Cómo perseguir la verdad (24) Parte 4
¿Estas cuestiones triviales de la vida que acabo de mencionar atañen a los principios de conducta propia y de hacer cosas? ¿Os sirven de ayuda? (Sí). Entonces continuemos. Una vez se rompió una tubería de agua del sistema de riego por aspersores de nuestro patio y el agua de la fuga fluyó hacia el patio del vecino. Hice que alguien fuera enseguida a decírselo al vecino, para ver si hacía falta que nos encargáramos nosotros de la limpieza. El vecino estaba un poco descontento al ver cuánta agua entraba, pero como tomamos la iniciativa de decírselo, tuvo la educación de no molestarse mucho. Después, en Navidad, le dimos una caja de bombones a modo de disculpa. Se quedó bastante sorprendido y feliz; nos dijo que si necesitábamos ayuda solo teníamos que decírselo o acudir a su puerta con total libertad. Al atardecer, incluso trajo a su hijo a nuestra casa para darnos una cesta de fruta y dijo: “¡Felices fiestas! ¡Gracias por vuestro regalo y bienvenidos a nuestra comunidad!”. Intercambiamos unas cuantas palabras de cortesía y luego se fueron. Pensé que lidiar con el asunto de esta manera estuvo bastante bien; si nos llevamos así con nuestros vecinos, la relación no debería ser demasiado mala. Esto es darle a la otra parte un regalo como disculpa, a fin de facilitar la relación o suavizar las cosas cuando surge un problema; es un simple intercambio de favores. Por supuesto, no recibe tu regalo gratis aprovechándose de ti; da algo a cambio. Fíjate, los occidentales son bastante detallistas. Cuando dan regalos, son increíblemente sinceros. No importa si los regalos son caros o no; la clave es que su corazón es excepcionalmente sincero. Manejar el asunto de esta manera es bastante adecuado, y esto es intercambiar favores. Por supuesto, hay un contexto para lidiar con esta clase de cuestión. Cuando no ocurre nada, no hace falta buscarse la simpatía de nadie sin motivo, tomar la iniciativa de prepararles comida china ni hacerles regalos; no hay que molestarse en mantener una relación con ellos. No hay necesidad de hacer esto. En las interacciones normales, basta con saludarlos al verlos y coexistir de manera amigable. Pero cuando surge un problema —por ejemplo, si haces algo mal y necesitas disculparte—, entonces discúlpate. Haces esto movido por la racionalidad de la humanidad normal; no es para nada exagerado ni pretencioso. Decidme, ¿es lo apropiado manejarlo de esta forma? ¿Está de acuerdo con los principios? (Sí). No es ser servil ni ser arrogante y prepotente. No te comportas con superioridad, pero también mantienes la dignidad. Algunas personas piensan: “A los occidentales les gusta la comida china. Para evitar que presenten quejas contra nosotros si vulneramos algunas reglas en el futuro, preparémosles unas bolas de masa hervida y démosles algunos aperitivos”. Decidme, ¿es apropiado buscar ganarse su favor sin razón alguna? (No). Por un lado, no hay forma de saber si la comida que haces sabe igual que la de un restaurante auténtico y si la otra parte estaría siquiera dispuesta a comérsela. Además, tampoco te conoce muy bien. ¿Confiará en ti si le das comida que has hecho tú mismo? Por otro lado, ¿por qué le das regalos sin que haya sucedido nada en particular? ¿Te conoce bien? ¿Tienes algún trato con esa gente o alguna amistad? No, por tanto, ¿acaso estar siempre intentando darle comida china no es algo que haría un loco? (Sí). ¿No le resultaría molesto a la gente? (Sí). Fíjate en Mis principios para interactuar con los vecinos. ¿Es normal Mi pensamiento? ¿Aplico los principios con precisión y de manera apropiada? (Sí). ¿Tengo algunas manifestaciones de un pensamiento lógico desordenado? (No). Todas Mis interacciones con las personas son normales. En circunstancias normales, nunca le hago regalos a la gente. Si alguien me ayuda de verdad, le daré algo para expresar Mi gratitud. Interactuar con las personas de esta manera es apropiado. Esto es ser normal y práctico y también es comportarse de una manera que se atiene a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber. La mayoría de las personas no entienden estos principios; a esto se le llama ser necio e ignorante. ¿No estáis de acuerdo? (Sí). Algunas personas muestran su necedad en su manera de hacer las cosas. Siempre le están dando regalos a la gente, buscando ganarse su favor sin motivo y, cuando la gente ve esto, piensa que hay algo de malo en ellas. Yo no hago esto. No busco caer simpático a los demás. Tengo dignidad y tengo Mis principios a la hora de hacer las cosas. Cuando de veras surge un problema, me comporto de acuerdo con los principios. Me atengo a las reglas, tengo un límite y Mi manera de pensar es lógica, en consonancia con el pensamiento normal y con la racionalidad. Hay muchos detalles relativos a este aspecto, la normalidad y practicidad de Dios encarnado, pero no hay necesidad de entrar en detalle sobre muchas cosas. En resumen, Su pensamiento a este respecto es, sin duda, normal.
Nunca me presento cuando interactúo con las personas; incluso cuando me encuentro con hermanos y hermanas, jamás me presento. En Mis interacciones con las personas, nunca me doy aires de ser el Dios encarnado. ¿Te parece que estas son manifestaciones normales y prácticas de comportarse de una manera que se atiene a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber? (Sí). Por ejemplo, algunos hermanos y hermanas dicen: “Eres Dios, eres el Creador. Hacer cosas por Ti es un honor para cualquiera. Si no las hace bien, ¡se está buscando la muerte!”. Cuando me encuentro con tales personas, digo: “¡Aléjate de Mí! ¿De qué sirve decir esas cosas? Aunque los hermanos y hermanas hagan cosas por Mí, Yo no les hago tales exigencias”. Da igual con quién interactúe, nunca les digo Mi identidad. Dime, ¿es esto una manifestación de pensamiento normal y humanidad normal? (Sí). Fíjate, un loco siempre se presentaría diciendo: “¡Soy el emperador de Jade! ¡Soy la Reina Madre de Occidente descendida a la tierra! Vengo del cielo. Si no me escucháis, pequeños secuaces, ¡os aniquilaré!”. ¿Qué sería alguien así? (Un satanás y un diablo). Sería un satanás y un diablo. En términos humanos, se le consideraría un enfermo mental, alguien sin racionalidad normal. ¿Alguien sin racionalidad normal se comportará de una manera que se atenga a las reglas y hará las cosas con sentido del deber? (No). Solo puedes comportarte de una manera que se atenga a las reglas y hacer cosas con sentido del deber si, al menos, posees una conciencia optimizada y una racionalidad estándar. Dado que el Dios encarnado tiene humanidad normal, Su conducta y acciones están reguladas por la conciencia y razón de la humanidad normal y Él vive naturalmente en tal humanidad normal que tiene conciencia y racionalidad; por tanto, al comportarse y hacer las cosas, Él se atiene estrictamente a los principios de comportarse de una manera que se atiene a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber. Si algunos no creyentes estropean un asunto personal Mío o me engañan de manera intencionada o dañan las cosas deliberadamente, extraigo una lección de esto y nunca vuelvo a usarlos. En cuanto a los no creyentes, por muy agradables que suenen sus palabras, debo estar en guardia; si no tengo cuidado, caeré en sus artimañas. Hay demasiada gente que engaña en este mundo. No les importa quién seas; mientras puedan engañarte, lo harán. En el reino espiritual, Satanás y los diablos ven claramente que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas y ven la omnipotencia y esencia de Dios, pero nunca respetan a Dios, no lo temen ni reconocen Su identidad y esencia. Ahora que Dios se ha hecho carne, dime, ¿quién entre la raza humana corrompida por Satanás puede reconocer a Dios y someterse a Él? Incluso las personas que creen en Dios no lo reconocen por completo, menos aún se someten a Él. Hay personas que dicen que van a inclinarse ante Dios y adorarlo; les parece bien arrodillarse ante el cielo, arrodillarse ante la cruz, arrodillarse ante el nombre de Jehová o arrodillarse ante un retrato del Señor Jesús, pero en su corazón no son capaces de llegar a arrodillarse ante Mí, ante esta persona: “¿Es en ti en quien creo? ¡No te pareces a dios! Si me arrodillo ante ti, ¿no me estaría rebajando? Me puedo arrodillar ante el cielo, ante la tierra y ante mis padres; ¿cómo podría arrodillarme ante alguien tan insignificante como tú? Especialmente por el hecho de que seas una mujer, tu aspecto no destaca, no eres famosa, no tienes estatus ni prestigio en el mundo; ¿por qué debería arrodillarme ante ti?”. Se sienten incómodas en su interior. Cuando quieren arrodillarse, vacilan e, incluso antes siquiera de arrodillarse, se vuelven a levantar, nada dispuestas y reticentes. Yo digo: “No te arrodilles ante Mí. Si quieres arrodillarte, arrodíllate ante el Dios en el cielo. No necesito que te arrodilles ante Mí; no puedo aceptarlo. Mi poder no es tan grande como para levantarte en el aire y llevarte al tercer cielo. Solo soy una persona corriente. Te traigo a ti, un ser humano corrupto, ante Dios. Entonces te digo las verdades que sé y entiendo para que practiques, de modo que puedas lograr la salvación, transformarte por completo en un ser creado estándar y luego ser devuelto al Creador; esta es Mi responsabilidad y Mi ministerio. En lo que a vosotros respecta, esta es la única utilidad que tengo. No he logrado nada digno de mérito respecto a ti ni tampoco respecto al Dios en el cielo. Solo soy una persona corriente que he hecho lo que me correspondía, he dicho las palabras que me correspondían y he hecho la obra que me correspondía. Con independencia de si estás dispuesto en tu corazón, desde la perspectiva de Mi humanidad, Yo no estoy dispuesto en absoluto a aceptar que te arrodilles y me adores. Es más, no estás dispuesto y eres reacio en tu corazón, así que menos aún puedo aceptarlo”. Fíjate, ¿es normal Mi pensamiento? Sin importar de qué aspecto de la humanidad provenga, esta es una manifestación de pensamiento normal. Como el Dios encarnado vive dentro de la humanidad normal y vive como una persona corriente en la vida real y no es extraordinario, Su manera de tratar y lidiar con diversos asuntos está gobernada en gran medida por la conciencia y razón de Su humanidad. Esto causa que muchas personas desarrollen nociones y piensen: “¿Acaso no es Él solo una persona normal y corriente?”. Incluso si la gente reconoce la encarnación y acepta la obra de Dios, en su corazón no quiere arrodillarse ni adorar a esta persona ni someterse a Él. En realidad, hablando desde Mi corazón, no quiero aceptar que te arrodilles y me adores, ya que tengo dignidad y racionalidad. Ya no digamos cuando eres reticente; aunque estuvieras dispuesto a arrodillarte ante Mí y adorarme, Yo no estaría dispuesto a aceptarlo. ¿Qué significa esto? Significa que, dentro de la conciencia y la razón de la humanidad de este Dios encarnado, hay también un sentido de la vergüenza. ¿Qué significa tener sentido de la vergüenza? Significa que, si alguien dijera: “Soy reacio a arrodillarme ante esta persona y a adorarla; en mi interior no estoy muy dispuesto”; o si alguien estuviera viviendo en un estado de atolondramiento; o si alguien se estuviera arrodillando y estuviera adorando mientras está lleno de imaginaciones sobre Dios, Yo diría que estas maneras de arrodillarse y adorar son todas ilegítimas. No necesito rituales como este; no debéis en absoluto participar en tal ritualismo. Aunque te arrodillaras ante Mí, me avergonzaría aceptarlo. Si insistieras en arrodillarte ante Mí, ¿debería decir Yo “bendito seas” o “gracias”? Realmente no sabría qué decir. ¿Por qué? Ahora mismo ni siquiera tienes clara tu propia situación en diversos aspectos, sin embargo, sigues intentando arrodillarte ante Mí y adorarme; en realidad no puedo aceptarlo. No sé si estás adorando a Dios de manera auténtica. Si intentara aceptarte como una persona que teme a Dios y evita el mal, en realidad no estarías a la altura. Pues ahí es donde se atasca todo este asunto; es muy vergonzoso. Todavía no tengo claro en calidad de qué debería aceptarte o qué sería apropiado decirte, así que soy particularmente reacio a este asunto en Mi interior. Ninguno de vosotros debe de ninguna manera arrodillarse ante Mí ni adorarme, no lo necesito y no me gusta. Si necesitáis entender cualquier aspecto de la verdad o necesitáis cualquier aspecto de los principios de conducta propia y hacer cosas, puedo hablar sobre ellos. Pero si queréis participar en esta formalidad, os aconsejo que no lo hagáis, al menos no ahora. No hagáis esto antes de tener verdadera sumisión a Dios en vuestro corazón y antes de haberos embarcado en la senda de temer a Dios y evitar el mal; no participéis en esta formalidad. No estaría bien hacerlo; enrarecería las cosas para ambos. Es mejor evitar hacer esto; participar en tales rituales no sirve de nada.
Al compartir la cuestión de las nociones e imaginaciones de las personas sobre Dios encarnado, he dado muchos ejemplos relacionados con la normalidad y practicidad de Dios encarnado. En esos ejemplos, podéis ver que Dios encarnado no es extraordinario, trascendente, sobrenatural ni poco convencional. Estas y otras cosas similares son las que las personas deberían entender respecto a la normalidad y practicidad, así como a la humildad y ocultación de Dios encarnado. Su vivir y Sus credos y principios de conducta propia son todos particularmente prácticos y normales y, cuando se encuentra con cosas, Él puede ser también paciente y tolerante. No importa lo que haga, todo lo que vive y revela Dios encarnado en Su vida refleja que hay un lado práctico en cómo se comporta la encarnación de Dios. Es decir, cómo afronta diversas cosas y lidia con diversos problemas se basa por entero en Sus credos y principios de conducta propia, que son los de comportarse de una manera que se atenga a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber. Hace unos cuantos años, el hijo de nuestro vecino se iba a la universidad y para celebrarlo montaron una fiesta en el patio en la que se cantaba y bailaba. A la una o las dos de la madrugada seguían cantando al micrófono y muchos de los vecinos cercanos podían oírlos claramente. A los occidentales les gusta presentar quejas, pero en esta situación nadie se quejó, ya que a estas alturas hacía muchos años que éramos vecinos. Todo el mundo sintió: “Los chicos han estado en la escuela muchos años y para ellos es raro soltarse, así que dejemos que se diviertan a lo grande. Tener molestias como esta de vez en cuando y no dormir bien una noche no es un gran problema; nos lo tomaremos como si nos quedáramos despiertos hasta tarde”. ¿Es normal pensar así? ¿Debería uno tener esta clase de paciencia y tolerancia hacia los demás? (Sí). Hay quien dice: “Eres Dios, ¿cómo puedes ejercer la paciencia hacia los humanos corruptos que hacen ruido? No deberías ser paciente; ¡Tu descanso es muy importante!”. Yo respondo: “¿Y el de quién no lo es? El descanso de todo el mundo es importante”. Pero los adultos necesitamos a veces tener algo de tolerancia y mostrar algo de entendimiento; especialmente hacia los niños, deberíamos mostrarles algo de tolerancia. Además, cuando vives en este mundo, muchas cosas no salen como quieres y gran parte del tiempo simplemente has de tener paciencia. Estas cosas no son nada; también tienes que soportar otras más serias que esto y que realmente te causan daño. Viviendo en este mundo, en el transcurso de sobrevivir, todo el mundo afronta muchas situaciones donde no tiene elección. ¿Vas realmente a quedarte atascado cuando afrontes tales situaciones? ¿Serás incapaz de seguir viviendo? El sol de todos modos saldrá al día siguiente. La vida debe continuar. No hay necesidad de ser quisquilloso respecto a una cuestión trivial, obsesionarse con ella y actuar como si fuera el fin del mundo. No hay necesidad de montar alboroto o hacer una montaña de un grano de arena. En cosas como estas, debes ser tolerante y paciente. Cuando algún día hayas experimentado más, obtendrás perspicacia y sabrás cómo tratarlas. Dime, ¿es normal esta clase de pensamiento? (Sí). ¿Qué pensaría una persona con un pensamiento anormal? “Niñato, has crecido y ya has empezado a irte de fiesta. ¡Estos no creyentes son unos auténticos diablos! ¿Sabes quién soy yo? Has perturbado mi descanso, así que haré que te arrepientas. ¡Te maldigo!”. ¿Son normales esos pensamientos? (No). Estos pensamientos son anormales, así que no debes pensar de esa manera. Yo mismo no pensaría de esa manera. Cuando suceden estas cosas, puedo ser paciente y tratarlas de la manera correcta; puedo tratar estas cosas y lidiar con ellas con los pensamientos y puntos de vista de un adulto. Por supuesto, estas son también manifestaciones específicas de comportarse de una manera que se atenga a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber. Algunas personas dicen: “La magnanimidad de Dios es tan vasta como el mar y el cielo, por tanto, tales personas insignificantes no son nada para Dios. Da igual lo ruidoso que sea, Él no lo oye; no siente nada. A esto se le llama estar a un nivel superior, a esto se le llama estar en un plano diferente, a esto se le llama tener amplitud de miras”. ¿Es así? (No). En realidad, no me centro en tener “amplitud de miras”, no estoy seguro de qué significa “amplitud de miras” ni entiendo qué es “estar en un plano diferente” ni estoy en un nivel tan “superior”. Simplemente sé lo que es el pensamiento normal y la racionalidad normal, cómo comportarme de una manera que se corresponda con la humanidad y la racionalidad, qué cosas deberían tomarse con paciencia y cuáles deberían tomarse en serio, así como a qué principios y credos habría que atenerse estrictamente a la hora de interactuar con las personas, además de cómo pensar de una manera que no esté distorsionada, no sea radical, sobrenatural o extrema en ciertas situaciones y cómo pensar con normalidad sin virar a un lado o a otro. Sé estas cosas, pero nunca he sabido qué significa “estar en un plano diferente”, “tener amplitud de miras” y “mantener un perfil bajo al comportarse”. Solo me atengo a los principios de comportarme de una manera que se atenga a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber. ¿Acaso no es simple? (Sí). Da igual de qué cuestión me encargue, desde Mi perspectiva y posición contemplo cada asunto y a cada persona de manera correcta, recta, razonable y racional, como una persona normal y corriente, esforzándome por lograr la rectitud, la ecuanimidad, la razonabilidad y la racionalidad en todo lo que hago, sin ser radical, vacío o nada convencional. Asimismo, no actúo como si fuera superior y nunca contemplo nada desde una posición tan vacía como el tercer cielo. Aunque esta manera de manejar muchas cosas en la vida real parece muy poco destacable para las personas, estos son algunos de los pensamientos, puntos de vista y maneras de comportarse que uno debe adoptar al vivir y sobrevivir como miembro de la especie humana. Vivir de esta manera es reconfortante y no cansa, así que muchas personas sienten que es fácil llevarse bien conmigo, sin toda clase de complicaciones innecesarias. Mi propósito al deciros estas cosas no es solo permitiros saber algunas de ellas, sino contaros que tengo principios cuando interactúo con cualquiera o me ocupo de los asuntos; nunca tomo las cosas por la fuerza o mediante engaños, nunca me sirvo de la labia, nunca quiero aprovecharme de nadie cuando trato con las personas y ciertamente no vulnero la ley para lidiar con ningún asunto. En resumen, los principios de Mi conducta propia consisten en atenerme a los credos de comportarme de una manera que se atenga a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber, de modo que tenga la conciencia en paz y sea ecuánime al hacer las cosas, no dañe ni haga mal a nadie ni perjudique los intereses de los demás. Incluso si me beneficio de alguna forma, eso no sucederá sobre la base de perjudicar los intereses de otras personas; más bien, me esfuerzo por ser equitativo y recto. Os he dicho estas cosas y os he dado estos ejemplos y también os he hablado, en teoría, de los principios de este aspecto, es decir, el de cómo comportarse. Esta es simplemente la clase de persona que soy. Si queréis saber más, para así verificar la normalidad y practicidad y la humildad y ocultación de las que hablé, así como para verificar que, ciertamente, actúo de acuerdo con estos principios de “comportarme de una manera que se atenga a las reglas y hacer las cosas con sentido del deber”, os invito a investigar y reunir pruebas en todas partes respecto a si lo que digo es un hecho. En resumen, todos deberíais tener claras estas cosas. Estas son básicamente todas las cuestiones relativas a la vida y la existencia de Dios encarnado. Estas son las que deberíais entender y también lo que debéis entender.