Cómo perseguir la verdad (19) Parte 3

El rasgo de humanidad que los orientales desarrollan a raíz de su educación en la sociedad oriental consiste en reprimirse y aguantar. En realidad, detrás de esta represión y aguante radican muchos elementos específicos, tales como pensamientos, puntos de vista, formas de comportarse y diversas actitudes hacia todo tipo de cuestiones que se encuentran en la educación moral social oriental. Así es la sociedad oriental. De manera similar, la sociedad occidental también tiene su propia educación cultural predominante, por medio de la cual los occidentales también desarrollan sus respectivos rasgos de humanidad. Así pues, ¿cuál es esta educación cultural occidental predominante? En ella se valora principalmente la autonomía y la independencia. Esto difiere de la situación en la sociedad oriental, que requiere de las personas sacrificarse y contribuir para el país y para la sociedad haciendo cosas sin relación con su vida personal. A modo de contraste, lo que la sociedad occidental enseña a las personas es exactamente lo opuesto de lo que la sociedad oriental les requiere que hagan. La sociedad occidental no requiere que contribuyas nada a la sociedad, a la especie humana ni a la gran causa de la nación; el eje de la educación occidental es hacerte pensar por ti mismo, aprender a lidiar con tus propios problemas y no ser una molestia para los demás, para la sociedad o para el Estado. Te concede derechos, espacio para el pensamiento y un espacio personal, todos ellos independientes; además, cultiva tu capacidad para pensar por ti mismo y para reflexionar y lidiar con los problemas de manera independiente. Tú tienes que resolver tus propios problemas; debes ser independiente, autónomo y autosuficiente. Occidente posee un trasfondo cultural basado en esta clase de educación ideológica y, bajo dicho trasfondo, los occidentales también desarrollan ciertos rasgos de humanidad relacionados con la base de su ideología educativa. Los orientales han desarrollado las características educativas y culturales de Oriente bajo el trasfondo de la educación moral social oriental. Dado que los occidentales se apoyan en el perfil educativo de la sociedad occidental, poseen además la esencia relacionada con ese perfil. De hecho, la esencia del perfil educativo que poseen los occidentales es diferente a la de los orientales. El perfil educativo de los orientales es una educación en la impostura, mientras que el de los occidentales es una educación en el egoísmo. Todos los temas de la educación occidental enseñan a la gente a ser independiente y autónoma, a reflexionar sobre sus propios problemas y lidiar con sus propios asuntos y gestionarlos. Por tanto, la educación occidental tiene el perfil de ser una educación en el egoísmo. Esta educación en el egoísmo es completamente distinta al perfil educativo oriental; es de un tipo diferente. Esta lleva a los occidentales a priorizar el espacio personal independiente; la voluntad, la mentalidad, los pensamientos, los puntos de vista y las ideas subjetivos; además de sus propios derechos, sus condiciones de vida actuales y su estado de ánimo y emociones presentes. No necesitan prestar mucha atención a otras cosas ni a ninguna responsabilidad social o familiar. Primero deben llegar a comprender sus propios problemas, manejar sus propias emociones y resolver sus propios asuntos inmediatos; solo entonces viene todo lo demás. La educación oriental ha enseñado a los orientales a reprimirse y aguantar, mientras que la educación occidental ha enseñado a los occidentales a defender sus derechos. En esto, los occidentales y los orientales son completamente diferentes. Cuando los orientales se encuentran con algo, simplemente lo siguen aguantando. Cuando realmente no pueden aguantarlo más, se dicen: “Más vale una mala vida que una buena muerte. Tienes que aguantar para mantenerte con vida”. En contraste con la represión y el aguante de los orientales, los occidentales tienen una cualidad diferente: por medio de su educación social en la autonomía y la independencia, han aprendido a defender sus derechos. En comparación con la represión y el aguante de los orientales, ¿acaso no hay en los occidentales cierto grado más de respeto a uno mismo y de dignidad en la defensa de sus derechos? Es decir, hay un poco más de iniciativa propia de por medio, ¿verdad? (Sí). Defender tus derechos es un concepto absolutamente fundamental; significa adoptar las acciones necesarias para proteger los derechos humanos fundamentales de uno, incluido el derecho a creer, el derecho a la vida, el derecho a la libertad de expresión y otros tantos. Por supuesto, ¿a qué se refiere principalmente esta defensa básica de los derechos? Se refiere a que las personas tienen un espacio de pensamiento independiente, son capaces de considerar los asuntos con libertad e independencia sin estar influidas ni controladas por ningún entorno social ni por las personas, acontecimientos y cosas que las rodean. Con independencia de que los puntos de vista que surjan al considerar un asunto sean correctos o incorrectos, o de que la propia forma de pensar sea acertada, lo más importante es alcanzar la autonomía y la libertad. En resumen, los occidentales viven en sociedades libres y en el contexto cultural de la educación social occidental, su mente es muy activa y se halla a menudo en un estado de libertad. Por tanto, en comparación con las personas de la sociedad oriental, los occidentales tienen un pensamiento más audaz, están más dispuestos a pensar y se les da mejor, mientras que la mayor parte del tiempo el pensamiento de los orientales está maniatado, es estereotipado o está reprimido. En circunstancias normales, la mente de los occidentales es libre, activa y está dispuesta a pensar en los problemas. Dicho de una forma poco apropiada, están más dispuestos a reflexionar sobre cosas extrañas e inusuales, incluso hasta el punto de enredarse en pensamientos complejos. Esta es una manifestación de los rasgos de la humanidad que se desarrollan dentro de la educación social occidental y es más progresiva que la de los orientales. Por una parte, defienden su derecho a la vida y, por otra, también defienden los diversos puntos de vista que surgen de su libre pensamiento. Como resultado, las ideas, los puntos de vista y las formas artísticas que se muestran en las obras literarias o en la vida artística y de entretenimiento de Occidente son diversos y de un amplio espectro. Entre los de toda la especie humana, las obras literarias y el mundo del entretenimiento occidentales son relativamente libres y vanguardistas, las personas pueden encontrar inspiración y beneficiarse grandemente de ellos. Fíjate, ¿qué ideas promueven algunas obras literarias y artísticas orientales? El patriotismo, el amor a la familia, el amor a los padres y demás. Todas estas son cosas que se encuentran en la educación moral social oriental o que son parte del eje de la cultura oriental. Dado que la cultura occidental ha provisto a los occidentales de un espacio libre y autónomo para el pensamiento, ha generado este rasgo de humanidad en ellos y les ha concedido este derecho al libre pensamiento, los occidentales tienen más sustancia intelectual en su vida literaria y artística que los orientales y, al mismo tiempo, su ámbito de pensamiento es más amplio. Fíjate, el ámbito del pensamiento oriental o las ideas que se expresan y promueven en su vida literaria y artística son muy limitados, cortos de miras y restringidos, mientras que los diversos temas que aparecen en la vida literaria y artística de los occidentales tienen un espectro bastante amplio y están libres de las restricciones del gobierno. Algunos de estos temas son reflexiones relativas a cierta ley introducida por el gobierno durante algún periodo en lo que se refiere a la humanidad de las personas o al impacto que tiene en la sociedad o incluso en la vida y la familia de un individuo. Otros son reflexiones sobre la educación y los derechos humanos, además de sobre otros temas diversos, como los debates entre las personas de todas las clases sociales —incluidos los inmigrantes— sobre la igualdad racial, la discriminación racial y la relación entre las personas de diferente color de piel. A partir de esto, se puede ver que el espectro de los diversos temas que se reflejan en la literatura y las obras artísticas occidentales es bastante amplio, como lo son las diversas ideas y puntos de vista implicados. Incluso reflejan el impacto social que causan los métodos y los medios usados por algunas fuerzas del orden para hacer cumplir la ley dentro del marco legal más amplio, además de las diversas cargas psicológicas impuestas al público o los diversos efectos posteriores en la vida de las personas. Todo esto son ideas y puntos de vista que se presentan en diversas obras literarias y artísticas occidentales. Por un lado, estos son pensamientos que se promueven dentro del contexto cultural occidental; por otro, son pensamientos y puntos de vista que aparecen porque las personas son libres de pensar dentro del contexto de la educación cultural occidental. En resumen, las diversas ideas que los occidentales presentan en sus obras literarias y artísticas —así como los pensamientos, puntos de vista, filosofías para los asuntos mundanos y actitudes que muestran las distintas clases sociales y sectores en su manera de tratar todo tipo de cosas— son diferentes por completo a las de los orientales. Aquí va un ejemplo sencillo: en Oriente, cuando un empleado trabaja para una empresa, su sustento proviene del jefe, de modo que debe hacer cualquier cosa que este le diga. Incluso si se le pide que haga tareas domésticas para su jefe, como recoger a sus hijos o hacer la compra, debe ser completamente obediente y no se atreve a negarse. Tiene incluso que estar disponible durante su tiempo libre. Es el asistente, el subordinado y el esclavo de su jefe. Así es la relación superior-subordinado entre el empleado y el jefe en Oriente. Puede que el empleado se sienta incómodo, molesto y poco dispuesto, pero no tiene elección; solo puede aguantar. Se trata de su jefe, el que le suministra el sustento, de modo que solo puede quedar a su merced. En Oriente, por mucho que el jefe explote a sus empleados y por muy irrazonables que sean sus acciones, los empleados no tienen más remedio que aguantarlo; no tienen manera de liberarse de esta situación. Algunos países orientales puede que también cuenten con leyes laborales destinadas a proteger los derechos legales y los intereses de todos los ciudadanos, pero a nivel social, al tratarse de Oriente, ningún empleado se atreve a demandar a su jefe, aunque este quebrante las leyes laborales. Da igual que se le prive de sus derechos o que su jefe lo explote; el empleado no puede hacer nada. Incluso con las leyes laborales, no puede servirse de la ley para defender sus propios derechos e intereses. Solo puede consentirlo y permitir que la situación continúe igual. Por otra parte, en Occidente es distinto. La relación superior-subordinado entre los empleados y el jefe en Occidente existe solo a nivel laboral y durante las horas establecidas. Fuera del trabajo, no existe ninguna relación personal ni emocional entre ellos. Si tu jefe te pide que trabajes horas extra, puedes negarte. Si tu jefe te pide ayuda para recoger a sus hijos o hacer la compra, puedes decir: “No tienes derecho a pedirme esto. Ese no es mi trabajo. No tengo la obligación de servirte”. Puedes negarte. Si tu jefe te lo pide repetidas veces y te impone por la fuerza que hagas tales cosas, puedes demandarlo y las leyes laborales occidentales se harán efectivas; la ley responderá de manera consecuente. Los occidentales pueden hacer esto y no les da miedo llevarlo a cabo, pero los orientales sí tienen ese temor. De acuerdo con las nociones de los orientales, deberías hacer lo que tu superior o una persona con estatus o renombre te pida, así como proveerle servicios gratuitos. Incluso tienes que decir: “Estoy dispuesto a servirte, a dar la vida por ti sin esperar nada a cambio. ¡Servirte me honra!”. Tanto si te explotan laboralmente como si te privan de tus derechos humanos, deberías aceptarlo y no exigir ninguna remuneración. Si la pides, eso significa que estás siendo un desagradecido y perjudicando la imagen de tus jefes; te harán pagar por ello. Los occidentales, por otro lado, son diferentes. Han aprendido a defender sus derechos y a ejercerlos con extrema eficacia, los llevan hasta el extremo. Incluso si es el presidente o alguien de renombre el que no deja propina después de una comida, se presenta una queja; este es un derecho que se otorga a los trabajadores según las leyes laborales. Cuando los orientales se encuentran ante tales situaciones, no se atreven a quejarse. Piensan: “Es un funcionario, una persona conocida. ¿Podría ganar una demanda contra él? Aunque ganara, ¿qué haría si me complicara las cosas entre bambalinas? Si lo demandara, acabaría metido en problemas graves e incluso podría perder la vida”. Por tanto, los orientales preferirían salir perdiendo que pedir propina. A esto se le llama aguante. Pero los occidentales son diferentes. Piensan: “¿Por qué debería aguantar esto? No he nacido para vivir por nadie; vivo para mí mismo. Tengo que defender mis derechos. Merezco este dinero. Me da igual que seas una figura reconocida o un pez gordo, tienes que pagar. Todos somos iguales. ¿Qué te da derecho a no darme propina? Si no me das propina, ¡te demandaré!”. Y una vez que consiguen la propina, el asunto queda solucionado. Estos son los diferentes pensamientos, puntos de vista y maneras de lidiar con las personas, acontecimientos y cosas que los orientales y los occidentales adquieren mediante su respectiva educación cultural.

Oriente y Occidente difieren en sus métodos de educación cultural y en el contenido específico de esa educación. Estas formas diferentes de educar han generado diferentes culturas humanas, así como los rasgos de humanidad de diferentes grupos étnicos. Con estos rasgos de humanidad, los orientales tienen su propio estilo de vida, situaciones vitales, modos de pensar y actitudes hacia los asuntos mundanos, mientras que los occidentales tienen los suyos. De estas dos actitudes hacia los asuntos mundanos, una consiste en reprimirse y aguantar, siendo especialmente reservada; la otra pone un énfasis particular en salvaguardar los derechos de la voluntad y los deseos subjetivos de las personas. Una es producto de una educación en la impostura y la otra de una educación en el egoísmo. Con independencia del tipo de educación en el que se generen estos rasgos de humanidad —ya se trate de la represión y el aguante o la defensa de los derechos, la reserva o la apertura—, ¿cuál de todas estas cosas es positiva? (Ya sea oriental u occidental, ninguno de estos rasgos de humanidad es positivo). ¿Por qué decís que no son cosas positivas? A ver cuáles son vuestras razones específicas. Ninguno de vosotros es capaz de decir el porqué, ¿verdad que no? (No). Sea cual sea el asunto en cuestión, todos teméis que los demás sean muy exigentes con los detalles; cuando eso ocurre, te sientes confundido y no puedes explicar las cosas con claridad. Esto demuestra que careces de claridad a ese respecto, así que deberías hablar sobre ello. Esa pregunta que te hice es un tema que merece compartirse, ¿verdad? (Sí). Este tema atañe a “lo que es creado por Dios”. Por tanto, echemos primero un vistazo a esto: ¿qué clase de ser es la especie humana creada por Dios? Lo que crea Dios son cosas positivas. ¿Qué cosas de una persona son creadas por Dios? (Su libre albedrío y la sabiduría que Dios le concede). En términos generales, todas las condiciones innatas de una persona las concede y las crea Dios. Si usamos la palabra “creado” podría ser un poco abstracto, porque todo el mundo nace de sus padres, no está hecho con las propias manos de Dios. Usar las palabras “lo que es creado por Dios” es un poco general; no es muy apropiado. En ese caso, decir “las condiciones innatas que Dios concede a las personas” es más específico y objetivo. Las condiciones innatas que Dios concede a las personas atañen al tema de “lo que es creado por Dios”. Por tanto, ¿podemos decir que las condiciones innatas de una persona son todas cosas positivas? (Sí). La apariencia de una persona, su facultad lingüística, todos sus sentidos, sus atributos fisiológicos; también su libre albedrío, la facultad con la que piensa y reflexiona, sus fortalezas y dones naturales, así como todas las reglas de supervivencia que observa como ser vivo: todas estas son cosas positivas. Es decir, las condiciones innatas que Dios concede a las personas son todas cosas positivas. Por tanto, ¿se incluyen en estas cosas positivas los diversos pensamientos que surgen en la mente de una persona o que esta acepta de la sociedad y de eras diferentes? (No). Nada de lo que las personas adquieren de la sociedad o de la especie humana lo concede Dios; tampoco es algo creado por Él originalmente. Se puede decir que, mientras una cosa provenga de la sociedad o de la especie humana, no es algo positivo. Esto es lo que diríamos para resumirlo de una manera amplia y conceptual. ¿Y siendo específicos? ¿Acaso no son los rasgos de humanidad y las maneras de pensar generados dentro del contexto cultural de la educación moral social oriental un poco perversos? También puede decirse así: en la sociedad oriental, la mente de las personas está encadenada y deformada; ha sido corrompida e influenciada por ciertos pensamientos y puntos de vista de la sociedad y de Satanás. ¿No significa esto que su mente ha sido procesada por Satanás? (Sí). La mente de las personas ha sido procesada; sus pensamientos no nacen de su humanidad. Estas enseñanzas no provienen de las cosas positivas ni de Dios. Dado que no provienen de Dios, sean cuales sean los pensamientos, puntos de vista y modos de pensar que generen —así como los rasgos de humanidad que acaben por generar—, además de cualquier otra cosa que surja de ellos posteriormente, son cosas negativas, no positivas. Esto es algo de lo que ya tienes certeza, ¿verdad? (Sí). La mente de los orientales está encadenada y deformada y también está influida por ciertos pensamientos y puntos de vista orientales, así que las cosas que se expresan en los rasgos de su humanidad son todas negativas. Ahora vamos a fijarnos en Occidente. ¿Cuál es el contenido de la educación ideológica de los occidentales? ¿Tiene que ver con la verdad? ¿Proceden de las palabras de Dios el contenido de la educación occidental y las manifestaciones de humanidad por las que esta enseña a las personas a esforzarse? (No). Dicho aún con mayor claridad, permitidme que os haga una pregunta: en cuanto a los principios detrás de estos pensamientos y puntos de vista para lidiar con la vida, la supervivencia y los asuntos mundanos, así como a estos métodos para lidiar con tales cosas, ¿está de acuerdo con las palabras de Dios esta educación? ¿Está de acuerdo con la verdad? (No). ¿De qué manera no lo está? (Es como la educación occidental que enseña el egoísmo; aunque respeta la libertad de pensamiento, enseña a las personas a tenerse solo a sí mismas en consideración y no a los demás. Esto no está de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad). Por tanto, ¿qué dicen las palabras de Dios y la verdad? (En sus interacciones juntas, las personas no deberían considerar solo sus propios intereses o sentimientos; más bien, deberían considerar cómo pueden sus acciones edificar a los demás al tiempo que también estén de acuerdo con la verdad). Las palabras de Dios te dicen que, con independencia de que pienses sobre los asuntos libre y objetivamente o bajo la dominación de cierto pensamiento o punto de vista, no deberías hacerlo solo en aras de defender tus propios intereses o defender tu propia dignidad y orgullo. Este no es el principio según el cual los creyentes en Dios deberían considerar los asuntos. Cuando consideras los asuntos, deberías centrarte en si tu enfoque está de acuerdo con la verdad, si estos asuntos se pueden resolver usando la verdad y si tu enfoque está de acuerdo con los principios-verdad y conduce a la sumisión a Dios. Este es el principio para considerar los asuntos. Ya sea al lidiar con personas, con temas familiares o con cualquier otra cosa de tu entorno, debes actuar conforme a las palabras de Dios y a los principios-verdad; no te limites a defender tus propios derechos e intereses. Estos son los principios para comportarte que requiere Dios. Por tanto, en la superficie, comparada con la educación de la cultura oriental, la educación de la cultura occidental da una mayor importancia a los derechos humanos y a defender los derechos de las personas. Es superior a la cultura oriental, pero eso no significa que pueda sustituir a la verdad. No debes pensar que solo porque sea superior a la cultura oriental o porque respete los derechos humanos y permita a la gente ser independiente y libre, puede por tanto ocupar el lugar de los principios-verdad y ser descrita como algo positivo. La educación cultural occidental es meramente superior a la oriental y se ajusta más a las necesidades de la humanidad, pero no se puede igualar a los principios-verdad ni reemplazarlos. En cierto grado, simplemente defiende y respeta las necesidades de la humanidad, además de la dignidad de las personas y sus derechos e intereses. Sin embargo, este respeto solo es relevante en términos de humanidad. En lo que respecta a la verdad y la rectitud, no defiende ninguna de estas cosas. Por tanto, la educación cultural occidental es una educación en el egoísmo. Esto significa que: “Todo el mundo debe servir a mis intereses. Debo pensarlo todo a fondo antes de hacerlo. Mis intereses personales, mis derechos humanos y mis derechos individuales son primordiales”. ¿Hay alguna rectitud moral en esto? ¿Hay alguna ecuanimidad? (No). Si no hay ecuanimidad ni rectitud moral, ¿cómo va a estar de acuerdo con los principios-verdad? Hasta cierto punto, la educación cultural occidental respeta tus derechos humanos; te da el derecho de pensar sobre asuntos y expresar tus opiniones libremente. De esta manera, puede salvaguardar básicamente la dignidad y los derechos humanos de las personas. Por tanto, en cierta medida, la educación occidental se ajusta más a las necesidades de la humanidad. Pero ¿puede la educación occidental guiar a las personas hacia la senda correcta en la vida? ¿Acaso permite que las personas traten a todos los demás o actúen en todo momento conforme a los principios-verdad? No. La educación occidental puede garantizar que todo el mundo tenga derechos humanos y el derecho a salvaguardar su dignidad; esto concuerda por completo con las necesidades de la humanidad. Sin embargo, cuando se evalúa según la situación real en la sociedad, pocos son los países que pueden cumplir por completo el estándar de garantizar los derechos humanos. Siendo realistas, en la sociedad actual, es un sistema social muy bueno; permite a las personas tanto reflexionar sobre los asuntos como expresar sus opiniones con libertad. Dios les concedió a las personas libre albedrío y la capacidad para pensar con independencia sobre los asuntos; este es solo un aspecto del calibre que Él les concedió. Sin embargo, Dios nunca te ha dicho: “Sé egoísta, sé autónomo. Todo debe centrarse en tus propios intereses. Tus propios intereses son primordiales. Debes ser independiente y ser tu propio amo en todo, no hay necesidad de buscar la verdad, preguntar por la voluntad del cielo ni considerar los intereses de otros”. Dios nunca ha enseñado a nadie de esta manera. Desde el inicio de la guía de Dios en la vida de las personas, Él ha señalado formas específicas de vivir y de comportarse en todos los aspectos; les ha instado a perseguir la verdad, a someterse a Sus orquestaciones y arreglos, a ser personas honestas, a cumplir con el deber de los seres creados y demás. Todas estas son las búsquedas más importantes en la vida. Entre las muchas verdades que ha expresado Dios, Él nunca te ha dicho que defiendas tus derechos ni te ha dicho jamás que pienses libremente sobre los asuntos ni que salvaguardes tu propio espacio independiente. Dios nunca ha dicho nada parecido. Dios solo te concedió la capacidad de pensar sobre los asuntos de manera independiente; eso es todo. Tienes esta facultad y además tienes la condición innata del libre albedrío. Sin embargo, si bien les concedió a las personas tales condiciones innatas, Dios también estableció leyes y mandamientos para ellas, les proveyó de diversas verdades, les dijo cómo comportarse y adorar a Dios; en todos los asuntos hay principios-verdad a los que la gente debe atenerse. Pero en ninguna de las palabras de Dios ni en Sus exhortaciones a las personas, Él les ha dicho jamás que sean autónomas, que sean independientes ni que aprendan a defender sus derechos. Tales pensamientos, puntos de vista, dichos y enseñanzas nunca han aparecido en las palabras de Dios ni en la verdad. Al contrario, en las palabras en las que Dios deja en evidencia las actitudes corruptas de las personas, Él expone su arrogancia y su egoísmo. Este egoísmo es un rasgo que la humanidad de las personas revela después de que Satanás las haya corrompido. En algunas personas se exhibe cuando intentan garantizar sus propios intereses tras ser corrompidas por Satanás; en otras, es puramente el producto de la educación de esta sociedad. En ambos casos es egoísmo. Sea como sea que se produzca, el resumen es que, mientras seas egoísta, ese es un rasgo y revelación de humanidad que exhibes mientras vives bajo las actitudes corruptas. ¿Ahora está claro? (Sí).