Cómo perseguir la verdad (3) Parte 4

3. Para ganar la verdad y vida uno debe perseguir la verdad y resolver sus actitudes corruptas

Algunas personas aparentan ser gentiles, tolerantes y pacientes; hablan con refinamiento y llevan a cabo el trabajo tan rápida y vigorosamente como un rayo y con una presencia imponente. Su humanidad parece bastante perfecta y tienen el comportamiento estándar de una figura de liderazgo. Sin embargo, no entienden verdades de ningún tipo, intentan usar doctrinas para resolver toda clase de problemas y son incapaces de hacer ningún trabajo sustancial o de poner en marcha los arreglos del trabajo. ¿Acaso no son inútiles? Estos son fariseos estándar. De cara al exterior, los fariseos visten de forma impecable, su porte es digno y distinguido; son cultivados, bien instruidos en la etiqueta, educados, amorosos, tolerantes y pacientes. Su comportamiento es excepcionalmente adecuado y hablan a los demás con particular gentileza, modestia y humildad. No puedes encontrar ninguna imperfección, grieta ni defecto en ellos. A juzgar por su humanidad, parecen particularmente fiables, perspicaces, refinados y distinguidos, igual que los caballeros cultos y elegantes de los que habla el pueblo chino. Su humanidad parece perfecta y, de cara al exterior, no se puede hallar ningún defecto en ellos, pero ¿entienden las intenciones de Dios? ¿Entienden los principios para hacer toda clase de cosas? Estas personas pueden hablar durante horas en cada reunión y aquellos que no entienden la verdad se postran admirados, pues piensan que hablan de manera muy elocuente y se expresan de un modo muy claro y lógico. Pero aquellos que sí entienden la verdad, tras escuchar a estos individuos, saben que todo lo que dicen es doctrina y que no resuelven las dificultades reales de las personas al centrarse en sus problemas. Estos individuos ignoran cuáles son en realidad las dificultades reales de las personas y solo saben predicar doctrinas vacías y hablar sin parar sobre teorías elevadas y huecas. Después de hablar, incluso se sienten bastante complacidos consigo mismos, piensan que entienden la verdad y poseen la realidad-verdad. De hecho, lo que buscan es meramente disfrazar la apariencia externa de su humanidad para que parezca perfecta y elegante; la hacen parecer elevada y majestuosa. Sin embargo, su esencia y sus actitudes corruptas que se resisten a Dios no han cambiado en lo más mínimo. Sus nociones sobre Dios, su rebeldía respecto a Él, sus malentendidos, su cautela y sus sospechas relativas a Dios, así como especialmente sus exigencias irracionales y deseos extravagantes hacia Él llenan toda su mente. No persiguen la verdad en absoluto ni la aceptan para nada. Por tanto, describir su humanidad como “perfecta” es usar “perfecto” en un sentido peyorativo, porque ninguna humanidad es perfecta; su “perfección” es pura fachada y un disfraz. La humanidad sin defectos no existe; es una fachada, no los creas. Mientras más perfecto parezca alguien desde fuera, más te debes proteger de él, observarlo y discernirlo. ¿Cómo lo disciernes? Interactúa más con él, háblale más y a ver si se entiende a sí mismo. Supón que dice: “¡Soy un diablo, soy un satanás, me resisto a Dios, soy corrupto! ¡Soy un pecador, un archipecador, no le resulto agradable a Dios, Él me detesta!” o “¡Soy ciego y necio, pobre y lamentable! ¡Soy inmundo e impuro!”. ¿Hay algunos hechos reales en estas palabras? ¿Hay algún entendimiento esencial? (No). No tiene entendimiento de ningún tipo respecto a sus propias actitudes corruptas; ni siquiera reconoce el hecho de que tenga actitudes corruptas. Se limita a aprender a decir palabras vacías y algunas teorías. Estas palabras vacías y teorías no son una comprensión que provenga de lo que ha sentido o experimentado en el fondo de su corazón; solo son palabras que suenan bien, son todas una fachada que está presentando. Si luego le pides que te hable de sus propias experiencias, de cómo llegó a entender sus propias actitudes corruptas y de qué poda ha experimentado y de qué palabras de Dios ha leído luego para resolver sus actitudes corruptas, actúa como si no te hubiera oído y dice de nuevo un montón de palabras inútiles: “Mi calibre es escaso, nací un pecador, soy una persona inferior en un montón de estiércol, ¡no soy digno de la salvación de Dios! Tengo actitudes corruptas y no soy capaz de dar testimonio de Dios dondequiera que esté; solo me gusta tener estatus”. Si preguntas cómo ha intentado resolver esto, te seguirá respondiendo algo que no tiene nada que ver: “Las personas no deberían tener estatus; una vez que lo tienen, están acabadas. Buscar estatus es un deseo extravagante. Solo intenta ser la persona menos importante y, vayas donde vayas, siéntate en el taburete más bajo, en el lugar más discreto. Las personas deben ser humildes; a esto se le llama humildad”. ¿Ha experimentado algún cambio esencial? ¿Ha tenido algunas experiencias reales? (No). Ninguna de estas cosas ha ocurrido. ¿Tiene algún entendimiento de sus propias actitudes corruptas? (No). No tiene ningún entendimiento de ellas. Por tanto, ¿acepta la verdad o las palabras de Dios? (No). Las personas que no reconocen que tienen actitudes corruptas nunca aceptan la verdad. Si aceptaran la verdad, compararían cada una de sus palabras, acciones y revelaciones de corrupción con las palabras de Dios. Cuando revelaran corrupción, reflexionarían sobre sí mismas, se preguntarían por qué, dentro de tal o cual contexto, revelaron corrupción, así como qué estaban pensando y qué las gobernaba en ese momento. Por medio de la exposición de las palabras de Dios y de hacer comparaciones, descubrirían que este es un carácter corrupto y que no son tan santas ni son tan puras como imaginaban, que resulta que también poseen falsedad, intenciones egoístas, ambiciones y deseos, así como que simplemente no son personas que poseen la realidad-verdad. ¿Han tenido tales experiencias? No. Han dicho muchas palabras, pero no hay ni un solo hecho que pruebe que reconozcan que tienen actitudes corruptas. Han creído en Dios durante muchos años, sin embargo, no tienen experiencia de ningún tipo respecto a la verdad. Solo dicen doctrinas, solo reflexionan sobre cómo levantar una fachada y se adornan para encubrir los fallos y defectos de su humanidad. Se adornan con los comportamientos, las acciones, las expresiones faciales, el porte y los modales de falsa espiritualidad de cara al exterior, mientras guardan sus actitudes corruptas bien atadas, con firmeza y de forma segura en su interior. No aceptan en lo más mínimo ninguno de los diversos asuntos de las actitudes corruptas que Dios deja en evidencia o los diversos enunciados que Dios usa para dejar en evidencia estas actitudes ni reparan en ellos ni se los toman a pecho; solo dedican esfuerzo a la apariencia externa de su humanidad. Si luego les pides que hablen de su entendimiento de las palabras de Dios, de si tienen un verdadero entendimiento o apreciación de Sus palabras de castigo y juicio, de Sus palabras que dejan en evidencia las actitudes corruptas de la especie humana o de Sus palabras sobre el carácter de Dios, evitan estos temas prácticos y de nuevo sueltan una serie de teorías espirituales: “¡Dios es el Creador, Dios tiene soberanía sobre todas las cosas, las acciones de Dios son maravillosas! ¡Dios es digno de que lo alaben y ensalcen, Dios es único, la autoridad y el poder de Dios son supremos!”. La gente dice: “Entonces habla sobre tu propia experiencia. ¿En qué asunto viste el carácter y la santidad de Dios?”. Responden: “¡Dios es demasiado grande, el hombre es demasiado insignificante, el hombre es indigno! A ojos de Dios, el hombre es inferior incluso a las hormigas en la tierra. ¡Dios exalta al hombre!”. ¿Poseen un poco de esta clase de entendimiento? (No). No poseen esta clase de entendimiento en absoluto. ¿Qué tipo de persona es esta? (Un fariseo hipócrita). Es un fariseo hipócrita. No acepta la verdad en lo más mínimo; las palabras de Dios y la verdad son meras consignas y doctrinas a sus ojos. Suele leer las palabras de Dios, escribir notas de devoción espiritual, asistir a reuniones y orar-leer las palabras de Dios; desempeña todos estos procedimientos sin saltarse ni uno ni dejar ninguno fuera. Por tanto, ¿qué ha absorbido de leer estas palabras de Dios? ¿Qué ha obtenido? No lee las palabras de Dios para entender la verdad, mucho menos para cotejar Sus palabras con sus propias actitudes corruptas, sus nociones e imaginaciones o sus pensamientos y opiniones distorsionados, de modo que pueda resolver sus problemas y llegar a tener una senda para seguir en su práctica. Lee las palabras de Dios para equiparse con doctrinas, de modo que pueda instruir y enseñar a los demás lecciones en las reuniones. Lo que dice es diferente cada vez y puede hablar sin parar durante mucho tiempo, seleccionar diferentes palabras de Dios para compartirlas con distintas personas, con el objetivo de hacer que los demás lo tengan en alta estima y lo veneren. A algunas personas se les da especialmente bien disfrazarse; ¿cómo de despreciables pueden llegar a ser? Cuando escuchan palabras que Yo he dicho y les resultan útiles, las memorizan y luego buscan oportunidades para alardear durante las reuniones. En particular, cuando están entre grupos de nuevos creyentes —personas que no han oído muchos sermones y que no recuerdan las palabras de Dios, aunque hayan leído algunas—, aprovechan esta oportunidad y empiezan a alardear y jactarse entre esos nuevos fieles. Después de escucharlas, todo el mundo piensa: “A esta persona la ha esclarecido el Espíritu Santo, es espiritual”. ¿No es despreciable usar tales medios para jactarse con el fin de obtener la alta estima y la veneración de los demás? ¿No es esto desorientar a la gente? (Sí). Esto es desorientar a la gente.

Si a lo largo de tu vida buscas los principios-verdad y buscas las palabras de Dios como la base para resolver tus actitudes corruptas y las cosas en ti que son incompatibles con la verdad, entonces, seguro que al final serás alguien que logre la salvación. Pero supongamos que, a lo largo de tu vida, centras tus esfuerzos y buscas sendas para resolver los fallos y defectos de tu humanidad, elaboras toda clase de medios para deshacerte de cualquier fallo y defecto, de modo que puedas convertirte en alguien que es diferente al resto, perfecto y sin fallos. Algunas personas incluso dicen: “Quiero convertirme en una persona pura, en una persona elevada y majestuosa, en alguien que trascienda a toda la humanidad normal”. Deja que te diga: ¡al hacer esto, has fallado! No importa qué fallo o defecto de tu humanidad intentes resolver, no tiene nada que ver con tu salvación porque no estás persiguiendo la verdad para resolver tus actitudes corruptas. Si resuelves los defectos y los fallos de tu humanidad, entonces, como máximo, eso solo significa que ningún fallo de la humanidad se puede ver en ti desde fuera y en la superficie pareces perfecto y refinado. Olvida el hecho de que los fallos y defectos de tu humanidad son, en esencia, imposibles de cambiar; aunque cambiaran, tus mayores fallos y defectos —tus actitudes corruptas— ¡siguen ocultos dentro de ti! Mientras más levantes una fachada y busques una humanidad perfecta que carezca de cualquier defecto, más se enredarán tus actitudes corruptas y más te atarán, de manera profunda y con fuerza, con lo que te volverás incluso más arrogante, falso, perverso e intransigente. ¿Y cuál es la consecuencia de esto? Hace que te alejes más de la verdad y de la senda de perseguirla. Al final, acabarás descartado y estarás acabado. No existe la posibilidad de que Dios haga una excepción y te salve solo porque seas perfecto o parezcas una persona pura de cara al exterior. Al contrario, mientras más busques una humanidad perfecta sin ningún defecto, más te detestará Dios y no obrará en ti. Sin embargo, algunas personas sienten remordimientos y tristeza a menudo porque revelan actitudes corruptas. Al tiempo que sienten remordimiento, desarrollan la determinación de perseguir la verdad, son capaces de sufrir adversidades y de pagar un precio para obtener la verdad, insisten en leer las palabras de Dios a diario y oran a Dios y buscan la verdad en todos los asuntos. De esta manera, tienen la verdad cada vez más clara, logran poco a poco algo de entrada, provecho y el vivir real en lo que se refiere a todos los aspectos de la verdad. En última instancia, cuando se enfrentan a toda clase de personas, acontecimientos y cosas, disponen de los principios-verdad correspondientes para practicar y llevar a cabo revisiones. Después de muchos años de experiencia, por medio del castigo, el juicio y la poda de Dios, así como también por medio del precio que han pagado en la búsqueda de la verdad, poco a poco llegan a tener en ellos la verdad como su vida. Su esperanza de salvación se hace cada vez más grande y la probabilidad de que se rebelen contra Dios y lo traicionen se vuelve cada vez más pequeña. Aunque los defectos y fallos de su humanidad y sus condiciones inherentes permanecen básicamente inalterados, sus actitudes corruptas remiten de manera constante, se resisten a Dios y se rebelan contra Él con menos frecuencia, le agradan cada vez más a Dios, edifican cada vez más al resto y son cada vez más aptas para usarse. Si las personas como estas continúan por esta senda, entonces seguro que serán las que logren la salvación; es a estas a las que la obra de Dios pretende salvar. Observad a las personas a vuestro alrededor. Fijaos en quién insiste siempre en dedicar esfuerzo a las apariencias, a los defectos, fallos y debilidades de su humanidad, a hacer lo máximo posible para encubrirse y disfrazarse para obtener la estima, la admiración y la veneración de los demás, así como para tener estatus en el corazón de las personas; las de este tipo son fariseos. Los fariseos solo tienen un resultado final: perecer junto al ratón. Por eso digo que las personas de este tipo están acabadas y descartadas.

De principio a fin, la obra que hace Dios no es la de cambiar los defectos y fallos en la humanidad de las personas, es solo la de restaurar la conciencia y razón de la humanidad normal. Lo que Dios quiere cambiar son las actitudes corruptas de las personas. Por supuesto, Dios también suele hablar de deshacerse de las actitudes corruptas de las personas, para de este modo permitirles lograr la salvación. Por tanto, ¿sobre qué base se construye la restauración de la humanidad normal? Se construye sobre la base de que las personas hayan desechado sus actitudes corruptas. Que se restaure poco a poco la humanidad normal de las personas significa que su conciencia adquiere sensibilidad, su razón se vuelve cada vez más normal y son capaces de hacer cosas correctas y decir palabras correctas desde la perspectiva de la humanidad normal; no causan trastornos y perturbaciones, su discurso y acciones no son impulsivos, ciegos ni impetuosos, sino que se basan por entero en los principios de las palabras de Dios, su razón es particularmente normal y su humanidad es particularmente honrada y amable. Por tanto, ¿sobre qué base pueden lograrse estas cosas y se puede alcanzar este grado de restauración? Se logra sobre la base de que las actitudes corruptas de las personas han cambiado, a partir de que las personas desechan sus actitudes corruptas por medio de practicar la verdad y aceptar el juicio y el castigo de Dios. Sin embargo, si tus actitudes corruptas no cambian ni se desechan, entonces, aunque tu humanidad sea relativamente buena y poseas algo de conciencia y razón, sin la verdad como tu vida, tu conciencia y razón no pueden tomar el mando y tus actitudes corruptas te seguirán influyendo, instigando e incitando a menudo para que hagas cosas que van en contra de tu conciencia y razón. Por tanto, aunque poseas un poco de sentido de la rectitud, es meramente una especie de deseo y determinación. Simplemente tienes un poco de humanidad amable, pero como tus actitudes corruptas son tu vida y te controlan desde dentro, lo único que puedes lograr es no hacer el mal y no tomar la iniciativa de engañar y perjudicar a los demás; con eso ya te va bastante bien. En otras palabras, solo puedes garantizar que no haces el mal cuando tus propios intereses personales no se ven afectados y, una vez que tus intereses personales se ven afectados, surgirán tus actitudes corruptas para reprimir tu conciencia y razón, lo que te hará defender tus propios intereses y derechos, y así será muy difícil para ti dejar que la conciencia y la razón tomen las riendas. ¿Y eso por qué? Porque la verdad no es tu vida; en lugar de eso, las actitudes corruptas de Satanás son tu vida. Por tanto, solo puedes revelar un poco de la conciencia o razón de tu humanidad cuando tus intereses no están siendo perjudicados. En cuanto tus intereses se ven perjudicados o amenazados, tus actitudes corruptas surgen de inmediato para reprimir tu conciencia y razón, lo que te lleva a hacer cosas que van en contra de la conciencia y la razón —es decir, que van en contra de la moralidad y la rectitud moral— y puede que incluso seas capaz de hacer cualquier cosa. Por supuesto, se puede decir que todas estas acciones van en contra de la verdad; esto es inevitable. Por tanto, lo que vive una persona no depende de las condiciones de su humanidad, sino de qué es su esencia-vida interior. Si de veras tiene la verdad como su vida, entonces su vida contiene la verdad, las palabras de Dios y el camino de temer a Dios y evitar el mal. Así pues, su conciencia y razón de humanidad normal permanecerán en un estado óptimo y podrán funcionar, lo que permitirá que practique la verdad y actúe conforme a los principios. Sin embargo, si la esencia-vida de una persona son sus actitudes corruptas, entonces, su conciencia y razón se reducen al estándar más bajo, es decir, simplemente se limitan a no caer por debajo del estándar mínimo de la humanidad. ¿Cuál es este límite más bajo? “Yo no ataco a menos que me ataquen; si me atacan, claro que contraataco”; “Ojo por ojo, diente por diente”; “Dale a los demás una dosis de su propia medicina”. ¿Qué más? “Mejor ser un auténtico villano que un falso caballero”. Este es el límite más bajo respecto a cómo se comportan muchos no creyentes. Para un no creyente, ser capaz de practicar de esta manera ya está bastante bien. ¿Qué habéis entendido de esto? Si no persigues la verdad, tus actitudes corruptas no se desecharán, tu esencia-vida no cambiará; si tu esencia-vida no cambia, entonces tu conciencia y razón de humanidad normal no se restaurarán en esencia y solo, en forma, no caerán bajo el límite más bajo de la humanidad. Sin embargo, si se han desechado tus actitudes corruptas y la esencia de tu vida ha cambiado, entonces, la conciencia y razón de tu humanidad normal se optimizará y elevará hasta cierto punto. ¿A qué se refiere aquí “optimizar” y “elevar”? Significa que tu conciencia y razón llegan a funcionar con normalidad; no es el caso que meramente no crucen el límite más bajo, sino que alcanzan el estándar de practicar la verdad. Las supuestas buenas personas entre los no creyentes meramente exhiben algo de conciencia y razón, no cometen actos malvados obvios y no cruzan el límite más bajo de la rectitud moral. Eso ya está bastante bien; se pueden considerar muy buenas personas. Sin embargo, las personas que tienen la verdad como su vida van más allá de esto; tienen la capacidad de discernir lo bueno de lo malo y pueden identificar diversos tipos de bien y de mal, así como identificar a diversos tipos de personas. Por tanto, ¿cuál es su base? Los principios-verdad. Poseen los principios-verdad; ¿acaso no es eso mucho más alto que el estándar de conciencia y razón? (Sí). Dado que entienden la verdad y tienen la verdad como su vida, y dado que la base según la que identifican diversos asuntos es mucho más alta que el estándar de las personas corruptas corrientes, insistirán en actuar de acuerdo con los principios-verdad cuando afronten asuntos complejos. Después de captar los principios-verdad, su mente no quedará atolondrada y su pensamiento será claro. ¿Qué significa claro? Significa racional. Da igual lo complejos que sean los asuntos con los que se encuentren, los principios-verdad para la práctica están grabados en su corazón; han captado la verdad con precisión y minuciosamente y esta ya se ha convertido en su vida. Ante toda clase de personas, acontecimientos y cosas complejas, tienen un criterio básico, que es el de atenerse a los principios-verdad. Estos principios-verdad les permiten desentrañar la esencia de diversas cosas complejas y cuál es la realidad del asunto; pueden identificar estas cosas. Esta es su racionalidad. ¿No es esta racionalidad más alta que la de las personas corrientes? (Sí). Entonces, al haber alcanzado este nivel, ¿acaso su racionalidad no se ha elevado ni optimizado? (Sí). Esta clase de humanidad normal es lo que quiere Dios; Él no quiere personas atolondradas. Algunas personas dicen: “Soy ingenuo y cobarde y siempre me están acosando”, mientras otras dicen: “Mi calibre es realmente escaso y no tengo ninguna capacidad o talento”. Dios dice que estas cosas no son importantes y que lo que es importante es si entiendes los principios-verdad. Si entiendes los principios-verdad y hablas y actúas de acuerdo con los estándares y principios de ser una persona honesta, entonces, aunque los no creyentes se burlen de ti como si fueras un necio, eso no es auténtica necedad. ¿Por qué? Porque una vez que entiendes los principios-verdad, tu razón se vuelve sólida y optimizada, más elevada que la de las personas corrientes. Cuando te enfrentas a cualquier asunto, no te quedas atolondrado; tienes los principios, la postura y los objetivos correctos como base para manejarlo. Tu mente está lúcida y tus pensamientos claros. Actúas esforzándote por cumplir estos principios y estándares y, desde luego, no vas en contra de las intenciones de Dios; ciertamente, actúas conforme a Sus intenciones. Después de haber manejado el asunto, con independencia de que las personas lo desentrañaran en ese momento, una vez que haya pasado bastante tiempo y lo entiendan, estarán totalmente convencidas y sabrán que tu manera de manejarlo fue altamente beneficiosa. Por tanto, ¿cuál es la causa fundamental de lograr tal efecto? Que tienes la verdad como tu vida. Solo entonces puede tu racionalidad permitirte tener juicios, calificaciones y conclusiones precisos sobre cualquier persona o cosa, así como principios precisos de práctica y, por supuesto, principios precisos para ayudar y guiar a las personas. ¿Acaso no se ha elevado y optimizado tu racionalidad entonces? ¿Cuál es el origen de esa racionalidad en la humanidad normal? (La verdad). Las personas que tienen la verdad como su vida son la especie humana que quiere Dios. Tal vez seas necio, ingenuo, cobarde e incompetente, tal vez seas impopular y las personas te acosen en el mundo, pero nada de esto importa; esto no es lo que mira Dios. Tal vez seas muy competente en el mundo, se te dé especialmente bien leer a las personas, discernir las tendencias e ir para donde sopla el viento, pero esto también es inútil; no equivale a que tu racionalidad sea sólida. Solo cuando has aceptado la verdad, la has entendido y has captado, has practicado y has obtenido experiencia de todas las verdades, y solo cuando la verdad se ha convertido en tu vida, pueden ser precisos tu identificación, juicio y toma de decisiones respecto a diversos asuntos.