Cómo perseguir la verdad (2) Parte 3

E. Las nociones e imaginaciones de la gente sobre la soberanía y los arreglos de Dios

La gente cree que la obra de Dios incluye Sus instrumentaciones y arreglos. Por tanto, ¿qué son las instrumentaciones y arreglos de Dios en las nociones y figuraciones de las personas? Son una especie de manipulación, es decir, Dios está cubriendo en secreto a las personas con una gran red, manipulando todas sus conductas y los entornos en los que se hallan y monitoreando todo lo que hacen. Estas son nociones y figuraciones que tienen las personas, ¿no? (Sí). En consecuencia, la gente empieza a guardarse de Dios y a sentir miedo de Él en su corazón, y esto es a causa de sus nociones y figuraciones sobre las instrumentaciones y arreglos de Dios. Que tengan miedo y se guarden de esta manera no es una auténtica sumisión a Dios ni temerlo, sino una forma de rebeldía y resistencia. Las personas creen que Dios es omnipotente y omnipresente y que, hagan lo que hagan, es verdad que “cuando el hombre actúa, el cielo vigila”. Piensan que Dios las está vigilando constantemente y tiene los ojos puestos en ellas, con el propósito de restringirles el corazón, las manos y los pies, sin darles libertad para elegir y forzándolas a practicar la verdad, a cambiar de idea y opinión y a hacer las cosas de acuerdo con los deseos de Dios. Todas estas son nociones humanas. En un sentido estricto, esta es una especie de blasfemia contra Dios. De hecho, Él nunca ha pretendido forzar, atar ni manipular a las personas. Dios nunca constriñe ni impone y, menos aún, fuerza a nadie. Lo que Dios les da a las personas es una amplia libertad; les permite elegir la senda por la que deberían caminar. Aunque estés en la casa de Dios y Él te haya predestinado y elegido, a pesar de ello eres libre. Puedes elegir rechazar Sus diversos requerimientos y arreglos o bien elegir aceptarlos; Dios te da la oportunidad de elegir con libertad. Sin embargo, elijas lo que elijas o actúes como actúes, sea cual sea tu punto de vista a la hora de manejar un asunto al que te enfrentes o qué medios y métodos acabas usando para resolverlo, debes responsabilizarte de tus acciones. Tu resultado final no se basa en tus juicios y definiciones personales, en cambio, Dios mantiene un registro de ti. Después de que Él haya expresado un gran número de verdades y de que la gente las haya oído, Dios medirá estrictamente lo correcto e incorrecto de cada persona y determinará el desenlace final de cada una según lo que Él ha dicho, lo que requiere y los principios que ha formulado para las personas. En este asunto, el escrutinio de Dios y Sus instrumentaciones y arreglos no suponen que Él manipule ni ate a nadie; eres libre. No hace falta que estés en guardia contra Dios ni has de sentir miedo ni intranquilidad. Eres una persona libre de principio a fin. Dios te concede un entorno libre, libre albedrío y espacio para hacerlo con libertad, lo que te permite elegir por ti mismo y, sea cual sea tu desenlace, viene determinado completamente por la senda que tomes. Esto es lo equitativo, ¿no? (Sí). Si al final te salvas y eres alguien que se somete a Dios y es compatible con Él, alguien al que Dios acepta, eso es lo que consigues con tus elecciones correctas. Si al final no te salvas ni puedes ser compatible con Dios y Él no te gana, si no eres alguien al que Dios acepta, entonces eso también depende de tus propias elecciones. Por tanto, en Su obra, Dios les da a las personas mucho espacio para elegir, así como absoluta libertad. Esto es porque Dios se sirve de la verdad para medir a todas las personas, acontecimientos y cosas, incluidos sus desenlaces y destinos. Del mismo modo, los desenlaces y destinos de las personas se determinan usando la verdad; este es el principio de la obra de Dios, que no cambia nunca, jamás. Él no te va a aceptar, a mostrarte gracia y a permitir que te salves porque le tengas miedo, te guardes contra Él y camines cohibido y servilmente hasta el final del camino. Dios tampoco permitirá que acabes por salvarte debido a cualquiera de las contribuciones que hayas hecho. En otras palabras, no habrá excepciones en las que alguien acabe con un desenlace o un buen destino que no merece; sea cual sea el desenlace con el que termine cada persona, eso lo determina la senda que tome. Te daré un ejemplo. Digamos que Dios dispone un entorno para ti y que en él lo que deberías hacer es reflexionar y conocer tus propias transgresiones, así como tus actitudes corruptas, pensamientos y opiniones falaces, deficiencias y carencias o alguno de tus malentendidos y quejas sobre Dios. Deberías también dejar de poner excusas y ofrecer argumentos evasivos para defenderte y, en vez de eso, ser capaz de someterte, buscar las verdades correspondientes para cambiar tu situación presente y asimilar la verdad en ti y luego actuar de acuerdo con los principios-verdad. Al hacerlo, lograrás el efecto deseado. Cuando te ocurran cosas similares, practicarás con naturalidad de acuerdo con los principios-verdad y no habrá necesidad de que Dios disponga entornos especiales para ayudarte. Esto es algo que la gente puede lograr y, si pueden lograrlo, Dios no hará ningún trabajo innecesario. Sin embargo, en lo que respecta a aquellos que no persiguen la verdad, la actitud de Dios es diferente. Hay quienes no buscan la verdad ni reflexionan sobre sí mismos cuando les suceden cosas, sino que en su lugar no paran de ser negativos y de rezongar, se quejan de Dios y de otras personas. No solo desarrollan nociones sobre Dios, sino que además emiten juicio sobre Él. Si alguien los poda y los deja en evidencia, buscan excusas para justificarse y también es posible que se vuelvan pasivos y vagos en su trabajo o incluso socaven las cosas. Tales personas no tienen remedio y son aquellos a los que Dios desdeña. Si tienes algo de interés en la verdad mientras crees en Dios, estás dispuesto a escuchar sermones, a esforzarte por alcanzar la verdad, así como tienes un poco de actitud positiva, entonces Dios escrutará tu corazón, te conmoverá un poco cuando busques la verdad y escrutará si eres capaz de practicarla. Sin embargo, si eliges ser negativo y vago en tu trabajo, poner excusas y justificarte y armar jaleo por todas partes y no eliges conocerte a ti mismo ni arrepentirte, ¿qué hará Dios y cómo lidiará contigo? Dios simplemente observará en silencio los cambios que ocurran. Él no te conmoverá ni te urgirá a leer Sus palabras y buscar la verdad. Dios no se implicará ni intervendrá, sino que te permitirá montar un espectáculo a tu antojo. Cuando tu conciencia despierta y piensas: “No debería haber hecho esto” o, a veces, oyes un testimonio vivencial parecido a tu situación actual y descubres cómo actuó esa persona y, entonces, sientes de repente que lo que hiciste era inapropiado, irracional, indecente y existe un dolor sutil en tu corazón, a partir de ese punto, ya no serás negativo ni débil y te avergonzarás de abrir la boca para justificarte y tus ideas o acciones que perturban y socavan las cosas serán cada vez menores en número y menos graves. Da igual lo lejos que esto acabe por desarrollarse, en cualquier caso, todo ello es por tu propia conducta. Dios simplemente observa en secreto y en silencio, con el objetivo de encontrar pruebas según las que evaluarte en última instancia. Sucedió lo mismo cuando la ciudad de Nínive estaba a punto de ser destruida, Dios se limitó a enviar a Jonás para transmitir un mensaje a los ninivitas. Dios no los conmovió para confesar sus pecados, arrepentirse ni entender sus propios problemas; no hizo nada de eso. Dios solo envió a Jonás a transmitir el mensaje, al tiempo que observaba en secreto a fin de ver qué serie de respuestas y acciones emprendían tras oír tal noticia y ver cuáles eran los planes de todos los distintos tipos de personas, tanto las de arriba como las de abajo, así como cuál era su actitud respecto a este aviso de Dios. Lo único que Él hizo fue observar en secreto. ¿Qué significa “observar”? Significa que, como un espectador, Dios está observando el proceso según el que se desarrollan las cosas y la dirección hacia la que cambian y no interviene de ninguna manera. Aparte de hacer que Jonás transmitiera esas pocas frases, Dios no llevó a cabo ninguna obra adicional ni tampoco la obra de exhortar al pueblo; es más, no había palabras adicionales que transmitir, solo estas pocas frases salidas de boca de Jonás. Por supuesto, los principios de la obra de Dios en las personas actuales no han cambiado; todavía obra de esta manera y esta es Su actitud hacia la especie humana de principio a fin. Si Él quiere cambiar a alguien o lograr algo en una persona, la actitud, los principios y los métodos de Dios en Su obra no cambian. ¿Por qué sucede eso? Dios creó personas vivas, seres humanos creados con libre albedrío, no máquinas ni marionetas. Cuando Dios expresa la verdad o quiere lograr algo, suele disponer primero un entorno para permitir que las personas busquen captar Sus intenciones y, a veces, expresa directamente Sus intenciones y requerimientos; lo demás depende de que estas tomen decisiones basadas en su libre albedrío y en las diversas condiciones que poseen. Esta era la actitud de Dios hacia los ninivitas y Su actitud hacia las personas a las que quiere salvar ahora no ha cambiado. Los principios de la obra de Dios no han cambiado; Él siempre obra de esta manera y los principios de Su obra en los seres humanos que Él creó siempre son así. Después de que Jonás avisara al pueblo de Nínive, fue a buscar un lugar para refrescarse y observó a las personas de la ciudad desde la barrera para ver qué clase de onda expansiva y actividad se suscitaba entre los ninivitas, una vez que el mensaje de Dios había sido transmitido de un lado a otro de la ciudad y todo el mundo se había enterado de la noticia de que Dios iba a destruir Nínive; lo único que hizo fue observar. Por supuesto, esta observación llevó tiempo y, durante este proceso, Dios estaba observando los cambios en todas estas cosas. Si se desarrollaban en una buena dirección, entonces, por supuesto que Dios estaría encantado. Si las cosas se desarrollaban en una mala dirección, puede que lo lamentara, pero eso dependería de la situación. Dios se apenaría porque Él creó a los seres humanos y le aflige que los seres humanos se enfrenten a la destrucción o cuando está a punto de perderse una vida. Sin embargo, ante personas corruptas tan torpes e idiotas, tan rebeldes, Dios no se aflige. Dios hará lo que deba conforme a Su plan original, de acuerdo con Sus maneras de obrar y con las maneras y principios con los que lidia con los seres creados. Aquí no hay sentimientos ni emociones humanos, solo los principios y criterios del Creador al hacer las cosas. Por tanto, a este respecto, las personas deberían desprenderse de sus propias nociones y captar de manera precisa la actitud de Dios y los métodos para tratar a las personas, en lugar de usar la estrechez de miras de los humanos creados para especular y conjeturar sobre los pensamientos e ideas de Dios. Él obra en ti, dispone para ti entornos, así como personas, acontecimientos y cosas para formarte y permitir que practiques, y quiere obrar la verdad en ti. ¿En qué se basa la intención original de hacer las cosas de esta manera? En el principio de respetar y apreciar la vida. Este no es un sentimiento que el Creador tenga respecto a los seres humanos creados; Dios no tiene sentimientos. El principio de esta intención original va más allá de los sentimientos de parentesco carnal humano y, por supuesto, tampoco es un tipo de afecto, sino que surge debido al principio de apreciar y respetar la vida. Hay quien dice: “¿Es esta la amplitud mental de Dios? ¿Es este Su alto nivel de ser?”. ¿Creéis que se trata de eso? (No). Puedes usar las palabras “nivel de ser” y “amplitud mental” para describir a las personas, pero no las apliques a Dios. Esto no es amplitud mental ni nivel de ser. Por una parte, se puede decir que esta es la hermosura del Creador y, por otra, también que esta es una revelación de Su identidad y esencia. Dios aprecia y respeta la vida de cualquier ser creado, pero sobre la base de este aprecio y respeto, Él no compromete Sus principios y estos no pertenecen a los sentimientos ni a la carne. ¿A qué pertenecen? Son principios de la verdad que solo le pertenecen a Dios. Piénsalo, cuando las personas tienen hijos, los miman en exceso y tienen sentimientos muy profundos hacia ellos. Desean incluso poder acunarlos en sus brazos y pasar todo el día con ellos. Dios no tiene esos sentimientos ni ese afecto hacia los humanos. A causa de sus lazos de sangre, las personas desarrollan esa clase de sentimientos hacia sus hijos y estos harán que las personas pierdan la razón y los principios. No son revelaciones naturales ni normales de humanidad normal ni tampoco una manifestación de amor. Son meros sentimientos e impulsividad; son sentimientos que surgen de los lazos de sangre. Los sentimientos no son verdades y no son lo que la humanidad normal debería poseer; son cosas negativas. Dios no mima ni consiente a la especie humana. ¿Cuál es Su actitud hacia la especie humana? Dios te eligió y es responsable de ti y obra y paga un precio en ti y expresa palabras para proveerte de la verdad y vida, a partir del principio de apreciar la vida de los humanos creados y de respetar la vida. Sin embargo, Dios no obra de la manera que imaginan las personas, es decir, agarrándote con fuerza o, utilizando un término más coloquial, chantajeándote. No es así. Dios no chantajea a la gente; Él nunca obliga a nadie a hacer nada. Para obtener bendiciones, en su fe en Dios la gente siempre quiere chantajear a Dios y obligarlo a que le conceda bendiciones; además, quiere engancharse a Él y chantajearlo para que le permita entrar en el reino del cielo. ¿No es así? (Sí). Dios no te chantajea. No es bueno usar un término coloquial como “chantajearte”, pero es algo un poco vívido y fácil de entender para la gente. Dios no se aferra a ti con fuerza; eres libre. Si aprecias toda esta obra que Dios hace en ti porque Él respeta, aprecia y atesora tu vida, no deberías elegir protegerte de Él, albergar malentendidos sobre Dios, resistirte ni rechazar a Dios cuando Él instrumenta y arregla cualquier entorno para ti. En vez de eso, deberías hacer lo que le corresponde a un ser creado y mostrar la actitud que debe tener un ser creado hacia el Creador: sumisión y aceptación. ¿No es así? (Sí). Ahora este aspecto ya se ha compartido con claridad.

La manera en la que las personas abordan la obra de Dios ya ha dejado en evidencia una de sus nociones y figuraciones. ¿Cuál de ellas? Las personas interpretan las instrumentaciones y arreglos de Dios como que Él las está manipulando y controlando. ¿Es así como obra Dios? (No). En el fondo del corazón de las personas, Dios las asusta vagamente. Ante la mera mención de Dios, sienten que Él es temible y no es amoroso. Creen que, si no escuchas las palabras de Dios ni te sometes a Sus instrumentaciones y arreglos, Él se enfadará contigo hasta que escuches Sus palabras y te sometas a Sus instrumentaciones y arreglos y no se rendirá hasta hacerte completo. ¿Acaso no es esta una noción de las personas? ¿Cómo imaginan a Dios? ¿Acaso no lo imaginan como un dictador? Piensan que debes aceptar Su gobierno, Sus políticas y ser deferente con Él y hacer lo que te dice que hagas, que no puedes hablar sobre Él a Sus espaldas y tienes que aceptar los entornos que dispone para ti y que, si no aceptas, recibirás castigo y sufrirás retribución. ¿De veras hace Dios las cosas de esta manera? (No). Dios te respeta y se responsabiliza de ti, Él aprecia la vida de los seres humanos creados. Las personas no deberían dejar de reconocer lo que es bueno para ellas ni tampoco dejar de apreciar Su amabilidad. Si de veras aprecias la amabilidad de Dios, entonces deberías aceptar los entornos que Él dispone y aceptarlos de parte de Dios. Aunque no aceptes la verdad que encierran, no entiendas los principios-verdad en ellos ni entiendas lo que deberías practicar o cambiar, como poco no deberías guardarte contra Dios ni malinterpretarlo; esto es lo que deberías lograr. Aunque no obtengas nada de estos entornos, no tergiverses los deseos de Dios. Él no busca obtener nada de ti. No eres más que un diminuto ser creado, ¿qué podría buscar Dios obtener de ti? Él te concedió la vida y todo lo que hoy disfrutas, así como también la poca doctrina que entiendes. Tu libre albedrío, tu calibre, tus dones y tus capacidades y habilidades, tanto las grandes como las pequeñas, te los concedió todos Dios. ¿Qué puede buscar Dios obtener de ti? Si obtiene gloria después de obrar la verdad en ti, te hace someterte a Él y temerle y piensas que esto es lo que Dios busca obtener de ti, entonces, ¿acaso no lo estás juzgando según tus propios estándares viles? Esto es blasfemar contra Dios, ¿no? (Sí). ¿Qué gloria puede obtener Dios de las personas? Al final, son ellas mismas las que obtienen beneficios tangibles. Antes de que se haya completado Su obra, Dios ya ha obtenido gloria porque Dios mismo es glorioso; Su verdad y autoridad prueban la derrota de Satanás y son la realidad de todas las cosas positivas. Dios mismo es glorioso, así que, ¿acaso necesita Él ganar un poco de gloria de un diminuto ser creado como tú? Dios no busca obtener nada de las personas. Si hay algo que busque obtener de ellas, es permitirles satisfacer finalmente Sus requerimientos de acuerdo con Su plan de gestión y, una vez que estas logren la salvación y sean capaces de ser compatibles con Dios, entonces descansará. Debido a la salvación de la raza humana, a cambio Dios consigue descansar; esto es lo que Él busca obtener. Por tanto, ¿acaso no son las personas las que acaban por obtener beneficios tangibles? Estas habrán obtenido la verdad, ya no se sentirán perdidas en la vida —tendrán una dirección y una senda— y serán compatibles con Dios y ya no se rebelarán contra Él, ninguna fuerza malvada las mantendrá ya cautivas, serán auténticos seres creados y ya no afrontarán la muerte. ¡Qué gran honor es este! Los que obtienen los mayores beneficios tangibles son los seres humanos, aquellos que aceptan la obra de Dios y Su salvación. ¿Se ha compartido este aspecto con claridad? ¿Cuál es la noción y figuración de las personas en esto? (Interpretan las instrumentaciones y arreglos de Dios como una manipulación y control de las personas por Su parte). Si no compartiéramos sobre esto, las personas siempre tendrían algunos pensamientos y opiniones en su mente que no podrían expresar o que no se habrían plasmado en una teoría sistemática. Aunque estas cosas no las constriñen al hacer sus deberes ni afectan a su vida diaria de manera obvia, afectan gravemente a su búsqueda de la verdad, su actitud hacia Dios y su relación con Él. Por tanto, estas son cosas de las que las personas deben desprenderse. Una vez que se resuelva este problema, te habrás desprendido de una barrera entre tú y Dios y se habrá eliminado una especie de obstáculo en tu senda de perseguir la verdad, por lo que te resultará más fácil perseguirla. Cuando se resuelvan las dificultades reales, las barreras y obstáculos entre tú y Dios se verán reducidos, así que podrás hacer tu deber y practicar la verdad con mucha más facilidad. Es igual que acudir a un campo de batalla; ¿creéis que es mejor llevar una carga ligera o acarrear una pesada carga cuando entras en batalla? ¿Qué es más cómodo? (Acudir a la batalla con una carga ligera). Entrar en batalla con una carga ligera, basta con llevar un arma a la espalda; de esta manera es simple y fácil. Si además llevas cacerolas y maletas o maquillaje y material deportivo, la carga será demasiado pesada; resultará doloroso llevar muchas cosas a la batalla, además de nada conveniente para la lucha. Estas nociones y figuraciones son como distintos tipos de carga que la gente porta de un lado a otro, les suponen problemas y les estorban allá donde van. En resumen, de vez en cuando estas cosas te afectarán y te impedirán perseguir y practicar la verdad. Cuando no existen problemas fundamentales, parecerá que no tienes ningún problema importante. Sin embargo, una vez que surjan problemas fundamentales de principio, tendrás una barrera de estas cosas que te separan de Dios. Cuando surjan, te parecerá que existe un problema en tu relación con Dios, que hay un conflicto entre tú y Él; tu corazón de fe en Dios ya no será tan puro y tendrás muchas dificultades. Sin embargo, cuando te desprendas de estas cosas, te sentirás genial, tu corazón se relajará y liberará y ya no te sentirás constreñido ni atado. Aunque estas cosas aparezcan de vez en cuando en tu mente subconsciente o en tus pensamientos, básicamente ya las habrás resuelto y, cuando las vuelvas a hacer, te sentirás mucho más cómodo y las harás con mucha mayor sencillez. Aunque estas nociones y figuraciones puede que todavía causen un efecto sutil en las profundidades de tu mente, al menos habrás discernido claramente en tu voluntad subjetiva que no son cosas positivas, así que, desde la subjetividad, te desprenderás de ellas y no te afectarán. De este modo, básicamente te habrás desprendido de esta barrera entre tú y Dios y la habrás solucionado.

A menudo compartimos de esta manera el tema de perseguir la verdad. ¿Podéis percibir la importancia de perseguir la verdad? Cuando visteis que la iglesia se ocupaba de personas de vuestro entorno a las que conocíais y que incluso echó o expulsó a algunas, ¿pensasteis en ello? ¿Sacasteis de esto alguna experiencia o lección? ¿Cuáles son los problemas principales de aquellos a los que se trasladó a los grupos B y a los que echaron? (Cuando vi que echaban o transferían a los grupos B a algunas personas de mi entorno a las que conozco, se me removió el corazón y la mente. Aunque creen en Dios hace muchos años, en realidad no persiguen la verdad y, si yo tampoco lo hago ni la busco cada vez que me suceden cosas, acabaré por ser descartada igual que ellos). ¿Sabéis cuáles fueron los principios de la casa de Dios para lidiar con estas personas? ¿Las echó la casa de Dios solo porque su humanidad es mala y no persiguen la verdad, porque le resultan desagradables? (No). Entonces, ¿acaso todos aquellos de los que no se ocupó carecen de problemas en su humanidad, todos aman la verdad, la persiguen, pueden someterse a ella y además aman y temen a Dios? ¿Es así? (No). ¿Echó la casa de Dios a estas personas o las transfirió a los grupos B simplemente porque no aman la verdad y sienten aversión por ella? ¿Se lidió con ellas por su mala humanidad y porque renuncian por completo a aceptar la verdad o por su pobre apariencia o alguna transgresión temporal? ¿Es este el principio según el cual la casa de Dios lidia con las personas? (No). ¿Acaso la casa de Dios se ocupa de alguien, lo descalifica para cumplir un deber y lo aparta de su puesto porque no persiga la verdad? (No). Entonces, ¿por qué se ocupó de estas personas y las apartó de su puesto? (Porque no se comportaron de acuerdo con los principios-verdad y trastornaron y perturbaron el trabajo de la iglesia, causaron graves pérdidas al trabajo de la casa de Dios). ¿Fue esta la razón principal? (Sí). ¿Qué otras razones hubo? ¿Se ha apartado alguna vez de su puesto a alguien por mentir constantemente? (No). ¿Se ha apartado alguna vez de su puesto a alguien por no amar la verdad y sentir aversión por ella? ¿Alguna vez se ha apartado de su puesto a alguien por ser desleal al hacer su deber? (No). ¿Crees que es una pena que se apartara de su puesto a estas personas? ¿Se cometió una injusticia con alguna de ellas? (No). Ninguna de ellas sufrió una injusticia, en absoluto. De acuerdo con las acciones malvadas que cometieron, merecen morir dieciocho veces cuando vayan al reino espiritual y todas deben ser castigadas. Deben morir para luego volver a la vida, ser castigadas de nuevo y morir otra vez, regresar de nuevo a la vida y recibir de nuevo castigo y volver a morir; merecen morir dieciocho veces en total. ¡Cometieron muchas acciones malvadas y sus pecados son atroces! ¿Por qué entonces se lidió con estas personas y se las expulsó? Porque no ocuparse de ellas no era una opción. No estaban haciendo sus deberes, ¡estaban causando trastornos y perturbaciones y saboteando cosas! Incluso hay quienes piensan que se lidió con estas personas porque les encanta mentir y son de mala humanidad o porque compiten por estatus y poder y son desleales al hacer sus deberes; otras personas atolondradas dicen que es porque no aman la verdad y no la persiguen. Entonces, ¿amáis la verdad? ¿Todos aquellos que no han sido expulsados aman la verdad y la persiguen? (No). Ninguno de estos es un hecho. En realidad, se lidió con estas personas y se las apartó de su puesto porque, en el proceso de hacer sus deberes, desempeñaron el papel de causante de trastornos y perturbaciones y saboteador de cosas, hicieron lo que Satanás y los diablos y el gran dragón rojo quieren hacer pero no pueden, vulneraron gravemente los decretos administrativos de la casa de Dios y lo enfurecieron gravemente. Solo se las apartó de su puesto porque no hacerlo no era una opción. No es que en la casa de Dios no haya amor y esta sea dura con las personas, tampoco es que Él no les dé oportunidades. Más bien, es que esas personas llegaron muy lejos en sus acciones, causaron trastornos y perturbaciones y las pérdidas que provocaron en el trabajo de la iglesia fueron demasiado grandes. No estaban haciendo su deber y ni siquiera eran mano de obra; estaban causando trastornos y perturbaciones y haciendo el mal. A ninguno de los escogidos de Dios le gusta tener a gente así en la iglesia. Si dices algo burlón o cuentas una mentira en la iglesia, solo se trata de tu conducta personal, es solo que no amas la verdad y no la persigues y, mientras no cause un trastorno o perturbación, nadie va a ocuparse de ti. Si a veces eres un poco negligente en el cumplimiento de tu deber, pero la mayor parte del tiempo eres eficaz, entonces, mientras no causes ningún trastorno o perturbación, la casa de Dios te dará la oportunidad de quedarte y hacer un deber, te tratará de acuerdo con los principios. Sin embargo, estas personas causaban trastornos y perturbaciones. Cometían fechorías imprudentes y vulneraban principios en todos los sentidos, con lo que causaban gran caos; se saboteaban todos los aspectos del trabajo de la iglesia y los frutos de los deberes que realizaron muchos de los hermanos y hermanas se desperdiciaron por completo. Las consecuencias de sus trastornos y perturbaciones son muy graves y, para repararlas, innumerables personas deberán dedicar incontables horas, ¡así que había que apartar de su puesto a estas personas! Solo se podía proteger a los hermanos y hermanas de esta manera, de modo que pudieran hacer sus deberes con normalidad y lograr buenos resultados. Solo al echar a estas personas malvadas y anticristos era posible crear un entorno de trabajo y de vida apropiado para los hermanos y hermanas. Si estas personas malvadas y anticristos permanecieran en la iglesia, solo serían una lacra y se provocaría una atmósfera viciada y turbia, así como caos allá donde fueran. Nada de lo que hacían cumplía siquiera el estándar de ser mano de obra. Lo único que hacían era perturbar, sabotear y destruir. Lo único que hacían era trastornar y perturbar el trabajo de la iglesia y la vida de esta. ¿Acaso no son sirvientes de Satanás? ¿Pueden permanecer en la iglesia tales personas? ¡No son humanos corruptos corrientes, sino sirvientes de Satanás! ¿Qué hicieron? Despilfarraron las ofrendas de Dios y se las entregaron sin condiciones a los no creyentes; fueron extremadamente generosos dando dinero a los no creyentes, se lo imponían incluso aunque no lo pidieran. Cuando les pedían a los no creyentes que hicieran algún trabajo y estos decían que con cien dólares sería suficiente, ellos insistían en pagar trescientos y, cuando los no creyentes pedían trescientos dólares, insistían en pagarles quinientos e incluso les daban bonificaciones adicionales después de haber terminado de pagar su salario. No importa cuántas ofrendas se fueran a gastar, no le preguntaban a lo Alto al respecto y, en su lugar, se limitaban a decidir por su cuenta. Fuera cual fuera el trabajo que hicieran, no lo desempeñaban de acuerdo con los arreglos del trabajo de la casa de Dios ni conforme a los principios dados por esta y, por supuesto, desde luego no lo hacían de acuerdo con los principios-verdad. Solo seguían sus propios deseos y lo hacían como les venía en gana, sin defender en absoluto los intereses de la casa de Dios. Preferían defender a los no creyentes antes que los intereses de la casa de Dios y despilfarraban Sus ofrendas por todas partes. ¿Acaso era dinero que habían ganado ellos? No se contenían en absoluto a la hora de darles bonificaciones y regalos a los no creyentes, nadie tenía permitido estar en desacuerdo con ellos y reprendían a cualquiera que lo estuviera. ¿Crees que las personas como estas creen en Dios y lo siguen? Son escoria, ¿no? ¿Se debería echar a la gente así? (Sí). ¿Qué otras maldades cometieron? Al predicar el evangelio, informaron de cifras falsas para engañar a la casa de Dios y atormentaron y reprimieron sin piedad a cualquiera que no informara de cifras falsas. Obligaron a los demás a informar de cifras falsas, no les dieron otra opción. ¿Qué clase de personas son estas? ¿Son siquiera personas? Si dices que simplemente tienen mala humanidad, no aman la verdad y no la persiguen, ¿se sostiene este argumento? ¿Acaso no es una tontería? (Sí). No solo no aman ni persiguen la verdad, sino que ni siquiera poseen humanidad normal y mucho menos aman y persiguen la verdad. ¡Unos diablos, eso es lo que son! Ahora ves esto con claridad, ¿no es así? (Sí). ¿Cuál es la naturaleza de estas personas? (La naturaleza de los diablos). Tienen la naturaleza de los diablos. Después de que las echaran, se mostraban desafiantes e incluso se sentían agraviadas, decían: “¡Soy inocente, yo no lo hice!”. Tenían los hechos justo delante de sus ojos, pero se negaban a reconocerlos e incluso se aferraban con tozudez a sus excusas y se mantenían desafiantes hasta el final; ¿acaso no prueba esto que lo correcto era echarlas? ¿Cuáles serán las consecuencias si no se echa a esta clase de personas? ¿Se arrepentirán? Aunque les des la oportunidad de continuar haciendo un deber y solo las podes, ¿es posible que se arrepientan y cambien a mejor? (No, no pueden). De ninguna manera podrían arrepentirse. ¿Qué esencia-naturaleza es esta? ¿Qué clase de personas no pueden arrepentirse y ni siquiera lo hacen, aunque se enfrenten a los hechos? (Los diablos). Los diablos, las personas con la esencia de Satanás, los espíritus malvados y los espíritus inmundos no se van a arrepentir; da igual cómo compartas la verdad, no se arrepentirán. No reconocen siquiera que su maldad es un hecho, así que, ¿acaso pueden aceptar la verdad y llegar a conocerse a sí mismos? ¡Para nada! Si pudieran reconocer que su maldad es un hecho, tendrían la ocasión de aceptar la verdad, pero ni siquiera lo admiten y no reconocen ni aceptan la naturaleza de sus acciones; tales personas no se pueden arrepentir de ninguna manera. Son igual que los sodomitas, si a estos les dijeras: “Si no os arrepentís, Dios destruirá esta ciudad”, ¿lo aceptarían? ¿Cuál sería su actitud después de oír estas palabras? Actuarían como si no lo hubieran oído y continuarían haciendo las cosas de acuerdo con sus propias preferencias, harían lo que les viniera en gana, sin arrepentirse en absoluto. Por tanto, su desenlace final era ser destruidos. En cuanto a estas personas que causaron trastornos y perturbaciones en la iglesia, Dios les dio oportunidades y, sin embargo, no las apreciaron ni se arrepintieron e insistieron en oponerse a Dios hasta el final. Estas personas no tienen conciencia ni razón, ¿son dignas de lástima? (No). ¿Hay alguien que haya defendido a estas personas que no son dignas de lástima? ¿Hay alguien que las admire porque le parezca que han sufrido y pagado un precio durante muchos años y que han trabajado con sumo empeño y de manera extremadamente diligente y que algunas de ellas tienen bastante buen calibre y poseen gran capacidad de trabajo y habilidades para el liderazgo y que es una lástima que las aparten de su puesto? ¿Acaso es una lástima? (No). No es una lástima, lo que significa que fue correcto apartarlas de su puesto. Limítate a observar y ver si estas personas pueden aceptar la verdad y qué senda recorren. ¡Si llegan incluso a causar trastornos o perturbaciones mientras hacen su deber, son la escoria de la especie humana! Lo correcto es que los seres creados hagan sus deberes y, sea cual sea este, deben cumplir su responsabilidad. Aunque su cumplimiento del deber no llegue a ser acorde al estándar, ¡como poco no deberían causar trastornos ni perturbaciones! Causar trastornos y perturbaciones es algo que hace Satanás; no debería ser algo que hacen los humanos corruptos. Los humanos corruptos han sido corrompidos por Satanás y no pueden evitar resistirse a Dios; sin embargo, las personas con humanidad, conciencia y razón normales no causarían intencionadamente trastornos y perturbaciones mientras hacen sus deberes. Esto es porque su conciencia y razón las restringen, así que no trastornarán, perturbarán ni sabotearán el trabajo de la casa de Dios mientras hacen su deber. Aunque uno no pueda hacer su deber de una manera acorde al estándar, es aceptable hacerlo con un estándar promedio y esto, al menos, cumple el estándar de conciencia y razón. Sin embargo, estas personas no pueden siquiera cumplir este estándar, así que, al final solo pueden terminar en este punto: se las echa y expulsa de la casa de Dios debido a sus muchas acciones malvadas. ¡Esta es la escoria de la especie humana!