Cómo perseguir la verdad (18) Parte 4
Hemos utilizado dos ejemplos para hablar sobre el aspecto de lo que Dios ordena. ¿Se ha explicado básicamente con claridad? (Sí). Entonces, ¿podéis distinguir entre las cosas positivas y las negativas? ¿Puedes aplicar este aspecto de la verdad para evaluar a las diversas personas, acontecimientos y cosas que te encuentres? Si no hubiéramos hablado de estos dos ejemplos, ¿habríais sido capaces de aplicar este aspecto de la verdad relativo a las cosas positivas que hemos definido hoy para evaluarlas? (Podría ser capaz de discernir las más sencillas, pero no podría discernir los dos ejemplos relativamente complejos de los que Dios habló). Es bueno que hayamos hablado de esto, de lo contrario, podríais haberos perdido la oportunidad de comer un alimento tan delicioso como la pera-manzana, ¿verdad? (Sí). Algunas personas que son más propensas a atenerse a los preceptos podrían mirar una pera-manzana y querer comérsela, pero no atreverse, pensando que hacerlo vulneraría los principios ordenados por Dios e iría en contra de Sus palabras, por lo que se frenan y no la comen y, como resultado, pierden muchas oportunidades de comer este delicioso alimento. Sin embargo, en lo que se refiere a algunas cosas obviamente negativas, como la gente carece de discernimiento, las alaban en exceso y las aprueban y aceptan profundamente en su corazón. Respecto a los alimentos no orgánicos, incluso piensan: “Los alimentos no orgánicos satisfacen en gran medida la demanda de alimentos de la especie humana y, al mismo tiempo, pueden ayudar a reducir las muertes por hambre. ¡Esta es realmente una gran contribución de la ciencia a la especie humana en la historia del desarrollo humano! Esto de veras lo ha hecho Dios; es Él quien ha promovido este asunto”. Una declaración tan simple deja en evidencia un hecho. ¿Qué hecho? Que no entiendes la verdad. Esto es secundario; aquí hay un problema aún más grave, y es que has pronunciado palabras que son escandalosamente rebeldes y blasfemas contra Dios, lo que hace que Él sienta repulsión y asco. Si un problema así se agrava tanto que vas en contra de las intenciones de Dios, te resistes deliberadamente a Él y blasfemas contra Él, entonces podrías perder tu esperanza de salvación y esto afectará a tu destino. Por lo tanto, entender la verdad es muy importante. Si no hubiéramos utilizado ejemplos en nuestra charla, algunos de vosotros podríais haber pensado: “Los alimentos no orgánicos son el resultado de la investigación científica, y el desarrollo de la ciencia contribuye a la humanidad, por lo que es muy probable que tal contribución esté ordenada por Dios e instrumentada por Él”. Ahora que hemos hablado de ello así, ¿ha quedado claro? ¿Es correcta esta afirmación? (No). ¿Debería uno entender las cosas de esta manera? (No). Si una persona dice esto, se meterá en problemas; ¡esto es escandalosamente rebelde! Hasta que no tengas una comprensión clara de qué son realmente las cosas y de su esencia, no las definas de manera precipitada, y no aceptes con facilidad las cosas que han sido procesadas científicamente ni sientas agrado por ellas. Especialmente en lo que se refiere a las cosas que son veneradas y populares según las tendencias malvadas y que gustan a la mayoría de la gente, debes estar estrictamente en guardia: disciérnelas de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad y no las aceptes en absoluto. Algunos dicen: “Nuestro calibre es escaso. Cuando vemos que se difunden diversos tipos de información en internet, pensamos que es una tendencia social y que no puede estar equivocada. Después de verla, tiene un efecto en nuestro corazón. Si viviéramos en la nada, no nos dejaríamos desorientar”. ¿Es correcta esta afirmación? (No). Vives en el mundo real, en la sociedad actual, e inevitablemente oirás muchas voces extrañas y dichos y teorías raros. Estos argumentos entrarán forzosamente en tu corazón, donde tendrán un efecto y cambiarán tus pensamientos. La gente piensa que mientras viva en esta sociedad, mientras viva entre la gente, se verá influenciada involuntariamente, a menos que vivan en lo profundo de las montañas y los bosques o se encierren en una pequeña habitación, sin escuchar, mirar ni pensar en estas cosas, en cuyo caso tendrían el corazón limpio. ¿Es correcta esta opinión? (No). Evidentemente no. Entonces, ¿cómo se puede resolver este problema? Debes perseguir la verdad y entenderla. Si tienes una comprensión clara de todos los aspectos de la verdad, cuando te encuentres con estas cosas, sabrás cuál es su esencia subyacente. Serás capaz de discernirlas y definirlas rápidamente como cosas positivas o negativas y, gracias a que posees conciencia y razón, aceptarás rápidamente las cosas positivas y te resistirás a las negativas o las rechazarás, criticarás y condenarás. De esta manera, estarás protegido, no te sentirás indefenso y no tendrás que estar tan preocupado ni ser tan temeroso. ¿Por qué? Porque con las palabras de Dios como base, poseerás la capacidad fundamental para discernir las cosas positivas y negativas, tus puntos de vista y opiniones sobre diversas cosas positivas y negativas se basarán en las palabras de Dios y serás capaz de determinar si se trata de unas o de otras; por lo tanto, la cuestión de qué debes hacer te resultará muy fácil. ¿No es así? (Sí).
¿Entendéis lo que acabamos de compartir? Si no hubiéramos hablado de ello de esta manera, ¿seríais capaces de entenderlo? (No). Entonces, si experimentarais durante unos años más, ¿seríais capaces de discernir las cosas positivas y negativas? (Sin la verdad, no podemos discernir estas cosas; a veces incluso admiramos y defendemos cosas negativas. Por lo tanto, no se trata simplemente de tener más años de experiencia para ser capaces de discernir). ¿Implican misterios estos asuntos? (No). Si no implican misterios, ¿por qué la gente no los entiende? ¿Son asuntos externos? (Sí). Si solo fueran asuntos externos, deberían ser fáciles de entender, pero, de hecho, estos asuntos también implican algunas verdades y puntos de vista de la gente sobre diversas cosas. Cuando algo implica puntos de vista sobre las cosas y la esencia y naturaleza de los problemas, implica la verdad, y cuando implica la verdad, no podéis desentrañarlo y os confundís. Entonces, ¿creéis que es necesario compartir de esta manera? (Sí). Espero que, después de escuchar esta charla, no centréis vuestra atención en los asuntos en sí ni aprendáis a ateneros a los preceptos, sino que, a través de la charla, lleguéis a entender la verdad y las intenciones de Dios, seáis capaces de discernir qué son las cosas positivas y negativas y progreséis en lo que respecta a la verdad, y entonces vuestra capacidad para discernir las cosas mejorará. Esto significará que habéis ganado algo. En cuanto a las cosas positivas —todo lo que está dentro del ámbito de lo que es creado por Dios, ordenado por Dios o está bajo la soberanía de Dios—, ¿sois ahora capaces de discernir todas ellas después de que hayamos explicado los dos ejemplos especiales anteriores? ¿O es que solo podéis discernir cosas de ese mismo tipo y seguís sin poder discernir cosas que son diferentes de esos dos ejemplos? (Probablemente pueda discernir cosas de ese mismo tipo hasta cierto punto, y también cosas diferentes que sean relativamente sencillas, pero todavía no puedo discernir con claridad las que son demasiado complejas). Esto es un hecho, ¿no es así? Si todavía no podéis discernir, deberíais captar un principio. Primero, fijaos en si una determinada cosa va en contra de la función que debería tener según la creación de Dios o del significado de su existencia tal como ordenó Dios; ved si va en contra de este aspecto. Si es así, entonces es algo negativo. Si no va en contra de la creación y la ordenación de Dios, pero no se puede decir que su forma de existencia ni el valor de su existencia tengan un impacto positivo o negativo en las personas —solo cumple un propósito y proporciona cierta comodidad en la vida de las personas, con pocos beneficios pero sin ningún perjuicio, lo que significa que no socava ni perturba la forma de supervivencia ni la vida normal de la especie humana creada por Dios, como tampoco acarrea ninguna consecuencia adversa, su existencia no puede considerarse significativa para la especie humana y la gente podría seguir viviendo perfectamente sin ella—, entonces no puede considerarse algo positivo ni negativo. No entra en esa categoría; es solo un tipo de cosa o un objeto, por lo que no lo definiremos como positivo o negativo. Por ejemplo, un carro tirado por caballos es un medio de transporte. Tira de él un caballo, que es un ser vivo creado y ordenado por Dios. El carro tirado por caballos está hecho por el hombre, no ha sido creado por Dios; es una herramienta hecha por el hombre con la capacidad de supervivencia que Dios le ha otorgado. Puede transportar mercancías y llevar a la gente a diferentes lugares, lo que aporta comodidad a la vida y los viajes de las personas. Entonces, ¿creéis que un carro tirado por caballos hecho por el hombre es algo positivo o negativo? ¿Consume energía un carro tirado por caballos? ¿Emite gases de escape y contamina el aire? (No). Un carro tirado por caballos no causa ningún efecto adverso en la vida y la supervivencia de las personas, y también hace que la vida de estas sea un poco más cómoda. Sin embargo, si no existiera, la gente también podría viajar a pie, lo que simplemente sería un poco más lento; no es que la gente no pudiera sobrevivir sin él. Es algo que no es esencial. Entonces, ¿es esta cosa algo positivo o negativo? (Mi entendimiento es que no es algo negativo, pero tampoco es algo positivo; simplemente no se puede decir que sea positivo ni negativo). Proviene de las manos del hombre y no se puede decir que sea positivo ni negativo. Si te pusieras a discutir si un carro tirado por caballos es algo positivo o negativo, sería como hacer una montaña de un grano de arena, rizar el rizo.
Hay quien dice: “Los árboles son creados y ordenados por Dios, y sus reglas de supervivencia y formas de existencia provienen de Él, así que son cosas positivas. Entonces, si se tala un árbol y se procesa para convertirlo en madera, ¿es esto algo positivo o negativo?”. La madera aporta cierta comodidad a las necesidades diarias de la especie humana; por ejemplo, se usa para hacer diversos tipos de muebles, como mesas y sillas, y también se puede quemar para cocinar. Se transforma de una planta en un objeto. ¿Es algo positivo o negativo? (No se puede decir que sea ni positivo ni negativo). Así es, ahora lo entiendes, lo has captado. Solo las cosas que se encuadran en el ámbito de este principio —lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios— son cosas positivas. Cualquier cosa que vulnere este principio es algo negativo. En cuanto a las cosas que están fuera de estas dos categorías, si te pones a discutir si son positivas o negativas, es básicamente como rizar el rizo, hacer una montaña de un grano de arena y no ocuparte de lo que te corresponde. Por ejemplo, hay quien pregunta: “¿Son las cortinas hechas por el hombre algo positivo o negativo?”. Algunos dicen: “Eso depende del origen del tejido. Si las cortinas están hechas de algodón crudo procesado, sin teñir ni blanquear y sin productos químicos añadidos, entonces son algo positivo. Si se han teñido, blanqueado y estampado o se les han añadido algunos productos químicos, entonces son algo negativo. Las cosas negativas son las que debemos descartar y desechar, así que no podemos usarlas. Solo así nos atenemos a los principios de las palabras de Dios y somos personas que aman las cosas positivas y la verdad. Por lo tanto, censuramos todo lo que no sea un producto de algodón y todo lo que no provenga de una fuente natural”. ¿Cuáles son las cosas que provienen de una fuente natural? El algodón, la seda y también el lino. Según la opinión de estos individuos, aparte de estas pocas cosas, no hay nada más con lo que la gente pueda vestirse; si quieres evitar vulnerar los principios y lograr ser capaz de amar las cosas positivas y rechazar las negativas, debes llevar estas prendas, porque solo estas cosas están en sus formas originales creadas por Dios. ¿Es correcta esta opinión? (No). Algunos dirán: “Según esta opinión, entonces, cualquiera que vista tejidos procesados científicamente no es una persona que ame las cosas positivas, que practique la verdad, sino una persona sin discernimiento y sin principios, sumamente rebelde y detestada por Dios, ¡y una persona así está acabada!”. ¿Es apropiada esta afirmación? (No, es hacer una montaña de un grano de arena). Tales personas tienen intenciones ocultas en sus palabras e incluso pueden condenar a otros, magnificando las cosas de manera desproporcionada. ¿Qué clase de personas son? (Personas que se atienen a los preceptos y no tienen comprensión espiritual). Son gente absurda, tipos absurdos. Al expresar estas herejías y falacias, hacen una montaña de un grano de arena y aprovechan los temas en cuestión para expresar sus propias ideas. Sus mentes están llenas de estas herejías y falacias y pueden soltarlas sin parar, pero cuando les pides que hablen sobre algo relacionado con la verdad, no tienen nada que decir. Cuando les pides que hablen sobre qué son las cosas positivas, dicen estas herejías y falacias. ¿No crees que es repugnante? Muchas cosas no están relacionadas con las cosas positivas que son creadas por Dios, ordenadas por Dios o están bajo la soberanía de Dios. En sentido estricto, no vulneran el principio de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios, y sus formas de existencia no causan ningún efecto adverso ni perjuicio al sustento y la supervivencia de la especie humana. Por tanto, cuando hables, es mejor tener conciencia y razón y no hacer una montaña de un grano de arena ni emitir condenas a voluntad. Las cosas que se encuadran en el ámbito de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios son dignas de nuestra enseñanza y de nuestra aceptación, entendimiento, adhesión, aprecio y protección. Aparte de estas, en cuanto a las cosas que no entran en este ámbito, es mejor no hacer una montaña de un grano de arena ni tratarlas como asuntos importantes de los que hablar, hablando sobre ellas con gran entusiasmo e incluso muy seriamente durante varias reuniones. Esto no se debe hacer. A menudo, a la gente absurda, a las personas que no tienen comprensión espiritual, a las personas malvadas, a los anticristos y a los diablos les gusta hacer estas cosas para presumir, para que la gente vea lo listos que son. Las personas sin discernimiento piensan que esto es hablar sobre la verdad y, aunque no obtienen ninguna edificación, se sienten obligadas a aguantar y escuchar. De hecho, todas las palabras de esas personas son herejías y falacias y no tienen nada que ver con el tema de las cosas positivas del que estoy hablando. Por lo tanto, si oyes a personas de este tipo plantear estos temas y argumentos que no están relacionados con las cosas positivas, puedes negarte a escuchar. Si entiendes la verdad y tienes discernimiento, puedes refutarlas y detenerlas. ¿Cómo las detienes? Diles: “¡Basta, cállate! Las cosas de las que hablas no están relacionadas con la verdad ni con las cosas positivas. Lo que dices son palabras endiabladas y nadie quiere oírlas. ¡No perturbes a todos aquí y no interfieras en la realización del deber de todos!”. Si tienen intenciones ocultas en sus palabras, emiten condenas a su antojo y no tienen un efecto positivo, debéis levantaros e impedir que causen una perturbación, al tiempo que las desenmascaráis para que todos obtengan discernimiento. Después de escuchar, todos entenderán que sus palabras son herejías y falacias, que no guardan relación con la verdad, que están buscando tres pies al gato, rizando el rizo, desorientando a la gente, pronunciando palabras y doctrinas y soltando ideas altisonantes, y que tienen intenciones ocultas y quieren causar problemas, por lo que se las debe restringir y hacer callar. Supongamos que la mayoría de los presentes en ese momento son personas atolondradas que no tienen discernimiento de las personas malvadas ni de los diablos y que no pueden darse cuenta de que esas personas están difundiendo falacias y desorientando a la gente. Cuando estos individuos atolondrados y esas personas malvadas y diablos se reúnen, son todos de la misma calaña. Después de oír las palabras de Dios, no solo no aceptan la verdad, sino que también difunden algunas falacias en términos grandilocuentes y con palabrería altisonante pero vacía. En ese caso, puedes levantarte y marcharte en silencio, sin necesidad de expresar ninguna opinión. Deja que los diablos presuman y monten un espectáculo. No debatas con ellos, para no perturbar tu mente ni afectar a la realización de tu deber. ¿Por qué? Porque un diablo siempre es un diablo; un animal siempre es un animal. No tienen racionalidad, no pueden discernir el bien del mal ni saben lo que es correcto y lo que es incorrecto; por mucho que compartas, es imposible que entiendan la verdad. Los diablos siempre dirán palabras y doctrinas, gritarán consignas y soltarán palabrería altisonante pero vacía, mientras que aquellos que son reencarnados de animales —personas sin espíritu— no tienen ningún discernimiento en absoluto. Dondequiera que los satanases y diablos provoquen una perturbación, ellos los seguirán y participarán en el embrollo. Si les enseñas a discernir, no pueden aprenderlo. Solo aquellos que entienden la verdad poseen inteligencia y sabiduría y se esconderán cuando vean problemas. Serán capaces de discernir cuando vean a un diablo causando una perturbación y no participarán en el embrollo, pues saben que deben apartarse del mal. Dondequiera que los diablos monten un espectáculo, dondequiera que los animales se reúnan, ese lugar apestará a inmundicia y desorden. Son todos de la misma calaña y disfrutan juntándose. No importa quién diga algunas palabras absurdas y viles, les gusta escucharlas e incluso las secundan con gran deleite. ¿No es esto una reunión de diablos? Si eres una persona inteligente, al ver una situación así, deberías alejarte rápidamente y no mezclarte con ellos. ¿Por qué no deberías mezclarte con ellos? ¿Por qué no deberías debatir con ellos? Porque, por mucho que hables sobre la verdad, no la aceptarán; por muchas palabras que digas, todo será en vano. Los que están del lado de Satanás y de los diablos no aceptan la verdad en absoluto, y los que son reencarnados de animales no pueden encontrar sentido a la verdad, así que, por mucho que digas, es inútil. ¿Leen las palabras de Dios? ¿Pueden encontrar sentido en ellas? ¿Han buscado alguna vez la verdad? Ni siquiera aceptan las palabras que Yo digo, así que, ¿pueden refutarlos las pocas palabras que se te ocurran a ti? ¿Pueden hacerles cambiar de opinión? ¿Pueden aceptar tus palabras? Por tanto, no hagas tonterías. Marcharse en silencio es una elección sabia. Si le preguntas a un diablo: “¿Por qué no practicas la verdad? ¿Por qué siempre mientes y recurres al engaño?”, el diablo te refutará descaradamente, discutirá y usará razonamientos retorcidos para defenderse y no admitirá en absoluto que está mintiendo y recurriendo al engaño. Si les preguntas a los que son reencarnados de animales por qué siempre se atienen a los preceptos, también usarán razonamientos retorcidos para defenderse y dirán que están practicando la verdad. Cuando te enfrentes a este tipo de situación, deberías ser capaz de ver con claridad que los diablos y los que son reencarnados de animales no aceptan la verdad en absoluto, así que deberías dejar de compartir con ellos y de hacer tonterías. Por muchas palabras que digas o muchas cosas que hagas, no puedes cambiar su esencia-naturaleza, así que ninguna cantidad de palabras servirá de nada. Deberías hablar sobre la verdad con quienes puedan aceptarla. Solo esas personas aceptan fácilmente la verdad; solo con ellas puedes tener una conversación normal. En el caso de los diablos y las personas reencarnadas de animales, por mucha verdad que compartas o mucho trabajo que hagas, todo es en vano. En ese momento, puede que seas capaz de refutarlos hasta dejarlos sin palabras, y es posible que sientan que lo que has dicho es correcto, pero después cambiarán de opinión e incluso prepararán algunas palabras para refutarte y hacerte pasar vergüenza. Ya veis, ¿pueden los que son diablos aceptar la verdad? (No). En absoluto. Los que son diablos y los reencarnados de animales no aceptan la verdad en absoluto. Aunque la acepten en un momento dado, será solo de boquilla y después se retractarán de lo que dijeron. Entonces, ¿puedes lograr algún resultado hablando con ellos sobre la verdad? La idea y la intención de querer cambiarlos para que tengan conciencia y razón y para que sepan que no entienden la verdad y que deberían aceptarla y practicarla son erróneas en sí mismas; nunca deberías tenerlas. ¿Lo habéis entendido ahora? (Sí).
Volvamos al tema de las cosas positivas. El ámbito de las cosas positivas se define como lo que se encuadra en la categoría de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios. Sea lo que sea con lo que tratemos, deberíamos considerar: “¿Fue esto creado por Dios? ¿Cómo se relaciona con la ordenación de Dios?”. Si no fue creado por Dios y no tiene nada que ver con Su ordenación, entonces deberíamos tratarlo con cautela. Si aun así seguimos las tendencias del mundo y lo colmamos de elogios, ¿no es eso una necedad? Si algo no se encuadra en el ámbito de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios, entonces no se puede llamar ni positivo ni negativo, por lo que no tiene sentido discutirlo. Si lo discutes, ¿es porque quieres aceptarlo como algo positivo? ¿O porque quieres calificarlo de negativo y rechazarlo? ¿Qué beneficio tiene para tu vida y tu conducta propia aceptarlo o rechazarlo? ¿Es beneficioso para tu aceptación de la verdad? Si no hay ningún beneficio, entonces no tiene sentido tratarlo como un tema de charla y debate; eso sería ser necio y hacer tonterías, ¿verdad? (Sí). Por ejemplo, los carros de caballos, los tejidos, las camas y las sillas de los que acabamos de hablar; si siempre haces una montaña de un grano de arena de esos temas y quieres discutirlos, diciendo: “¿Es esto algo positivo o negativo? ¿Deberíamos aceptarlo o rechazarlo? ¿Deberíamos apreciarlo o despreciarlo? ¿Cuál es la forma apropiada de tratarlo?”, esto es una manifestación de estar distorsionado. La gente propensa a las distorsiones no puede captar los puntos clave; siempre se esfuerzan en las formas, las doctrinas y los preceptos y nunca entienden cómo esforzarse en la verdad. Puesto que muchas cosas no están relacionadas con la cuestión de las cosas positivas y negativas, no hay necesidad de hablar sobre ellas. Esto se debe a que, al no ser ni positivas ni negativas, tienen poco impacto en tu entrada en la vida y en la senda de vida que recorres, por lo que no necesitas ahondar en ellas. Úsalas si puedes, pero no pasa nada si no lo haces. Si hay algunos productos químicos que afectan a la salud de las personas, el olor o los componentes químicos de los cuales causan algún daño al cuerpo humano, deberías encontrar la manera de mantenerte alejado de ellos y usar esos artículos cotidianos lo menos posible o no usarlos en absoluto. Así podrás eliminar o disminuir el daño que causan. Sería imposible evitar por completo ese daño, pero mientras no perjudiquen vuestra vida por el momento, no os hagan enfermar a corto plazo y no afecten al hecho de que creáis en Dios y lo sigáis, a la realización de vuestros deberes ni a vuestra búsqueda de la verdad, con eso es suficiente, pues así es el entorno real. ¿Está claro ahora este principio? (Sí).