Cómo perseguir la verdad (19) Parte 2

Una disección de la civilización y la cultura humanas

El ámbito que cubre el tema de “lo que es creado por Dios” es muy amplio, así que primero tenemos que dar algunos ejemplos y luego discutirlos poco a poco. Acabamos de hablar de mosquitos. No es arriesgado decir que a nadie le gustan los mosquitos ni está dispuesto a vivir con ellos; al contrario, todo el mundo detesta a los mosquitos e incluso desea no ver nunca a uno en toda su vida. Aunque el asunto de los mosquitos no tenga gran importancia, atañe a una cosa de un tipo en particular y también a la comprensión que tiene la gente de la naturaleza de tal cosa entre las personas, los acontecimientos y las cosas creados por Dios. Por supuesto, aquí la clave está en que esto implica que las personas lleguen a conocer y entender una verdad, así como los principios de práctica sobre cómo tratar determinado tipo de cuestiones entre las personas, los acontecimientos y las cosas de su vida. Por tanto, aunque el mosquito no es una criatura grande, las cuestiones que implica no son pequeñas; merece la pena que la gente intente entenderlas y explorarlas. El contenido de “lo que es creado por Dios” atañe a temas macroscópicos y microscópicos. Ahora mismo acabamos de hablar brevemente sobre una pequeña especie del aspecto microscópico: el mosquito. Es un tipo de criatura relativamente pequeño que se puede ver a simple vista; no merece la pena hablar de ninguna cosa más pequeña que un mosquito. Los mosquitos son un tipo de criatura con la que las personas pueden tener contacto frecuente, una criatura relativamente microscópica que es visible a simple vista. Dado que este asunto está a un nivel microscópico, lo compartiremos después. Por tanto, ¿sobre qué deberíamos hablar primero? (Sobre lo macroscópico). Hablemos primero de cosas macroscópicas. Hay muchas. Aquella que está más cerca de la vida de las personas o con la que pueden entrar en contacto, que pueden sentir y ver y que le resulta familiar a todo el mundo —aparte de los objetos en el entorno vital creado por Dios para el hombre— es la especie humana misma. Por tanto, en lo que respecta a la especie humana, de entre las diversas personas, acontecimientos y cosas que la gente es capaz de ver, ¿de cuáles merece la pena hablar? ¿Cuáles merece la pena entender? El tema que más merece la pena entender en lo que respecta a la sociedad humana es la denominada civilización de la especie humana. El tema principal que abarca esta civilización son las diferentes culturas. El surgimiento de diferentes culturas parte de la educación dentro de las diferentes sociedades; esta da lugar a diferentes culturas y, bajo el trasfondo de estas, han surgido las denominadas civilizaciones de la especie humana a lo largo de las diferentes eras. Esta es la fuente y el origen de la civilización humana. La sociedad oriental tiene su civilización y, por supuesto, también tiene lo que se da en llamar su cultura. El surgimiento de esta cultura proviene de la manera en la que la sociedad oriental educa a su gente. De manera similar, la sociedad occidental también cuenta con lo que se da en llamar su civilización. La occidental también proviene de su cultura y el surgimiento de su cultura proviene igualmente de la educación de la sociedad occidental. Es decir, la educación en la sociedad occidental a lo largo de las diferentes eras ha producido la cultura occidental y, ante tal trasfondo cultural, la civilización occidental ha surgido de forma gradual, ha tomado forma y se ha desarrollado hasta hoy en día. Ya se trate de la cultura oriental o de la occidental, ambas han estado educando a sus respectivas gentes de esta manera, generación tras generación. A lo largo de las diferentes eras, han estado continuamente condicionando e influenciando a una generación tras otra, así como difundiéndose de una generación a otra a lo largo de diferentes eras, mientras que al mismo tiempo se han desarrollado y han avanzado de forma continua. De esta manera, las culturas y civilizaciones orientales y occidentales han ido tomando forma y desarrollándose poco a poco, la gente las ha reconocido y aceptado de manera gradual, poco a poco tomando forma y estableciéndose en la sociedad oriental y la occidental. Esto ha conformado las culturas y civilizaciones predominantes de Oriente y Occidente. Oriente tiene su propia cultura y civilización predominante, al igual que Occidente. En cuanto a su esencia, forma e influencia sobre la especie humana, las sociedades de Oriente y Occidente han formado diferentes culturas y civilizaciones. Ya se trate de la cultura oriental o de la occidental, ambas tienen una influencia indeleble, irresistible o irremplazable en la vida, la supervivencia, los pensamientos y los puntos de vista de las personas. Dado que estamos hablando sobre las culturas orientales y occidentales, no cabe duda de que tienen sus diferencias. La cultura oriental cuenta con pensamientos y puntos de vista primordiales que valora, mientras que la occidental tiene sus propias características, así como pensamientos y puntos de vista primordiales a los que concede valor. Por tanto, ¿qué es lo que valora la cultura oriental? ¿Qué enseña primordialmente la cultura oriental? La mayoría de las personas no acaba de entender este aspecto. Algunos de vosotros puede que estéis completamente desconcertados: “¿Por qué estás hablando de cosas positivas partiendo de este punto?”. De manera inherente, muchas cosas macroscópicas tienen muchos componentes abstractos. Aunque no entendáis aún este aspecto, lo entenderéis si escucháis con atención.

Hablemos primero de la cultura oriental. ¿Qué valora la cultura oriental? ¿Cuál es su esencia? ¿Cuál es su influencia en las personas? ¿Cuáles son las principales características de la cultura oriental que has sentido personalmente o has visto? ¿Cuáles has llegado a entender, de cuáles te has dado cuenta o qué has aprendido mediante la sutil influencia de una larga exposición a esta? Hablar de cultura está relacionado con la educación. Ya sea la educación que proviene de la familia, la educación académica o la de la sociedad, todo está relacionado con la cultura; guarda relación con la educación de una nación o de cierto grupo de personas. La educación crea un trasfondo cultural, eso seguro. ¿Sabéis qué clase de educación valora la cultura oriental? (La cultura oriental le da gran valor a la tradición). Por tanto, ¿cuál es la esencia de la tradición? La “tradición” es un concepto. ¿Cuál es el contenido específico que abarca este concepto? Comprende los requerimientos respecto a cómo deberías pensar, qué deberías hacer, en qué dirección y en función de qué propósito deberías comportarte. Esta es la esencia específica de su educación. La educación que valora la sociedad oriental es la moral social, la cual también tiene un contenido específico. Por ejemplo, una tendencia ideológica que se propaga a menudo en la sociedad oriental es la de usar la razón para persuadir a otros. ¿Es esta una de esas tendencias? (Sí). También está la de que la cortesía va antes que la fuerza, el ceder ante otros por cortesía y “el corazón de un primer ministro es lo suficientemente grande como para que navegue un barco en él”. O bien “la armonía es un tesoro y la paciencia, una virtud” y “ceder facilita mucho la resolución de un conflicto”. ¿Qué más? “La venganza siempre se sirve en plato frío”, “mientras hay vida hay esperanza”. “Un gran hombre sabe cuándo ceder y cuándo no” y “a grandes hombres, grandes destinos”. ¿Qué más? (¿Cuenta “la devoción filial es la principal virtud”?). Eso también cuenta. Además, “qué alegría cuando un amigo viene de lejos”, que tiene que ver con la hospitalidad. ¿Qué más? (“Daría la vida por un amigo” y “lo que no quieras para ti no lo impongas a los demás”). El efecto que pretenden conseguir todos estos conceptos de la educación oriental es hacer que las personas valoren la moral social; estos conceptos les enseñan a qué reglas de etiqueta deberían atenerse en la sociedad, así como a tratar esto que dan en llamar etiqueta como un símbolo de la calidad humana de una persona. La educación oriental usa estas cosas para regular el comportamiento de las personas. Si alguien quiere establecerse en la sociedad, primero debe asegurarse de que se gana la admiración, la alta consideración y el respeto de los demás en todas las cosas. Uno solo se puede considerar una auténtica buena persona si alcanza una calidad humana moral que posea tales rasgos de humanidad. Después de recibir tal educación, las personas usan estas ideas sobre lo que dan en llamar calidad humana moral para constreñirse a sí mismas, se esfuerzan por cumplir estos requerimientos. Esta educación oriental les enseña a las personas a atenerse a la etiqueta de cara al exterior, de modo que parezcan corteses, educadas, de una noble calidad humana moral. En cuanto a lo que piensan en su interior, sean cuales sean las necesidades de humanidad, los anhelos o incluso las ambiciones y deseos que tengan, todo debería reprimirse y quedar enterrado en el fondo de su corazón, no quedar expuesto. Ya hemos compartido antes bastante sobre este aspecto de la educación oriental. ¿Cuál es la naturaleza de todos estos conceptos ideológicos de la educación? ¿Se conforman a las necesidades y a la esencia de la humanidad? (No). Precisamente porque el comportamiento que viven y revelan aquellos bajo esta educación moral social oriental es totalmente contrario a la esencia de las personas y a las necesidades de su humanidad, esto demuestra a la perfección un planteamiento: las diversas ideas que promueve esta educación moral social oriental van en contra de la situación real de las personas y de lo que existe en realidad dentro de su humanidad. Esta educación moral social empezó a existir en la sociedad oriental para ocultar los problemas reales de las personas y permitirles vivir de manera más respetable en la sociedad, parecer más nobles y más merecedoras de la aprobación de otros. Así, se debe decir que la educación en esta clase de contexto es una educación en la impostura. La esencia o el efecto pretendido de esta educación en la impostura es exhortar a todo el mundo a que no muestre su verdadero rostro ante los demás; independientemente de su calidad humana y de sus antecedentes, debe aprender a disfrazarse y enmascararse para poder tener más dignidad y orgullo frente a los demás, para vivir con amor propio y llevar una vida que le granjee admiración y aprobación.

En el contexto de esta educación oriental en la impostura, ¿qué han aprendido los orientales? Han aprendido a reprimirse y a aguantar. La educación ideológica oriental ha forjado dentro de la humanidad de los orientales cierto rasgo cuya consecuencia —ya se contemple a nivel de pensamiento o en términos de comportamiento— es que las personas aprendan a reprimirse y aguantar. De manera específica, en cualquier era social, bajo cualquier clase gobernante y en cualquier entorno vital, al encontrarse con toda clase de personas, acontecimientos y cosas, la gente debe aprender a reprimirse y aguantar, así como a no revelar sus verdaderas emociones y pensamientos. Llamarlo “reprimirse y aguantar” es decirlo de manera agradable; de hecho, es impostura. ¿Y de qué se sirven las personas para esta impostura? Utilizan los diversos pensamientos, puntos de vista, tácticas para la conducta propia y filosofías para los asuntos mundanos extraídos de la educación moral social o de la cultura orientales a fin de disfrazarse, de modo que de puertas para fuera parecen corteses, personas bien educadas, de noble calidad humana moral, con integridad y dignidad, capaces de ganarse la alta consideración, la aprobación y la admiración de otros. Esta es la influencia en las personas de la educación moral social oriental; su efecto principal es que acaban aprendiendo a reprimirse y aguantar. Esto de “reprimirse y aguantar” consiste en hacer que las personas lo aguanten todo, que usen la razón para persuadir a otros y antepongan la cortesía a recurrir a la fuerza cuando lidian con los demás, pues la intención es tratar a otros con la mayor amabilidad. Es como si fueran especialmente magnánimas, como si poseyeran un corazón benevolente y tolerante; adoptan un disfraz de particular grandeza y nobleza e incluso lo observan todo con un aire de superioridad, desde las alturas de la moralidad humana. Por tanto, dentro de este contexto cultural oriental, la vida cultural de los orientales básicamente está impregnada de estas ideas y conceptos. Al mismo tiempo, esta cultura se usa para condicionar e influenciar constantemente a la próxima generación. Por ejemplo, en las películas y las series de televisión, se promueven a menudo ciertas ideas; una es que “los grandes héroes caballerescos aportan su granito de arena a su país y a su pueblo”. En la mente de las personas, ¿cuál es la imagen de un gran héroe caballeresco? En las películas de artes marciales, ves que la mayoría de los grandes héroes caballerescos son gallardos y refinados, llevan un sombrero de bambú, tienen una espada o un sable en un costado. Se muestran impasibles y abnegados, tienen al mundo, a la gente común y a todos los seres vivos en el corazón; van por ahí defendiendo la justicia, haciendo el bien y acumulando méritos. Ante la injusticia, desenvainan su espada para ayudar y pasan a la acción cuando es necesario. Esta es la imagen que la gente tiene en mente de un gran héroe caballeresco y es también el valor que representan para ella tales figuras. La razón por la que el cine y la televisión crean personajes semejantes es que todos los orientales guardan en su corazón ese mismo anhelo respecto a la sociedad y la especie humana. Anhelan que tales personas existan en la sociedad o en la vida, de modo que ellos ya no tengan que reprimirse y aguantar y dejen de estar atados y encadenados a esta cultura social. Precisamente porque las personas tienen esta necesidad, se crea constantemente a tales personajes en ciertas obras literarias y artísticas. Esto satisface las necesidades de la propaganda cultural y de la audiencia. Las personas comunes se han reprimido y han aguantado en la sociedad durante demasiado tiempo y con demasiado dolor; necesitan una vía de escape, pero no tienen ninguna. Solo son capaces de encontrar satisfacción en las figuras heroicas y en los grandes héroes caballerescos creados en estas obras literarias y artísticas. Por tanto, tales obras fílmicas y televisivas y tales personajes son aceptados y alabados por el público. Cuando el público ve que los actos de justicia de estos grandes héroes caballerescos en las películas y series de televisión —o el gesto de desenvainar la espada para ayudar ante una injusticia— responden a la perfección a sus necesidades psicológicas, todos rompen en aplausos y vítores; gritan: “¡Te lo tienes merecido! ¡Es lo que te pasa por hacer el mal! ¡Es lo que te pasa por hacer daño a la gente!”. Sus vítores reflejan el dolor que experimentan los orientales en su vida diaria por tener que reprimirse y aguantar, además de las pesadas y numerosas presiones y el gran daño que soportan de la sociedad y de la clase gobernante. Por tanto, la gente común recibe de buen grado tales obras de entretenimiento, les da su aprobación y las espera con ansia.

Precisamente porque la represión y el aguante surgidos de esta educación moral social oriental han atado y restringido a los orientales en cuanto a su pensamiento y su humanidad en el mayor grado posible, su humanidad y su pensamiento se han vuelto muy distorsionados. ¿Cómo se manifiesta esta distorsión? Se manifiesta en el hecho de que todo el mundo alberga odio hacia los funcionarios y los ricos; al presenciar algo injusto, aflora el odio por dentro y lo vinculan inmediatamente a la clase gobernante o a los ricos; la sensación que tienen es que estos son los causantes de toda su aflicción. Este es un aspecto. Además, como la educación moral social oriental genera en las personas una calidad humana que se reprime y aguanta, los pensamientos de los orientales están atados y restringidos en gran medida. Comparados con los occidentales, es difícil para los orientales lograr un pensamiento independiente o la liberación del pensamiento a nivel intelectual; es decir, son incapaces de pensar y razonar libremente, con autonomía e independencia. Por tanto, en el entorno social de Oriente, desde los niños hasta los adultos, todos poseen mentalidad de esclavo; para ellos es difícil pensar respecto a un problema o completar una tarea con independencia de acuerdo con los principios y los planes. Otro aspecto es que la represión y el aguante de los orientales los vuelven hostiles hacia la sociedad, la especie humana y todo estrato social. Esto también los ha llevado a desarrollar una cualidad bastante evasiva en su humanidad, que se puede sintetizar en una especie de ruindad. Dado que este mundo es tan injusto, la gente tiene que soportar diversas presiones y ataduras en la sociedad, su entorno laboral y su familia. Esto resulta en que no se resuelvan adecuada o justamente las necesidades normales de su humanidad, que son sus necesidades emocionales y físicas normales. Así, todo el mundo tiene una actitud frívola, cínica o hastiada hacia su vida. Esta actitud hace que los orientales sientan que la esperanza de vivir sea muy escasa; apenas sienten voluntad de vivir y no ponen el corazón en nada de lo que hacen. De esta manera, desarrollan una actitud astuta y evasiva hacia lidiar con el mundo y esta actitud astuta y evasiva se puede sintetizar como “ruindad”. ¿A qué se refiere esta “ruindad”? A una actitud frívola en todo lo que se hace. Por ejemplo, la actitud de algunas personas hacia el desempeño de su deber es hacer lo que les place: si tienen ganas de hacer algo, hacen un poco; si no, no lo hacen. Cuando su trabajo conlleva siquiera un poco de presión, se quejan de lo difícil que es y quieren descansar. Si compartes la verdad con ellas y les dices que actuando así van a demorar el trabajo, responden: “Me da igual. Ahora mismo me apetece descansar. ¡Quiero divertirme un rato!”. No tienen una actitud seria y responsable en nada de lo que hacen. Ya sea respecto al trabajo, su vida diaria o incluso a toda su vida y su fe, son atolondradas, no tienen una actitud seria y adoptan una de frivolidad. Vayan donde vayan, quieren abrirse paso a la fuerza. Cuando se topan con un muro, no les molesta en absoluto; no soportan que las controlen y anhelan disfrutar de la libertad. Si se las deja libres, cometen fechorías imprudentes; si pierden su libertad, se quejan de todo y de todos. Esta es la clase de actitud que tienen. ¿Acaso no es ruindad? (Sí). Esta es la calidad humana única que los orientales han desarrollado dentro del entorno social oriental. Hay quienes también se reprimen y se aguantan; pueden aguantarlo todo y durante mucho tiempo. Tienen un aguante y una resiliencia extraordinarios, pueden soportar cualquier dificultad, sobrevivir y arreglárselas para sonreír en cualquier entorno y, aun así, pueden echarse a dormir por la noche cuando llega la hora de hacerlo, sin derramar ni una sola lágrima. Por ejemplo, cuando hay una inundación y quedan anegadas las casas, los campos y el ganado de algunas personas, estas no parecen muy afligidas. Se centran por completo en recoger las cosas valiosas entre lo inundado con la intención de hacerse ricas. Otros les advierten: “¡No es seguro arriesgar la vida para recoger así las cosas!”. Responden: “Una inundación es la oportunidad perfecta para hacerse rico. ¡Es difícil que se dé una ocasión igual!”. Otros dicen: “Nuestros campos se han inundado, el agua se ha llevado la cosecha, el gobierno no aporta ninguna ayuda y nadie va a venir a auxiliarnos. ¿Cómo vamos a vivir? La vida en este mundo es, simplemente, demasiado dura. ¡Para eso mejor morirnos y ya está!”. Pero dicen: “Cuando sobreviene un desastre, tienes que depender de ti mismo. El Cielo siempre deja una salida para el hombre. Una inundación es una gran oportunidad para hacerse rico. Es un negocio que no requiere capital y con un enorme beneficio. Aunque hayamos perdido algunas cosas, recuperaremos otras; con eso se compensarán bien las pérdidas, ¡hasta podemos sacar un poco de beneficio!”. Como ves, las personas normales sienten dolor cuando les sobreviene el desastre y sufren pérdidas, pero entre los orientales hay “figuras heroicas” como estas; sea cual sea el desastre que recaiga sobre ellas, se adaptan e incluso dan con oportunidades para hacerse ricas. No les preocupa ni les angustia, ni siquiera les importa que el gobierno no les ofrezca ayuda ni resuelva sus problemas. Es como si, al haber experimentado tantos desastres, simplemente se hubieran habituado a ello. ¿No es así la sociedad china? Por tanto, dado que esta es la clase de educación en la sociedad china, las obras literarias y artísticas que consumen los chinos en su tiempo libre o su manera de relajarse consisten, en su mayoría, en el autodesprecio y en burlarse de sí mismos. Se divierten así, pues encuentran un poco de liberación a la represión en su corazón. Pero después, en la vida diaria, continúan con la impostura, reprimiéndose y aguantando igual que antes. Sea cual sea la clase de trato que les dispense el gobierno, la gente común ya se ha acostumbrado a dicho trato. Mientras no se mueran de hambre, están contentos; sin la amenaza de una muerte inminente, no piensan en rebelarse. La gente común se ha resignado a tales cosas: “Más vale una mala vida que una buena muerte; el Cielo siempre deja una salida para el hombre. ¡Vivamos así sin más! ¿Derechos humanos? ¿Democracia? Esos son deseos extravagantes. Nosotros los chinos nacemos con este porvenir miserable. ¡Mientras nos mantengamos con vida, con eso basta!”. ¿Acaso esto no es ser extremadamente torpe e insensible? ¿Les queda algo de dignidad como personas? (No). Esta es una situación patética.

La mayoría de las obras literarias y artísticas creadas en Oriente son muy diferentes a las occidentales en cuanto a lo que reflejan y promueven. Aunque las obras literarias y artísticas orientales reflejan algunas injusticias sociales, este no es el pensamiento que los directores o guionistas quieren promover en realidad y no se hace para satisfacer ciertas necesidades de la audiencia. ¿Qué se promueve realmente en estas obras? Sigue siendo la educación moral social oriental. Sus principales manifestaciones son los sentimientos patrióticos, al promover que las personas deberían amar su país, preocuparse por el país y el pueblo, ser “grandes hombres de grandes destinos”, desenvainar su espada para ayudar cuando ven injusticias y dar la vida por un amigo. ¿Qué más promueven? “Ceder facilita mucho la resolución de un conflicto” y “la venganza siempre se sirve en plato frío”. La humanidad que promueven es realmente hueca; son solo imaginaciones e inferencias de las personas. Solo la promueven en aras de la estabilidad del régimen de la clase gobernante, de modo que las personas siempre estarán esclavizadas como bestias de carga para la clase gobernante, sin que se les permita la menor resistencia. Estas ideas huecas se usan para anestesiar y desorientar a las personas, al satisfacer su necesidad de entretenimiento y las necesidades temporales de su corazón. Por ejemplo, ¿qué se promueve en las novelas de artes marciales o en las películas y series de televisión? El espíritu de la caballería, convertirse en un gran héroe caballeresco que roba a los ricos para ayudar a los pobres y desenvaina su espada para ayudar a los demás. El que se denomina héroe caballeresco está personificado en el dicho: “Los grandes héroes caballerescos aportan su granito de arena a su país y a su pueblo”. Promover el espíritu de la caballería hace que la gente común no solo alabe a tales personajes, sino que también anhele y busque convertirse en este tipo de persona. ¿Qué más promueven la literatura y las obras artísticas orientales? Promueven el heroísmo: trabajar con afán y desvivirse hasta agotar el corazón y la mente por el país, por la nación y por el bienestar de una región y de su pueblo, así como sacrificar la propia juventud y la vida por la gran causa de la nación. En resumen, todas estas biografías y leyendas de las figuras de las artes marciales que se generan en el entorno social de Oriente, especialmente en China, ya sean tradicionales o modernas, de ficción o basadas en figuras y acontecimientos históricos reales, enseñan a las personas a esforzarse por ser desinteresadas y abnegadas. Todas toman esto como su temática y su eje educativo, con el objeto de hacer que las personas tengan una noble moral social. Actuar de manera desinteresada y abnegada significa no tener un yo; defienden que el yo superior está por encima del yo inferior, que hay que anteponer tu país a tu familia y que solo de esta manera puede uno tener una buena vida. Esta es la clase de pensamiento que inculcan en las personas. Es decir, te enseñan a no ser egoísta, a no tenerte solo a ti mismo en consideración, a no hacer ningún sacrificio o esfuerzo en aras de tu propia vida y supervivencia o de nada relacionado contigo mismo, así como incluso a no esforzarte por estas cosas de ninguna manera. En lugar de eso, debes sacrificarte por tu país de origen, por la sociedad, por la especie humana y por la gran causa de la nación, debes contribuir a todo ello. A estas enseñanzas se las denomina colectivamente educación en la impostura. Esta denominada educación en la impostura no es realista y no se ajusta a las necesidades de la humanidad; sobre la base de despojar a las personas de las necesidades de su humanidad, de sus instintos innatos y de su derecho básico a la supervivencia, las incita a realizar sacrificios inútiles por el país y la nación, por una causa hueca y vacía. Esta virtud de autosacrificio es por completo algo que la sociedad oriental ha inculcado a la fuerza en la humanidad de las personas. “Inculcado a la fuerza” quiere decir que no es algo que surja de forma espontánea de la humanidad, que no es inherente a los instintos innatos de esta ni algo que estos puedan alcanzar, así como que tampoco es algo que el libre albedrío o la voluntad subjetiva innatos de uno deseen lograr. Más bien, es algo que la clase gobernante o los sociólogos inculcan a la fuerza en la mente de las personas, con lo que las desorientan o las obligan a aceptar tales obligaciones y responsabilidades sociales, para luego educarlas bajo el gran estandarte de lo que dan en llamar “noble calidad humana moral”, dejándolas sin fuerzas para liberarse y demasiado asustadas para intentarlo. Esto es porque si te liberas de esta educación o la trasciendes, si no la aceptas, entonces eres un enemigo de la sociedad entera y de toda la nación; eres terriblemente rebelde, eres un no humano, un bicho raro, y tendrás que afrontar una condición vital en la que estás aislado. Por tanto, incluso si las personas sienten algo de insatisfacción en su corazón, incluso si odian esta sociedad y esta clase de educación, no tienen ni la fortaleza ni el coraje para liberarse de ello, menos aún el coraje de decir “no”. Solo pueden soportarlo estoicamente; no tienen poder para resistirse y solo pueden aguantar en silencio. Si no aguantas, entonces, a gran escala, la sociedad te señalará y te desdeñará; a pequeña escala, tu familia y tus seres queridos te desdeñarán, se distanciarán de ti, te aislarán e incluso te condenarán por ser terriblemente rebelde. Pongamos un caso. Cuando eras pequeño, por ejemplo, digamos que tus padres te enseñaron que: “Cuando salgas y te cruces con algún mayor, debes saludarlo. Llama a los que son más jóvenes que nosotros ‘tío’ o ‘tía’ y a los ancianos ‘abuelo’ o ‘abuela’. Cuando alguien te da algo, tienes que decir ‘gracias’. Si otro niño te pega, tienes que aguantarte; responde solo si de veras no puedes soportarlo más. Tienes que mostrar la máxima contención”. Y un día, saliste y viste a alguien, pero como eras tímido, no te atreviste a saludarlo. Tus padres sintieron que habías dañado su imagen, así que te castigaron al llegar a casa y, a partir de ahí, saludabas enseguida cada vez que veías a alguien. Para evitar que te pegaran, por muy avergonzado que te sintieras o por muy poco dispuesto que estuvieras en tu interior, tenías que ir en contra de tu voluntad y saludar a la gente. Al crecer en un entorno semejante, uno no tiene otra elección que soportarlo todo. Tienes que actuar de esta manera incluso en un asunto así de pequeño; ya sea en casa o fuera, en la sociedad, no puedes hacer otra cosa. Si te sientes mal y por una vez quieres hacer lo que te dé la gana, ya no es solo que la sociedad te señale, es que incluso tu propia familia y tus padres te darán sermones y te recriminarán tu actitud. Cuando creces, te das cuenta de que se saluda a la gente para conservar la imagen y para que sea más fácil afianzarse en la sociedad. Cuando eras pequeño, sin embargo, no lo entendías, pero igualmente tenías que actuar así. Si no, tus padres te castigaban e incluso a veces te regañaban o golpeaban delante de otros, algo que nunca olvidarías en toda tu vida. Por tanto, en el contexto más amplio de la sociedad, solo puedes aceptar esta educación en lo que se da en llamar “noble calidad humana moral”. Con independencia de las consecuencias de aceptarla, de cómo acaba por influenciar tu humanidad y de la calidad humana o los rasgos de humanidad que esto te hace desarrollar, en última instancia tú eres el único que debe cargar con las consecuencias.