Cómo perseguir la verdad (18) Parte 5
Todas las cosas bajo la soberanía de Dios son cosas positivas
Hemos hablado un poco sobre el aspecto de “lo ordenado por Dios”. Entonces, ¿no deberíamos hablar también sobre la verdad relativa a “lo que está bajo la soberanía de Dios”? (Sí). ¿Hay una sutil diferencia entre “lo que está bajo la soberanía de Dios” y “lo creado por Dios y lo ordenado por Dios”? (Sí). ¿Qué implica la soberanía de Dios? A menudo se dice que Dios es soberano sobre el porvenir de las personas. Independientemente de qué clase de porvenir tengan las personas, ¿es el asunto del porvenir en sí mismo algo positivo? (Sí). No importa cómo sea el porvenir de una persona ni si parece bueno o malo por fuera, mientras provenga de Dios, sea ordenado por Él o esté bajo Su soberanía, es algo positivo. Entonces, ¿cómo se puede determinar que el porvenir de las personas es algo positivo? La gente tiene toda clase de sinos. Por fuera, algunos parecen tener una vida bendecida, mientras que otros sufren; algunas personas gozan de prosperidad toda su vida, mientras que a otras las cosas nunca les van bien; algunas viven en la opulencia, otras en la extrema pobreza; algunas tienen familias felices y dichosas, mientras que otras tienen matrimonios infelices y malos hijos; algunas están solas toda su vida, mientras que otras disfrutan de estar rodeadas de sus hijos y nietos; algunas están plagadas de enfermedades y dolores toda su vida y viven con gran angustia, mientras que otras están fuertes y sanas, tienen una vida cómoda y libre y finalmente mueren en paz a una edad avanzada. ¿No son estos los sinos de diferentes tipos de personas? (Sí). Entonces, ¿está el porvenir bajo la soberanía de Dios? (Está bajo la soberanía de Dios). En sus nociones, la gente piensa: “Puesto que el porvenir está bajo la soberanía de Dios, el sino de las personas debería ser siempre bueno. ¿Por qué hay tantos sinos malos?”. Hay un hecho aún más desconcertante, y es que el porvenir de la mayoría de las personas no es como desearían. Fíjate, ¿cuántas personas hay que no sufran ninguna dificultad en toda su vida, que nazcan en la opulencia y con un alto estatus y sean colmadas de afecto por todos lados? ¿Cuántas personas así hay? Solo los nacidos en familias de élite tienen tal porvenir. La mayoría de las demás personas sufren toda su vida, soportan innumerables dificultades y encuentran obstáculos a cada paso; las cosas son extremadamente difíciles para ellas y no les van nada bien. Aunque en teoría reconoces que el porvenir de todas las personas está bajo la soberanía de Dios y que todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas, en tu corazón sigues sin entender: “Si se dice que es algo positivo que los que nacen con increíbles privilegios tengan un buen porvenir, en términos de doctrina, esto es aceptable. Pero al 80 o 90 por ciento de la gente las cosas no les van bien y sufren toda su vida, entonces, ¿por qué tales sinos son también cosas positivas y están también bajo la soberanía de Dios? Esto resulta un tanto inaceptable. Ya sea por sentido de la rectitud moral o por compasión, los sinos como este no pueden clasificarse como cosas positivas. No tiene sentido. ¿Podría ser que esta definición sea errónea? Si realmente es errónea, entonces la parte sobre el porvenir de las personas debería eliminarse de aquello sobre lo que Dios es soberano. Pero si se elimina, eso sería negar el hecho de que Dios es soberano sobre el porvenir de las personas. ¿No sería eso escandalosamente rebelde? Pero, ¿cómo deberíamos entender el hecho de que todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas y que los malos sinos también son cosas positivas?”. La gente se queda un poco perpleja. Esto os plantea una pregunta difícil, ¿no es así? (Sí). Entonces, decídmelo vosotros. Veamos quién puede explicar este asunto con claridad. (Creo que es un error que la gente considere que encontrarse con dificultades es algo malo. En realidad, el porvenir que Dios ordena para una persona, ya sea de adversidad o de comodidad, es el que más le beneficia. El sufrimiento, en particular, es aún más capaz de moldear a las personas. Además, estas cosas están relacionadas con la reencarnación de las almas de las personas. Quizás, debido a los malos actos cometidos en su vida anterior o a alguna deuda contraída en ella, uno debe sufrir en esta vida para pagar por ello. Todo esto está sujeto a la ordenación y disposición de Dios). Entonces, ¿qué hay de positivo en esto? ¿Puedes explicarlo con claridad? (No). Como ves, si alguien de verdad te preguntara sobre esto, no sabrías explicarlo con claridad; te quedarías atascado justo ahí. Si no te lo tomaras en serio, simplemente lo dejarías pasar, pero eso afectaría a tu aceptación de la verdad de que “todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas”, a tu uso de esta verdad para calificar qué cosas son positivas, a tu aceptación y reconocimiento de cualquier cosa positiva y también a tu actitud hacia todas las cosas dentro del ámbito de “lo que está bajo la soberanía de Dios”, la cual, por supuesto, implica el hecho de que aceptes o condenes tales cosas; este asunto es muy serio. Si no puedes desentrañar el asunto del porvenir, es probable que lo consideres algo negativo y lo califiques como tal. Pero el porvenir de las personas está bajo la soberanía de Dios y es ordenado por Él. Si calificas el porvenir de las personas, sobre el que Dios es soberano y el cual ha ordenado, como algo negativo, ¿cuál es la naturaleza de este asunto? (Blasfemia contra Dios). Esto es condenar a Dios y blasfemar contra Él. En términos humanos, significa: “¡Has cometido un gran pecado, así que ve a confesar tus pecados inmediatamente!”. No diremos mucho más sobre esto.
Acabamos de hablar sobre que “todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas” y hemos mencionado el porvenir de las personas. Aunque el alcance de este contenido es amplio, también es muy específico; se relaciona con la vida de cada persona y de toda la humanidad. Las personas tienen sinos de todo tipo, pero el porvenir de la mayoría, tal como la gente lo ve o lo experimenta por sí misma, se puede describir con una palabra: desgraciado. “Desgraciado” significa que el porvenir de uno está lleno de asperezas y frustraciones; una persona así tiene una vida particularmente difícil y la mayor parte del tiempo las cosas no le salen como desea. Independientemente de que uno esté sometido a experiencias agradables o duras, y sea lo que sea lo que vea o llegue a comprender, un punto innegable es que, aunque la gran mayoría de las personas considera que su porvenir no es como desearía, el sino de todos está bajo la soberanía de Dios. Esto nunca debe negarse. Puesto que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas ha dado lugar a una realidad tal que es difícil de aceptar por parte de la gente, es necesario hablar sobre cuáles son los principios y el origen de la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas y cuál es la intención de Dios al tener soberanía sobre este; es decir, por qué Dios tiene soberanía sobre el porvenir de las personas de esta manera y por qué dispone tales sinos para ellas. Primero, veamos cuál es la intención de Dios al tener soberanía sobre el porvenir de las personas. ¿Vienen las personas a este mundo para salir del paso o para malgastar su tiempo? (Ninguna de las dos cosas). La intención de Dios al disponer el porvenir de las personas no es que estas vengan al mundo simplemente para pasearse como cadáveres andantes y ya está. Más bien, Su intención es que las personas vivan en la carne, experimenten la vida y pasen por todo tipo de entornos vitales, así como por diferentes circunstancias en diversos períodos. Hablando de experimentar la vida, la carne del hombre tiene un atributo: si una persona vive en un entorno cómodo sin experimentar ninguna aspereza, dificultad, contratiempo ni fracaso, no le será fácil crecer y madurar. Es como una planta que crece en un invernadero sin estar expuesta al viento y al sol; su vida es muy frágil, porque no le es fácil absorber los diversos nutrientes de la naturaleza. Una vez que se expone al sol abrasador y al fuerte viento, es muy fácil que se quiebre y muera prematuramente, y entonces su vida no puede continuar. Por lo tanto, en lo que se refiere a la naturaleza y el instinto de la carne del hombre, la humanidad no debería ser como las flores de un invernadero que no experimentan el viento ni la lluvia, sino que debería soportar diversos contratiempos, asperezas y decepciones del mundo humano. En un entorno vital así, la humanidad hará uso del libre albedrío y los pensamientos que Dios les ha concedido y, por todos los medios posibles, de forma independiente, tenaz y sin temor a ninguna dificultad, seguirán adelante y continuarán viviendo. Esto estimulará los diversos instintos de vida y supervivencia de las personas, y estas podrán usar el instinto de supervivencia que Dios les concedió para vivir de forma independiente y para enfrentarse a cada entorno, así como a todas las personas, acontecimientos y cosas que las rodean. Por un lado, desde la perspectiva del instinto objetivo de la carne del hombre, las personas necesitan el estímulo y el ímpetu de este entorno para generar el deseo de sobrevivir, de modo que puedan vivir con fortaleza. En apariencia, vivir así parece difícil, pero rodeadas del estímulo y los golpes de este entorno, las personas desarrollan un deseo más fuerte de sobrevivir, por lo que seguirán adelante, madurarán gradualmente, se adaptarán poco a poco a vivir con otros y su fragilidad se reducirá, adquiriendo en su lugar perseverancia, entereza y tenacidad, y serán capaces de no temer ninguna dificultad. Esta es la intención original de Dios al disponer el porvenir de las personas; este es el concepto básico de la suerte de las personas que está diseñada sobre la base de la forma original del instinto de su carne. Esto por un lado. Por otro lado, y a partir de este concepto básico, cuando las personas hacen su viaje por este mundo, desde la infancia hasta la vejez, en el proceso gradual de envejecimiento, experimentan acontecimientos vitales, adquieren experiencia de vida y obtienen algunos principios y sendas para afrontar diversas dificultades en la vida. De esta manera, las personas maduran gradualmente y son cada vez más capaces de vivir de forma independiente entre el cielo y la tierra, así como entre los demás. No serán tan frágiles ni se sentirán desanimadas o decepcionadas —ni siquiera sentirán que no hay esperanza en la vida— cuando se encuentren con un pequeño contratiempo o fracaso. Más bien, después de experimentar diversas circunstancias difíciles, serán cada vez más capaces de ver la vida y la muerte correctamente y de darse cuenta de qué deberes son aquellos que deben realizar en la vida y los que más necesitan, y de esta manera, se sentirán cada vez más a gusto en la vida. En este proceso, las personas maduran gradualmente; es decir, poco a poco llegan al punto de no temer las adversidades y el peligro, no temer a la muerte y no temer a ninguna dificultad. Al principio, cuando las personas son jóvenes, lloran y no pueden dormir cuando oyen algunas palabras desagradables y desgarradoras o se encuentran con una pequeña dificultad o contratiempo, y sienten que no hay esperanza en la vida. Gradualmente, llegan al punto en que tienen cierta cantidad de inmunidad y entereza en el corazón cuando oyen palabras desgarradoras y se encuentran con dificultades, y ya no sienten que no tiene sentido vivir ni piensan en la muerte. Más adelante, cuando oyen palabras aún más desgarradoras y se encuentran con contratiempos y fracasos, pueden soportarlos en el corazón sin que ello les afecte en gran medida, sienten que es muy normal que las personas experimenten estas cosas en la vida y ya no necesitan el consuelo, el aliento ni la ayuda de otros para seguir con su vida. De esta manera, ¿no adquieren las personas cada vez más fortaleza? La gente tiene la capacidad de sobrevivir de forma independiente, como también la motivación para sobrevivir de ese modo. Todo el mundo debe pasar por la etapa de ser joven e ingenuo. No es hasta después de los cuarenta o cincuenta años cuando van alcanzando un estado de madurez y se convierten en adultos. Aunque alguien no haya formado una familia, desarrollado una carrera o se haya convertido en padre, a juzgar por lo que ha pasado en la vida, por las palabras que dice y por la comprensión, el entendimiento y la actitud que tiene hacia su vida, hacia la existencia, hacia las dificultades que enfrenta y hacia las cosas que salen o no salen como desea, descubrirás que esa persona ha crecido y madurado. ¿Gracias a qué es todo esto? Es gracias a las diversas dificultades, decepciones e incluso contratiempos y fracasos que aparecen en el porvenir de las personas según lo ordenado por Dios. Por lo tanto, desde esta perspectiva, es indudable que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, y la gente debería aceptar esta verdad en toda su extensión. ¿Se puede decir en esta cuestión que Dios verdaderamente tiene intenciones meticulosas en Su soberanía sobre el porvenir de las personas? (Sí). Independientemente de si uno cree en Dios o no, a medida que las personas maduran desde su nacimiento, los de buen calibre pueden incluso llegar a un punto en el que entienden que están sujetos al porvenir y buscan a Dios. A juzgar por este hecho, ¿no es la intención original de la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas algo positivo? (Sí). Como ves, cuando digo esto, todos vosotros asentís y reconocéis que es algo positivo. ¿Por qué? Porque lo que digo es un hecho, he explicado la esencia de este asunto con claridad y vosotros también lo habéis experimentado, ¿verdad? (Sí). La humanidad ciertamente se ha beneficiado del porvenir que está bajo la soberanía de Dios. No importa cuál sea tu origen ni de dónde vengas, como tampoco qué papel desempeñes en esta sociedad, en resumen, mientras vivas bajo la soberanía de Dios, has recibido beneficios de Él. Algunas personas dicen: “Eso no es correcto. Dios tiene que ser soberano sobre el porvenir del pueblo escogido de Dios, sobre el porvenir de los humanos. Dios no es soberano sobre el porvenir de los que son reencarnados de diablos o animales”. ¿Es correcta esta afirmación? (No). Cualquier cosa que sea un ser creado está bajo la soberanía de Dios. Mientras sea un ser creado, tiene un porvenir. Tú eres un ser creado, así que tienes tu porvenir. Dios ha dispuesto un porvenir para ti, así que tu porvenir no es algo que hayas elegido ni algo que hayas creado; proviene de la soberanía de Dios. Por lo tanto, no importa qué papel desempeñes ni si eres reencarnado de un humano, un animal o un diablo, puesto que ahora pareces ser un miembro de la raza humana, ciertamente tienes un porvenir y este está definitivamente bajo la soberanía de Dios. Partiendo de este punto, ¿no es la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas algo positivo? (Sí). ¿Por qué decimos que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo? Porque Dios tiene intenciones meticulosas detrás del porvenir que dispone para cualquier ser creado; todo es para que la humanidad pueda vivir normalmente y de manera ordenada en este mundo, con las diversas condiciones innatas otorgadas por Dios. Dios no trata a ninguna persona injustamente. Como se dice, el sol brilla sobre los buenos y sobre los malos. Esta es la soberanía de Dios. De lo contrario, ¿por qué diríamos que solo Dios es el Creador de la humanidad y que solo Él es soberano sobre la especie humana? Porque esto es lo que Dios hace, Él tiene esta capacidad, esta esencia y esta autoridad. Este punto lo deja claro: la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, y esto no puede negarse ni ponerse en duda. Es decir, dadas las leyes de la vida carnal de la humanidad, el porvenir de adversidades y asperezas que Dios dispone para las personas puede ayudarlas a madurar gradualmente y a poder realizar su viaje por esta vida con soltura. Desde esta perspectiva, la soberanía de Dios es algo positivo.
Si nos fijamos en otro aspecto del porvenir de las personas, mucha gente vive vidas difíciles y decepcionantes. No parece que hayan hecho nada malo, pero es como si se las estuviera castigando. Por ejemplo, algunas personas pierden a su padre en su juventud, a sus maridos en la mediana edad y a sus hijos en la vejez, y sus familias quedan destrozadas por la muerte. Algunos tienen accidentes, como colisiones de coche o avión. Los hay que tienen discapacidades: algunos son ciegos, otros sordos y otros han perdido brazos o piernas. Algunos caen en la más absoluta pobreza tras ser estafados y otros se pasan la vida entera pagando deudas. Cuando las personas sufren estas diversas desgracias, muchos dicen: “El cielo es injusto. No parece algo que el cielo deba hacer. Si Dios es soberano sobre el porvenir de las personas, ¿cómo puede hacerlas tan desdichadas? ¿Cómo puede permitir que personas inocentes sufran tales golpes y se enfrenten a tal infortunio?”. Si la gente lo mira desde la perspectiva de la intención original del Creador al ordenar el porvenir de las personas, las intenciones del Creador para la humanidad son meticulosas, y la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo. Pero cuando en el porvenir de las personas suceden algunas cosas especiales que parecen trágicas desde la perspectiva de la conciencia de la humanidad, la gente no logra entender por qué la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo ni alcanza a comprender qué está pasando. Mucha gente cree que hay aspectos injustos en la disposición del porvenir de las personas por parte del Creador y les parece que no tiene mucho sentido decir que todas las cosas que están bajo la soberanía de Dios son positivas. Por tanto, algunas personas han acuñado un dicho popular: “Quienes construyen puentes y arreglan caminos terminan ciegos, mientras que los que cometen muchas acciones malvadas son bendecidos con una familia numerosa”. Hay quien dice: “Esto es injusto. Construir puentes y arreglar caminos es acumular méritos y hacer el bien. La gente que hace eso debería tener una familia numerosa y ser muy rica. ¿Cómo pueden acabar ciegos? ¿Acaso puede tal porvenir estar también bajo la soberanía de Dios y ser también algo positivo? ¡Eso no tiene sentido!”. Si la gente no entiende la verdad ni tiene conocimiento de Dios, realmente no puede comprender ni encontrarle el sentido a estas cosas. Los no creyentes siempre dicen: “El cielo aprecia las cosas vivas”. ¿Qué significa esto? Significa que, si hay un Dios, si hay un cielo, Dios debería cuidar de Su gente. Si Él es el Creador, debería cuidar de Sus seres creados y tratarlos con amabilidad; no debería permitir que sufran estos dolores. Tal como lo ve la gente, si la humanidad viviera bajo el poder de Satanás y los diablos, sería comprensible que pudiera sufrir este padecimiento, pero como la humanidad vive bajo el dominio de Dios y Su soberanía, no debería sufrirlo. Especialmente cuando se trata de este tipo de porvenir, la gente es aún más incapaz de comprender que esté bajo la soberanía de Dios. Si la gente no entiende la verdad, le es muy difícil reconocer que hay un significado detrás de cada cosa sobre la que Dios ejerce soberanía y que Él dispone; no logran comprender algunas cosas y se quedan atascados en esas situaciones especiales. Si alguien tiene un corazón un poco temeroso de Dios, dirá: “Si no podemos explicar este asunto, entonces no hablemos de él, no deberíamos juzgarlo a voluntad”. Se puede considerar que dicha persona tiene un poco de razón. Algunas personas no tienen conciencia ni razón, y mucho menos un corazón temeroso de Dios. Son audaces y tienen el descaro de juzgar arbitrariamente cuando se encuentran con cosas que no les salen como desean: “¡Bah! La gente dice que el cielo aprecia las cosas vivas. Entonces, ¿por qué algunas personas que parecen bastante buenas mueren a una edad temprana? Y mueren de forma violenta, dejando atrás un montón de hijos. ¡Es tan lamentable y trágico! Y aun así la gente afirma que la soberanía de Dios es algo positivo. Si el hecho de que la gente tenga un porvenir tan trágico está bajo la soberanía de Dios, ¡entonces Dios no es justo!”. Estas personas juzgan a Dios de manera así de arbitraria. El porvenir de las personas está, sin duda, bajo la soberanía de Dios. Esto nunca puede cuestionarse ni negarse en ningún momento. La afirmación de que “el porvenir de las personas está en manos de Dios” es válida siempre y es un hecho en todo momento, porque la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, y esto no cambiará nunca en ningún momento. Entonces, ¿por qué la gente se enfrenta a situaciones tan trágicas? Hay una cosa que la gente desconoce, o puede que la entienda en términos de doctrina, pero no puede explicarla con claridad, y es que el porvenir de cada persona tiene una causa y un efecto. El tipo de porvenir que tienes y las cosas que padeces en esta vida pueden ser los efectos de tu vida anterior, y también pueden convertirse en las causas de tu próxima vida. Es como dicen los no creyentes: “Cada uno cosecha lo que siembra”. En tu vida anterior, puede que hayas sembrado ciertas causas y efectos; si Dios dispone que te reencarnes en un ser humano y te conviertas en un miembro de la especie humana en esta vida, entonces debes pagar el precio por las causas y los efectos que sembraste; debes compensarlos. No te corresponde a ti decidir si vas a compensarlos ni si debes hacerlo. Nadie que haya hecho el mal está dispuesto a aceptar el castigo. Solo el Creador puede disponer este asunto, tiene la autoridad para hacerlo y, por supuesto, tiene el poder para ello. Entonces, ¿cuál es el principio del Creador al respecto? Es recompensar el bien y castigar el mal. Aunque la humanidad no entienda la soberanía de Dios, no conozca a Dios y no comprenda los fundamentos y principios de Su soberanía, en lo que a Dios respecta, puesto que tiene un carácter justo y dada Su identidad como el Creador, Él ha establecido reglas y leyes celestiales para la humanidad y para todas las cosas. ¿En qué se basan estas reglas y leyes celestiales? Se basan en el carácter justo de Dios y en Su autoridad y poder. El establecimiento de estas reglas y leyes celestiales se refleja en un fenómeno del mundo humano: la reencarnación de los humanos. El proceso de la reencarnación humana a menudo está directamente relacionado con la causa y el efecto, y esta causalidad se refleja y manifiesta en algunos aspectos especiales del porvenir de las personas. Además, en el proceso de la reencarnación humana, las personas reciben las recompensas de Dios, así como Sus castigos. Dios castiga a los que hacen el mal; es decir, hace que se enfrenten a toda clase de infortunios y percances y a todo tipo de castigos que la gente considera inmerecidos e irrazonables. Algunos de estos castigos son incluso particularmente trágicos a ojos del hombre, pero hay un trasfondo que explica por qué les sucede esta trágica situación. No es algo que Dios les haya infligido sin motivo, sino un castigo que deben sufrir por haber cometido un sinfín de acciones malvadas. Cuando la gente no puede desentrañar los entresijos de este asunto, dice tonterías y se queja del cielo y de Dios, lo cual es muy estúpido. Entonces, ¿cuál es la situación de los que disfrutan de la gracia de Dios? Como acumularon méritos e hicieron mucho bien en su vida anterior —muchas cosas que beneficiaron a la humanidad y que no les valieron la condena, sino recompensas según las reglas y leyes celestiales de Dios—, disfrutan de numerosas bendiciones en esta vida. Dejadme poneros un ejemplo. Digamos que hay una mujer que nace en el seno de una familia feliz. Aunque la familia no es muy rica, en ella hay muchos hijos varones pero ninguna hija, y Dios dispone que esa mujer esté en esta familia. Tan pronto como nace esta niña, se convierte en la niña de los ojos de la familia, tan preciosa que parece que temen hasta respirar cerca de ella por miedo a hacerle daño. Esta niña es hermosa, inteligente y encantadora, y es del agrado de sus padres y mayores. Toda su vida va viento en popa. No importa lo que haga ni las dificultades que encuentre, siempre hay gente amable que la ayuda y todas sus dificultades se resuelven fácilmente. No tiene preocupaciones y vive una vida relajada y feliz. ¡De veras está bendecida! ¿Qué es lo que sucede aquí? ¿Tiene el Creador preferencia por ciertas personas? (No). Entonces, ¿por qué algunas personas pueden disfrutar de tan grandes bendiciones? En las reglas y leyes celestiales se estipula que cierto tipo de personas que han hecho cosas beneficiosas para la humanidad deben ser recompensadas, y puede que ella sea una de esas personas. Al haber recibido la recompensa del Creador, disfruta de tan grandes bendiciones en el mundo humano. Nunca tiene que preocuparse por la comida y la ropa; dondequiera que va, hay gente amable que la ayuda, y dondequiera que va, es del agrado de la gente. Incluso cuando tiene cuarenta o cincuenta años y sus hijos ya son mayores, sus padres todavía la tratan como a la niña de sus ojos; cada vez que tienen algo bueno, se lo guardan para ella. Otros sienten envidia cuando la ven disfrutar de tales bendiciones, y algunos piensan que es injusto porque ellos no pueden disfrutar de estas. Si tú también quieres disfrutar de un porvenir así dispuesto por el Creador y de la misma suerte y bendiciones que ella, entonces también deberías acumular más méritos y hacer más el bien, así como llevar a cabo más de las cosas que el cielo estipula como acumular méritos y hacer el bien; así también podrás disfrutar de tales bendiciones. ¿Qué le dice a la gente este fenómeno, este hecho? No importa qué clase de porvenir tenga una persona en el mundo humano —ya sea que disfrute de bendiciones o se enfrente a percances, que toda su vida transcurra sin problemas o que se encuentre con muchas desgracias y calamidades—, esto guarda cierta relación con su vida anterior y con la presente. En última instancia, entonces, su porvenir está relacionado con las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios. Si todo lo que hizo en su vida anterior estuvo de acuerdo con las disposiciones de las reglas y leyes celestiales que dan como resultado una recompensa, entonces su porvenir en esta vida puede ser, a ojos de la gente, brillante, próspero y muy bueno. Si lo que hizo en su vida anterior vulneró muchas leyes celestiales y casualmente coincidió con las disposiciones de las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios que dan como resultado un castigo, entonces el porvenir que Dios dispone para esa persona será, a ojos de la gente, que tenga una existencia particularmente miserable y lastimosa, como si esta vida fuera solo para que venga a pagar sus deudas del pasado. Nunca disfruta de buena comida ni ropa, no es del agrado de los demás y nadie se preocupa por ella. Siente que sufre mucho en esta vida por culpa de su horrible porvenir. Solo al creer en Dios llega a entender que toda la vida de una persona está ordenada por Él. Cuando reconoce que Dios ordena las cosas, le resulta más fácil someterse a Él, se comporta mucho mejor y ya no lucha contra su porvenir. Antes, sentía desafío en su interior: “¿Qué cosas malas he hecho? Tengo la conciencia tranquila en esta vida. Nunca he hecho daño a nadie. ¿Por qué me ha tocado este porvenir? ¡El cielo no es justo!”. Después de aceptar la obra de Dios, entiende: “Esta es la justicia de Dios. ¡Dios me ha impulsado a venir ante Él a través de estas cosas!”. Pensar así también es correcto, y es un hecho. Pero también es un hecho que el castigo que la gente recibe proviene de la soberanía de Dios. El ciclo de causas y efectos, el castigo del mal y la recompensa del bien, y las reglas y leyes celestiales, ¿a qué se reduce todo esto? Detrás de todo ello está el carácter justo de Dios; Su carácter justo es soberano sobre todo ello. Por tanto, incluso cuando en el porvenir de las personas aparecen todo tipo de cosas que no son conformes a sus nociones, gustos o deseos, el asunto de la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas sigue siendo algo positivo. ¿No tiene esto sentido? (Sí). Por tu bondad humana, cuando ves a la gente sufrir, piensas: “¡Esa persona es tan digna de lástima! No soporto ver a nadie sufrir, y no soporto ver a las personas malvadas acosando a otros”. A algunas personas siempre las acosan en esta vida. ¿Cuál es la razón de ello? Es porque en su vida anterior siempre acosaban a la gente e hicieron daño a bastantes personas, así que en esta vida ellas tienen que sufrir acoso. Si siempre acosas a la gente, el fruto que cosechas al final es sufrir tú mismo acoso. Esta es la justicia del Creador. Al comportarte de esa manera, vulneraste las leyes celestiales, así que debes pagar el precio y soportar el dolor y el tormento por el mal que hiciste en tu vida anterior. Esta es la justicia de Dios, y no puedes escapar de ella. Por tanto, el hecho de que la gente tenga todo tipo de sinos deja cada vez más claro que ninguna persona puede cambiar las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios y que nadie es una excepción. El Creador nunca ha tenido sentimientos carnales por la humanidad y, por supuesto, la esencia del Creador es carecer de sentimientos carnales. Él solo tiene un carácter justo. Todo lo que Dios hace, en lenguaje humano, es razonable y justo. Entonces, ¿cómo debería verse desde la perspectiva de la verdad? Es el carácter justo de Dios; todo son cosas positivas. La gente debería aceptarlo de parte de Dios y no debería emitir ningún juicio o evaluación de Dios que no esté de acuerdo con la realidad o no sea conforme a la verdad. Aunque simpatices y te compadezcas de algunas personas desde una perspectiva humana, como seguidor de Dios que entiende algunas verdades, deberías alabar el carácter justo de Dios, así como también Su soberanía. ¡Es tan bueno que Dios sea soberano de esta manera! Precisamente porque Dios es soberano sobre el porvenir de las personas de esta manera, la humanidad ha podido sobrevivir de forma ordenada hasta el día de hoy. Si Satanás fuera soberano sobre el porvenir de las personas, la humanidad habría caído en el caos hace mucho tiempo y le habría sido imposible vivir hasta hoy. Fíjate en cómo es el reino del diablo; sin la soberanía de Dios, el mundo humano sería igual que el reino del diablo. ¿Qué es el reino del diablo? El ejemplo más realista son las luchas internas —llevadas a cabo tanto abierta como secretamente— que se producen en el marco del régimen autocrático del PCCh, que están repletas de derramamiento de sangre e intenciones asesinas. Ese es el reino del diablo. ¿No es caótica la situación interna del régimen autocrático del PCCh? La gente desaparece a menudo e, incluso cuando se trata claramente de casos de asesinato, nadie se atreve a hacerlo público. Este es el caos del reino del diablo, y es también el caos del mundo perverso de hoy.
Es indudable que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo. Ya sea desde la perspectiva de la intención original de Dios al diseñar el sino de las personas o desde la perspectiva de los resultados de su porvenir derivados de las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios, debería decirse con absoluta certeza que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, no negativo. Si tienes nociones sobre esta verdad, puedes buscar la verdad en las palabras de Dios para resolverlas, pero no puedes decir, basándote en tus nociones y figuraciones: “El porvenir de las personas bajo la soberanía de Dios siempre debería ser bueno y beneficioso para ellas. ¿Por qué a algunas personas acaba yéndoles tan mal debido a la soberanía de Dios? Esto no debería ser la soberanía de Dios, ¿verdad?”. Jamás debes decir algo así. Una afirmación tan escandalosamente rebelde y blasfema nunca debe salir de tu boca. A partir de hoy, debes aceptar y afirmar la verdad de que “el porvenir de las personas está bajo la soberanía de Dios, y la soberanía de Dios es algo positivo”. No lo dudes. No importa de qué manera el porvenir de las personas que ves con tus propios ojos o que experimentas entre en conflicto con tus nociones, o incluso si piensas que tal sino es inhumano, debes creer y afirmar que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es real y es algo positivo. Este punto no puede ponerse en duda. ¿Se ha compartido esta verdad con claridad? (Sí). Se trata de una cuestión muy crucial para conocer a Dios y ha quedado resuelta, ¿verdad? (Sí). Entonces, terminemos aquí nuestra charla por hoy. ¡Adiós!
6 de abril de 2024