Cómo perseguir la verdad (28) Parte 4
¿Entendéis un poco más sobre el tema que acabamos de compartir, el de que Dios encarnado no seduce a la gente? (Sí). Las cosas de las que he hablado se discuten básicamente en vista de cómo habla y obra Dios encarnado; es decir, se discuten en vista de los hechos relativos a cómo Dios habla y obra y en vista de las intenciones meticulosas de Dios. Esto permite a la gente ver que, dentro de las palabras de Dios, la obra de Dios y la esencia de Dios, no hay un elemento de seducción hacia las personas como el que se halla en los humanos corruptos o en Satanás y los diablos, así como tampoco ninguna intención semejante. Entonces, ¿cuánto sabéis sobre Dios encarnado, esta persona con una apariencia corriente? ¿Y qué hechos hay que puedan probar que la humanidad y la esencia divina de Dios encarnado son uno, que no se contradicen ni chocan entre sí, que concuerdan y que de igual modo Dios encarnado no muestra manifestaciones de seducir a las personas como las que se encuentran en Satanás o en la especie humana corrupta? ¿Cuánto sabéis sobre este aspecto? ¿O qué manifestaciones y revelaciones de Dios encarnado os han permitido reconocerlo? Esto podría ser algo que la mayoría de las personas no entienden aún, ¿verdad? Siendo este el caso, tengo que presentároslo en detalle; me parece molesto estar siempre presentando cosas como esta. En realidad, podéis descubrirlas cuando interactúo y me relaciono con vosotros, ya sea online o en la vida real, si prestáis atención y apreciáis con cuidado las manifestaciones y revelaciones de Dios encarnado a este respecto. Sin embargo, no sois observadores y, además, sentís que no es una cuestión importante. Ninguno de vosotros presta atención a este asunto, así que no podéis descubrirlo. Con independencia de si le habéis prestado atención o no, dado que este aspecto atañe a la verdad relativa a conocer a Dios, debemos hablar sobre él. Al compartir el aspecto de no seducir, mirándolo desde la manera en la que Dios encarnado interactúa con las personas, lo primero que deberías entender es que no intento sonsacaros información cuando hablo o trato asuntos con vosotros. Charlar es solo charlar; voy directo al grano, soy directo y digo todo lo que pienso en mi interior. Aunque a veces, por consideración a tu debilidad o para salvar tu ego debido a que tu estatura es inmadura y eres relativamente frágil, adopto algunos métodos sabios para hablar contigo, sigo sin intentar sonsacarte información y tampoco te seduzco para que digas algo. Si estás dispuesto a hablar, entonces habla; si no estás dispuesto a hablar sobre algo, Yo no intentaré preguntarte al respecto. No trataré de sonsacarte información. Si quiero conocer la situación de ciertas personas, pregunto directamente sobre ellas: “¿Cómo es vuestro líder de iglesia? ¿Cuántos años hace que cree en Dios la hermana que coopera contigo? ¿Tiene una base en su fe en Dios? ¿Crees que es alguien que persigue la verdad? ¿Os habéis encontrado con algunos problemas al cooperar juntos?”. Escuchad estas preguntas, ¿su naturaleza es la de sonsacar información de la gente? (No). Si no quieres decir algo, no te voy a forzar a hacerlo. No voy a recurrir a ninguna táctica o intriga para seducirte ni voy a hacer todo lo posible para extraer el contenido de tu corazón. No tengo tal inclinación, no estoy interesado en actuar de esa manera y nunca haría eso. Si estás dispuesto a hablar, sin dejarte nada por decir independientemente de si lo que dices es relativamente objetivo o contiene tus prejuicios personales, puedes decirlo de la manera que quieras—, después de escucharte haré un análisis específico. Pero desde Mi perspectiva, Yo te hablo de manera muy directa. El significado literal de cualquier cosa que digo es exactamente lo que estoy intentando trasmitir. Si quiero saber algo, pregunto directamente. Si siempre das rodeos y no hablas directamente, así como intentas hacer juegos de palabras o juegos mentales conmigo, simplemente no voy a hablar contigo. Me gusta ser directo. No me gusta hacer juegos de palabras ni tampoco recurro a artimañas. Nunca intentaré todo lo posible para recabar información. Supongamos que quiero conocer la situación de alguien, como cuántos años lleva creyendo en Dios, si cree de veras en Dios o no, cómo es su comprensión de la verdad, si hace su deber a tiempo completo o no, o si valdría la pena o no intentar cultivarlo; si necesito saber estas cosas en aras de la obra, preguntaré directamente sin más. Pero en cuanto a los detalles de sus asuntos privados o a lo que hacen a escondidas en su vida privada, no pregunto tales cosas. Lo que Yo quiero saber es tu búsqueda, tu actitud hacia la verdad y tu deber y, en el caso de que se te eligiera líder, cómo son tu determinación, tu carga y tu humanidad, además de cuán grande es tu fe; estas son las cosas de las que quiero enterarme. En lo que respecta a tus asuntos privados, como cuánto dinero ganas al mes, qué cosas sórdidas has hecho, con qué miembros del sexo opuesto has tenido aventuras o a quién has engañado o timado, en realidad no quiero saber estas cosas y nunca pregunto sobre eso. Alguna gente me dice que una vez cometieron transgresiones relativas al sexo opuesto. Yo digo: “No me cuentes tales cosas. Ve a orar a Dios en privado. Si Dios te perdona, tu corazón se conmoverá. Si Dios no te perdona, entonces continúa orando. No me lo digas a Mí; no quiero oír estas cosas”. Cuando me reúno con vosotros, hablo principalmente sobre asuntos relativos a creer en Dios, el trabajo de la iglesia, la entrada en la vida o sobre los asuntos relativos a tu estado personal de los que preguntas. Sobre todo, son estas cosas y en ocasiones también hablo un poco sobre la situación internacional. No importa el tema que discutamos, Yo simplemente expreso Mis puntos de vista y opiniones personales sobre el tema en cuestión; eres libre de pensar y decir lo que quieras. Puedes decir lo que te apetezca y puedes decir tanto como quieras decir. Si sientes que no hay necesidad de guardarte de Mí, puedes decir cualquier cosa que te apetezca decir. Si te guardas de Mí y eres suspicaz respecto a Mí en tu corazón, temes que averigüe sobre tu pasado o revele tus secretos y no quieres decir demasiado, entonces no te forzaré; te doy libertad. Este es Mi principio para interactuar con las personas. Nunca intentaré todo lo posible por buscar a alguien para averiguar en secreto cosas sobre ti solo porque tengas cosas guardadas, ni usaré diversos métodos para sonsacarte información cara a cara, para hacer que las digas tú mismo. No hago tales cosas, nunca le pido a nadie que me confiese cosas de manera proactiva. No tienes necesidad de confesarme nada; Yo no te hago esa exigencia. Aunque me confieses cosas, sin ahorrarte detalles, todavía hay una cosa que no puedes evitar: debes perseguir la verdad. No es que al sincerarte conmigo te conviertas en una persona honesta, ya no necesites perseguir la verdad y puedas librarte del castigo y el juicio. Más bien, hagas lo que hagas, te trataré de la manera en que se te debería tratar, a Mi manera. Pero si tenemos una conversación o cualquier tipo de intercambio y quieres ocultarme cosas, hacer juegos mentales, juegos de palabras o jugar al gato y al ratón conmigo, de ninguna manera voy a usar ningún método ni medio para sonsacarte información, para inducirte a decir algo o para hacerte confesar algo. ¿Lo entiendes? (Sí).
En cuanto a este aspecto de que Dios no sonsaca información a las personas, hay algo que debéis tener claro. El entendimiento que tiene Dios de la especie humana no se basa en ciertas revelaciones específicas, en su vivir o en sus maneras de vivir en la vida real, ni se basa en que las personas hayan hecho ciertas cosas. Entonces, ¿en qué se basan el entendimiento que tiene Dios de la especie humana y la actitud que adopta hacia ella después de haberla entendido? Se basan en el entendimiento que tiene Dios de la esencia-naturaleza de Satanás. Por tanto, el entendimiento que tiene Dios de la especie humana consiste en que Él entiende que esta tiene actitudes corruptas, entiende su esencia corrupta y entiende cómo Satanás la corrompe y la embauca, así como qué pensamientos y puntos de vista falaces le inculca Satanás; este entendimiento es suficiente. Es suficiente para juzgarte y castigarte y es motivo suficiente para proveerte de la verdad y vida para salvarte. Por tanto, no pienses que cuando interactúes o converses conmigo debes confesarme cosas. Hay quien dice: “¿No has dicho que, al interactuar contigo, primero debemos ser abiertos y honestos?”. Ser abierto y honesto es una actitud, no equivale a divulgar cosas. No significa que, como eres un ser humano corrupto y un pecador, debas divulgármelo todo y explicármelo todo con claridad. Esto es innecesario; no tengo tal necesidad y Mi actitud hacia ti no es así. Si piensas que ser abierto y honesto conmigo significa que debes divulgármelo todo, esto es un error; es un malentendido por tu parte. ¿Lo entiendes? (Sí). Por tanto, aunque sea difícil decirme a la cara muchas cosas y muchas palabras o no estés dispuesto a decirlas, esto no significa que no seas abierto y honesto; simplemente depende de cuál sea tu mentalidad. Si no te sientes cómodo al decir ciertas cosas o no estás dispuesto a decirlas cuando hay mucha gente cerca, entonces no tienes por qué hacerlo. No debes suponer nunca que de verdad quiero conocer tus antecedentes o que realmente quiero saber tus secretos. Nunca debes malinterpretarlo; para nada quiero saber estas cosas. No quiero saber cómo eras en el pasado ni tampoco cómo serás en el futuro; lo único que me importa es cómo eres ahora. Si ahora eres alguien que persigue la verdad, cuánta verdad entiendes ahora, si tienes entrada en la vida cada día, si has entrado en las verdades en las que hay que entrar en la vida real —como ser una persona honesta, hacer tu deber con devoción, someterte a Dios y buscar los principios-verdad en todas las cosas—, estas son las únicas cosas que me importan. Por tanto, nunca debéis albergar ningún recelo hacia Mí en vuestro corazón ni necesitáis preocuparos diciendo: “Para ser una persona honesta, ¿tengo que explicártelo todo con claridad y permitir que lo sepas todo? Si no digo algo, ¿intentarás por todos los medios sonsacarme información y seducirme para que hable?”. Mi respuesta a eso es no. Cuando charlamos, conversamos, lidiamos con asuntos e interactuamos, basta con que nos acerquemos el uno al otro con una actitud y una mentalidad abiertas y honestas, que no intentemos sonsacarle nada a nadie. Sonsacar información a las personas es una artimaña común que se usa en las interacciones entre humanos corruptos y es una manera de lidiar con las cosas a la que recurren habitualmente. Hay quienes tienen mucho interés en los asuntos privados de los demás o en lo que otros hacen a escondidas, especialmente en lo que respecta a cómo los ven y evalúan los demás, si otros piensan que son elevados o insignificantes, nobles o inferiores, etcétera. Por tanto, a menudo usan el método de sonsacar información a otros para averiguar estas cosas. A decir verdad, no tengo el menor interés en estas cosas. No penséis en Mí como una persona corriente cualquiera con la que interactuáis. Nunca me ha preocupado si tengo estatus o no en vuestro corazón; da igual si me contempláis como noble o inferior, elevado o insignificante, no me importan estas cosas. Por tanto, cuando converséis e interactuéis conmigo, no alberguéis tales recelos. Cuando los humanos corruptos interactúan con cualquiera, siempre se preguntan: “¿Qué estatus tengo en realidad en el corazón de los demás? ¿La impresión que tienen de mí es buena o mala en realidad?”. Hay quienes también siempre reflexionan: “¿Qué beneficio puedo extraer de interactuar con ellos? ¿Qué ventaja puedo obtener? ¿Qué posición puedo ocupar en este grupo? ¿Pensarán bien de mí los demás?”. La gente siempre anda pensando estas cosas y preocupándose por ellas. Yo nunca pregunto estas cosas ni intento averiguar asuntos de otras personas. A la gente le gusta siempre indagar sobre estas cuestiones. Esta es una revelación natural de las actitudes corruptas satánicas y es también un rasgo común de los humanos corruptos. Por un lado, a las personas les gusta especialmente indagar en los asuntos privados de los demás y tienen un interés particular en ellos; por otro, quieren saber especialmente cuál es su posición y su valor en el corazón de los demás. En particular, algunos líderes y obreros, o personas que tienen algunos dones y talentos y algo de prestigio en la iglesia, prestan gran atención a su estatus en el corazón de los demás y a su rango dentro del grupo; esto le importa mucho a la mayoría de la gente. A veces hacen preguntas especiales a otros; no tienen como intención y propósito resolver problemas, sino averiguar si los demás piensan bien de ellos y los veneran. Esto muestra la gran importancia que le dan a la posición que ocupan en el corazón de otras personas. ¿De qué sirve saber esto? ¿Y qué si otras personas te tienen en alta estima? ¿Puede eso reemplazar tu búsqueda de la verdad? Si los demás te menosprecian, ¿te volverás negativo y dejarás de creer en Dios? ¿Qué efecto puede tener que otros te tengan en alta consideración? ¿Puede estimularte o animarte? No causa ningún efecto en absoluto. Existen también algunas personas malvadas que siempre están desenterrando información sobre otros, indagando lo que otros dicen de ellas a sus espaldas y qué opinión tienen de ellas, con el fin de averiguar quién se opone más a ellas y es su enemigo; incluso usan varios métodos para sonsacarles la verdad a otros. Algunas personas no pueden resistirse a su seducción y acaban divulgando la verdad, de modo que caen en sus artimañas. Entonces, las personas malvadas hacen todo lo posible por atacarlas y tomar represalias contra ellas, las oprimen y excluyen en todo tipo de escenarios; la represión es tal que les resulta sofocante, se ven sometidas a tal agonía que desean estar muertas, como si les hubiera sobrevenido un gran desastre. Incluso cuando oran a Dios, no pueden sentir Su guía; no tienen a nadie que las ayude y las personas malvadas las empujan hasta el límite. Acaban por perder la fe. Piensan que, aunque sean creyentes en Dios, aun así pueden encontrarse con personas malvadas y que estas las persigan y atormenten; les parece que creer en Dios es demasiado difícil y ya no quieren hacerlo. No es fácil quitarse de encima a estas personas malvadas. Ofender a una persona malvada es igual a que te pique un escorpión; no puedes sacudírtela de encima ni librarte de ella y careces de fe para luchar contra ella por tu cuenta, así que al final acabas atormentado por ella. Esta especie humana corrupta —ya sean diablos propios de Satanás o seres humanos con actitudes corruptas— tiene tanto esta tendencia como esta esencia. Puesto que los humanos tienen actitudes corruptas, todo el mundo tiene este problema en distintos grados; todos intentan sonsacar información a los demás en aras de su propia reputación, estatus e intereses; pueden incluso aprovecharse de los errores de los demás para atormentarlos. Fíjate, en los primeros días de la fundación de la República Popular China, cuando el Partido Comunista quería atormentar a los de derechas, le decía a la gente: “El desarrollo nacional necesita gente de talento. Si tenéis algunas opiniones sobre el Partido o ideas brillantes relativas al desarrollo nacional, deberíais expresarlas. No recaerá culpa sobre el que hable, sino que sus palabras se tendrán en cuenta como advertencia. ¡Todos debéis dar vuestros consejos!”. Por consiguiente, hubo quienes oyeron esto y dijeron: “Ah, el país está hecho pedazos y a la espera de ser reconstruido; necesita gente talentosa como nosotros. Ya que el país valora tanto a la gente de talento, debemos decir la verdad”. Todos aquellos intelectuales y figuras de alto rango dijeron la verdad creyendo que no pasaría nada malo. Fíjate, Satanás usa palabras agradables para seducir a las personas y que estas digan la verdad. Cuando las defensas de la gente caen por completo, vuelcan todo lo que hay en su corazón y como resultado caen justo en la trampa de Satanás. Satanás dice: “¡Bien! Ahora os he pillado y tengo pruebas para castigaros”. Enseguida, el Partido Comunista lanzó la campaña antiderechista y etiquetó de derechistas a todos los que dijeron la verdad; atormentaron a aquellos intelectuales y figuras de alto rango. Más tarde, empezó la Revolución Cultural: las figuras reconocidas y las personas capaces fueron todas arrojadas a “establos” y obligadas a llevar carteles que las etiquetaban como “seguidor de la vía capitalista” y “contrarrevolucionario”. A consecuencia de ello, a muchos los atormentaron de manera miserable. Fíjate, Satanás no entiende la esencia del hombre. No recorre la senda correcta él mismo y desconoce lo que piensa la gente en su corazón. Se limita a seducir a las personas para que digan la verdad y luego se aprovecha de sus errores y las condena; las tortura con crueldad hasta la muerte. Dios creó a la especie humana. La especie humana ha sufrido la corrupción de Satanás, corrompiéndose cada vez más hondamente a cada paso. Dios ha visto todo esto bajo Su mirada atenta; lo entiende todo demasiado bien, así que elige el momento apropiado para venir y salvar a las personas. Dios no discute las cosas con las personas ni las consulta. Cuando llega el momento de Dios, Él se hace carne y viene entre las personas para expresar la verdad, dejar en evidencia las actitudes corruptas de las personas y dejar en evidencia todos los diversos problemas que tienen. Al dejar en evidencia sus problemas, les permite oír la voz de Dios, acudir ante Él y conocerse a sí mismas. Luego, Dios provee a las personas de la verdad para que puedan recorrer la senda correcta. Mediante este método y este enfoque, Dios salva a la especie humana. Satanás, sin embargo, siempre hace todo lo posible por desorientar y corromper a la especie humana. No le importa lo que piensen las personas, lo que esperen o lo que les falte; solo quiere seducirlas para que pequen y abandonen a Dios y lo traicionen. Satanás les impide leer las palabras de Dios y acudir ante Dios. Satanás siempre quiere tentar y seducir a la gente; los seduce para que hagan el mal y para que bajen todas sus defensas, de tal modo que, cuando estén totalmente desprotegidos ante él, crean que es sincero y honesto y se vuelvan hacia él y confíen en él. Entonces, una vez que han renunciado a toda su cautela, se dejan embaucar y corromper por él y Satanás los devora por completo, ¿no? (Sí). Dios conoce la esencia de la especie humana, conoce las actitudes corruptas de la especie humana y conoce la raíz de la rebelión de la especie humana contra Dios y su resistencia a Él. Por consiguiente, sin necesidad de entender las cosas concretas que has pensado o has hecho a escondidas o qué asuntos privados no has divulgado, Él ya es plenamente capaz de dejar en evidencia tu esencia-naturaleza, de dejar al descubierto tus actitudes corruptas y tu esencia-naturaleza y de sacarlas plenamente a la luz y, partiendo de esto, hacer que estés completamente dispuesto a aceptar la salvación de Dios. El objetivo de Dios al hacerte conocer tu esencia es permitir que te arrepientas de verdad, te sometas a Dios y te vuelvas hacia Él; para nada pretende atormentarte y hacer que te vuelvas negativo y degenerado. Deberías entender las intenciones meticulosas de Dios. Él tiene un sentido de la responsabilidad hacia ti y se preocupa por ti, así que hace estas cosas con gran sabiduría y de manera muy metódica; te tiene plenamente en cuenta. Cada paso que da lo hace teniéndote en consideración; cada paso está cuidadosamente organizado y planeado. Aunque esto no concuerde con las nociones humanas, al final las personas pueden sentir las intenciones meticulosas de Dios.
Dios no es para nada descuidado respecto al asunto de la salvación de las personas; más bien, tiene intenciones meticulosas y vuelca toda la sangre de Su corazón en este asunto. A partir de la base de dejar en evidencia la esencia corrupta de las personas, por medio de compartir diversos problemas, Él permite que la gente entienda mejor sus propios problemas y su propia esencia-naturaleza. Luego, provee para ti en un sentido positivo, de modo que te permite entender qué es la verdad y qué es la falacia, qué está bien y qué está mal, qué son las cosas positivas y qué son las cosas negativas y luego embarcarte poco a poco en la senda correcta. Fíjate, todo lo que Dios hace por ti es en aras de salvarte. A juzgar por toda esta obra que hace Dios encarnado, Su punto de partida, ya se contemple desde la perspectiva de Su humanidad o desde la perspectiva de Su divinidad, es coherente con el del Creador. Por tanto, cuando este Hijo del hombre encarnado interactúa y se relaciona con vosotros, también tiene esta actitud y Su objetivo es llevaros a la senda correcta de creer en Dios y apoyaros para que os embarquéis en la senda de salvación. Así pues, cuando converso e interactúo con vosotros, nunca es una cuestión de que Yo intente sonsacaros información. Si os hago algunas preguntas, es simplemente hacer preguntas; nunca uso el método de sonsacaros información para seduciros a que hagáis cosas que no estáis dispuestos a hacer. Eso nunca sucede. ¿Lo entendéis ahora? (Sí). Por otro lado, las opiniones que tengáis en secreto sobre Mí nunca me importan ni tampoco pensaría: “Cuando veáis que soy relativamente bajo, que Mi apariencia es corriente y que hablo así y tengo este tono de voz, ¿provocará eso que desarrolléis nociones? ¿Qué posición ocupo en vuestro corazón?”. Nunca indago en estas cosas y, cuando interactúo con vosotros, no me sirvo nunca de ningún método para preguntar indirectamente cómo me contempláis; estas cosas no me importan. ¿Por qué no me importan? Porque no les doy valor. Ser noble, grandioso, tener estatus, tener un gran valor, ser único, grande y elevado: estas cosas no me importan. ¿Qué importa si alguien es elevado o no? ¿Qué puede sustituir eso? Aunque no tuvierais ninguna noción en absoluto sobre Mí y pudierais ser completamente obedientes a Mí, ¿qué más da? ¿Significaría eso que podría hablar u obrar menos que ahora? Nada de esto puede reemplazar a nada. Por supuesto, esto es secundario; lo primordial es que a Mí personalmente no me importan estas cosas. No sé por qué no me importan; simplemente no me gusta preocuparme por ellas. Cuando hago algo por vosotros, ya se trate de cuestiones de vuestra vida, asuntos relativos a vuestra entrada en la vida o asuntos relativos a vuestro destino y futuro, y ya implique pronunciar algunas palabras o hacer algunas cosas específicas, nunca me pregunto: “¿Hay alguien que me esté profundamente agradecido entre bambalinas? ¿Hay alguien derramando lágrimas de gratitud? ¿Recuerda alguien Mi bondad por hacer estas cosas?”. Realmente no me preocupan tales cosas ni intento averiguarlas. Por un lado, cuando me reúno con vosotros y comparto, nunca pregunto nada de esto; por otro, cuando comparto con vosotros sobre la obra, tampoco pregunto por ello. Sea cual sea el equipo al que acuda, simplemente pregunto: “¿Cómo habéis estado últimamente? ¿Hay algún problema que no podáis resolver? ¿Sois capaces de captar los principios al hacer vuestro deber?”. Hablo meramente de estas cosas. No me importa cuánta influencia tengan entre vosotros las palabras que digo y las cosas que hago, cuántas personas me están agradecidas, cuántas no lo están o cómo debería mejorar esta obra para que más gente me esté agradecida; Yo no hago estas cosas. Averiguo cómo va vuestro deber, señalo vuestros problemas y desviaciones y hago que los corrijáis, de modo que podáis hacer bien la obra. Si algunas personas no lo aprecian o no lo aceptan, no puedo hacer nada; hasta ahí puedo llegar. En vuestra vida diaria, he hecho todo lo posible por organizar las cosas para vosotros y ayudaros. No puedo hacer nada si unos pocos individuos están insatisfechos; lo están porque sus exigencias personales son demasiado altas. Me limito a enfatizar una y otra vez qué principios sigue la casa de Dios al hacer esto y qué propósito tiene al hacerlo; con eso basta. Cuando voy a ciertos lugares y veo a algunas personas compartiendo, hablando de lo que Dios dice y hace, me marcho enseguida. No me pongo a escuchar a escondidas. No tengo curiosidad ni me pregunto: “¿Qué estáis diciendo de Mí? ¿Estáis hablando mal de Mí? ¿Estáis diciendo cosas sobre Mí que se basan en nociones? Si es así, haré todo lo posible por atormentarte y bajarte los humos”. Yo no hago cosas así; podéis decir lo que queráis. Requiere mucho tiempo aprender la lección de conocer a Dios; no ocurre de la noche a la mañana. Ya esté adulterada por nociones vuestra enseñanza sobre conocer a Dios o ya sea vuestro auténtico entendimiento, eso no atañe al bien o al mal; solo atañe a si está en consonancia con la verdad. Por tanto, si vuestra enseñanza sobre un tema contiene distorsiones, puedo corregíroslas. Si hay nociones e imaginaciones, podemos hablar sobre ellas. Si todo lo que compartís es correcto y está en consonancia con la verdad, pero simplemente es un poco superficial, entonces id adquiriendo conocimiento poco a poco, sin más.
¿Entendéis ahora este aspecto, el de que Dios no sonsaca información a la gente? (Sí). No sonsacar información a la gente significa que, cuando hablo y charlo con vosotros, lo hago desde la posición de una persona corriente. No soy dominante ni condescendiente y no te reprimo. Mi principio con respecto a cómo interactúo contigo es el de conversar contigo con honestidad y de corazón, sin seducción y sin sonsacarte nada. Es decir, no te pongo trampas ni digo cosas engañosas. Lo que sucede, simplemente, es que si algunos aspectos no son el tema principal, puede que haga sin más una declaración general y resumida y siga adelante, sin hablar de manera demasiado específica, pero tampoco será engañosa. Es decir, las palabras que digo no te seducen para que pienses en una dirección incorrecta, para que peques, para que degeneres, para que desarrolles nociones sobre Dios o para que tengas malentendidos respecto a Dios y te pongas en guardia contra Él; mucho menos hacen que desarrolles una actitud de duda hacia algún aspecto de la verdad. En lo que digo no hay palabras como las que dijo Satanás: “Si lo coméis, no necesariamente moriréis”; este “no necesariamente” es seductor en su naturaleza. Cuando os hablo, no uso palabras seductoras como “no necesariamente”. Podéis fijaros y comprobar si hay alguna de tales palabras en todo el contenido que he compartido. Hay ciertas palabras de las que probablemente no podáis tener certeza ni que podáis entender por completo, en concreto palabras como “tal vez” y “quizás”. Podríais no daros cuenta de Mis principios o razones para usar tales palabras. Tengo una razón para usarlas. Lo hago porque los diversos aspectos de la verdad que compartimos no van dirigidos a un tipo de persona ni van dirigidos a un individuo concreto, sino que van dirigidos a todas las personas que siguen a Dios y aceptan Sus palabras. Al mencionar a “todas”, se incluyen los estados de toda clase de personas diferentes. Es decir, el mismo problema abarca los estados de muchos tipos de personas en diferentes condiciones y entornos, así que solo se puede expresar usando “tal vez” y “quizás”. ¿Qué significan “tal vez” y “quizás”? Significan que tal vez estés en este estado o tal vez en aquel, que tal vez te halles en este entorno o tal vez en aquel tipo de entorno. Pero este “tal vez” no pretende transmitir incertidumbre; más bien, significa que lo que se dice solo se aplica a algunas personas. Estas palabras, “tal vez” y “quizás”, no tienen el sentido seductor del “no necesariamente moriréis” de Satanás; uso estas palabras para ofrecer una enseñanza personalizada, con lo que te ayudo a identificar qué estado tienes y en qué entorno estás. Precisamente porque me enfrento a tantos grupos de personas y los diversos estados que tienen las personas son tan complejos, solo puedo expresar las cosas usando “tal vez” y “quizás” y luego dejar que veáis dónde encajáis. ¿Entendéis este asunto? (Sí). Ahora que lo entendéis, pasemos al siguiente tema.
Hay otro aspecto dentro del tema de que el Dios encarnado no seduce a las personas: Él no instiga a las personas; nunca te instigará a hacer algo. Lo que hay detrás de la instigación a la que se hace referencia aquí son cosas injustas, erróneas o falaces; acciones malvadas que te hacen degenerar, resistirte a Dios o apartarte de la senda correcta. Cuando Dios encarnado habla, interactúa y se relaciona con vosotros, además de guiaros, tanto las palabras que dice como la obra que hace están todas orientadas a llevaros ante Dios y a la senda correcta. Cada palabra que Él dice es para que podáis entender mejor la verdad de los hechos, seáis capaces de conocer a las personas, los acontecimientos y las cosas desde el punto de vista y la postura correctos y seáis capaces de entender con mayor precisión las intenciones de Dios y los estándares requeridos por Él. Ni una sola palabra que dice Dios pretende instigaros a resistiros a Dios o a ir a batallar contra Satanás, haciendo sacrificios sin sentido. En cuanto a cómo debería tratar la gente a Dios, la intención de Dios es que la gente sea capaz de someterse a Él y tratarlo desde la perspectiva de un ser creado. Independientemente de las cosas con las que uno se encuentre, antes que nada, la actitud que se debería poseer es la de aceptarlas de parte de Dios y someterse a Dios desde la perspectiva de un ser creado. Esto es a grandes rasgos; por supuesto, este es también el propósito tras todas las palabras que digo y el principio que requiero de vosotros. En lo que se refiere a cómo tratáis a Satanás, al mundo, a las fuerzas hostiles que os persiguen y a cualquier otro que os persiga, el principio que requiero de vosotros es que uséis sabiduría en vuestra manera de tratarlos. Tal como dijo el Señor Jesús: “Sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mateo 10:16). Debes someterte a Dios como las palomas y tener la sabiduría de las serpientes en tu manera de tratar a este mundo, a quienes te son hostiles, a las personas malvadas, a las poderosas fuerzas hostiles y a los regímenes poderosos que son hostiles a Dios. Siendo más prácticos, en lo que se refiere a encontrarse con personas malvadas y anticristos en la iglesia o a enfrentarse a fuerzas hostiles externas, hemos compartido algunos puntos de sabiduría más específicos y maneras de tratarlos. Por un lado, estas maneras de tratarlos y los principios específicos de práctica te ayudan a saber con mayor precisión cómo actuar y qué principios mantener para estar en consonancia con las intenciones de Dios; eso es importante. Por otro lado, están pensados para protegeros, para garantizar vuestra seguridad personal y para protegeros de caer en la tentación, de ser seducidos, de que Satanás se aproveche de vuestros errores y de ser arrastrados por él, así como de caer en situaciones difíciles, de caer en la negatividad y la debilidad y carecer de fe para seguir a Dios a causa del acoso y control de fuerzas hostiles; en resumen, para protegeros de todas las maneras posibles. Mi objetivo al enseñaros a ser sabios y al enseñaros el camino que deberíais recorrer es permitir que os aferréis con firmeza al lugar que os corresponde, completéis con éxito el deber que Dios os ha confiado de una manera acorde al estándar y recorráis bien esta senda. Si caes en la tentación, en diversos apuros o en la trampa o el cerco de Satanás, o bien afrontas situaciones difíciles o un peligro amenazador para tu vida, entonces no te será fácil completar el deber que Dios te ha encomendado y perseguir la verdad para alcanzar la salvación. El que puedas alcanzar la salvación o no será una incógnita, un gran signo de interrogación; para ti se convertirá en un problema. Por tanto, os digo que seáis inocentes como las palomas y astutos como las serpientes. Ser astuto como las serpientes es muy importante; te permite tratar a diversas personas malvadas, anticristos, diversas falacias y herejías y diversas fuerzas que te persiguen y reprimen con sabiduría y principios, de modo que puedas llegar de manera segura y con éxito al final de la senda y tener la esperanza de alcanzar la salvación. Así, en general, cuando la casa de Dios se encuentra con cuestiones que implican tratar con el mundo exterior, buscará a algunos hermanos y hermanas con sabiduría y experiencia en el mundo real para lidiar con ellas. En cuanto a los que son jóvenes y tienen escasa estatura, o aquellos que son necios y no tienen experiencia en el mundo real, o incluso a algunas personas atolondradas, no los alentamos a ir a lidiar con tales cosas y la casa de Dios tampoco organizaría que lo hicieran. De cara al exterior, hay quienes parecen bastante osados y capaces, pero en realidad no tienen sabiduría. ¿Cómo se le llama a que alguien no tenga sabiduría, pero sea bastante osado? A esto se le llama actuar de manera temeraria; siendo coloquiales, es ser impulsivo. Si alguien así va a ocuparse de asuntos que implican tratar con el mundo exterior, no hay duda de que surgirán problemas. Así pues, al encontrarse con estos asuntos que implican tratar con el mundo exterior, si hace falta que la iglesia haga este trabajo, buscamos a aquellos adecuados para hacerlo. Este enfoque es muy bueno. Ya se trate del hombre que usa el Espíritu Santo o de Mí, nunca organizamos que participéis en manifestaciones ni protestas en las calles, mucho menos os exigimos jamás que os dediquéis al activismo por los derechos políticos o que le prediquéis el evangelio a cierta clase de personas famosas; la casa de Dios nunca hace nada semejante. ¿Has tenido conocimiento alguna vez de que la casa de Dios hiciera este tipo de arreglos del trabajo? (No). Incluso al predicar el evangelio, se predica a aquellos dentro de la religión que tienen sed de la verdad; no hace falta prestarles atención a esos fariseos ni a aquellos que se comen el pan y se sacian. La casa de Dios nunca os instiga a arriesgaros, no os deja caer en la tentación ni en la trampa de Satanás; es decir, no os empuja a un pozo de fuego, sino que hace todo lo posible por protegeros con las capacidades y los recursos que la casa de Dios tiene actualmente disponibles. Fijaos, ¿acaso la casa de Dios no hace así las cosas? (Sí). Por ejemplo, si hay un incendio, deberíais llamar a los bomberos para apagar el fuego y los hermanos y hermanas deberían evacuar enseguida; lo más seguro es dejar a los profesionales hacer la labor de extinción. Con esto se os protege para que no os arriesguéis ni caigáis en la tentación ni en la trampa de Satanás. De manera similar, en lo que respecta a las diversas figuras negativas que aparecen en la iglesia, como los anticristos, las personas malvadas y los incrédulos, Dios permite que aparezcan. Yo hablo con vosotros para ayudaros a aprender a discernirlos, luego os enseño qué métodos usar para tratarlos y, al final, la casa de Dios establece decretos administrativos sobre cómo lidiar con estas personas; las clasifica según su clase y, después de discernir con claridad a los anticristos, las personas malvadas, los incrédulos y a los que causan trastornos y perturbaciones, los depura de modo que podáis hacer vuestro deber con paz mental. Decidme, ¿cómo lo hace la casa de Dios en este punto del trabajo? (Lo hace bien). Después de que esta obra se haga bien, ya no hay más personas que causen trastornos y perturbaciones en las iglesias de los diversos países y la vida de iglesia se vuelve pacífica. En cuanto se echan a las personas malvadas, la iglesia se vuelve de inmediato pacífica. El corazón de la mayoría de las personas se asienta, pueden reunirse con normalidad, el orden de la vida de iglesia se vuelve normal y también se pueden llevar a cabo diversos tipos de obra con normalidad. Visto desde este ángulo, entonces, ¿tiene poder la verdad en la casa de Dios? (Sí). La casa de Dios hace esta obra para permitir que la mayoría de las personas que están dispuestas a perseguir la verdad, que pueden aceptarla y que tienen algo de sinceridad hacia su deber, realicen su deber, escuchen sermones y persigan la verdad con paz mental; esto es en lo que se refiere a la obra de la iglesia. Además, en cuanto a Mí, cuando interactúo con vosotros y me ocupo de asuntos, ¿acaso todo lo que tengo en cuenta por vosotros no es para protegeros al máximo? (Sí). ¿Os he instigado a hacer lo que hacen las personas malvadas o a recorrer la senda que estas recorren? (No). Por un lado, os proveo de la verdad para que podáis entender los principios-verdad, desentrañar las cosas, discernir a diversos tipos de personas, tratar a diversas personas malvadas con sabiduría y manteneros alejados de ellas. Y por otro lado, cuando os topáis con cuestiones peligrosas, os digo cómo lidiar con ellas. Sobre la base de someteros a las orquestaciones de Dios, os digo cómo evitar caer en la tentación y la trampa de Satanás y os digo que no seáis necios y que os alejéis y os apartéis cuando veáis algo que conducirá a la desgracia. Nunca os incito, os instigo ni os aliento a acudir a lugares peligrosos; os digo más bien que, si vuestra ciudad actual es peligrosa y os van a perseguir en ella, deberíais huir a otra ciudad. Fíjate, ¿acaso no tienes una senda de práctica de esta manera? (Sí). Nunca he dicho: “El PCCh nos reprime y nos hace sufrir tanto y esta especie humana es tan perversa que no puede tolerarnos, ¡así que debemos luchar contra ellos! ¡Salid a las calles con consignas y pancartas para manifestaros y dejar en evidencia la oscuridad y la maldad de este mundo!”. Nunca he dicho tales cosas ni tampoco os he pedido que hagáis estas cosas. He dicho mucho, todo con el propósito de ayudaros a aceptar y perseguir la verdad y también a menudo os digo que, viváis dónde viváis, debéis comportaros de una manera que se atenga a las reglas, hacer las cosas con sentido del deber, cumplir la ley y no dejar que los no creyentes os atrapen ni causen problemas. No participamos en la política de los no creyentes ni nos oponemos a ningún gobierno. Solo hacemos nuestro deber, lo hacemos bien y terminamos la obra que nos corresponde sin llamar la atención, dando buen testimonio por Dios. Esto es lo más importante; no hace falta que nos preocupemos por nada más. ¿Acaso no es esto lo que os he dicho? (Sí). Buscamos conocer este mundo, conocer las tendencias malvadas y conocer la esencia corrupta de la especie humana corrupta no para poder ir contra la corriente u oponernos a ningún país o gobierno, sino para poder entender mejor la verdad y tener una confirmación adicional de que las palabras de Dios son la verdad. El objetivo de conocer estas cosas es ser capaces de someternos a Dios, embarcarnos en la senda correcta y aceptar la salvación de Dios. La oscuridad del mundo no tiene nada que ver con nosotros; nos hemos despedido de ella, ¿verdad? ¿Tenéis claro este aspecto, el de que Dios no instiga a las personas? (Sí). Os comparto este aspecto —el de que Dios no instiga a las personas— principalmente para deciros que debéis saber con claridad cuáles son los principios de vuestras acciones en todo lo que hacéis. En todo lo que hacéis, no dependáis de la impetuosidad o de un momento de valentía para pelear con las personas o exigir una explicación; en su lugar, debéis tener principios en todo lo que hacéis y esforzaros por seguir el camino de Dios, esforzaros por actuar de acuerdo con los principios-verdad y las intenciones de Dios y actuar en concordancia con Sus intenciones. ¿Tenéis claro este aspecto? (Sí). Los actos y las revelaciones del Dios encarnado no sirven para instigaros; este es también un aspecto que deberíais conocer. Por supuesto, después de que obtengáis conocimiento de ello, deberíais estar más seguros de qué senda deberíais recorrer y qué camino deberíais seguir, en vez de solo tener un conocimiento doctrinal de ello y quedaros ahí.