Cómo perseguir la verdad (20) Parte 1
Hoy vamos a continuar compartiendo sobre el tema anterior. Con anterioridad, compartimos los orígenes de todas las clases de personas y analizamos tres tipos. ¿Recordáis cuáles son los tres tipos? (Uno es el de los reencarnados de animales, otro el de los reencarnados de diablos y el tercero es el de los reencarnados de humanos). ¿Hasta dónde llegamos en nuestro análisis? (Llegamos al punto de analizar que la clase de persona que se reencarna de humanos posee humanidad normal, así como que tiene conciencia y razón dentro de su humanidad. Esto atañe a las dos características de discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto). Una es discernir el bien del mal y la otra es saber lo que es correcto y lo que es incorrecto; estas son las características de los humanos. Principalmente, los humanos cuentan con estas dos características porque poseen conciencia y razón; por tanto, aquellos que poseen conciencia y razón son capaces de discernir el bien del mal y de saber lo que es correcto y lo que es incorrecto. También compartimos en detalle este aspecto. Fundamentalmente, compartimos las manifestaciones de aquellos que no pueden discernir el bien del mal ni saber lo que es correcto y lo que es incorrecto, con lo cual dejamos en evidencia algunas de sus manifestaciones desde el lado negativo y, después de eso, hablamos sobre qué son las cosas positivas, ¿verdad? (Sí). Hoy vamos a continuar compartiendo el tema de haberse reencarnado de humanos. Aquellos que se han reencarnado de humanos no solo pueden discernir el bien del mal, sino que también saben lo que es correcto y lo que es incorrecto. Discernir el bien del mal consiste principalmente en saber qué son las cosas positivas y qué son las negativas; es decir, alguien que puede discernir el bien del mal puede discernir a toda clase de personas, acontecimientos y cosas. Incluso cuando se trate de cosas con las que no se haya encontrado antes, usará su conciencia y razón para hacer una evaluación simple de ellas. Si se encuentra con tales cosas y se siente intranquilo en su conciencia o no puede encuadrarlas en su razón, hará una elección básica, percibirá de manera subconsciente tanto la corrección o incorrección como la naturaleza positiva o negativa de tales cuestiones. Es decir, los verdaderos humanos usarán los sentimientos básicos de su conciencia o razón para evaluar las cosas que se encuentran y que no les resultan familiares, para discernir si son cosas positivas o negativas y si son correctas o incorrectas. Sin embargo, en cuanto a las personas que no poseen conciencia y razón, es muy difícil discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto, ya tenga que ver con cosas que no les resulten familiares o con las que sí. En particular, son incluso menos capaces de saber si ciertas cosas nuevas que aparecen en la sociedad son correctas o no. No pueden discernir si son positivas o negativas. Si aparece algo positivo en la sociedad, incluso se sumarán a las tendencias mundanas en su forma de tratarlo, así como en su condena y rechazo hacia ello. Esta es la diferencia entre los humanos y los no humanos. Como ves, aun siendo todos seres humanos, algunos nunca han oído la verdad ni han recibido la provisión de las palabras de Dios. Sin embargo, sea cual sea el entorno en el que se encuentren, tienen un límite mínimo para sus acciones; como poco, un límite mínimo de conciencia. No harán en absoluto cosas que vayan en contra de la conciencia o la moralidad. Esto es porque, en el fondo de su corazón, las cosas negativas les causan repulsión y poseen conciencia y razón humanas y, en cuanto a cómo se comportan y actúan, tienen un límite básico mínimo de moralidad. En cuanto a esos no humanos, sin embargo, a juzgar por los rasgos de sus atributos, no poseen conciencia y razón. Por un lado, no pueden discernir entre las cosas positivas y negativas. Por otro lado, no sienten repulsión por esas cosas negativas ni las detestan, ni siquiera las que son obviamente incorrectas, ni tienen la capacidad de resistirse a ellas; son incluso capaces de amar las cosas negativas y seguir las tendencias malvadas. Lo que es aún más lamentable es que algunas personas que creen en Dios y aseguran seguirlo puedan todavía seguir las tendencias malvadas y hacer esas cosas perversas, igual que los no creyentes, sin ningún sentido de la vergüenza en absoluto y ni siquiera ningún reproche de su conciencia.
Hoy en día, mucha gente se hace selfis con sus teléfonos. ¿Qué clase de fotos hacen las personas con humanidad normal? Toman fotos que son significativas y dignas de recordar, con el objetivo de hacer perdurar algunos recuerdos maravillosos. Aunque se hagan fotos a sí mismas, estas son refinadas, apropiadas, dignas y honradas. Sus acciones a este respecto están todas dentro del ámbito de la conciencia y la razón de la humanidad normal. Pero aquellos sin conciencia y razón son diferentes; también se hacen selfis, pero estos son problemáticos. ¿Qué clase de fotos se hacen algunas mujeres? No se toman fotos dignas, honradas y apropiadas. Cuando ven a esas mujeres no creyentes online que se hacen algunas fotos provocativas, sexualizadas o especialmente extravagantes, las imitan; también se hacen algunas fotos que causan que a los hombres se les caiga la baba y tengan pensamientos lujuriosos. Es decir, se hacen específicamente fotos de sí mismas con aspecto de fulanas, de mujeres frívolas o sexualizadas. A algunas les gusta llevar mucho maquillaje, pintarse la cara muy blanca y los labios muy rojos, así como aplicarse maquillaje en los ojos de tal manera que parecen engendros; de manera deliberada, adoptan una actitud seductora y cautivadora delante de la cámara, con una mirada en sus ojos que es hipnótica y lasciva y despierta pensamientos lujuriosos en los hombres cuando ven todo esto. También hay mujeres que se ponen el pelo largo sobre la cara, la levantan ligeramente y adoptan una mirada seductora y lasciva entre los resquicios que deja su cabello. En resumen, tales mujeres se hacen fotos usando cualquier expresión o pose que consideren seductora y sexi. Después de hacerlas, también se vuelven especialmente narcisistas y de vez en cuando admiran sus propias fotos provocativas. Es más, ponen sus selfis más preciados, sus favoritos, como fondo de pantalla de su ordenador o teléfono; algunas de estas mujeres incluso los suben a internet. Cada vez que miran estas fotos, les parece que son encantadoras, que nacieron para ser estrellas y que, si no hubieran creído en Dios, sin duda serían importantes celebridades. Mira, ¿por qué clase de senda están caminando? No solo admiran ellas mismas las fotos todo el tiempo, sino que además se las muestran a las personas de su entorno. Si al ver las fotos la gente no las alaba, se sienten insatisfechas por dentro. Si conocen a alguien de la misma calaña que aprecie particularmente sus fotos y diga: “Esta foto está muy bien hecha, ¡es la foto de una estrella! Se parece a tal o cual”, se sienten incluso más complacidas consigo mismas y se deleitan en este sentimiento todos los días. A algunas personas también les gusta adornar sus fotos, ponerse unas orejitas de conejo en la cabeza y añadirse bigotes de gato, pensando que son más monas que los conejos y los gatitos. Le preguntan a todo el que se encuentran: “¿Crees que me parezco más a una coneja o a una gatita?”. Cuando la gente dice: “¿Quién sabe a qué te pareces?”, se enfadan mucho. Decidme, ¿acaso no es una perversión que una persona no quiera actuar como un ser humano en condiciones, sino que quiera ser un animal? Llegan incluso a colgar estas “obras maestras” suyas online para intentar ganarse las alabanzas de más gente. También hay algunas personas que se visten de espadachines o caballeros errantes al hacerse selfis —o de Spider-Man o Batman como en las películas occidentales— o se disfrazan de figuras frías, distantes y misteriosas. Hacen todo esto con la esperanza de gustar a los demás y obtener su aprobación y se obsesionan con ello cada día. Decidme, ¿qué clase de personas son estas? ¿Son personas normales? En absoluto; son no humanos. Aunque hacerse selfis no es más que un asunto simple y trivial entre las tendencias malvadas, revela las preferencias y búsquedas de una persona, así como su calidad humana, las necesidades de su humanidad y lo que hay en el fondo de su alma. Las personas dignas y honradas usan el móvil, esta herramienta, para hacer fotos de cosas positivas, significativas y valiosas, mientras que las que no poseen los rasgos de humanidad hacen fotos de cosas negativas y perversas; de cosas que necesita su propia esencia-naturaleza. Se puede decir que la clase de persona que es alguien determina sus necesidades, las fotos que se hace y cómo elige vestirse y presentar su imagen. Las personas con humanidad normal elegirán tomarse algunas imágenes dignas, honradas, refinadas, significativas y valiosas para el recuerdo, mientras que las personas sin humanidad normal seguirán las tendencias malvadas del mundo, harán las cosas que les gustan. Aunque hacerse selfis es un asunto menor, basta para entender las preferencias y búsquedas más profundas de las personas. No importa de qué asunto se trate, aunque sea algo en lo que las personas con humanidad normal no puedan distinguir con mucha claridad qué cosas son positivas y cuáles negativas, como están frenadas por la conciencia y la razón, elegirán de manera natural las cosas positivas. Si debido a una momentánea falta de discernimiento eligen algo negativo o hacen algo malo sin darse cuenta, pronto tendrán una sensación en el corazón: su conciencia se lo reprochará o no podrán encuadrarlo en su razón. Cuando las personas que no poseen humanidad afrontan cosas positivas, sienten que estas son muy sosas e insulsas, que no son dignas de mención y que la gente las menosprecia, mientras que en su interior les gustan y admiran particularmente las cosas negativas, en especial aquellas muy populares dentro de las tendencias malvadas. Si le haces una foto digna y honrada a una persona de este tipo, sentirá repulsión, la rechazará con desprecio y dirá: “¿Quién se hace ya fotos así? ¡Está pasadísimo de moda!”. Ella misma elige hacerse fotos sexualizadas. A las personas normales esas fotos les parecen repugnantes y antiestéticas, pero la persona de esta clase dice: “Esto es sexi. ¿Entiendes lo que es sexi? Está a la moda; es arte elevado. ¡Tú no entiendes el arte!”. No solo no siente asco al hacerse fotos sexualizadas de sí misma, sino que además le gusta especialmente seguir estas cosas de moda y sexualizadas.
Los no humanos muestran un entusiasmo extremo por las cosas negativas. Cuando surgen cosas negativas entre las tendencias malvadas, no tardan en enterarse y las aceptan con gran facilidad. Si se les presenta la oportunidad y las circunstancias lo permiten, sin duda harán aquellas cosas provenientes de las tendencias malvadas que les gustan y que aprueban. No se negarán en absoluto ni serán meros espectadores y menos aún las detestarán o se mantendrán al margen; al contrario, se arrojarán de lleno a ellas. En particular, algunos creyentes también siguen puntualmente ciertos dichos y prácticas occidentales de moda de los que han tenido noticia. Por ejemplo, hay una festividad allí que llaman Halloween, que es en realidad una fiesta de fantasmas. Ese día, los adultos y los niños visten todos diversos disfraces similares a los de las representaciones teatrales. Hay quien se viste de bruja, otros de príncipes o princesas y otros de ranas, serpientes, dinosaurios y demás. Entonces van con cestos o bolsas a centros comerciales, tiendas y varias casas para pedir dulces. Algunas personas que creen en Dios también celebran esta festividad y se ponen disfraces de fantasma; se sienten muy felices y piensan que es una buena oportunidad para interpretar papeles diferentes. ¿Qué disfraces eligen ponerse? No llevan disfraces de figuras relativamente positivas, como militares, generales o héroes; insisten en llevar el atuendo de las brujas y los hechiceros. Al vestirse de diversos diablos para celebrar la festividad de los fantasmas, se sienten felices y lo encuentran divertido, sin darse cuenta de que esto es algo que Dios detesta y una cosa negativa en el mundo humano. En el fondo, la persona de este tipo no tiene un entendimiento claro de tales cosas negativas y no sabe cómo debería tratar estos aspectos de la cultura tradicional ni estas tendencias seculares. Además, no tiene un verdadero entendimiento de lo que es exactamente ni sabe si es humana o fantasma. No sabe si es humana o fantasma, pero es difícil hacer que sea humana, mientras que, si le pides que sea un fantasma o un animal, le parece infinitamente disfrutable y nunca se niega. Así que dime, ¿qué es exactamente alguien de este tipo? Si le pides que sea una persona con conciencia y razón, a menudo dirá: “¿Cuánto vale la conciencia? ¿Quién se sigue preocupando de la conciencia hoy en día? ¿A quién le importa aún el afecto y la justicia moral? ¿A quién le importa la moralidad?”. Pero si le pides que se disfrace e interprete el papel de hechicero o que se ponga un disfraz de dinosaurio para hacer ese papel, no pone objeciones ni se niega. Dime, ¿qué clase de persona es esta? En su esencia-naturaleza, ¿tiene siquiera un poquito de amor por las cosas positivas? ¿Le causan las cosas negativas la menor repulsión? Desde el punto de vista de las personas, acontecimientos y cosas que elige, es obvio que no tiene amor en absoluto por las cosas positivas ni siente repulsión de ningún tipo hacia las negativas. Al contrario, le repelen en particular las cosas positivas, las mira con burla y desprecio. En cuanto a las cosas negativas, en especial aquellas que son particularmente populares y están en este momento muy en boga entre las tendencias malvadas, esas las admira grandemente y las aprueba. Algunas personas incluso se sienten orgullosas de ser capaces de mantener el ritmo de las tendencias malvadas y representar el papel de diablos, espíritus malvados y bestias salvajes, sintiendo que son diferentes al resto. Obviamente, las personas de este tipo no tienen conciencia ni razón; cuanto más provenga algo de las tendencias malvadas, más les gusta. Algunos orientales en particular, al oír a la gente hablar sobre lo que es popular en Occidente, lo que les gusta a los occidentales y lo que se ponen y usan, lo aceptan todo sin aplicar ningún discernimiento e intentan imitarlo. Aunque sea algo perverso que va contra la conciencia, la razón y la verdad, lo aceptan igualmente. Hay quien dice: “¿Es esto adorar lo extranjero y adular a los extranjeros?”. ¿Es eso lo que es? (No, en su esencia-naturaleza simplemente les gustan estas cosas perversas). Así es. Creen que las cosas populares entre la gente de Oriente no son lo suficientemente sofisticadas, así que siguen las cosas populares en Occidente con el deseo de ser únicos y diferentes al resto y de ser tenidos en alta consideración por los demás. En cualquier caso, este tipo de persona no posee los rasgos de humanidad. A juzgar por sus preferencias y búsquedas, además de por sus pensamientos, puntos de vista y revelaciones en todos los asuntos, carece de conciencia y razón. Sus pensamientos y opiniones son los mismos que los de los no humanos e incluso los mismos que los de los diablos y Satanás. Su postura y perspectiva al contemplar los asuntos son exactamente contrarias y antagónicas a la postura y perspectiva de una persona normal, tal como lo exige Dios. Sin embargo, puesto que los verdaderos seres humanos poseen de forma innata la conciencia y la razón humanas, juzgarán a cualquier persona, acontecimiento o cosa sobre la base de los sentimientos de su conciencia y su razón, eligiendo lo positivo de entre ellos y discerniendo lo que es correcto y lo que es incorrecto.
En los entornos de la sociedad oriental, algunas personas están restringidas por la cultura oriental tradicional y pueden ceñirse a algunas tradiciones orientales. Aunque no hagan algunas cosas contrarias a la conciencia y la moralidad, en el fondo les gustan. Por tanto, en cuanto cambia el entorno y tienen la oportunidad, muestran la verdadera cara de su humanidad, cambian por completo su apariencia y revelan un rasgo no humano. ¿Cómo debería explicarse este rasgo no humano? Se denota por no discernir el bien del mal, no saber lo que es correcto e incorrecto y no poseer la conciencia y razón de la humanidad normal. Por ejemplo, algunas personas, cuando están en Oriente, tienen un estilo en apariencia honrado; parecen dignas, virtuosas y refinadas, además de cuidar especialmente a sus familias y permanecer ajenas a la mala fama. Pero cuando llegan a Occidente son diferentes. Oyen a ciertas personas decir: “Los occidentales son particularmente abiertos y son especialmente libres en lo que respecta a las relaciones entre hombres y mujeres”. En realidad, esto no concuerda con los hechos, pero conforme a sus pensamientos y nociones, creen que una vez que llegan a Occidente son libres y no necesitan preocuparse por ninguna reputación e integridad moral ni por los dichos de la cultura tradicional oriental. Piensan que las mujeres no deben atenerse a la virtud femenina y los hombres no han de atenerse a la monogamia y que, al llegar a Occidente, pueden ser liberales con el sexo opuesto y nadie se reirá de ellos ni los criticará. Creen que así es la cultura occidental, que esta es la tendencia social y nadie se opone a ello. Una vez que empiezan a pensar de esta manera, ¿acaso no han dejado ya de caminar por la buena senda? Las cosas que aman de veras en su humanidad están a punto de quedar al descubierto, al igual que el verdadero rostro de su humanidad. Después de que los orientales —en especial los chinos— llegan a Occidente, dado que sus cónyuges están en su país de origen, mientras están solos en un país extranjero con personas y en lugares que no les son familiares y tienen tanto que trabajar como vivir y ocuparse de otros asuntos complicados, sus vidas son bastante difíciles y se sienten muy solos por su cuenta. Por tanto, entre la comunidad china en los Estados Unidos se ha vuelto popular una especie de “pareja de guerra”; esto implica encontrar una pareja temporal para montar un hogar temporal y vivir juntos, ayudándose y apoyándose mutuamente para afrontar las dificultades de la vida y, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades fisiológicas de la carne. Como es difícil arreglárselas solo en una tierra extranjera, muchos buscan a un miembro del sexo opuesto para formar una pareja de guerra y satisfacer sus diversas necesidades. Se dice que después de que algunas parejas de guerra han vivido juntas muchos años, vienen los cónyuges de ambas partes y las dos familias incluso se hacen amigas y tienen relación entre ellas. Esta es una práctica que se ha puesto de moda entre los no creyentes para hacer frente a las dificultades de la vida. Decidme, ¿entre las personas que creen en Dios hay alguna que haga tales cosas? (Algunos incrédulos también lo hacen). Entre aquellos que creen en Dios hay muchos que no persiguen la verdad y también los hay que son obvios incrédulos sin el menor interés en la verdad. Algunos ni siquiera poseen conciencia y razón. Cuando se enteran de tales cosas negativas, en el fondo no les causan repugnancia; consideran que son aceptables y algunos llegan incluso a deleitarse con ellas. No les repugnan estas cosas e incluso piensan: “Esto es muy normal. Todos los no creyentes hacen esto; es una tendencia, no un delito. Primero, no es ilegal. Segundo, no corrompe la moral pública. Tercero, es una necesidad fisiológica humana. Hacer esto es justo, razonable y legal, ¿qué tiene de malo?”. Piensan que es normal. Dejemos a un lado a los no creyentes; si aquellos que creen en Dios pueden hacer tales cosas, ¿qué clase de personas son? ¿Acaso no hay algo malo en su humanidad? (Sí, este tipo de persona no tiene humanidad). Las personas sin humanidad pueden hacer tales cosas repugnantes. A las personas con humanidad ni siquiera les cabe aceptar las ideas y puntos de vista de esta tendencia malvada, mucho menos hacer tales cosas; les repugnan y los detestan desde el fondo de su corazón. Con independencia de si es para que ambas partes puedan cuidarse mutuamente o para algún otro propósito, desde la perspectiva de la conciencia y la razón de la humanidad, formar una pareja de guerra no es algo positivo. Si una persona que cree en Dios no sabe siquiera si este tipo de cosas son positivas o razonables, ¿tiene entonces conciencia y humanidad? Hay quien dice: “Aunque no sé si esto es algo positivo, creo en Dios, así que no puedo hacerlo. Los no creyentes no creen en Dios ni le temen, así que cuando hacen esto no son conscientes de ello; pero yo creo en Dios, así que no puedo hacerlo”. Si piensa así, eso demuestra que tiene conciencia y razón humanas. Aunque no sabe si este asunto es correcto o no, ni tampoco si es algo positivo ni lo que Dios dice al respecto, es capaz de usar la conciencia y razón básicas de la humanidad para evaluarlo. Si bien no puede saber con claridad si es positivo o negativo, puede ver que este asunto va contra la moralidad y la humanidad y no debería hacerse. Tiene cierto nivel de discernimiento respecto a tales cosas, así que cuando le suceden, las rechaza. Se puede decir que aquellos que no las rechazan y pueden aceptarlas por completo no son humanos; no tienen humanidad normal ni poseen conciencia y razón. El hecho de que puedan aceptar estas cosas negativas muestra que su conciencia y razón no funcionan en absoluto y que no han usado el estándar mínimo que es la conciencia y la razón para discernir tales cosas, resistirse a ellas o rechazarlas; por tanto, obviamente hay un problema con la humanidad de este tipo de persona. Hay quien dice: “Hay un problema con la humanidad de este tipo de persona; entonces, ¿es propia de los animales o de los diablos?”. Con independencia de si son propios de los animales o de los diablos, hay que referirse a ellos de manera colectiva como no humanos. Cuando vienen a Occidente y ven que los países occidentales están desarrollados, son prósperos y libres, así como que sus sistemas sociales están más avanzados que en los países orientales, piensan que todo en Occidente es correcto y mejor que en Oriente. Piensan que los orientales son cerrados, conservadores y nada mundanos, mientras que los occidentales son abiertos, libres y de mundo, además de particularmente abiertos en cuanto al matrimonio o las relaciones entre los sexos. Les parece muy normal que los hombres y las mujeres se abracen y se besen cuando se encuentran en la calle. Pero de hecho, los occidentales tienen principios a la hora de abrazarse cuando se encuentran; no se limitan a abrazar a cualquiera a la ligera. No es algo que hagan mucho los adultos en particular, sino que sobre todo es a los jóvenes a los que les gusta hacerlo. Por el contrario, en lugares donde se reúnen los asiáticos, uno ve a menudo a un hombre y una mujer envueltos en actos íntimos en público, en especial en zonas concurridas de la calle. Uno puede incluso ver a gente mayor haciendo esto, lo cual es especialmente repugnante de presenciar. Tal vez algunos asiáticos viajaron a Occidente y vieron la vida cultural y la etiqueta de los occidentales y luego aseguraron que los occidentales son libres, abiertos y liberados sexualmente. Según estas afirmaciones, muchos asiáticos imaginan de manera arbitraria toda clase de cosas perversas en su mente. De hecho, si realmente te adentras en la sociedad occidental o mantienes un contacto e interacción profundos con los occidentales, te darás cuenta de que muchas cosas son completamente diferentes de lo que imaginan y cuentan los asiáticos. En especial, algunas comunidades con trasfondo religioso o las más remotas son particularmente conservadoras y tradicionales, nada que ver con los mitos difundidos por los asiáticos. Las afirmaciones de que los occidentales son muy abiertos en lo que respecta a las relaciones entre los sexos no son más que imaginaciones de la gente, no son hechos. Si alguien piensa realmente de esta manera y aplica esta supuesta apertura que cree cierta a sí mismo, complaciendo de manera arbitraria su lujuria carnal, entonces ese es su propio problema; no tiene nada que ver en absoluto con las tendencias, la cultura o las tradiciones de ninguna sociedad. No son la cultura o las tradiciones occidentales las que lo desorientan, sino que ese alguien tiene problemas. ¿No es así? (Sí). Cuando los orientales mencionan a los occidentales, lo primero que dicen es: “Los occidentales son libres, abiertos y liberados sexualmente”, con la implicación de que las personas en Occidente pueden entregarse a la lujuria o incluso cometer incesto. Bajo el gobierno de tales pensamientos y puntos de vista, los orientales empiezan a entregarse a sus deseos después de llegar a Occidente. Su entrega no se debe a que de veras vean estos fenómenos y los imiten, sino a que simplemente está en su naturaleza amar la perversidad; meramente usan la supuesta cultura occidental o las tradiciones occidentales como excusa para complacer su carne. De hecho, dado que este tipo de persona no es una figura positiva ni posee los rasgos de humanidad y que está en su naturaleza innata amar las cosas negativas y todo lo incorrecto, encuentra diversas excusas y pretextos para hacer cosas que son contrarias o incluso hostiles a las positivas. Además, se siente completamente justificado y piensa que todos los occidentales son así hoy en día. ¿Es esto acorde a los hechos? ¡No hace más que soltar tonterías y hacer acusaciones infundadas! Obviamente, cuando este tipo de persona dice: “Los occidentales son libres, abiertos y liberados sexualmente”, en realidad tiene intenciones ocultas: las de lograr su objetivo de entregarse a su lujuria. ¿Por qué las personas de este tipo pueden seguir estas cosas negativas con tal seguridad en sí mismas? Por un lado, no tienen un entendimiento correcto de las cosas positivas y negativas; cuando se encuentran cosas que no les son familiares, no pueden usar el estándar mínimo que es la conciencia y la razón para evaluarlas. Obviamente, este tipo de persona no posee los rasgos de humanidad. Si no puede comprender una cosa claramente positiva como tal ni aceptarla como algo positivo, entonces no cabe duda de que no posee la conciencia ni la razón de una persona normal. Por otro lado, si alguien no sabe qué son las cosas positivas ni qué son las negativas, entonces es obvio que no puede discernir el bien del mal ni lo correcto de lo incorrecto. Como tiene pensamientos y puntos de vista erróneos, aunque haga algunas cosas incorrectas o que vayan en contra de la conciencia y la razón, no es para nada consciente de ello. Resulta muy obvio que este tipo de persona no puede distinguir entre el bien y el mal ni entre lo correcto y lo incorrecto. No posee la conciencia y la razón de la humanidad normal y no sabe si algunas cosas que suceden en la vida o en el proceso de la supervivencia son correctas o incorrectas, así como tampoco le es posible usar su conciencia para medir y evaluar su corrección e incorrección. Por tanto, a menudo hace cosas incorrectas que van en contra de la conciencia y la razón y, después de hacerlas, no se percata de ello en absoluto e incluso le parece que está del todo justificado; piensa que ha actuado correctamente y es una persona honrada. ¿Acaso no es esto invertir por completo la manera en la que son las cosas? (Sí).