Cómo perseguir la verdad (18) Parte 3

Algunas personas preguntan: “Las manzanas y las peras son frutas originales ordenadas por Dios. Si se injertan las dos para hacer una pera-manzana, ¿es eso algo negativo? ¿Deberíamos comerla o no?”. Esto es algo que nos podemos encontrar en la vida diaria, ¿no? Decidme, ¿deberíais comerla o no? Si la coméis, ¿os envenenaréis? ¿Os causará daño físico? ¿Afectará a vuestra esperanza de vida? ¿Afectará a cómo os ve Dios? ¿Afectará a vuestro desenlace? ¿Cómo debería contemplarse este asunto? Esto pone a prueba si entiendes los principios-verdad y comprendes lo que hemos compartido antes. Si entiendes este aspecto de la verdad y has captado los principios-verdad a este respecto, entonces, cuando te encuentres con cosas en la vida real, sabrás cómo practicar y qué acciones vulneran la verdad y cuáles la defienden y se encuadran en el ámbito de los principios-verdad. ¿Deberíais comer peras-manzanas? (No). ¿Es porque no os atreveríais a comerlas o porque no se deberían comer? (Porque no nos atreveríamos a comerlas). Decís que no os atreveríais a comerlas, pero ¿acaso no habéis comido bastantes en vuestra vida diaria? ¿Y qué pasó después de que las comierais? ¿Sufristeis algún daño físico? Primero, determinemos si una pera-manzana es algo positivo o negativo. Habéis dicho que no se debe comer. El subtexto de esta afirmación es que una pera-manzana es algo negativo y, por tanto, no se debe comer. ¿Es eso lo que queríais decir? (Sí). Entonces, ¿es correcto este entendimiento? ¿Debería percibirse de esta manera el asunto de las peras-manzanas? Si no os hubiera puesto el ejemplo para hablar de él, habríais pensado que las peras-manzanas no se deben comer, que comerlas os envenenaría; del mismo modo que Eva, cuando vulneró el mandamiento de Dios y comió del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, fue tentada por Satanás a pecar y cayó inextricablemente en sus manos. Habríais pensado que, sobre todo teniendo en cuenta que ahora es el momento crucial de la salvación de la humanidad por parte de Dios y que el tiempo apremia, debéis tener cuidado y no comer cosas indiscriminadamente y que, si lo hacéis, podríais vulnerar los principios y transgredir los decretos administrativos, lo que os dejaría sin la oportunidad de ser salvados, y para entonces de nada serviría arrepentirse. No podéis desentrañar este asunto; os ha dejado perplejos una cosa tan insignificante. Pensáis que las peras-manzanas no se deben comer y que no os atreveríais a comerlas, que hacerlo sería vulnerar los principios y transgredir los decretos administrativos, ¡lo cual sería terrible! ¿No es esto lo que pensáis todos? Entonces, ¿deberíais comer peras-manzanas o no? (Dios, acabamos de debatirlo y creemos que sí podemos comer peras-manzanas, porque el hombre solo está mejorando las manzanas y las peras y no ha cambiado las leyes que Dios ordenó para ellas. Así que comer peras-manzanas no implica una transgresión de los decretos administrativos). Después de vuestra charla, habéis obtenido cierta claridad y ahora entendéis que las leyes ordenadas por Dios se han mantenido básicamente iguales en relación con la pera-manzana, así que podéis comerla. Lo que acabáis de decir es correcto; solo que no lo habéis explicado con claridad. Por ahora, no vamos a debatir la cuestión de si se pueden comer o no las peras-manzanas; hablemos primero de por qué no vulneran las leyes ordenadas por Dios. Los manzanos y los perales son plantas creadas por Dios, y la gente puede comer el fruto que dan. Cuando estas dos plantas se injertan o se polinizan entre sí, se produce otro tipo de fruto. Tanto si esto se realiza de forma artificial como natural, básicamente el origen de este fruto y la forma, las leyes y las reglas de su supervivencia se mantienen iguales con respecto a lo que Dios ordenó originalmente. Incluso si el hombre injerta artificialmente las ramas de un manzano y un peral, el hecho de que se produzca un fruto con las características de vida compartidas por ambos se basa en las leyes y reglas de supervivencia originales y en las formas de vida originales de tales frutos. Este fruto se llama pera-manzana. El hombre solo usa su capacidad para sobrevivir y su forma de pensar, así como su inteligencia e ingenio para injertar dos plantas y producir otro tipo de fruto, pero este fruto, la pera-manzana, no va más allá del ámbito de lo ordenado por Dios. Esto por un lado. Por otro, incluso sin la intervención humana, si los manzanos y los perales crecen juntos en el mismo bosque, ¿pueden evitar la polinización cruzada? En circunstancias muy naturales, cuando llegue la temporada de floración, se polinizarán entre sí y sus sistemas de raíces subterráneas también se entrelazarán. Ya sea que el polen se propague por medio de las abejas o del viento y la circulación del aire, las manzanas y las peras recibirán nutrientes las unas de las otras; el fruto de la pera-manzana se producirá de forma muy natural. Entonces, ¿puedes aun así decir que esta pera-manzana es creación del hombre? (No). Es un ser vivo que crece de forma natural en el entorno natural ordenado por Dios; es algo que está dentro del ámbito permitido por Dios, por lo que esta pera-manzana no vulnera ninguna ley. Con independencia de si tiene las características de una manzana o de una pera, en resumen, no es algo negativo; sigue siendo un tipo de fruta que Dios ha preparado para la humanidad. Puedes dejar tus preocupaciones a un lado y empezar a comerla; ten por seguro que no te causará ningún daño físico. Sin embargo, en cuanto mencioné que el hombre injerta artificialmente ramas de manzano y peral, no podíais determinar si una pera-manzana es algo positivo o negativo y no os atrevíais a comerla, pensando: “Una manzana es una manzana, sin los genes de una pera, y una pera es una pera, sin los componentes de una manzana; ¡solo estas se pueden comer sin duda alguna!”. ¿Acaso no es distorsionada esta forma de comprender las cosas? (Sí). Es distorsionada. Diversos seres vivos existen juntos en un espacio común; es inevitable que se influyan y se provean mutuamente, tomando de las fortalezas del otro para compensar sus propias debilidades. Esta cuestión implica muchos detalles, así como también misterios. En resumen, la finalidad de la aparición, la existencia y el efecto de todo esto es la supervivencia de la especie humana que Dios ha creado. Ese es el valor y el significado de la existencia de las cosas positivas; y el fin último es mantener la supervivencia normal de la humanidad y su reproducción y continuidad. ¿Ha quedado claro ahora este asunto? (Sí).

A continuación, hablemos de otro asunto, algo con lo que la gente se encuentra a menudo en su vida diaria. Examinadlo y considerad cómo debería discernirse y abordarse. Para satisfacer la demanda de alimentos de la humanidad, la gente inventó los cereales no orgánicos, con lo que el rendimiento aumentó mediante la modificación de los genes de diversas semillas y frutos. Al principio, el objetivo era en realidad reducir las plagas y enfermedades, evitar el uso de más pesticidas y así cultivar diversas plantas que necesitaba la humanidad al tiempo que se reducía la mano de obra, se evitaba la interferencia de plagas y enfermedades y se aumentaba el rendimiento para satisfacer la necesidad de alimentos de la humanidad, lo que dio lugar a la invención de dicho producto. ¿Cómo se llama este producto? Alimentos no orgánicos. La aparición de los alimentos no orgánicos ha satisfecho en gran medida la demanda de alimentos de la humanidad. La gente cree que el rendimiento de los alimentos orgánicos es relativamente bajo y que no puede satisfacer las necesidades de la humanidad. Desde la aparición de los cereales no orgánicos, el rendimiento de los cereales ha aumentado enormemente, los ingresos de la gente también se han incrementado y se ha resuelto el problema del hambre para muchas personas. Así, la humanidad “por suerte” ha podido comer alimentos no orgánicos. Entonces, ¿son los alimentos no orgánicos algo positivo o negativo? ¿Vulneran o no el principio de “lo que está ordenado por Dios”? ¿Deberían comerse alimentos no orgánicos? ¿Cuáles son vuestros puntos de vista y opiniones sobre los alimentos no orgánicos? ¿Cómo definís lo positivo y lo negativo que tienen los alimentos orgánicos y los no orgánicos? (Los alimentos orgánicos son naturales y están ordenados por Dios. Son algo positivo. Los alimentos no orgánicos se producen mediante procesos científicos y la modificación genética. Van en contra de las leyes originales creadas por Dios. Por tanto, los alimentos no orgánicos son algo negativo). (Los genes originales de los alimentos no orgánicos están dañados, y eso va en contra de las leyes creadas por Dios. Además, en los productos no orgánicos se menoscaba el valor nutricional original de los alimentos; comerlos no aporta ningún beneficio a la salud de las personas. Hoy en día, la aparición de problemas de salud es habitual en un gran número de personas que llevan muchos años comiendo alimentos no orgánicos, así que creo que, si las condiciones lo permiten, deberíamos hacer todo lo posible por no comerlos. Pero en la sociedad actual, la mayoría de los alimentos son no orgánicos, así que, para sobrevivir, sin duda tenemos que comerlos). Todo lo que habéis dicho es conforme a los principios, y los puntos clave son correctos, pero es demasiado simplista y hay algunos detalles que no se han explicado con claridad. Algunas personas dicen: “Los alimentos no orgánicos y los orgánicos tienen un aspecto similar por fuera y un sabor más o menos igual. Los alimentos no orgánicos básicamente no son diferentes de las formas originales de los alimentos ordenadas por Dios. Algunos alimentos no orgánicos incluso tienen mejor aspecto y un mayor rendimiento que los orgánicos, y su sabor no es necesariamente mucho peor que el de los alimentos orgánicos. Entonces, ¿por qué los alimentos orgánicos son algo positivo y los no orgánicos algo negativo?”. Aunque acabáis de decir que estáis seguros de que los alimentos orgánicos son algo positivo y los no orgánicos algo negativo, no entendéis por qué se distinguen de esta manera; todavía no entendéis los detalles. Hay un punto clave que debes conocer: ¿por qué, cuando tenemos dos cosas que parecen iguales por fuera, una es algo positivo y la otra algo negativo? Algunas personas dicen: “Eso es porque los alimentos no orgánicos se procesan científicamente y la ciencia los ha dañado”. ¿Es correcta esta afirmación? En términos de doctrina, es correcta. Parece que es así. Pero la gente sigue sin entenderlo después de oírlo. Entonces, en cuanto a su esencia, ¿cuál es la diferencia entre los alimentos orgánicos y los no orgánicos que permite definirlos como cosas positivas y negativas, respectivamente? ¿En qué se basa esa definición? ¿Cómo lo ve Dios? ¿Cuál es la verdad contenida en esto? Estas preguntas nos llevan a la esencia de la cuestión.

Las cosas orgánicas provienen de Dios. Son lo que Él creó, y el hombre las ha llamado “orgánicas”. No nos preocupemos por ahora del origen o la fuente de la palabra “orgánicas” ni de por qué la gente las llamó así. Todavía tenemos que verlo desde la perspectiva de la creación y la ordenación de Dios. En relación con la creación y la ordenación de Dios, hay un punto sutil pero crucial, y es que, cuando Dios creó una semilla, puso en ella todos los nutrientes y componentes que debía tener, así como sus funciones. ¿En qué se basaron los principios que determinaron qué cosas se iban a poner en la semilla? Se basaron en las necesidades del cuerpo humano, en la receptividad de las funciones de sus órganos internos y en los componentes nutricionales que estos órganos necesitan. Puesto que el alimento que crece de tal semilla es para consumo humano, los efectos que tendrá en el cuerpo humano después de ser ingerido y los nutrientes que los humanos pueden absorber de él para mantener su crecimiento y supervivencia físicos normales y para prolongar la vida de su cuerpo son en su conjunto cosas que Dios debe considerar al crear una semilla o un tipo de alimento. No se trata de crear despreocupadamente una semilla que pueda crecer en la tierra y dejarla ahí sin más; no, Dios lo ha pensado bien. En cuanto a qué efectos tendrán la piel, la pulpa y el germen de este tipo de semilla en el cuerpo humano, qué resultados pueden lograr estas cosas, qué necesita el cuerpo humano y qué nutrientes deben absorber los humanos de este tipo de alimento después de comerlo, todo esto son cosas que Dios debe considerar. Dado que Dios tiene en cuenta tales cuestiones, cuando cree este tipo de semilla, debe crearla de acuerdo con las proporciones nutricionales que los humanos necesitan, y así esta semilla surge en los pensamientos de Dios. Esto es contemplar el impacto de una semilla en los humanos desde la perspectiva de sus componentes nutricionales y estructura; este es un aspecto que Dios tiene en cuenta al crear esta semilla. Además, Dios considera el tamaño y la forma de este tipo de semilla o fruto, la duración de su período de germinación, su forma de supervivencia, el tipo de suelo en el que es adecuado que crezca, cuántos nutrientes absorbe en cada tipo de suelo, cuántos nutrientes pueden absorber los humanos de ella cuando la comen, etcétera. Todos estos detalles son cosas que Dios tiene que considerar. Los diversos factores que Dios considera al crear una semilla se reducen en última instancia a un punto, que es satisfacer la necesidad de alimentos de la humanidad y lograr el crecimiento y la supervivencia físicos normales de la humanidad. Este es el punto más importante. Hay otro punto que también es crucial. Si una semilla no tiene fuerza vital y está muerta, como un grano de arena o una piedra, incapaz de brotar cuando se planta en la tierra, eso significa que, después de que la gente coma este alimento una vez, no volverá a estar disponible. Tal semilla está lejos de poder satisfacer la necesidad de alimentos de la humanidad. Por lo tanto, además de los componentes que debe tener, como su piel y su carozo, esta semilla debe tener un germen. Por supuesto, este germen puede no ser una característica de vida presente en todas las semillas. En resumen, además de su piel y su carozo, esta semilla debe tener fuerza vital. En el lenguaje humano, se llama fuerza vital, pero en los términos de Dios, significa que esta semilla debe tener vida. ¿Qué significa “tener vida”? Significa que puede seguir reproduciéndose; a través de la germinación y el crecimiento, debe ser capaz de dar fruto. Una semilla, a través de la germinación, el crecimiento y la floración, debe ser capaz de producir más frutos y, al igual que la propia semilla, sus frutos también deben tener fuerza vital y ser capaces de reproducirse y dar más frutos, ya que solo de esta manera puede satisfacer sin fin la necesidad de alimentos de la humanidad. Estas son las dos cosas más básicas e importantes en la creación y ordenación de una semilla por parte de Dios: una son los diversos nutrientes que contiene y sus funciones, y la otra es que esta semilla debe tener fuerza vital, es decir, debe estar viva. En términos humanos, si algo está “vivo”, se le llama “orgánico”. Este alimento orgánico, desde el momento en que Dios lo creó, en realidad tiene vida. Si lo entierras en la tierra, lo riegas y lo abonas, brotará, crecerá, florecerá y luego dará fruto, y cada uno de sus frutos tiene la misma función que él. Esta misma funcionalidad satisface incesantemente la necesidad de alimentos de la humanidad y sustenta su supervivencia física, su reproducción y su continuidad. Además, esta semilla se integra en la tierra y da frutos, y estos frutos —al igual que la propia semilla— dan más frutos para abastecer a la humanidad y pasan por el mismo proceso de reproducción y florecimiento, generación tras generación. De esta manera, la humanidad tiene un suministro interminable de alimentos. Con un suministro y una fuente de alimentos, la vida física y la supervivencia de la humanidad continúan sin fin, y nunca les faltará comida. A partir de este hecho se puede ver que la supervivencia de la humanidad hasta nuestros días no habría sido posible sin la contribución de las diversas semillas creadas por Dios. El origen que les permite realizar tal contribución a la humanidad es la creación y la ordenación de Dios. Pero si se destruyen las dos cosas más importantes ordenadas por Dios para una semilla —una son los nutrientes y las funciones de la semilla, y la otra es su fuerza vital original—, si estas dos cosas desaparecen, cuando la semilla caiga en la tierra, ya no brotará, ya no crecerá, ya no florecerá ni dará fruto. Solo podrá desaparecer en la tierra, y la fuente de alimentos de la humanidad se perderá a partir de entonces. ¿A qué se enfrentará entonces la humanidad? (A la muerte). Se enfrentará al hambre, a la hambruna y luego a la muerte, y no podrá reproducirse ni continuar. Eso por un lado, y es algo muy grave. Por otro lado, cuando una semilla se procesa artificialmente, sus nutrientes se reducen en gran medida, pasando de contener originalmente muchos tipos de nutrientes a solo una pequeña cantidad. Además, sus funciones también cambian. Por ejemplo, cierto tipo de alimento antes era capaz de nutrir el cerebro, reponer la fuerza física y dar vitalidad a las personas, pero ahora, después de someterse a procesos artificiales, estas funciones se reducen en gran medida o incluso se pierden. Aunque alguien coma mucho de este tipo de alimento, se siente físicamente agotado, su pensamiento se aletarga y su memoria disminuye. Aunque no tenga una edad avanzada, se vuelve como una persona anciana. Siente las piernas pesadas, se le engarrota el cuerpo y su piel envejece. Parece que haya crecido físicamente, pero por dentro se siente distinto de quienes comen alimentos orgánicos. Si las funciones originales de un alimento se debilitan o incluso se pierden, dicho alimento no solo no ayuda ni beneficia positivamente al cuerpo de las personas después de comerlo, sino que también tiene muchos efectos negativos sobre él. Los diversos nutrientes que necesita el cuerpo no pueden reponerse a tiempo y, al mismo tiempo, muchas funciones del cuerpo degeneran y desaparecen gradualmente. Como consecuencia natural, sobre la base de este círculo vicioso, el pensamiento de las personas se aletarga e incluso pueden desarrollar algunos comportamientos o ideas extremos. Tales manifestaciones son algunos de los efectos negativos y consecuencias que los alimentos no orgánicos provocan en las personas. Los alimentos no orgánicos han perdido los componentes que deberían tener como alimentos creados por Dios, y también han perdido sus funciones originales. Son diferentes de las cosas originales creadas y ordenadas por Dios. Todos se han procesado y alterado de manera artificial.

Aunque el ser humano crea alimentos no orgánicos para satisfacer la demanda de alimentos de la especie humana, estos introducen toda clase de factores adversos para la salud y la reproducción humanas, lo que afecta a la procreación y la supervivencia de la especie humana. Por lo tanto, debéis tener discernimiento respecto a los alimentos no orgánicos. La especie humana lleva miles de años disfrutando de los alimentos orgánicos. ¿Por qué decimos que los alimentos orgánicos son algo positivo, mientras que los no orgánicos son algo negativo? ¿Cuál es la principal diferencia? ¿Cuál es el quid de la cuestión? El quid es que los alimentos orgánicos han sido preparados por Dios para la especie humana; están ordenados por Él. Poseen los componentes y las funciones originales creados por Dios y, lo que es más importante, tienen la fuerza vital que Dios les ha otorgado, mientras que los alimentos no orgánicos han perdido esos componentes y funciones originales y, además, carecen de la vida que Dios les ha concedido. Como están desprovistos de estas dos cosas de máxima importancia ordenadas por Dios, vulneran los principios de las cosas positivas creadas y ordenadas por Dios. Los alimentos no orgánicos son un tipo de cosa que ha sido procesada, dañada y alterada por la ciencia humana y ya no posee las características de algo positivo. Esto es porque carecen de los componentes y la esencia de las cosas positivas creadas y ordenadas por Dios y, en cambio, van en contra de las funciones y la esencia de las cosas positivas creadas y ordenadas por Dios. ¿Qué significa ir en contra de las funciones y la esencia de las cosas positivas? Significa que, cuando Dios creó una determinada semilla, su función estaba destinada a la especie humana, era servirla y beneficiarla, así como sustentar las necesidades físicas normales y la supervivencia de la especie humana, mientras que los alimentos no orgánicos dañan y perturban la supervivencia normal de la especie humana y, al mismo tiempo, acarrean una serie de efectos y consecuencias negativos irreversibles para la vida y la supervivencia normales de las personas. Por tanto, no es en absoluto injusto llamar a los alimentos no orgánicos algo negativo. ¿No es así? (Sí). ¿Ha quedado claro este asunto? (Sí). ¿Por qué los alimentos orgánicos son algo positivo, mientras que los no orgánicos son algo negativo? En términos generales, los alimentos orgánicos provienen de Dios, benefician y sirven a la humanidad y contribuyen a la vida y la supervivencia humanas; desempeñan una función insustituible en la vida y la supervivencia del hombre, nada puede sustituir el papel que desempeñan. Pero ¿son los alimentos no orgánicos beneficiosos para la salud humana? (No). Todo lo contrario: no son beneficiosos para la salud humana; más bien, la perjudican y acarrean mucho dolor y problemas a la vida física y la supervivencia de los seres humanos. Por ejemplo, causan diversas molestias en el cuerpo, como la ralentización de la circulación sanguínea, la rigidez de las extremidades, la pesadez en las piernas y el aturdimiento, y conducen a la aparición y el brote prematuros de muchas enfermedades; las reacciones alérgicas de las personas también son cada vez más graves. Reacciones adversas de diversos grados afectan a una serie de estructuras del cuerpo, desde la piel hasta los órganos internos. Estos son los diversos problemas y dolores que los alimentos no orgánicos acarrean a la vida física y la supervivencia de la especie humana. Puesto que el cuerpo humano fue creado por Dios, solo Él comprende a la perfección su estructura y sus necesidades. Así, Dios creó toda clase de alimentos para la especie humana basándose en la estructura y las necesidades del cuerpo humano. De sur a norte, de este a oeste, Dios creó diversos alimentos que contribuyen a la vida y la supervivencia de la gente que vive en esa zona. Las formas originales de todos los alimentos creados por Dios están destinadas a proporcionar las fuentes de alimento necesarias para la vida y la supervivencia humanas; todas son esenciales para la vida física y la supervivencia de los seres humanos. Es decir, para que el cuerpo de una persona viva y se sustente, no puede prescindir de estas plantas creadas por Dios. Mientras estas plantas y semillas provengan de Dios, están en sus formas originales, poseen las funciones y los componentes necesarios creados por Dios, así como la fuerza vital que Él les ha otorgado. No importa dónde se halle una semilla —incluso si cae entre las grietas de unas rocas donde no hay tierra—, mientras tenga fuerza vital, puede brotar, crecer y madurar con normalidad y producir más semillas. Solo en esta clase de entorno más amplio, donde todas las cosas se reproducen y sobreviven, pueden las personas obtener una fuente de alimento para sus cuerpos, participar continuamente en diversas actividades y seguir reproduciéndose y viviendo. El hecho de que las diversas plantas y semillas pierdan las funciones originales creadas por Dios, equivale a que la especie humana se vea privada de alimentos y a que se le arrebate su fuente de alimentos. Aunque la gente cree y produzca algunos alimentos que no estén en sus formas originales y que puedan calmar temporalmente su hambre, como las formas originales de los alimentos cambian tras ser procesados y pierden sus funciones originales, después de que la gente los coma, sus funciones y sensaciones físicas cambiarán en consecuencia. Con el tiempo, el cuerpo de las personas también experimentará algunas reacciones adversas; desarrollará ciertas enfermedades y dolores, e incluso podrían producirse algunas consecuencias graves. Esto va en contra de la intención original de Dios al crear alimentos para la humanidad y también va en contra de las leyes y reglas de la supervivencia que Él ordenó para la especie humana. Por tanto, se mire como se mire, mientras algo vaya en contra de la intención original de Dios al crear un ser vivo y de las leyes y reglas ordenadas por Él, ha perdido la función con la que Dios lo creó y el papel que debería desempeñar, así como la fuerza vital que Él le otorgó y, por tanto, su esencia ha cambiado. La aparición de los alimentos no orgánicos va en contra de la intención original de Dios al crear los alimentos; cuando los científicos procesan y alteran científicamente las semillas de los alimentos, hacen que la esencia de estos cambie. Por ello, los alimentos no orgánicos son algo negativo. Independientemente de que su apariencia se vuelva más llamativa y hermosa, de que su tamaño aumente o de que su cantidad se incremente —no importa cómo cambien—, mientras vayan en contra de la intención original de Dios al crearlos y pierdan sus funciones y su fuerza vital concedidas por Dios, son algo negativo. Esto es cierto sin lugar a dudas. No importa lo que sea, ni en qué período o por obra de quién surgiera, mientras no haya sido creado ni ordenado por Dios, sino que vaya en contra de Su creación y ordenación, es algo negativo. ¿Ha quedado claro este asunto? (Sí).

Ahora que se ha compartido con claridad que los alimentos no orgánicos son algo negativo, es necesario hablar sobre otra cuestión. Algunos preguntan: “Dado que los alimentos no orgánicos son algo negativo que va en contra de la creación y la ordenación de Dios, ¿cómo deberíamos tratarlos? ¿Deberíamos comerlos? ¿Se supone que no deberíamos comerlos o hacerlo solo en pequeñas cantidades? ¿Cuál es la manera apropiada de practicar?”. Algunos de vosotros acabáis de señalar: “En la sociedad actual, la mayoría de los alimentos son no orgánicos, y si quieres comprar alimentos orgánicos, no es fácil encontrarlos; en algunos países y regiones ni siquiera pagando un precio elevado es posible conseguirlos. Aunque conozcamos los beneficios de los alimentos orgánicos y el perjuicio de los no orgánicos, ¿qué podemos hacer?”. Así es el entorno más amplio. Este es el mundo de Satanás, donde se impide que la gente coma los alimentos dotados de la fuerza vital con la que Dios los creó. Hay quien dice: “Sabemos que comer alimentos no orgánicos es perjudicial para nuestro cuerpo, pero no tenemos los medios para comer alimentos orgánicos. ¿Qué debemos hacer? ¿Se supone que debemos morirnos de hambre?”. No puedes dejarte morir de hambre. Para poder vivir, tienes que seguir comiendo alimentos no orgánicos. Aunque comerlos sea perjudicial para el cuerpo, es mejor que morir de hambre. Aunque sigas viviendo con tal dificultad, mientras no mueras y puedas cumplir con tu deber, aguantando hasta el último momento y logrando la salvación aunque estés enfermo, habrás vencido a este mundo y prevalecido sobre Satanás. Otros dicen: “Dado que los alimentos no orgánicos son tan perjudiciales para las personas y sus efectos son irreversibles, simplemente no los comeré. Encontraré la manera de cultivar algunos alimentos orgánicos en mi propio jardín”. Si tienes los medios, por supuesto que está bien. Pero ¿y si tu casa no tiene jardín y no puedes cultivar verduras y cereales, y eres una persona corriente que no puede permitirse alimentos orgánicos? Entonces lo único que puedes hacer es comer alimentos no orgánicos. Hay quien dice: “Si como alimentos no orgánicos, al menos podré seguir viviendo algunos años y no moriré en poco tiempo. Aunque contraiga algunas enfermedades raras por ello, no se puede hacer nada al respecto”. ¿Tenéis miedo de contraer toda clase de enfermedades raras y de que se reduzca vuestra esperanza de vida? (Sí). ¿Qué se debe hacer al respecto? Algunos dicen: “Entonces solo podemos recurrir a la última opción: conformarnos con lo que podamos. Para sobrevivir, no tenemos otra alternativa que comer alimentos no orgánicos”. ¿Es correcto este principio? (Sí). ¿Lo es? No podéis discernir si es correcto o incorrecto. ¿Es esto conformarse con lo que se puede y no tener otra alternativa? No es conformarse con lo que se puede ni es no tener otra alternativa. Más bien, es vivir por la fe. ¿No hay una frase de las palabras de Dios? “Mientras tengas aliento, Dios no te dejará morir”. La vida de las personas está en manos de Dios. Cuánto tiempo vive una persona y su estado físico dependen de la ordenación de Dios, no de lo que coma. Basta con que la gente tenga los pensamientos y puntos de vista correctos sobre los alimentos no orgánicos y posea discernimiento al respecto. Sin embargo, la gente debe tratar correctamente el entorno objetivo existente. Si careces de los medios económicos o de las condiciones ambientales para cultivar tus propios alimentos, come lo que haya disponible. Entonces, ¿te preocuparás por enfermar o morir? No hay necesidad de preocuparse. ¿Por qué? Tenemos la verdad de las palabras de Dios en nuestro corazón como apoyo y base: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” y “Mientras tengas aliento, Dios no te dejará morir”. La vida, el estado físico y la esperanza de vida de una persona están en manos de Dios. Que una persona enferme o no, cuándo enferma y cuándo muere, todo esto está en manos de Dios. No hay necesidad de preocuparse ni de tener miedo. Si no puedes conseguir alimentos orgánicos y solo puedes comer alimentos no orgánicos, entonces cómelos con tranquilidad. Come lo que haya disponible. Algunos dicen: “Si has dicho que los alimentos no orgánicos son algo negativo, entonces ¿por qué nos dices que los comamos con tranquilidad?”. ¿Cómo vas a poder vivir si no comes? Si comes muy poco, ¿puede tu cuerpo obtener realmente lo que necesita? Los no creyentes ahora también dicen que los alimentos no orgánicos son mucho menos nutritivos que los orgánicos; aunque los comas en grandes cantidades, no aportan muchos nutrientes. Esto también es un hecho. Hay otro punto que no conocen: la proporción de componentes nutricionales en los alimentos orgánicos es la adecuada. Después de comerlos, ayudarán a tu cuerpo a producir muchos nutrientes, contribuirán a la circulación sanguínea y desempeñarán sus funciones originales en tu interior para garantizar un buen estado de salud. Sin embargo, los alimentos no orgánicos carecen de componentes nutricionales, por lo que tu cuerpo no puede utilizarlos para sintetizar los nutrientes que satisfagan sus necesidades. Lo más importante es que los alimentos no orgánicos no poseen fuerza vital y carecen de muchos componentes nutricionales; no pueden contribuir a un buen estado de salud. Después de comerlos durante diez o veinte años, la gente desarrollará toda clase de enfermedades y dolencias raras, y algunos incluso perderán la capacidad de reproducirse. Tales consecuencias son demasiado graves. Por eso algunas personas piensan: “He comido muchos alimentos y verduras, así que no debería faltarme nutrición. Pero ¿por qué siento debilidad por todo el cuerpo?”. Esta es la diferencia entre los alimentos orgánicos y los no orgánicos; de hecho, ya lo has sentido. ¿Por qué tienes esta sensación? Es porque los alimentos no orgánicos no tienen fuerza vital. Comes una gran cantidad de ellos, pero no aportan muchos nutrientes, por lo que te sientes físicamente débil y sin vitalidad. Pero, de todos modos, tienes que seguir comiendo; si no lo haces, pasarás hambre y no podrás trabajar ni sobrevivir. La gente no debe hacer tonterías ni irse a los extremos. Deben abordar todo de acuerdo con las palabras de Dios y practicar según los principios-verdad en todo. Esto es lo que la gente debe tener claro y entender. En resumen, todo se reduce a cómo deben tratar las personas los alimentos no orgánicos. Una vez que entiendan los efectos negativos y las repercusiones posteriores que acarrean los alimentos no orgánicos, las personas no deberían estar constreñidas por tales efectos y repercusiones, como tampoco deberían preocuparse ni tener miedo, porque todo está en manos de Dios. La vida de las personas y todo lo que les concierne están en manos de Dios, sujetos a Su soberanía y a Sus arreglos. ¿Verdad? (Sí). Si lo comprendes de esta manera, tus pensamientos y puntos de vista son correctos. Después de haber oído todo esto, ¿se siente vuestro corazón iluminado y liberado? (Sí). Esta es una cuestión de la vida real que la gente debería ver. Si no puedes desentrañar este asunto, eres demasiado necio. En cuanto a si comer o no comer alimentos no orgánicos, acabamos de debatir varios principios de práctica. Deberías tratarlo en consecuencia, basándote en tu entorno objetivo y en tus condiciones reales. En resumen, deberías contemplar todas las cosas de acuerdo con las palabras de Dios, así como actuar conforme a Sus palabras. Mientras tu finalidad sea garantizar tu supervivencia y función físicas normales, de modo que puedas hacer tu deber con normalidad, no desviarte de la senda de seguir a Dios, cumplir tu deber y embarcarte en la senda de perseguir la verdad, lo que estás haciendo es correcto. Este es el contenido de nuestra charla sobre el aspecto de lo que Dios ordena.