta manera, obtendrás discernimiento. Sin embargo, en el caso de este tipo de persona, no hay necesidad de compartir la verdad con ella para corregir sus puntos de vista, porque simplemente no puede entenderla. Es como alguien que ve caer un huevo de un árbol y luego dice que los huevos crecen en los árboles. De hecho, había una gallina en el árbol poniendo un huevo. No vio a la gallina, solo el huevo cayendo, así que llegó a esta conclusión. No importa lo que le digas, no lo entiende e insiste en que los huevos crecen en los árboles. ¿No es esto necio? (Sí). ¿Puedes hacer entrar en razón a una persona así? (No). Si no puedes hacerla entrar en razón, entonces no digas nada más. No gastes saliva. A lo largo de estos años, he visto a demasiadas personas absurdas. La mayoría de estas personas son bastante entusiastas; pueden hacer algún deber y no son profundamente traicioneras ni malvadas. Así que les digo algo de manera casual, ¿y cuál es el resultado? Si digo unas pocas palabras de verdad, estas están fuera de su alcance. Si hablo de asuntos externos, no pueden soportar escucharlo. Así que ya no quiero decirles nada a estas personas, porque hablar con ellas es demasiado agotador y tengo demasiado trabajo que hacer, demasiados temas apropiados que discutir. Ni siquiera puedo abarcar todos los temas apropiados, así que, ¿cómo podría tener la mente para ocuparme de estas personas? Ahora que la verdad se ha compartido hasta este punto, muchas cosas se han aclarado, los auténticos hechos han salido a la luz y los diferentes tipos de personas se ordenarán verdaderamente según su clase. Con respecto a este tipo de persona absurda, simplemente deja que se la ordene según su tipo y ya está. No tenemos tiempo para razonar con ella ni para corregir sus puntos de vista falaces, ¿verdad? (Sí). Entonces, terminemos nuestra enseñanza aquí por hoy. ¡Adiós!
16 de marzo de 2024