Cómo perseguir la verdad (28) Parte 5
Hay otra manifestación específica dentro del tema de que Dios encarnado no seduce a la gente: Él no incita a las personas. Hay similitudes entre no incitar a las personas y no instigarlas. No entraré en estas similitudes, pero hablaré brevemente de las diferencias. Al discernir a diversos tipos de personas en la iglesia —lo que implica discernir a los anticristos, las personas malvadas y las diversas personas que trastornan y perturban la obra de la casa de Dios—, por un lado, debéis tener discernimiento de la calidad humana de estas personas y debéis rechazarlas. Además, la casa de Dios tiene maneras correspondientes de lidiar con ellas. Lo que más deberíais hacer es conocer las actitudes corruptas y la esencia corrupta de diversos tipos de personas y ser capaces de conocer la esencia de estas. Después de llegar a conocer estas cosas, no deberías ser alguien de ese tipo, no deberías hacer esa clase de cosas y también deberíais reconocer y desprenderos de los estados y manifestaciones que tienes —así como de las intenciones, los motivos y los puntos de vista específicos detrás de tus acciones— que son iguales a los de ellas. El objetivo de discernir a tales personas no es incitar a un grupo de personas a atacar a otro, ni tampoco es implicarse en luchas de facciones; ¿está claro este punto? (Sí). Fíjate, cuando hablamos sobre algunos de los comportamientos y manifestaciones de los anticristos y las personas malvadas durante las reuniones formales, nunca mencionamos los nombres de la gente; solo mencionamos las manifestaciones de tales personas y luego dejamos en evidencia y diseccionamos la esencia de algunos de sus comportamientos y los puntos de vista que tienen y, al final, calificamos cuál es su esencia. En cuanto al propósito y al objetivo de la enseñanza, se trata de ayudaros a poder conocer y ver con claridad el verdadero rostro de Satanás y la esencia de Satanás y ayudaros a que os deis cuenta con mayor claridad de a qué clase de personas ama Dios y a qué clase detesta. Además, respecto a vosotros personalmente, el objetivo es ayudaros a daros cuenta de cuál es la clase de senda que es correcto recorrer. Deberíais guardaros de la clase de personas que no son del agrado de Dios, debéis rechazar sus maneras erróneas de hacer las cosas, y también deberíais desprenderos de sus pensamientos y puntos de vista falaces. En un principio, el objetivo de nuestra enseñanza sobre estos asuntos no es incitaros a atacar a tales personas. Incluso si, mediante la enseñanza, la gente llega a tener discernimiento sobre ellas, siente aversión por ellas en su corazón y acaba por ser capaz de rechazarlas y no interactuar con ellas, compartir de esta manera no es incitar a la gente a hacer nada. Es decir, compartir estos asuntos y temas no tiene nada que ver con las campañas para atormentar a las personas ni con las luchas partidistas y de facciones que podríais encontraros en el mundo no creyente. Las personas se involucran en luchas de facciones en aras del poder, el deseo y los intereses personales. Nosotros, por otro lado, hablamos sobre algunas personas, las dejamos en evidencia y las discernimos de esta manera para que podáis entender mejor la verdad. El objetivo de tal enseñanza es llevarte ante Dios y hacer que recorras la senda correcta, discernir qué son las cosas positivas y qué son las cosas negativas, así como mejorar tu capacidad de discernir lo bueno de lo malo por medio de esta cuestión. En cuanto a alguien que queda desenmascarado mediante tal enseñanza, si puede sentir remordimientos y tener un corazón arrepentido, entonces, no importa que las personas lo acepten o no, Dios lo acepta. ¿Qué significa que Dios lo acepte? Significa que Dios acepta su arrepentimiento; Dios no lo condenará si se arrepiente. Sin embargo, es bastante raro que la gente se arrepienta, ¿verdad? (Sí). Si ha hecho el mal y ha cometido transgresiones, también deberíamos ayudarlo. No podemos tachar completamente a una persona así, decidir que no tiene remedio y no se le pueden dar más oportunidades y echarla de la iglesia; nunca lo hemos abordado así. La casa de Dios ha establecido iglesias con un deber a tiempo completo, iglesias con un deber a tiempo parcial, iglesias corrientes y grupos B; a menos que las personas lleguen al punto de no tener ningún remedio, se les darán oportunidades de arrepentirse. Incluso cuando las manifestaciones de muchas personas han sido las mismas que las de los anticristos y el gran dragón rojo —es decir, son manifestaciones de la misma clase—, tampoco hemos echado directamente a esas personas. La única excepción son los anticristos cuyas circunstancias son particularmente graves, que han desorientado a muchos hermanos y hermanas y que han causado pérdidas a la obra de la iglesia demasiado graves para cuantificarlas en dinero; a tales personas se las califica directamente como anticristos y se las expulsa. Con la excepción de esta situación que es la más grave, a todos los demás les damos oportunidades de arrepentirse y no los calificamos directamente como aquellos que perecerán. Les damos oportunidades porque todos están aceptando por primera vez la obra de Dios de los últimos días; no se trata de que hayan experimentado la obra de Dios durante muchos años, hayan escuchado muchos sermones y cometido múltiples transgresiones y aun así se les den oportunidades. ¿Entonces de qué se trata? Muchas personas cometen maldad por primera vez o lo hacen sin intención o hay algunas otras razones detrás de lo que hacen. Sean cuales sean las razones, en realidad, según la situación real, no deberían haber hecho maldad. Sin embargo, la casa de Dios todavía concede margen a las personas, les da oportunidades de arrepentirse y observa una y otra vez sus manifestaciones. Algunas personas no se arrepienten después de hacer maldad, así que se las traspasa de las iglesias con un deber a tiempo completo o a tiempo parcial a iglesias corrientes o grupos B. Si siguen sin arrepentirse en el grupo B, y continúan haciendo el mal y causando perturbaciones, se las acaba por echar de la iglesia. A cualquiera que se echa, se lo echa porque ha cometido todo tipo de acciones malvadas y durante muchos años no ha mostrado ningún arrepentimiento. Solo se puede culpar a sí mismo por no aceptar la verdad, porque la casa de Dios le concedió varias oportunidades de arrepentirse y no las apreció: las dejó pasar todas, así que no puede culpar a nadie más. En resumen, ¿qué objetivo tengo Yo al hablar de estas cosas? Sean quienes sean las personas que discernamos o con las que lidiemos, el objetivo de hacerlo no es incitar a las personas a alzarse y atormentarlas, ni tampoco incitarlas a involucrarse en luchas de facciones o de bandas. Más bien, es ayudar a la gente a aprender a discernir, desentrañar la esencia de diversos tipos de personas y luego imponer el castigo y la retribución que merecen las personas malvadas, para que aquellos a quienes han perjudicado puedan aprender una lección después de presenciar las acciones malvadas de esta gente, sepan cómo discernir a las personas y entiendan un aspecto de la verdad. Por tanto, cuando comparto con vosotros sobre las manifestaciones específicas de algunas personas que hacen el mal, no es para incitaros a odiarlas y luego ganaros para que creáis más en Mí y confiéis más en Mí; este no es Mi objetivo. Asimismo, lo único que os comparto son las maneras de hacer las cosas que muestran de cara al exterior; no os he contado muchas de sus manifestaciones específicas que ocurren en secreto. Aunque a veces, cuando charlo con algunos de vosotros y surge este tema, digo un poco más. Mi objetivo entonces tampoco es incitarte ni hacer que te levantes y las denuncies, sino ayudarte a aprender a discernir a las personas conforme a la verdad y saber cuáles son exactamente los principios de la casa de Dios para lidiar con las personas. Los principios de la casa de Dios para lidiar con las personas son justos y equitativos, no se trata de atormentar a la gente; Mi objetivo es ayudarte a entender esto en tu corazón. De esta manera, aunque doy más detalles específicos, no es para incitarte; si de verdad tienes discernimiento de la persona que se desenmascara, entonces con eso te basta. Hay quienes son muy impetuosos y siempre quieren pelear. Yo digo que eso no es apropiado: ocupaos de los asuntos con imparcialidad y tratad a la gente de acuerdo con los principios; no hace falta pelear. Si alguien se ha arrepentido, lo perdonaremos y lo trataremos como a un hermano o una hermana. Sin embargo, si todavía persiste en su manera equivocada original de hacer las cosas sin el más mínimo arrepentimiento y sigue intentando justificarse y reivindicarse, discute en cuanto tiene oportunidad e incluso juzga y difunde cosas a espaldas de las personas, entonces lo trataremos como a un enemigo, nunca interactuaremos con él y nunca le permitiremos entrar en la iglesia. ¿Hacer esto es lo apropiado? (Sí). De principio a fin, en todas estas maneras de hacer las cosas, ¿acaso no podéis ver que cada paso sigue los principios-verdad y que se trata a las personas de acuerdo con los principios correctos? ¿Influye la voluntad humana en alguno de estos enfoques? ¿Dependen de la impetuosidad? (No). ¿Desempeñan algún papel aquí las emociones o los sentimientos? (No). ¿Alguna vez se adopta el enfoque de atormentar a las personas? ¿Alguna vez es el objetivo salvaguardar el estatus de alguien, la reputación de la iglesia, la dignidad de alguien o Mi propia dignidad e imagen? (No). Este nunca es el caso.
Sea cual sea la clase de persona o el individuo con el que se está lidiando, nuestra manera de lidiar con ellos es pasarle esa cuestión a la iglesia, que lidiará con ellos de acuerdo con los principios. En la mayoría de los casos, los que participan en estos asuntos son los hermanos y hermanas de los grupos de toma de decisiones. Si hace falta que participen más hermanos y hermanas, entonces el caso se envía a más líderes de iglesia o hermanos y hermanas de varias iglesias para que puedan entenderlo con claridad y luego voten y expresen sus puntos de vista. Finalmente, los hermanos y hermanas deciden cómo tratar a esta persona. Esta autoridad se les traspasa a la iglesia y a los hermanos y hermanas; lidie como lidie la iglesia con ello, se hará de acuerdo con vuestra decisión. Entonces, ¿cuáles son los principios según los que los hermanos y hermanas lidian con diversos tipos de personas? La gente se mide de acuerdo con los principios sobre los que el hombre que usa el Espíritu Santo y Yo hemos estado compartiendo todos estos años. Después de lidiar con ello, informaréis de lo ocurrido a lo Alto. Tanto Yo como el hombre que usa el Espíritu Santo le echaremos un vistazo; ambos lo revisaremos. A veces veo que os habéis encargado de la situación de manera relativamente apropiada y a veces el resultado que se consigue no se ajusta del todo a lo que Yo había pretendido. En cuanto a ciertos individuos, el resultado que se produce al lidiar con ellos es más grave de lo que Yo tenía en mente y para algunos otros, por supuesto, el resultado es más leve de lo que Yo tenía en mente. Sin embargo, nunca hago sugerencia alguna; respeto vuestras decisiones y os traspaso esta autoridad a vosotros y a la iglesia. ¿Cuál es la razón por la que os la traspaso? Habéis escuchado sermones y enseñanzas durante muchísimos años; creo que la mayoría de vosotros tenéis un estándar para medir a las personas malvadas y las acciones malvadas de aquellos que perjudican los intereses de la casa de Dios y de los hermanos y hermanas. En cuanto a cómo ocuparse de estas personas, más del ochenta por ciento de la gente debería ponerlo en una balanza en su corazón y saber cómo medirlas y lidiar apropiadamente con ellas. Aunque haya ligeras desviaciones en la manera de lidiar con ellas de algunos líderes y obreros de iglesia, la dirección general no será equivocada; esto es seguro. ¿En qué se basa esto? Se basa en el hecho de que habéis entendido las palabras que os he dicho y los puntos de vista que os he enseñado y proveído a lo largo de todos estos años; sabéis qué hacer y confío en vosotros. Por tanto, a juzgar por estas situaciones, no importa las manifestaciones de qué clase de persona comparta y deje en evidencia la casa de Dios o con qué clase de persona lidie, esto no tiene absolutamente nada que ver con la clase de incitación a la que se hace referencia en el mundo no creyente. Sin importar la clase de persona o con qué individuo lidie la casa de Dios, esa manera de lidiar con ellos nunca es una campaña; más bien, las personas malvadas que hacen el mal, se resisten a Dios y se oponen a Él serán reveladas de manera inevitable. Este resultado es inevitable. Adicionalmente, desde Su perspectiva, se trata de que Dios dispone lecciones y entornos —una y otra vez— para cada persona que persigue la verdad y cada persona que sigue a Dios. Es una oportunidad para que conozcas la obra de Dios y disciernas a las personas malvadas, así como es también tu práctica repetida de las verdades que has comprendido y entendido. Aceptar cosas de parte de Dios significa aprender lecciones; es tan simple como eso. Estas situaciones son excelentes oportunidades para que aprendas lecciones y disciernas a las personas malvadas. Si Dios no hubiera colocado a estas personas malvadas y anticristos ante ti y no te hubiera dejado ver con tus propios ojos cómo hacen el mal y se resisten a Dios estas personas malvadas, entonces estas palabras que he compartido a lo largo de los años relativas a discernir a las personas malvadas y a los anticristos podrían ser para ti únicamente una especie de doctrina. Te parecería que no hay personas tan malvadas en la iglesia y en tu corazón estas palabras siempre irían seguidas de un signo de interrogación. Aunque no negarías estas palabras, siempre las tratarías como una especie de doctrina. Sin embargo, si efectivamente aparecen algunas personas malvadas y anticristos y se dan ejemplos reales, de verdad te darás cuenta: “Conque así es como Satanás trata a Dios. Así que Satanás y los anticristos sienten tal aversión por la verdad y la odian tanto. Así que Satanás y los demonios son así de perversos, falsos y codiciosos y se resisten así a Dios. Dios dice que Satanás nunca acepta la verdad y que Satanás siente aversión por la verdad y la odia; ahora lo he visto. Estas personas malvadas y anticristos mienten de manera empedernida. Aunque tengan los hechos justo delante de sus ojos, siguen intentando discutir; ¡realmente son satanases vivientes! ¡De verdad, los satanases nunca cambian su naturaleza!”. Dios dispone estas personas, acontecimientos y cosas solo para ayudarte a aprender lecciones. ¿Está claro este punto? (Sí). Por tanto, no importa a qué personas eche la casa de Dios ni con cuáles lidie; tampoco importa a qué personas deje en evidencia y discierna; esto es de una naturaleza diferente a la de las luchas internas o las campañas de cualquier grupo o fuerza del mundo. Como mínimo, estas cosas que ocurren en la casa de Dios están todas orquestadas por Dios. Cuando llega el momento, Dios dispone estos entornos para dejar que las personas malvadas salgan y actúen; y luego hace que sean reveladas y queden en evidencia, de modo que el pueblo de Dios pueda aprender lecciones. Cuando el pueblo de Dios ve que ocurren estas cosas, habla sobre ellas. Mediante la charla, todos ganan cada vez más conocimiento y discernimiento y sienten cada vez más que las personas malvadas no aman la verdad, e incluso sienten aversión por ella y la odian, y que son satanases vivientes. Ahora ven con claridad la esencia-naturaleza de las personas malvadas, porque hay ejemplos reales. Todo lo que hace la casa de Dios a este respecto es lo que todo el pueblo escogido de Dios debe experimentar en el proceso de la salvación de las personas por parte de Dios. Al contemplarlo en su conjunto, todo está orquestado por Dios, así que no es una campaña. Cuando ocurren estas cosas, las palabras que os digo son para vosotros iguales que cualquier otro sermón o enseñanza; son una especie de provisión. Es decir, Dios dispone tal asunto dentro del entorno más amplio, ¿y qué papel desempeño Yo aquí? Me limito a echaros una mano. Cuando no tenéis un punto de vista ni un conocimiento claros de este asunto, comparto la verdad para ayudaros, aconsejaros y daros indicaciones. ¿Qué indicaciones os doy? Las que os permiten reconocer con claridad el quid del asunto en cuestión y la esencia de este problema. Con unas pocas sencillas indicaciones y sugerencias, de inmediato obtenéis claridad y sabéis qué está pasando. Con solo esta ligera ayuda, pasáis fácilmente la prueba que supone este asunto, tal como deseabais, y le dais a Dios una respuesta satisfactoria. Tenéis discernimiento de la persona malvada, ya no la veneráis, ya no sois desorientados por ella y ya no creéis las palabras endiabladas que dice. Tenéis un conocimiento claro de ella: miente de manera empedernida, nunca acepta la verdad y es un diablo. Este punto es definitivo. Antes la venerabais bastante y os parecía que era alguien que quería a Dios con sinceridad. Ahora tenéis discernimiento de ella y habéis determinado que este tipo de persona no puede alcanzar la salvación y que este tipo de persona es enemiga de Dios. Suceda lo que suceda en la iglesia o con independencia de qué clase de cosas sucedan en vuestro trabajo, en toda la obra que hago y en todas las palabras que digo, simplemente sigo tirando de vosotros y arrastrándoos, haciendo todo lo posible por llevaros ante Dios y a la senda correcta y ayudaros a entender y obtener la verdad, de modo que ya no seáis necios ni ciegos y no dependáis de la impetuosidad ni os aferréis a vuestras viejas nociones en cómo tratáis a cualquier persona, acontecimiento o cosa. Sean cuales sean los resultados que el propósito y el objetivo de Mis palabras produzcan al final en vosotros, en resumen, solo tengo un objetivo y una dirección, que es llevaros ante Dios y permitiros ocupar vuestro lugar apropiado como seres creados. Así pues, esto no es incitación. La incitación conlleva las intrigas y los objetivos de la voluntad humana, hace que otros corran riesgos para lograr los propios objetivos entre bambalinas. Entonces, ¿lo que hago es incitaros? (No). Cuando hayáis obtenido la verdad y aprendido algunas lecciones, estoy satisfecho; no tengo ninguna otra intención. ¿Hago esto en aras de Mis propios intereses egoístas? (No). Al contrario, tengo que pagar un precio, esforzarme en pensar y hablar mucho para compartir con vosotros incansablemente, tengo que hacer todo lo posible por explicaros con claridad cada punto clave. Por ejemplo, si cierto asunto implica diez puntos clave y omito cuatro o cinco de ellos, os perderéis mucho. Si solo comparto brevemente sobre estos diez puntos clave, entonces las personas de poco calibre obtendrán todavía menos. Asimismo, hay que compartir estos puntos con claridad para que las personas de buen calibre obtengan algo; para entenderlos, las de poco calibre necesitan que se compartan varias veces. Por tanto, tengo que explicar con claridad la totalidad de los diez puntos clave, de modo que todos los obtengan poco a poco cuando compartan y se comuniquen entre sí durante las reuniones. La casa de Dios es una gran familia. Ninguna persona por sí sola puede comer y beber completamente todas las verdades. Todos necesitan compartir entre sí; siempre debéis orar-leer, compartir y hablar juntos. Solo de este modo podéis entender más cosas y entenderlas de manera más completa. Por tanto, la vida de iglesia es indispensable y tampoco podéis prescindir de hablar y compartir entre vosotros mismos. Puede que hayas obtenido cuatro o cinco de esos diez puntos clave de los que hablé en su momento y, más adelante, por medio de que todos compartan entre sí, puedas obtener siete u ocho. Pasados unos años más, otros también comparten y tal vez, a medida que tus ganancias se acumulan poco a poco día tras día y mes tras mes, llegues a obtener la totalidad de los diez puntos clave. De esta manera, Mis palabras no se dijeron en vano, ¿no es cierto? (Sí). Por consiguiente, obtenéis la verdad y crecéis en estatura; ¿qué gano Yo con eso? ¿Tengo la esperanza de que me prepares algo rico para comer? ¿O de que me compres algo de ropa bonita? ¿Quizás una casa grande? No valoro estas cosas. Es igual que cuando David quiso construirle un templo a Dios en aquel entonces; ¿dirías que lo que Dios buscaba era el templo? En aquel tiempo, la gente realmente no entendía las intenciones de Dios; en realidad era bastante necia. Aunque Dios no pidió eso, al ver que David tenía un corazón así, Dios lo aceptó y lo consintió tácitamente. En el contexto de aquella era, la estatura de las personas era así; Dios no le hacía requerimientos elevados a la gente. Si eso sucediera hoy, que la gente hiciera eso sería demasiado necio y no concordaría para nada con los principios-verdad.
Nunca digo palabras de incitación ni hago cosas que inciten a la gente. Aunque odio a las personas malvadas y a los anticristos, no incito a todo el mundo a alzarse para odiarlos y rechazarlos. Las muchas palabras que digo son todas para permitir a la gente entender la verdad y ver la verdad de los hechos con claridad, así que a esto no se le puede llamar incitación. Sea cual sea el aspecto de la verdad que comparta, debéis tratarlo correctamente y ser capaces de comprenderlo correctamente. Simplemente, así es como se hace el trabajo de la iglesia. Solo comparto y proveo la verdad sin descanso y sin descanso comparto Mi conocimiento de la verdad y Mis percepciones sobre ella, Mis puntos de vista sobre diversas cosas, Mi conocimiento de diversos tipos de personas y Mis opiniones y actitudes hacia ellas. Mi objetivo final al compartir sin descanso de esta manera es permitiros entender la verdad y entrar en la realidad-verdad. Por tanto, ¿lo he logrado en lo que se refiere a este resultado? ¿Ha logrado este resultado la obra de Dios? (Sí). Hay un segmento de personas que siempre tienen miedo de creer de manera errónea; se creen los rumores infundados de Satanás y piensan que las han desorientado y que Aquel en quien creen no es Dios sino una persona. Dices que has sido desorientado, pero ¿acaso las palabras que lees no son las palabras de Dios? ¿Acaso las palabras de Dios no son la verdad? ¿Acaso lo que se comparte en las reuniones de la casa de Dios no es la verdad? ¿Puedes obtener la verdad creyendo en una persona? ¿Qué obra hecha por la casa de Dios te está desorientando? ¿En qué te basas para determinar si te han desorientado o no? Solo te han desorientado si en lo que crees no es la verdad. Si en lo que crees es la verdad, no puedes decir que has sido desorientado. Aunque no hayas obtenido la verdad, no se puede decir que te hayan desorientado; lo único que se puede decir es que no persigues la verdad, que no eres una persona correcta y que te has perjudicado a ti mismo. Creíste en el Señor durante muchos años sin obtener la verdad; ¿cuál era el problema entonces? No cabe duda de que estabas adorando a pastores y siguiendo a personas; esto es lo que de verdad significa ser desorientado. La casa de Dios trata a todos con ecuanimidad. Si estás dispuesto a hacer tu deber, la casa de Dios te da un deber y también se ocupa de tus gastos de manutención sin ser calculador contigo. ¿Acaso no es esto una exaltación por parte de Dios? ¿Acaso no estás recibiendo un favor especial? (Sí). Entonces, ¿cuál es el objetivo de darte un deber? Es para que, como ser creado, puedas establecer una relación fija y estable con el Creador mientras haces tu deber. Partiendo de esta base, Dios te provee de la verdad y también dispone diversos entornos para que aprendas lecciones. La casa de Dios también siempre comparte contigo la verdad y los principios para hacer diversos deberes. ¿Se esfuerza Dios mucho en pensar en aras de ayudar a las personas a obtener la verdad? ¿Hace la casa de Dios mucha obra con este fin? (Sí). Las personas son las mayores beneficiarias de todo esto. No persigues la verdad, sino que solo buscas la fama, el provecho y el estatus, pese a lo cual dices que has sufrido una pérdida. ¿Acaso al decir esto no estás haciendo ver que lo blanco es negro? Si hablas así, ¿tienes algo de conciencia? Hay quien dice: “Hacer un deber en la casa de Dios es muy duro; ¡hay tanto trabajo que hacer que nunca se termina!”. Eres muy poco eficiente al hacer tu deber, así que deberías ponerle ganas. Siempre quieres comer gratis sin hacer ningún trabajo; esto no concuerda con los principios. Los hay que siempre quieren comer gratis y no hacer ningún trabajo; ¿cuál es aquí el problema? ¿Es que no son unos glotones? ¡Deben de haber muerto de hambre en sus vidas pasadas! Vienen a la casa de Dios con la única intención de comer gratis. Las personas con conciencia y razón no están dispuestas a hacer esto. Si la casa de Dios les deja comer hasta saciarse, pueden devolver la gracia y el amor de Dios, así como hacer bien su deber sin rehuir la dificultad ni la fatiga. Aquellos sin conciencia ni razón siempre quieren comer gratis. Les aterra que hacer un poco de trabajo pueda significar que sufran una pérdida, así que comen más para aprovecharse de la casa de Dios. ¿Pueden tales personas hacer bien su deber? Creo que tarde o temprano serán descartados. Alguna gente también dice: “¡Trabajar en la casa de Dios es agotador!”. Bueno, tú no tienes fortalezas. Si no trabajas ni haces tu deber, entonces tendrás que volver al mundo para ganarte la vida trabajando; ¿es que no va a ser agotador el trabajo que hagas allí? ¿Quieres comer gratis en la casa de Dios? La casa de Dios no es una residencia de ancianos ni es una organización benéfica. Si siempre quieres comer gratis, ¿acaso no careces de conciencia? Ni siquiera entremos en cuánto ha gastado la casa de Dios en proveeros para comida, ropa y gastos diarios; solo en cuanto a la verdad que habéis obtenido, ¿con qué podríais comprarla? ¿Podríais comprarla con oro o diamantes? No podríais comprarla con nada; la verdad no tiene precio. Al proveeros de la verdad, ¿os he pedido un solo centavo? (No). ¿Cuánta sangre de Mi corazón tengo que gastar cuando os predico sermones? ¿Cuál de Mis enseñanzas sobre la verdad no os permitió obtener beneficio? ¿En qué reunión se malgastó vuestro tiempo y energía? (En ninguna). Me he portado con vosotros más que bien. Cada vez que predico un sermón, os permito obtener algo. Cuando charlo y hablo de cosas triviales con vosotros, aunque cuente un chiste, todo es para ayudaros a entender la verdad. Por tanto, sigo hablando sin cesar para que podáis llegar a entender la verdad. Aun así, hay quienes todavía dicen que están siendo desorientados al creer en Dios. ¿Los están desorientando? (No). Una cosa es cierta respecto a aquellos que dicen que los están desorientando: no son ovejas de Dios. Al no ser ovejas de Dios, no pueden disfrutar de la bendición de entender la verdad. Deberían sufrir el tormento del pecado y vivir con dolor, así como dejar que Satanás los haga sufrir a su antojo y continúe corrompiéndolos para luego perecer junto a Satanás; este es el destino que merecen. Al no ser ovejas de Dios, no pueden disfrutar de esa bendición. En cuanto leen las palabras de Dios, no pueden soportarlo ni lidiar con ello en su corazón, igual que algunas personas desafortunadas que no pueden lidiar con las bendiciones; si disfrutan de una vida demasiado buena, morirán jóvenes. Decidme, me he reunido y he compartido con vosotros durante muchísimos años, ¿os he pedido alguna vez siquiera un céntimo? (No). Algunas personas han intentado darme personalmente unos cientos de yuanes y me han pedido que compre algunos suplementos para mejorar Mi salud. Yo les dije: “No me hace falta, tengo suficiente. Quédate el dinero; o mira qué necesita la iglesia y compra algo para ella, o mira qué hermanos y hermanas necesitan dinero para su manutención o para gastos de viaje y dáselo a ellos. No hay necesidad de que me lo des a Mí”. También hay personas que me dan algunas cosas buenas en persona y Yo las rechazo todas sin excepción. Desde el principio y hasta ahora, nunca he aceptado ni un céntimo ni una sola cosa de ningún individuo. Hay quienes me ofrendan algunos artículos y la mayoría de las veces los rechazo. Si de veras es algo que necesito, aceptaré un poco y luego también tengo que expresar Mi gratitud. Nunca le he exigido a nadie ningún artículo personal. No te pediría que me dieras ni me enviaras algo solo porque te vea llevar ropa bonita o comer bien; nunca he pedido nada de eso. Durante muchísimos años, Mis reuniones y enseñanzas con vosotros han sido gratuitas. No os he pedido ni un céntimo ni tampoco que entreguéis un solo céntimo. Asimismo, nunca hablamos de hacer ofrendas en nuestras reuniones y enseñanzas. Por tanto, no sé por qué algunas personas que han aceptado esta etapa de la obra y llevan creyendo tantos años pueden aún decir que las han desorientado. ¿Cómo te han desorientado? ¿Te estafaron dinero o te engañaron para tener sexo? Ninguna de las dos cosas. Entonces, ¿cómo calificáis a alguien que puede decir este tipo de cosas? (Es un incrédulo). Es un incrédulo. No es una oveja de Dios; es un diablo, así que puede escupir calumnias venenosas.
Siempre compartimos la verdad cuando nos reunimos y, después de compartir durante tantísimos años, al fin habéis aprendido lo básico. Ahora veo que, en tantos testimonios vivenciales, la gente tiene algunas experiencias y conocimientos respecto a diversas cosas que encuentran en la vida, en especial al hacer su deber. Todos han obtenido algunas ganancias en la verdad y algo de crecimiento en la vida. Esto muestra que, al escucharme hablar y predicar sermones a menudo, habéis desarrollado pensamientos y puntos de vista correctos y habéis compartido auténtico conocimiento vivencial; esto es lo que más me complace ver. Os animo a escribir más artículos de testimonio vivencial. Aunque vuestro entendimiento sea superficial, escribidlo siempre que sea siquiera remotamente relevante; cuanto más escribáis, más profundo se volverá vuestro entendimiento. Así es como las personas llegan a conocer la verdad, entender la verdad y experimentar la verdad. Cuanto más en serio te lo tomes y más importancia le des en tu corazón, más definidos serán los pensamientos y puntos de vista que tendrás en tu entendimiento de la verdad. Cuanto más definidos sean tus pensamientos y puntos de vista, más sustancia habrá en lo que escribas cuando lo plasmes en el papel y mejor podrás expresarlo por escrito. Sin embargo, si solo reflexionas sobre las cosas de manera subconsciente o solo piensas en ellas de manera simple, no desarrollarás ningún pensamiento ni punto de vista definido. Cuando lo plasmes en papel, sentirás: “Tengo entendimiento, ¿por qué no puedo transmitirlo por escrito?”. No puedes expresarlo porque no tienes pensamientos ni puntos de vista y no sabes cómo escribir. Sin pensamientos y puntos de vista, el artículo que escribas carecerá de alma, rumbo y objetivo y no podrás determinar el eje central del artículo. No podrás empezar a escribir si no sabes ni puedes determinar cuál es el objetivo de escribir el artículo, qué resultados esperas lograr de él, qué principios-verdad involucrados has llegado a entender y qué verdad involucrada has llegado a entender. Si puedes determinar estas cosas, si sabes qué es en realidad la verdad, dónde se hallan tu falacia y tus distorsiones, qué cosas has revertido y qué has ganado por entender ahora la verdad —si tienes claras todas estas cosas, podrás plasmarlo en papel. Muchos ya han tenido algunas ganancias en este aspecto, lo cual se puede ver en estos artículos de testimonio vivencial subidos por la casa de Dios. Una parte de las personas ya han empezado a tener entrada en la vida definida y, por supuesto, una parte de ellas también han tenido ganancias definidas en la verdad. Se puede decir con certeza que, para esta parte de las personas que han tenido ganancias en la verdad, algunos principios-verdad ya se han convertido en su vida dentro de ellas. Este es un comienzo muy bueno y también es un gran fenómeno. Se puede decir que tener estas ganancias es el efecto logrado porque nuestra enseñanza sobre diversos aspectos de la verdad se ha vuelto cada vez más detallada y específica a lo largo de todos estos años. ¿Qué sentido tiene dar este ejemplo? El de deciros que, habiendo escuchado Mis sermones y enseñanzas durante tantísimos años, según las verdades que podéis entender, ya sea a nivel de doctrina o a nivel práctico, ya no deberíais pensar que la casa de Dios es un supuesto “grupo humano”. No importa qué aspecto de la verdad se esté compartiendo, qué cuestión específica estéis intentando conocer, o qué comportamientos e incidentes especiales de las personas malvadas se estén compartiendo, ya no deberíais medirlos con los pensamientos y puntos de vista de los no creyentes. En su lugar, deberíais aceptarlos de parte de Dios, esforzaros por aprender lecciones, tratarlos en serio y luego reflexionar con atención y aprender las verdades que deberían entenderse de estas cosas. Debes recordar este punto: ya sea Mi enseñanza, la enseñanza del hombre que usa el Espíritu Santo o la charla de los hermanos y hermanas de abajo, si de veras atañe a un tipo de persona malvada que la gente debería discernir o a un tipo de lección que debería aprenderse, en tanto implique la verdad y siempre que sea un aspecto de la verdad que deberías entender y captar, deberías tratarlo de manera correcta y tomártelo en serio. Aunque las acciones de unos pocos individuos sean algo radicales y obstinadas, estará bien siempre que no actúes de esa manera. Concéntrate en la verdad, esfuérzate por la verdad, conoce la esencia de los hechos del asunto en cuestión, conoce y discierne a las figuras negativas, acepta las cosas positivas y practica de acuerdo con la senda positiva; al hacer esto, lograrás el efecto deseado y podrás recoger una cosecha. No deberías abordar esto con los puntos de vista de los no creyentes ni pensar siempre: “Que la casa de Dios comparta sobre dejar en evidencia y depurar a las personas malvadas es lanzar una campaña; nos está incitando y seduciendo para que hagamos ciertas cosas. Temo que me acabe quemando y me traiga problemas si dejo en evidencia a las personas malvadas”. No hay necesidad de preocuparse por esto; en la casa de Dios, absolutamente, la verdad tiene el poder. Si crees que Dios tiene soberanía, que es todopoderoso y que es justo, entonces deberías tener una comprensión y una actitud correctas hacia este asunto, así como esforzarte por recoger una cosecha en la verdad al toparte con cada asunto y estos incidentes especiales, en lugar de hacer todo lo posible por protegerte y preservarte a ti mismo actuando como un espectador o un incrédulo. ¿Entiendes? (Sí). Fíjate, ¿son útiles para vosotros estas palabras que digo? (Sí). Si quieres ser un espectador y vivir timorato, entonces tu fe en Dios es demasiado escasa; no crees los hechos de la justicia y la omnipotencia de Dios ni el hecho de que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas. Aunque no se pueda decir que eres un incrédulo, como mínimo tienes una actitud escéptica; no le has entregado tu corazón a Dios ni tienes un corazón sincero para Dios. Este es un tipo de persona: es muy tímida y cuando la iglesia hace la obra de depuración y necesita dejar en evidencia a los anticristos y a las personas malvadas, recula, se evade y transige. También hay otro tipo de incrédulo que, al toparse con tales asuntos, piensa: “La casa de Dios está lanzando otra campaña. No voy a participar en esto. No voy a decir nada. ¿Qué pasa si digo algo equivocado y me expulsan? No voy a desenmascarar a nadie ni voy a hacerme enemigo de nadie. Lo único que tengo que hacer es protegerme a mí mismo; tengo que preservarme a mí mismo. No veo las acciones malvadas de nadie, no oigo las palabras absurdas de nadie ni soy consciente ni veo que nadie haga cosas que causen trastornos y perturbaciones o perjudiquen los intereses de la casa de Dios. Nada de esto tiene que ver conmigo”. Este es el punto de vista de un incrédulo. No solo no salvaguardas los intereses de la casa de Dios, sino que también te ríes de la casa de Dios, mientras al mismo tiempo haces todo lo posible por protegerte a la vez que traicionas los intereses de la casa de Dios. A ojos de Dios, ¿qué clase de persona es alguien así? ¿Le gustan a Dios tales personas? (No, a ojos de Dios, tal persona es un no creyente). Si eres así, Dios te trata como a un no creyente. Puede que estés haciendo tu deber, pero Dios no te acepta ni te reconoce como Su ser creado; esto para ti es un problema. Incluso si te proteges bastante bien, eso no sirve de nada; debes dejar que Dios te proteja. Si Dios te protege, entonces estarás perfectamente a salvo; si Dios te protege, podrás obtener la verdad y la aceptación de parte de Dios. Deberías rogar por la protección de Dios y cumplir el deber y la responsabilidad que una persona debería cumplir; no intentes protegerte por ti mismo. ¿Cómo de capaz eres, que puedes proteger tu propia vida? ¿Cómo de capaz eres, que puedes obtener un buen desenlace y destino? No eres así de capaz; no tienes control sobre ti mismo. Si eres listo, deberías entregarte, asumir el lugar que te corresponde como ser creado al encontrarte con cualquier asunto, cumplir tus responsabilidades y tu deber, así como hacer todo lo posible por salvaguardar los intereses de la casa de Dios. Si puedes hacer tu deber bien y con devoción, así como salvaguardar los intereses de la casa de Dios, mira si Dios te entregaría a Satanás, si morirías y si la iglesia te expulsaría. Si ni siquiera puedes estar seguro de esto, entonces eres un incrédulo declarado; eres un no creyente. Dios no salva ni perfecciona a los no creyentes; Él no quiere a tales personas. ¿Lo entiendes? (Sí). Una vez que tengas tales pensamientos y puntos de vista, la próxima vez que te encuentres con cualquier asunto, no te quedes al margen. Debes tratarte a ti mismo como a un miembro de esta gran familia que es la casa de Dios. Los intereses de la casa de Dios conciernen a los intereses de cada hermano y hermana, así como también a tus intereses. Cuando los intereses de la casa de Dios sufran una pérdida, deberías darte cuenta de que tus propios intereses también sufren una pérdida. Deberías dar un paso al frente para detener esto y discernirlo, así como luego compartir con los hermanos y hermanas para salvaguardar los intereses de la casa de Dios. Esto es lo que la gente en la casa de Dios debería hacer y el comportamiento que debería exhibir; esto es lo que el pueblo de Dios y los buenos soldados del reino deberían hacer. ¿Lo entendéis? (Sí).
De acuerdo, terminaremos aquí nuestra enseñanza de hoy. ¡Adiós!
19 de octubre de 2024