Cómo perseguir la verdad (3) Parte 1

La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse

Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él

I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios

Llevamos ya algún tiempo compartiendo el tema de perseguir la verdad. El contenido relacionado con este tema es bastante amplio, pero por muy amplio que sea, no se puede separar de algunas cuestiones con las que las personas se topan en su vida diaria y que están relacionadas con cómo contemplan a las personas y las cosas, se comportan y actúan, ¿no es así? (Sí). Estos son problemas reales en la vida de las personas. No están desvinculados de la vida diaria de las personas ni tampoco de la humanidad normal de estas. Tales asuntos incluyen las actitudes y opiniones de las personas respecto a diversas cosas, además de toda clase de asuntos importantes con los que estas se topan en su existencia y en su trayecto vital. El contenido de nuestra última enseñanza trató sobre un aspecto de la práctica en el marco de “desprenderse” en “Cómo perseguir la verdad”: desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él. ¿En qué consiste esta práctica? En la relación entre las personas y Dios, ¿no es así? (Sí). El contenido de las últimas charlas trataba de cómo uno debería contemplar a toda clase de personas y toda clase de cosas de acuerdo con los principios y los estándares que requiere Dios, así como la manera de lidiar con toda clase de personas y toda clase de cosas. El contenido de nuestra última charla trataba de la relación entre las personas y Dios, e informaba a las personas de cómo deberían desprenderse de las diversas nociones e imaginaciones que no están de acuerdo con las intenciones de Dios, con Sus requisitos ni con los principios-verdad. Estos son problemas reales que existen entre las personas y Dios en el trayecto de la creencia en Él y en el proceso de existir. Este gran tema de “desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él” lo dividimos en cuatro aspectos. El primero es el tema de las nociones e imaginaciones; el segundo, el de las exigencias irracionales; el tercero, el de la cautela y la sospecha; y, el cuarto, el de escrutar y entrometerse. Empezamos nuestra enseñanza con las nociones e imaginaciones. El primer punto dentro de las nociones e imaginaciones está relacionado con la obra de Dios; es decir, qué nociones e imaginaciones tienen las personas respecto a la obra de Dios. Compartimos un poco sobre esto. Nuestra charla respecto a este punto guardaba relación con cómo contemplan las personas la obra de Dios y qué desviaciones, nociones e imaginaciones tienen en su conocimiento e ideas respecto a la obra de Dios; estas nociones e imaginaciones son algo de lo que las personas deberían desprenderse. Si las personas se desprenden de estas nociones e imaginaciones y buscan la verdad, serán capaces de conocer la obra de Dios y de tener una comprensión pura respecto a Sus palabras. Cuando la obra de Dios no se conforma a las nociones e imaginaciones de las personas, estas deberían reflexionar e intentar conocerse a sí mismas, así como también deberían desprenderse de sus propias nociones e imaginaciones, en lugar de confiar en ellas para evaluar cómo debería ser la obra de Dios o qué efecto es el que Dios pretende lograr con Su obra en las personas. Las nociones e imaginaciones de las personas respecto a la obra de Dios tienen un impacto directo sobre la entrada en la vida de las personas y su actitud hacia Dios, así que estas nociones e imaginaciones son además algo de lo que deben desprenderse. Por ejemplo, compartimos que Dios no cambia el calibre, la personalidad, los instintos ni otras cosas inherentes a las personas, que los atributos innatos con los que nacen y los instintos de su carne no son los objetivos de la obra de Dios y que Su obra tiene como objetivo las actitudes corruptas de las personas, así como las cosas, dentro de las personas, que se rebelan contra Dios y no son compatibles con Él. Si la gente imagina que la obra de Dios tiene por objetivo cambiar su calibre, sus instintos e incluso su personalidad, sus hábitos, sus patrones de vida y demás, entonces, todos y cada uno de los aspectos de su práctica en la vida diaria se verán influidos y afectados por sus propias nociones e imaginaciones, así como habrá inevitablemente muchas partes distorsionadas o cosas extremas. Estas partes distorsionadas y cosas extremas no concuerdan con los principios-verdad y causarán que las personas se desvíen de la conciencia y la razón de la humanidad normal, que se separen de la trayectoria de la humanidad normal. Por ejemplo, digamos que, en tus nociones e imaginaciones, crees que Dios quiere cambiar el calibre, las capacidades e incluso los instintos de las personas; si crees que estas son las cosas que Dios quiere cambiar, ¿qué clase de búsquedas tendrás? Tendrás búsquedas distorsionadas y rígidas; querrás perseguir el calibre superior y te centrarás en aprender diversas clases de habilidades y en dominar diversas clases de conocimiento, de modo que llegues a tener calibre y capacidades superiores, así como una percepción y un autocultivo superiores, e incluso algunas capacidades que son superiores a las de las personas corrientes. De esta manera, prestarás atención a las capacidades y talentos externos. ¿Cuáles son, entonces, las consecuencias de tales búsquedas en las personas? No solo no lograrán embarcarse en la senda de perseguir la verdad, sino que, en su lugar, tomarán la senda de los fariseos. Competirán las unas con las otras para ver quién tiene un calibre superior, quién tiene dones superiores, quién tiene conocimiento superior, quién tiene mayores capacidades, quién tiene más puntos fuertes, quién tiene mayor prestigio entre las personas, así como la admiración y la estima de otros. De este modo, no solo serán incapaces de practicar la verdad y de actuar de acuerdo con los principios-verdad, sino que, en su lugar, emprenderán una senda que las aleje de la verdad.

F. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas; su objetivo es cambiar su carácter corrupto
1. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas

La obra de Dios consiste en transformar las actitudes corruptas de las personas y sus diversos pensamientos y opiniones falaces que vulneran la verdad, dentro del ámbito de su humanidad normal, de modo que su conciencia y su razón se puedan restaurar y optimizar. En otras palabras, mientras más entiendas la verdad, más normales se volverán tu conciencia y razón, y además se continuarán desarrollando en una dirección beneficiosa; esto no es sobrenatural en absoluto. ¿Qué quiero decir con esta palabra, “normal”? Si las personas tienen sentido de la conciencia y sentido de la rectitud, se volverán amables; dicho en palabras del hombre, serán comprensivas, honradas, razonables y no serán obstinadas ni propensas a las distorsiones. Este es el efecto que Dios pretende lograr respecto a la humanidad de las personas. A medida que estas entienden cada vez más la verdad, un efecto secundario es que su humanidad se vuelve más y más normal. Sin embargo, si las personas buscan de acuerdo con sus propias nociones e imaginaciones, estas nociones e imaginaciones ejercerán mucha influencia y guía negativas en sus búsquedas, y las llevarán a toda clase de sendas distorsionadas, sendas extremas y falaces que seguirán con obstinación. Por ejemplo, en las nociones e imaginaciones de las personas, creen que la obra de Dios pretende elevar la humanidad de las personas y permitirles trascender los instintos humanos, el calibre humano e incluso la edad y el género humanos. Cuando las personas tengan nociones como estas, buscarán, se esforzarán y avanzarán a tientas en esta dirección. ¿En qué cosas se concentrarán? Por un lado, se concentrarán en el conocimiento, las capacidades, las habilidades, los dones y los talentos; por otro lado, se centrarán en la sobrenaturalidad. ¿Sabéis cuáles son las manifestaciones de la sobrenaturalidad? (¿Significa que, en algunas cosas, las personas experimentarán directamente cambios cualitativos sin pagar un precio?). Es como cuando alguien no suele leer las palabras de Dios, pero algo le ocurre y estas palabras aparecen de repente en su mente; o cuando alguien no ha sido nunca capaz de cantar o bailar, pero, después de que se le inspire, de repente sabe cantar y bailar e incluso baila bastante bien; o cuando alguien nunca ha aprendido un idioma extranjero, pero de repente sabe hablarlo. ¿Son estas cosas sobrenaturales? (Sí). Por ejemplo, supongamos que tienes que salir por un asunto urgente, pero no sabes conducir y oras, desesperado; de inmediato, te sientes todo enardecido y, de repente, sabes conducir e incluso lo haces con la misma soltura que un conductor experimentado. Alguien te pregunta: “¿Cómo es que conduces tan bien?”. Dices: “Yo tampoco lo sé. Todo esto lo hace Dios; me movía el Espíritu Santo. Mira, estas manos ya no son mis manos; ¡las guía el Espíritu Santo!”. En realidad, no lo está haciendo el Espíritu Santo; en cambio, otro tipo de espíritu ha entrado en ti y te está manipulando, de modo que te has convertido en una persona diferente y no puedes controlarte a ti mismo. ¿No es esto trascender las capacidades intrínsecas de uno? Esto es sobrenatural, ¿no es así? (Sí). ¿Qué significa sobrenatural? ¿Es bueno este fenómeno? (No, esto hace que una persona sea anormal). Si de repente sabes hablar un idioma, tienes una habilidad o adquieres algo de conocimiento sin estudiar durante un periodo de tiempo y sin la guía de un experto, eso es sobrenatural. Si el carácter-vida de una persona ha cambiado sin que le haga falta perseguir la verdad, buscar, esperar o experimentar cosas, ¿no es este un asunto aterrador? (Sí). Si todavía hay muchas cosas de las nociones e imaginaciones en tu mente y en tu subconsciente, entonces deberías desprenderte de ellas y no deberías buscarlas, porque no son conocimiento verdadero de la obra de Dios y no se conforman a los métodos y principios de Su obra. La obra de Dios no trascenderá en absoluto tu humanidad normal; el efecto que logra la obra de Dios en ti no es, en absoluto, el de transformar tu humanidad normal en una humanidad elevada y sobrenatural. Es más, Dios no te transformaría de persona normal a persona inusual. Digamos que tu conciencia se vuelve cada vez más sensible y desarrollas un mayor sentido de la vergüenza durante el proceso de experimentar la obra de Dios. Te vuelves amable, capaz de considerar las intenciones de Dios y de salvaguardar el trabajo de la iglesia y los intereses de Su casa. Es más, tus palabras y acciones no van en contra de tu conciencia y razón, poco a poco te vuelves capaz de actuar de acuerdo con los principios-verdad, así como puedes identificar a toda clase de personas, acontecimientos y cosas en función de las palabras de Dios. Esto prueba que la senda por la que estás caminando en tu creencia en Dios es correcta. Pero supongamos que todavía te centras en estar atento a escuchar alguna voz cuando oras y esperas algo de inspiración, un destello de luz o una revelación sobrenatural cuando buscas de Dios y le ruegas. Asimismo, tu conciencia y razón no se han restaurado ni corregido de ninguna manera, del mismo modo que no has llegado a poseer un sentido de la rectitud ni a someterte a Dios. Esto prueba que hay problemas con tu búsqueda y con la senda que recorres y que, además, podría decirse que no te has embarcado en la senda de perseguir la verdad en absoluto. Es frecuente que busques de manera subconsciente convertirte en una persona sobrenatural y sientas a menudo que deberías trascender la carne —no sentir hambre si no comes y no sentirte cansado ni somnoliento si no duermes ni descansas durante varios días— e incluso, cuando las necesitas con urgencia, buscas entender y dominar de repente las cosas que no entiendes o no has aprendido en el proceso de hacer tu deber. Todas estas imaginaciones sobre cosas sobrenaturales provienen de las nociones e imaginaciones humanas. Como las personas no han experimentado la obra de Dios, están llenas naturalmente de imaginaciones sobre Su obra. De hecho, la obra de Dios es la cosa más real y práctica. Dios nunca actúa de acuerdo con las nociones e imaginaciones de las personas; nunca realiza esta clase de obra en las personas. Solo hace un poco de obra sobrenatural bajo circunstancias muy especiales y en muy pocas personas, pero esta obra es meramente temporal y algo que se necesita en situaciones especiales; no es un método de trabajo que se manifieste a menudo en las personas dentro de la salvación de Dios. En Su obra de gestión, Dios pretende salvar a las personas, permitirles desechar sus actitudes corruptas y lograr la salvación; el método básico mediante el que obra Dios es el de proveer a las personas de la verdad, de modo que puedan practicar de acuerdo con los principios-verdad después de entender la verdad. Por tanto, no importa qué nociones e imaginaciones tengas en mente y en tu subconsciente, da igual lo lógicas que sean tus nociones e imaginaciones o cuánto cumplan tus necesidades espirituales; no importa cuáles sean las razones, siempre serán nociones e imaginaciones y deberías desprenderte de ellas y no aferrarte a ellas. No importa hasta qué punto se haga la obra de Dios ni tampoco durante cuánto continúe, las personas siempre serán personas y nunca se convertirán en ángeles. Aunque te vuelvas blanco de la cabeza a los pies, con el pelo blanco, la cara pintada de blanco y una camiseta y unos pantalones blancos y además te coloques dos alas, no puedes convertirte en un ángel; las personas siempre serán personas. Además, con “personas” nos referimos aquí a las que tienen conciencia y razón de la humanidad normal, no a las personas extraordinarias e incluso menos a las inusuales. Estas personas no son sobrenaturales en absoluto, sino que son claramente diferentes a los no creyentes que no creen en Dios, en el sentido de que no cometen maldad, pueden poner la verdad en práctica una vez que la comprenden y entienden cómo contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar en función de las palabras de Dios y de acuerdo con los requerimientos de Dios y los principios-verdad, en lugar de vivir según sus actitudes corruptas y según los diversos pensamientos y opiniones que Satanás inculca en las personas. Por mucho tiempo que estas hayan buscado de acuerdo con sus propias nociones e imaginaciones en el proceso de creer en Dios y, por mucho que sientan que han ganado, eso no cuenta a ojos de Dios y Él no recuerda nada de ello. ¿A qué me refiero cuando digo esto? A saber, que si tú, a partir de tus nociones e imaginaciones, frenas todas las diversas necesidades normales de tu carne o tratas con mucho esfuerzo de cambiar tus instintos, calibre, capacidades, personalidad, patrones de vida y hábitos de vida, entonces, da igual lo mucho que intentes frenar y cambiar estas cosas, aunque puede que logres algunos resultados, eso no significa que ya hayas ganado algo en la senda de practicar la verdad y, más aún, tampoco significa que ya seas alguien que persiga la verdad; Dios no recuerda estas cosas. ¿Lo habéis entendido? (Sí).

Aunque las nociones e imaginaciones de las personas son invisibles y, en apariencia, no parecen forzarlas a decir ni hacer nada ni a caminar por ningún tipo de senda, tienen un férreo control sobre los pensamientos y el yo interior de la gente, en el fondo de su corazón y en su subconsciente. ¿Por qué es así? Es porque las cosas que las personas aman y buscan se ajustan demasiado bien a sus nociones e imaginaciones y estas cosas también complacen las necesidades de la carne humana y satisfacen toda clase de deseos y curiosidades humanos. Por ejemplo, en las nociones e imaginaciones de las personas, estas creen que la obra de Dios pretende transformarlas en seres extraordinarios que son diferentes a las personas corrientes y que, cuando el Espíritu Santo las conmueva, serán capaces de hablar varios idiomas. Obviamente, esto trasciende las capacidades intrínsecas de las personas y al ámbito de la humanidad normal, pero en gran medida satisface su vanidad, curiosidad y competitividad. En otras palabras, antes de que las personas hayan obtenido la verdad, les gustan algunas cosas sobrenaturales y estas cosas les hacen sentir importantes y superiores a personas corrientes y diferentes a ellas; esto es exactamente lo que la especie humana corrupta ama y anhela. Todo el mundo espera destacar entre la raza humana, ser diferente de todos los demás, ser único e irrepetible, así como que otros lo respeten y admiren. Por ejemplo, hay un fenómeno entre la especie humana corrupta en el que, si solo se produce un artículo de algo, aquellos que son ricos y prominentes competirán desenfrenadamente por comprarlo. ¿Hasta qué punto lo harán? Hasta el punto de que este producto se acabe vendiendo a un precio varias veces más alto que el original, incluso más de diez veces superior. La persona que se las arregla para comprarlo piensa: “Mira, me he hecho con esto que es único en el mundo. Soy realmente poderosa, ¿verdad? Soy mejor que el resto, ¿verdad? ¡No hay nadie tan capaz como yo!”. En su propia mente se siente complacida consigo misma y se siente especial, extraordinaria y muy capaz. ¿Qué clase de carácter es este? (Arrogancia). Esto lo causa un carácter arrogante. Algunas personas se sienten incómodas cuando llevan la misma prenda de ropa que otra. Si llevan una prenda de ropa que otras no pueden permitirse y nunca han visto, si despiertan envidia en todo el que la vea, ¿cómo se sienten? (Complacidas consigo mismas). Se sienten particularmente complacidas consigo mismas y piensan que no son como las demás y que están un peldaño por encima del resto. ¿Qué clase de carácter causa esto? (Arrogancia). Esto también lo causa un carácter arrogante. Fíjate, casi el 100 % de las personas tienen esta mentalidad: si han dominado una habilidad técnica o profesional, creen que son mejores que otras y que nadie es tan bueno como ellas. Si otra persona también domina la misma habilidad técnica o profesional, sentirán celos de ella y desearán con desesperación que nadie pueda igualarlas. ¿Por qué tienen esa mentalidad? (Quieren llegar a ser únicas). Si son las únicas que dominan esta habilidad profesional, son superiores a la persona promedio en su grupo. Al tener conocimiento de esta habilidad técnica o profesional, temen que los demás la aprendan de ellas. Si otros buscan su ayuda, ¿los enseñarán? (No). Solo te enseñarán algunas cosas simples; en cuanto a las cosas más importantes y cruciales, esas no se las enseñarán a nadie y dejarán que las averigües por tu cuenta. ¿Qué están pensando en realidad? “Si te lo enseño, entonces, ¿cómo voy a destacar yo? Si todo el mundo pudiera hacerlo, entonces, ¿acaso no me convertiría eso en una simple persona corriente? Si ninguno de vosotros sabe cómo hacer esto, entonces, aquí soy la persona más destacada y todos tenéis que ganaros mi favor; de esta manera, me siento importante, ¿verdad? ¿Acaso no soy quien tiene el estatus más alto y el más capaz entre vosotros? Soy el pez gordo entre vosotros, ¿o no?”. Al poseer algo de conocimiento respecto a una habilidad profesional o técnica, tienen un miedo profundo de que otros la aprendan de ellas y no quieren que los demás sean iguales que ellas. Se sentirán molestas si alguien tiene la misma habilidad o especialidad profesional o técnica que ellas, así que siempre están pensando en maneras de aprender algo para así superar a los demás. Quieren ser superiores a los demás y siempre quieren destacar sobre el resto para sentirse importantes. ¿Es esta la búsqueda correcta? (No). Precisamente porque la especie humana corrupta tiene tales anhelos y búsquedas, desarrollan naturalmente toda clase de nociones e imaginaciones respecto a la obra de Dios, así como buscan estar un peldaño por encima del resto, tener estatus y prestigio, sentirse importantes, llegar a ser únicas e incluso convertirse en sobrehumanas o en personas extraordinarias a ojos de otros. Por tanto, la gente debería desprenderse de estas nociones y figuraciones sobre la obra de Dios. Para ser concretos, ¿cómo se debería practicar esto? No persigas dones o talentos superiores ni tampoco cambiar tu propio calibre o instintos; en lugar de eso, sobre la base de tus condiciones innatas —como el calibre, las capacidades y los instintos— realiza tu deber de acuerdo con los requerimientos de Dios y haz cada cosa de acuerdo con lo que Él te pida. Dios no exige nada que exceda tus capacidades ni a tu calibre; tampoco deberías complicarte las cosas. Está bien si te limitas a hacer lo máximo que puedas en función de lo que entiendes y de lo que puedes lograr, y practicas de acuerdo con lo que permiten tus propias condiciones. Por ejemplo, si tu calibre y tus talentos solo te permiten ser apto para el papel de líder de equipo, entonces haz un buen trabajo como líder de equipo, ordena los trabajos y habilidades profesionales que entren en el ámbito de esta función, sean cuales sean, abórdalos uno a uno y ponlos en marcha según los métodos y principios que Dios te ha enseñado; de esta manera, llegarás a satisfacer a Dios. Supongamos que te dejas llevar por tus nociones e imaginaciones y piensas: “Dado que soy capaz de ser líder de equipo, si me esfuerzo más para ser mejor, soporto un poco de adversidad y pago un pequeño precio y el Espíritu Santo hace una gran obra en mí, entonces, ¿acaso no seré capaz de convertirme en líder de una iglesia o en líder de un grupo de toma de decisiones? Puede que la gente piense que no soy capaz, pero suplicaré a Dios; ¡para Dios no hay nada difícil de lograr! No quiero ser un líder de equipo. Oraré a Dios, le pediré que me deje asumir un trabajo más grande, que me permita convertirme en un líder u obrero”. ¿Es correcta esta clase de búsqueda? (No, está mal). ¿Por qué dices que está mal? (Tales personas siempre quieren hacer cosas que exceden su propio calibre y capacidades; no pueden ceñirse a hacer su propio trabajo acorde a su propio calibre y talentos, ni mantenerse en el lugar que les corresponde). Querer siempre ser sobrehumano no es lo apropiado; esto no es lo que debería buscar una persona normal.

Hay quienes suelen decir: “No hay nada difícil para Dios”; este dicho es un hecho y todo el mundo lo entiende. Sin embargo, hay quienes tienen una comprensión distorsionada; creen que Dios, con solo orarle, puede hacer por las personas cualquier cosa que a estas les resulte imposible y que, al confiar en Dios de esta manera, pueden trascender sus propios instintos y convertirse en sobrehumanos. ¿Realmente es así? (No). Es obvio que el dicho “No hay nada difícil para Dios” se refiere al poder y la esencia de Dios, a Su omnipotencia y también a Su soberanía sobre todas las cosas; no hay nada que Dios no pueda lograr. Sin embargo, eso no significa que las personas deban trascender la humanidad normal ni convertirse en sobrenaturales; da igual lo todopoderoso que sea Dios, la obra que Él hace en las personas se basa en su humanidad normal y se hace dentro del ámbito de la humanidad normal. Dios instrumenta y maneja todas las cosas, Él maneja a las personas, los acontecimientos y las cosas, de modo que rindan servicio para consumar toda clase de Sus propósitos, realizando los hechos que Él está a punto de realizar. Durante el periodo en el que Dios logra toda clase de cosas, las personas todavía se hallan en la humanidad normal; nada ha cambiado respecto a ellas y siguen siendo personas. Da igual cómo de todopoderoso sea Dios y qué métodos use para ejercer la soberanía sobre algo o para conseguir algo, los humanos creados siempre son humanos creados; todavía viven en la humanidad normal y no son sobrenaturales de ninguna manera. ¿Diríais todos que estos son hechos? (Sí). ¿Qué significa “no son sobrenaturales”? Significa que, cuando Dios instrumenta a las personas, acontecimientos y cosas, las personas no pueden evitar vivir, sobrevivir, hacer cada cosa y vivir en el momento presente bajo la instrumentación de Dios. Sin embargo, cuando vives en el momento presente, ¿está tu conciencia borrosa? (No). Sigues teniendo la mente clara. Por tanto, ¿ha mejorado o cambiado tu calibre de manera instantánea? (No). Sigue siendo igual que era en su origen. Entonces, ¿han cambiado instantáneamente tus instintos? No, tampoco. Bajo la soberanía, las instrumentaciones y los arreglos de Dios, por muchas cosas que experimentes, no se producen cambios de ningún tipo en tu personalidad, tus hábitos y patrones de vida, así como tampoco en el calibre, las capacidades y las diversas funciones de tu humanidad normal. Es solo que, cuando las personas experimentan la obra de Dios, experimentan todo tipo de cosas y personas en sus propios entornos respectivos, lo que conduce al resultado final de que, durante el proceso de experimentar la obra de Dios, obtienen entendimiento y aprenden algunas lecciones. Si son personas que persiguen la verdad, entonces son capaces de cosechar frutos en lo que se refiere a la verdad y a conocer a Dios. En el proceso de experimentar la obra de Dios, el pensamiento de las personas es normal, su conciencia no está borrosa y su calibre, capacidades e instintos siguen siendo los que eran en un principio, sin ningún cambio. Por tanto, “No hay nada difícil para Dios” se refiere a la omnipotencia de Dios y a Su instrumentación de todas las cosas. No se refiere a convertir a la gente en sobrenatural ni a cambiar la esencia de los humanos creados. Dios no cambia la esencia de las personas; los humanos siguen siendo humanos y, ya seas hombre o mujer, no hay cambio de ningún tipo a este respecto. Dios lo instrumenta todo y es omnipotente; esto es lo que Dios tiene y es; es lo que Él posee. “No hay nada difícil para Dios” no significa que las personas se hayan convertido en sobrenaturales ni que sean omnipotentes. Aunque algunos individuos puedan a veces lograr ciertas cosas que están más allá de su propio calibre o de sus instintos corporales, es la obra del Espíritu Santo. Es Dios el que les ha dado este don; no es que nacieran con esta capacidad. Esto es porque los humanos creados no tienen la capacidad para cambiar todo esto que Dios ha ordenado. Voy a aportar un ejemplo simple relativo al asunto del instinto humano. Cuando las personas oyen un sonido aterrador, por ejemplo, sienten miedo y se acobardan por instinto. Sea cual sea tu edad, has sido así desde pequeño y lo seguirás siendo hasta que te mueras; esto es instinto. ¿Qué significa “instinto”? Es una función inherente del cuerpo físico y no cambiará jamás. Solo al poseer instintos inherentes puede una persona normal mantener la vida y la supervivencia de la humanidad normal, de modo que los instintos humanos no son algo que Dios pretenda cambiar. ¿Has entendido esto? (Sí). ¿A qué se refiere “Dios es omnipotente”? (Se refiere a la propia autoridad de Dios y a Su omnipotencia). ¿Tiene algo que ver con las personas? (No tiene nada que ver con las personas y no significa que estas puedan hacer cosas sobrenaturales). No significa que, bajo el control de Dios, las personas sean omnipotentes; incluso cuando se hallan bajo el control de Dios, no pueden alcanzar la omnipotencia. ¿Por qué? (Porque las personas no son Dios; solo son seres creados, mientras que Dios es único). Exacto, es así. Las personas siempre serán personas. No se convertirán en otra especie y, por supuesto, menos si cabe se convertirán en Dios; los atributos de las personas no cambiarán. Sus atributos no van a cambiar, ¿cambiarán sus instintos entonces? (No). Los instintos de las personas no cambiarán ni tampoco lo harán sus hábitos y patrones de vida ni las personalidades inherentes que Dios les concede. Veamos por ejemplo los patrones de vida. Los humanos, como la mayoría de las criaturas, trabajan después de que sale el sol y descansan después de que este se pone. Cuando se levantan por la mañana y su cerebro está bien descansado y su cuerpo se siente cómodo, empiezan a trabajar; por la noche, cuando su cuerpo empieza a cansarse, bostezan y su cerebro está exhausto, empiezan a entrar en un estado de descanso; este es un patrón de vida muy normal. Es un rasgo común de los humanos, además de un instinto humano, y, por supuesto, también es un patrón de vida que Dios ha establecido para la especie humana. Este patrón se determina de acuerdo con la rotación del sol, la luna y las estrellas, así como con la salida y la puesta del sol. Si rompes este patrón de vida, a corto plazo puede que no haya ningún problema grave —cuando a veces te sientes cansado y quieres dormir, puedes ejercer el autocontrol y beber algo de té o café y tu fatiga física se aliviará un poco—, pero a largo plazo, tu cuerpo desarrollará problemas. ¿Por qué? Porque has vulnerado el patrón de vida que Dios ha establecido para las personas. Cuando tu cuerpo desarrolle problemas y vayas a ver a un médico, este te dirá: “Debes irte a la cama temprano por la noche, estar ya descansando a las 10 en punto y levantarte a las 4 o las 5 de la mañana; en unos pocos meses, volverás a estar bien”. Pasados tres meses siguiendo el consejo del médico, todos tus síntomas de incomodidad corporal básicamente desaparecerán, así que pensarás: “Resulta que los problemas de mi cuerpo no los causaba ninguna enfermedad grave, sino que surgieron por no seguir este patrón normal en mi vida”. Mira, ¿no dirías que los patrones de vida de las personas no pueden romperse? (Sí). Este patrón de vida de los humanos es el mismo que el de otras criaturas; todas trabajan después de que sale el sol y descansan después de que se pone. Por supuesto, hay algunas criaturas, como los búhos, que descansan durante el día y salen y se activan de noche; su patrón de vida es diferente al de los humanos y otras criaturas, pero si quisieras romperles el patrón, eso sería imposible. Asimismo, algunas criaturas hibernan en invierno. ¿Tienen los seres humanos este patrón? (No). No, los humanos no necesitan hibernar. La vida de los humanos tiene un patrón; descansan durante uno o dos días a la semana, trabajan después de que salga el sol y descansan después de que se ponga; mantienen constantemente este patrón normal de trabajo y descanso y, de esta manera, se puede salvaguardar su vida y se puede asegurar su supervivencia. Los seres humanos tienen sus propios patrones de vida y estos los estableció Dios. Todos son significativos y todos sirven el propósito de preservar la vida normal y la supervivencia de la especie humana. Por tanto, la obra de Dios no romperá de ninguna manera los patrones de vida humana y supervivencia como la gente imagina que hará, y tú también deberías desprenderte de esta noción e imaginación. Sería estúpido que los humanos rompieran por la fuerza estos patrones que Dios ha establecido para ellos o que quisieran cambiarlos constantemente debido a que los gobiernan algunas ideas relativas a cosas sobrenaturales. Si piensas que cambiarlos elevará tu vida y mejorará tu humanidad, entonces intenta cambiarlos y a ver cuánto tiempo eres capaz de vivir, a ver cómo cambian las cosas durante los días siguientes, así como a ver si tu humanidad normal se eleva y te conviertes en un sobrehumano o en un ángel. Si crees que la obra de Dios debería tener un componente sobrenatural y que debería cambiar tus patrones de vida, así como también quieres cambiarlos por la fuerza para que tú mismo te vuelvas trascendente, entonces puedes intentarlo. Puede ser que, después de intentarlo durante varios años, cambies realmente los patrones de tu vida y supervivencia. Solo hay una situación donde esto podría ocurrir: que tu cuerpo físico ya no exista, momento en el cual serás realmente sobrenatural y te convertirás en una nube de humo y en un “ser celestial” y te harás inmortal. Si quieres mantener tu cuerpo físico normal y saludable, así como ser capaz de aceptar la obra de Dios y Sus palabras mientras estás en un estado normal, entonces no deberías buscar convertirte en un supuesto sobrehumano ni buscar una supuesta humanidad elevada basada en tus propias nociones e imaginaciones; en su lugar, deberías vivir en la humanidad normal, mantener el patrón de vida y supervivencia de tu humanidad normal, así como también mantener los instintos de tu humanidad normal. No hagas exigencias irracionales a Dios; todas ellas provienen de tus imaginaciones y nociones. Tus instintos, patrones de vida y demás no son lo que Dios pretende cambiar ni son cosas que Él pretenda transformar con Su obra. Sin duda, una persona salvada no es alguien que esté lleno de nociones e imaginaciones y, menos aún, un sobrehumano o una persona inusual. En cambio, es una persona con humanidad normal, conciencia y razón, una persona que es capaz de prestar atención a las palabras de Dios y de contemplar a las personas y las cosas, así como de comportarse y actuar de acuerdo con los principios-verdad; es una persona que puede someterse a Dios en todas las cosas, que no es en absoluto sobrenatural y cuya humanidad es particularmente normal y práctica.