Cómo perseguir la verdad (28) Parte 3
Con anterioridad, hemos hablado sobre desprenderse de tus nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado. El primer principio es no comparar a Dios encarnado con el Dios en el cielo y el segundo principio es no equiparar a Dios encarnado con la especie humana corrupta. Cuando se compartió el segundo principio, se mencionó que Dios encarnado no engaña, pelea, lucha, intriga, ataca ni toma represalias. Hemos hablado antes de todo esto. Ahora vamos a compartir el siguiente tema: no seducir. Las maneras en las que se comporta Dios encarnado, las maneras en las que interactúa con las personas o algunas de las maneras en las que Él obra, tal como revela Su esencia-carácter, incluyen este punto: no seducir. ¿Cómo debería entenderse esto? ¿Es coherente el entendimiento literal de la gente de “no seducir” con el hecho de que Dios encarnado no seduce a la gente, tal como se manifiesta en la manera en la que habla y actúa? Si su entendimiento contradice las manifestaciones de Dios encarnado, entonces, ¿acaso lo que entienden las personas no son solo nociones humanas? Es altamente probable que solo sean nociones e imaginaciones humanas. Entonces, compartamos este tema, el “no seducir” que se revela en la humanidad y la esencia de Dios encarnado. ¿Cuál es vuestro entendimiento básico sobre este tema? ¿Sabéis cuál es la manera constante en la que habla Dios? ¿Habéis deducido de qué maneras se sirve Dios para hablarle a la gente y qué maneras usa para expresar Sus palabras? (Dios habla de una manera bastante directa. Entre las maneras que tiene Dios de hablar se incluye ayudar, guiar y conducir, además de la guía paciente; no hace ninguna seducción). Eso de que no seduce es cierto, pero la gente sigue sin entender en detalle a qué se refiere exactamente esto de “no seducir”. A juzgar por las formas de expresión lingüística y el estilo de lenguaje que Dios suele usar cuando habla, Él habla de una manera muy llana y directa, se esfuerza por permitir que la gente entienda y comprenda lo que está diciendo. No hace juegos de palabras ni habla de cosas que sean falsas, grandilocuentes y vacías; Sus palabras no son ni mucho menos formalistas. Más bien, habla del asunto en cuestión, hace todo lo posible para hablarle a la gente usando lenguaje humano y maneras de hablar adaptadas a la especie humana. La naturaleza de Sus palabras es dar consejo, consuelo, exhortación y a veces advertencia. Por supuesto, más a menudo, la naturaleza de Sus palabras es la de ofrecer provisión, ayuda, apoyo y desenmascaramiento; desenmascaran la naturaleza corrupta de las personas y la esencia de los problemas, ¿cierto? Los métodos que Él usa más a menudo son los de desenmascarar, proveer, guiar, apoyar y ayudar. Entre estas maneras, algunas implican dar ejemplos específicos y otras implican metáforas vívidas que recurren a un ser vivo, un animal, un fenómeno o a cosas que suceden alrededor de las personas en su vida. Por un lado, esto deja más claras a la gente las verdades —o las realidades— que deberían entender contenidas en las palabras de Dios. Por otro lado, los ejemplos que da Dios son incidentes que les han ocurrido a ciertos individuos especiales; usar estos incidentes como lecciones o ejemplos os ayuda a ver cuáles fueron los problemas de estas personas, cuál fue la esencia de los problemas, qué corrupción revelaron y qué verdades estuvieron implicadas. De esta manera, Dios comunica algún aspecto de la verdad a las personas, de modo que, sobre la base de entender este aspecto de la verdad, sepan cómo practicar de acuerdo con las intenciones de Dios y en concordancia con los principios. El objetivo de Dios al usar las formas de lenguaje más directas y llanas es proveer a las personas de la verdad. Él provee a la gente de la verdad para que, cuando se encuentre con diversas personas, acontecimientos y cosas, pueda conocer, desde el lado negativo, sus pensamientos y puntos de vista falaces, sus actitudes corruptas y sus manifestaciones y esencia que se resisten a Dios. Al mismo tiempo, hace esto a fin de guiar a las personas en un sentido positivo para que entiendan los principios-verdad, de modo que tengan una senda de práctica y entren en la realidad-verdad. El objetivo final de Dios al proveer a las personas —de modo que entiendan la verdad, tengan conocimiento de la verdad y conozcan los principios-verdad— es permitir a la gente acudir ante Dios y alcanzar la sumisión a Él, sumisión a Su soberanía, sumisión a Sus arreglos, sumisión a Sus orquestaciones y sumisión al castigo, el juicio, el refinamiento y las pruebas que vienen de Él, con lo que se conviertan en personas que teman y adoren a Dios, se conviertan en auténticos seres creados; en seres creados acordes al estándar. Estos son los principios específicos tras las palabras y acciones de Dios, incluyendo todo lo que Él hace. Las palabras específicas que dice Dios y las acciones específicas que hace no contienen seducción; son todas públicas, reveladas, abiertas, honestas y en la luz. No implican ningún tipo de oscuras intrigas ni conspiraciones, mucho menos designios ni intenciones y propósitos inconfesables que atañan a la especie humana. Ya sea respecto del propósito y el significado detrás de las palabras de Dios o de la obra que Él hace, nunca tiene ningún objetivo impropio respecto a la gente. Al contrario, Sus objetivos son todos positivos; todo lo que hace es para beneficiar a las personas, para ayudarlas a entender y obtener la verdad, así como para ayudarlas a embarcarse en la senda correcta en la vida. Por tanto, a juzgar por el propósito y el significado de la obra de Dios y por lo que Él dice y obra, no hay seducción en la esencia de Dios ni en el origen de Su obra.
La palabra “seducir” aparece muy pronto en la Biblia, ¿esto lo sabéis todos? (Sí). Antes de que el hombre aceptara la seducción de Satanás por primera vez, Dios dijo algo. ¿Qué dijo Dios? (“De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás” [Génesis 2:16–17]).* ¿Cuántos puntos incluye esta declaración por parte de Dios? Se puede comer el fruto de todos los árboles en el jardín; esto les dice a las personas el alcance de lo que se puede comer. Esta es la provisión más positiva para las personas, es decirles lo que pueden comer. ¿No son estas palabras muy simples y directas? (Sí, pueden entenderlas). Correcto. No hay necesidad de analizarlas ni investigarlas; la gente las entiende en cuanto las oye. La siguiente frase es: “Pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal”.* Esta frase menciona una excepción. ¿Qué excepción? Le dice a la gente que hay un árbol del conocimiento del bien y el mal en el jardín y que no deberían comer el fruto que crece en él. ¿No son estas palabras simples y directas? (Sí). ¿Cómo de simples y directas son? (Tanto que la gente puede entenderlas nada más oírlas). No hay necesidad de analizarlas ni de investigar sobre ellas; cualquiera con oídos y cerebro sabe lo que significa esta frase al oírla. Dios le dijo a la gente lo que podían comer y lo que no. ¿Qué era lo que no se podía comer? El fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. Pero después de oírlo, ¿tenía la gente dudas en su corazón respecto a las palabras de Dios? (Sí). A continuación, la gente preguntaría: “¿Por qué no podemos comer el fruto de ese árbol?”. Sin esperar a que la gente preguntara, Dios dijo: “Porque el día que comas de él, definitivamente morirás”. ¿Son simples estas palabras? (Sí). Lo son y mucho; si lo comes, definitivamente morirás. La muerte es algo crucial, así que Dios se aseguró de dar esta instrucción. ¿Tiene algo de malo esta instrucción? (No). Ni una sola palabra de la instrucción de Dios es incorrecta ni hay una sola palabra de seducción en ella. Trasmite de manera clara y explícita lo que se puede comer y lo que no y Dios también le dijo a la gente cuál sería la consecuencia de comer lo que no debería. Después de oír estas tres simples frases, entiendes muchas cosas. En circunstancias normales, después de que los seres creados oyen las palabras que dice el Creador, obtienen claridad sobre ellas, las entienden y las guardan en su corazón, saben lo que deberían hacer. Deberían ser obedientes y hacer lo que se les dice, comer solo las cosas que Dios les dijo que podían comer y no comer lo que Dios les dijo que no podían comer. No deberían examinar a Dios ni deberían desobedecer la orden de Dios. No entraremos en las consecuencias de no escuchar las palabras de Dios. En cuanto a estas palabras que dijo Dios, a juzgar por la forma de Su discurso y el estilo lingüístico, Dios habla de una manera que es especialmente fácil de entender para la gente. Sus palabras no son profundas y Él no mantiene a la gente en la duda, menos aún tiene ninguna intención oculta. Aunque estas pocas frases que dijo Dios son simples, bastan para permitir que la gente vea que Su discurso es claro, simple y fácil de entender. Así pues, ¿cómo es el corazón de Dios? El corazón de Dios está lleno de amor, honestidad y fidelidad. ¿Dónde se refleja este amor? Se refleja en estas pocas instrucciones de Dios. Las instrucciones de Dios son particularmente específicas y meticulosas. A juzgar por estas pocas instrucciones, Dios tiene un sentido de la responsabilidad y preocupación por las personas. Dios usa el lenguaje más simple para ayudar a la gente a entender y, después de que esta entiende, Dios se va tranquilo. Fíjate, ¿tiene Dios algún designio respecto a las personas? (Ninguno en absoluto). En el amor y la preocupación de Dios, Él espera que la gente logre una cosa: ser obediente, no rebelarse contra Dios, no ser suspicaz con Dios ni dudar de Él. Este es el propósito y la expectativa tras estas tres instrucciones de Dios. Sé obediente. No dudes de Dios. Todas las palabras que dice son verdad; Dios es fiel. Dios cumple esta responsabilidad con amor y preocupación y le da a la especie humana estas tres instrucciones con amor y preocupación. A partir de esto, por un lado, vemos la esencia de Dios y, por otro, también vemos la manera en la que le habla Dios a la especie humana y el punto de partida de Su discurso. El objetivo de Dios al hablar así es hacerlo de tal modo que cuando las personas oigan Sus palabras, puedan entenderlas y mantenerlas en su corazón. Con independencia de cómo consideren esto las personas, el punto de partida de Dios sigue siendo exactamente ese. Representa a Dios mismo; no tiene intenciones o propósitos retorcidos ni oscuros. Asimismo, a juzgar por estas pocas instrucciones de Dios, Él va directo al grano. Su objetivo al hablar es permitirte entender las intenciones de Dios y saber qué hacer. Dios nunca le habla a la gente con acertijos; siempre es claro y directo. Él conversa con la gente usando el lenguaje cotidiano que es el más fácil de entender para ella, para que esta pueda entenderlo y recordar lo que dice y de modo que Él no hable en vano. ¿Habla Dios desde una posición de estatus? ¿Sermonea a la gente? (No). Cuando Dios conversa con la especie humana e instruye a la gente, aunque la esté instruyendo desde la perspectiva de Dios o desde una similar a la de un progenitor o anciano humano, Él aun así conversa con la gente usando el lenguaje más simple y directo. En realidad, a ojos de los humanos corruptos, a juzgar por la forma gramatical que usa Dios y desde la perspectiva del conocimiento y el lenguaje humanos, estas palabras solo son charla sencilla; son cosas que podrías decirle a un niño. Hay quien dice: “Estas palabras no son profundas, no son elevadas ni grandes ni suenan imponentes. Tampoco usan ningún vocabulario sofisticado ni una retórica florida”. Eso es; esta es la manera en la que Dios les habla a las personas. Dios es todopoderoso, todo es abundante en Él y Dios trasciende todas las cosas, pero Dios conversa con los humanos usando el lenguaje más simple y directo. Dado que los humanos son como niños a ojos de Dios, Él los instruye usando palabras que los niños pueden comprender y entender; lo que pueden comer, lo que no pueden comer y lo que pasará después de que lo coman. Usa palabras muy simples para instruir a los humanos, de modo que puedan entender. ¿Cómo se le llama a esto a ojos de los humanos corruptos? A esto se le llama bajar Su estatus. Pero ¿cómo lo ve Dios? Esta es una revelación natural de Él. Dios no necesita simular ni prepararse de antemano ni deliberar cuando hace esto; esta es una revelación natural de Él. Fíjate, como estas palabras no son profundas ni misteriosas ni insondables, la gente a menudo no se las toma en serio. No pueden tomarse en serio las palabras de Dios ni pueden ser obedientes ni sumisas. Esta es la corrupción de la especie humana corrupta y es también la ignorancia de la especie humana primigenia. Una vez que los humanos oyeron declaraciones que diferían de lo que dijo Dios, dudaron de Dios y empezaron a recelar de Él, empezaron a dudar y negar las palabras de Dios, empezaron a ser suspicaces respecto al propósito tras el discurso de Dios. De esta manera, los humanos se distanciaron de Él. Después de que los humanos aceptaran la seducción de Satanás y empezaran a tener sospechas y dudas sobre Dios, ya no podían escuchar las palabras de Dios ni someterse a ellas y se distanciaron cada vez más de Dios. ¿Cuáles fueron las consecuencias de que la gente se apartara de la luz del rostro de Dios, no escuchara Sus palabras ni las creyera? Fue corrompida por Satanás y a día de hoy sigue corrompida.
Lo que acabo de contar es una historia de cuando apareció por primera vez en la Biblia la palabra “seducir”. A partir de esta historia, la gente debería tener un entendimiento básico de la manera de hablar de Dios, el carácter de Dios y Su actitud hacia la especie humana. Este aspecto de Dios —que Su esencia está libre de seducción— también lo posee Dios encarnado; esto debería ser muy fácil de reconocer. En la Biblia no hay mucho registro sobre lo que dijo o hizo Dios, así que es difícil para la gente tener un conocimiento preciso de esto. En esta etapa de obra en los últimos días, Dios encarnado ha dicho muchas palabras y ha hecho muchas cosas. A lo largo de estos muchos años que Yo llevo hablando y compartiendo e incluso interactuando con vosotros en la vida diaria, Mis palabras y actos reflejan básicamente la misma actitud que tenía Dios hacia los humanos en la historia de la Biblia que acabo de mencionar. Me esfuerzo por hablar de una manera que podáis entender y comprender, así que algunas veces hablo de una manera muy específica y con gran detalle, incluso repito las cosas una y otra vez, lo que hace inevitablemente que sea un poco prolijo. Hay una única razón para esto: sin importar de qué manera aparezca y obre el Creador —Dios—, Él siempre tiene una actitud habitual difícil de cambiar y persistente, así como un punto de vista habitual, en lo que respecta a la especie humana. “Habitual” y “persistente” podrían no ser los términos más adecuados, pero el lenguaje humano es demasiado limitado, así que por ahora solo puedo expresarlo de esta manera. Por tanto, ¿a qué se refiere este punto de vista? Se refiere a cómo, desde la perspectiva de Dios, la especie humana siempre será esa misma especie humana primigenia creada al principio por las manos de Dios, ignorante e ingenua; la especie humana que en apariencia es adulta, pero cuya esencia interna es igual a la de un niño de tres años. Por tanto, la actitud de Dios hacia la especie humana es siempre diferente a la perspectiva y la actitud con las que las personas contemplan a la especie humana. Precisamente por esta diferencia, muchas veces, cuando Dios le habla a la especie humana o la instruye, la manera de hablar de Dios o Su punto de partida al hacerlo consiste principalmente en querer hacer uso del lenguaje humano para que las personas puedan saber mejor lo que está diciendo. El objetivo de Dios en Su manera de tratar a las personas y al hablarles es hacerles saber más claramente cuáles son Sus intenciones, cuáles son Sus estándares requeridos, cuáles son los principios para todo lo que Él requiere que hagan las personas y qué puntos de vista debería tener la gente hacia todas las personas, acontecimientos y cosas. Cuando Dios dice estas palabras a la especie humana desde la perspectiva del Creador, Él no está dando un discurso, no está lanzando una proclama y, por supuesto, no le está haciendo un llamamiento; más bien, le está dando provisión. ¿Qué es ofrecer provisión? Decidme qué pensáis que es. (Es compensar lo que la gente necesita y lo que le falta; a esto se le llama ofrecer provisión). Ofrecer provisión incluye apoyo, ayuda y a veces exhortación, indicaciones, aliento y demás. Por tanto, ¿qué es ofrecer provisión? Significa que da igual la edad que tengan los humanos, cuántas habilidades de supervivencia hayan dominado o lo alto que sea su nivel de conocimiento; en lo que respecta a la verdad, los humanos están siempre en blanco. El conocimiento que la gente entiende es incompatible con la verdad. Hay muchísimas verdades que la gente debería entender y la provisión que más necesita es la de la verdad y la vida. Por tanto, solo compartir la verdad es la mejor provisión para las personas. Es decir, tus puntos de vista, entendimientos y actitudes ante todas las personas, acontecimientos y cosas no tienen nada que ver con la verdad. Por mucho conocimiento que poseas, por sofisticadas que sean tus tácticas para los asuntos mundanos y por mucha experiencia de vida que tengas, en lo que respecta a la verdad, estás en blanco; no tienes la verdad. Incluso si algunas personas han creído en Dios durante muchos años y entienden algunas doctrinas, no entienden realmente la verdad. ¿Qué significa no entender la verdad? Por un lado, en cuanto a hechos objetivos, significa que no entiendes los principios-verdad, no sabes cómo practicar y te encuentras perdido cuando te enfrentas a situaciones especiales. Por otro lado, también hay detrás una razón subjetiva, la de que las personas tienen actitudes corruptas. Las actitudes corruptas te obstaculizan y te atan para que no puedas practicar la verdad. Ni siquiera puedes poner en práctica la poca verdad que entiendes; para ti, practicar la verdad es difícil y hay obstáculos para hacerlo. Por tanto, a ojos de Dios, la especie humana siempre será un niño. Hay quien dice: “¿El hombre siempre será un niño a ojos de Dios? ¿Depende esto de en qué etapa se encuentre alguien?”. No. ¿Por qué digo que no depende de en qué etapa se encuentre alguien? Sobre la base de la esencia del hombre, la especie humana siempre es la especie humana y el hombre siempre será un niño ante Dios. Hay quien dice: “Entonces, ¿Abraham y Job eran niños?”. Sí. ¿Por qué Abraham y Job eran todavía niños, aunque dieron testimonio? Eso es en comparación con la esencia y la omnipotencia de Dios. Da igual cuánta de la verdad proveída por Dios entienda la gente y, por mucho que puedan someterse a Dios, el conocimiento de la gente sobre la esencia-carácter de Dios y su entendimiento de la verdad son limitados. ¿A qué se refiere esto de “limitados”? Significa que estas cosas están restringidas al ámbito de su vida y su supervivencia. Aunque entiendas los diversos aspectos de la verdad y seas perfeccionado por Dios, al final, sigue siendo Dios el que te provee. Dios siempre será la fuente de tu vida y de tu vivir y siempre serás el destinatario de la provisión y el riego de las palabras de Dios y la vida de Dios. Desde este punto de vista, la especie humana siempre será un niño a ojos de Dios. De manera específica, ya seas un niño envuelto en pañales, un bebé lactante o te halles en alguna otra etapa, esto se cataloga de acuerdo con las verdades que entiendas. Sin embargo, sea cual sea la etapa, dado que los humanos, estos seres vivos creados, son seres creados, siempre serán niños a ojos del Creador. Por tanto, al contemplarlo desde la identidad y la esencia de un niño, el objetivo y la naturaleza principales de que Dios hable a la especie humana consisten en la provisión. Por supuesto, hay un amplio ámbito de la provisión que ofrece Dios: en parte se trata de un desvelamiento, en parte de una reprimenda y en parte es disciplina, mientras que algunas veces es desenmascaramiento, a veces es poda, a veces es decirle a la gente las cosas directamente, a veces es decírselas de manera explícita y a veces solo es dar un ejemplo para contarle a la gente un principio, para que así reflexione y experimente por sí misma. Da igual de qué manera hable, en lo que respecta a la naturaleza de que el Creador les hable a los seres humanos que Él creó, es siempre una forma de provisión. Por tanto, respecto a que Dios ofrezca provisión a las personas, ¿veis que esto está libre de seducción? (Sí). En cuanto a las personas, lo que la especie humana obtiene de Dios es siempre la verdad, el camino y la vida; lo que obtienen es beneficio y lo que cosechan es vida. Aunque al final seas perfeccionado, todavía tienes que aceptar la soberanía de Dios y someterte a Sus orquestaciones y arreglos. Todavía tienes que aceptar la provisión de Dios, todavía tienes que aceptar la guía de Dios y todavía eres un ser creado; tu identidad nunca cambiará. Es solo que la vida y la estatura que tienes dentro de esa identidad en ese momento diferirán de la vida y la estatura que tienes en tu identidad presente. En ese momento, tu identidad será más legítima todavía; tendrás la vida que pertenece a la nueva especie humana. La esencia de esta vida viene de las palabras de Dios. Esta nueva especie humana puede someterse a Dios y adorarlo; ya no adora a Satanás, ha rechazado a Satanás, ya no es seducida por este y ya no lleva la marca de la bestia.
En todas estas palabras que ha dicho Dios encarnado, desde el primer día que las leísteis hasta ahora —o cuando las leáis en el futuro—, en todas las palabras que leéis y en todas las palabras que oís y aceptáis, no hay ni una sola palabra que contenga un elemento de seducción cada vez que Dios habla. Incluso cuando os hago preguntas, lo hago de manera directa, os pregunto por vuestros puntos de vista y os pregunto cómo entendéis y contempláis algo. O podría lanzar una pregunta para que reflexionéis sobre ella y, si veo que no sois capaces de entenderla o que no habéis obtenido claridad después de haberlo discutido, entonces simplemente hablo directamente sobre ello. Una vez que haya terminado de hablar y entendáis y podáis comprender la cuestión, no hablaré más sobre ello. A veces doy ejemplos cuando hablo. Hay quienes los oyen y sienten: “¿Acaso está enseñando a unos críos?”. Yo digo: la mayoría de las personas que creen en Dios son adultos de más de veinte o treinta años; desde luego, no son unos críos. Sin embargo, lo que comen y beben los creyentes en Dios son las palabras de Dios, así que da igual la edad que tenga alguien, ante las palabras de Dios y ante Dios, es un crío y siempre lo será. Fíjate, la gente en la casa de Dios proviene de todas las esferas de la vida: trabajadores, granjeros, técnicos, funcionarios del gobierno, así como estudiantes universitarios e incluso de posgrado o doctorado, profesores y demás. Pero entre toda esta gente, ¿cuántos pueden captar la verdad? Cuando predico sermones como este, ¿cuántas personas pueden entenderlos por completo? Si no hablo en detalle y de manera específica, ¿puede la gente entender lo que digo? Solo entienden un poco del significado literal y no tienen una senda cuando llega el momento de que practiquen y experimenten. Por tanto, debo hablar en detalle y de manera específica y también tengo que dar ejemplos; dejar fuera cualquiera de estas maneras de hablar no servirá. Si alguien piensa que esto es como enseñar a unos críos, tiene razón. Cuando digo estas palabras, en realidad les estoy hablando a unos críos. Decidme entonces, ¿no sois todos unos críos ante Dios? ¿Cuántos entre vosotros podéis captar las palabras de Dios y entenderlas? Si realmente os tratáis a vosotros mismos como unos críos, entonces de veras poseéis razón. Deberíais trataros a vosotros mismos como unos críos cuando escucháis las palabras de Dios; esta mentalidad es la correcta. Fijaos, cuando digo estas palabras que van destinadas a unos críos, ¿os parecen atractivas y respondéis amén? ¿Resuelve vuestras dificultades que Yo hable de esta manera? ¿Resuelve vuestros problemas? Si de veras se resuelven vuestros problemas, entonces estas palabras son lo que la gente necesita y que Yo hable de esta manera es, sin duda, perfectamente adecuado. Los humanos corruptos necesitan de veras que Yo hable de esta manera: dando ejemplos, usando metáforas y hablando sin descanso y repetidas veces desde diversas perspectivas y usar diversos métodos. Asimismo, uso palabras que son similares a las que podríais usar vosotros con un niño; estas son las palabras más sencillas y directas. La gente solo puede entender si hablo así. Sin embargo, da igual cómo hable Yo, entre todas estas palabras, ni una sola es una mentira ni es para desorientaros. Todas os dicen que creáis todo lo que Dios dice; no debéis dudar en absoluto de las palabras de Dios. Quienquiera que dude de las palabras de Dios cae en el ardid de Satanás y se ve atrapado en sus redes. Por ejemplo, Dios dijo: “Pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás” (Génesis 2:17).* ¿Y cómo desorientó Satanás a las personas? Satanás dijo: “No es que necesariamente moriréis” (Génesis 3:4).* Esto desorientó a la gente. ¿Hay algunas palabras similares a las de Satanás en lo que he dicho o que hayan provocado que la gente se desoriente como le sucedió con Satanás? ¿He dicho alguna vez una sola cosa que sea de esta naturaleza? (No). Por un lado, las palabras que he dicho os ayudan a conocer las actitudes corruptas de Satanás y los diversos pensamientos y puntos de vista falaces que le inculca a la gente, lo que permite que lleguéis a conocerlos, diseccionarlos y luego desecharlos. Por otro lado, os dicen cómo seguir el camino de Dios, cómo es el camino de Dios, cuáles son los principios requeridos por Dios para las personas y a qué principios debería atenerse la gente en diversos asuntos. Todo lo que he dicho ha sido para ayudarte a mantenerte alejado de Satanás y de las tendencias malvadas, a rechazar a Satanás, a apartarte de las tendencias malvadas, a acudir ante Dios, a buscar Sus intenciones y los principios-verdad en diversas personas, acontecimientos y cosas, a entrar en la realidad de las palabras de Dios y a someterte a ellas. Todo lo que he dicho es para ayudaros a desechar vuestras actitudes corruptas y luego convertiros en personas que teman a Dios y lo adoren. Nunca he dicho nada para que sigáis las tendencias mundanas o suscribáis los diversos pensamientos y puntos de vista del mundo. No he dicho ni una sola cosa para hacer que os apartéis del camino verdadero o de Dios ni os he dicho nunca que emitáis juicios sobre Dios o estéis insatisfechos con Él. Por supuesto, mucho menos han representado nunca Mis palabras incorrectamente a Dios desde la perspectiva de Dios encarnado o han sacado información errónea para haceros malinterpretar a Dios o poneros en guardia contra Él. Más bien, me esfuerzo al máximo por resolver vuestros pensamientos y puntos de vista equivocados sobre Dios y vuestras diversas nociones e imaginaciones sobre Dios, os traigo ante Él —incluso os empujo hacia Él— y os ayudo a apartaros de las tendencias malvadas y desprenderos de los diversos pensamientos y puntos de vista falaces. Fíjate, todas estas palabras que diseccionan diversos pensamientos y puntos de vista falaces —incluyendo Mi enseñanza sobre el matrimonio, la familia, el trabajo, la política, las aspiraciones, las expectativas futuras, el dinero, el estatus, la fama y el provecho, las relaciones entre hombres y mujeres, así como las sendas que toman diversas personas en este mundo, cómo debería la gente discernir diversas emociones, cómo tratar los sentimientos y demás— os proveen de pensamientos y puntos de vista correctos y positivos y de la verdad. Todas estas palabras son la verdad. Solo al aceptar la verdad puede el hombre usar diversas perspectivas para discernir diversos pensamientos y puntos de vista falaces, discernir la oscuridad y la maldad de este mundo, volverse capaz de ver este mundo con claridad y de rechazar a Satanás; solo al aceptar la verdad puede poseer los pensamientos y puntos de vista correctos que están de acuerdo con la verdad tal como Dios lo requiere de él, caminar por la senda luminosa y correcta y acudir ante Dios para someterse a Él y adorarlo. Asimismo, si hay una intención detrás de que Yo diga estas palabras, solo es una, que es la de hacer todo lo posible para ayudaros a entender la verdad, a ser capaces de desprenderos de vuestras propias expectativas e intereses carnales, así como de diversas otras cosas de la carne, y luego perseguir la verdad. Es también usar toda clase de métodos diferentes para hablarles a las personas de los diversos temas que atañen a la verdad, de modo que os intereséis por ella. En particular, me sirvo de métodos relativamente divertidos e ingeniosos para hacer que os intereséis y para ayudaros a que estéis dispuestos a escuchar, de modo que podáis asimilarlo y luego entender la verdad expuesta en ello. Puede que use una historia divertida o interesante para llamar vuestra atención y ayudaros a estar dispuestos a escuchar. De esta manera, después de escucharla, además de recordar la historia, también seréis capaces de recordarla cuando os encontréis con un asunto similar en la vida real y seréis capaces de buscar las verdades que atañen a la cuestión. A medida que busquéis, obtendréis el esclarecimiento del Espíritu Santo y sabréis cuáles son los principios-verdad en ello, cuáles son las intenciones de Dios y qué verdades deberían practicar las personas. Es decir, me esfuerzo para que ya no te desorientes, para que ya no tengas las manos atadas y para que ya no estés perplejo ni sufras cuando te topes con diversos asuntos, sino que dispongas de una senda viable y, lo que es más importante, para que ya no te controlen los pensamientos y las actitudes corruptas de Satanás como antes, para que ya no tomes las actitudes corruptas de Satanás como tu vida y ya no utilices los pensamientos y puntos de vista que te ha inculcado Satanás para lidiar con diversos asuntos y, en su lugar, los reemplaces con las palabras de Dios y los principios-verdad. Como ves, sea cual sea el método que utilice en todo lo que digo, ya sea uno que pueda interesarte u otro que sea capaz de atraerte, me esfuerzo por ayudarte a entender la verdad; ese es Mi objetivo final. Incluso si a veces cuento un chiste o comparto una anécdota, es para ayudar a aquietar vuestro corazón y a que podáis permanecer sentados; de este modo, querréis escuchar la verdad y tendréis la oportunidad de aceptarla. En lo que a objetivos se refiere, este es el único. En particular, en cuanto a algunos jóvenes que llevan poco tiempo creyendo en Dios y cuya experiencia es superficial —este grupo de personas que todavía está lleno de expectativas y curiosidad hacia este mundo—, a fin de ayudar a estos nuevos creyentes a sentar una base en el camino verdadero, he dicho muchas palabras y he hecho mucha obra. En cuanto a los seguidores de todos los grupos de edad, los seguidores en toda clase de circunstancias y los seguidores de todas las razas, el único propósito e intención detrás de Mi discurso es ayudarles a obtener la verdad mientras siguen a Dios, a entender los principios-verdad y las intenciones de Dios, a volverse capaces de seguir a Dios y recorrer la senda correcta, a no seguir más las tendencias mundanas, a no dejarse controlar por las actitudes corruptas de Satanás y a no seguir aceptando la corrupción de Satanás, sino a adorar al Dios verdadero, a adorar al Creador y a regresar a su posición original como seres creados para adorar al Creador; este es Mi único objetivo. Respecto a este único objetivo, aunque a veces utilice métodos especiales y aborde temas especiales al hablar; aunque diga algunas palabras que sean algo profundas y no muy fáciles de entender, sea cual sea la situación, Mi objetivo nunca es seducir. Solo tengo un propósito, que es ofreceros provisión y guía; esta provisión y guía es una clase de instrucción paciente. Por usar una analogía imperfecta, ofreceros provisión y guía es como cuidar de las flores de un invernadero. No me atrevería a desatenderlas ni lo más mínimo. No puede hacer demasiado calor ni demasiado frío. Cuando hace buen tiempo, tengo que dejar que las flores reciban algo de sol y vigilar la temperatura en todo momento. Si hace demasiado calor, las flores se marchitarán y morirán; si de repente baja la temperatura y hace demasiado frío, las florecillas se congelarán hasta morir. Vuestra propia estatura es así de frágil. ¿Qué significa frágil? Significa que sois demasiado inmaduros y no tenéis estatura. ¿Cuál es la manifestación real de no tener estatura? Es que la mayoría de las personas prácticamente no tiene entrada en la vida cuando se encuentra con cosas en la vida real. ¿Cómo podría alguien tener estatura sin ninguna entrada en la vida? La estatura se acumula y se reúne con el tiempo sobre la base de desarrollar gradualmente la entrada en la vida. Por tanto, cuando os hablo, debo ofreceros incansablemente provisión y guía sobre diversos temas desde diferentes ángulos, desde diferentes perspectivas, utilizando diferentes métodos y ejemplos; a esto se le llama dar una instrucción paciente. Esta instrucción no es seducción, sino ofrecer guía y provisión; es una especie de orientación. Esta especie de orientación no tiene efectos negativos ni está impulsada por ninguna intención inapropiada. Examinad las palabras que digo: ya sea en cuanto a la intención o en cuanto a Mi manera de hablar, los temas que abarco o la forma de Mi discurso —y tanto si escucháis grabaciones de los sermones como si leéis los textos—, ¿me sirvo de alguno de los métodos que Satanás usa para seducir a la gente? (No). Fijaos con atención en todo lo que he dicho. En cada pasaje, sea lo largo que sea, lo que se comparte es un aspecto de la verdad; todo está relacionado con la verdad. Dado que todo está relacionado con la verdad, entonces todo es provisión para vosotros, es lo que necesitáis, está relacionado con la vida que vais a obtener y está relacionado con vuestro futuro y destino. Por tanto, por Mi parte, desde luego que no soy descuidado en lo más mínimo. Si vosotros mismos nunca os tomáis en serio las palabras de Dios, entonces lo único que se puede decir es que sois necios. ¿Por qué digo que sois necios? Porque vuestra estatura es tan inmadura que la verdad os queda grande y vuestro entendimiento tiene desviaciones y es muy parecido al de un niño. Por tanto, no es en absoluto exagerado que se os trate como a niños de tres años. No es faltaros al respeto ni menospreciaros; más bien, es que vuestra estatura real es demasiado pequeña y no tenéis ningún discernimiento en absoluto. ¿Son acertadas estas palabras? (Sí).
Las citas bíblicas marcadas (*) han sido traducidas de AKJV.