Cómo perseguir la verdad (28) Parte 2

Con anterioridad, cuando solo se había expresado el primer volumen de “La Palabra manifestada en carne” y muchas personas salieron a predicar el evangelio, bastante gente religiosa leyó las palabras de Dios y aceptó esta etapa de Su obra; el mundo religioso se desmoronó por completo. Ahora se han expresado los volúmenes segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo y, acto seguido, se han difundido por todos los rincones y lugares de culto de todas las razas y países. Cuando se hagan públicas estas palabras a toda la especie humana, decidme, ¿qué efecto tendrá eso? ¿Qué clase de escenario se dará? La especie humana será diferente, ¿no es cierto? (Sí). Durante un año en el que se difundió ampliamente el evangelio a lo largo de China, pese al peligro, algunas personas se aventuraron a predicar el evangelio por todas partes, en lugares como calles, fábricas y aldeas. En aquella época, es cierto que muchísima gente aceptó el evangelio. Cuando solo se había expresado el primer volumen de “La Palabra manifestada en carne”, ya había mucha gente que creía y reconocía que este es el camino verdadero. Algunas personas reconocieron que era el camino verdadero, pero no se atrevieron a aceptarlo debido a la represión, arrestos y persecución desenfrenados por parte del gran dragón rojo; sin embargo, las palabras de Dios se difundieron igualmente por toda China. La Iglesia de Dios Todopoderoso se estableció en todas las provincias, ciudades y condados. Esto dejó al gran dragón rojo temblando de miedo; hizo todo lo posible para llevar a cabo represión y arrestos e incluso amenazó con que “las fuerzas solo se retirarán una vez que la erradicación esté completa”. Pero nadie esperaba que, diez años después, las palabras de Dios se difundieran por todos los países y lugares del mundo. En particular, hemos sido testigos de la continua y amplia difusión del trabajo evangélico en Filipinas (Asia), en América del Norte y del Sur y en Europa y África. Cuando se predicaba el evangelio en China, había un término llamado “evangelismo grupal”, que se refería a predicar el evangelio a varias o a decenas de personas al mismo tiempo, lo que daba resultados particularmente buenos. Más tarde, debido a la frenética represión y arrestos del gran dragón rojo, este método se dejó de utilizar, pero se ha vuelto a popularizar en algunos otros países. En algunos países de Asia no lo llaman “evangelismo grupal”, sino “difundir el evangelio en aldeas enteras, escuelas y fábricas” e incluso difunden el evangelio en agencias gubernamentales, comisarías de policía y cuarteles militares. Surgió un escenario similar: muchas personas han aceptado el evangelio. Toda la especie humana —sea cual sea su sector, el grupo del que forme parte o el grupo étnico al que pertenezca— vive en la oscuridad, impotente y desorientada. No sabe cómo vivir ni sabe cómo comportarse; la especie humana necesita la salvación de Dios. Esta salvación no es una formalidad ni es un ritual. Más bien, salvar a las personas requiere de las palabras de Dios, del liderazgo de las palabras de Dios, de la guía y el esclarecimiento de las palabras de Dios y de que Dios señale de manera explícita la dirección y la senda para las personas y también les enseñe cómo comportarse, qué clase de personas ser, qué clase de senda recorrer y qué principios seguir en cada asunto con el que se encuentren. Esta especie humana necesita muchísimo estas verdades. Por tanto, cuando la gente que predicaba el evangelio lo difundió por todas las aldeas, pueblos, escuelas, fábricas, cuarteles militares y comisarías de policía, leyeron en voz alta algunas palabras relevantes de Dios y también dieron testimonio de las tres etapas de la obra de Dios. La mayoría de los destinatarios del evangelio estuvieron dispuestos a escuchar y aceptarlo y también quisieron participar en la vida de iglesia; era solo que sus condiciones en aquel momento no lo permitían; estaban sujetos a algunas restricciones. Pero a juzgar por estos fenómenos que han ocurrido durante la difusión del evangelio, esta especie humana tiene vidas especialmente tristes y lamentables y necesita la guía de las palabras de Dios. Solo las palabras de Dios pueden proveerles de rumbo y objetivos, permitirles vivir mejor y seguir sobreviviendo, sin sufrir ya la aflicción de Satanás o de las tendencias malvadas. Si toda la especie humana aceptara estas palabras de Dios y aceptara la provisión de Dios y la guía de Sus palabras, decidme entonces, ¿acaso no vivirían muy felices? (Sí). De una cosa hay total certeza: si esta especie humana aceptara la provisión y guía de las palabras de Dios, viviría entre las bendiciones de Dios y ya no sufriría la aflicción de Satanás, y su desenlace sería diferente al de esta especie humana corrupta actual. ¿No es así? (Sí). ¿Habéis oído algunas cosas sobre estas situaciones relativas a predicar el evangelio? (Sí). En cuanto a las personas que llevan muchos años creyendo en Dios, después de haber leído estas palabras de Dios durante mucho tiempo, simplemente sienten en su corazón: “Estas son palabras de Dios, estas palabras son buenas y son la verdad”, sin sentirse muy emocionadas. Sin embargo, aquellas que acaban de oír estas palabras se sienten nutridas en el fondo de su corazón, como peces que encuentran su camino de vuelta a la corriente. Hay un dicho que dice: “Tan refrescante como la lluvia tras una larga sequía”; así es exactamente como se sienten. Por tanto, muchas personas han estado dispuestas a aceptar las palabras de Dios tras oírlas. Los estudiantes en las escuelas, los agentes y jefes de policía de las comisarías y los funcionarios del gobierno, todos han estado dispuestos a aceptarlas. Hay incluso pastores en el mundo religioso que han tomado la iniciativa de aceptarlas, con lo que han llevado a la iglesia a algunos miembros del clero y creyentes. Lo mires como lo mires, las palabras pronunciadas y las verdades expresadas por Dios encarnado no solo pueden satisfacer las necesidades de la especie humana, sino también cambiar su sino. Por tanto, las verdades relativas a conocer a Dios encarnado son muy importantes y conocerlo a Él es una parte de conocer a Dios; no hay duda sobre esto. ¿Habéis llegado a conocer estas cosas? (Por medio de lo que Dios ha compartido de esta manera, hemos llegado a conocerlas un poco. En el pasado, nuestro conocimiento de Dios encarnado era todo doctrina; sabíamos que Dios tiene soberanía sobre todo, pero no vimos los hechos. Después de la enseñanza de Dios, nos ha quedado más claro). Ahora que lo tenéis más claro, ¿tenéis más fe? (Sí). Si a la mayoría de la gente en tu iglesia local le entran un día dudas sobre Dios, ya no se atreven a creer y pierden la fe debido a la persecución del gobierno y al rechazo del mundo, con lo que te dejan como el único que queda y, encima, mucha gente te juzga, te condena y dice: “En lo que creéis es en una persona; te han desorientado”, ¿qué harías? (Los ignoraría y seguiría creyendo). ¿Te afectaría? ¿Te sentirías solo? ¿Acaso te asaltarían también las dudas al pensar para tus adentros que tantas personas en este mundo no creen, preguntándote si tu fe es realmente correcta, qué puedes ganar al seguir creyendo de este modo y si tendrás un buen desenlace y destino? ¿Pensaríais de ese modo? (Al ver ahora que muchas palabras de Dios ya se han hecho realidad y se han cumplido, no tendríamos estos pensamientos, aunque a veces tendríamos aún algo de debilidad). La debilidad no es algo que temer. Hay un punto que, si puedes tener certeza sobre él, te impedirá tropezar por culpa de esta debilidad. Debes recordar este punto: da igual lo normal y práctico que sea Dios encarnado, aunque veas en Él lo que tú consideras que son defectos e insuficiencias o incluso si oyes algunos rumores infundados o te enteras de que Dios encarnado ha estado enfermo y ha tenido manifestaciones de dolor y debilidad, nada de esto supone un problema. Da igual lo normal y práctico que sea Dios encarnado, da igual lo corriente que sea y cómo sea Su apariencia externa, simplemente aférrate con firmeza a una cosa: Él es la verdad, el camino y la vida. Esta es tu razón para seguirlo y también es la base de tu creencia en Dios. Si puedes tener certeza sobre este punto, eso es suficiente y nunca te arrepentirás. El único motivo por el que lo sigues es que Él es la verdad, el camino y la vida; Él puede llevarte ante Dios, puede representar a Dios y es la manifestación de Dios, Su expresión y Aquel al que se le encomienda la obra de Dios en la tierra. Lo correcto es que lo sigas. Al seguirlo, no estás siguiendo a una persona, sino más bien siguiendo a Dios. Eres un seguidor de Dios, una de Sus ovejas; no has tomado la senda equivocada. Al seguirlo, nunca tomarás la senda equivocada y nunca te perderás. Al seguirlo a Él, eres un ser creado de Dios; no puedes equivocarte nunca si lo sigues. Una vez que tengas esta certeza, se asienta la base de tu creencia en Dios. Da igual lo normal y práctico que te parezca Dios encarnado, no importa qué rumores infundados o falacias oigas o qué nociones tengas aún sin resolver, nada de eso importa. Aunque tengas debilidad y dolor, eso tampoco importa. Mientras tengas verdadera fe, mientras puedas buscar la verdad para resolver cualquier problema que te encuentres y nunca dejes a Dios en ningún momento, al final serás sin duda alguien ganado por Dios, un miembro de la nueva especie humana que entra en la próxima era, así como uno de los que son bendecidos. Por tanto, no debes verte influenciado en ningún momento por el entorno externo, por ningún comentario, por nadie que consideres una gran figura o una persona de renombre ni por nadie que adores. Lo único que tienes que hacer es creer firmemente que Aquel que es la verdad, el camino y la vida es Dios mismo; con eso es suficiente.

Ahora acabamos de compartir la importancia de las verdades relativas a conocer a Dios encarnado. Como Dios encarnado es completamente capaz de representar a Dios mismo al hacer la propia obra de Dios, entonces, de manera natural, la influencia de las palabras que Él dice y de la obra que Él hace en toda la especie humana poco a poco también se producirá y se irá manifestando ante ti. Pase lo que pase, la obra realizada por Dios encarnado es la obra realizada por Dios mismo y las palabras que Él expresa son las palabras expresadas por Dios mismo. Es decir, sea cual sea la imagen de Dios encarnado o Su apariencia externa, Él es plenamente capaz de representar a Dios mismo. Por tanto, conocer a Dios encarnado es también una parte de conocer a Dios y no deberías pasar por alto las verdades a este respecto. Si quieres conocer a Dios y conocer al Dios en el cielo y si quieres desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre el Dios en el cielo, entonces debes primero conocer al Dios en la tierra, conocer a Dios encarnado y desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado. Hacerlo puede ayudarte incluso más a incrementar tu fe en Dios y a consolidar tu base como seguidor de Dios. Mientras tengas la certeza de que Dios encarnado es Dios mismo y que Él es la verdad, el camino y la vida, entonces no lo considerarás una persona. Cuanto más lo sigas y más experimentes Sus palabras y Su obra, más sentirás: “Esta persona corriente no es corriente. No es una persona corriente en el verdadero sentido del término; más bien, es una persona corriente con la esencia de Dios”. Una vez que te des cuenta de esto, no lo considerarás un miembro de la especie humana corriente corrupta, sino que lo tratarás como a una persona con la identidad y esencia de Dios. Será diferente a cómo tratas a un miembro de la especie humana corriente corrupta, usando las filosofías para los asuntos mundanos y las maneras de lidiar con las cosas que existen entre las personas; más bien, tratarás a Dios encarnado de la manera que tratarías a Dios. Al tratar así a este Hijo del hombre encarnado, puedes llegar a conocerlo. Cuando lo tratas de la manera que Dios requiere, no hace falta que tengas miedo, que te preocupes ni que seas más cauto de lo necesario, mucho menos necesitas estar en guardia. Más bien, deberías tratarlo con el método y la actitud más correctos para tratar a Dios. Esta manera de tratarlo es, por supuesto, también la manera en la que un ser creado debería tratar a Dios. ¿Qué maneras de tratar a Dios mencionamos antes? ¿Aún lo recordáis? (La primera es ser abierto y honesto, la segunda es mostrar respeto y la tercera es obedecer Sus palabras). Ser abierto y honesto, mostrar respeto y obedecer Sus palabras; estas son las tres maneras. Fíjate, estas tres maneras son apenas unas pocas palabras en total. Exteriormente, parecen bastante fáciles de lograr, pero si la posición que asumes es la equivocada y tu actitud es errónea, son muy difíciles de lograr. Fíjate, es fácil entenderlas literalmente, pero no son fáciles de alcanzar. Decidme, si las personas no pueden llegar a ser abiertas y honestas, mostrar respeto y obedecer las palabras de Dios encarnado, ¿pueden lograr esto con el Dios en el cielo? (No). ¿Por qué no? (Porque si las personas no tienen verdadero conocimiento de Dios, lo tratarán según sus nociones e imaginaciones). Esto viene determinado por la esencia de las personas; viene determinado por sus actitudes corruptas. No tiene nada que ver con cómo te frenes internamente o con qué clase de deseos tengas; si tus actitudes corruptas no se resuelven, será muy difícil tratar a Dios de estas tres maneras. Si resuelves algunas de tus actitudes corruptas y tienes además un entendimiento y un conocimiento básicos de Dios, serás capaz de lograr algo de esto y de asumir la posición que te corresponde como ser creado, así como de tratarlo desde esta posición. Para lograr estos tres puntos, por un lado, debes resolver algunas actitudes corruptas y restaurar un poco de tu racionalidad; por otro, debes tener algo de conocimiento de Dios. No servirá de nada no conocer a Dios, ¿cierto? (Sí). Esto es así en lo que atañe a cómo tratas a Dios encarnado y, por supuesto, también respecto a cómo tratas al Dios en el cielo. Si no puedes lograr estos tres puntos en cómo tratas a Dios encarnado, entonces no hace falta decir que no puedes lograrlos en lo que respecta a cómo tratas al Dios en el cielo. No puedes ver, oír ni captar la obra y las palabras del Dios en el cielo; si dices que puedes someterte a Dios, esas son simplemente palabras vacías. Fíjate en la especie humana primitiva: Dios le dijo que ofreciera sacrificios, que ofreciera un diezmo de la cosecha anual. La gente entendió en su corazón que debía dar lo que Dios pedía, pero cuando llegó el momento de ofrecérselo a Dios, no quiso dárselo. Quisieron incluso recuperarlo después de ofrecérselo, pues pensaban: “Tú no plantaste los cultivos ni los trabajaste en absoluto, entonces, ¿por qué deberíamos dártelos?”. Cuando los ofrecieron, no estaban dispuestos a hacerlo, se sentían incómodos por dentro y se enfadaron. ¿Era esto mostrar respeto? No pudieron lograrlo, ¿no es cierto? Por tanto, respetar a Dios y obedecer Sus palabras no es tan sencillo; esto no pueden lograrlo si las actitudes corruptas de las personas no se resuelven. Pase lo que pase, para desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado, primero debes tener conocimiento y entendimiento de la esencia de Dios encarnado y de las diversas verdades relativas a Dios encarnado, así como resolver tus propias nociones e imaginaciones. Solo entonces puedes asimilar de veras estos aspectos de la verdad relativos a Dios encarnado y conocer de veras la identidad y esencia de Dios; solo después de eso puedes lograr sumisión a Dios y temor a Él.